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La entrada Un nuevo capítulo del romance nunca consumado entre México y la Argentina: Ahora hay promesas de complementación en lechería se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por estas horas, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, está intentando escribir un capítulo diferente para esta larga historia de histeriqueo. En este intento, suscribió con los funcionarios mexicanos un Acuerdo de Cooperación para el abastecimiento de granos básicos, la provisión de una planta secadora de leche y subproductos de la industria láctea y la adquisición de maquinaria agrícola y silobolsas para su uso en la agroindustria mexicana.
¿Será esta vez?

La Cancillería informó que el acuerdo fue firmado el viernes en México DF Neme y el director General de Seguridad Alimentaria Mexicana, Ignacio Ovalle Fernández. “Este acuerdo es considerado prioritario para el crecimiento de la relación comercial bilateral entre la Argentina y México y va a generar importantes oportunidades”, señaló el tucumano que secunda a Felipe Solá en la Cancillería.
¿Y en qué consiste el pacto? En relación con el abastecimiento de granos básicos, el acuerdo abre la posibilidad de adquirir nuevas variedades que actualmente no se siembran en la Argentina, como el frijol pinto, y que tienen gran proyección en el mercado mexicano. Ya el año pasado Neme había anunciado un ambicioso proyecto para exportar porotos del NOA a ese país, que finalmente no prosperó. La diferencia de variedades puede ser una de las explicaciones.
También se prevé la provisión a México desde la Argentina de una planta secadora de leche y de subproductos de la industria láctea. Neme, al respecto, adelantó el compromiso a coordinar la presencia de una misión de técnicos argentinos próximamente, en el marco del 6° Foro de Nacional de Lechería, que se llevará a cabo en Puebla. Allí se evaluará la factibilidad del proyecto.
Neme y Ovalle Fernández también conversaron sobre la posibilidad de llevar la tecnología de silobolsas a México. En ese sentido, se informó que la Dirección de Seguridad Alimentaria Mexicana tiene prevista una inversión inicial destinada a la adquisición de maquinaria y silobolsas, con el objetivo de incorporar esa tecnología en sus operaciones. También sobre esto había informado previamente la Cancillería.
No mames guey acaparador: Argentina y México firman un acuerdo para incorporar allá los silobolsas
Neme también se reunió con el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, para analizar la apertura del mercado mexicano al ingreso de productos argentinos de origen rural. Allí hay negociaciones en curso para la apertura de México a productos cárnicos de bovino argentinos, el viejo sueño nunca consumado porque ese país exige riesgo cero en materia de fiebre aftosa.
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]]>“En el marco de la profundización del vínculo bilateral entre la Argentina y México, que incluye la apertura para las carnes argentinas y el mejoramiento de condiciones para la exportación de legumbres, el Gobierno de ese país confirmó el avance en la incorporación de tecnología argentina a través del sistema de sil bolsas, que incluye un acuerdo de cooperación entre ambos países para acceder a innovaciones en la agricultura mexicana”, informó un comunicado del ministerio que dirigen Felipe Solá y Jorge Neme. Ambos funcionarios conocen de cerca el sector agrícola local.
El ex ministro de Trabajo y ahora embajador argentino en ese país norteamericano, Carlos Tomada, recorrió junto al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, Víctor Villalobos Arámbula, las instalaciones del Centro de Desarrollo Tecnológico Villadiego, en Guanajuato. Allí ya se utilizan silobolsas de origen argentino.
La Argentina es una fábrica de chorizos: Se usarán 250 mil silobolsas esta campaña
La Cancillería informó que durante el recorrido, que convocó a un centenar de productores, representantes de la agroindustria, investigadores y autoridades estatales y federales, el funcionario mexicano consideró a esa tecnología “como una alternativa viable en el proceso productivo, logístico y comercial de granos en el país, en beneficio de pequeña y mediana escala”.
Los silobolsa no son, como comúnmente se cree, un invento argentino. Pero desde comienzos de los años 90, ante el fuerte crecimiento de la producción agrícola y la escasa disponibilidad de silos fijos, tanto el INTA como una serie de empresas privadas se dedicaron a perfeccionar esa tecnología, que hoy está tan difundida entre los productores que al menos la mitad de la cosecha pasa por esos bolsones de polietileno.
Esta tecnología combina un kit de maquinaria de llenado y extracción del grano y la conservación en silobolsa, a fin de mejorar sustancialmente la productividad del campo y otorgar competitividad para bajar los costos de logística, en un contexto donde muchos productores mexicanos no cuentan con las instalaciones apropiadas y las pérdidas de granos y oleaginosas son cuantiosas.
Firmado el acuerdo para intercambiar esta experiencia con México, Tomada confió en que el almacenamiento de granos en silobolsas es un activo que se potenciará en el sector agropecuario en México. “Juntos tenemos un enorme camino por recorrer y por desarrollar en el sector primario”, comentó el embajador.
