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La entrada ¿Cómo se educa a los chicos en una escuela agrotécnica? En la Ramón Santamarina de Tandil trabajan en una decena de cadenas productivas para que los alumnos aprendan y puedan elegir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Todas las escuelas agropecuarias tienen más o menos los mismos entornos formativos La propuesta aquí es aprender a hacer haciendo. La idea siempre fue cerrar todas las cadenas agroalimentarias”, dijo a Bichos de Campo Daniel Picart, veterinario y docente de la escuela agrotécnica.

La institución cuenta con 450 alumnos que entre primero y séptimo año transcurren por los distintos módulos productivos.
Las cadenas involucradas son la bovina, tanto en ganadería de cría –la escuela cuenta con un rodeo de Angus- como en el tambo de vacas Holando. En ambos casos los jóvenes están en contacto con la preparación de los potreros, de las pasturas y cereales que servirán de alimento, con la conformación de las dietas y con la fabricación de subproductos a partir de la leche obtenida.
“En el caso de la cadena láctea, hay 137 vacas en ordeñe con 27 litros en promedio. Es un tambo semiautomático, por lo que los chicos están con algo moderno. Esa leche va a nuestra fábrica en donde aprenden a elaborar distintas variedades de quesos, que son premiados constantemente”, contó Picart.
Los alumnos también aprenden a preparar animales para exposiciones, a amansarlos, a enseñarles cómo caminar y a mostrarlos en las pitas.
Un proceso similar se replica con las cadenas ovinas y porcinas. En ambas los estudiantes interactúan con sus cuidados, la producción de su alimentación y sus dietas. En el caso de los porcinos, también participan de la elaboración de sus subproductos luego de su faena –que no se realiza en el establecimiento-.
“Viene la media res entera y en el sector de chacinados los alumnos aprenden a despostar, sacar los cortes comerciales y eventualmente preparar esa carne para venta, preparar un chorizo, una bondiola, entre otros”, aseguró el veterinario.
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La escuela cuenta además con un sector de maquinaria, en donde los alumnos aprenden sobre su uso y mantenimiento; un taller en donde se realizan pequeñas reparaciones rurales; un área de producción de dulces y conservas; un sector para obtener miel, un vivero y una huerta que provee de verduras al comedor escolar.
“Tenemos además un convenio con el INTA a través del cual los pollitos que nacen, alrededor de 400 todos los martes, se les venden y se distribuyen en el conurbano bonaerense en el programa ProHuerta”, indició Picart.
-¿Cómo van ingresando los estudiantes en cada área?- le preguntamos al docente.
-De acuerdo a la complejidad, de menor a mayor. Es de primero a séptimo año. En primer año, por ejemplo, trabajan con aves y abejas, un alumno de tercero con ovinos y porcinos, que son animales menores que implican menor riesgo, y un alumno de quinto trabaja en el tambo.
-¿Los chicos aprenden de todo y deciden lo que les gusta?
-Creo que es un poco la propuesta. A partir de eso ellos encuentran que es lo que más les gusta de las prácticas que han hecho. Creo que salen con una muy buena formación laboral.

-¿Alguna historia te emociona?
-El alumno que se queda, el que sale a las seis de la mañana de la casa y vuelve a su casa a las seis y media de la tarde, que estuvo todo el día en la escuela, incluso trabajando con lluvia, es un chico especial que le pone garra y compromiso. Uno ve la dedicación que le ponen y eso emociona.
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]]>La entrada Ariel Goitea inició un apiario durante la pandemia y ya tiene su propia marca de miel de monte: “La idea es ir creciendo y llegar a formar una cooperativa”, afirma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace 20 años trabajaba con apicultura y después dejé por cuestiones de trabajo. Ahora retomamos de vuelta, iniciamos con la pandemia”, contó Goitea a Bichos de Campo.

El proyecto inició con sólo cinco enjambres, algunos de los cuales fueron cazados por el apicultor en el monte. El proceso consiste en localizar a la reina dentro de un enjambre natural, y trasladarla a unos cajones especiales que llevan en su interior cuadros con cera estampada. Una vez que el núcleo –la reina con algunas obreras- es movido, el resto de las obreras muda la colmena hacia esos cajones.
“Trabajamos con abejas criollas y ahora estamos mezclándolas con abejas italianas que traemos de otros apicultores, por el tema de la mansedumbre. Nos facilita más el trabajo y al mezclarlas se aumenta la productividad”, explicó el santiagueño.
Para introducir la genética italiana Goitea adquirió abejas reinas vírgenes, que fueron fecundadas por zánganos –la abeja macho- criollos. Eso le permitió aumentar la rusticidad y adaptabilidad de los enjambres.
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Hoy la población de abejas ha crecido tanto que el productor debe realizar controles periódicos para evitar que las colmenas se “enjambren”, es decir, que se formen nuevas familias en el interior de cada grupo. ¿Cuál es el riesgo de esto? Que parte del grupo se separe y se reintroduzca en el monte, en busca de mayor espacio. Eso implicaría una pérdida productiva importante. Es por esta razón que Goitea va aumentando las cajas periódicamente.
-¿Con qué objetivo estás armando este emprendimiento?– preguntamos al apicultor.
-Es un sustento mas para mi familia. De a poquito vamos aumentando las colmenas y a futuro creo que va a ser un sustento más grande. Ya tengo dos cosechas desde la pandemia de un promedio de entre 25 y 30 kilos de miel por colmena. Fue un lindo número.

