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La entrada Los hermanos Apesteguía producen lana merino en la Patagonia austral y cobran hasta 10% más porque certifican que es orgánica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esas circunstancias desarrolla su actividad el productor Sebastián Apesteguía, que hace 10 años junto con su hermano decidió apostar por la certificación orgánica para transformar la lana merino que genera su majada en una especialidad y salir del mercado de los commodities.
El campo de los Apesteguía está situado en Santa Cruz, a 70 kilómetros de Puerto Deseado y a 300 kilómetros de Comodoro Rivadavia, en la meseta central, un área semidesértica característica de la Patagonia Austral. Su abuelo comenzó a producir allí a inicios de los años 50 y, si todo va bien, espera Sebastián que lo sigan trabajando sus sobrinos.

“Manejamos 37 mil hectáreas. Suena algo impresionante para otros lugares del país. Sin embargo, no podemos pasarnos de los 5 mil animales por año pastoreando, porque si no las condiciones nutricionales no serían las óptimas. La carga es de una oveja cada 8 hectáreas”, explicó.
Apesteguía contó a Bichos de Campo en qué consiste la producción ovina orgánica y qué beneficios productivos y económicos le reporta.
“Hacemos todo dentro del marco de un protocolo, no usamos agroquímicos, y tenemos un determinado manejo de los residuos y su disposición final. También tenemos que acreditar determinada producción forrajera y carga animal para que no pasen hambre. Por eso se hacen estudios de pastizales, que permiten calcular la cantidad de ovinos que se pueden tener en el campo, todo eso lo certifica una empresa argentina llamada OIA (Organización Internacional Agropecuaria)”, enumeró el productor.
Además también certifican el bienestar animal: “Son 5 puntos a respetar, el principal es que las ovejas no pasen hambre, que no pasen sed, el trato y manejo; todo eso está certificado, tenemos todos los años una inspección, hay que presentar documentación para avalar los procesos y eso a nivel internacional y en los mercados es muy aceptado. Por eso hace más de 10 años que lo hacemos”.

Todo eso en un marco geográfico y climático no muy amigable y en muchos años por demás hostil. Además de enfrentar los humores del clima y la escasez de forrajes que son propios de la región, los dos hermanos tienen que convivir con depredadores como el zorro colorado y gris, el puma y también el guanaco, especie silvestre que compite con los ovinos por pastizal y el agua.
A pesar de todo el resultado obtenido es positivo. Cuando comenzaron a la certificación orgánica, hace más de una década, debieron bajar la carga y recién hace 5 años que las laneras demostraron un interés más marcado por este tipo de productos. “Hay demanda internacional por estos lotes, hay plus económico que ronda el 8 a 10% por encima del producto convencional”, contó Sebastián.
Apesteguía se refirió a cómo los afecta a ellos el desdoblamiento cambiario. “Hoy una lana de mi zona de 20 micrones con un rinde de 50% está en 4 dólares, que nos los cambian a 92 pesos”, es decir al valor oficial mayorista. Eso afecta la rentabilidad de las empresas que venden con un valor del dólar pero deben comprar insumos que muchas veces se rigen a otro valor mucho más cerca del dólar blue, MEP o bolsa. El combo afecta la posibilidad de realizar inversiones o mejoras tanto en genética, forrajes o infraestructura.
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]]>La entrada Marco Gallia, de la Federación Lanera: “El 70% de la lana producida en Argentina se exporta con un grado de industrialización” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“El 70% de la lana que se produce en Argentina se exporta con un grado de industrialización, y no se usan agroquímicos ni fertilizantes. Por todo eso es muy aceptada en el mundo”, dijo a Bichos de Campo Marco Gallia, presidente de Federación Lanera Argentina (FLA).
“La lana patagónica es la más valorada en el mundo, porque el concepto de lujo no está asociado sólo a la calidad del producto, sino a un concepto ético de bienestar animal, del suelo y de las personas”, agregó Gallia, que es tercera generación de productor de lana en Trelew, Chubut.
