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La entrada Se habilitó la siembra de un maíz con eventos apilados que incluye la tolerancia a dicamba se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El material apilado en cuestión, desarrollado por Monsanto y desde 2018 en manos de Bayer CropScience, comprende los eventos MON-87427-7 x MON-89Ø34-3 x MON-ØØ81Ø-6 x SYN-IR162-4 x MON-87411-9 x MON-87419-8.
La novedad en el mercado argentino es el evento MON-87419-8, que confiere tolerancia a herbicidas formulados en base a dicamba y glufosinato de amonio.
En los fundamentos de la decisión, publicada hoy viernes en el Boletín Oficial, se indica que la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios concluye que “el nuevo evento aportará una nueva combinación de proteínas insecticidas para brindar una efectiva protección tanto de la parte aérea como de la subterránea de la planta de maíz. Asimismo, proporcionaría una muy valiosa y necesaria herramienta para avanzar con el control del crecimiento y acuciante problema de malezas y biotipos resistentes al glifosato”.
“La incorporación de un evento de maíz con tres tolerancias a herbicidas y una amplia protección contra insectos, podría contribuir a incrementar la rotación con gramíneas en aquellas áreas con predominancia del monocultivo de soja, mejorando por ende la sustentabilidad del sistema agrícola”, añade.
El evento MON-87419-8 en maíz se encuentra autorizado para siembra en EE.UU. y Canadá (desde 2016), Japón (2017) y Brasil (2018), mientras que la comercialización de los productos derivados del mismo están habilitados además en Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Nueva Zelanda, Australia, Colombia y México.
El dicamba es un herbicida sistémico que controla especies dicotiledóneas. Es absorbido principalmente por el follaje y, en menor medida, por vía radical.
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]]>La entrada Preguntas transgénicas: ¿Cómo será el retiro de la tecnología Intacta del país? ¿Y se terminan los controles de Bolsatech? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aquella compañía Monsanto, antes de ser vendida Bayer, había desarrollado tres grandes sojas transgénicas (obviamente con variaciones). La primera soja RR1 resistente al glifosato ingresó al país en 1996 pero nadie pagó aquí regalías por dicha tecnología y todavía hoy se utiliza de modo gratuito. Hace una docena de años llegó su sucesora, la mencionada Intacta RR2 Pro, que incorporaba resistencia a insectos. Monsanto enfrentó muchas peleas con el gobierno y las entidades del campo, pues no había una legislación acorde que le permitiera cobrar regalías por esta tecnología. Luego apareció la soja Xtend, que Monsanto directamente decidió no introducir al país debido a que no tenía garantías de obtener alguna ganancia por ella.
Con la Intacta todo fue muy complejo y trabajoso, pues Monsanto puso en práctica primero un esquema de control compulsivo de todos los camiones de soja. Ante las protestas del sector, luego devino en el Sistema Bolsatech (a cargo de las bolsas de Cereales) y finalmente pasó a ser coordinado por el Estado a través del INASE (Instituto Nacional de Semillas). Pero siempre la que pagó el costo de los análisis (versiones extraoficiales hablan de un presupuestos anual cercano a los 4 millones de dólares) fue la propia Monsanto. Y desde 2018, Bayer.
La compañía alemana anda ahora por otros senderos: sus nuevas obsesiones son la agricultura digital (que también heredó de Monsanto vía FieldView) y la captura de bonos de carbono. La soja Intacta finalmente fue útil para los productores del norte del país (más expuestos a plagas que los de las zonas templadas), pero solo logró una penetración del 10% en el mercado de semillas certificadas de soja, que no redituaba como corresponde a las arcas de Bayer y mucho menos si había que seguir bancando el costoso sistema de control de Bolsatech, que implicaba pagar todos los reactivos para hacer los análisis en los laboratorios habilitados. “Con la Intacta perdimos mucha plata durante diez años”, reconoció a Bichos de Campo un ejecutivo de la compañía que pasó por todo ese tránsito y todos los trances simultáneos.
De allí la decisión, muy meditada, de retirarse del mercado de la semilla de soja certificada con su propis marca Asgrow. Pero también de cancelar los contratos de licenciamiento de la tecnología con una decena de multiplicadores que incorporaron el gen de Intacta RR2 Pro a sus germoplasmas. Según las fuentes consultadas en Bayer, desde hace un año y medio, por lo menos, se les avisó a estos semilleros que iba a discontinuarse el negocio, como para que buscaran con tiempo suficiente otras alternativas para el control de plagas y malezas.
