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mte – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 02 Aug 2021 11:35:31 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png mte – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Se presentó la “Escuela Nacional de Agroecología”: Será coordinada por la rama rural del movimiento liderado por Juan Grabois http://wi631525.ferozo.com/se-presento-la-escuela-nacional-de-agroecologia-sera-coordinada-por-la-rama-rural-del-movimiento-liderado-por-juan-grabois/ Mon, 02 Aug 2021 01:08:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75069 Hoy domingo se presentó oficialmente el lanzamiento de la “Escuela Nacional de Agroecología” (ENA), la cual será gestionada por la rama Rural del Movimiento Trabajadores Excluidos (MTE), que responde a Juan Grabois. El evento se llevó a cabo en la Escuela José Carlos Mariátegui, un instituto de formación para militantes de organizaciones de la izquierda […]

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Hoy domingo se presentó oficialmente el lanzamiento de la “Escuela Nacional de Agroecología” (ENA), la cual será gestionada por la rama Rural del Movimiento Trabajadores Excluidos (MTE), que responde a Juan Grabois.

El evento se llevó a cabo en la Escuela José Carlos Mariátegui, un instituto de formación para militantes de organizaciones de la izquierda popular, y contó con la presencia de la jefa de Gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación, Diana Guillén, y el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aire,  Javier Rodríguez, entre otros funcionarios.

La ENA tendrá como director honorífico a Santiago Sarandon, docente de la Universidad Nacional de La Plata, quien aseguró que “estamos viendo cada vez más claro el derrumbe de un modelo y una manera de hacer agricultura, que todavía prevalece, pero que claramente muestra signos de deterioro”.

Sarandon afirmó que lo “que estamos viendo no son problemas de la mala aplicación de un buen modelo, sino síntomas inequívocos claros de un mal modelo, de una mala concepción, de una idea equivocada de lo que debe ser la agricultura, demasiado simplista y productivista de corto plazo”.

Por su parte, Diana Guillén calificó como un “hito” la formación de la ENA, para luego remarcar que es necesario implementar una norma específica para regular a los biopreparados elaborados de manera artesanal con el propósito de diferenciarlos de los bioinsumos elaborados a escala industrial.

Javier Rodríguez calificó la iniciativa como “un enorme paso que se está dando” para revalorizar a la producción y el trabajo de los pequeños productores agroecológicos. El ministro además recordó que desde el gobierno provincial se dispuso que en todas las chacras experimentales bonaerenses se implementen ensayos sobre modelos agroecológicos y que en la actualidad existen más de 300 productores tramitaron la certificación provincial de “productor agroecológico”.

Eduardo Cerdá, director nacional de Agroecología, manifestó que “no podemos seguir así, es necesario un cambio, y eso para mí es inexorable porque estamos dejando atrás un paradigma que estaba basado en la sustancia, en lo material, en la competitividad, y que dejaba de lado lo que no se puede medir, como la salud, el amor, el afecto, el encontrarse con el otro y que eso es de dónde venimos: la naturaleza”.

“Siempre está el planteo de cuántas divisas nos va a traer la agroecología, como si eso nos hubiera traído muchas ganancias, ¿no? Porque cuando vienen las divisas, también viene un paquete de importación de agroquímicos, que es todo de afuera, que sabemos todo lo que nos generan y que eso, aunque no se visualiza, nos ha hecho drogadictos a todos, a las pastillas, a los ansiolíticos, a creer que tenemos salud”, agregó Cerdá.

Cuando le tocó el turno de hablar a Elsa Yanaje, directora de Comercialización de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, aseguró que “los agrotóxicos envenenan a la tierra y a nosotros y nosotras y hemos ido dando una batalla como organizaciones campesinas”.

Yanaje afirmó que comprendió, como productora, que debía abandonar un “modelo productivo que nos envenenaba todo el tiempo, nos mataba de a poco, silenciosamente”, especialmente luego de haber entendido “que había otra realidad, que era justamente retomar la ancestralidad”.

El evento contó además con la participación de Miguel Ángel Gómez, subsecretario de Agricultura Familiar de la Nación, y Lautaro Leveratto, coordinador nacional del MTE Rural.