Recordó la Cancillería que el acuerdo para la incorporación de silobolsas argentinos se dio en el contexto de la visita en febrero pasado del Presidente Alberto Fernández a México, invitado por su par Andrés Manuel López Obrador, con quien firmó acuerdos en materia agropecuaria.
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]]>La entrada ¿Mirá si la pegamos? Está en marcha una intrigante y prometedora investigación para reducir la dependencia de la agricultura al glifosato se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A la comunidad agropecuaria, sin embargo, le pasó casi inadvertida una historia que tiene al glifosato como protagonista central: existe una investigación científica entre la Argentina y México que, de resultar exitosa, permitiría reducir drásticamente los niveles de uso de este agroquímico.
Vamos por partes, diría Jack el destripador.
La historia fue anticipada hace unos días por el periodista Diego Genoud en el flamante El DiarioAR, un nuevo medio que busca hacer periodismo de buena calidad. Resulta que luego del reciente viaje de Alberto Fernández a México, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, el tucumano Jorge Neme, visitó en Monterrey a un viejo conocido de los días en que vivió en ese país, el empresario Alfonso Romo hijo. Se trata del heredero de Alfonso Romo Graza, un político y empresario que es una pieza clave en la estructura de poder que acompaña al actual presidente Andrés Manuel López Obrador (ambos en la foto). Recién dejó el cargo de jefe de gabinete mexicano en diciembre de 2020.

Neme es una figura conocida para el agro argentino. Fue durante mucho tiempo el coordinador del Prosap (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales), luego acompañó en la gobernación de Tucumán a Juan Manzur y ahora recaló como vicecanciller, debajo de Felipe Solá. El mismo Neme confirmó a Bichos de Campo la existencia de estas gestiones.
Alfonso Romo Garza tiene su currículum expuesto nada menos que en la página oficial de la presidencia de México. Además de su rol clave en el actual gobierno de ese país, se destaca que “es ingeniero agrónomo por el Tecnológico de Monterrey”. Y que “antes de tomar su cargo actual, fue Presidente del Consejo y Director General del Grupo Plenus, corporativo que enfoca sus actividades empresariales en los sectores de agrobiotecnología, biología sintética, educación y servicios financieros”.
La palabra biotecnología apareció por primera vez.
Cuenta la primera crónica de Genoud que “a través de una de las compañías de su emporio, Nature Source Improved Plants (NSIP), Romo viene de asociarse en febrero pasado con la empresa argentina biotecnológica Bioceres, dirigida por Federico Trucco (foto abajo), en un acuerdo de investigación y servicios”. En la compañía argentina confirmaron a Bichos de Campo ese acuerdo, que tiene que ver básicamente con colaborar para la empresa argentina que desarrollo la soja y el trigo transgénico HB4 pueda desembarcar en el negocio agrícola de los Estados Unidos.

La palabra biotecnología aparece por segunda vez.
Ahora, según esta información, “las dos firmas (Bioceres y la mexicana NSIP) se sumarían al trabajo que vienen haciendo en conjunto desde hace cinco años el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Stelagenomics”. Esa firma, que dirige el bioquímico Luis Herrera Estrella y cuenta con fuerte apoyo del Estado mexicano, se presenta como “una empresa 100% mexicana dedicada a la innovación biotecnológica con el fin de resolver los principales problemas del campo”.
La palabra biotecnología aparece por tercera vez.
Esta nota de un noticiero mexicano sobre Stelagenomics y una de sus científicas estrellas sirve como aproximación a saber cuál es la especialización de este firma mexicana que ahora se vería apuntalada por dos pesos pesados, Bioceres y el grupo de los Romo: el trabajo con algas y bioinsumos.
La crónica de ElDiarioAR continúa y se introduce en el potencial descubrimiento que podría ayudar a terminar con la glifosato-dependencia de la agricultura argentina, y buena parte del mundo. “El desarrollo biotecnológico apunta a reducir el uso del herbicida de Bayer (nota: la patente original era de Monsanto, pero venció en 1999 y ahora lo producen y venden múltiples empresas). Se viene avanzando con pruebas de campo que vienen mostrando resultados ‘muy satisfactorios’ y se advierte un avance importante en el combate de las malezas, con una disminución muy importante en la aplicación de glifosato”.
Hasta aquí está clara la historia. Con apoyo explícito de funcionarios de ambos gobiernos (Neme y Romo), dos empresas de fuste en cada uno de sus países apoyarán esta línea de investigación que vienen desarrollando la empresa Stelagenomics y… nada menos que el INTA. Aspiran a reemplazar buena parte del mercado del glifosato por otra cosa que todavía no se sabe muy bien qué es…
Qué gran misterio todo.
“Se está trabajando seriamente en una alternativa biotecnológica que puede mejorar la productividad, mejorar la competitividad y mejorar las condiciones ambientales en las que se desenvuelve la agricultura”, dijo Neme (en la foto) al medio que publicó esta primicia. Luego contó que “el encuentro con Romo en México fue importante porque se interesó en ese desarrollo tecnológico y se sumaría al proyecto. Desde el punto de vista de su proyección a nivel de mercado, eso le da una dimensión enorme”.