Esto no implica que en la campaña de soja que está por arrancar, la 2021/22, los productores de la Argentina no puedan utilizar la variedad Intacta. Aunque se discontinúe el financiamiento de Bayer al programa de control Bolsatech, la empresa alemana ya habló con las autoridades (el actual secretario de Agricultura, Jorge Solmi, ha sido un histórico opositor al cobro de este tipo de regalías) para dar garantías de que no iniciará reclamos administrativos y mucho menos judiciales por el uso de esta tecnología por parte de los productores.
En la negociación con el gobierno, Bayer también aseguró haberse comprometido a facilitar la continuidad de los certificados que requieren los exportadores de soja y sus derivados, de modo de evitar que China pueda rechazar a futuro algunos cargamentos con el argumento de que no tiene certezas de que tal o cual barco de soja contenga el gen Intacta.
En el caso de los contratos con los multiplicadores, la compañía que absorbió Monsanto avisó con antelación que no iba a renovar los contratos de licencia de dicho transgénico, pero queda claro que no objetará la venta de las semillas de soja con el evento Intacta que ya estaban siendo multiplicadas para su comercialización. Se estima que este “waiver” podría tener efectos esta nueva campaña y la que sigue.
Prueba de ello es una gacetilla recientemente emitida por la empresa Don Mario (GDM), que abastece el 60% del negocio de la semilla de soja fiscalizada en el país, y que anunció sus novedades para la nueva siembra de soja ratificando que su paleta de alternativas “incluye tecnologías RR1 e Intacta y suma este año variedades con tecnología Enlist”. Lo antedicho responde cómo puede ser que GDM siga ofreciendo la Intacta a pesar del retiro anunciado por Bayer.

De hecho, desde esta mirada, uno de los anuncios de Don Mario tendría una vida demasiado corta: “La marca lanza este año DM 40i21 IPRO STS con tecnología Intacta, complementando así a DM 46i20 IPRO STS y asegurando al productor una oferta que marca un salto productivo muy importante respecto a las variedades más competitivas del mercado”, indicó la gacetilla. Salvo que se exponga a un conflicto judicial, Don Mario no podría sostener esta línea de semillas más allá de lo que haya acordado en sus contratos con la ex Monsanto.
“Todo el mundo estuvo avisado y con tiempo suficiente”, ratificaron en la compañía alemana, totalmente decididos a discontinuar este flanco de sus negocios en el país.
-¿Y qué sucederá con el Bolsatech ahora que Bayer dejará de hacerse cargo de los costos de los análisis? ¿Los tendrá que asumir el Estado?
La respuesta de los ejecutivos de Bayer a esta pregunta clave fue la siguiente: El sistema de control que ideó y lanzó Monsanto -incluso con todo el resto del agro en contra- no se limitaba a controlar solo la presencia en las cargas de soja de la variedad Intacta., aunque en los hechos así haya sido Siempre estuvo pensado para incorporar nuevas tecnologías OGM a medida que éstas se fueran presentando al mercado local.
Pues bien, Bayer retira su Intacta y no pondrá más dinero para sostener el Bolsatech. Las empresas que quedan apostando a nuevas tecnologías en soja son las que deberían hacerse cargo a partir de ahora. Eso, claro, si quieren cobrar las regalías que les correspondan.
El mensaje tiene un destinatario más que claro: el resto de la industria semillera tendrá que resolver qué hacer y en todo caso los que más deberían preocuparse son las empresas estadounidenses Corteva (fruto de la fusión de Dow y Dupont) y Stine (un tradicional semillero que acaba de desembarcar en el país). Es que esas son las dos compañías que están lanzado desde esta campaña una nueva soja transgénica, la Enlist, preparada para tolerar las aplicaciones de dos herbicidas, el glifosato y el 2,4D, y que aspira a suplantar después de casi dos décadas las tecnologías OGM de la vieja Monsanto.
Muchachos, les dejamos las llaves… Pero ustedes háganse cargo de pagar las expensas.
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]]>La entrada Europa aprobó la soja Intacta Xtend de la ex Monsanto, que al final nunca fue sembrada en la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Intacta 2 Xtend es la tercera generación de soja transgénicas desarrolladas por la ex Mosanto, y que pasó a manos de Bayer en 2018. El evento Intacta le permite controlar varias plagas mientras que el evento Xtend añade a la tradicional resistencia al herbicida glifosato la tolerancia al dicamba. Por eso se considera una herramienta muy útil para el control de las malezas resistentes.
“Bayer se complace en informar que el 22 de enero de 2021, la Comisión Europea otorgó un certificado de seguridad para importar semillas de soja con tecnología Intacta 2 Xtend para uso y procesamiento en alimentos y piensos. La decisión se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea, tras la revisión científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en relación con la biotecnología, concluida el 25 de septiembre de 2019”, decía el comunicado de la empresa multinacional.