-¿La miel es de buena calidad?
-Sí, es pura de monte. Comenzamos con la de algarrobo, que es lo que abunda aquí, y después le siguen las otras: brea, tusca, mistol y garabato. Es una miel bien concentrada y clara. Con el correr de los días se va empezando a hacer más oscura.
Por el momento la marca Mielburd solo circula por aquella zona norte de Santiago del Estero, aunque esperan pronto otorgarle un mayor alcance. “La idea es ir creciendo y llegar a formar una cooperativa, y extraer todo aquí en el pueblo. También involucrar un poco más de jóvenes”, afirmó Goitea.
-¿Te gusta lo que estás haciendo?
-Sí, me gusta. Tengo amor por las abejas y eso me ayuda a cuidarlas todos los días.
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]]>La entrada En El Bolsón también suceden cosas dulces: Dos apasionados apicultores aseguran que comprender a las abejas es “un estado de conciencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Apuntamos a la educación y no al control policial que ya ha quedado demostrado que no funciona, como cuando en su momento hubo que evitar fumigaciones con agroquímicos”, recuerdan. “Pero gracias a esta ordenanza varios municipios vecinos también tomaron la iniciativa y la abeja está protegida en toda la Comarca Andina”.
“Por ejemplo, hace poco apareció una mosquita que ataca la fruta y ya querían hacer pulverizaciones, pero gracias a esta ordenanza se pudo impedir y surgió otro tipo de soluciones mucho más acertadas, como varias opciones de manejo de los frutal, tales como no dejar fruta podrida en el piso ni que se madure en exceso en la planta, entre otras cosas”, explicaron.

Esta iniciativa de Pierre y César está a tono con la ciudad donde viven: El Bolsón, provincia de Río Negro, un lugar reconocido por promover el concepto de “bienestar” donde se fusiona naturaleza con espiritualidad, tanto para sus habitantes como para los turistas. En las noticias, tristemente, esta localidad patagónica aparece ahora mencionada por otras cosas.
“La apicultura es una actividad tradicional en la zona y la cantidad de miel que se consume localmente supera en 10 veces el promedio nacional”, cuenta César, apicultor desde que a los veintipico vio un cartel en el INTA local que decía: “Cambio maquinaria eléctrica por colmenas”. Como las abejas le gustaban desde hacía rato, se animó a dar el paso.
“La miel está incorporada al consumo diario porque se conocen los beneficios de todos los productos de la colmena; vivimos en un paraíso de flores, esa es la característica de nuestra zona, la variedad que dan los frutales y que suelen generar una miel clara y la variedad que da el bosque con sus plantas nativas como el radal, el pañil y el maitén que dan mieles más oscuras. Justamente, también por este motivo, nos parece que nuestra miel debería ser diferenciada a la hora de exportarse”, relata.
En la Comarca la mayoría son apicultores que tienen entre 5 y 10 colmenas y uno de los motivos de manejar esas cantidades, explican los especialistas, es que a diferencia de otras regiones aquí es necesario controlarlas a diario. “Hay que estar encima de las colmenas porque rápidamente se dividen y hacen enjambres debido a la abundancia de comida que hay por todos lados, entonces se debe hacer un manejo para que no se vayan”, enfatizan. Aclaran que a la famosa varroa también la sufren, pero que les resulta fácil de controlar y que con curarla una vez por año, alcanza.
Trabajan con razas de abejas del norte de Europa, porque cortan la postura en otoño e invierno y por lo tanto consumen menos, lo cual es clave porque en esa época no hay alimento en la Comarca debido al frío y a la nieve.

La cosecha de miel arranca en agosto y dura hasta marzo, y a partir de ese momento la miel que queda en las colmenas les sirve de alimento a las propias abejas para que puedan pasar el invierno. Los rindes promedio en la zona van entre 35 y 40 kilos por año cada colmena, pero con un manejo cotidiano; en cuanto a las reinas, los apicultores suelen hacer las suyas propias aunque a veces también compran.
Nacido en Marruecos y luego de haber trabajado 35 años en la industria petrolera, hoy Pierre tiene 5 colmenas para consumo familiar. Dice que siempre le gustaron las abejas y que empezó a hacer apicultura hace algunos años en provincia de Buenos Aires, específicamente en Capilla del Señor, pero cuando la zona empezó a urbanizarse demasiado “para su gusto”, con su esposa decidieron mudarse y en 2016 encontraron su lugar en el mundo en El Bolsón.

“Estar con las abejas implica un aprendizaje y un descubrimiento diario, me siento un testigo privilegiado de su saber porque ellas nos muestran todo lo que hacemos mal como humanos, nos están alertando acerca de lo que le está pasando al ambiente pero nosotros no escuchamos”, se preocupa Pierre.
“Yo quiero ser su vocero porque las abejas y todo lo que nos dan están invisibilizado… por ejemplo acá se produce fruta fina y hay muchos productores que no entienden que sin abejas no hay frambuesas ni ningún otro fruto, es como si no vieran la relación; ellas nos hablan y si nosotros queremos, podemos escucharlas”.

Por su lado, César tiene más colmenas y vive de la apicultura, vendiendo miel fraccionada y diversos productos de la colmena que los vecinos van a comprarle directamente a su casa. “Cada vez necesito menos para vivir”, asegura. “Mis hijos se independizaron, tengo mi casa con huerta y frutales, una camioneta que tiene sus años pero funciona y la verdad es que no necesito nada más”.
Con esta idea de visibilizar todo lo que significan las abejas y los frutos de la colmena es que estos dos amigos -junto a otros apicultores- están organizando una feria para el sábado 11 de diciembre donde se darán charlas y estará dedicada tanto a los productores como al público en general. “Se nos ocurrió hacerla porque hay muchos apicultores que están dispersos en la zona y la idea es encontrarnos a intercambiar información y, a la vez, que la gente se acerque para contarles lo maravilloso que es el mundo de las abejas y lo importante que es su trabajo para el ambiente y para la producción agropecuaria”, detallan. Más info: brocviellepierre@gmail.com