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El día que Juan Grabois explicó a Bichos de Campo su propuesta de reforma agraria: “Nuestro planteo no es contra nadie sino a favor de la gente que trabaja la tierra” http://wi631525.ferozo.com/nieto-de-chacareros-juan-grabois-explica-su-propuesta-de-reforma-agraria-nuestro-planteo-no-es-contra-nadie-sino-a-favor-de-la-gente-que-trabaja-la-tierra/ http://wi631525.ferozo.com/nieto-de-chacareros-juan-grabois-explica-su-propuesta-de-reforma-agraria-nuestro-planteo-no-es-contra-nadie-sino-a-favor-de-la-gente-que-trabaja-la-tierra/#comments Thu, 22 Oct 2020 15:07:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=41190 Esta nota salió publicada originalmente en junio pasado, cuando todavía no se conocía nada sobre el Proyecto Artigas y mucho menos se habia producido la toma del campo de la familia del ex ministro Luis Miguel Etchevehere de parte de activistas sociales ligados a Juan Grabois, en el marco de un litigio familiar. Aquí Grabois […]

La entrada El día que Juan Grabois explicó a Bichos de Campo su propuesta de reforma agraria: “Nuestro planteo no es contra nadie sino a favor de la gente que trabaja la tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Esta nota salió publicada originalmente en junio pasado, cuando todavía no se conocía nada sobre el Proyecto Artigas y mucho menos se habia producido la toma del campo de la familia del ex ministro Luis Miguel Etchevehere de parte de activistas sociales ligados a Juan Grabois, en el marco de un litigio familiar. Aquí Grabois y Lautaro Leveratto, un agrónomo referente del MTE Rural, que secundó a Dolores Etchevehere en la ocupacón del predio rural, explican qué significa para ellos la reforma agraria que persigue:

En septiembre de 2019, en plena campaña electoral, el dirigente social Juan Grabois asustó a medio mundo al plantear que era necesario llevar a cabo una “reforma agraria” en la Argentina. Más cerca en el tiempo, el fundador del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) se reunió con el presidente Alberto Fernández y elevó un plan que incluye la creación de colonias agrícolas, entre otros planteos ligados directamente con el sector agropecuario.

Nos preguntamos: ¿Ganas de asustar o un programa en serio? Sentimos la necesidad de escucharlo antes que de repetir el frecuente error de impugnar las ideas ajenas cuando las presentimos amenazantes. Así nos enteramos, por ejemplo, que el propio Grabois tenía abuelos y bisabuelos chacareros, que consiguieron acceder a un pedazo de tierra en Santa Fe en tiempos del peronismo.

Esta entrevista conjunta a Juan Grabois y a Lautaro Leveratto, un ingeniero agrónomo que dirige la rama Rural del MTE, surgió a partir de una excusa: la presentación del libro “Experiencias de reforma agraria en el mundo”, que fue coordinado por Joao Pedro Stédile, un dirigente histórico del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), con el cual el MTE comparte varios proyectos. Leveratto escribió la introducción al capítulo argentino.

-¿Tenemos algo que contar los argentinos en materia de reforma agraria?- le preguntamos.

Leveratto: Cuando Joao Pedro me propuso hacerlo acepté el desafío sobre todo porque se instaló en la Argentina la necesidad de debatir qué está pasando con la tierra, con la producción y con los alimentos. Es muy interesante hacer una reflexión de las distintas reformas agrarias que hubo en Europa Occidental, en Estados Unidos o en China, pero también debatir lo que está ocurriendo actualmente en la Argentina y en los países vecinos.

-Cualquier productor tradicional, si le hablas de reforma agraria, te responde que no existe ninguna experiencia exitosa en el mundo, que todas fueron un fracaso…

Leveratto: Pero todos ellos son fruto de reformas agrarias. Que actualmente y desde hace 40 años estén desapareciendo el 41% de los agricultores de la Argentina marca que en realidad hay una contra-reforma agraria, que está expulsando a las familias agricultoras y que concentra  la tierra en un puñado de empresa y terratenientes. Llegamos a que el 1% de productores tiene el 36% de la tierra. Eso no es natural. Nunca fue así. Hay un proceso de reformas agrarias y contra-reformas que alteran la conformación del campo, el arraigo rural en los pueblos del interior y condiciona la producción de alimentos para la sociedad argentina en su conjunto.