Según el presidente de FLA, “la lana argentina tiene atributos excepcionales que nunca pudieron igualarse con otro material: mantiene la humedad y la va liberando, es ignífuga, no toma olor, y es biodegradable. Todos los conceptos de sustentabilidad y de ciclo de vida del producto y de balance de carbono, relanzaron a la lana a la esfera mundial y la hicieron redescubrirse como fibra insuperable en sus atributos”.
Gallia enunció que “la lana venía de pasar un ciclo de precios máximos históricos que duró hasta mediados de 2019, donde se vio una batida de récords durante más de un año, todos los días, en los mercados en Australia, gracias a un redescubrimiento que hubo de la fibra de la lana en el mundo, y por una cuestión de escasez de oferta mundial”.
Pero al mismo tiempo, el presidente de FLA advirtió que “luego ese ciclo se cortó. Hubo una corrección con una baja importante del mercado, y sumado a eso la coyuntura argentina, que nos atraviesa en lo económico”.
Desde este año, Gallia declaró que “vemos estabilidad por ahora en el mercado lanero, y en paralelo, el sistema crediticio argentino encontró un poco de paz. Los exportadores de lana necesitamos un flujo de dinero importante, porque de lo contrario este negocio se traba. Pero creemos que eso ya se ha normalizado”, señaló en referencia a las trabas que tenían para exportar por ciertas restricciones del Banco Central en lo peor de la crisis.
Ver: Hace 30 años que no pasaba: Los exportadores de lana se retiraron del mercado justo en plena esquila
La lana argentina reúne, según Gallia, “a una de las cadenas de mayor integración. Que el 70% de la lana producida en Argentina se exporte con algún grado de industrialización es algo bueno, y no pasa con ningún otro producto del agro. Además tiene una fuerte connotación regional, ya que las fábricas están en Trelew, donde yo vivo, con lo cual hay una marcada territorialidad”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Marco Gallia:
-¿Cuánto se paga por la lana?
-Los precios internacionales dependen mucho del tipo de lana. Las hay finas de 17 micrones, y las hay cruza de 30 micras. Por ende, son mercados distintos. Para que se den una idea, por una lana Merino de buena calidad el productor percibe entre 4,50 y 6 dólares por kilo, valor puesto barrer en el campo. Todo depende del rinde. Pero como esta lana se industrializa y se exporta lavada y peinada, su valor asciende un 30%.
“Es un precio del promedio para arriba. La lana patagónica argentina está, desde hace 5 años, al nivel de la lana de Australia, que es de las lanas más valoradas del mundo”, manifestó orgulloso.
Una adversidad marcada por Gallia en cuanto al negocio de la lana, es que “este encontró una competencia fuerte con las fibras sintéticas, que tuvieron su auge en los ´70. De hecho, por este tema, la producción de lana en el mundo cayó de modo drástico. Australia producía más de 1000 millones de kilos y hoy produce menos de 300 millones de kilos. Argentina producía 100 millones de kilos y hoy produce 45 millones de kilos”.
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]]>La entrada Después del volcán Puyehue, Río Negro recupera lentamente su stock de ovinos se publicó primero en Bichos de Campo.
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Un cable de la agencia Télam informó que el último sábado, en la Exposición Rural de Maquinchao, en la denominada “Línea Sur” rionegrina, el gobernador Alberto Weretilneck destacó el drama económico y social que atravesó este sector productivo. “No hay ninguna actividad económica que haya perdido tanto capital en la historia de la provincia. No tenemos que olvidarnos nunca de lo que sucedió”, expresó el gobernador Weretilneck durante la entrega de los premios a los grandes campeones de la raza Merino.
Tras la crisis del volcán, cuyas cenizas cubrieron durante muchos meses los campos impidiendo la alimentación adecuada de los ovinos y provocando una gran mortandad en las majadas, esa muestra rural dejó de realizarse durante algunos años. En esta edición en Maquinchao, como otro síntoma de esta recuperación, participaron de la jura casi 30 cabañas, no sólo de Río negro sino también de Chubut. Había un clima festivo.