La noticia hizo ruido en Brasil, donde la variedad está aprobada desde hace varios años, al igual que en los Estados Unidos, los dos más grandes países productores mundiales de soja. La Argentina, tercera en ese podio, no tiene demasiados motivos para celebrar, a pesar de que es la mayor proveedora de harina de soja a la Unión Europea. ¿Por qué? Porque es el único de los países sojeros que no incorporó la variedad Xtend, resistente a Dicamba. Solo hizo una excepción temporal en 2018, pero para permitir las importaciones de soja estadounidense que ingresaron ese año al país debido a la sequía.
Aquí la Xtend no se terminó de desregular (no sucedió así con la primera soja Intacta, cuya siembra está bastante difundida en el norte del país), por decisión de la propia ex Monsanto, que intentó presionar al gobierno con dicha decisión para que permita el avance de una nueva regulación sobre semillas, que permita a quienes desarrollan este tipo de avances cobrar las regalías que consideren convenientes. Esa actualización de la Ley de Semillas, a pesar del paso de diferentes gobiernos, nunca pudo concretarse.
El evento Xtend fue presentado oficialmente en Argentina en el ciclo 2016/17 por Monsanto, pero nunca pasó de ser una zanahoria para los productores locales. Quedó siempre en la gatera. Incluso la ex Monsanto llegó a destruir sus ensayos locales en septiembre de 2016.
En el medio, en otros países y aquí mismo comenzaron a aparecer nuevas malezas resistentes a las aplicaciones de glifosato y también de Dicamba, que ahora ponen en duda la eficacia de esa herramienta, tan promocionada cinco años atrás para enfrentar las malezas de hoja ancha resistentes al glifosato.
De todos modos, la noticia fría de que Europa aceptó también aceptará soja importada que incluya esta tecnología es una novedad positiva en el sentido que propicia la Argentina, que siempre bregó para que no se apliquen barreras al comercio con el argumento de la presencia de ciertas modificaciones genéticas en las semillas.
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]]>La entrada Bayer, principal proveedora de insumos al agro, comenzaría en 2021 a pagar a los productores locales que secuestren carbono se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este sentido, el director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad para América Latina, Alejandro Girardi, informó este jueves en el marco del Congreso de AAPRESID que Bayer comenzará a “compensar” a los productores por generar créditos de carbono mediante la adopción de prácticas climáticamente inteligentes, generando fuentes de ingresos adicionales para ellos.
Esta iniciativa, según un informe de prensa de la compañía alemana, “convertirá a Bayer en la primera empresa en desarrollar un enfoque transparente, basado en la ciencia y de colaboración para este mercado en la agricultura argentina”.
Bayer ya aplica este mecanismo en Brasil y Estados Unidos, como la Argentina otros dos grandes productores de commodities. Si sus productores logran generar créditos de carbono mediante la adopción de prácticas como la Siembra Directa y el uso de cultivos de cobertura, recibirán algún premio o zanahoria desde la compañía. “Bayer está trabajando con productores y organizaciones en la Argentina para poder adoptar este programa el próximo año”, informó en concreto la empresa.

La iniciativa fomenta un futuro de carbono cero o neutro que se busca para la agricultura. Bayer, finalmente una empresa de raíz europea, está en linea con lo que propone el Viejo Continente a su comunidad agrícola: reducir las emisiones de GEI en el campo en un 30% en 2030.
“Hace 4 años comenzamos a trabajar para lograr una agricultura Carbono neutra en la Argentina, y vimos que no sólo llegamos a Carbono Cero. Gracias a tecnologías como la Siembra Directa, cultivos de cobertura, nuevas tecnologías en semillas y herramientas digitales, es posible capturar carbono adicional sin relegar rendimiento ni rentabilidad”, dijo Girardi.
Con presencia en otros lugares del mundo, Bayer saber que “al mismo tiempo hay una gran cantidad de compañías que necesitan mitigar sus emisiones de dióxido de carbono”, según explicó el ejecutivo. Incluso la propia Bayer podría necesitar comprar bonos de Carbono pues quiere tener un balance neutro en 2030. “Es probable que necesitamos comprar créditos de carbono, y para eso es necesario contar con un mercado de carbono”, indicó el ejecutivo.
