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La entrada El Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires aprobó 14 nuevas becas para fortalecer el sistema de chacras experimentales de la provincia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El desarrollo tecnológico y el conocimiento son pilares claves de nuestra política. La aprobación de estas becas marca esa línea de trabajo que decidimos para nuestras 14 chacras experimentales, desde donde impulsamos la investigación con el objetivo de afrontar nuevos desafíos productivos y dar respuesta rápida a los productores de la provincia”, señaló Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario bonaerense
Buenos Aires tiene 14 chacras experimentales repartidas por toda la provincia: ¿Qué función cumplen?
Las becas doctorales aprobadas están relacionadas al desarrollo de bioinsecticidas para el manejo de plagas claves en horticultura, al mejoramiento genético vegetal de trigo candeal y de avena, nutrición en lactancia temprana en vacas de cría y su impacto en la progenie, manejo agroecológico en explotaciones ganaderas y en el cultivo de kiwi, como también la gestión y rehabilitación de pastizales naturales.
Las mismas serán ejecutadas en las Estaciones Experimentales de Gorina, Barrow, Bellocq, Chascomús, Patagones y Miramar.
Por otro lado, las becas de entrenamiento autorizadas permitirán poner en marcha proyectos vinculados a la producción y conservación de semillas, a la utilización de prácticas agroecológicas para el control de plagas y enfermedades, al manejo agroecológico hortícola, al pastoreo controlado en un sistema con manejo regenerativo, al análisis de enfermedades en la cría de abejas reinas y a la comparación de distintos métodos de labranza.
El gobierno bonaerense inauguró una nueva chacra experimental en Rauch, en plena cuenca del Salado
Las becas estarán destinadas a estudiantes universitarios avanzados de carreras vinculadas a la producción agropecuaria, y se desarrollaran en las Estaciones Experimentales de Gorina, Mercedes, Miramar, Blanca Grande, Coronel Suárez, Carhué y en la Cabaña Apiario Pedro. J Bover.
Las 14 becas aprobadas se ejecutarán a partir del próximo año, y darán lugar a la incorporación de nuevos recursos humanos, calificados en temáticas como la agroecología, el mejoramiento genético, la diversificación productiva y el manejo de suelos y cultivos.
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]]>“Para nosotros, impulsar el trabajo de estas chacras es una línea de trabajo fundamental que no sólo tiene que ver con la innovación sino también con hacer sustentable la producción de los pequeños y medianos productores, de manera tal que puedan mejorar su productividad y ganar competitividad”, destacó el ministro agropecuario de Axel Kicillof, quien en su gestión le ha dado cierto énfasis a esta red de chacras experimentales del estado bonaerense.
A partir de la puesta en funcionamiento de esta nueva Estación Experimental, profesionales y técnicos desarrollarán líneas de investigación vinculadas a modelos productivos de cría bovina y ovina, recursos forrajeros adaptados a la zona, forestación, agroecología y apicultura. El predio de El Albardón tiene 190 hectáreas que fueron recuperadas por la Provincia en conjunto con el municipio de Rauch.

“La idea de esta Chacra es también articular con las diversas organizaciones, entidades e instituciones educativas y del sistema científico-tecnológico para construir un camino conjunto en favor de la producción y el desarrollo bonaerense”, indicó el ministro
En clave de campaña política, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense destacó una inversión de 5.112.000 pesos, realizada por esas cartera, en el marco del Plan de Mejora de Caminos Rurales. Estos fondos fueron destinados al perfilado y empedrado de 7 kilómetros del camino provincial 088-07 7, que funciona como acceso a la escuela 8 y a la Estación Colman. También se construyó un badén de hormigón en el camino de ingreso a la localidad de Miranda, para aumentar la seguridad vial.
Rodríguez también se hizo presente en el frigorífico municipal de Rauch, que recibió un subsidio de 17 millones de pesos en el marco del Programa Provincia en Marcha para la refacción, puesta en valor y reapertura de las instalaciones que no funcionaban desde 2004. Actualmente, la planta cuenta con 25 empleados y tiene una capacidad de faena diaria de 100 bovinos y 100 porcinos y ovinos.
En su visita a la zona más ganadera que tiene la Provincia, Rodríguez recordó la vigencia de un Plan Provincial de prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual en bovinos, en el que se está llevando a cabo un ciclo de charlas en más de 30 municipios con el objetivo de mejorar la sanidad de los rodeos y promover el incremento de los índices reproductivos y productivos.
La iniciativa contempla asistencia técnica a los pequeños y medianos productores ganaderos bovinos e incentivos para el control diagnóstico de las ETS en los reproductores machos enteros, al tratarse de los principales portadores asintomáticos. Este año además se incorporó una línea de financiamiento para la reposición de toros con diagnóstico positivo.
Buenos Aires tiene 14 chacras experimentales repartidas por toda la provincia: ¿Qué función cumplen?
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]]>“Queremos revalorizar las chacras y ponerlas a disposición del sistema productivo y de los productores”, dijo a Bichos de Campo Javier Cernadas, jefe de Gabinete en la subsecretaría de Desarrollo Agrario dentro del Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires (MDA).
-¿Qué implica revalorizar?
-Implica hacer inversiones, obras de infraestructura que estamos haciendo en el marco del plan de Provincia en Marcha e incorporar capacidades técnicas a cada una de las chacras con ingenieros agrónomos jóvenes y profesionales con capacidad de investigación y ensayo que sirvan para generar más producción-, respondió el licenciado en Comercio Internacional.
Mirá la entrevista completa a Javier Cernadas:
Bichos de Campo entrevistó a Cernadas en la chacra de Mercedes que puntualmente es una estación especializada en fruticultura. Tras invitar a una recorrida por varios ensayos, Cernadas comentó que la idea primordial allí era buscar alternativas al durazno, un cultivo característico de una zona privilegiada para el desarrollo de la fruticultura, pero cuya fruta actualmente encuentra dificultades comerciales. En esa ciudad bonaerense se realiza cada año la Fiesta Nacional del Durazno desde el año 1966.
Cernadas agregó que “queremos lograr un sistema integrado para que no sea sólo la chacra de Mercedes o de cada uno de los distritos sino un sistema provincial de innovación puesto al servicio de la producción”.
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El funcionario valoró algunos desarrollos de la chacra de Mercedes, tales como “el tener una sala de elaboración de dulces donde opera una cooperativa- Alma Mercedina- que agrega valor a la producción frutícola y que al mismo tiempo está puesta al servicio de los productores. No se trata de dar sólo valor agregado en la chacra o tener una ciencia abstracta desvinculada de la realidad territorial, sino que sea una sinergia permanente entre los productores y la chacra”.
En cada una de las chacras experimentales se hace experimentación adaptativa, desarrollo de modelos de producción a escala real, transferencia y adaptación de tecnologías de productos y procesos, ensayos, análisis y trabajos de innovación, capacitación a productores y profesionales. Lo que se busca es que todas ellas contribuyan al desarrollo sustentable del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial atendiendo a las características de cada región de la provincia.

