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La entrada Aduana, clink caja: Las retenciones ahora se calcularán de forma automática. Y los exportadores también serán “inhabilitados” de modo exprés si no anticipan la plata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¡Que no se caiga el sistema que lo vamos a sufrir todos!
“La modificación implementada por el organismo que depende de la AFIP simplifica los trámites para las firmas exportadoras y permite a la DGA optimizar sus herramientas de fiscalización y control”, señaló el organismo en un comunicado sobre la compleja Resolución General 4977, publicada este jueves en el Boletín Oficial.
La explicación oficial es que antes de esta modificación, los exportadores agrícolas “autoliquidaban” los tributos. Es decir que las mismas cerealeras y aceiteras hacían el cálculo de cuántas retenciones les correspondía dejar en la Aduana según las alícuotas vigentes (33% en el caso de la soja, 31% para sus derivados y 12% para los cereales) y en función de las DJVE que antes habían presentado ante el Ministerio de Agricultura. Esos documentos son las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior, y se aplican a cada negocio cerrado con compradores del extranjero. En función del volumen y el precio declarado allí, cada empresa declaraba a la Aduana su cálculo de derechos de exportación.

“Ese mecanismo, ahora reemplazado, implicaba que en cada operación el exportador debía calcular los tributos correspondientes y esperar la verificación por parte de la Aduana”, se explicó.
Lo que cambiaría ahora es que con la información aportada por el exportador a la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios (es decir, se conserva en Agricultura la ventanilla de recepción de las DJVE), “el Sistema Informático Malvina de la DGA calculará en forma automática los tributos y generará en forma sistémica la liquidación”.
Clink caja. Pase a pagar.
“El sistema generará automáticamente una liquidación para su pago al momento de la aprobación de la DJVE por parte de la autoridad de aplicación del régimen. Los exportadores deberán efectivizar el pago de la liquidación dentro de los plazos establecidos por la normativa vigente”, define la norma en un extenso documento anexo que explica el paso a paso del procedimiento.
Según la Aduana, nada cambiaría para las cerealeras salvo que el cálculo ya no deberían hacerlo ellas sino que lo vomitará directamente el sistema. Si la firma tienen un barco cargado con soja que se vendió a 10 millones de dólares, pues el Sistema Malvina arrojaría que el exportador deberá tributar 333 mil dólares. Una vez que se produzca el pago (en la mayor parte de los casos el grueso de ese tributo se paga por anticipado), la Aduana habilitará cada embarque.

Un punto que llama la atención es que la Aduana, dentro de esta automatización, la Aduana establece que una suerte de inhabilitación exprés de los operadores que no cancelen las retenciones en tiempo y forma. Es decir que no depositen las retenciones estimadas automáticamente por el Sistema Malvina.
Los negocios agrícolas suelen concretarse a lo largo de varios meses. Usualmente se cierra un negocio y se presenta la DJVE (congelando los valores y los tributos a ese momento), pero el embarque de la mercadería se realiza varios meses después. Por las disposiciones actuales, la mayor parte de los negocios obligan al exportador a adelantar el pago del 90% de los montos de retenciones que debería pagar. El resorte de la inhabilitación automática pone más presión sobre la cerealera, que termina financiando al Estado aún cuando ella misma vaya a cobrar por los granos varios meses más tarde.
En realidad, con esta norma se establecen dos modalidades de pago de los derechos de exportación.
Explicó la Aduana en su comunicado que “la normativa implica el desarrollo de instrumentos que además de optimizar las funciones específicas en materia aduanera, favorecen la competitividad y la facilitación del comercio exterior, sin perder de vista los controles y la gestión de riesgo”.
La lista de granos y derivados que a partir de ahora tendrán esta “automatización” del cálculo es la contenida en la Ley 21.453, que desde los tiempos de la Dictadura Militar exige la autorización previa de las DJVE por parte de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios del Ministerio de Agricultura. Ese sector tiene la función además de establecer los valores FOB Oficiales de cada grano, a partir del cual se cobran las retenciones.
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]]>La entrada Lo que le dice la Argentina a Brasil: Contigo pan (por el comercio de trigo) y cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un informe firmado por Florencia Burgardt y publicado por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios brindó estas cifras, que colocan esta temporada como la de mayores exportaciones de cebolla en los últimos cinco años. “Afortunadamente este año 2020 ha sido sumamente demandante de esta hortaliza, habiendo superado a la oferta (sobre todo al inicio de la pandemia)”, se indicó.
La cebolla es una de las tres hortalizas exportables que produce el país, de nuestro país, junto con el ajo y la papa. Pero andaba de capa caída. Según el informe oficial, “es un hecho que la producción cebollera nacional se reduce año a año”. Y así las cosas, “la Argentina obtuvo los primeros puestos en exportación mundial en tiempos pasados”, pero “hoy países nuevos en la producción de este cultivo (Nueva Zelanda) superan la producción nacional”.
En rigor, el informe presenta datos sobre los países exportadores en 2019. Lideran el ránking Holanda (1,6 millones de toneladas), India (1,4 millones de toneladas), China (983 mil toneladas), Egipto (825 mil toneladas), España (404 mil toneladas), Estados Unidos (402 mil toneladas), México (338 mil toneladas), Uzbekistán (273 mil toneladas), Perú (242 mil toneladas), Turquía (228 mil toneladas) y Nueva zelandia (187 mil toneladas). Recién después aparece la Argentina.
Cuenta Burgardt que la cebolla es un cultivo en donde además de la producción, también hay que pensar en la tecnología de la semilla y la logística para llegar al mercado buscando ser competitivos. “Siendo Brasil el principal socio comercial, la logística de envío es un detalle importante a tener en cuenta. La cebolla nacional viaja en camión a San Pablo incurriendo en elevados costos que luego son trasladados a precios. Lo mismo sucede con los envíos hacia el resto del Mercosur”, explicó.