“Vivimos en una sociedad de caos y la colmena representa el orden, porque allí ellas saben cómo funcionar y vivir en armonía, así que tratar de entender esa sociedad de la colmena es todo un desafío y una pasión porque me enseña cosas a mí mismo”, reflexiona César. “Comprender a las abejas tiene que ver con un estado de conciencia: ellas nos enseñan pero hay que estar abiertos para escucharlas; la naturaleza es generosa y esa generosidad podría ser contagiosa”.
Fotos: Berenice Delgado, Fernando Nahuelpan, Mónica Murga.
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]]>La entrada La historia de Claudia y Ezequiel, dos apicultores argentinos en Canadá: No piensan regresar porque allá tienen mil oportunidades, aunque a veces tropiecen con los osos se publicó primero en Bichos de Campo.
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En enero de 2011 regresó a la Argentina a buscar a su familia. En 2012, Caly viajó con sus hijos como turista. Vivieron 3 meses en la ciudad hasta que alquilaron con opción a compra una casa con 62 hectáreas, a 20 kilómetros del pueblo, en una zona de pasturas, ganadera. A los tres años, cuando pudieron obtener la residencia, la compraron con un crédito a 25 años, porque allá cuesta menos pagar una casa en cuotas que alquilar, explican ellos. Tienen 15 ovejas, 2 chanchos, pavos, un pony, perros, gatos y 60 pollos.
En 2014 iniciaron su propio proyecto de apicultura, al que le pusieron “Clover Fields Apiaries”, que significa “Apiario en campos de trébol”. Compraron 30 familias de mil abejas cada una, de Nueva Zelanda, y 30 abejas reinas, en tubos que les enviaron por avión. “Nosotros queríamos comprar bien puras de la raza Caniola”, explica Ezequiel. Más tarde sacaron otro crédito para comprar maquinaria y materiales, para poder tener más colmenas. Hoy tienen 6 apiarios con unas 30 colmenas cada uno y habilitaron en su casa la sala de extracción y fraccionamiento, mediante un trámite accesible.
“Producimos miel multifloral. En esta región hay floración constante. La abeja puede quedarse no más de 10 días sin flor. Extraemos una vez por año, o a lo sumo hacemos dos cosechas. Lo primero que florece es el diente de león, luego el trébol blanco y el rojo. En Julio, la alfalfa y el meliloto o trébol amarillo, que estamos plantando en el campo porque mejora el suelo, proveyéndolo de mucho nitrógeno, y es una fuente constante de néctar para las abejas”, detalla Caly.
Los canadienses consumen mucha miel. Caly sale a entregar a unas 10 tiendas en un radio de hasta 600 kilómetros de su chacra. Además, venden en 3 ferias, los sábados. Comenzaron vendiendo miel líquida y luego agregaron, cremada, que elaboran con una batidora de panadería y se vende mucho, en envases de vidrio. También en envases de plástico de 3 y de 7 kilos. Luego, sumaron miel con canela en polvo. Ahora también juntan polen, lo deshidratan y venden en estuches de material reciclable. Además venden mucha cera en barras de medio kilo, y protector labial de cera y aceite de coco.
Ezequiel hoy sigue trabajando afuera, en una fábrica de trailers, desde las 6 a las 14. Ellos saben ahora que necesitan llegar a las 500 colmenas para que el negocio le permita a Ezequiel dejar su trabajo alternativo y dedicarse de lleno a las abejas. Caly está a cargo de la chacra y de la operación apícola. Se levantan a la 4:30 y las dos hijas a las 5:30 para alimentar a todos los animales y luego ir a estudiar. Cuando regresan a la tarde, vuelven a darles de comer. El pequeño Igor también ayuda y se hizo cargo de alimentar a los pollos. A fines de agosto es tiempos de cosecha y trabajan todos en ello. La escuela se suspende si la temperatura pasa los 35 grados bajo cero.

“Acá el invierno dura unos 5 a 7 meses. La temperatura más baja, desde que estamos en Canadá, fue de 42 grados bajo cero. En invierno tenemos un metro y medio de alto de nieve en la puerta, pero las máquinas pasan temprano, limpiando los caminos, para que pueda llegar, por ejemplo, el transporte escolar, que es gratis, como también las escuelas primaria y secundaria y los hospitales. Pero los chicos de 14 a 15 años ya tienen sus trabajos y pueden ahorrar para pagarse luego un terciario o la universidad. Acá, la cultura del trabajo es primordial y la gente trabaja toda su vida. Conocemos a un matrimonio, que a sus 60 años de edad acaban de fundar su propia empresa”, explican.
En esas latitudes el trabajo agrario tiene sorpresas y recordaron: “Hace una semana nos entró un oso a un apiario y nos rompió como 7 colmenas. No, los cajones, pero sí los cuadros, porque buscan la miel y las larvas. Entonces decidimos mudar el apiario ese mismo día y terminamos a las 3 de la madrugada”.

Iara y Malvina se inscribieron en un programa nacional de agricultura por el que niñas y niños desde los 9 años de edad pueden criar a un animal, ya sea una vaca o un chancho, para fomentar la cultura pecuaria desde la infancia. Todos los meses deben informar sobre su peso y dos veces al año el Estado los inspecciona.
“Un chico de 16 años de edad acaba de vender un novillo en 10.000 dólares canadienses y debe haber invertido en criarlo, unos 2000. Acá hay muchos programas de fomento del trabajo y muchas becas para los jóvenes”, dicen. Además, ellas tienen 6 colmenas propias y crearon su propio canal de Youtube para contar cómo las mantienen, e incentivar a las chicas y chicos de su edad a que tengan sus propias colmenas como ellas. Es el segundo año que las invitan en el pueblo para realizar un taller de apicultura para chicos de entre 9 y 15 años de edad. Caly y Ezequiel realizan en familia una reunión semanal de trabajo, en la que evalúan y establecen metas, para involucrar a sus hijos y que se reconozcan protagonistas y futuros herederos de la empresa familiar.
Actualmente toda la familia se encuentra expectante, Malvina, la hija de 14, de edad, fue seleccionada para participar en un concurso de apicultura con jóvenes de 12 y 17 años. Cada año se realiza en un país diferente y en 2022 Malvina deberá competir en Rusia.