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]]>La entrada Alma Mercedina: La cooperativa que se asoció con una cooperadora para agregarle valor a las frutas de Mercedes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Había que lograr transformar esa producción de frutas en otra cosa cosa, dulces y conservas, para evitar malvenderla. Esa era la obsesión de Alicia.
Con los años, esta mujer terminó siendo una de las fundadoras de la cooperativa Alma Mercedina. Es curioso el caso de esta empresa de la economía social, porque se trata de una cooperativa que terminó asociándose con una cooperadora. ¿Cómo? Y sí. Con aval de las autoridades provinciales y municipales, la sala de elaboración de Alma Mercedina fue ubicada en un edificio dentro del predio de la Estación Experimental Agropecuaria Mercedes, que depende del ministerio de Desarrollo Agrario del gobierno bonaerense. Y parte de la fruta que procesan proviene de la propia experimental, cuando se cosechan las frutas de los diferentes ensayos que se realizan allí.

En ese caso, la cooperativa compra la producción a la cooperadora que se ocupa de gestionar recursos para sostener ese lugar.
“No somos socios del gobierno sino que éste nos compró la idea porque es un proyecto viable que trasciende la gestión que esté en ese momento. Si el proyecto es viable no importa la ideología sino el bien común y el desarrollo local en Mercedes, que tiene como fruta emblema el durazno”, aclaró Bustos a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Alicia Bustos:
En Alma Mercedina fabrican dulces sin conservantes ni colorantes, mermeladas, néctar y frutas en almíbar. “Hacemos todo tipo de variedades con todo tipo de frutas para poder conservarlas mejor y agregarle valor comercial”, explicó la productora.
Bustos y otras mujeres que crearon la cooperativa y trabajan en el lugar no solo consiguieron que la experimental cediera el edificio ocupado por un laboratorio para funcionar. También obtuvieron un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para comprar la maquinaria.
“Hablamos con el director del lugar, le presentamos un proyecto, el cual luego se elevó a la provincia y luego surgió la propuesta de Desarrollo Social para conseguir un subsidio y comprar maquinaria. La gestión se dio de forma conjunta: Nación que aportó algunas maquinarias y Provincia que permitió el uso del espacio”, contó Alicia a Bichos de Campo.