La palabra biotecnología aparece por cuarta vez.
Con el lápiz afilado de quien sabe que puede estar detrás de una gran historia (reducir el uso del glifosato podría ser uno de los aportes más significativos para la historia contemporánea de la agricultura, casi tanto como la aparición en 1995 de la soja transgénica RR, que resiste justamente la aplicación de ese herbicida), Genoud hizo lo que se debía hacer: llamar al INTA.
En una segunda entrega, ElDiaroAR entrevistó a Sergio Feingold, un ingeniero agrónomo que desde 2014 coordina del Programa Nacional de Biotecnología de lNTA. Lejos de desmentir la existencia de ese proyecto binacional, Feingold (foto abajo) confirmó las investigaciones con el objetivo de reducir el uso del glifosato. Pero no soltó prenda respecto de en qué consistiría esta innovación tan prometedora. Se excusó diciendo que existe un “convenio de confidencialidad” entre ambos países.

La palabra biotecnología, por quinta vez.
“Es una tecnología superpromisoria, con una aproximación biotecnológica muy creativa y muy original. Stelagenomics es un spin-off del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) de México y tiene el apoyo del Estado mexicano. Juntos estamos en un desarrollo que todavía es incipiente, estamos comenzando, pero estamos poniendo toda la capacidad del INTA”, explicó el investigador.
Bichos de Campo confirmó oficialmente que el INTA está detrás de este asunto tan intrigante como prometedor, pero también sus voceros nos dijeron que era en vano volver a entrevistar a Feingold por este asunto, pues no diría más de lo que ya dijo.
La biotecnología en INTA: “Aunque muchos crean que no servimos, somos el mayor semillero”
¿Y qué dijo?
-Lo que hicimos fue juntar a todos los especialistas del INTA, eso lo hice yo en más de una oportunidad, para mirar todos los aspectos alrededor de la tecnología, no solamente los que tienen que ver con una aplicación en el corto plazo sino también en el mediano y largo plazo. Se trata de ver cómo la biotecnología maneja un sistema global en el cual miramos todos los aspectos, el productivo, el del control de malezas y de la disminución del uso del glifosato, pero también todo el microbioma asociado a esto.
-¿Cómo sería?- repregunta Genoud.
-Hay que ver qué pasa en el suelo con esta nueva tecnología, qué pasa en la planta. Esto tiene impacto en la sustentabilidad, mitigando la erosión hídrica y asegurando el mantenimiento de la biodiversidad. Es una tecnología que no mata la maleza sino que la hace no competitiva en términos económicos: se logra que la maleza no disminuya significativamente el rinde del cultivo. Esta tecnología en maceta funciona bárbaro, el desafío del INTA, el interés del ministerio de Agricultura y del Estado en sí, es que esto se pueda llevar al campo, que sea sostenible en el tiempo y que podamos ir disminuyendo el uso del glifosato. Hay que ser cauteloso y no andar prometiendo antes de que lo hayamos verificado en ensayos de campo. Pero hoy el productor agropecuario está muy acostumbrado al uso del glifosato y vale la pregunta: ¿Qué pasa si dejamos de usar la mitad del glifosato que usamos hoy?
¡La pucha que resulta todo muy misterioso! Pero… ¿Y si la pegamos?

Buscando viejas notas sobre los hallazgos de StelaGenomics nos encontramos con este párrafo que quizás nos de un principio de respuesta a este intríngulis agronómico que tenemos por delante. Al parecer, la empresa mexicana “diseñó un gen que, incorporado a las plantas, permite metabolizar un compuesto de fósforo distinto al fosfato: el fosfito, que actúa además, como herbicida y fungicida”.
“Gracias a este gen, las plantas asimilan el fosfito y lo convierten en el fosfato que necesitan para nutrirse. De esta forma, los agricultores necesitan menor cantidad de fertilizantes y herbicidas ya que las malas hierbas –incapaces de asimilar fosfito– no compiten por el. StelaGenomics ha avanzado en el desarrollo de estas tecnologías para cultivos de maíz, soja, trigo, arroz y algodón”.
Suspenso. Habrá que esperar por la nueva temporada.
La palabra biotecnología aparece en el fin de este capítulo.
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]]>La entrada ¿De qué se quejan los productores en México? Aunque hay buen diálogo con el Gobierno “falta apoyo a los pequeños ganaderos”, apunta el periodista David Huitrón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hablando de la actividad ganadera de ese país, el periodista agropecuario David Huitrón dijo a Bichos de Campo que “se destaca el sector bovino de carnes”. Sin embargo aseguró que en la sinergia entre Gobierno y agro “faltan los apoyos a los micro, pequeños y medianos ganaderos” para que puedan acceder a tecnología y vender en los mercados.