El secretario de la Producción de Río Negro, Tabaré Bassi, recordó a Télam que “hasta antes de las catástrofes naturales mencionadas la provincia tenía un stock ovino de más de 2 millones de cabezas, que se redujo violentamente a menos de 900.000 ovejas. A partir de allí hubo una lenta recuperación de las majadas y que actualmente el stock rondaría los 1,6 millones de animales”.

Esta recuperación fue apalancada por una serie de programas de fomento a la actividad desde el gobierno nacional y provincial. Uno de ellos, desde el campo experimental La Posta, en la localidad de El Cuy, propicia por ejemplo el canje de carneros para repoblar los campos de productores más pequeños, de hasta 300 ovejas. Se les entregan tres reproductores a cambio de tres ovejas viejas o “de refugo”, como mecanismo para incentivar una renovación de los sotcks, a la par de una mejoría en la genética de la raza Merino, predominante en toda esta zona..
El veterinario Jorge Llobet, coordinador provincial de esa estación y del programa Pro-Lana, explicó que la iniciativa repercute de inmediato en una mejor “señalada” de corderos luego de las pariciones. Según sus estimaciones, en la provincia sólo quedaron en pie unos 3.000 productores de ovinos, la mayoría de poca escala, que van a ir sumándose a esta iniciativa de repoblamiento. Conviven con una gran cantidad de campos abandonados.
María Inés Caril es una productora de muy pequeña escala: aunque dispone de 1.000 hectáreas de estepa patagónica en un paraje cercano a la localidad de Ingeniero Jacobacci, la fragilidad de esas tierras solo le alcanza para saca a pastar cada día a sus 50 ovejas y sus 60 chivos. La productora contó que después de la erupción del Puyehue no le había quedado ningún animal vivo. “Había 20 centímetros o más de ceniza volcánica”, relató.
En su caso, el repoblamiento de las majadas fue posible gracias al trabajo conjunto con la Cooperativa Ganadera Indígena de Jacobacci, que tiene 200 socios entre Río Negro y Chubut, la mayoría de ellos de origen mapuche. La entidad agrupa la oferta de lana de esos pequeños productores para seleccionarla y confeccionar los fardos de 300 kilos, que se venden a un mejor precio gracias al mecanismo de subastas. Edgardo Mardones, el presidente de esa entidad, que además comercializa carne y la fibra de las cabras Mohair, estimó que si no existiera la cooperativa los pequeños ganaderos tendrían hasta 60% menos de ingresos.

El factor comercial ha sido una de las claves para el paulatino repoblamiento con ovinos de la Línea Sur de Río Negro debido a la suba del precio de la lana, que este año se ubica en promedio en US$ 7 por kilo, duplicando los valores de 3 o 4 años atrás. Los precios de la lana, debido al achicamiento de la oferta local y el favorable contexto internacional, se han disparado en los últimos años, según explicó Edgardo Mardones, presidente de la Cooperativa Ganadera Indígena que nuclea a unos 200 productores de Río Negro y Chubut.
La Cooperativa Ganadera Indígena, con mayoría mapuche, por ejemplo, vendió este año a un promedio de US$ 7 por kilo de lana, cuando hasta hace tres o cuatro años el precio era de menos de la mitad, de US$ 2,5 a US$ 3,5 por kilo base sucia. Casi la totalidad de la lana producida en esta región se comercializa a través de las empresas tradicionales del polo textil de Trelew, en Chubut.
Tabaré Bassi, el secretario de Producción de Río Negro, destacó que este año se han registrado ventas récord de hasta US$ 11 por kilo para lanas de gran finura. Este funcionario participó recientemente de una misión comercial a Dubai, ya que los países árabes son un potencial mercado para comenzar a exportar también, desde un frigorífico de Bariloche, la carne de los corderitos patagónicos producidos en Río Negro, como mecanismo complementario para apuntalar los ingresos de los productores.
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