¿Y por qué agregar valor?
“Cuando el productor es chico se le vuelve difícil llegar con su fruta al Mercado Central. Cuando la zona es productora de cierta fruta también hay mucha competencia y entonces se vuelve difícil llegar a las verdulerías. Por eso debimos generar ese valor agregado. Al mismo tiempo necesitábamos asegurarnos producción en el invierno porque la cosecha de durazno por ejemplo, sólo dura dos meses. ¿Y el resto del año de qué vivimos? La fruta fresca que no se vende se pone fea y se tira”, describió Bustos.
En Alma Mercedina se consideran “atrevidos” porque al conseguir un espacio dentro de la Experimental para montar su sala de elaboración de dulces accedieron al mismo tiempo a los frutales del lugar. “La mayor parte de la producción viene de la experimental. Nosotros elegimos según la fruta y estado de maduración y es un privilegio. Creo que somos iluminados y agradecemos que la gente de la cooperadora de acá nos acompañe de modo permanente en el proyecto”, resaltó Bustos.
¿Y cuál es el proyecto a futuro? Alicia describió que “la visión es seguir creciendo e ir incorporando a los chicos que se reciben de una escuela técnica de la zona bajo el título de técnicos en Alimentos, y darles la posibilidad de que realicen acá sus pasantías. Además es dar el ejemplo como mercedinos, porque esta fruta no muere acá sino que al darle valor agregado puede trascender las fronteras de Mercedes y llegar a otras partes del país. Para nosotros el ingreso debe ser continuo”.
Bustos aclaró que la cooperativa no solo procesa la fruta propia y la de la experimental sino que ofrece servicios a otros productores de la zona, para evitar que deban tirar la fruta. La tarea dentro del edificio siempre queda bajo su responsabilidad: “Estamos hablando de alimentos que deben ser inocuos y que deben recibir la menor cantidad de químicos posibles. En esta sala se cuidan todos los aspectos para que salgan alimentos de excelencia y con una inocuidad a toda prueba”, destacó.
¿Dónde se pueden conseguir los productos de Alma Mercedina?
“En Buenos Aires tenemos una cooperativa de consumo llamada Sumak donde se venden. También tenemos a Alimentos Cooperativos donde pueden encontrarlos y del mismo modo los pueden adquirir en algunos de los nodos que tiene la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT)”, respondió la dirigente.
Como productora de frutas, Bustos aseguró que le mejoró la ecuación de agregar valor. “Aún seguimos conformando la cooperativa y eso lleva mucho capital a cuestas; si digo que vivo de la cooperativa miento, pero sí se ven adelantos y se vislumbra un buen futuro. El proyecto es viable y sustentable porque estamos agregando valor local”, enfatizó.
Todos los fines de semana, y sobre todo en invierno, poco o mucho, en Alma Mercedina hay un ingreso. Al estar habilitada la sala todo el año, eso les permite varias bocas de expendio para colocar sus productos, los cuales ya se encuentran registrados, de modo tal que pueden ser vendidos en Mercedes y en todo el país.
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]]>La entrada En el día del porcinocultor, el gobierno bonaerense anunció que construirá un frigorífico de cerdos en Carlos Tejedor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El frigorífico, que es impulsado por la Municipalidad, contará con una superficie de 180 metros cuadrados en su planta principal y tendrá una capacidad de faena de 30 porcinos por día. El proyecto ya había sido anunciado en marzo pasado por el gobernador Axel Kicillof. Pero en las últimas horas fue confirmado por el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez.
Será la primera planta frigorífica para faena de porcinos con habilitación provincial, pues se prevé una segunda en el distrito de Aberti, dentro del predio de la Escuela Agraria de esa localidad.

“La construcción de este frigorífico es posible gracias al trabajo articulado de la Provincia de Buenos Aires y el municipio, y permitirá no sólo generar una industrialización de la producción agropecuaria en forma local y regional, sino que también impulsará el resto de la cadena productiva”, señaló el titular de la cartera agraria bonaerense al confirmar la inversión estatal en la localidad de Carlos Tejedor, junto a la intendenta local María Celia Gianini.
Carlos Tejedor está ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires y cuenta con una población de poco más de 15.000 habitantes. La planta estará ubicada en un terreno municipal a 3 kilómetros al sur del ingreso al pueblo cabecera y tendrá accesos sobre la Ruta Nacional 226.
Según el proyecto, contará con tres estaciones de trabajo. Una planta principal, en la que se centrará el proceso productivo y se podrán faenar 30 cerdos por día; un edificio auxiliar para la faena de emergencia con corral de aislamiento; y una planta de tratamiento de efluentes compuesta por dos piletones de 10 por 10 metros.
Para la construcción del frigorífico, el Ministerio de Desarrollo Agrario realizará una inversión de 41.000.000 pesos. La explicación oficial es que la construcción de este frigorífico “permitirá reducir los costos de flete para los productores locales y solucionará problemas logísticos y sanitarios”.
“Además, los consumidores también se verán ampliamente beneficiados dado que podrán acceder a productos seguros y de calidad a precios accesibles”, se indicó desde Desarrollo Agrario.
“Es necesario superar la inequidad territorial que existe en nuestra Provincia, para ello es fundamental impulsar la industrialización de la producción agropecuaria en todas y cada una de las regiones bonaerenses”, explicó Rodríguez.
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]]>La entrada CEBAR 2021: Anticipando una buena demanda desde el exterior, arrancó la primera Jornada Internacional de la Cebada se publicó primero en Bichos de Campo.
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“CEBAR viene a saldar una deuda con un cultivo emblema en la región. Era necesario un espacio de dialogo. Es mucho más que una jornada, es un sello y un reconocimiento a un cereal tan importante para la región”, señaló Carlos Sosa, presidente de la Bolsa de Cereales y Productores de Bahía Blanca, durante la apertura.
Es en el sur de la provincia de Buenos Aires donde se produce más del 60% del total de la cebada a nivel nacional. A la vez más del 50% de esa producción es comercializada por el Puerto de Bahía Blanca.
Sosa indicó que durante la última campaña, más del 60% de lo producido fue destinado a la exportación, siendo los destinos principales Emiratos Árabes, Arabia Saudita, China y Brasil.