Pese a ellos, Brasil importó en 2019 una cantidad de 150 mil toneladas de cebollas argentinas debido a una plaga ( mildiu) que afectó la cebolla brasileña”. Y “si bien en 2020 las perspectiva de producción carioca de alta calidad era buena, finalmente la sequía complicó el panorama y demandó una elevada cantidad de cebolla argentina”. Así se llegó a 155 mil toneladas.
La ecuación, de acuerdo con la mirada oficial, funciona bien. “Brasil es un gran consumidor de cebollas, cuya producción interna no alcanza a cubrir la demanda interna. La Argentina es un proveedor habitual de Brasil, aunque compite con Holanda y España, entre otros países europeos”.
Esta año sucedió algo que mejoró la situación de competencia en el mercado. India impuso una prohibición de exportar cebollas, lo cual se tradujo inmediatamente en un aumento de la demanda de cebollas holandesas, españolas, egipcias, turcas y chinas en Asia y Oriente Medio. “Fue una noticia especialmente buena para los Países Bajos, porque puede evitar la sobreoferta de cebollas rojas este año”, apuntó la técnica de Agricultura.
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]]>La entrada Eduardo García Maritano afirma que la lechería no crece porque “estamos en un sistema pre-capitalista donde no hay precio” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eduardo García Maritano, referente en la materia de CRA y productor santafesino, cree que estos problemas tienen dos orígenes: el primero y principal es la falta de un mercado del cual surja el precio del producto; después la ausencia de un plan coordinado de crecimiento. Lamentablemente pasan los años y los eslabones involucrados no se ponen de acuerdo y entonces la lechería que no avanza, termina retrocediendo.
García Maritano cree que todo esto sucede porque “la lechería no está armada como negocio, pues no se sabe qué se compra y qué se vende, no hay precios de referencia para las transacciones y no se crea el ambiente adecuado para atraer inversiones”.
Mirá la entrevista a Eduardo García Maritano:
El productor considera que no se puede seguir entregando leche al siguiente eslabón, que es el encargado de analizar la calidad del producto y con esa información define el valor de la mercadería que fue recibiendo en las semanas previas.
Por eso, sostiene que se trata de una posición dominante de la industria que “ante la falta de reglas comerciales ajusta la materia prima como costo variable absoluto”. Cree, en definitiva, que “estamos en un sistema pre-capitalista donde no hay precio y sin precio no se puede hacer cálculo económico porque se necesita precio para ajustar costo”.
¿Entonces cómo se sale de esa situación? Para el dirigente lechero es necesario construir un mercado como se hizo con tantas otras cadenas productivas, como por caso los commoditties agrícolas o la hacienda bovina, donde funciona la compra venta y no la entrega de la mercadería.
“En lechería, como pasa con la caña de azúcar, el tabaco, el algodón o la uva entre otros casos, hay un suministro y eso en la técnica de mercado se puede solucionar con un contrato de suministro a precio determinable”, definió el referente de CRA.
García Maritano agregó que ese precio sería fundamental para determinar los costos y la renta de una actividad, y evaluó que sin esa variable no hay negocio posible. “¿Cómo armás un modelo productivo si no tenés precio? Para los economistas no se puede hacer negocio si no se puede hacer un cálculo económico. Sin precio no podés ser eficiente”, determinó.
Al no haber precio ni tasa de retorno estimable no hay entonces inversiones en el sector, explicó. Por eso la producción no crece.
García Maritano cree que además el Estado debería jugar su papel de árbitro en la cuestión para asegurar que se cumplan las reglas de juego, sin que eso significa que se debe intervenir el mercado. “El Estado está para hacer cumplir las leyes, y eso hace que las relaciones entre privados sean equitativas”.
Lo segundo que necesita la lechería, a juicio del dirigente, además de un mercado institucionalizado es contar con un plan que permite una mejor colocación de los productos lácteos en el mercado internacional para no sobre saturar al interno.
“Si fuéramos a una lechería de exportación, el precio sería menor porque el mercado interno tiene más poder de pago, pero fíjate qué locura: la sobresaturación del mercado interno hace que se paguen precios internacionales al productor”, determinó.
El dirigente de CRA dijo finalmente que si la lechería argentina no se plantea estas cuestiones y busca las respuestas necesarias “para cuando Brasil llegue a los 60.000 millones de litros, podrá hacer con nosotros lo que hicimos en los 90 con ellos que fue llevarles productos lácteos”.
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