El periodista, que realiza su trabajo en el Estado de Puebla, en el área este central de México, declaró que “si bien se abren canales de comunicación entre el Gobierno y los ganaderos para exportar al extranjero, Asia y Estados Unidos principalmente, todavía no están incluidos esos productores de pequeña escala y faltan apoyos para las unidades productivas y para potenciar la actividad y la comercialización”.
“El diálogo con el Gobierno es amable y cordial, pero siempre me deja la sensación de verbos infinitivos: ´lograremos, alcanzaremos, programaremos y facilitaremos´. Pero creo que hace falta más el no perder el pie en la tierra de que no sólo representan al productor de 50 mil cabezas sino que al de 2 cabezas de ganado también”, remarcó.
Mirá la entrevista completa a David Huitrón:
La clave pasa por integrar al “agronegocio” a los miles de pequeños y medianos productores pecuarios que hay en México. Según Huitrón, hoy “se los deja de lado y sólo están arraigados históricamente aquellos medianos a grandes. Se hace este reclamo desde hace 25 años, pero pasan Gobiernos y ministros de Agricultura y la promesa sigue siendo la misma”, agregó el periodista del sitio web Porcicultura y otros medios de su país.
El periodista mexicano explicó que el desafío pasa por incorporar esos pequeños ganaderos, otorgándoles tecnología, genética y apoyo crediticio, y dijo que se lo podría hacer a través de cooperativas para que trabajen en conjunto y puedan acceder, no sólo a mercados sino también a capacitación. “Te puedo asegurar que muchos de estos productores de traspatio no tienen mucha noción del comercio internacional y no conocen los requisitos sanitarios para mandar carne”, resaltó.
“En el Gobierno que tenemos hace dos años se otorgó un programa llamado Crédito Ganadero a la Palabra, mediante el cual les entregaban de 10 a 50 cabezas de ganado a los pequeños productores para que pudieran potenciar su actividad. Se anunció con bombos y platillos y parecía eficiente hasta que empezaron las irregularidades”, recordó el periodista de Puebla, México.

Huitrón aludió a que ese programa estatal “entregaba animales enfermos que no servían para la reproducción ni el engorde. Fue como un programa fantasma porque se aludía a que se les iba a ayudar a los productores, pero con material que no les sirvió y a dos años de implementado ese programa ya desapareció”.
“Y nadie se atreve a cuestionar que lo que hace el Gobierno con sus programas ganaderos es malo. Nadie tiene esa voz autoritaria pero al final de los 3 a 6 años de Gobierno quedamos en lo mismo: crecimientos ínfimos en producción y exportación, y aunque la sanidad sea un tema subsanado, el diálogo con el Gobierno no llega a mucho”, cuestionó.
En referencia a la cuestión ambiental, Huitrón manifestó que “se menciona, pero seguimos recayendo en el verbo infinitivo del que hablaba y que la preocupación que hay ni siquiera se acerca a la realidad de la crisis climática que se está viviendo.

“Yo tomé un par de cursos en cuestiones de periodismo ambiental, y en el sector pecuario pienso que falta mucho trabajo. Creo que al no tener los incendios de California aquí la vuelta o el Ártico deshielándose y entonces sigamos produciendo como hace 50 años atrás. Por eso creo que nos falta mucho”, agregó.
Acerca de la relación con países como Estados Unidos, el periodista mexicano explicó que aunque son socios comerciales dentro de un acuerdo de libre comercio, hay desniveles muy marcados entre ambos países en la comercialización de carne de pollo, de cerdo y en exportaciones de leche en polvo.
“Se busca piso parejo, una palabra que usamos mucho acá porque somos codependientes con Estados Unidos, es decir, exportamos e importamos mucho entre ambos, hay una simbiosis, pero nosotros tenemos recursos limitados, poco apoyo, entonces no competimos en este piso parejo que se pide. En Estados Unidos tienen apoyo o subsidios y nosotros en cambio, sin apoyo alguno tenemos que vender a un precio menor e importar a un precio mayor”, sintetizó.
Sin embargo, el periodista dijo que si hay un producto que los hace sentir orgullosos en el agro mexicano es la carne de res y la oportunidad de llegar a mercados puntuales como Japón o Corea del Sur por ser un país no aftósico desde hace varias décadas.
“Tenemos un organismo específico que se encarga de la promoción de este producto y sin el apoyo gubernamental. Tenemos una calidad de carne de res reconocida en mercados asiáticos e incluso en Estados Unidos y lo mismo está pasando con la carne de cerdo, sobre todo en la conquista de un mercado como China”, concluyó.
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]]>La entrada José María Bageneta estudió el caso del amaranto en México y cree que aquí podría ser una opción válida para pequeños productores organizados se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Llegué a México como parte de mis tareas como investigador del CONICET y me movía el interés de conocer qué sucedía con las organizaciones agrarias de la economía popular y así reflexionar acerca de lo que acontece aquí”, describe el especialista. “Mis estudios en Argentina me habían llevado a comprender que los modelos agrarios que se impusieron en las últimas cuatro décadas conllevaron un cúmulo de tensiones para las organizaciones cooperativas de la mano del agronegocio”.