La inauguración del seminario virtual contó con la presencia del Ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, quien indicó que la provincia “cuenta con 1 millón de hectáreas de producción y que esa superficie se está incrementando”. A continuación ponderó la capacidad industrial regional para dar valor en origen a este cereal de invierno.
En cuanto a las perspectivas para la cebada a futuro, el ministro bonaerense aseguró que hay optimismo alrededor de la demanda de cebada forrajera proveniente de Arabia Saudita y China, y también de productos cerveceros desde Brasil. “Los mercados internacionales están ansiosos de producción y de generar importaciones de lo que estamos haciendo”, dijo.
Sobre el mercado interno, aseguró que el aumento en la industrialización “marca los buenos precios y rentabilidad que se están manejando en la Cámara”.
Rodríguez aprovechó también para hacer mención al contexto de pandemia y sostuvo que el sector ha logrado entender los cuidados a implementar y esto se reflejó en un aumento de la producción, pese a la situación sanitaria.

“Desde el Estado provincial vamos a estar acompañando a los productores en cada situación porque estamos convencidos de que es en la articulación público-privada en la que se genera un desarrollo”, concluyó Rodríguez.
Durante la primera jornada de CEBAR, expositores compartirán información sobre la innovación genética y el manejo de este cultivo, al igual que variedades nuevas y controles sanitarios. Mañana se analizará la inserción de Argentina en el mercado de la cebada cervecera y las expectativas comerciales.
CEBAR cuenta es realizada también con el apoyo de la Universidad Nacional del Sur (UNS); la Cámara Arbitral de Cereales de Bahía Blanca; el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires (CIAFBA); la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y el Instituto Nacional de Semillas (INASE).
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]]>La entrada Carolina Estelrrich, una agrónoma con la cabeza “enviciada”: Por tres campañas, comparó la agricultura convencional contra una con cultivos de cobertura y otra sin insumos químicos se publicó primero en Bichos de Campo.
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No es tan broma. Durante tres campañas consecutivas, en la Chacra Experimental Bellocq del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, Carolina y el agronómo del INTA Gonzalo Pérez compararon los resultados (económicos, productivos y ambientales) de los tres planteos entre los cuales se debate actualmente la agricultura argentina: uno convencional con agroquímicos, otro que intenta reemplazar ese insumo por cultivos de cobertura y el tercero que prescinde totalmente de ellos, uno de los mandamientos de la “agroecología”.
Carolina sabe que su tarea es importante, se la nota orgullosa de lo que hace y desde dónde lo hace, una experimental del Estado. Recibida de ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) hace apenas seis años, decidió irse a vivir y trabajar en esa chacra del gobierno bonaerense, de unas 470 hectáreas, equidistante entre Carlos Casares, Pehuajó, Henderson y Bolívar, en el centro-oeste de la provincia. Esa era en algún momento una zona de campos mixtos, donde había mucha ganadería que alternaba con la agricultura. Pero como la tierra es muy fértil, la penetración de la soja fue potente y las vacas quedaron relegadas a las zonas marginales. La agricultura convencional domina ahora casi todo el escenario.
Nacida en Bolívar, cerca de allí, y con solo 27 años a cuestas (ahora tiene 30), Carolina encaró una investigación de la cual hace poco se presentaron los primeros resultados. Fue necesario esperar tres campañas para sacar las primeras conclusiones, porque lo que se comparó fueron tres esquemas de rotación tradicionales en la zona, que duran ese tiempo.

Sobre parcelas de 10 por 30 metros, nos cuenta la agrónoma, “planificamos una rotación tradicional, otra a la que le sumamos cultivos de cobertura, y otra que es igual a segunda pero que a la que desde el vamos no le pusimos insecticidas, ni fertilizantes”.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Pero se cuida mucho de llamar a este tercer modelo como “agroecológico”. Tiene sus razones. A la luz de los resultados teme que su informe sea utilizado como un arma en una batalla que ella no quiere pelear: la que enfrenta a los que defienden los insumos químicos y a los que los deploran.
Sucede que lo que está mostrando este ensayo por primera vez son los márgenes que se pueden obtener prescindiendo de agroquímicos y fertilizantes en un planteo agrícola que incluye la soja y el maíz, los dos principales cultivos de la Argentina. Hasta ahora, los promotores de la agroecología basan sus números más favorables sobre todo en la experiencia de varios campos más ganaderos que agrícolas. Y las únicas cifras “oficiales” surgen de la Chacra Barrow, ubicada en Tres Arroyos. Allí, la gente del INTA también hizo comparaciones, pero rotando el trigo tradicional de la zona con ganadería bovina, que devuelve nutrientes.
En Casares la cosa es totalmente diferente. “Acá no podíamos decirla a los productores que se pusiesen a repetir ese esquema en suelos con un potencial impresionante”, explicó Carolina.
Luego de ocho años de ensayos, el INTA mostró los resultados económicos de la agroecología
-¿Y por qué te resistís a decir que el planteo sin agroquímicos ni fertilizantes es agroecológico?
-En su momento nos parecía que el desafío era ver cómo desarrollar una agricultura continua con un menor uso de insumos. Nosotros lo planteamos así y entonces arrancamos con una visión equivocada de la agroecología. Una conclusión importante es que si querés producir de manera agroecológica no tiene que ser con este planteo- nos respondió la joven investigadora, que se muestra muy consciente de que los resultados de sus ensayos podrían ser utilizados por quienes desacreditan ese movimiento con el argumento de que, sin insumos químicos, se reducen sensiblemente la productividad por hectárea y, en consecuencia, los márgenes brutos de las empresas agrícolas.

