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La entrada Europa aprobó un aditivo que podría ser clave para la reducción de las emisiones de metano de los rumiantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La decisión estuvo apoyada en una investigación realizada por técnicos de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) en Granada, España, que demostró que su uso no compromete a la salud de los animales ni al medioambiente, y que permite una reducción de las emisiones en un 30%.
El aditivo contiene la molécula 3-nitrooxypropanol (3-NOP), responsable de la actividad antimetanogénica, que inhibe la actividad de los microorganismos que generan metano en el rumen.
“El desarrollo y aprobación de este aditivo supone un hito en investigación y nutrición anima. Ha implicado la colaboración de múltiples grupos de investigación en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, y va a proporcionar una herramienta más al sector ganadero para seguir avanzando en sistemas de producción de alimentos más sostenibles”, señaló David R- Yáñez Ruiz, investigador de la EEZ-CSIC y responsable a cargo del estudio.
Es importante recordar que el metano entérico, aquel que se emite a través del eructo, es el de mayor porcentaje e importancia, y se encuentra relacionado a la proporción de fibra presente en la dieta. Aquel emitido por los gases, en cambio, solo representa un 5%.
Los trabajos alrededor de la molécula 3-NOP se han desarrollado durante los últimos diez años, y su proceso de solicitud para su autorización comenzó hace dos, de la mano de la multinacional holandesa DSM Nutritional Products.
La importancia de este desarrollo reside principalmente en que el metano tiene una vida atmosférica acotada de alrededor de diez años, a diferencia de otros gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono, que puede permanecer por cien años. Pero el metano tiene una capacidad de calentamiento mucho mayor que otros gases, por lo que las acciones a favor de su mitigación tendrían efectos favorables a corto plazo.
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]]>La entrada Bosta, eructos, fertilizantes y agua: ¿Qué indicadores se analizan en el INTA Rafaela para medir las culpas de las vacas en el cambio climático? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Cuáles son estos indicadores ambientales que se analizan? Uno de ellos es el balance de nitrógeno y fósforo, que puede ser estudiado desde la conformación de las dietas y las excreciones. Se trata de uno de los indicadores más antiguos, que incluso en varios países de Europa debe ser medido por los productores en forma obligatoria todos los años. Ambos elementos están presentes de forma natural en el ambiente, pero también pueden ser entregados de manera suplementaria como fertilizantes.
“El fósforo es un nutriente que está en las plantas pero que también se entrega como fertilizante. No llega al agua de las napas pero sí al agua superficial, con lo cual se puede tener una problemática en los cursos de agua. Depende del manejo que uno haga de las excretas de los animales es como se está manejando el fosforo”, explicó a Bichos de Campo María Paz Tieri, agrónoma y doctora en Ciencia Animal de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires en el INTA Rafaela.

“El nitrógeno, en cambio, es un elemento que sí llega a las napas, y que si tenés una alta concentración en la superficie y llueve, termina generando un problema de nitratos en agua”, agregó la especialista.
Allí reside la importancia en la dieta. Si la pastura es una con mucha presencia de fósforo y nitrógeno, el animal eliminará gran parte de eso en la bosta y en la orina –nitrógeno en bosta y orina y fósforo principalmente en bosta- para evitar una intoxicación, consumiendo así más agua y regresando estos elementos al sistema mediante las excretas.
Eso da lugar a un doble movimiento. Por un lado la bosta emite gases, en tanto los microorganismos naturales procesan ese nitrógeno y lo transforman en óxido nitroso, que es otro gas de efecto invernadero, pero por otro lado también genera una fertilización natural.
“Si manejás bien las excretas en un sistema pastoril, estás fertilizando naturalmente con la bosta y la orina de los animales, y además estás incorporando materia orgánica. Si bien emite tiene también su parte buena. Con este tema del secuestro del carbono, donde la idea es incorporar en el suelo materia orgánica, las excretas son parte del proceso de secuestro de carbono. Y después tenés la fijación biológica de nitrógeno usando especies como la vicia, la alfalfa, la soja, entre otras”, indicó Tieri.
En promedio, una vaca lechera puede consumir entre 20 y 25 kilos de materia seca (en pasto pueden ser 100 kilos si se tiene en cuenta el porcentaje de agua). De lo excretado por animal, solo el 15% o 16% es materia seca, lo que en general representa seis kilos de materia por vaca. El volumen de orina depende de la cantidad de agua consumida.
En relación con el manejo de las excretas, de la mano de las emisiones de óxido nitroso entra en escena otro de los indicadores a estudiar: el metano, específicamente el metano entérico.
“El metano es uno de los gases de efecto invernadero de mayor importancia en la ganadería. El entérico es el que viene por el rumen a través del eructo. Siempre se dice que es se emite por los gases pero es una parte mínimo, sólo un 5%. El metano del eructo es el de mayor porcentaje e importancia, y por eso se trabaja mucho con las dietas para ver qué pasa en ese rumen”, aseguró la agrónoma.
De esta forma, la bosta emitirá metano y óxido nitroso según la dieta, y su impacto también estará atado a la forma en que se traten dichas excreciones. Por eso desde el INTA insisten en distinguir las emisiones de la bosta que permanece en el campo a cielo abierto, de aquella que se tapa o que se envía a un biodigestor.
“Todo eso emite distinto. Hoy se sabe a nivel internacional que cuánto más fibra tenga una dieta seguramente emita más metano. Con el nitrógeno (utilizado como fertilizante de las pasturas) es más complicado. Por ejemplo, con distintos niveles de proteína no varío la emisión de metano. Eso es bueno porque pudimos bajar la excreción de nitrógeno y no aumentar la emisión de metano. Lo que buscamos es mejorar indicadores sin disparar otros, que es lo que suele pasar a nivel ambiental”, afirmó Tieri.
