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mezclas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 14 Nov 2018 16:40:14 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png mezclas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Un perro con orejas de gato: Invento argentino para zafar de las retenciones a la soja http://wi631525.ferozo.com/un-perro-con-orejas-de-gato-pequeno-manual-para-zafar-de-las-retenciones-a-la-soja/ Wed, 14 Nov 2018 16:02:19 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=15251 Tiene patas de perro, cola de perro, hocico de perro y además ladra como un perro. Pero las orejas son como las de un gato y entonces resulta que no sería un perro sino otra cosa. Por eso, solo por ese pequeño detalle, este animalito de Dios no tributaría como el resto de los perros.  […]

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Tiene patas de perro, cola de perro, hocico de perro y además ladra como un perro. Pero las orejas son como las de un gato y entonces resulta que no sería un perro sino otra cosa. Por eso, solo por ese pequeño detalle, este animalito de Dios no tributaría como el resto de los perros. 

Lo venimos contando, primero cuando trabajábamos en Clarín y más adelante desde Bichos de Campo, pero no logramos que ninguna autoridad nos brinde una explicación clara y mucho menos que se ponga freno a una operatoria comercial que, a juicio nuestro y de varios, constituye una competencia desleal y le cuesta algunos millones de dólares al Estado, que no recauda tanto como debería. 

Se trata de la exportación de perros que en realidad no son perros, porque tienen una pequeña fracción -las orejas- que son de gato. Vamos a ponerle un nombre a este engendro. Lo llamaremos de ahora en más 99 /1, porque 99% es perro y 1% es gato, son esas las proporciones.  

Ver Mezcla de negligencia e impunidad, sigue intacto el curro de exportar “mezclas”

Ahora, paulatinamente, vayamos reemplazando la palabra perro por “soja”. Los perros, en la Argentina, se pueden exportar solo si pagan retenciones que históricamente han sido de 35%, luego llegaron a bajar al 26% y ahora están cerca del 29%, por el efecto combinado de una retención tradicional fija del 18% del Valor FOB Oficial más un 11% aproximado de la neo-retención que se aplica desde septiembre pasado, y que implica poner 4 pesos más por dólar exportado.

Desde agosto, además, no existe diferencia entre exportar el perro sin procesar o el poroto de soja procesado, convertido luego en harina de perro o en aceite de perro, que son los subproductos de la molienda o “crushing” de canes. Ahora todo paga la misma alícuota, porque el gobierno de Mauricio Macri eliminó el histórico diferencial de 2,5% que actuaba como estímulo a la industria aceitera. 

¿Y qué pasa cuando lo que se exporta no es perro sino este extraño animal con orejas de gato? Bien, a lo largo de los años, el famoso 99/1 pagó retenciones sensiblemente menores a las que tributara el perro hecho y derecho. Nadie sabe bien por qué sucedía esto, pero pasaba. Y vaya si pasaba delante de las narices de la Aduana. De hecho, sigue sucediendo.

La distorsión (o descuido, o maniobra) genera una diferencia muy favorable a los exportadores de perros con orejas de gato, que son muy pocos porque hay que ser muy audaz para exportar un perro que no sería perro a pesar de que 99% de su cuerpo responde a los parámetros de la especie canina. Pero aquí todo es tan relativo que ni Einstein podría explicarlo. Como sea, el negocio del 99/1 es tan lucrativo que parece vale la pena intentarlo. 

Hay empresas en la Argentina, y no son chicas precisamente, que se dedican a ponerle orejas de gato a los perros, para así aprovechar los intersticios de la legislación tributaria vigente y ahorrarse varios miles de dólares en retenciones. Ese tipo de fábricas hicieron durante años varios experimentos: el más rentable de todos fue elaborar un “balanceado” que era 95% perro y 5% perdiz (95% de soja y 5% de maíz). Pero esa es otra historia. Ahora estamos hablando de 99/1 y de sus formidables aventuras. 