A la búsqueda de quienes puedan cubrir esta necesidad, la empresa líder entre los proveedores globales de tecnología agrícola luego de la compra de la estadounidense Monsanto en 2018, ya lanzó su plan hace un mes en Brasil. Allí ya trabaja con 500 productores para propiciar la captura de carbono en el campo, con métodos de certificación. También en identificar interesados en comprar los créditos de carbono.
En Argentina, el mercado de carbono es una asignatura pendiente. “Este proyecto requiere trabajar en colaboración junto a productores, ONG, empresas certificadoras y gobiernos que construyan un marco legal para que estas transacciones puedan darse en forma transparente, con la participación de otras compañías que también estén interesadas en mitigar. En un esfuerzo por poner en práctica nuestros compromisos de sustentabilidad y redefinir el valor de la producción, estamos desarrollando un mercado de carbono en la agricultura”, dijo Girardi.
El suelo es una de las formas más efectivas de secuestrar carbono. Incentivar a los agricultores para que adopten prácticas como la Siembra Directa, el uso de nitrógeno de precisión o los cultivos de cobertura, ayuda a secuestrar aún más el carbono en el suelo, reducir el uso de combustibles fósiles y reducir los gases de efecto invernadero. Si bien hoy en día a los productores se les paga por sus cosechas, quienes participen en el futuro de la Iniciativa de Carbono tendrán la oportunidad de ser recompensados por sus mejores prácticas de gestión agrícola y otros esfuerzos de sustentabilidad.
Bayer planea expandir el programa desde Estados Unidos y Brasil a otros países, incluida la Argentina. Luego a otras regiones del mundo como Europa, y la región Asia-Pacífico.
“Para Bayer la sustentabilidad es una obligación. Este no es un proyecto más, sino que forma parte de nuestro ADN, de nuestra forma concebir toda nuestra actividad”, definió. “Iniciativas como estas nos acercan a cumplir con nuestros objetivos de sustentabilidad agrícola para alcanzar la neutralidad de carbono en todas nuestras operaciones al 2030 (reducir 30% el impacto ambiental y 30% los gases efecto invernadero emitidos por cada kilo de cultivo producido y trabajar para que 100 millones de pequeños agricultores se beneficien de soluciones a medida y tengan acceso a la educación)”.
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]]>La entrada Réquiem al Glifosato: “Monsanto ocultó la información de que su producto producía cáncer”, dice Damián Verzeñassi, que investigó su impacto sobre los pueblos rurales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estuvimos en los poblados de menos de 5 mil habitantes del Departamento de General López, rodeados de cultivos de soja transgénica y uso de agrotóxicos, y la gran mayoría de los vecinos nos decían que identificaban las fumigaciones cerca de sus casas”, contó Verzeñassi en Bichos de Campo.
En ese trabajo, que fue embrionario de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados y otros movimientos locales de lucha contra el uso de agroquímicos, “empezamos a identificar problemas crónicos que estaban vinculados sobre todo a alteraciones endocrinas. Estudios comprueban que la atrazina, el glifosato más sulfactantes, el dicamba y 2,4 D -todos muy utilizados en dicha zona- estaban asociados a alteraciones de la glándula tiroides”, identificó el médico.
“Y eso que todavía hay muy pocos estudios acerca de los sinergismos producto del uso de dichos químicos combinados, que es como se usan hoy en el campo”, agregó.
Aquí la entrevista completa con Damián Verzeñassi:
El médico y docente mencionó que, además de las alteraciones endocrinas encontradas, identificaron en las poblaciones evaluadas incrementos de malformaciones congénitas, abortos espontáneos en repetición y casos de cánceres relacionados al linfoma no Hodking y leucemia.
“Además están los estudios de Andrés Carrasco (un científico del Conicet) con el glifosato en los invertebrados y su efecto sobre el ácido retinoico en las enzimas COX”, agregó.
-¿Y cuales serían las culpas concretas del glifosato?
-El glifosato per se, es un disruptor endocrino que interfiere en los mecanismos de limpieza de los errores de transcripción celular, aquellos que ocurren continuamente cuando las células se duplican. En un organismo sano esos errores se limpian por la misma capacidad del sistema inmunológico sano, pero cuando está enfermo esos errores terminan formando células anómalas, cánceres- explicó el médico.

El profesional cree que la intensa “propaganda” que intenta ubicar al glifosato como un producto amigable o de banda verde (la menos tóxica de todas), fue fruto de la corrupción entre los organismos reguladores y la propia Monsanto, empresa que en 2018 pasó a pertenecer a la alemana Bayer. “Se revelaron mails intercambiados entre genta de la EPA (Agencia de Protección Ambiental estadounidense) y altos ejecutivos de Monsanto donde los de la EPA sugerían recibir un premio por ocultar la información de que el producto era dañino para la salud”, aseguró Verzeñassi.