Otro indicador a estudiar está vinculado con el consumo de agua en la producción. Puede ser calculada en base a dos metodologías distintas. Una es la famosa “huella hídrica”, que tiene en cuenta el agua de la lluvia, el agua extraída y el agua azul, que es la cantidad de agua que se necesita para llevar a un contaminante a un nivel que no contamine. Esta modalidad fue muy cuestionada ya que frente a una importante lluvia, el resultado indicaba un impacto mayor del real. La otra opción es calcular la huella del agua, que tiene en cuenta solo el agua extraída por una actividad.

“Ambas tienen que ir siempre de la mano con la parte productiva y física. Hoy en día los acompañamos también de la parte social y económica para incluir todas las patas de la sustentabilidad”, remarcó la agrónoma.
Dado que una vaca puede llegar a consumir 150 litros de agua en verano –en invierno está entre 100 y 110-, los investigadores se encuentran estudiando formas de reciclar y cosechar agua, recolectando por ejemplo el agua de lluvia o instalando bebederos móviles para evitar contaminar cursos de agua, y permitir una distribución más pareja de las excretas en el campo.
“Hay muchas estrategias que se pueden implementar para reducir el impacto que no tienen que ver con reducir cabezas. Si un establecimiento tiene los números ordenados generalmente tenés la información para trabajar. Necesitas saber cuántas vacas tenés, qué comen, los alimentos y los fertilizantes que compras. Creo que este pedido de estudio vendrá de parte de las mismas industrias”, concluyó Tieri.
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]]>La entrada ¿Se puede enseñar a las vacas a ir al baño? Una investigación probaría que es posible y que esto serviría para reducir las emisiones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Parece un chino, pero… ¿es posible enseñarle a las vacas a ir a un baño para orinar allí?
Un grupo de investigadores de Alemania y nueva Zelandia ha comenzado a probar que sí resulta posible educar a los bovinos para que se metan dentro de una letrina cada vez que sientan ganas de orinar. Sus primeros resultados han sido publicados por el medios especializado ScienceDirect. En el resumen del trabajo, los investigadores recuerdan que “la evacuación indiscriminada de excretas por parte del ganado contribuye a las emisiones de gases del efecto invernadero (GEI), además de la contaminación del suelo y el agua”.
Entonces, la hipótesis es que si se logra que los animales evacúen en un lugar especial (el baño para vacas), se podrán utilizar allí estrategias para la mitigación de ese tipo de emisiones, y colaborar así a la lucha planetaria para reducir el aporte de la ganadería al calentamiento climático.
https://twitter.com/josephmjauregui/status/1459521653000622088?s=20
¿Pero es posible convencer a las vacas para que colaboren? Es lo que se preguntaron varios científicos provenientes del Instituto de Fisiología del Comportamiento del Instituto Leibniz de Biología de Animales de Granja (Alemania), del Instituto de Bienestar Animal y Ganadería Friedrich-Loeffler (Alemania), del área de Ciencias del comportamiento de la Universidad de Rostock (Alemania) y hasta de la Escuela de Psicología de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
“Para orinar, ir al baño requiere de autocontrol y la coordinación de una cadena compleja de comportamientos que incluyen la conciencia de la plenitud de la vejiga, la anulación de los reflejos excretores, la selección de una letrina y la relajación intencional del esfinter uretral externo”, explican los científicos en su resumen.
Pero reconocen que “hasta ahora los intentos de entrenar al ganado para el uso del baño solo han tenido un éxito parcial, aunque su excreción y el control neurofisiológico asociado son similares a los de las especies capaces de ir al baño”, como el hombre, los perros y los gatos.
Aprobaron un aditivo “reductor de metano” para bovinos pero no quieren decir cuánto cuesta
Por eso, los investigadores se pusieron a utilizar “un procedimiento de entrenamiento basado en recompensas y encadenamiento hacia atrás” para tratar de acostumbrar a un grupo de 16 terneros bovinos de las ventajas de ir a orinar a un baño.
De esa manera, argumentan que se logró demostrar que “el ganado puede controlar su reflejo de micción y usar una letrina para orinar”.
“En nuestro estudio, 16 terneros se sometieron a entrenamiento individual para ir al baño en un procedimiento de encadenamiento hacia atrás de tres pasos. En la primera fase (entrenamiento en letrinas), los terneros fueron confinados a un área distintiva (y cada evento de micción fue recompensado con comida. El aumento de la frecuencia de orientación hacia la recompensa a medida que avanza el entrenamiento demostraría el éxito en llevar la micción bajo control de las recompensas”, relataron los investigadores.
El resultado de esos ensayos fueron que “se observó una orientación rápida y confiable hacia la recompensa (aprendizaje) en 10 de los 16 terneros”.
“Estos resultados respaldan la evidencia publicada de que el comportamiento de micción en el ganado puede modificarse mediante recompensas y demostró el paso fundamental para el encadenamiento hacia atrás del uso del baño en la mayoría de los terneros”, indicó el resumen de la investigación.
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]]>La entrada Prendé el aire: En la Argentina, 2021 se presenta como el séptimo año más caliente y el octavo más seco en 60 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El gobierno presentó este martes en la COP26 el reporte preliminar del Clima en Argentina 2021, un informe clave para sentar posiciones frente al problema del calentamiento climático. El reporte evalúa las condiciones climáticas que afectaron a la Argentina desde enero a septiembre de 2021 en base a los datos recopilados por el Servicio Meteorológico Nacional desde hace 150 años en todo el país.