Ver El curro de las mezclas: quiénes, cuánto y dónde

Como ya dijimos, 99/1 no es perro aunque se parezca demasiado. En este caso está formado por 99% de aceite de soja y 1% de aceite de palma (o palmiste). Esas vendrían a ser las orejas de gato que lo convierten, maravillosamente, en otra cosa. 

Desde hace años se exporta este perro/gato (o aceite de soja con orejas de palma) bajo un régimen de retenciones diferente al del aceite de soja a granel. Por ejemplo, el tributo no se aplica sobre el valor FOB Oficial determinado para los perros por la Secretaría de Agroindustria sino sobre un coeficiente tomado del precio declarado en cada exportación. Las formas de calcular las retenciones son diferentes, aunque el producto sea casi idéntico. La orejas cambian todo.  

Veamos un ejemplo, a los valores vigentes. Un aceite de perro puro tiene un valor FOB Oficial de 636 dólares por tonelada. Como retenciones del 18% se tributan 114 dólares y hay que sumar 68 dólares más por el impacto de las neo-retenciones de 4 pesos por dólar, porque se trata de un commoditie. Esto da un total de 182 dólares o 28,6%. Es eso lo que debería recaudar la Aduana si el perro no tuviera orejas de gato. 

Pero hay un par de empresas que le añadieron esas orejas y entonces el aceite de soja dejó de ser tal, ahora es otra cosa. En ese caso, y tomando los mismos 636 dólares de valor de exportación, el vendedor de 99/1 deberá pagar solo 97 dólares de retención común y habrá de sumarle 51 dólares por las neo-retenciones, que en este caso serán de 3 pesos por dólar, porque se exporta un perro con valor agregado. Pero además, por esa misma razón, recuperará 3 dólares en reintegros. Entonces el impacto total de los tributos aduaneros será en este caso de 145 dólares. Es el 22,7% de retenciones. 

Es decir, el tipo que vende perros con orejas de gato tendrá casi 6 puntos menos de retenciones y se ahorra 37 dólares por tonelada respecto de quien exporta perros sin mezclar. Es ese mismo dinero el que deja de ingresar en las arcas del Estado. Un Estado tan necesitado de recursos que les cobra impuestos hasta a quienes exportan murciélagos. 

Por supuesto que la exportación de 99/1 no es una ventanita abierta para todos: sería ridículo que la Aduana dejara pasar la exportación de perros con orejas de gatos en los grandes buques aceiteros que son cargados en las terminales ubicadas a las orillas del Río Paraná. ¿Pero qué sucede con las exportaciones a los países vecinos, que se realizan en camión y en cantidades mucho menores?

Según datos de la Aduana de Chile (aquí la AFIP ha dejado de informar las exportaciones e importaciones por producto y por destino), entre el 1° de enero y el 30 de septiembre pasado, por el paso aduanero Los Andes, en Mendoza, pasaron unas 200 cargas terrestres con cerca de 40.000 toneladas de 99/1, o de perros con orejas de gato, o de aceite de soja con una mínima fracción de aceite de palma. 

En total, los envíos sumaron cerca de 30 millones de dólares y como pagaron retenciones sensiblemente menores a las que hubieran tributado los perros convencionales, el daño fiscal se podría estimar en cerca de unos 3 millones de dólares, sin contar la devolución de reintegros por 360 mil dólares a esos embarques terrestres de perro con orejas de gato. La mitad de los negocios fueron concretados por una importante aceitera de capitales nacionales, pero también hay alguna multi haciendo el experimento.

 ¿Y de dónde se sacan las orejas de gato para vestir estos perros? Bueno, es un misterio, porque en la Argentina no se produce ni una gota del aceite de palma tan necesaria para estos experimentos de cortar con 1% el perro. Se producen más bien lejos, en países como Tailandia. El INDEC, como pista, detectó que ese producto ha venido ingresando desde Paraguay (donde tampoco se produce palma). Entre 2016  y 2017 llegaron unas 225 toneladas de orejas felinas a valores cercanos a los 300 mil dólares. 

Son cosas que suceden. Rarezas de la Naturaleza. 