En enero próximo esta luchadora familia cumplirá 10 años en Vanderhoof. “Los canadienses nos recibieron bien y son muy amables con nosotros. La amistad no es como en nuestro país. A los gringos no podés `caerles` en su casa sin avisarles antes. Pero no extrañamos tanto –señala Ezequiel- porque `tranqueras adentro escuchamos a Larralde, Los Chalchaleros, y tomamos mate. Solemos comer asado, menos en verano, que está prohibido debido a los incendios. Pero la carne de acá no es como la de Argentina. Mis amigos me tildan de yankee, pero yo vivo como cualquier paisano argentino. Un kilo de yerba nos cuesta unos 10 dólares canadienses, pero nos damos el gusto”.
Ezequiel nos quiso compartir la canción que más escucha allá: Un día me fui del pago, de y por José Larralde.
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]]>La entrada Estados Unidos podría penalizar a la miel argentina por presunto dúmping: “Tenemos que estar atentos”, afirmó el experto Fernando Esteban se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero para entender las verdaderas implicancias de esta situación, este medio consultó a Fernando Luis Esteban, especialista en el sector apícola nacional e internacional y director del medio cordobés Espacio Apícola.
-¿Cómo se inició esta situación?
-Hacia fines del año pasado, los compradores de miel de Estados Unidos le avisaron a las empresas exportadoras argentinas que por lo menos dos asociaciones, la American Honey Producers Association y la Sioux Honey Association, presentaron una solicitud en la que anunciaban que iba a haber una petición por dúmping contra la miel de Argentina, Brasil, India, Vietnam y Ucrania. Esta petición se demoró, al principio no se sabía si la iban a hacer, pero finalmente en marzo se supo que estábamos incluidos.

-¿Es la primera vez que recibimos una denuncia de este estilo?
-No. En el 2000 las dos mismas asociaciones realizaron una denuncia por dúmping contra miel de Argentina y de China. En ese caso se pidió investigar a Conagra –una empresa estadounidense con filial en Argentina en ese momento-, a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y la pequeña empresa Radix. Había además otra denuncia por derechos compensatorios, que en el comercio internacional se entienden como subsidios del Estado a las producciones. Una cosa es el dúmping, que es una acusación a los particulares de que están vendiendo la miel por debajo del costo de producción o del precio justo, y otra cosa la presunción de que vos estás vendiendo más barato porque tenés además un subsidio del Estado a tu producción.
-¿Cuál fue el resultado de esa primera denuncia en el año 2000?
-Conagra no aceptó participar de la investigación, y al no colaborar con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, este le puso un arancel más alto, además de un punitorio. Fue del 60.67%, cifra que lo sacó del mercado definitivamente. ACA recibió un 38.71% y Radix un 32,56%.
-¿Qué significan esos porcentajes?
-La solicitud que presentan los americanos es para que la miel que las empresas exportadoras le venden a Estados Unidos, a precios supuestamente bajos, al ingresar deba pagarle al Estado un porcentaje punitorio sobre el precio de la mercadería. Es decir, si por ejemplo pusiste mil dólares en un puerto norteamericano y tenés un gravamen del 60%, hay que pagar 600 dólares por cada mil que exportás. Tu cliente, que te compraba por mil dólares, va a tener que desembolsar 1600 por ese arancel, que funciona como impuesto aduanero.
-¿Y esos gravámenes como adquieren su carácter de punitorios? ¿Provocan que la demanda se ralentice?
–Sí, funciona como punitorio comercial e indudablemente ralentizan la demanda. Lo que provoca es que el precio baje para el productor del país proveedor. Si el mercado de la miel está rondando por ejemplo los 1200 dólares, y hay además un arancel del 60%, el proveedor va a intentar conseguir la miel a 800 dólares –es decir un precio más bajo- para estar alrededor de los 1200 o 1300 dólares la tonelada con el arancel puesto. En definitiva el eje de la demanda, tanto en el año 2000 como en la actualizad, es que al importarse miel barata de otros destinos ellos pierden competitividad y tienen que empezar a vender más barato.
-La colocación de punitorios implica entonces que encontraron evidencia de dúmping.
-Implica que encontraron justificativos, las evidencias son muy complejas. Ellos lo consideran evidencia pero hay una realidad que es que las economías de los países son sinceramente muy diferentes. Lo que en términos absolutos o puritanos sería la expresión evidencia, en términos de ciencia es una cosa y en términos sociales es otra. Todo depende del punto de análisis.

-Entonces, ¿qué hace que ACA, por ejemplo, haya tenido que pagar más en su momento que Radix? ¿Y qué hace a su vez que ambas pagaran menos que Conagra?
-Es en función de la documentación que presentaron. En la investigación tenés que presentar tu análisis de costo y el análisis de costo de los proveedores internos, entre otras cosas. Ni ACA ni Radix eran productores, sino exportadores que le compraban miel a productores o a acopiadores. La inmensa mayoría de los productores primarios no tiene ningún documento para presentar su análisis de costos de producción. Tenés mucho productor anotado como monotributista. En cuanto tienen que responder cuál es su costo de producción, no tienen una sola factura o libro contable de donde sacar la información.
-¿Cómo se lleva adelante una investigación por dúmping?
-Primero hay una solicitud presentada por los demandantes. Esa es analizada por dos instituciones en Estados Unidos: el Departamento de Comercio, equivalente a lo que nosotros conocemos como el Departamento de Comercio Interior, y la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos (ITC), que es la comisión equivalente al rol que cumple nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Comercio Internacional. Primero el Departamento de Comercio analiza si la solicitud es razonable, si hay motivos suficientes para investigar y si se ha producido un daño a la industria nacional. Luego de eso, se expide la Comisión de Comercio Internacional.
A continuación Esteban agregó: “Si deciden iniciar la investigación, el Departamento de Comercio elige estudiar a un grupo de empresas determinado del país”.
-¿Quiénes son los actuales demandados?
-Es toda la industria argentina, todos los exportadores son demandados y la sanción es contra todos, no sólo contra los investigados. Esto siempre es así. Pero como el Departamento de Comercio no puede investigar a todas las empresas exportadoras, porque hay hasta cooperativas que exportan menos de diez contenedores de miel al año, elige a algunas para investigar. En esta nueva denuncia se eligió otra vez a ACA y a Industrial Haedo, sin embargo esta última renunció a la investigación.