“Se ha tornado todo en un River-Boca. Eso nos limita a poder avanzar y de manera más seria”, dice Carolina, que no quiere formar parte de ese debate, pero tampoco esconde los resultados. Entre las tres parcelas comparativas “la que más ruido hace es la que no tiene insumos, que es insostenible. La presión de malezas es tal que no la podés controlar”, asume. En cambio, se mostró bastante más satisfecha con el segundo de los planteos, el que incluyó cultivos de cobertura. Este es el resumen de los rendimientos obtenidos.

“En la primera campaña no hubo demasiada diferencia de rendimientos, pero el lote venía limpio, con malezas controladas con herbicidas”, relata la técnica. La brecha de rendimientos luego se fue ampliando a favor del planteo convencional con agroquímicos. El planteo intermedio -cultivos de servicio con aplicaciones puntuales- hizo un papel más que decoroso, aunque algún resultado pudo haber caído porque esos cultivos utilizados (vicia y centeno) consumen algo de agua.
Los detalles técnicos y números precisos sobre los rendimientos pueden encontrarse en este informe completo publicado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y el INTA, a partir de la página 109. Pero desde ya hablamos de niveles de rendimientos iniciales elevados, frecuentes en la región, de más de 6.000 kilos para el trigo, unos 3.500 para la soja y cerca de 10.000 para el maíz.
Un argumento frecuente de la “agroecología” para defenderse de la acusación de ser menos productiva que la agricultura convencional, como este ensayo confirma, es que lo que se deben mirar son los costos y márgenes. En el caso de esta investigación, las cuentas finales para los diferentes cultivos en el final de la rotación (la campaña 2019/20), muestran que prescindir de los agroquímicos y fertilizantes no siempre significa reducir el nivel de costos. Y por tanto no mejorar los números finales.

“En el tratamiento sin químicos cambia la estructura de costos: por ejemplo crecen las labores en trigo, o con la semilla de la vicia y además hay un costo más en la siembra de cultivos de cobertura. Pero a la vez disminuye la compra de herbicidas en planteos de cobertura. Es decir, en estos esquemas si bien bajo el uso de insumos, tengo que controlar malezas con pasada de disco y los valores se incrementan mucho”, nos explica Carolina.
La joven agrónoma tiene la cabeza “enviciada”. Le surgen nuevos modos de pensar que quizás incomoden a muchos.
“Debatimos mucho entre colegas sobre esto. ¿Por qué el productor tiene que asumir tanto el cuidado de la Naturaleza? En ese sentido creo que nos falta evolucionar un poco. ¿Por qué tenemos solo ese razonamiento de maximizar ingresos por unidad de superficie? En ese maximizar pasan en el camino un montón de cosas…”
Un capítulo de este ensayo se dedicó justamente a buscar los costos ocultos que no forman parte del resultado económico. Hicieron un balance parcial de nitrógeno y de fosforo para cada rotación y el duro descubrimiento es que dicho balance fue casi siempre negativo. “En el tratamiento con cultivos de coberturas contemplamos el aporte de nitrógeno de la vicia y la historia es distinta porque puedo ir disminuyendo los kilos de urea”, aclara Carolina. Los cultivos de servicio también juegan un rol importante en los planteos sin químicos añadidos. En el caso del fósforo solo hubo saldos favorables en el caso del trigo.

“El desafío es encontrar fuentes orgánicas de fácil acceso en la zona y factible distribución en el lote, que agreguen nutrientes a este tratamiento, a los fines de mantener la premisa de no uso de insumos de origen inorgánico”, definirá luego el informe técnico, mostrando una de las grandes debilidades de los planteos agroecológicos en la agricultura continua, sin ganadería.
Una vez mas el enfoque de los cultivos de cobertura combinado con insumos externos cuando se precisen es el que se acerca un poquito más a la situación ideal.
En este punto, otro flanco interesante del ensayo fue una medición de la biomasa, o la cantidad de materia seca de cada hectárea en cada tramo de la rotación. Carolina dice que esto importa por la generación de Carbono, que a corto o largo plazo terminará impactando en el contenido de materia orgánica de los suelo. Ganan aquí por lejos los dos planteos que utilizan cultivos de cobertura.

Por lógica, donde los dos sistemas alternativos a la agricultura convencional sacan mayor ventaja es en la cantidad de aplicaciones realizadas, que se eliminan por completo en el planteo sin agroquímicos y se van reduciendo sustancialmente en el esquema de cultivos de cobertura. El gráfico que nos muestra Carolina es que en este planteo la cosa recién comienza, pues las aplicaciones se van reduciendo paulatinamente hasta desaparecer en la tercera campaña de la rotación.