“Los juicios que pierde Monsanto (y que ahora Bayer intentará cerrar con una cifra multimillonaria) son por eso: por ocultar la información de que su producto era cancerígeno y no tanto por el daño causado en la gente en sí. De hecho el jardinero californiano Dewayne Johnson, desarrolló el linfoma no hodking y lo sobrellevó”, informó Verzeñassi.
Ver: Requiem al Glifosato: Bayer pagará una fortuna para cancelar la ola de juicios contra la ex Monsanto
Para Verzeñassi es siempre el Estado quien debe mediar entre los intereses de las grandes compañías y las poblaciones. Según él, existe en la mayoría de los países cierta “concesión y complicidad para con los grandes intereses en detrimento de las grandes mayorías”.
-Pero hay muchos productores o aplicadores que declaran que han usado el agroquímico durante años y no les pasó absolutamente nada…
-El año pasado salió un estudio con mamíferos expuestos a las dosis utilizadas en el campo hoy de glifosato más sulfactantes, y ni a éstos ni a sus crías le aparecían diferencias significativas en la salud sino que era a la tercera generación a la que le aparecían dificultades endócrinas: obesidad, alteraciones de la glándula tiroides, más alteraciones hepáticas y hasta cáncer de colon- replicó el médico.
Damián se mostró muy desconfiado a los avances que puedan surgir de la industria de los agroquímicos. “Si los que ahora nos vienen a ofrecer soluciones son los mismo que antes nos ofrecieron el endosulfán, DDT y nos dijieron que la Revolución verde iba a acabar el hambre en el mundo; no les puedo creer”, explicó el profesional, que al final de la entrevista dejó ver con claridad una veta a favor de la denominada agroecología.
“Para mí debe replantearse todo el modelo productivo y tender hacia producciones agroecológicas con productos de cercanía”, indicó.
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]]>La entrada Requiem al Glifosato: Bayer pagará una fortuna para cancelar la ola de juicios contra la ex Monsanto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta noticia sin duda acelerará la vida útil de este agroquímico, que ya está bastante cuestionado en Europa y que en los países productores ha venido perdiendo eficacia por la constante aparición de malezas resistentes.
Lo cierto es que este miércoles se conoció la noticia de que la empresa Bayer llegó a un acuerdo extrajudicial por 12.070 millones de dólares para cerrar la mayor parte de los litigios en los que quedó involucrada luego de la compra de Monsanto en 2018.

Desde que cerró la compra de la firma estadounidense, las acciones de Bayer se han desplomado un 29,3%. Su capitalización de mercado era este miércoles de unos 72.000 millones de dólares, que es casi lo mismo que el costo final de la adquisición de Monsanto. Un pésimo negocio.
Y puede faltar plata, pues hay 125 mil juicios abiertos contra Bayer por el potencial efecto cancerígeno del herbicida RoundUp, que es la marca comercial del glifosato para esa compañía. Con este millonarios desembolso solo cancelaría el 75% de esos litigios, que se basan en denunciar a la ex Monsanto por el potencial efecto cancerígeno del herbicida.
Según informó en un comunicado, Bayer espera pagar entre 8.800 y 9.600 millones de dólares a los demandantes, aunque previsionará otros 1.250 millones para otro posible acuerdo que finalice el resto de las demandas.
Quienes se montaron en Estados Unidos en esta ola de juicios en contra del glifosato recibirán en promedio algo más de 100.000 dólares cada uno. Para Bayer es un buen escenario, porque venía siendo condenada a pagar sanciones multimillonarias por la Justicia estadounidense, donde el tema desató una verdadera industria judicial.
Estados Unidos es el principal productor de soja del mundo, y el glifosato básicamente se utilizó masivamente en ese cultivo, luego de que la propia Monsanto desarrolló en 1995 el primer cultivo transgénico del planeta: la soja RR (Roundup Ready), que justamente resistía las aplicaciones del glifosato.
Brasil es el segundo productor del mundo y la Argentina la tercer oferente de soja, pero en estos países del Mercosur no hubo juicios individuales como los que sucedieron en Estados Unidos.
La salida extrajudicial fue aprobada por el consejo de administración y el consejo de supervisión de Bayer, pero todavía tiene que recibir el visto bueno de la Justicia estadounidense. La empresa ha aclarado que el acuerdo no contiene ninguna admisión de culpabilidad o delito. Es decir, Bayer no acepta que el herbicida tan cuestionado tenga efectos cancerígenos.