-¿Uno está en su derecho de renunciar a que lo investiguen?
-Claro, pero te tenés que atener a las consecuencias. La investigación cuesta mucha plata. Hoy tenés que poner una oficina de abogados en Washington a trabajar para que te haga la defensa. Ese chiste te puede costar entre 300.000 y 500.000 dólares. Para entender lo que el Departamento de Comercio te pregunta y responder en los términos apropiados de la legislación norteamericana, tenés que ser un abogado norteamericano. La terminología que se maneja en los documentos está fundada en apartados y artículos de esa ley.
-¿Bajo qué criterio el Departamento de Comercio elige en esta oportunidad a ACA e Industrial Haedo?
-Son las que más volúmenes de miel han estado exportando a Estados Unidos en un período de investigación que ellos deciden, en este caso va desde abril de 2020 al 31 de marzo de 2021. Cuando Industrial Haedo notificó que no iba a responder porque no le daban los recursos, eligieron a Compañía Inversora Platense (CIPSA) que también se bajó por problemas económicos. Finalmente se aceptó a NEXCO, una empresa con un poco más de 20 años en el mercado de la miel, que se ofreció como voluntaria.
-Entonces ahora se está investigando a ACA y a Nexco.
-Correcto. Inició el 11 de mayo pasado. La investigación supone un cronograma, no podes vivir eternamente investigado. Se trabaja hasta llegar a una decisión preliminar del Departamento de Comercio. El período es de 140 días después de la decisión de iniciar la investigación, que se puede extender por 50 días más. Después hay una determinación final que vuelve a ser evaluada por la Comisión de Comercio Internacional.
-¿Cuándo estaría la determinación en este caso?
-La teníamos prevista para el 28 de septiembre pero se aplazó porque los peticionantes arguyeron varias cosas. Primero que las respuestas que estaban dando las empresas investigadas de los distintos países no eran suficientes, por lo que se enviarían nuevos cuestionarios para recabar más información. El segundo punto es que el Departamento de Comercio todavía no se había expedido sobre cuál sería la metodología para analizar los costos de producción.
-Cuando se tome una determinación, ¿el resto de las empresas no investigadas también deberán pagar?

-Sí. Las empresas investigadas presentan toda su documentación y responden a un cuestionario. Se analiza cada libro contable, sus ingresos y egresos. El Departamento de Comercio llega en algún momento a alguna determinación y dice cuánto deberán pagar esas dos empresas. Le darán una cifra a ACA y otra a Nexco. El promedio de esos punitorios es lo que se le cobrará luego a cualquier empresa argentina que quiera exportar a Estados Unidos.
-En tanto dure esta investigación, ¿qué está pasando con las empresas que exportan?
-Siguen exportando, se están cumpliendo los contratos. En principio, cuando salió la decisión de investigación, pidieron que les mandemos toda la miel pactada en los contratos antes de julio para que, cuando salga la determinación preliminar, en caso de alguna sanción retroactiva no haya problema. Pero con la extensión de los plazos los importadores pidieron que mandemos miel hasta mediados de octubre.
-¿En ningún momento se congelaron los precios?
-No porque no hay ningún argumento legal. Hoy estamos bajo investigación pero los precios se siguen moviendo. Aparte hay otros factores que inciden. Los precios locales se han mantenido bajos pero no es que haya una decisión de Estados Unidos de que eso sea así. Nosotros dejamos de aumentar los precios porque no sabemos cómo sigue esto.
-¿Puede pasar que sancionen a un país y no a otro?
-Sí, claro. Las presunciones son distintas para cada país. La petición de sanciones contra Argentina, inicialmente propuesta por los demandantes, iba de un 16% a un 22%, mientras que a Brasil le pedían un 114%. A India le pedían desde un 34% a un 99%, a Ucrania le pedían de un 10% a 94% y a Vietnam le pedían un poco más de 207%. En nuestro caso, la Comisión de Comercio Internacional determinó un presunto daño que va de un 9.75% a un 49.44%, por eso la incertidumbre es enorme. No es lo mismo estar cerca del 9% que del 50%. Y la incertidumbre es la que ralentiza el mercado.

-Si sale la sanción, ¿hasta cuándo se paga?
-Una vez que sale la determinación final de la Comisión de Comercio Internacional todos tienen que empezar a pagar, pero también comienzan las alegaciones. Las empresas tienen el derecho de presentar reclamos para ser exceptuados de esos aranceles o bien pagar menos. Allí se hace una investigación, se pide nueva información, y en general los gravámenes se reducen al poco tiempo. Así ocurrió en 2001, aunque no con Conagra que decidió no colaborar en la investigación. Las empresas que no presenten ningún tipo de defensa o reclamo tendrán que seguir pagando.
Y agregó: “Aún así el Departamento de Comercio hace una revisión cada tanto. En Estados Unidos las empresas del sector industrial necesitan seguir importando, y están interesadas en sacar esa restricción porque es la única forma de comprar miel a un precio más accesible. Ellos consumen más de 250.000 toneladas anuales de miel y los productores locales apenas producen 70.000 toneladas por año. Está muy debilitado el sector y necesitan comprar miel, sobre todo los industriales que la usan como insumo. Aún cuando el Departamento de Comercio decida a favor de los demandantes, hay empresas que pueden salir en defensa de su proveedor y eso seguro genere la reducción o eliminación de los aranceles”.
-En su opinión, ¿estamos frente a un peligro real?
-Todos tenemos que estar atentos. Ya estamos en una investigación que viene complicada, porque hay productores aquí que se negaron a responder –Industrial Haedo y CIPSA- y eso no cae bien. Después hay todo un problema inflacionario en Argentina que es otro de los factores que dificultan el análisis de costos, porque los estadounidenses no tienen esos procesos que tenemos nosotros y no entienden cómo uno compra la miel a un precio y luego la vende a otro.
La entrada Estados Unidos podría penalizar a la miel argentina por presunto dúmping: “Tenemos que estar atentos”, afirmó el experto Fernando Esteban se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Estados Unidos investiga la miel argentina por presunto dúmping: La situación provoca cortocircuitos en torno al precio para los apicultores locales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué es el dúmping? Se trata de una maniobra de competencia desleal, que implica la introducción de un producto a un país con un valor muy por debajo del normal, por debajo incluso de sus costos de producción.
Los apicultores estadounidenses nucleados en entidades como la American Honey Producers Association y la Sioux Honey Association, sostienen que entre 2018 y 2020 fueron perjudicados por las ventas de miel importada a precios mucho más bajos de los que se conseguían localmente. Por esa razón presentaron una petición al Departamento de Comercio (DOC) y la Comisión Internacional de Comercio para solicitar sanciones por dumping a la miel a granel importada desde países como Brasil, India, Ucrania, Vietnam y Argentina.
El plazo para tomar una decisión vencía el próximo 28 de septiembre, pero recientemente el DOC determinó posponer la determinación aludiendo que había “respuestas inicialmente insuficientes” por parte de las empresas investigadas. Los denunciantes señalaron además que el DOC no acordó aún la metodología a implementar para analizar el costo de la producción de la miel argentina.
De esta forma se extendió hasta el 17 de noviembre de este año la fecha para conocer el veredicto, 190 días más tarde de la fecha de inicio de la investigación.
La situación llama por demás la atención teniendo en cuenta que Estados Unidos atraviesa por un extenso período de sequía que dificultará la cosecha. Eso debería hacer subir los precios de este producto, pero sin embargo están planchados.

