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La entrada Frankestein sigue vivo: El gobierno prepara un engendro para tratar de compensar a molinos y avícolas por la suba de los precios del trigo y maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa tiene el pomposo nombre de “Fondo Anticíclico Agropecuario” y no se puede evitar que recuerde al sistema de compensaciones que manejó la ex ONCCA entre 2007 y 2011, y que terminó en un festival de corrupción luego de distribuir más de 3.000 millones de dólares entre molinos, avícolas, aceiteras, lácteas y feedlots, muchos de ellos incluso truchos.
En un borrador elaborado en el área de la Subsecretaría de Agricultura, que maneja Delfo Buchaillot (un hombre vinculado al poderoso aceitero cordobés Roberto Urquía), la cartera a cargo de Julián Domínguez propone subsidiar -con dinero del resto de la cadena- los costos de producción de la bolsa de 25 kilos de la harina de trigo triple cero, y su correlato en paquetes de un kilo; los fideos secos en paquetes de 500 gramos; y el pollo entero refrigerado o congelado con o sin vísceras. Raro que no incluya la polenta, ni otras carnes como las de bovinos engordados en un feedlot o los porcinos.
Este es el anteproyecto:
Fondo Anticiclico-total faim 13.12 (3)
Este subsidio directo a los fabricantes de dichos alimentos se sumaría al subsidio implícito del que ya disfrutan quienes son compradores mayoristas de trigo o maíz en la Argentina. Es que para empezar, molinos harineros o empresas avícolas pueden comprar esos insumos a valores 12% menores que en el mercado internacional debido al efecto de las retenciones, que son un primer mecanismo para desacoplar los precios internos de los externos.
Pero luego, desde el regreso del kirchnerismo al poder también se han establecido diferentes intervenciones en los mercados de trigo y maíz, que consisten en cerrar antojadizamente las exportaciones para que haya mayor oferta disponible en el mercado doméstico. Esta situación usualmente provoca un desacople todavía mayor de los precios que cobran los productores de ambos cereales y que pagan las industrias que los utilizan dentro del país.
En algún momento del gobierno de Cristina Kirchner, por la combinación de retenciones y estos descuentos internacionales, los chacareros argentinos llegaron a cobrar (sin considerar la becha cambiaria) menos de la mitad de lo que se pagaba en el mundo por el trigo o el maíz. En aquellos años, por este motivo, se redujo la producción de ambos granos, en especial de trigo, llegando al punto de casi tener que importarlo.
Estos descuentos que “abaratan” sus insumos no parecen ser suficiente para avícolas y molinos. Por eso Domínguez y su equipo preparan este nuevo mamarracho, tratando de emular un fideicomiso que utiliza la industria aceitera para subsidiar el precio interno del aceite comestible. Pero ambas situaciones no se compadecen, porque los fondos del fideicomiso aceitero se reparten entre un puñado de empresas, mientras que la cámara que integra a los frirgoríficos avícolas (CEPA) tiene 35 socios, la de elaboradores de pastas secas también cuenta con 35 integrantes y la Federación de Industrias Molineras (FAIM) suma 65 empresas, a los que habría que agregar algunas decenas más de la asociación que nuclea a los molinos de menor escala (Apymimra).
El documento de Agricultura, sin embargo, planea destinar la friolera de 14.645 millones de pesos (según un cálculo hecho en base a los precios del trigo y maíz de noviembre pasado) para subsidiar a los molinos harineros, los fabricantes de fideos y las empresas avícolas. El mayor aporte (12.400 millones) sería por el trigo, en tanto que el subsidio al maíz representaría 2.245 millones. Es que se calcula que se necesitarán 3,13 millones de toneladas de trigo (sobre una cosecha de 20 millones) para subsidiar los paquetes de harina. Y 1,5 millones de toneladas de maíz (sobre una cosecha de 50 millones) para dar alimento barato a los pollos.

Ahora bien: ¿Quién pondrá esa plata? Está claro que no será el Estado.
El proyecto oficial calcula que se podrían recaudar los recursos necesarios de los propios exportadores de trigo y maíz, ya que sus ventas en lo que va del año (entre enero y octubre) superaron los 10 mil millones de dólares. Queda claro que el grueso corresponde a un puñado de empresas multinacionales (Cargill, Dreyfus, Viterra, Cofco, Bunge, ADM) y algunas nacionales (Molinos Agro, AGD, ACA). Y queda claro también que, cualquiera sea el tamaño del aporte que deban hacer al fideicomiso, se descontarán los montos de los precios pagados al productor, como sucede con las retenciones.