De acuerdo con esas mediciones, en 2021 la temperatura media del país fue superior a lo normal con respecto al período climatológico de referencia. “La anomalía de temperatura media estimada a nivel país fue de +0.5°C con respecto al período climatológico de referencia 1981-2010″, se define con precisión. Este valor ubica, de momento, al año 2021 como el séptimo año más cálido desde 1961”.
La región más afectada por esta suba de la temperatura media fue la Patagonia. Lo preocupante es que, a nivel nacional, el último año donde las temperaturas se mostraron inferiores al promedio histórico fue 2007. Es decir, hace casi 15 años.

Este calentamiento no es para nada estable. Según el informe “varios episodios de calor y frío extremo tuvieron lugar en lo que va del 2021. Durante el verano, cuatro olas de calor afectaron al centro y sur de Argentina, y produjeron récords históricos de temperaturas máximas absolutas en Cipolletti, Maquinchao, El Bolsón y Paso de Indios. En el invierno, eventos de frío extremo impactaron en el centro y noreste. Ocasionaron temperaturas mínimas históricas en Villa María de Río Seco, Catamarca, Mercedes, Pres. Roque Sáenz Peña y Formosa”.
No es lo único, pues en materia de lluvias entre enero y septiembre de 2021 se registró un desvío negativo a nivel país, siempre respecto de los promedios. También aquí el foco está en el sur, pues la mayor parte del oeste y sur de Patagonia presentó lluvias inferiores a lo normal, como así también el extremo noreste del país.
El SMN también destacó “el agravamiento de las categorías de sequía en toda la cordillera central y parte de Cuyo”, debido a la falta de nevadas importantes en esa región durante el invierno.
La falta de lluvias y condiciones de sequía extrema continuaron en el norte del Litoral y la cuenca del río Paraná, luego de un 2020 extremadamente seco. El río Paraná experimentó una bajante histórica sin precedentes desde 1944.
Así las cosas, hasta el momento, el 2021 es el octavo año más seco desde 1961.
Este es el informe completo:
informe climatico 2021
¿Y qué hay de las emisiones? Afirma el documento que “los registros de dióxido de carbono y metano muestran un incremento constante en el transcurso de los años” y que, siguiendo la tendencia mundial, “ambos gases han aumentado su concentración a lo largo del 2021”.
Finalmente se destacó que el inicio y la evolución del agujero de ozono fueron muy parecidos a los del 2020, año con uno de los agujeros más profundos y persistentes desde 1979.
Respecto a la radiación ultravioleta, los registros resultaron muy cercanos al promedio histórico en Buenos Aires y Ushuaia, levemente superiores en Mendoza e inferiores en Marambio.
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]]>La entrada Es bueno saberlo: Comenzó a instrumentarse la acción global destinada a liquidar al sector ganadero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tal como explicamos desde el día uno en Bichos de Campo, la iniciativa representa un riesgo enorme para todas las naciones de base ganadera porque, al momento de contabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) considera que una molécula de metano (CH4) es equivalente a 28 moléculas de dióxido de carbono (CO2).
Por otra parte, si bien existe abundante evidencia científica que indica que el metano emitido por bovinos forma parte de un ciclo natural que se recicla en el ambiente, el estándar establecido por el IPCC considera que los eructos de los vacunos –fuente de la emisión de CH4– son tan o más peligrosos que las emisiones de origen fósil, que permanecen en la atmósfera durante siglos y, por lo tanto, son acumulativas y contribuyen así a ser el principal impulsor del cambio climático.
Es decir: debido a los caprichosos estándares del IPCC, las naciones ganaderas empiezan a jugar el partido de fútbol del cambio climático con ocho titulares en lugar de con once. Tienen todas las de perder.
El comunicado oficial de la Unión Europea remarca que 103 naciones ya firmaron el “Compromiso Global de Metano” y que las mismas representan el 70% de la economía mundial. Parece contundente. Pero el dato central que no debemos dejar pasar es que India, China, Rusia y Australia no firmaron el “compromiso” ni lo firmarán. La razón detrás de esa decisión no es un misterio: se trata de las naciones con los mayores rodeos bovinos.
El gobierno australiano denunció la acción sin rodeos al afirmar que “en la actualidad casi el 50% de las emisiones anuales de metano de Australia provienen del sector agropecuario, donde no existe una forma asequible, práctica y a gran escala de reducirlo que no sea sacrificando el tamaño de los rodeos”. ¿Entonces? Muy claro: el objetivo detrás del “compromiso” es “el fin de la industria de la carne bovina”. Tan sencillo como eso.
Cuando se observa que la Unión Europea está armando una estructura burocrática para imponer en un futuro “aranceles de carbono”, entonces es factible advertir que la meta final del plan probablemente sea transformar a la carne vacuna en un producto de acceso restringido que sólo podrá ser consumido por millonarios.
India, país que encabeza la lista, considera que los vacunos son sagrados y, por lo tanto, no sólo prohíbe su sacrificio, sino también su maltrato. China no puede prescindir de una sola cabeza de ganado porque tiene un enorme déficit de producción de proteínas que debe ser cubierto con crecientes importaciones. Rusia ya tiene bastante con las regulaciones que debe (o debería) cumplir su industria hidrocarburífera como para sumar otro problema que además ponga en riesgo su seguridad alimentaria.