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El curro de las mezclas: quiénes, cuánto y dónde http://wi631525.ferozo.com/el-curro-de-las-mezclas-quienes-cuanto-y-donde/ Tue, 10 Oct 2017 13:03:49 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=4375 Por Matías Longoni.- En el trimestre junio/julio/agosto, el Estado Nacional podría haber recaudado casi 7 millones de dólares adicionales por retenciones al complejo sojero si hubiera eliminado los resquicios legales por los que se les filtran varias decenas de  operaciones de exportación de ciertas mezclas en lo que abunda es la soja y hay solo […]

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Por Matías Longoni.-

En el trimestre junio/julio/agosto, el Estado Nacional podría haber recaudado casi 7 millones de dólares adicionales por retenciones al complejo sojero si hubiera eliminado los resquicios legales por los que se les filtran varias decenas de  operaciones de exportación de ciertas mezclas en lo que abunda es la soja y hay solo pizcas de otros ingredientes. Los cálculos de esta elusión fueron realizados en base a datos oficiales que desde hace meses están en poder de las autoridades.

No hace falta comparar el valor que tendrían esos 7 millones de dólares (unos 120 millones de pesos) en poder del sector público frente al que tienen en poder de unos pocos grupos empresarios, que además realizan una competencia desleal con el resto de las empresas agroindustriales que sí deben pagar retenciones como determinan las generales de la ley.

Ya contamos en una entrega anterior que hay tres tipos de mezcla que les permiten a esas empresas exportar derivados de la soja tributando menos retenciones de las que corresponderían e incluso cobrando reintegros. Estas mezclas son la 95/5 (harina de soja 95% maíz 5%), la 99/1( Aceite de soja 99% aceite de palmiste 1%) y la 94/6 (Aceite de soja refinado 94% Aceite de Girasol Refinado 6%).

Ver “Mezcla de negligencia e impunidad, sigue intacto el curro de exportar mezclas”

El secreto de “La Salada de la Soja”, como la definió un especialista, es que el Gobierno permite que se exporten mezclas truchas de harina o aceite de soja (truchas, porque apenas se le agrega un pequeño porcentaje de otro producto) sin aplicarles el valor FOB Oficial en base al cual deberían calcularse las retenciones.

Para poner un caso concreto, el 22 de agosto salió de San Lorenzo un barco hacia Sudáfrica llevando 5.000 toneladas de la mezcla 94/6. El Valor FOB Oficial para el aceite era de 780 dólares, pero la operación se realizó a 776 dólares. Si el producto se hubiese tomado como lo que es, básicamente aceite de soja, esa carga debería haber dejado en las arcas de la Aduana 1.053.000 dólares. Pero como no se tomó el valor de Agroindustria, el modo de calcular las retenciones se distorsionó y el exportador de la mercadería pagó bastante menos. Se ahorró la friolera de 346.344 dólares. Es decir que achicó el peso de las retenciones en casi 70 dólares por tonelada.

Hay una denuncia concreta presentada en el Ministerio de Agroindustria y en la Aduana por operadores que se sienten afectados por las maniobras. Ellos calcularon el daño en base a una comparación entre los pagos de derechos de exportación recibidos por todas las exportaciones del trimestre junio/agosto comprendidos en esas posiciones arancelarias y lo que teóricamente el Estado  debería cobrar de no existir grietas en la legislación vigente.

Este es el resultado: más de 6,8 millones de dólares menos de recaudación en solo tres meses.

¿Y qué pasaría si se anualizaran los cálculos?

  • De la mezcla 95/5 se estarían exportando unas 250.000 toneladas al año, en especial hacia Chile y Uruguay. En promedio se paga un derecho promedio de 50 dólares por tonelada cuando deberían pagarse como harina de soja 98 dólares. Pero además se cobran reintegros de 5 dólares. El daño fiscal sería de 13.750.000 dólares al cabo de un año.
  • De la mezcla 99/1 se embarcan unas 120.000 toneladas al año, básicamente hacia Chile. Pagan esas cargas un promedio de 134 dólares y reciben 18 dólares de reintegro, cuando deberían pagar 195 dólares por tonelada si fueran consideradas como aceite de soja. Hay otros 13 millones de dólares anuales de daño fiscal.
  • Finalmente, de la mezcla 94/6 se calculan embarques por 144.000 toenladas al año, con destinos como Sudáfrica, Chile y Uruguay. Pagaron retenciones promedio por 132 dólares y recibieron un reintegro de 23 dólares, cuando deberían pagar como aceite de soja unos 210 dólares por tonelada. El daño fiscal sería de 14.500.000 dólares.