Ver CNA 2018: Hay 2.500 “terratenientes” (contra 250 mil productores que no lo son) que manejan casi 40% del área productiva

-¿Y cuándo hablan de reforma agraria, en qué piensan?

Grabois: Primero hay que perderle el miedo a las palabras. “Reforma agraria” es un concepto que está en la doctrina social de la Iglesia Católica, o por ejemplo en la Constitución de Neuquén. En la Argentina se utilizó para explicar un montón de políticas de las cuales los chacareros obtuvieron sus tierras. Sin ir más lejos, mi familia materna, mis bisabuelos y mis abuelos maternos, en la zona de Chovet (en el sur de Santa Fe), consiguieron su pedacito de tierra a partir de la subdivisión de una gran estancia. Hay un montón de experiencias de estas características y tuvieron que ver con procesos de distribución de tierras durante distintos momentos de proyectos de este país. Y no solo con el gobierno del General Juan Perón sino, por ejemplo, en el gobierno de Urquiza, Hubo un montón de experiencias en las que se buscó poblar el campo con agricultores.

-¿Entonces parten de ver que el campo se está despoblando?

Grabois: Este es un dato de la realidad. El censo agropecuario es elocuente al respecto. Lo primero que hay que preguntarse es si este estado de cosas, el status quo de lo agrario, es lo que queremos para el país, si es lo que queremos los argentinos, los productores, los trabajadores de la tierra, los campesinos. Si hay una coincidencia en que este modelo no es suficiente y que deben cambiarse varias cosas, estamos hablando de una reforma, porque deberemos reformarlo. Entonces, hay que tener conciencia de que la reforma no es algo malo en si misma. Puede ser buena o puede ser mala. Me parece que hay que hacer un esfuerzo intelectual para no quedarse en el prejuicio.

-Muchas veces este tipo de frases se utilizan para meter miedo e impedir que avance una discusión…

Grabois: Pero también sirven para abrir las discusiones. A veces moviendo el piso también se ponen los temas sobre la mesa. Nuestro planteo no es contra nadie sino a favor de la gente que trabaja la tierra. Imaginate que hablemos de una reforma urbana para que los inquilinos puedan se propietarios. No es en contra de los propietarios, es a favor de los inquilinos.

Mirá la entrevista a Juan Grabois y Lautaro Leveratto:

-¿Y cómo piensan que debe instalarse este debate?

Grabois: La primera pregunta es: El modelo agrario argentino, ¿es un buen modelo? Algunos te contestarían que sí, que es un buen modelo porque es muy productivo en términos de rentabilidad económica, de producción de granos, El modelo agrario argentino tiene aspectos positivos seguramente; la siembra directa debe tener aspectos positivos, la productividad también los tiene en términos del aporte al país de divisas. Sí que tiene aspectos positivos. Pero tiene muchos aspectos negativos. Uno de ellos es la expulsión del sujeto rural, de la familia rural. Nosotros vemos que ahora con el Covid se pone de manifiesto la necesidad de reploblar la patria, porque el nivel de hacinamiento que sufre nuestro pueblo está íntimamente ligado a los procesos de exclusión de la familia rural, que son producto también de este modelo del agronegocio. Yo no lo quiero demonizar, pero sí lo quiero debatir.

-Lautaro, vos sos ingeniero agrónomo y sabes bien que a veces es necesario aumentar la escala porque si son explotaciones muy pequeñas no terminan siendo rentables. Eso piensan muchos cuando se habla de reforma agraria. En como llevar el pobrerío al medio del campo. ¿Qué les contestas?

Leveratto: Yo tengo un latiguillo que dice: “Variando las dosis de nitrógeno no vamos a corregir esa expulsión de productores”. El por qué Francia, con establecimiento de entre 5, 20 y 40 hectáreas, tiene mucha mejor población rural que Argentina, donde tenemos establecimientos de 100, 500, 1.000 o más de 10 mil hectáreas, evidencia que el debate no es una cuestión de dosis de nitrógeno o de mejorar 3% el rendimiento de un material híbrido, sino que hay un modelo que lleva a la concentración. El último censo elevó de 430 a 605 hectáreas el promedio de superficie de las explotaciones en la Argentina, erosionando los pueblos. Ayer justo tuve la suerte de hablar con Lucy de Cornelis, porque se cumplieron 25 años de aquel momento en que las mujeres rurales dijeron basta y resistieron los remates de campos. Lucy, que ahora es una señora mayor, se plantó y se juntaron con otras mujeres a cantar el himno.