Por eso se corre el serio riesgo de que este fideicomiso ideado por Domínguez y el secretario de Comercio, Roberto Feletti, termine siendo una retención encubierta, como ya sucedió en los tiempos en que el propio Domínguez (que ya fue ministro entre 2009 y 2011) manejaba el comercio exterior agropecuario junto con Ricardo Echegaray y Guillermo Moreno. Y es precisamente lo que sucede con el fideicomiso aceitero vigente, que representa un derecho de exportación indirecta para la soja.
Para crear este engendro, la estrategia oficial se plantea crearlo por Resolución conjunta de Agricultura y el ministro de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas (del cual depende Feletti, al menos en los papeles), para que a partir de allí “todo exportador de trigo, maíz y carne aviar y sus correspondientes derivados estarán obligados a ser parte del aporte al fondo”.
“Las compensaciones se pagarán una vez comprobado el abastecimiento en valor y volumen al mercado interno”, dice la propuesta oficial, que asegura que “habrá mecanismos de revisión para evitar distorsiones”.
Seguramente se traten de los mismos mecanismos de control que rigieron cuando la ex ONCCA distribuía millonarios subsidios en el mismo sentido de los que se propusieron ahora. La historia de ese organismo terminó en febrero de 2011, cuando Cristina Kirchner hizo firmar a todos sus ministros un decreto de disolución del organismo, cuando era ya imposible esconder los numerosos casos de corrupción cometidos en el reparto de esos fondos.
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]]>La entrada Cada vez se exporta menos harina de trigo: “No somos competitivos”, resumió Diego Cifarelli se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según los datos de la Federación de Industrias Molineras (FAIM), lo más grave es que con el actual nivel de embarques de harina de trigo, la Argentina exportará la mitad de lo que supo embarcar entre 2011 y 2012, cuando se alcanzó el millón de toneladas.
Las causas para explicar este retroceso, que genera cada vez más preocupación entre los molineros, las resumió Diego Cifarelli, presidente de la FAIM, con una simple frase: “No somos competitivos por el retraso cambiario, por los derechos de exportación del 7% y el peso de otros impuestos”.

El dirigente industrial dijo además que los molinos pueden procesar 13 millones de toneladas de trigo (para exportar y abastecer el consumo interno) pero producen apenas con 6,5 millones de toneladas. “Tenemos una alta capacidad ociosa de por lo menos 50%”, advirtió.
Esto se da a pesar de que el precio interno del trigo está muy deprimido por la intervención en el mercado, con un cóctel que incluye derechos de exportación del 12%, desdoblamiento cambiario con una brecha de 100%, y limitaciones para declarar ventas al extranjero.
“Ese beneficio es todo para el consumidor. Estamos pagando el trigo 26.000 pesos la tonelada, pero por los límites de precios que nos impone el gobierno para los que vendemos al mercado interno, nuestro ingreso (por la venta de harina) termina siendo de 19.000 pesos. Operamos finalmente con ese costo por el cereal”, explicó.
El titular de la FAIM dijo que en estas condiciones “no sabemos cuánto más vamos a aguantar” y aclaró que “las políticas en definitiva perjudican al productor y al molino, porque ni el trigo ni la harina tienen un peso relevante en los valores de los panificados. En el caso específico del pan la harina no supera el 15%”, detalló.
Luego de quince años sin negocios, salieron 10 mil toneladas de harina de trigo hacia Cuba
De este modo, Cifarelli explicó que su sector sufre una especie de efecto tenaza, porque a los menores ingresos en el mercado local se suma la mencionada caída de las ventas al extranjero.
“No podemos salir de los dos mercados históricos: Brasil y Bolivia. Este año solo vendimos 10.000 toneladas de harina a Cuba, pero al costo. Mientras nosotros vendemos cada vez menos a nivel mundial a nivel global se importarán 18 millones de toneladas. China compra cada año 500.000 toneladas de calidad y no viene a la Argentina ni nosotros somos competitivos para venderle”, indicó el molinero.
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]]>La entrada Agroempresas: Calificadora de riesgo le sube nota a Molinos, Rizobacter y Don Mario se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese contexto, recientemente las firmas Molinos Río de la Plata, la semillera Don Mario y la de insumos para el campo Rizobacter recibieron la buena noticia de que la calificadora de riesgo FIX les subió la nota al contar una sólida posición financiera y perspectivas entre estables y positivas de cara al mediano plazo.