13,75 millones + 13 millones + 14,50 millones es igual a 41,50 millones de dólares.

Lo más graves es que la legislación ya se modificó tres veces sin lograr corregir estas filtraciones.

  • Primero el decreto 133/15 ( 16/12/2015) colocó todas las posiciones en 0%, con un perjuicio fiscal enorme durante los primeros meses del nuevo gobierno.
  • Luego el Decreto 361/16 ( 16/2/2016) restableció las retenciones a todas las posiciones que tuvieran soja (aún en una proporción adecuada) pero provocó que se cerraran todas las exportaciones de alimentos balanceados.
  • Al final el Decreto 640/16 ( 3/5/2016) corrigió la situación anterior, pero dejando abiertas las posiciones que hoy se utilizan y que dan lugar a las elusiones mencionadas.

De los listados de exportaciones registrados por Aduana surge que la mayor parte de las cargas sale por camión hacia Chile desde diferentes aduanas ubicadas en Córdoba, Entre Ríos, Mendoza o Santiago del Estero. Pero últimamente también se han producido varios embarques de la mezcla 95/5 por barco hacia Cuba, que así logra hacerse de una harina de soja (con pizcas de maíz) a un precio sumamente competitivo.

En el último barco, que salió de Gualeguaychú el 10 de agosto, cada tonelada de ese “balanceado” cotizó a 314 dólares y debía pagar 81 dólares luego de la diferencia entre retenciones y reintegros. Pero se desembolsó bastante menos y finalmente el exportador se ahorró más de 400 mil dólares en impuestos.

En este caso, la firma detrás de estos embarques es Entre Ríos Crushing, con planta en Gualeguaychú. En tanto, la que opera mucho desde Santiago del Estero es la aceitera Viluco, del grupo Lucci.

Hay que aclarar, una vez más, que esta operación es perfectamente legal, pues es el propio Estado el que no hace nada para impedir este tipo de embarques. O bien prohibiendo directamente la exportación de estas mezclas o bien encasillando esos productos en posiciones arancelarias adecuadas.

Pero la maniobra lesiona las arcas fiscales. Y lesiona también la inteligencia…

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Mezcla de negligencia e impunidad, sigue intacto el curro de exportar “mezclas” http://wi631525.ferozo.com/mezcla-de-negligencia-e-impunidad-sigue-intacto-el-curro-de-exportar-mezclas/ http://wi631525.ferozo.com/mezcla-de-negligencia-e-impunidad-sigue-intacto-el-curro-de-exportar-mezclas/#comments Mon, 09 Oct 2017 21:28:30 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=4370 Por Matías Longoni.- Hay una insólita mezcla de cosas que permite que el Estado Argentino deje de recaudar varios millones de dólares por retenciones al complejo sojero, en beneficio de un puñado de empresas. Es una combinación entre la impericia de algunos funcionarios con una pizca de impunidad y otra pizca de complicidad, porque de […]

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Por Matías Longoni.-

Hay una insólita mezcla de cosas que permite que el Estado Argentino deje de recaudar varios millones de dólares por retenciones al complejo sojero, en beneficio de un puñado de empresas. Es una combinación entre la impericia de algunos funcionarios con una pizca de impunidad y otra pizca de complicidad, porque de otro modo no se entiende. Las proporciones las pone usted, como quiera. Lo que está claro que el negocio de las mezclas está más vivo que nunca.