Carolina es una ingeniera agrónoma con la cabeza definitivamente “enviciada”. Enfatiza que todo debe ser encarado como un proceso en el que sirven muy poco los mandamientos preestablecidos. En el caso del planteo pseudo-agroecológico no llegaron ni siquiera a poder plantar la soja de segunda por la competencia feroz de las malezas incontrolables.
“Iniciamos con una visón errada del que piensa que lo agroecológico es no usar ningún insumo desde el vamos. En realidad es una transición, que requiere de mucha rotación”, explica. “Es un camino que hay que recorrer. No se puede hacer nada de la noche a la mañana”, abunda.
Sus primeras conclusiones, luego de tres años de mediciones, son que para mantener el suelo hay que diversificar especies y para eso es bueno utilizar cultivos de cobertura. Eso ayuda a generar carbono y competir con las malezas. Además los herbicidas residuales empiezan a disminuir desde un primer momento. “Con el paso de las campañas vemos que se puede reducir el uso de glifosato”, exclama la agrónoma. El glifo ha sido el hueso más duro de roer hasta aquí en este camino.

Por otro lado, si en la rotación se incorporan leguminosas, esto permite equilibrar un poco más el balance de nutrientes. De todos modos, hay que pensar en otras opciones, pues sumar cultivos de cobertura no siempre alcanza, para erradicar por completo la fertilización química. Carolina dice que habría que pensar en insumos orgánicos que puedan compensar la extracción de nutrientes que hacen los granos.
Carolina, que tiene la cabeza “enviciada” del todo, está contenta porque para la nueva campaña (la primera de un nuevo periodo de rotación) están incorporando al equipo a un becario que comenzará a evaluar los parámetros físicos del suelo, También van a analizar la biología del suelo. Son las patas que le faltan a estos ensayos, además de tiempo, para comenzar a arrojar conclusiones más rigurosas.
“Con este trabajo intentamos ver algunos parámetros productivos, económicos y ambientales, pero no hay que olvidarse de la pata social. No puede ser que no pensemos en nosotros mismos. Al productor yo le digo: ¿vos te subirías todo el día a manejar una pulverizadora? Yo no lo haría ni quisiera que lo hagan mi papá o mi hermano”, define la joven. Y eso da pie a otros pensamientos.

Carolina detesta los dogmatismos. Pero define que “lo que está más claro es que siempre hay que tener presente el cuidado del suelo. A partir de ahí es como si nos cuidáramos todos los seres vivos. Cada productor tendrá luego posibilidades distintas de encarar su tránsito. Pero hay que tener claro que es un camino y que hay que transitar un proceso de conversión”.
-¿Y vos fuiste modificando tus posturas sobre la agroecología a medida que hacían este ensayo?
-En Bolívar hay bastante movida agroecológica, bastantes productores. Cuando me recibí me invitaron a una reunión y pensé ‘estos tipos están locos, resulta imposible producir sin insumos químicos’. Me di cuenta de que estaba equivocada. Pero creo que mi mente me da la posibilidad de decir me equivoqué e ir aprendiendo. Eso nos hace falta a los argentinos en un montón de temas. También tengo claro que este no es mi propio campo.
-¿Y qué harías si este, en vez de un lugar experimental, fuera tu propio campo?
-Si tuviese un campo trataría de tener todo el año el suelo cubierto. En el fondo la solución al antiguo problema del suelo es volver al esquema de rotaciones entre la agricultura y la ganadería, con cuatro o cinco de pasturas. En realidad es un poco eso más, que pensar en erradicar la soja.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Su vicio es sentir, pensar y tratar de hacer las cosas de modo diferente a como muchos las vienen haciendo, aunque tampoco le gusta que la encasillen como agroecologista. Ella es una orgullosa ingeniera agrónoma. Ha empezado a disfrutar ser eso.
“Es para hablar tres días seguidos y capaz no vamos a llegar a ninguna conclusión. Pero es divertido. A mi de alguna manera esta experiencia me renovó las ganas de ser ingeniera agrónoma. Me parecía un poco aburrido. Y más acá, en este zona, donde tenés tres o cuatro cultivos todos los años: maíz, soja, girasol, trigo y siempre hechos de la misma manera… Esto de caminar hacia la agroecología le puso un poco de sentido a mi profesión”.
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]]>La entrada El Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires lanzó una encuesta destinada a construir un “mapa frutícola” del territorio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde el Ministerio informaron a Bichos de Campo que el objetivo es actualizar datos para construir un mapa de situación no existe en la provincia.