En México José Martín se encontró con un movimiento cooperativo agrario que aún sin la presencia relativa de la importancia de Argentina cuenta con muchas experiencias, como las cooperativas cafeteras en el centro-sur, las de pesca en el norte y las hortícolas en el centro, con fuerte presencia indígena.
En esa búsqueda de experiencias mexicanas de economía popular llegó al Grupo Cooperativo Quali (que significa “bueno” en lengua náhuatl), que desde la década de 1980 está dedicado al amaranto. Tanto a su producción, como a la elaboración de productos con valor agregado y su comercialización.
El grupo está ubicado en la región Mixteca-popoloca (centro sudoeste del país) y lo integran, distribuidos en 80 cooperativas (“grupos”) de sembradores, alrededor de 1.088 campesinos indígenas. El territorio cuenta con múltiples indicadores de marginalidad históricos, como son –entre otros- sus condiciones naturales, altos grados de aridez y una constante expulsión de población originaria.
A su vez, el Grupo reúne a asociaciones de base (sembradores, agroindustria y venta) y se acopla en una estructura organizacional general con otras dos uniones, una de las cuales se dedica a obtener fondos de fundaciones internacionales, como Ford y Hilton, y organismos estatales. Si bien esos recursos se dirigen primeramente a habitantes rurales, en forma de obras hídricas, con la crisis de los donantes (desde 2008), comienzaron a ser utilizados como alicientes para los sembradores de amaranto.

“Si bien mi trabajo no se dedica a la caracterización biológica del cultivo sino al plano social y organizativo, investigué que el amaranto es originado en esas tierras, así como debemos el maíz o el tomate a esos pueblos”, explica. El investigador resalta que el amaranto “tiene grandes cualidades nutricionales por su aporte de calcio, proteínas y el ser libre de gluten. En México se lo consume como una ´leche´, barras del grano explotadas con azúcar y como harina”.
Bageneta explica que el cultivo tiene gran adaptación a zonas con bajas precipitaciones y que al ser un cultivo que parece encontrar preferencias entre quienes buscan suplementos a los cereales que conocemos con mayor masividad (como ocurre con la quinoa) son producciones con mucha proyección de desarrollo y comercialización.
“Además, el amaranto se puede producir de modo agroecológica: de hecho Quali tiene como parte de su concepción la producción con certificación de este tipo y ha logrado en las últimas décadas el reconocimiento norteamericano de su característica orgánica”, describe. “El criterio de esa certificación es central porque el precio que les pagan a los sembradores tiene diferenciales; del total de sembradores, 322 cuentan con certificación orgánica”.
En este sentido, gran parte de la tarea técnica sobre los sembradores se dedica a garantizar que no haya ninguna incursión en productos químicos dentro de sus parcelas, hecho que es corroborado por las visitas periódicas, primero de los agrónomos y luego de las certificadoras.
“Me interesa compartir que si bien el libro estudia procesos lejanos y con un cultivo muy poco conocido en nuestra tierra, comprende algunas cuestiones que lo vuelven un material de posible consulta aquí mismo”, cuenta el especialista. “En primer lugar la lejanía es real en términos de kilómetros, pero en cuanto a procesos sociales, políticos y económicos, compartimos muchas experiencias históricas. El campesinado, si bien gravita con mayor peso en México, tiene en Argentina una importante presencia”.
Otro punto, en relación a lo anterior, es que esos actores sociales campesinos y de la agricultura familiar tienen problemáticas comunes: para complementar pedidos de recursos de políticas estatales deben tener un tipo de agrupamiento formal (asociación, cooperativa, etc.) y muchas veces esos procesos son conducidos de modo tutelar por otros actores sociales, en muchos casos organizaciones de la sociedad civil.
“También existe lo que denomino la imposición de una ´tecnocracia socioambiental´, porque los técnicos son quienes deciden y esto nos invita a reflexionar acerca de qué pasa con la función del asesoramiento técnico en nuestras organizaciones cooperativas del agro”, concluye Bageneta.
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]]>La entrada Cancillería canta “vale cuatro”: Insisten que podrán exportarse 100 mil toneladas de poroto negro a México se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Obviamente no vimos las cartas del gobierno, pero sospechamos de que, si no estaba mintiendo, por lo menos andaba agrandando, exagerando. ¿Tendría algún ancho escondido?
Siempre ha sido muy difícil hacer negocios de exportación de productos agropecuarios con México. Se trata de uno de los principales importadores de alimentos del mundo y los argentinos somos grandes exportadores. Pero aún así, siempre ha sido muy difícil, casi imposible. Ese país es socio del Nafta y está al lado de Estados Unidos, que prácticamente produce todo lo que tenemos en la Argentina. ¿Por qué entonces habría ahora de ser distinto? En el truco, se sabe, siempre pierde el que confía demasiado.