”Primero y antes que nada, el acuerdo de RoundUp es la acción correcta en el momento oportuno para que Bayer cierre un largo periodo de incertidumbre”, indicó el consejero delegado de la empresa, Werner Baumann. “Resuelve gran parte de los casos abiertos y pone en marcha un mecanismo claro para gestionar riesgos de futuros litigios”, añadió.
Baumann dijo que Bayer espera que este acuerdo “devuelva la conversación sobre la seguridad y la utilidad de los herbicidas con base de glifosato al ámbito científico y regulatorio”.
Bayer también anunció un acuerdo paralelo para cerrar los litigios por daño sobre otros cultivos por el uso del herbicida Dicamba. En este caso destinará 400 millones de dólares, aunque en este caso los demandantes tendrán que proporcionar pruebas de los daños a sus cultivos, y demostrar que se deben al Dicamba, para acceder a la compensación de la empresa.
La firma alemana que compró Monsanto también presentó una serie de acuerdos para cerrar los juicios contra Monsanto por la contaminación de aguas por el uso de bifenilos policlorados (PCB), que Bayer fabricó entre 1935 y 1977. Por estos casos, Bayer abonará 820 millones de dólares.
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]]>La entrada Alfredo Paseyro explica el fracaso del debate para tener una nueva Ley de Semillas: "Lo que faltó fue política" se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Creemos que Argentina se merece tener una nueva ley acorde a lo que es la investigación, desarrollo e innovación tecnológica para poder aprovechar el conocimiento de base. Hoy estamos hablando de edición génica que es la tercer revolución en términos de mejoramiento luego de lo que fue el mejoramiento básico del germoplasma, luego la biotecnología, y mientras tanto seguimos con una ley de 1973”, dijo a Bichos de Campo Alfredo Paseyro, presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
En 2019, el sector agrícola y Gobierno de Mauricio Macri habían puesto muchas fichas en que finalmente pudiera haber una actualización de la ley. Pero no. ¿Qué trabó el debate? “Lo que faltó fue política. Al anterior gobierno de Cambiemos le faltaron votos para obtener el quórum y la mayoría necesaria para que el dictamen que había obtenido la Comisión de Agricultura finalmente pudiera ser tratado en Diputados y Senadores”, respondió Paseyro.
En cuanto a si estaban de acuerdo con el contenido de ese proyecto de ley, Paseyro comentó que “trabajamos previamente en una mesa con el sector privado, con instituciones de productores, CREA y Aapresid. Eso se elevó en un acta de entendimiento que elevamos al entonces ministro Luis Miguel Etchevehere cuando apenas asumió. Queríamos que ese fuese el insumo sobre el cual se trabajase en el texto del proyecto de ley, pero finalmente no fue una iniciativa del Ejecutivo sino que la Comisión de Agricultura trabajó otro texto. En líneas generales estábamos igual de acuerdo, pero había cuestiones que queríamos corregir. Igualmente, al no tratarse el proyecto, nada de eso ocurrió”, relató el empresario.
Escuchá el reportaje completo realizado a Alfredo Paseyro:
Las cuestiones que querían corregir desde ASA, según Paseyro, “tenían que ver con el control y las facultades del Instituto Nacional de Semillas (Inase) de establecer acuerdos con el sector privado, y luego había zonas grises en la redacción y en el articulado de algunas cosas, y queríamos que fuese claro para todas las partes. El Estado es una de ellas, pero también los productores y desarrolladores”.
El dictamen perdió estado parlamentario a fines de 2019, pero Paseyro se mostró expectante de que se reanude el debate en el Congreso. “Creemos que cuando se retome, el punto de partida no será cero sino que partiremos de acuerdos básicos”, respondió, pero remarcó que “quizás no sea prioridad en el arranque legislativo”.
“Creemos que hay otras prioridades y lo estamos viendo en estos días a nivel nacional, donde se corrió una carrera maratónica por obtener una ley de Solidaridad de parte del Gobierno. Y lo mismo está pasando en provincias como Santa Fe y Buenos Aires”, agregó el presidente de ASA.
“Habrá que ver cómo reaccionará la economía a partir de estas medidas. Luego la prioridad seguirá en las negociaciones con los acreedores y con el FMI, pero para nosotros como sector semillero, este es un tema prioritario y tendremos que trabajarlo dentro del contexto. Habrá que ver quién presida la comisión de Agricultura y cuáles son los temas que querrá tratar”, concluyó.