EE.UU., la UE-27 y Canadá –los tres firmantes del “Compromiso Global de Metano”– si bien cuentan con importantes rodeos bovinos, disponen de muchos otros sectores económicos con capacidad para compensar las emisiones generadas por el sector vacuno y, no menos importante, EE.UU. y la Unión Europea tienen además a mano la “máquina” para fabricar” dólares o euros que permite financiar soluciones tecnológicas o bien la compra de créditos de carbono. Tienen, por decirlo de alguna manera, la “vaca atada”.
Brasil, por su parte, aceptó firmar el “compromiso” porque planea dar pelea con un programa (“Plan ABC”) que intentará compensar las emisiones generadas por los bovinos con la recuperación de pastizales degradados, la intensificación agrícola con esquemas regenerativos y la implantación de bosques, entre otras medidas. Sabe que tiene entre manos un desafío enorme porque el referí juega para los contrarios. Pero aceptó salir a jugar.
Argentina –otras de las naciones firmantes–, en cambio, no tiene ningún plan orientado a mitigar las emisiones generadas por su stock bovino a menos, claro, que la intervención de mercado instrumentada este año por el gobierno de Alberto Fernández haya sido implementada con el propósito de reducir las emisiones a través de una progresiva disminución del rodeo bovino. De hecho, la intervención realizada en la década pasada por el entonces presidente Néstor Kirchner y continuada por Cristina Fernández de Kirchner logró precisamente una reducción enorme de la emisión de metano por fermentación entérica de los bovinos a través de la promoción de una liquidación masiva de bovinos. Una solución radical, pero efectiva.
La pregunta que tenemos que hacernos es porqué, en plena fase de crecimiento exponencial de la población mundial, existe un grupo influyente de personas interesadas en liquidar al sector pecuario. Sucede que en el mundo en el que vivimos –cómo sí lo fue, por ejemplo, en la Alemania de la década del ’40 del siglo pasado– no es éticamente factible mencionar la posibilidad de suprimir a personas para controlar el crecimiento de la población. Pero sí se considera viable suprimir las condiciones que aseguren la sostenibilidad de las fuentes alimenticias humanas.
No tan feliz Día Mundial del Suelo: Porqué existen pocos motivos para festejar
La entrada Es bueno saberlo: Comenzó a instrumentarse la acción global destinada a liquidar al sector ganadero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada COP26: El mismo día que el gobierno prometió reducir 30% las emisiones de metano, la cadena ganadera le mostró el camino para lograrlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El metano está sindicado de ser uno de los gases más dañinos de la atmósfera y uno de sus orígenes es la actividad ganadera, ya que los rumiantes lo emiten a través de eruptos y todo tipo de flatulencias.

Por esa razón las asociaciones de productores, como CRA y la Sociedad Rural, ven más este tipo de acuerdos como una amenaza concreta contra esa actividad. Y aunque se consolaban argumentando que lo que debería reducirse en esta década era el metano que produce la industria gasífera y del petróleo y no el llamado “metano biogénico”, lo cierto es que este compromiso internacional de reducción genera mucha preocupación en la cadena ganadera. ¿Se obligará al sector a achicar un 30% su stock bovino, como había deslizado algún funcionario trasnochado?
En este contexto, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) publicó un oportunísimo y extenso estudio donde argumenta que la ganadería argentina es mucho más sustentable de lo que se piensa y que ya hizo un ajuste importante de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Pero el documento, que aquí reproducimos, deja la puerta abierta para hacer un ajuste todavía mayor e incluso aporta una serie de recetas para lograr ese objetivo.
Este es el documento del IPCVA.2402_1631020822_sustentabilidad
“En lo que se refiere a la ganadería, las emisiones GEI están compuestas por diversas fuentes y han mostrado una tendencia negativa desde 1990, explicada parcialmente por reducción de cabezas, aunque también por mejoras sustanciales de eficiencia del ciclo productivo”, defiende el IPCVA a la producción local de carne vacuna. Según este lectura, las emisiones por cabeza se han reducido de 1.620 kilos de eqCO2 (carbono equivalente)a en 1999 a los 1.350 kilos de eqCO2 en 2016. Esto es casi un 16%.
Pero el IPCVA tiene claro que “esta evolución positiva no exime al sector de mayores esfuerzos para controlar y reducir las fuentes de emisión principales, en especial la fermentación entérica y evitar pérdidas de CO2 por deforestación, pérdidas de pastizales y pasturas perennes”.
Como se viene argumentando desde el sector productivo, la Argentina tiene además la chance de “capturar” o “actuar como sumidero” de carbono, lo que permitiría corregir los balances actuales y tener una base de partida diferente como para encarar esa pretendida reducción adicional del 30% para 2030.
En este sentido, se explica que “a nivel internacional existe discrepancia respecto de la métrica a utilizar para contabilizar los GEI distintos al CO2, con particular énfasis en revisar el impacto real del CH4”. Los dos argumentos que se blanden para minimizar el impacto del metano emitido por los bovinos son que tiene “menor vida media en la atmósfera” respecto del carbono y que se trata de un profeso natural, diferente de la emisión “producto de la combustión del carbono acumulado en fuentes fósiles”.
“En los agroecosistemas el CH4 se genera en procesos biogénicos vinculados intrínsecamente a procesos circulares, en tanto que lo que se emite eventualmente es reincorporado en la fotosíntesis, por lo tanto, si la cantidad total de metano no cambia año a año, no resulta en una acumulación de GEI”, es el argumento del IPCVA, que agrupa tanto a productores como frigoríficos de la Argentina.