En el caso de Molinos Río de la Plata, según detallan desde FIX, la suba de calificación se fundamenta en la consolidación de sus márgenes -pese al actual escenario desafiante con elevada inflación y creciente injerencia gubernamental- basado en una fuerte mejora en sus costos y una significativa reducción de su deuda financiera.
Hacia adelante, la calificadora de riesgo considera que con su actual perfil operativo y financiero Molinos podrá sobrellevar el complejo escenario actual, que presenta amenazas para el sector, como la prohibición de incrementar precios por determinados períodos en ciertos productos (que alcanza cerca del 45% del portafolio de Molinos) y eventuales shocks externos como saltos devaluatorios.
En este contexto, FIX espera que la compañía sostenga márgenes de rentabilidad en torno al 6% ante la continuidad de un entorno económico débil en Argentina, pero que sería mitigado en parte por la buena diversificación y gestión de su portafolio de sus marcas.
En cuanto a la semillera GDM Argentina (ex Asociados Don Mario), la suba de calificación se fundamenta en el fuerte crecimiento del grupo, incluyendo sus operaciones en el exterior, principalmente en Brasil, donde la compañía logró obtener una fuerte posición competitiva con una participación de mercado del 50% que, a su vez, deriva en una estimación de ganancias antes de impuestos de alrededor de 150 millones de dólares para este año.
A la fecha la mayoría de los ingresos del grupo provienen fuera de Argentina. La calificadora remarca que las operaciones locales se mantienen estables y el mayor desafío de la compañía a nivel global viene por el desarrollo del mercado de Estados Unidos, donde se presenta un fuerte potencial de crecimiento y una regulación acorde a la actividad, aunque en un ámbito altamente competitivo.
Finalmente, respecto a Rizobacter, la suba de la calificación se basa en el fuerte crecimiento que mostró en los últimos años, teniendo en cuenta que además posee el respaldo de una gigante del negocio, como es el caso de Bioceres. A su vez, se destaca el potencial crecimiento que puede mostrar la firma de insumos biológicos para el campo en el mercado brasileño.
Desde FIX destacan que en los últimos tres años Rizobacter presentó márgenes de rentabilidad elevados y estables, en torno al 25%, y una escala de negocios de más de 180 millones de dólares que contrastan con niveles de 100 millones promedio que había obtenido en 2018.
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]]>La entrada Se cayó la rentabilidad de Molinos Juan Semino por “la imposibilidad de trasladar a precios el incremento de los costos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el ejercicio del trimestre cerrado el 31 de agosto pasado la utilidad neta de la empresa molinera fue de apenas 13,1 millones de pesos (unos 75.000 dólares al tipo de cambio “dólar MEP”), mientras que –en pesos constantes– en el mismo período del año pasado la ganancia había sido de 30,4 millones pesos.
“Al igual que ocurre en los últimos períodos, si bien se advierte una cierta reactivación general, la situación económica continúa siendo compleja y las perspectivas no son claras”, indicó la empresa en el balance presentado hoy ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).
“El problema fundamental que afronta nuestra empresa es la pérdida de rentabilidad derivada de la imposibilidad de trasladar a precios el incremento de los costos, especialmente del trigo”, indicó. Vale recordar que el precio interno del trigo es menos de la mitad del correspondiente debido a la “doble retención” nominal y cambiaria combinada con una intervención del mercado externo del cereal.
“Debemos considerar que a esta altura del año ya se ha comercializado más del 80% de la oferta total del trigo. Para lo que resta del año, si bien trigo hay, el mismo se encuentra centrado más hacia el sur de la provincia de Buenos Aires; no así en el UpRiver, por lo cual se pueden producir desacoples de precios regionalmente”, manifestó la empresa, dejando en evidencia la escasa planificación comercial que realiza en materia de originación del cereal.
A pesar de los magros números logrados, el volumen de producción en el trimestre creció un 7,5% respecto del mismo período del ejercicio anterior, mientras que el volumen de ventas creció casi un 19%.
“Si bien este crecimiento en los volúmenes de producción y, especialmente, de ventas, son positivos, la cuestión sigue estando en el atraso del precio de venta de las harinas respecto del costo del trigo, lo que afecta sustancialmente la rentabilidad bruta de la empresa, principal causa de la disminución de los resultados”, remarcó la empresa santafesina.
“Como consecuencia del alto costo del trigo y de limitaciones para obtener cereal de la calidad pretendida, la sociedad ha reducido las compras y, por ende, su stock, generando así un incremento en los fondos disponibles de la empresa”, añadió.