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]]>La entrada La Asociación de Semilleros cumplió 70 años: Los últimos diez los usó en vano para reclamar por una nueva Ley de Semillas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El reclamo por una nueva Ley de Semillas se inició por lo menos en 2009 y el primer proyecto de ley para modificar la vieja normativa vigente desde 1973 data de 2012, pero nunca prosperó. Por eso el pedido se repitió en el acto de ASA. Lo dijo la presidente de la entidad, Lorena Basso, quien proviene de la empresa Semillas Basso, especializada en maíz pisingallo y cultivos hortícolas. El ministro de Agricultura del nuevo gobierno, Luis Basterra, era esperado pero faltó a la cita.
“Somos más de 70 empresas semilleras chicas, medianas y grandes; nacionales y multinacionales, representando todos los cultivos y zonas productivas del país. Hacemos mejoramiento genético en trigo, girasol, maíz, en especialidades como pisingallo o maní, así como también trabajamos en horticultura, en soja, en algodón y otras especies más”, presentó Basso a la Asociación, de modo de descalificar a quienes califican la ley reclamada como “la Ley Monsanto”.
Ver La Ley de Semillas agoniza otra vez, porque no fue incluida en la maratónica sesión de Diputados
Basso aclaró también que “un gran porcentaje de nuestros socios son empresas Pymes, especialmente empresas de familia. Como es mi caso y tantos otros, la empresa lleva el apellido de las familias siendo en algunos casos segunda o tercera generación de semilleros. Entre nuestros socios hay empresas con 100 años en la actividad y otras como nosotros, próximos a cumplir 90 años”.
La presidenta de ASA destacó que en promedio las semilleras locales invierten el 9% de su facturación en Investigación y desarrollo. “A nivel de producción invertimos en procesos y equipamiento de primera línea para producir semillas de calidad con estándares internacionales y así nos posicionamos en el mundo como semilleros de contraestación”, aseguró. También remarcó que la industria es generadora de “empleo de alta calidad”, con más de 115 mil personas ocupadas en todo el país.
Peor la mismo tiempo, Basso remarcó que para el sector “es esencial lograr un acuerdo social y tecnológico macro”
“Nuestro pedido es genuino y lleva ya muchos años: es imprescindible que la Argentina cuente con una nueva ley de semillas, una legislación que sea simple, que sea moderna y que este adecuada a la realidad de hoy pero también que tenga una mirada al futuro”, afirmó la directiva.
Y añadió: “Queremos una ley superadora que nos permita competir en el mundo en igualdad de condiciones, que promueva la inversión, la tecnología, la innovación y genere trabajo. Nos debemos esta discusión, invitamos a todos los actores a sentarse a la mesa del dialogo y juntos tomar decisiones que conformen a todos”.
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]]>“Hasta el 30 de noviembre hay plazo para que sea considerado dentro del periodo de sesiones ordinarias, pero el 10 de diciembre, con el recambio legislativo, pierde estado parlamentario. La convocatoria a prórroga de sesiones ordinarias hasta el 9 de diciembre, podría ser la última opción de la Ley de Semillas”, explicó.
Parece muy difícil que el chancho chifle, justo un día antes del cambio de gobierno.
En su habitual reporte tras esa maratónica reunión en Diputados, en la que se aprobaron un centenar de leyes, la Fundación formada por productores agropecuarios informó que la sesión especial se debió a la necesidad de avanzar en la ley de alquileres y la ley de góndolas. De las semillas ni noticia.
“Lamentablemente el proyecto de ley de semillas, con dictamen y orden del día que lo habilitaba para ser considerado en sesión, no fue incluido, y la iniciativa tiene echada su suerte. El dictamen “cae”, es decir, pierde estado parlamentario el 10 de diciembre, cuando asume el nuevo cuerpo de diputados y senadores. Sin embargo, podría contar con tres semanas más de ventaja para que se trate, en caso de que el Congreso solicite la prórroga de sesiones ordinarias del 1 al 9 de diciembre”, explicó Ricchiuti.
Si acaso sucediera ese milagro, se explayó la especialista, debería ser el oficialismo de Cambiemos el que impulse el tema y alcanzar el consenso en la reunión de Labor parlamentaria, donde los Jefes de Bloque definen la agenda de la sesión.
Luego del 10 de diciembre, más allá de la prórroga de sesiones ordinarias o extraordinarias, el proyecto pierde estado parlamentario, y difícilmente se avecine la intención del peronismo de incluir el tema en la agenda parlamentaria de los primeros días de su gestión.
La historia de fracasos que acumula la Ley de Semillas es abrumadora. Barbechando recuerda que “en el 2012, el gobierno nacional anunció por primera vez su intención de modificar la Ley de 1973. Para eso, la Secretaría de Agricultura mantuvo reuniones con diferentes actores del mercado de semillas. Surgió un anteproyecto, pero nunca aterrizó en el Congreso”.