En el mismo sentido, el Instituto remarcó que “pocas veces se dice que alrededor del 90% del CH4 emitido es inactivado en la estratósfera por un radical libre que se encuentra en la naturaleza llamado Hidroxil (OH), que actúa como una especie de ‘detergente atmosférico’ que rompe la molécula de metano y la convierte en vapor de agua y en un alquil inocuo”.
“Esto cambia la perspectiva del problema, ya que su gravedad se ve considerablemente atenuada por la propia naturaleza que toma a su cargo el problema de “limpiar” la atmósfera de este gas contaminante”, dice el informe tomando por ciertas y válidas las teorías del científico argentino Ernesto Viglizzo.
Por otro lado, en defensa de la ganadería, el IPCVA hace referencia al tipo de producción que se realiza en la Argentina. “Las emisiones de nuestro país son de por si bajas, debido a que se trata de una ganadería de carácter extensivo, con la mayoría de los sistemas de producción sobre sistemas pastoriles”, define, precisando que esta característica existe en el 95% del área ganadera bovina del país, unos 60 millones de hectáreas.
Luego de abundar largas páginas sobre por qué esa característica podría arrojar un balance positivo de carbono, el documento de todos modos acepta que, en el camino de recortar las emisiones, hay una serie de medidas que deberían tomarse a futuro para hacer una ganadería “todavía más sustentable”.
¿Qué propone el IPCVA? Por un lado tomar “acciones inductivas para modificar rutinas de operaciones hacia rutinas de producción -primarias e industriales- que mitiguen los efectos ambientales”. Serían las siguientes:
Aprobaron un aditivo “reductor de metano” para bovinos pero no quieren decir cuánto cuesta
Un segundo eje de trabajo propuesto por el IPCVA se pensó un función de lograr el Fortalecimiento de los Sistemas de Medición y Evaluación de impactos ambientales. Para ello se sugiere:
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]]>La entrada El “Compromiso Metano”, firmado por Argentina, fue rechazado por Australia para proteger a la ganadería y “no someterse a políticas que socaven nuestra prosperidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ese nuevo acuerdo implica comprometerse a reducir para el año 2030 emisiones globales de metano en al menos un 30% desde el nivel presente en 2020. Además de EE.UU y la UE-27, Argentina fue –tal como adelantó Bichos de Campo– uno de los primeros países en asumir el compromiso a pesar del perjuicio que eso representa para el sector ganadero.
La Argentina es extrañamente el único país sudamericano en sumarse a la iniciativa, porque la misma representa un desafío enorme para naciones de base ganadera como Brasil, Uruguay y Paraguay. El “Compromiso Global de Metano” tampoco fue firmado por India, Australia y Nueva Zelanda. Eso porque, de acuerdo al criterio establecido por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), una molécula de metano (CH4) es equivalente a 28 moléculas de dióxido de carbono (CO2).
Si bien existe abundante evidencia científica que indica que el metano emitido por bovinos forma parte de un ciclo natural que se recicla en el ambiente, el estándar establecido por el IPCC considera que los eructos de los vacunos –fuente de emisión de CH4– son tan o más peligrosos que las emisiones de origen fósil, que permanecen en la atmósfera durante siglos y, por lo tanto, son acumulativas y contribuyen así a ser el principal impulsor del cambio climático.
EE.UU., la UE-27 y Canadá –los tres firmantes del “Compromiso Global de Metano”– si bien cuentan con importantes rodeos bovinos, disponen de muchos otros sectores económicos con capacidad para compensar las emisiones generadas por el sector vacuno y, no menos importante, EE.UU. y la Unión Europea tienen además a mano la “máquina” para fabricar” dólares o euros que permite financiar soluciones tecnológicas o bien la compra de créditos de carbono.
Pero el gobierno australiano, además de no firmar el acuerdo, hizo algo más: publicar un documento en el cual explica con fundamentos sólidos los motivos de su decisión, la cual está sustentada en la protección de los intereses nacionales.
El documento, una carta titulada “Recortando emisiones a la manera australiana”, que fue redactada por Angus Taylor, ministro de Industria, Energía y Reducción de Emisiones –ya el título del cargo en sí mismo representa un mensaje formidable–, fue publicado hoy jueves y a continuación se reproduce, traducida al castellano, de manera íntegra porque no tiene desperdicio:
“La protección de las diferentes regiones productivas de Australia, nuestras industrias y los trabajos de los australianos es un elemento central de las políticas de reducción de emisiones del gobierno de coalición australiano”.
“El Plan de Reducción de Emisiones a Largo Plazo del gobierno, anunciado por el primer ministro (Scott Morrison) el martes, establece las medidas prácticas y responsables que tomaremos durante los próximos 30 años para reducir las emisiones de Australia y asegurar nuestro futuro económico”.
Australia will continue to reduce emissions while keeping the economy strong. Regional Australia and our traditional industries are central to our plan to reach net zero by 2050. You can read my op-ed in @australian here
https://t.co/VFwlN3hUl9 pic.twitter.com/iT1i76sl4d
— Angus Taylor MP (@AngusTaylorMP) October 28, 2021
“Nuestro plan ha sido diseñado para Australia. Al invertir en nuevas tecnologías como el hidrógeno, la energía solar de ultra bajo costo, la captura y almacenamiento de carbono y la medición mejorada del carbono del suelo, nuestro programa fortalecerá nuestros sectores agropecuarios, minero e industrial, además de reducir las emisiones de a cero neto para 2050”.
“El plan no impone nuevos costos a los hogares ni a las empresas. No eleva el precio de la energía ni reduce la competitividad de nuestras industrias de exportación. Australia seguirá siendo un productor de materias primas confiable, lo que incluye al gas y al carbón”.