En un ejercicio periodístico habitual, que implica poner en duda todos los anuncios de los sucesivos gobiernos, especialmente cuando no están acompañados de datos duros, dejamos de pensar en las cartas del presidente para poner la mirada sobre nuestro propio juego. Miramos nuestros naipes y dijimos “quiero”. Queríamos ver. Ya eran dos puntos los que estaban en juego.
Somos periodistas especializados en agro desde hace rato. Por eso hablamos con exportadores de legumbres, con algunos productores, con dirigentes rurales del norte y hasta con algún ex funcionario. Nadie confiaba demasiado en el anuncio oficial y dudaban del juego del gobierno. Tampoco había habido en las últimas semanas una ronda de negociaciones formales con México ni nada por el estilo.
“Quiero retruco”, cantamos y publicamos la siguiente nota, que tuvo una alta repercusión:
Alberto y Felipe se anotaron un poroto, pero mintiendo como en el truco
Nosotros no teníamos demasiadas cartas en la mano, apenas un dos, quizás un tres. Pero creímos tener suficiente información como para levantar la apuesta. Fue así que comprobamos que la cuota de importación de porotos de México no era exclusiva para la Argentina sino que allí se competía con otros países proveedores, en especial Estados Unidos y Canadá, que aprovechaban ese cupo de 100 mil toneladas para hacer buenos negocios porque los aranceles de ingreso a México bajaban del 45% habitual a 0%. También descubrimos que no era un mecanismo nuevo, sino que ya había sido habilitado en 2017. Había documentos oficiales de la propia Cancillería que así lo mostraban. Incluso ya habíamos exportado poroto a México, pero en cantidades muy reducidas.

“Retruco”, repetimos.
El tucumano Jorge Neme, actual secretario de Relaciones Comerciales Internacionales, fue el encargado de cantarnos el “quiero vale cuatro”. Blandiendo sus cartas, nos replicó diciendo que el presidente no estaba mintiendo ni nada por el estilo. Ratificó que la Argentina iba a poder exportar este año 100 mil toneladas de porotos negros a México libres de aranceles. La cosecha en el NOA está a días de comenzar y para los productores salteños contar con un mercado alternativo a Brasil sería como lograr un sueño. ¿Por qué dudar?
No me muestra Neme todo su juego, pero me lo insinúa. ¿Tendrá un ancho escondido por ahí? Expone tanto entusiasmo que me hace dudar sobre mi juego, la esencia del truco, nuestro juego más popular. Me dice que la Argentina producirá este año entre 350 mil y 400 mil toneladas de porotos de todas las variedades, pero que más de la mitad, unas 200 mil, serán poroto negro. Como es normal, el país deberá salir a exportar ese volúmen, porque aquí el consumo es minúsculo. Brasil, como siempre, sería el gran comprador para su feijoada, pero ahora apareció con mucha fuerza la opción mexicana.

-Pero Jorge.. ¿Por qué creen que esta vez si le vamos a poder vender 100 mil toneladas a México si otros años eso mismo resultó una misión imposible?
Neme me apabulla con señales, como buen jugador de truco. Me dice que México, por su tradición gastronómica, es el principal consumidor mundial de poroto negro; que consume 1 millón de toneladas pero solo produce 700 mil; que las 300 mil toneladas que necesita habitualmente las aporta Estados Unidos, pero que este año ese país se quedará sin saldo exportable, por un crecimiento de su propio consumo de legumbres. Me envía un recorte de una nota que habla de un boom del consumo de la comida “tex mex” en los Estados Unidos en medio de la crisis del coronavirus.

Neme insiste. Dice que todo está servido para ingresar con todo en ese mercado, para copar con porotos de nuestro norte el país del norte. Su mejor carta es el diálogo directo con Víctor Villalobos, el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), a quien tanto él como el canciller Felipe Solá conocen bien desde la época en que ocupaba un alto cargo en el IICA (Instituto Internacional de Cooperación para la Agricultura). Ese buen trato, argumenta el funcionario, es el que ha convencido al gobierno que es posible ganar esta partida.
Le pedimos precisiones a Neme antes de aceptar su “vale cuatro”. Nos informa que la apertura del contingente mexicano de importación de porotos negros estará nuevamente abierto entre el 15 de agosto y el 30 de noviembre, y que esto permitiría a los exportadores locales ingresar en ese mercado con arancel 0% en “contraestación”, antes de que empiece la cosecha de “frijoles” en el Hemisferio Norte. “No habrá otro oferente en el mercado”, garantiza un Neme enfático, alentando a los productores argentinos a comenzar a preparar ya mismo sus cargamentos, pues los envíos deberían comenzar a fines de junio o julio para poder entrar por esa ventana.
-¿Entonces estás convencido de que se podrán exportar esas 100 mil toneladas?- insistimos.