Indicaron además que el Renspa y el Documento de Tránsito Vegetal Electrónico (DTVE), herramientas que sirven para identificar a los productores y a la producción vegetal circulante, son útiles pero no aclaran ciertos datos necesarios a la hora de orientar políticas e inversiones, como, por ejemplo, el tipo de manejo productivo (convencional, orgánico o agroecológico), las variedades de los cultivos sembrados o la posesión de certificaciones de calidad.
Se realizarán tres tipos de encuestas: una destinada exclusivamente a productores, otra creada para las autoridades de los municipios y la última orientada a las universidades y a quienes realizan trabajos de investigación abocados al sector. El Ministerio cuenta con la colaboración de la Universidad Nacional de Luján, la Universidad Nacional de La Plata y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
La información se relevará durante el presente mes de marzo y será compartida luego con el Senasa y el INTA para reforzar los trabajos y las políticas públicas.
Si sos productor frutícola en Buenos Aires y querés completar la encuesta hace click acá.
Si querés acceder al formulario para Universidades hace click acá.
Si querés acceder al formulario destinado a los Municipios hace click acá.
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]]>La entrada El lado B de las noticias de agro: Por ahora solo hay intentos para “certificar” cuando un producto es “agroecológico” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Comer “agroecológico”, por lo tanto, es hasta ahora un acto de fe y de confianza en la cadena de suministro.
Los alimentos “orgánicos”, en cambio, si tienen una normativa que establece justamente ese sistema de certificaciones y que ya tiene más de 25 años de experiencia, porque fue dictada a mediados de los años 90. Se trata de la Ley 25.127, que establece un sistema de control. El Senasa allí es definido como la autoridad de aplicación, pero actúa como una certificadora de segunda instancia debido a que cede e empresas certificadoras la tarea concreta (para ser considerado orgánico, un productor debe probar que no usó ni agroquímicos ni transgénicos durante un lapso de tres años).
Uno puede estar de acuerdo o no, pero allí sí existe un sistema de validación: el productor debe rendir examen y cumplir con una serie de requisitos.
Con los productores “agroecológicos”, en cambio, esta es una gran materia pendiente. Podrían perfectamente utilizar el sistema ideado para los alimentos “orgánicos”, pero ellos mismos se niegan a hacerlo, primero porque tildan ese régimen como mercantilista y segundo porque ellos aseguran que lo que hacen implica muchas otras cosas además de producir. Por ejemplo, una suerte de posicionamiento político que muchos resumen en la frase “soberanía alimentaria”.
¿Y eso cómo se certifica entones? ¿En necesario hacerlo? Sin duda los consumidores tendrán derecho a exigirlo.
Vamos a un ejemplo práctico: la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) representa a miles de agricultores de los periurbanos y promueve a viva voz la agroecología como alternativa, pero apenas un puñado de sus afiliados (unos 200 para ser precisos) lleva a cabo por ahora este tipo de producción. ¿Cómo saber realmente si esa planta de lechuga que vende en sus locales o distribuye en los verdurazos es realmente de una quinta agroecológica? Imposible saberlo.
Repetimos: por ahora, sin normativa específica, es un acto de fe.
En los últimos días, sin embargo, han aparecido dos noticias que dan cuenta de cómo desde ciertos sectores del aparato público (una universidad y un ministerio provincial) se trata de resolver esta falencia más que evidente de quienes promocionan la “agroecología” como alternativa.
Por un lado, el sitio Sobre la Tierra publicó una nota sobre el sistema de certificaciones ideado desde la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), que hasta el momento solo llega a 5 emprendimientos del conurbano. Ya hemos hablado en Bichos de Campo sobre esta idea: se denomina “Sistema Participativo de Garantías” y se intenta remediar la falta de un sistema de certificación gubernamental para los productores agroecológicos.

“El SPG es un proyecto de la Fauba que trabaja junto a familias horticultoras del AMBA con el objetivo de acompañar y promover las prácticas agroecológicas. La iniciativa elaboró garantías que avalan aspectos productivos y sobre todo apuntan a visibilizar y tratar problemáticas del sector hortícola”, se explicó en el artículo.
Quienes participan son “estudiantes, docentes, consumidores, productores, y representantes de instituciones públicas y municipios”. Desde ese colectivo “ya se entregó el reconocimiento a cinco producciones hortícolas y ahora apuntan a expandir el modelo de garantías a todo del AMBA”.
¿Cómo funciona? Docentes de 11 cátedras y más de 40 estudiantes de diversas carreras y posgrados de la Fauba conformaron equipos de trabajo que visitaron cinco grupos hortícolas del AMBA y analizaron sus procesos productivos. Luego de analizado cada caso, se concede el aval, que no es “oficial” pero sí importante para validar frente a los consumidores. “Cuando el público conoce de qué manera se producen las hortalizas puede elegir y apoyar a los establecimientos agroecológicos. A su vez, las familias hortícolas obtienen datos y referencias sobre sus campos para tomar decisiones de manejo”, explicó Eduardo Wright, integrante de la Comisión Técnica del SPG.
El SPG de la Fauba trabaja por ahora solo con familias hortícolas que venden su producción en la Feria del Productor al Consumidor que se realiza en la misma facultad. Mariana Garófalo, productora de Agroecológicos MG e integrante de la feria desde sus inicios, contó: “La garantía nos pareció una muy buena iniciativa porque reconoció a quienes producimos de forma agroecológica. Además, durante las visitas del proyecto pudimos indagar en ciertos problemas que teníamos a nivel productivo. En particular, nos dijeron qué hongo afectaba nuestros suelos y cómo podríamos tratarlo. También analizaron la composición de los abonos que usamos”.