La empresa fundada en 1865 por don Marcelino Semino que continúa en manos de la familia tras seis generaciones, elabora productos con alto valor agregado –harinas especiales, gluten, almidones nativos y modificados, dextrinas, proteínas y premezclas– para las industrias farinácea, frigorífica, textil, papelera y petrolera, entre otras.
Parte de la producción se exporta, pero ese segmento de Molinos Juan Semino se encuentra comprometido por el cepo cambiario y el elevado costo de los fletes internacionales debido a la “crisis de los contenedores”.
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]]>La entrada Hay una nueva canasta de alimentos básicos con precios máximos, acordada con las grandes empresas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La presentación la hicieron el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.
El programa incluye 30 productos de almacén, 10 lácteos, 2 variedades de panificados, 5 bebidas sin alcohol, 6 productos para el cuidado de la ropa, 5 artículos de limpieza, 4 tipos de pañales infantiles y 8 productos varios de perfumería y cuidado personal.
“El total de 70 productos corresponden a primeras y segundas marcas de las empresas más importantes de cada sector de la industria, y tendrán una reducción del 7% promedio de los precios en comparación a los datos relevados en los comercios de proximidad en el último mes de mayo”, se informó.
La secretaria de Comercio Interior explicó: “Teníamos pendiente cómo hacer para llegar al negocio de proximidad. La respuesta de Súper Cerca tiene que ver con eso, con encontrar una canasta que esté disponible en los almacenes y autoservicios de barrio y que tengan previsibilidad. Esto va a estar en todo el país y va a mantenerse con el mismo precio, no hay diferencias regionales”.
Los productos de Súper Cerca tendrán un rotulado específico impreso en el envase que identifica el logo del programa y con el precio de venta sugerido.

Los alimentos comprendidos en esta canasta son Arroz largo fino Lucchetti 500 gr $ 65; Azúcar común Noel 1 kg $ 76; Cacao en polvo Nescao 300 gr $ 140; Café Instantáneo La Morenita 100 gr $ 225; Caldo de gallina en cubo Knorr 2 u $ 25; Fideos Marolio Celentano 500 gr $ 49; Fideos Molto Bavette 500 gr $ 59; Fideos Spaghetti Favorita 500 gr $ 50; Fideos Tirabuzón Favorita 500 gr $ 50; Galletitas dulces Dale María 145 gr $ 62; Galletitas Terrabusi Anillos 170 gr $ 65; Galletitas Terrabusi Boca de dama 170 gr $ 80; Galletita de agua Arcor 112 gr $ 37. ; Jugo de limón Marolio 1000 cc $ 145; Mate Cocido Unión Suave 25 u $ 61; y Mermelada Noel de ciruela $ 108.
El sector molinero cooperará con Harina 000 Cañuelas 1 kg $ 61; Harina 000 Favorita 1 kg $ 63; Harina 0000 Cañuelas 1 kg $ 79; Harina de maíz Morixe 500 gr $ 55; Pan rallado Cañuelas 500 gr $ 71; Pan rallado Favorita 450 gr $ 65.
Otros alimentos serán Postre Royal de dulce de leche $ 60; Puré de tomate Marolio 340 gr $ 49; Salsa de tomate para pizza Noel 340 gr $ 64; Tapa de empanada Favorita 12 u $ 78; Tapa de tarta Favorita 400 gr $ 85; Té La Morenita Común 100 u $ 179; Tomate pelado entero común en lata Noel 400 gr $ 71 y Yerba Mate con Palo Ytacua 1 kg $ 339.
Las bebidas sin alcohol incluidas son Agua mineral Nestlé $ 79; Agua mineralizada sin gas baja en sodio Córdoba 2 lt $ 55; Agua saborizada de Lima Limón H2O 2,25 lt $ 162; Gaseosa Cola sin azúcar y sin tacc Cunnington 3 lt $ 110; y Gaseosa Pepsi Black 2,25 lt $ 185.
Las industrias lácteas se comprometieron a aportar Dulce de Leche clásico en pote La Martona 400 gr $ 122; Leche sachet 1% La Martona 1 lt $ 74; Leche sachet 2% La Martona 1 lt $ 74; Leche sachet 3% La Martona 1 lt $ 74; Queso Crema García 290 gr $ 168; Queso Rallado libre de gluten Armonía 120 gr $ 170; Yogur entero batido de frutilla García 140 gr $ 44; Yogur entero batido de vainilla García 140 gr $ 44; Yogur entero bebible sachet de frutilla García 900 gr $ 94 y Yogur entero bebible sachet de vainilla García 900 gr $ 94.