“No se perderá ningún empleo como resultado de las acciones o políticas del gobierno en el marco del plan, porque el mismo se basa en un conjunto de principios clave, el más importante de los cuales es la innovación tecnológica y no la creación de nuevos impuestos”
“A diferencia de lo que propone el Partido Laborista (la oposición), no introduciremos un impuesto al carbono que promueva el traslado de los empleos australianos hacia otras naciones y castigue a las personas más vulnerables de nuestra comunidad con precios más elevados de los productos. Mientras que las políticas de los laboristas están diseñadas para audiencias internacionales, las nuestras se basan en las necesidades presentes en los barrios y regiones productivas del país”.
“No someteremos a nuestro país a políticas que socaven la prosperidad de nuestras regiones o dificulten la vida de los australianos comunes. Los llamamientos de algunos para reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030 harán precisamente eso”.
“En la actualidad, casi el 50% de las emisiones anuales de metano de Australia provienen del sector agropecuario, donde no existe una forma asequible, práctica y a gran escala de reducirlo que no sea sacrificando el tamaño de los rodeos. Lo que quieren los activistas en Australia y en otros lugares es el fin de la industria de la carne bovina. Ged Kearney, miembro laborista de Melbourne, ha respaldado los llamamientos para reducir el consumo de carne y llevar a los australianos a dietas basadas en plantas”.
“En el Parlamento, los laboristas votaron a favor de legislar un objetivo de reducción de emisiones del 60% para 2030, un 15% más alto que el objetivo del 45%, lo que arruinará la economía. Los puntos de vista extremistas como estos abundan en todo el Partido Laborista, que fue infiltrado por los ‘verdes’ hace mucho tiempo”.
“Del mismo modo, los pedidos para reducir las emisiones de metano del sector del gas, una fuente de combustible crítica que complementa la creciente proporción de energías renovables en nuestra red eléctrica, mediante el cierre de la producción y la generación eléctrica a base de ese insumo, es una invitación al tipo de caos que estamos presenciando en Europa en este momento”.
“En el Reino Unido, unos once millones de hogares están sufriendo un rápido aumento de los precios de la electricidad, con un aumento del 12,5% desde octubre a la fecha. Las fábricas que producen acero, papel, vidrio y cemento, entre otras, están deteniendo la producción debido a la falta de disponibilidad de energía a valores viables”.
“Hemos reducido, y continuaremos reduciendo, las emisiones de metano de Australia de una manera que protege nuestra economía, los empleos y nuestro estilo de vida. Esto ha sido impulsado por el Fondo de Reducción de Emisiones, el esquema de compensación administrado por el gobierno más grande del mundo, que ha entregado con éxito más de 100 millones de toneladas de créditos de carbono. Es el plan adecuado para el momento adecuado”.
“La decisión de los socios comerciales más grandes e importantes de Australia de adoptar una meta neta cero para 2050 tendrá un impacto gradual pero duradero en nuestro país, dada nuestra condición de cuarto exportador de energía del mundo. Como podría decir cualquier propietario de una Pyme, una empresa que se niega a darse cuenta del cambio de preferencias de sus clientes está condenada a desaparecer porque es necesario vender los productos que la gente quiera comprar. Al llevar estas tecnologías prioritarias a la competitividad de costos con las alternativas existentes, crearemos nuevos empleos y abriremos nuevas oportunidades para exportar nuestros bienes y servicios al mundo”.
“Nuestro programa ‘Clean Hydrogen Industrial Hubs’, que contempla un monto de 464 millones de dólares australianos, por ejemplo, permitirá crear nuevas industrias y negocios en centros regionales, como Gladstone en QLD, Hunter Valley en NSW o La Trobe Valley en la provincia de Victoria. Bajo nuestro plan se crearán 62.000 nuevos empleos regionales netos en la minería y la industria pesada”.
“En las próximas elecciones, los australianos decidirán en quién confían para reducir las emisiones de carbono de Australia y, al mismo tiempo, mantener fuertes el país y la economía. Será una elección entre nuestro plan sensato y el ‘cheque en blanco’, con todo lo que eso representa, al Partido Laborista. Creemos que los australianos deben tener el poder de tomar las decisiones adecuadas para ellos y sus familias. En contraste, el enfoque laborista hará que el control de la economía y la vida de las personas se entregue a los activistas y los tribunales. Nuestro enfoque es el australiano; el laborista no”.
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]]>La entrada Las nuevas voces del agro: La juventud de Coninagro se propuso derribar los principales mitos sobre el impacto ambiental de la ganadería se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Uno de los principales temas en la agenda juvenil, en casi todos los ámbitos a nivel nacional, es el cambio climático y el cuidado del medio ambiente. Enmarcado en ese contexto, miembros de la juventud de Coninagro participaron hoy de un seminario organizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), sobre las nuevas tendencias de la cadena cárnica nacional, en el que se propusieron rebatir los principales mitos sobre el impacto ambiental que se le adjudican a la ganadería.
Mito 1: “La Ganadería es la actividad que más contamina el planeta”.
Barbara Errobidart, integrante de la juventud de Coninagro en Buenos Aires, indicó que esta afirmación en falsa ya que hay una confusión en el método que se utiliza para medir a los gases de efecto invernadero, en el cual se tiene en cuenta el carbono emitido por cada kilo o tonelada de carne, pero no lo absorbido por las pasturas y los suelos.