-Pero sí, claro. Poneme con nombre y apellido- contesta Neme, que afirma además que por la inminente apertura de este mercado, que ofrece valores cercanos a los 1.000 dólares por tonelada, los precios locales del poroto ofrecidos al productor ya han comenzado a mejorar fuerte, desde unos 350 en diciembre a unos 550 dólares por tonelada en la actualidad. Según esta visión, el factor México colabora entonces a que “se valorice” la producción local en unos 140 millones de dólares.
En este “chico”, el vicecanciller comparte dupla con Miguel Medina, un importante empresario porotero de Salta que además preside la Asociación de Productores de Legumbres del NOA. En diálogo con Bichos de Campo, Medina no se jugó por entero ni se animó a decir que la Argentina podrá completar el cupo arancelario de 100 mil toneladas. Pero sí celebró con entusiasmo la posibilidad concreta de comenzar a hacer negocios con aquel país y dejar así la alta dependencia con Brasil, que usualmente absorbe 85% del poroto argentino.
El empresario celebra además estas gestiones de la Cancillería para habilitar nuevos mercados para el sector. Repite “quiero vale cuatro”. La apuesta está echada.
Habrá que esperar hasta octubre o noviembre para saber el resultado de esta pequeña partida de truco y ver finalmente si las cartas del gobierno argentino eran valiosas realmente o si nos estaban corriendo sin nada de cartas. En las últimas horas, otros testimonios de exportadores que intentaron hacer pie en México me confirmaron que se cuesta arriba llegar allí incluso con el arancel 0%. “Es muy difícil vender en México. Los costos de fobbing para llegar allá son muy altos y nosotros estamos muy poco competitivos”, me dijeron.
¿Qué hacer? Creer o reventar.
“Quiero ver”, le contesté al gobierno.
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]]>La entrada Alberto y Felipe se anotaron un poroto, pero mintiendo como en el truco se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Semejante noticia no podría ser menos que celebrada. El poroto es una economía regional muy importante para Salta y en menor medida Jujuy, que producen diferentes variedades de esa legumbre y usualmente necesitan de mercados externos para colocar esa mercadería, pues en la Argentina el consumo siempre ha sido bajo. Bienvenido sea pues la apertura mexicana. Ese país es uno de los mayores consumidores mundiales del poroto negro. Y el precio para hacer negocios parece muy tentados, pues por los datos que aportó el presidente sería de cerca de 1.400 dólares por tonelada.
Pero lo que dice el anuncio presidencia no es tan cierto: ni México acaba de habilitar una cuota de importación de porotos exclusiva para la Argentina ni los productores podrán venden ese cultivo a semejante precio. Ni en sueños. Se cobra menos de la mitad de eso.
Hoy @felipe_sola me trajo la buena noticia de que México adjudicó a Argentina un cupo de 100.000 toneladas de porotos negros por año, que significa unos U$S140 millones para las provincias del NOA.
También repasamos tareas pendientes con Chile, Francia, Alemania y el Mercosur. pic.twitter.com/v4jzKCXLaZ
— Alberto Fernández (@alferdez) May 1, 2020
Como en el truco, dos de los principales funcionarios de gobierno (el presidente y su canciller) se anotaron un poroto, pero recurriendo a una mentira.
Para conocer la historia de esta cuota hay que remontarse a 2017. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ponía espeso con eso de que iba a construir un muro en toda la frontera con México, porque no quería más inmigración ilegal. El gobierno mexicano retrucó a esa escalada diplomática diciendo que iba a suspender las compras de alimentos desde su vecino del norte, cosa que nunca sucedió. Pero sí reavivó tratativas con varios países interesados en venderle alimentos, entre ellos la Argentina, que había perdido la chance de exportarle porotos mucho tiempo atrás, en 2000.
En mayo de ese mismo año, es decir hace tres años, el Ministerio de Agroindustria dio a conocer una buena noticia. Señaló que “la Secretaría de Economía de México anunció que permitirá importar un volumen total de 100.000 toneladas métricas de porotos secos blancos y negros, a través de un cupo en el que aplicará arancel 0. El objetivo que busca el gobierno mexicano con esta medida es asegurar el abasto nacional de este alimento que forma parte de la canasta básica del consumo de ese país”.

Eran tiempos del gobierno de Mauricio Macri, que se ufanaba de la apertura de muchos mercados. Pero en el mismo escueto comunicado oficial, aquella gestión no hacía mucho barullo. ¿Por qué? Básicamente porque no era la que se había habilitado una cuota de importación disponible únicamente para la Argentina, sino que había que compartirla -y competir- con otros países. Siempre y cuando fueran “miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con los que México no tiene celebrados acuerdos o tratados comerciales, entre los que se encuentra la Argentina”, se establecía.
En rigor, el gobierno argentino informaba que “la reapertura de la cuota para la importación de porotos secos de cualquier origen” estaría vigente entre el 16 de abril y el 30 de noviembre de 2017. “A través de la asignación directa a los importadores, el gobierno mexicano administrará este cupo de importación para los países”, agregaba.