Del acuerdo participaron las empresas Unilever, Molinos Río de la Plata, Danone S.A., Mastellone, Bimbo, Marolio, Cafés La Virginia S.A., Estancia Las Marías, Arcor, Mondelez, Molino Cañuelas, Kimberly-Clark, Morixe, Queruclor S.R.L, Alicorp, SC Johnson, Papelera del Plata, P&G, Clorox, Colgate, Nestlé, Tía Maruca, Prodea y Quilmes.
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]]>La entrada AgroEmpresas: Mastellone canjea deuda en dólares mientras el molino Morixe recauda pesos del mercado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En concreto, la empresa ofrecerá títulos nuevos por 162,75 millones de dólares, lo que representa el 81,5% de la colocación que vencerá el mes próximo. En paralelo propone estirar la deuda a cinco años con una tasa en dólares, del 10,95% anual.
La dueña de la marca La Serenísima ya consiguió el visto bueno del 60% de los tenedores de estas ON, por lo que la operación le daría un respiro más que significativo de su situación financiera.
La oferta vence a fin de mes y la empresa espera que el 40% restante de los tenedores de esa deuda también se sumen a la reestructuración.
La empresa atribuye las dificultades para pagar a los vaivenes económicos de los últimos años y los controles de precios que afectaron sus ingresos. Además, las restricciones impuestas por el Gobierno para el acceso al mercado de cambios terminan de completar el combo.
Mastellone viene de reportar pérdidas por 828,3 millones de pesos en el primer trimestre del año. En ese lapso los ingresos del grupo cayeron 10,8%, ya que pasaron de 21.427 millones de pesos de 2020 a los 19.104 millones de este año.

Mientras tanto, otra empresa que fue noticia esta semana en el mercado es la también local Morixe que colocó obligaciones negociables, pero en pesos.
Según detallan desde el mercado, la firma productora de harinas y alimentos recibió ofertas por más de 1.000 millones de pesos en su primera emisión de Obligaciones Negociables que estaba estipulada en 400 millones, por lo que terminó dejando afueras ofertas por 600 millones.
Con esta emisión, la compañía busca extender el plazo del financiamiento de su capital de trabajo, así como reducir la tasa de interés.
En este marco, recientemente la empresa también recibió un crédito de 700,6 millones de pesos que destinará a refinanciar deudas a tasas más bajas y ampliar su capacidad de producción, ya que se encuentra trabajando al tope de sus posibilidades.
Morixe viene mostrando increíbles niveles de crecimiento. En los primeros meses de la cuarentena del año pasado registró ventas récord de harinas para consumo casero. Además, es una de las firmas que abastece al Programa Precios Cuidados en las góndolas de los principales supermercados del país.
En este contexto, entre junio de 2020 y febrero de este año registró ganancias por 123 millones de pesos, contra los 126,9 millones de pérdida que tuvo en el mismo lapso anterior.
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]]>La entrada Malas noticias para industrias lácteas y molinos: extendieron el programa de precios máximos hasta el 31 de marzo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por medio de la resolución 112/2021, la funcionaria ordenó prorrogar hasta fines de marzo la resolución 100/20, por medio de la cual se instrumentó en abril del año pasado precios mayoristas máximos para una serie de productos considerados esenciales.
Adicionalmente, la resolución 112/2021 intima a las empresas proveedores de bienes de consumo básicos “a incrementar su producción hasta el máximo de su capacidad instalada y a arbitrar las medidas conducentes para asegurar su transporte y provisión durante el período de vigencia” de la medida.
Tal disposición oficial implica un perjuicio importante para muchas compañías agroindustriales comprendidas en la misma, dado que, en el actual contexto de crisis social, difícilmente pueden compensar el subsidio forzoso por medio de la venta de otros productos con mayor valor agregado en el mercado interno, ya que la demanda se concentra en aquellos alimentos con precios máximos.
La industria láctea argentina, junto con la molinería, son los sectores más perjudicados por el congelamiento de precios de alimentos básicos instrumentado por orden del gobierno nacional.
En el último año, según los últimos datos oficiales, la “canasta láctea” mostró una inflación interanual del 14,4% versus un 38,4 % el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en comercios y supermercados de la ciudad de Buenos Aires (CABA-GBA), mientras que en el caso de la canasta farinácea el ajuste fue de apenas el 18,3%.