Luego, en 2016, de la mano del Poder Ejecutivo, arribó el primer proyecto de semillas al Congreso. En ese entonces, el diputado Gilberto Alegre (Frente Renovador-Buenos Aires), presidente de la Comisión de Agricultura, organizó reuniones informativas, donde distintos actores expusieron su posición. De nuevo: “Sin embrago, nunca se llegó a dictaminar y el proyecto perdió estado parlamentario”.

Finalmente llegamos a 2018, cuando el diputado Atilio Benedetti (UCR-Entre Ríos) organizó cuatro jornadas con más de cien expositores. “Al cabo de unos meses y luego de la ronda de debate, surgió un anteproyecto de ley, que finalmente se dictaminó con el apoyo de Cambiemos, hacia fines de 2018”, relató Florencia.
“Varias fueron las chances de que se trate en sesión y obtenga la media sanción, pero la campaña electoral y la falta de votos de los posibles aliados, complicaron la situación. Finalmente esta será la última oportunidad de que efectivamente se trate; sino, habrá que comenzar nuevamente el debate”, finalizó.
Las que si avanzaron fueron algunas leyes que tocan más cerca o más lejos a los productores agropecuarios y la industria alimenticia. Son las siguientes:
Por otro lado, en el último día habilitado para emitir dictamen, los diputados de la Comisión de Recursos Naturales, avanzaron con la aprobación de un proyecto que (Expte 2887-D-19) que promueve la Educación para el Desarrollo Sostenible, en todos los niveles, en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de todo el país. El proyecto de la cordobesa Brenda Austin (UCR) entiende por desarrollo sostenible “aquel que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.
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]]>La preocupación de los productores de Santiago del Estero, Chaco y el norte de Santa Fe había sido anticipado en los últimos días por Bichos de Campo. Casi en simultáneo, el 6 de septiembre, el INASE firmaba la Resolución 76/2019, que salió publicada este martes en el Boletín Ofcial y ya tiene vigencia. En ella se estableció que para la campaña 2019/20 se autorizará “la comercialización de semilla de algodón en Clase Identificada con nominación de la variedad”. Es decir, ya no se exigirá a los productores adquirir semilla certificada.
El INASE justificó su decisión en dos razones. Por un lado, argumentó que de acuerdo a sus registros la oferta actual “no sería suficiente para abastecer el mercado local de semillas de algodón en clase fiscalizada”. Esta oferta de semilla certificada proviene de un único semillero, Gensus, ubicado en el Chaco. Esta empresa antes pertenecía a Monsanto y se denominaba Genética Mandiyú, pero fue vendida a un grupo de inversores locales.
El otro motivo de la flexibilización determinada es que “la superficie estimada de siembra de la especie algodón para la mencionada campaña se calcula superior a la 2018/19”.
La flexibilización de los controles, una posibilidad que había sido negada hasta hace pocos días por las autoridades de ese organismo, “se implementará de acuerdo a ciertas condiciones que garanticen el origen y calidad de la semilla disponible para el agricultor, atento a lo que el organismo considera adecuado a tal fin”, se aclaró.
En ese sentido, se dispuso que “solo podrán identificar semilla de algodón” las empresas reconocidas por el INASE, que deberán solicitar autorización previa del organismo y declarar el volumen máximo a identificar, También deberán declarar el origen de la semilla que intenta volcarse al mercado.
Juan Pablo Karnatz, dirigente de CRA en Santiago del Estero, contó que cuando muchos productores recurren a las deslintadoras para obtener sus propias semillas se topan con que sus granos pertenecer a variedades transgéncias prohibidas que el INASE comenzó a detectar recién a partir de octubre de 2018 y que ahora persigue con severos controles. “Se habla de un porcentaje de 30% de semilla certificada que, de repente, el productor se encuentra que está contaminada con otras variedades que no son certificadas y que tienen algún gen que no debería estar. El problema es que una semilla (prohibida) te hace rechazar todo el camión, porque la tolerancia es cero. Entonces los volúmenes de semilla que debería tener disponible el productor no están”, denunció el dirigente rural.
La ofensiva oficial sobre el mercado se lanzó luego de que en octubre de 2018 se hallara mucha presencia en los campos de un algodón transgénico desarrollado por Monsanto que nunca había sido liberado para la siembra en el país. Se trata del MON-15985-7, que ofrece resistencia a glifosato y a lepidópteros. El evento había pasado por los sistemas de aprobación oficial, pero Monsanto desistió finalmente de pedir su aprobación comercial.
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