¿Qué impacto tiene en Argentina esto? En primera instancia la exportación pareciera no detenerse y se extendió el plazo de despacho de miel hasta octubre. Sin embargo será bajo las condiciones previas a la demanda, lo que implica que el preció quedará congelado. Esta es una pésima señal para los rpoductores argentinos, que coincide con la llegada de la primavera.
Por otro lado, hay gran incertidumbre sobre las posibles sanciones sugeridas por el Centro de Comercio Internacional (ITC), que van desde un gravamen del 9% a uno del 40%. Esto ha generado tensión entre los apicultores, que esperan que la entidad se expida antes de la fecha fijada.
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]]>La entrada Finalizó el primer concurso de Mieles Pampeanas 2021: ¿Qué se busca premiar en este tipo de certámenes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué es lo que se analiza en este tipo de concursos? La composición fisicoquímico de la miel que presentan los diversos productores y sus rasgos sensoriales. Por lo general se toman en consideración distintas categorías como las mieles claras y las oscuras, que se diferencian por el lugar en el que se obtuvieron o por la flora de la que se alimentaron las abejas.
En este caso en particular se trabajó sobre mieles claras, que debían cumplir con ciertos parámetros de humedad, acidez y color. También se analizó su origen polínico, es decir si eran mieles monoflorales o multiflorales, y la cantidad de polen que había en ellas.

¿De qué dependen estos parámetros? Principalmente de las especies florales a las cuales las abejas si dirigen, y su nivel de polen se mide en base a tablas pre existentes que pueden determinar, por ejemplo, si una miel tiene o no componente cítricos.
Los participantes de este primer concurso en La Pampa debían tener sus apiarios en la provincia y estas inscriptos en el registro de RENAPA, el registro de productores aícolas. Una vez que sus análisis fisicoquímicos dieron correctos, un jurado de ochos miembros realizó una evaluación sensorial gustativa.
¿La calidad de la miel es una cuestión exclusiva de la abeja o el productor tiene incidencia? Para responder eso Bichos de Campo habló con Susana Paredes, técnica extensionista de la Agencia de Extensión del INTA Guatreche y una de las coordinadoras del evento.
La especialista explicó que el productor incide en el momento en que decide dónde colocar las colmenas, teniendo en cuenta la flora del lugar. Los análisis de laboratorio son los que permiten rastrear el camino de la abeja hacia atrás, y determinar de dónde vino esa miel.
-¿Qué genera este tipo de concursos? ¿Qué la gente quiera profesionalizarse más y llegar a estándares internacionales?- le preguntamos.
-Por un lado sí y por el otro lado todo que quieran conocer más de su miel. Si bien el productor sabe que si le fue bien en la cosecha, e intuye si viene de un monte o del girasol, al tener el análisis de polen él puede saber si es mono o multiflora, que esté bien de humedad, etc. Creo que entusiasmó eso, el saber que producto tenía.

-¿Cuál sería el rol del INTA en este tipo de nuevas actividades?
-La idea es que el productor conozca el producto que tiene, ayudarlo a seguir capacitándose y poder darle un valor agregado interesante. Por ejemplo El Caldén acá es único. Tener una miel mono flora de una especie particular le puede dar un valor agregado. En general nuestras mieles, por las condiciones climáticas que hacen que no llueva mucho, no tienen problemas de humedad como si lo pueden llegar a tener las mieles del Delta, que se pueden fermentar. Acá tenemos índices de humedad muy bajos que dan mieles muy claritas, algo valorizado a nivel mundial. Argentina de hecho vende la miel a granel para hacer cortes y mejorarla. La lástima es que no se valore la miel pura que sale. Habría que tratar de que nuestras mieles salieran de este lugar con estas características sin mezclarse con otras.
En este caso, la miel ganadora fue una de color ámbar extra claro, con una humedad del 15%. El segundo lugar se lo llevo una miel de color blanca con 15.4% de humedad, y la tercera, que también era de color ámbar claro, tenía una humedad del 17.6%.

En total participaron del concurso 41 muestras de mieles distintas, recibidas entre abril y mayo de este año. Las producciones eran de las localidades pampeanas de Santa Rosa, Toay, Castex, Quemú Quemú, Rancul, Coronel Hilario Lagos, Ingeniero Luiggi, Rucanelo, Trenel, Santa Isabel, Loventué, General Pico, Luan Toro, Alpachiri, Telén, Guatraché, Doblas, General Campos, Jacinto Arauz, Rio Colorado – La Adela, La Reforma, San Martín y Árbol Solo.
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]]>La entrada Leandro Graziano es tercera generación de apicultores y se animó a producir orgánico con 500 colmenas en La Pampa se publicó primero en Bichos de Campo.
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En total, la empresa tiene 5.000 colmenas repartidas en más de 50 campos: la mayoría en Pellegrini, la otra parte en Neuquén y 500 en un campo de 15.000 hectáreas en la cercana provincia de La Pampa. ¿Por qué aquí? Porque son las que están en transición a la producción orgánica y para certificarse como tal deben estar a un radio de al menos 3 kilómetros de campos donde no se utilicen agroquímicos.
Es la primera vez que la familia Graziano incursiona en este tipo de producción certificada, ya que siempre produjo miel de forma convencional. Pero los tiempos y las demandan cambian y por eso decidieron dar este paso.
“El mercado cada vez más quiere productos sanos. El tema es que muchas veces no se pueden trasladar esos costos al precio del producto final”, explica Leandro. “Además, en este caso, no fue fácil encontrar el lugar porque como es algo a largo plazo necesitaba un campo confiable, que no cambiara de manos y así fue que encontré a un vecino de acá que tiene este campo ganadero y llegamos a un acuerdo”.
Parte del manejo es ir a visitar estas colmenas cada 20 días o cada vez que haga falta y, por supuesto, tomar recaudos especiales según lo que pida la empresa certificadora de orgánico, que en este caso es la OIA (Organización Internacional Agropecuaria). “Hay que tener mucho cuidado en la manipulación de la miel para no contaminarla, lo mismo que en la sala de extracción”, describe el apicultor. Ante la clásica pregunta responde: “Y a la varroa la controlamos con manejo”.