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]]>La entrada ¿Perro que ladra no muerde? Verbitsky adelantó que el gobierno busca nuevos acuerdos con frigoríficos, molinos y aceiteras. Y tiene razón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sabido es que el ex periodista de Página/12 recibe habitualmente información privilegiada de cierto sector de la coalición de gobierno, especialmente del que responde directamente a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Muchas veces sus crónicas exponen datos duros y otras simplemente son expresiones de deseos que luego no se concretan. ¿Qué pasa en este caso? ¿Vuelven los controles de precios? En principio, Bichos de Campo está en condiciones de confirmar que en los próximos días se mantendrán reuniones por este tema con frigoríficos, molinos harineros e industria aceitera.

“Perro que ladra no muerde”, dice el conocido refrán. En principio, lo que se sabe hasta ahora es que existen negociaciones oficiales con dichos sectores para articular una propuesta con cada una de ellos tendiente a estabilizar los precios de algunos productos masivos y hasta abaratarlos en algunos casos. Pero falta un tranco largo todavía para comenzar a hablar de “controles de precios” o “intervenciones” en los mercados como la que protagonizaron Cristina Kirchner y su secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en otros tiempos.
El marco es preocupante por una razón: el telón de fondo es una fuerte suba de los precios de los granos básicos producidos por la Argentina y esto mete presión sobre toda la industria alimenticia.
Vertbitsky recuerda, en su crónica, que en un reciente acto político en La Plata, la poderosa Cristina planteó su agenda de política económica para 2021, un año electoral: “Deben aumentar lo máximo posible jubilaciones y salarios, y contenerse precios, tarifas de servicios y pagos al FMI. De otro modo la explosión está a la vuelta de la esquina”, escribió el periodista que tiene trato directo con la vicepresidenta.
Luego instala en un extenso párrafo la agenda inmediata en materia de precios de los alimentos:

¿Se trata de un deseo de Cristina o de una decisión de gobierno? Verbistky en persona aclara que “en este punto no hay discrepancias de fondo entre las manifestaciones públicas de la Vicepresidenta y el plan del gobierno que preside Alberto Fernández”. Bichos de Campo confirmó con fuentes del sector empresario que en efecto habrá reuniones en los próximos días, en las que el gobierno buscará concretar nuevos acuerdos con el sector privado. Veremos qué sucede.
Vamos por partes, diría Jack el destripador:
Una de las reuniones debería realizarse antes del 4 de enero (es decir, esta misma semana o a más tardar el lunes que viene) y sería con los frigoríficos exportadores nucleados en el Consorcio ABC, que ya vienen de un operativo para suministrar tres cortes baratos (asado, vacío y matambre) para las fiestas de fin de año. “Lo más seguro es que ahí los funcionarios solicitarán la extensión del programa y cuáles son los cortes que quieren”, dijo una fuente del sector.
El periodista oficialista, en este sentido, habla de una negociación para “la provisión de una docena de cortes a precios accesibles durante todo el año”. Una dificultad para este tipo de planes es que el Consorcio ABC solo nuclea a un sector de plantas que representan el 30/40% de la faena total. Los exportadores llegan cerrando el año con exportaciones récord por más de 900 mil toneladas de carne. Pero tienen sus propios reclamos pendientes, como una rebaja de retenciones -del 9 al 5%- para los cortes enfriados y con valor agregado.
En otro rubro, Verbitsky habla de una negociación con “aceiteros y productores de maíz y trigo, de modo de asegurar el abastecimiento del mercado interno a precios congruentes con los ingresos locales, antes de liberar la exportación”.
El “Perro” ladra. Da por hecho que ya está cerrada con la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) la formación de un fideicomiso que cumpliría esa función, e insinúa que “solo falta el visto bueno de Roberto Urquía, de la Aceitera General Deheza y cuñado del presidente de la Unión Industrial, Miguel Acevedo”.
La verdad es que la negociación todavía está abierta y que las agroexportadoras no aceptaron refundar un fideicomiso aceitero como el que estuvo vigente largo tiempo, a instancias de Moreno. La diferencia es que en ese momento, el ex secretario de Comercio tenía control sobre los ROE (Permisos de Exportación) y aplicaba una suerte de extorsión sobre el sector (Si no vendían aceite barato no exportaban granos y sus derivados). Esos ROE han sido derogados por el gobierno de Mauricio Macri.