Nada ha cambiado desde entonces. Por lo menos, no hay nada nuevo que sepan los actores del negocio de las legumbres. La cuota mexicana es la misma que era entonces y la Argentina la ha podido aprovechar poco y nada de ella. Un informe de ProSalta, indicó que en “analizando los datos de las exportaciones salteñas al mundo en los últimos cinco años, pudimos determinar que los principales mercados de destino de legumbres son Brasil, Venezuela, Argelia, España, Italia y Turquía”.
Solo se hicieron algunas exportaciones de poroto negro a México, Pero el grueso de ese mercado siguió siendo atendido por Estados Unidos, que sigue cubriendo la mayor parte del cupo arancelario que ahora anuncian Felipe y Alberto. como una panacea. (Nota del redactor: Lo que debe haberle contado Felipe a Alberto es que México había avisado de la apertura de esta cuota para el corriente año). Pero nada es nuevo ni tan provechoso.
Un trabajo publicado por la propia Cancillería Argentina en agosto de 2018, y elaborado por la embajada en ese país, confirma que ingresar al cupo para los exportadores argentinos no es tarea nada sencilla, ya que el beneficio del arancel 0% (por fuera del cupo se cobra un prohibitivo 45%) “debe ser solicitado por el importador mexicano, bajo la lógica primero llegado, primero servido”, y que además “la ventana para solicitar el cupo es corta”.
Esto ha hecho mínimos los embarques. Según los datos del gobierno mexicano y publicados por la Cancillería que ahora dirige Solá, si en 2017 se exportaron a ese país 8 mil toneladas de poroto negro de Argentina, en el primer semestre de 2018 esos negocios habían caído a menos de 800 toneladas, una décima parte.

“La de México es una cuota para todos los países de la OMC. Cuando ellos habilitan la cuota es con fecha fija. Generalmente en principio podemos entrar con algo, hasta que llega Estados Unidos y cubre todo el saldo. Por eso en los últimos dos o tres años casi no se usó”, comentó un ex funcionario empapado del asunto, y que dista mucho de ser como lo anunció el presidente.
Pero si este anuncio presidencial sobre la apertura de la cuota ya era forzado, mucho peor parado quedó Alberto al decir que la cuota de exportación de 100.000 toneladas a México implicaría ingresos por unos 140 millones de dólares para los productores del norte del país. Eso representaría que cada tonelada de poroto negro exportada se valorice a 1.400 dólares, un precio de ensueño.
En el mejor de los casos, la tonelada de ese producto se está exportando a un valor de 750 dólares. “Este anuncio es ‘vendehumo’ total. En el mejor de los casos una tonelada de poroto negro puesta en México puede valer 800 dólares”, confirmó un asiduo exportador, que además ratificó que Argentina compite allí con otros muchos países. “Ojalá se abriera una cuota de exportación exclusiva para nosotros, porque esto nos llevaría a aumentar la producción. Pero lamentablemente no es así”, añadió. En el norte se siembran unas 300 mil hectáreas de porotos todos los años.
Hasta el propio Estado, a través del Ministerio de Agricultura, fija un valor FOB oficial para el cálculo de las retenciones que es mucho menor, de solo 580 dólares en la actualidad.
Desengañados, los productores salteños consultados por Bichos de Campo dijeron que el furcio presidencial sería una buena oportunidad para invitarlo a revisar la estructura impositiva que pesa sobre el sector, sobre todo en materia de retenciones. Uno de ellos contó que por efecto de ese impuesto (que se aplica sobre el valor FOB) “si en el mundo la tonelada de poroto llega a valer 1.000 dólares, por los altos costos de exportación y las retenciones que pesan sobre el sector, en el mejor de los casos el productor del norte termina cobrando 600 dólares”.
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]]>La entrada Mario Poot: “La invasión de langostas se produce por el cambio en el uso de la tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mirá la entrevista con el especialista mexicano:
“En Yucatán, el hacer la conversión de tierras para la ganadería es el factor que está influenciando. El tener ‘pánico’ ha hecho que ese sea el hábitat ideal para el desarrollo de langostas”. dijo Poot. Al hablar de pánico el experto no se refería al miedo extremo sino a una especie forrajera de origen tropical muy difundida en México.
En ese sentido, destacó que lo que provoca en su país la aparición de brotes de langosta “es el cambio del uso de la tierra por posturas. Tener pasturas provoca que la zona sea ideal para el desarrollo de langosta, porque proporciona el hábitat de temperatura y humedad para que la langosta puede ocultarse ahí, protegerse de los depredadores y perpetuar su especie”, indicó.
Poot, que evaluó positivamente el desempeño del Senasa ante la crisis de la langosta (que ahora parece haber desaparecido de todo el norte de la Argentina), no dudó ni un instante cuando pusimos a prueba sus conocimientos y le preguntamos sobre el insecto que forma parte del logotipo de Bichos de Campo.
“Es una chicharra, sin dudas. Es un cicádido”, nos respondió. Y nos cerró la boca.
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