En otro plano, el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez (en la foto de arriba), informó en las últimas horas que esa cartera “hizo entrega de las primeras certificaciones a productores que generan alimentos de calidad, de una manera más sustentable y amigable con el medioambiente, favoreciendo el desarrollo local y regional”.
¿Cómo es esto? ¿Quién certificó? La Provincia de Buenos Aires lanzó en la gestión de Axel Kicillof un plan de fomento a la agroecología. Y hay en digesto normativo resoluciones recientes que intentan convertir esto en una política de Estado. Fue dentro de ese marco que el ex Ministerio de Asuntos Agrarios se las ingenió para crear un sistema de certificaciones que supuestamente dará certezas sobre los productos ofrecidos por ganaderos y frutihortícolas de los partidos de Ayacucho, Berazategui y Florencio Varela.
Supuestamente, decimos, porque otra vez parece que habrá que creer o reventar.
“Se trata de pequeños y medianos productores que llevan adelante su trabajo sin aplicar fitosanitarios ni fertilizantes químicos, tampoco utilizan semillas modificadas genéticamente ni alimento balanceado para el caso del engorde de las vacas. Algunas de las prácticas alternativas que realizan son pastoreos rotativos, aplicación de biofertilizantes autoelaborados, autoproducción de semillas, y lucha biológica (atracción de insectos beneficiosos gracias a bandas florales y aromáticas)”, explicó el organismo público.
Esta iniciativa de certificación se inscribe dentro del programa de promoción de la agroecología del Ministerio. En la Provincia existe una ley, la 11.696, que declara de interés este tipo de producciones, pero se queda en eso. Luego, en junio pasado, Desarrollo Agrario dictó la Resolución 78, que define la creación del registro provincial de productores agroecológicos y habilita este programa de certificación. Pero en ningún lugar determina con exactitud parámetros objetivos para ser considerados como tal, ni se citan prácticas concretas prohibidas o permitidas más que una serie de generalidades.
El artículo 3º de esa norma solo define que los postulantes “deberán acreditar identidad, identificar el predio y presentar un detalle del proceso productivo indicando manejos y prácticas implementadas que contemplen como mínimo: a) Prevención y control natural de las plagas y enfermedades. b) Prácticas de producción basadas en el cuidado de los organismos vivos del suelo y su fertilidad, c) Cuidado del suelo y reciclaje de los nutrientes a través de rotaciones de cultivo y otras prácticas de combinación de producciones”. En el artículo que sigue define que la Subsecretaría de Desarrollo Agrario y Calidad Agroalimentaria será la encargada de analizar la información y definirá si el establecimiento es “agroeoclógico”.
De nuevo, una certificación bastante difusa. Un acto de fe y, quizás hasta peor, teñido de política. Suponemos que habrá que hilar más fino en el futuro, con leyes o resoluciones mucho específicas y con organismos técnicos interviniendo más activamente.
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]]>La entrada Leandro Pontaroli quiere abrir la Chacra Miramar para que la gente pueda capacitarse y conocer la realidad de un típico campo pampeano se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el campo ubicado en el sudeste bonaerense, a solo 20 kilómetros de Miramar, hacen todo lo relativo a experimentación adaptativa. “Tomamos lo que hacen los investigadores, por lo cual adquirimos mucho vínculo con el INTA de la región del sur de la provincia, y apelamos a la experimentación más que a la ciencia pura, con los pies en el lote y las botas de goma puestas”, explicó Pontaroli.
El ingeniero agrónomo relató que el campo “se vuelve un ámbito propicio para compartir experiencias ligadas a los cultivos, y entender cuál es el devenir de estos, y cuáles son las adversidades, limitantes y desafíos para producir”.
Mirá la entrevista completa realizada a Leandro Pontaroli:
Hoy que está tan cuestionado el medio y modo de producción, Pontaroli cree que “hay cosas que están bien cuestionadas pero en otras creo que hay mucha desinformación. Por eso estamos encarando enfoques sistémicos para poder comparar escenarios. Mirando a largo plazo, hacia dónde debería ir el sector productivo”.
Remarcó además que desde la chacra trabajan con dos escuelas agrícolas que tiene Miramar. “Es normal que vengan los alumnos a compartir experiencias y ver manejos de cultivos y de hacienda también, ya sea lo referido a pariciones y destete. Hay mucho potencial en esto de compartir las experiencias de un campo tipo de la zona con aquel que quiera venir a pasar unos días para compartir la diaria de un campo de aquí”, describió.
El técnico agregó que, paralelo al trabajo en Chacra Miramar, están haciendo una comparativa de sistemas productivos. “No sólo evaluamos la tecnología de insumos o materiales genéticos, sino que apelamos a enfoques sistémicos y a comparativas de situaciones bajo tecnología de procesos con manejo agroecológico. Así podremos comparar entre diferentes escenarios de producción y brindar los resultados a quienes lo requieran. El foco está puesto en el impacto ambiental y económico”, resaltó.
Le preguntamos a Pontaroli si se hace necesario el paso por una escuela agrotécnica para trabajar luego en el medio rural. Respondió con su experiencia personal: “No creo que sea una limitante no haber asistido antes a una escuela agropecuaria, pero sí pienso que requiere quizás, un esfuerzo extra en la capacitación. Yo creo que hay una necesidad creciente de personal calificado para trabajar en el medio rural y por eso escucho que muchas veces la limitante es la formación del capital humano. Desde nuestro lugar como representantes del Estado en un campo experimental, debemos dar el espacio para que se den las capacitaciones”.
-¿Y se puede ser feliz trabajando en la ruralidad?
-Si, se puede. Lleva su tiempo de adaptación pero se puede- concluyó.
Si desean contactarse con Leandro Pontaroli, pueden hacerlo enviando un mail a chemiramar@gmail.com
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