“Los gases emitidos por la ganadería son parte de un ciclo biológico natural, a diferencia de otras actividades como son la industria y el transporte, en las cuales se extrae metano lo más profundo de la tierra y se lo libera en la atmosfera generando un desequilibrio en ese ciclo biológico natural”, sostuvo la bonaerense.
“Las moléculas de metano que producen las vacas son liberadas a la atmosfera y después de un tiempo se rompen y forman dióxido de carbono y agua. El agua queda suspendida formando vapor de agua, que es parte del ciclo de la lluvia, y el dióxido de carbono es captado por las plantas en el proceso de la fotosíntesis”, agregó.
La joven concluyó la explicación indicando que al mismo tiempo que se libera metano a la atmosfera, la ganadería pastoril incorpora y almacena carbono en el suelo, compensando esa emisión. “Por eso decimos que nuestros sistemas ganaderos siguen el ciclo biológico de la naturaleza”, sostuvo Erriobidart.
Mito 2: “El excesivo consumo de agua en la ganadería secará el planeta”.
Desde la juventud de Coninagro en Córdoba, Federico Nicolino explicó que alrededor de esta afirmación también hay un error de estimación y medición. Indicó en primer lugar que cuando se habla de la huella hídrica de un producto, se tiene en cuenta la cantidad de agua que se empleó para producir un kilo del mismo.
“Hay dos maneras de medir esta huella: la tradicional y la huella del análisis del ciclo de la vida. La huella hídrica tradicional tiene en cuenta el agua de lluvia, la liberada por el suelo y las platas, el agua de los acuíferos y la que es utilizada durante el desecho de afluentes. Ahí es donde se da el error. El consumo de agua de la atmosfera es la gran cantidad de agua que consume y libera el pasto, independientemente de si las vacas estén sobre él o no, por lo cual no tiene nada que ver con la producción ganadera”, consideró el joven.
“Cuando se mide la huella hídrica por este método, el gasto de agua de la ganadería es unos 15.000 litros. En cambio cuando el análisis se hace usando la huella del análisis del ciclo de la vida, la cantidad de agua que realmente se utiliza para lograr un kilo de carne varía entre los 40 y los 60 litros”, puntualizó.
Mito 3: “La ganadería compite con el hombre por los alimentos”.
Errobidart señaló que para llegar al final del ciclo de producción de la carne, una animal pasa por tres etapas: la cría, la recría y el engorde. Las dos primeras etapas comprenden un gran porcentaje de pasto en las dietas, mientras que en la tercera se adicionan los granos.
“Si bien a nivel mundial el engorde es el momento en donde el mayor consumo de granos hay, en nuestro país el 50% de los animales son terminados a pasto. El 80% de la ganadería nacional es en base pastoril, siendo los bovinos una de las pocas especies que pueden digerir el pasto y convertirlo en un alimento de alto valor nutritivo”, afirmó.
A continuación agregó: “Las vacas no nos roban el alimento sino que digieren el pasto que nosotros no podemos consumir y lo transforman en proteína de alto valor biológico para el consumo humano”.
La charla concluyó con un llamamiento a todos los productores ganaderos, para que mejoren aquellos aspectos que aún hace falta mejorar para dar con una ganadería sustentable a nivel nacional, y también con un pedido de apoyo al Estado y a la sociedad en su conjunto, para “construir un país sustentable para todos”.
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]]>La entrada Argentina es el único país sudamericano que aceptó reducir las emisiones de metano a pesar del perjuicio que eso genera para el sector ganadero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los países que se unen al ‘Compromiso Global de Metano’ se comprometen con un objetivo colectivo de reducir las emisiones globales de metano en al menos un 30% desde los niveles de 2020 para el 2030”, asegura el comunicado emitido por las dos potencias globales.
Lo curioso es la exigua lista de países que adhirieron a la iniciativa: además obviamente de la UE-27 y EE.UU., se sumaron Reino Unido, Italia (que forma parte de la UE-27), Irak, Ghana, Indonesia, México y la Argentina.
Argentina es el único país sudamericano en sumarse a la iniciativa, lo que representará un desafío enorme, especialmente si se tiene en cuenta que, de acuerdo al criterio establecido por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), una molécula de metano (CH4) es equivalente a 28 moléculas de dióxido de carbono (CO2).
Por otra parte, si bien existe abundante evidencia científica que indica que el metano emitido por bovinos forma parte de un ciclo natural que se recicla en el ambiente, el estándar establecido por el IPCC considera que los eructos de los vacunos –fuente de la emisión de CH4– son tan o más peligrosos que las emisiones de origen fósil, que permanecen en la atmósfera durante siglos y, por lo tanto, son acumulativas y contribuyen así a ser el principal impulsor del cambio climático.
Los otros grandes países ganaderos de Sudamérica –Brasil, Uruguay y Paraguay– no firmaron el “Compromiso Global de Metano” porque, evidentemente, el mismo representa un perjuicio para uno de los sectores más dinámicos de sus economías.
No es el caso de la Argentina, cuyo gobierno, además de la firmar el nuevo compromiso ambiental, viene implementando en los últimos meses medidas orientadas a desincentivar inversiones en el sector ganadero, tales como aplicar un cepo a las exportaciones cárnicas bovinas.
En la lista de naciones firmantes del “Compromiso Global de Metano” solamente hay dos que son exportadoras de carne bovina. Una es la Argentina. Y la otra es EE.UU, aunque este país cuenta con muchos otros sectores económicos con capacidad para compensar las emisiones generadas por el sector bovino y, no menos importante, tiene a mano la “máquina para fabricar dólares” que permite financiar soluciones tecnológicas o bien la compra de créditos de carbono.