Expliquemos. Por lo menos hasta enero de 2018, la soja y sus derivados siguen pagando retenciones que son del 30% en el caso del poroto y del 27% en le caso de los pellets, los expeler y el aceite. En la formalidad, la única e insólita excepción es la del biodiésel, que tributa 0,13%. Todo este esquema le asegura al Gobierno una recaudación de al menos unos 5.000 millones de dólares anuales.

Con una dosis de avivada las cosas pueden cambiar. Hay otras forma de eludir el pago de una parte de esas retenciones:

  • 95/5: Se agarra un 95% de harina de soja (que debe tributar) y se le agrega un 5% de maíz (que quedó en 0% como todos los cereales con el cambio de Gobierno).
  • 99/1: Se corta un 99% de aceite de soja (que debe tributar) con apenas el 1% de aceite de palmiste o palma (que ni siquiera se produce en el país y debe ser importada).
  • 94/6: Se le agrega a un aceite de soja refinado (que debe tributar) un 6% de aceite de girasol, también refinado. El girasol está exento de retenciones.

Estas tres fórmulas son utilizadas por un puñado de empresas exportadoras. Es que las “mezclas” que surgen de estas fórmulas pueden ser exportadas, de modo legal y a las narices de la Aduana, bajo diversas posiciones arancelarias que tributarán menos retenciones que las que le corresponden. ¿Por qué? Básicamente porque el tributo se calcula ya no sobre el valor FOB Oficial, como en el resto de la cadena, sino en base al precio declarado por el exportador.

  • La 95/5 bajo posición 2309.90.90.919Q o como “las demás preparaciones del tipo de las utilizadas para la Alimentación de los Animales”.
  • La 99/1 bajo la posición 1518.00.90.211P o como “fracciones de diferentes grasas o aceites no expresadas ni comprendidas en otra parte”.
  • Y la 94/6 bajo la posición 1517.90.90.211Y o como “Las demás mezclas o preparaciones alimenticias de grasas o aceites”.

No solo no tributan todas las retenciones estas mezclas sino que además, debido a que supuestamente agregan valor, reciben reintegros a la exportación por parte de las autoridades nacionales. Flor de mezcla beneficiosa: no pagan todo pero cobran. Mañana contaremos quiénes son estas exportadoras y hacia dónde va la mercadería.

Esta situación viene de largo rato y se produce frente a la sospechosa pasividad de los funcionarios a cargo de controlar este tipo de fugas.

En 2016, este mismo periodista escribió (no sin dolores de cabeza posteriores) un artículo que describía esta forma de curro legal (pero curro al fin y al cabo). La maniobra venía desde 2006 pero se había profundizado desde 2013. Un grupo de empresas “exportaba una premezcla que contenía un porcentaje muy elevado (del 92% a 95%) de harina de soja y solo unos pocos granos de maíz partido. Esas cargas se hacían figurar bajo la posición arancelaria 2309.90.10 correspondiente a los alimentos balanceados completos”, aunque por definición sanitaria ningún alimento balanceado debería tener semejante proporción de soja en su composición.

Hubo una pasmosa impericia de las autoridades del nuevo gobierno de Cambiemos para conducir el tránsito hacia la eliminación de todas las retenciones a la exportación, salvo las del complejo sojero. En rigor, el primer decreto 133/2015 primero eximió a todas estas posiciones de pagar retenciones, con un gran costo para el Fisco que duró unos meses.

Dos normas posteriores, el Decreto 361/16 y el Decreto 640/16, intentaron poner un freno a este tipo de maniobras; de algún modo parecía que el Estado asumía que existía un perjuicio. Pero las fisuras legales continúan todavía hoy y permiten que el festival de exportación de mezclas continúe gozando de buena salud.

El Ministerio de Agroindustria tiene noticias de esta maniobra pero los funcionarios responsables le atribuyen la responsabilidad de corregirla a la Aduana. En ese organismo también saben de la maniobra, pero dicen que es responsabilidad del Ministerio de Agroindustria cerrar la ventana legal por donde sales esas exportaciones.

Mezcla de ‘te hecho la culpa y acá no ha pasado nada’…

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