Leandro afirma que los rindes son iguales y hasta un poco mejores que en la producción de miel convencional y que el promedio general de todas las colmenas es de 25/30 kilos por temporada. “En la década del ochenta se sacaban hasta 80 kilos de miel por colmena, porque había mucha alfalfa y girasol, mientras que ahora hay soja y la abeja ahí no puede comer”, resume.
En la empresa hacen sus propias reinas y tienen una selección genética que ya lleva 90 años y de forma periódica traen genética italiana, más precisamente del Valle de Liguria, donde hay un criadero de reinas muy antiguo.
En cuanto a las ventas, son a granel y el 100% va a exportación, siendo los principales destinos Estados Unidos y Alemania. Recientemente han comenzado un proyecto de miel fraccionada, que saldrá al mercado con la marca propia. “El consumo de miel está en constante crecimiento, incluso a nivel local, y se siguen prefiriendo las de color claro”, explica Leandro.
“Dentro de este proyecto también pensamos como diferencial que el cliente pueda ver la trazabilidad de nuestro producto. Para eso los envases tendrán un código QR que al escanearse direcciona a la página de la empresa y ahí está toda la información de ese frasco de miel: dónde se produjo, cuándo y cómo se cosechó, todo para que el cliente sepa exactamente qué está consumiendo”.
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]]>La entrada Atravesar los muros volando con las abejas: Internos del Penal 5 de Cipolletti aprenden sobre apicultura y hasta ganan concursos de miel se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el mismo muestran y explican cómo desarrollaron una huerta sobre tierras muy salitrosas que habían soportado un gran basural, y que luego de extender canales de riego, al crear el Taller de Apicultura, las abejas mejoraron de modo superlativo la calidad de las plantas de la huerta, aumentando el tamaño y la cantidad de las berenjenas, tomates, girasoles y demás, como también la calidad del ambiente gracias a que las abejas son agentes polinizadores que mejoraron la floración y generaron una biodiversidad en el intercambio de especies.
Hay que destacar que en el penal siembran muchos girasoles porque en la Argentina se ha elegido a esta planta como emblema de las personas privadas de libertad, debido a su giro en busca de la luz, que los internados pueden tomar como ejemplo y símbolo para sus vidas. Además se adaptan fácilmente a esas tierras salitrosas y son muy atractivos para las abejas.

Pero no es el primer premio que reciben sino que en marzo de 2019 enviaron muestras de la miel de sus colmenas al certamen que se realizó en la 24º Fiesta Nacional de la Apicultura y, en simultáneo, la Expo Apícola del Mercosur, en Maciá, Entre Ríos, considerado el más importante del país.
Como las abejas vuelan en un radio de 3 kilómetros, las de ellos liban, sobre todo, en las plantas nativas de la meseta patagónica que rodea al Penal –jarilla, olivillo, cardos, zampa, tamarisco, alpataco, molle, chañar-, en los manzanos y perales de unas pocas chacras aledañas que aún sobreviven a la urbanización, además de los cultivos de los internos –caléndula y aromáticas-. Las abejas beben agua de deshielo del canal principal de riego -planificado por el ingeniero Cipolletti- que recorre 300 kilómetros por todo el Alto Valle y que pasa por al lado del Penal.
La competencia se realiza sobre mieles claras, ámbar y oscuras. La de ellos es multifloral y muy oscura, casi negra. Lo común de estas mieles es que sean de sabor muy intenso, y la de ellos es suave, no predomina el sabor de ninguna planta y además no empalaga. Debieron presentar 3 frascos de 250 gramos, con sus datos ensobrados y uno con seudónimo, de modo que el jurado no sabía que era miel de internados de un Penal. Fue analizada por el Laboratorio de Especialidades Productivas de Maciá (LEPMA) en cuanto a su pureza, consistencia, proporción de azúcares, densidad, color, aroma, sabor, sanidad y demás. Y ganaron el Primer Premio en la categoría Mieles Oscuras, con gran ventaja sobre los demás.

Contactamos a Luciana “Lucy” Pavón, nacida en Las Lajas, que hoy vive en Cipolletti y es especializada en “educación en contexto de encierro”. Es la creadora del taller de apicultura en el Penal 5 y está por recibirse como licenciada en Ciencias de la Educación. Pavón cuenta que se dedicaba a dar clases en Instituciones convencionales y su hermano menor le aconsejó hacer un curso de apicultura. Lo hizo en el Centro de Capacitación Profesional 1 de Plottier y comenzó a tener sus colmenas como actividad secundaria.
Ella vive en la ciudad pero no deja de tener su gallinero. Corría el año 2018 cuando se enteró de que el ingeniero agrónomo, Salvador Sangregorio, Referente del PROAPI de INTA en Patagonia Norte, dictaba un curso de apicultura y se anotó porque notaba que le faltaba reforzar conocimientos.