El comunicado oficial de la iniciativa menciona que la Comisión Europea “está trabajando para acelerar la adopción de tecnologías de mitigación mediante el despliegue más amplio de la ‘agricultura de carbono’ en los Estados miembros de la Unión Europea y a través de los Planes Estratégicos de la Política Agrícola Común (PAC)”.
En tanto, EE.UU. asegura que “está trabajando para expandir significativamente la adopción voluntaria de prácticas agropecuarias climáticamente inteligentes que reducirán las emisiones de metano de fuentes agropecuarias clave al incentivar el despliegue de sistemas mejorados de manejo de estiércol, digestores anaeróbicos, nuevos alimentos para ganado y compostaje, entre otras prácticas”. Nótese que el párrafo menciona expresamente que se trata de acciones “voluntarias”.
No hay ninguna mención a la política que implementará la Argentina al respecto, pero está claro que –tal como sucedió una década atrás–, si la intervención del mercado cárnico provoca una reducción considerable del stock bovino, entonces logrará alcanzar la meta establecida en el “Compromiso Global de Metano”.
Aprobaron un aditivo “reductor de metano” para bovinos pero no quieren decir cuánto cuesta
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]]>La entrada La economía circular empieza por casa: una empresa argentina fabrica biodigestores en bolsa aptos para la agricultura familiar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los biodigestores permiten tratan los desechos orgánicos de las explotaciones agropecuarias, de modo tal que, además de disminuir la carga contaminante, generan un gas combustible (denominado biogás) y un biofertilizante líquido conocido como “biol”, que contiene en un valioso mix de nitrógeno, fósforo y potasio.
Los grandes biodigestores instalados en el país, que son pocos aún debido al elevado nivel de inversión que requieren, utilizan el biogás producido para generar energía eléctrica e inyectarla a la red en el marco del programa oficial RenovAr, pero los establecimientos más pequeños no tienen escala suficiente para acceder al mismo.

Sin embargo, esas pequeñas explotaciones también pueden emplear biodigestores de menor porte, como los que fabrica, por ejemplo, Dario Donate junto a su equipo, los cuales permitirían generar biogás que puede ser usado en una hornalla o para contribuir a la calefacción de un hogar, además de generar biol. “Para mí el producto más importante que se genera es el biol”, aclara Donate a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Darío Donate:
Donate montó una empresa junto a un par de socios llamada Econer, la cual se dedica a la fabricación de biodigestores en bolsa, flexibles y de carga semicontinua; también instalan equipos de energía solar.
La firma oriunda de la localidad bonaerense de Campana celebró un convenio con el INTA, mediante el cual ésta proveerá cinco biodigestores para ser colocados en la región Pampeana, Cuyo, Nea Noa y en la Patagonia, con el propósito de que técnicos del organismo oficial estudien el funcionamiento de los equipos, además de evaluar la producción de biogás y las características del biofertilizante producido en función de los desechos tratados. “La idea es que estos equipos, que tratan los desechos orgánicos, puedan ser aprovechados por la agricultura familiar”, manifiesta el emprendedor.
De acuerdo a Donate, los biodigestores se fabrican en diferentes tamaños y pueden ser utilizados en establecimientos pecuarios de pequeña y mediana escala a un costo muy razonble. Eso sí, aclara Donate: “Debe haber créditos que ayuden a los productores a poder adquirirlos, porque si vos le decís al productor que debe pagar la parte de su primer año de fertilización más el biodigestor, no le dará la economía para poder hacerlo”.
La bolsa biodigestora se compone de tres bocas: en una se carga el estiércol del animal (aunque también se puede llenar con cualquier desecho orgánico); por otra boca sale el fertilizante líquido y por una válvula superior se desprende el biogás. “Lo que hacemos en definitiva es volver a reciclar todo lo que sale del animal, de hecho reciclamos casi el 70% y con un muy bajo nivel de acidez”, resalta.
La bolsa más pequeña de las que fabrica Econer genera de 3 a 5 horas de biogás diario y extrae entre 100 y 150 litros de bio fertilizante por día. Donate considera que “una vaca bostea el 8% de su peso, o sea que si pesa 500 kilos, bosteará 40 kilos y ya con eso se podría alimentar un biodigestor chico”.
Ahora bien, el emprendedor indica que “no todas las bostas rinden igual”. Por lo general, la recomendación es arrancar con purín de cerdo y luego se le pueden empezar a sumar de a poco otros desechos. Con respecto al purín de cerdo, el mismo día que comienza a ser cargado en el biodigestor ya se genera metano aunque para alimentar una cocina requiere, como mínimo, 20 días; es la más efectiva en este sentido. En cambio, la bosta de vaca tarda un poco más.
Producir biogás con estiércol ya es un hecho en Argentina, a partir de un biodigestor flexible
En cuanto a estiércol de cabras, Donate precisó que “tenemos una bolsa instalada en Salta que funciona en base a ese recurso y viene bien, pero necesita una cierta trituración porque se sedimenta mucho y debe entrar lo más molida posible, para que luego las bacterias trabajen bien dentro del biodigestor”.
Econer ya cuenta con dos protototipos instalados: uno en la Escuela agraria “El Tatú”, de Campana, y otro en la chacra Canario Maculia, en Los Cardales, donde funciona un criadero de cerdos. Además, instaló un pequeño biodigestor en el tambo Lactocuyo, en San Juan, para transformar los desechos de sus 120 vacas en ordeñe.
Foto portada: gentileza diario La Auténtica Defensa de Campana
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