Fuentes de la industria aceitera confirmaron a este medio que habrá reuniones esta misma semana, como afirma Verbitsky. Reconocieron sí que una pretensión de los fabricantes de aceites comestibles es que se les permita salir del programa de precios máximos vigente desde marzo pasado, ya que la soja, el maíz y el girasol subieron mucho de precio y ellos no pudieron trasladar esos aumentos al consumidor local. “Estamos 80% abajo en costos. Hemos absorbido millones de dólares de pérdidas en 2020”. resumió un empresario.
Otro rubro en la mira de las autoridades es la industria molinera, desde donde también se confirmaron negociaciones. En este caso el escenario se repite: el trigo subió casi 30% y los paquetes de harina tienen los precios congelados desde antes del inicio de la pandemia.
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]]>La entrada Un subproducto al que conviene prestarle atención: Las exportaciones de afrechillo o pellet de trigo crecieron más de 300% desde 2018 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese estudio, Bruno Ferrari y Emilce Terré describen a este subproducto del proceso de molinería y obtención de la harina como “un alimento de tipo energético-proteico” muy demandado para elaborar raciones para la producción animal.
El afrechillo de trigo “normalmente se presenta en polvo, pero últimamente se lo comercializa en forma de pellets. Su alto elevado porcentaje de proteínas, con un muy bajo porcentaje de desmenuzado, lo hace muy fácil de utilizar para las dietas de cerdos”. El subproducto tiene 86% de materia seca, 2,80% de materia grasa: y 5% de energía metabólica.
En general la molienda de trigo está bastante estancada: la Argentina muele unas 6/7 millones de toneladas de trigo por año para abastecer su propio mercado y exportar a lo sumo 1 millón de toneladas de harina. Como derivado de esa actividad central, la evolución productiva de pellet de trigo ha estado condicionada y “no se ha alcanzado un crecimiento sostenido en los últimos 20 años”. De todos modos, los analistas de la BCR remarcaron que la producción de este afrechillo fue de 1,5 millones de toneladas en 2019, un volumen que podría repetirse en 2020. Es el mejor resultado productivo desde 2011, cuando se lograron 1,6 millones de toneladas.

Pero donde destaca ahora ese negocio es en exportaciones. “A partir de 2018 se observó un crecimiento importante en el tonelaje exportado de pellet de trigo, arribando en 2019 a un máximo desde al menos 2002 con 249.315 toneladas”, destacó el trabajo.
En función de ese resultado, la proporción del pellet enviado al exterior alcanzó en 2019 el 16,4% del total producido, la mayor participación desde 2002. “Si bien aún no se tiene el dato consolidado del 2020, hasta el mes de octubre dicha internacionalización de este subproducto se encuentra nada menos que en el 16,8%”, indicaron los técnicos de la Bolsa rosarina.
Así las cosas, el valor exportado pasó de 7,3 millones de dólares en 2017 a 30,3 millones en 2019,
¿Y a dónde se exporta el afrechillo? Los países de la región, y principalmente Uruguay, han sido los principales mercados. Pero los analistas de la BCR destacaron que “el salto en las exportaciones de los últimos años viene de la mano de una ampliación de destinos hacia otras regiones del mundo”. Como nuevos compradores del subproducto han aparecido varios países del norte de África y de Medio Oriente. En esa lista se cuentan Arabia Saudita, Marruecos, Omán y Senegal.
Varias empresas participan del negocio. Pero ahora cobra sentido la creación del Fideicomiso FAIM, una estructura exportadora lanzada en 2009 por la Federación Argentina de la Industria Molinera. “Desde el año 2018 y casi una década posterior a la conformación de tal sociedad, el Fideicomiso FAIM alcanzó su objetivo de incrementar el volumen exportado y con una representatividad del 30% respecto al total registrado” de las exportaciones.

El documento analiza también la inserción argentina en el mercado global. A lo largo del último lustro se realizaron transacciones por unos 900 millones de dólares anuales. El dato más preciso es que hubo ventas por 808 millones en 2019.
En este contexto, tras alcanzar una participación del 2,4% de los despachos mundiales de pellets de trigo en 2011, a partir de 2018 y en sintonía con el crecimiento de sus exportaciones la Argentina logró un gran salto en la participación global hasta alcanzar el 3,8% en 2019.
“No solo se observó un crecimiento en el valor exportado de pellets de trigo del 322% en los últimos tres años, sino que se logró acaparar una mayor porción del mercado mundial gracias a la expansión de las exportaciones hacia nuevos destinos”, celebró la Bolsa de Rosario.