Resulta que Lucy siempre soñaba con dar clases en centros penitenciarios y le aconsejaban que no se complicara la vida. Pero al cumplir sus 40 de edad, decidió dejar de postergar ese sueño. Pensó que la apicultura podría ser una salida laboral independiente y de baja inversión para cuando salieran de vuelta al mundo, donde cuesta conseguir trabajo. Su hermano obtuvo la visa de Canadá gracias a su certificado de apicultor y allí vive muy bien hoy, de ese noble oficio.
Se puso a averiguar si alguien daba apicultura en el Penal Nº 5 de Cipolletti y le dieron el teléfono de su director. A éste le apasionaba la naturaleza y le presentó a Adrián Ciancio, el coordinador del secundario e impulsor de la huerta. Ella le dijo que empezaría cuanto antes, sin goce de sueldo, y así lo hizo durante dos años.
Muy pronto estaba dando la teoría en su Taller de Apicultura en el Penal a 10 internados, 9 varones y 1 mujer, con edades de 25 a 55. Y se sumó la profesora de Lengua, Yanina Lamas, que terminó siendo su compañera y amiga en la docencia.
Lucy trata de no saber el prontuario de ellos. Sólo le importa que son seres humanos necesitados de ayuda para reconstruir sus vidas. “Todos nos podemos equivocar en la vida y merecemos una oportunidad”, dice.
Era octubre, había comenzado la primavera y de modo providencial un vecino le pidió a Lucy que le sacara un enjambre, que las abejas le habían construido en la rama de su duraznero. Con la ayuda de un amigo fue de noche –cuando las abejas no vuelan- y lo llevó al Penal. Así comenzaron las clases prácticas. Los alumnos convirtieron el enjambre en colmena como pudieron.
Como no tenían ropa adecuada, ella les prestaba su traje, mientras comenzaba a pedir los implementos a distintas instituciones, pero ninguno faltaba a su curso. Poco a poco cada uno fue hallando su interés: unos prefirieron trabajar con las abejas y otros en el armado de los cajones y pintarlos. Tanto que hoy limpian y acondicionan cuadros y alzas a los apicultores de toda la zona.

En febrero de 2019 realizaron su primera cosecha: 10 kilos y 700 gramos. Un interno le dijo: “Déjame hacerlo a mí, que es lo primero que hago de productivo en mi vida”.
Lucy probó la miel y se sorprendió de su calidad. Era oscura, especial y deliciosa. En marzo decidió enviar unas muestras a la Fiesta de la Apicultura de Maciá, y cuando obtuvieron el primer premio, fue conmovedor para todo el equipo.
Tanto trascendieron, que el canal francés Frans24 estaba realizando una serie de micro documentales por América Latina y los incluyó. Otro alumno le dijo a Lucy, orgulloso: “Le mandé miel a mi mamá y a mis hijos”.
Hoy ya tienen 14 colmenas y consiguieron comprar un extractor de miel. Pero vino la pandemia. Lucy continúa ahora sus clases, con la ayuda de Yanina, por FM Mural 91.1, los martes a las 18, y les envía cuadernillos.
Lucy sostiene que la llave de la reinserción está en la educación, y que está comprobado que la mayoría que se educa y consigue un trabajo digno, no reincide.
“Fui a educar y no ceso de aprender y de crecer gracias a esta experiencia, que me cambió la vida. Hoy trabajo en más proyectos, en otros penales, porque hay mucho por hacer”.
Ella nos dedicó una canción que para sus alumnos es un himno: Creo, de Patricio Fontanet y Maximiliano Djerfy, por Callejeros, de su álbum Señales:
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]]>La entrada Tucho Muñiz y sus dos hijos manejan una cabaña de abejas reinas y se enorgullecen del producto de sus colmenas: “Nuestra miel es miel” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hoy Tucho tiene 600 colmenas, una sala de extracción a la que acuden otros apicultores y trabaja con sus hijos, María José y Gerónimo, quien a los 19 años se fue Hawaii a especializarse en producción de reinas: “Me invitaron a ir por tres meses y al final me terminé quedando casi un año”, cuenta este joven devenido experto. “Ya hace 18 años que en Miel del Parque somos criadores de reinas y también producimos jalea real y propóleo”.
Gerónimo, que es técnico apícola, explica que no sabe exactamente cuántos criaderos de reinas hay en el país. La diferencia, remarca, es que el de ellos es un criadero habilitado por Senasa, pero la realidad indicaría que hay muchos sin registrar. “Criamos unas 2000 reinas y hacemos un trabajo de selección para mejorar la genética en cuanto a mayor producción de miel, mansedumbre, comportamiento higiénico y resistencia a enfermedades”, describe.

Otra característica de este criadero es que han desarrollado una jaulita de madera para transporte de las reinas en vez de la típica de plástico y eso llama la atención, quizás porque la madera siempre resulta un material más noble. “Esta jaula de madera es similar a la que usan el criadero Hawaian Queen y pudimos hacerlas tal cual con permiso del dueño y son las únicas en su tipo que hay en el país”.
María José es licenciada en Turismo y trabajó mucho tiempo en el sector, hasta que un día cambió: “Creo que son etapas de la vida y la apicultura la viví desde muy pequeña”, reflexiona.
“Ya hace dos años que estoy dedicada 100% a las abejas y me gusta mucho, siempre aprendo algo más. Hoy me toca hacer de todo: armar material, ir al campo, hacer transferencias para reinas, encerrar, cosechar, hacer las extracciones, el fraccionado, las ventas. Acá siempre hay algo para hacer, es imposible aburrirse”.

Además, María José está a cargo de las pruebas de miel infusionada con lavanda, que próximamente estará disponible ya que la empresa familiar también pertenece al Club de la Lavanda, una iniciativa que apunta a que Azul sea la puerta de entrada a la Ruta de la Lavanda en Buenos Aires.
“Las abejas son apasionantes y me han permitido conocer muchos lugares del mundo”, cuenta Tucho, que ha ido a montar criaderos de reinas a México y a España.
“Este año por la sequía anduvimos en 22 kilos de miel por colmena pero hemos tenido cosechas mejores. Cuando recién arranqué, hace 40 años, teníamos rindes de hasta 90 kilos por colmena pero ahora debido a la utilización de agroquímicos en los campos eso ya no se ve más”.
La empresa vende todo fraccionado (nada a granel) y si bien no tiene la certificación orgánica (“me cansé de hacer trámites”, dice Tucho) el eslogan que han elegido lo dice todo: Nuestra miel, es miel. Y eso sí: en los supermercados se aseguran de que su producto esté bien separado de las “mieles” enriquecidas con jarabes de maíz. “Eso no es miel”, asegura.
“Esto es una pasión y para quien nunca estuvo con cerca de las abejas o no tiene idea de ellas, los invitamos a conocerlas y a estar en contacto con ellas”, dice esta familia apicultura como conclusión.
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