La entrada Un subproducto al que conviene prestarle atención: Las exportaciones de afrechillo o pellet de trigo crecieron más de 300% desde 2018 se publicó primero en Bichos de Campo.
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]]>Esa dotación de molinos, según el informe oficial, tiene una capacidad para moler teóricamente unas 11,5 millones de toneladas anuales, casi el doble de trigo de lo que se ha venido moliendo en los últimos años, unas 6 millones de toneladas. Este cálculo se realizó sumando las plantas activas y aquellas plantas que podrían ser puestas de vuelta en funcionamiento en el corto plazo.
De este modo, se estimó oficialmente que la capacidad ociosa de la industria rondó un 47% en el último año.
Semejante capacidad ociosa muestra una industria que de cierto modo “quiere pero no puede”. Es decir, está en condiciones de procesar en el país una mayor cantidad de trigo, pero no logra hacerlo. No se trata de un problema semejante al de la industria aceitera, que se excedió en capacidad instalada previendo una mayor oferta de soja que finalmente nunca se produjo. En el caso de los molinos, el trigo está disponible. Pero por ciertos factores, se prefiere exportarlo sin procesar.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó este escenario con una mirada histórica. “En los últimos 10 años, el procesamiento anual de trigo no presenta grandes variaciones, promediando alrededor de 6 millones de toneladas, ya que la demanda interna de trigo para molienda es relativamente inelástica. La producción de la industria molinera tiene como destino principal el mercado interno, mayormente destinado a alimentación, en tanto que la inserción externa exhibe un relativo estancamiento”.

En 2019 las cosas no cambiaron. Se molieron 6,2 millones de toneladas de trigo para producir cerca de 4,7 millones de toneladas de harina, de las cuales se exportaron solamente 676.381 toneladas, el 14,5%.
En lo que va de 2020, según datos de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), la molienda ascendió a 5,4 millones de toneladas hasta octubre. Julio fue el mes de mayor molienda con casi 604.000 toneladas. “Esto muestra que, a diferencia de la actividad exportadora, la molienda no muestra una estacionalidad tan marcada al inicio de la campaña comercial de trigo”, en diciembre de cada año, evaluó el informe de la BCR.
En materia exportadora, como muchas otras actividades, la industria molinera vive entre la ilusión y la desilusión. Las exportaciones de harina y preparados para panadería alcanzaron 232 millones de dólares en 2019, con una variación positiva del 10%. Pero en lo que va del 2020, ya bajaron a 181 millones.
Una opción para aprovechar la alta capacidad ociosa sería incrementar esas exportaciones de harina. Pero el escenario ideal sería utilizar esa harina aquí para producir alimentos más elaborados. Tampoco en ese escenario hay mucha tela para cortar: en total, sumando las exportaciones de pastas, fideos, harina, panificados, y demás derivados del complejo, el año 2019 cerró con exportaciones totales en torno a los 330 millones de dólares. También se mantiene estable.
“Los despachos externos de productos molineros argentinos se concentran en Bolivia y Brasil, hacia donde se destina el 96% de los despachos. Las exportaciones a estos destinos se realizan casi en su totalidad por camión; en tanto que la falta de destinos transoceánicos de significancia muestra a las claras la falta de competitividad en donde no prima la cercanía geográfica”, explicó el documento de la BCR.
La gran ilusión, según este análisis, es que China pueda torcer esta historia como sucedió en otras actividades. “En relación a la apertura de mercados, la próxima visita de emisarios de China a molinos del país, que debió ser postergada para la próxima campaña triguera producto de la pandemia de Covid-19, es una buena noticia, de cara a la posibilidad de abrir un mercado de 1,4 mil millones de personas”, se explicó desde Rosario.
Con escasas exportaciones que no logran despegar y consolidarse, el principal destino de la harina de trigo es el mercado local. Allí, el consumo interno aparente de harina de trigo alcanzó en en 2019 unas 4 millones de toneladas. Esto significa un consumo por habitante cercano a 90 kilogramos de harina por año, uno de los más altos del mundo.

Del informe oficial se destaca también que la provincia con mayor número de establecimientos de molienda es Buenos Aires, con 77 plantas, seguida por Córdoba con 36 plantas y Santa Fe con 25. Las tres provincias citadas concentran la mayor producción triguera del país.
En comparación con el año 2017, el número de plantas registradas activas en el sistema RUCA cayó en 16 establecimientos.
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