Ver Lautaro Leveratto, el referente agropecuario de Grabois: “Juan se quedó cortó diciendo que hay que darle tierra a 50 mil familias”

-Los casos como el de Lucy muestran que no solo se funden los productores más pequeños. La Argentina ha perdido perdido productores de todo tipo y tamaño…

Leveratto: Los datos son muy duros. El 1% de productores muy grandes tiene el 36% de la tierra, mientras que 55% de familias agricultoras están en el 2% de la tierra. Y eso que el 60% de la mano de obra lo pone la agricultura familiar para producir alimentos frescos. Yo estoy convencido de que toda la audiencia que nos escucha está en contra de que expulsen a las familias del campo. Pero sin nosotros repetimos la formula, la misma política agropecuaria, el resultado va a ser el mismo, claramente. Entonces en diez años, en el próximo censo, si nosotros no discutimos el modelo agropecuario y la distribución de la tierra en la Argentina, va a haber 20 mil o 50 mil productores menos.

-¿Y cuál es la solución para el MTE? ¿La respuesta es ir contra el 1% o hay otra manera de evitar esta expulsión?

Grabois: Puede haber casos, sobre todo en lugares muy productivos y en lugares donde hay una ofensiva contra la biodiversidad. El ejemplo que se me viene a la mente es el del Chaco Salteño, donde ha habido una cantidad de desmontes que no benefician a la familia rural y que han generado mucho sufrimiento en las comunidades pobres y originarias, que tienen su sustento de la recolección, en otros modos de vida que por ahí no son los que algunos piensan son los únicos. Para muchos tener un buen modo de vida es tener una buena cantidad de plata, tener un buen auto, tener un departamento. Pero no es ese el único modo posible. Hay algunos que somos felices y tenemos una vida plena sin esas cosas. Y que seríamos mucho más felices si tuviéramos una vida en contacto con la naturaleza, y para eso necesitamos tierras. Entonces la situación de este 1% hay que analizarla caso por caso.

“La verdad no creo que en la Argentina haga falta demasiado recurrir al mecanismo de la expropiación, Pero se tiene que hacer con todas las de la ley y respetando la Constitución”

-¿No descartan entonces la expropiación?

Grabois: Yo la verdad no creo que en la Argentina haga falta demasiado recurrir al mecanismo de la expropiación. Es un mecanismo que se ha usado incontables veces en este país. De hecho, la Ley de Premios mediante la cual se distribuyó la tierra, que fue la base de las grandes extensiones de tierra en nuestro país en 1881, fue de premios por la conquista del desierto y fue una expropiación. Tampoco hay que tenerle miedo porque la expropiación se paga, aunque en aquel caso se pagó con sangre y mucho sufrimiento. Pero ahora se paga al propietario de la tierra.

Somos el país más urbanizado del mundo junto con Singapur, y tenemos el 93% de la población en el 2% del territorio, en las ciudades. Si uno quiere llevar eso a una escala más razonable, para que 25% de la población esté en otros lugares, en pequeños pueblos, en las periferias, en cinturones hortícolas, en esa planificación quizás haya que reperfilar un poco la cartera de la propiedad agropecuaria, sobre todo entre los productores de más de 5.000 hectáreas. Pero se tiene que hacer con todas las de la ley y respetando la Constitución.

“A mi no me gustaría levantarme y que el 50 o 60% de las tierras sean reservas chinas, norteamericanas o de cualquier otra superpotencia que las necesite”.

-¿Entonces una de las ideas es expropiar para descomprimir las ciudades?

Grabois: Tiene que haber una planificación estratégica, porque va a ser bueno para todos. Es muy difícil que sigamos pensando una Argentina que se va hacinando cada vez más, que va perdiendo la territorialidad. Es un problema de bioseguridad, sanitario, residencial, pero también es un problema geopolítico y de defensa. Ningún país vacía la tierra en un mundo cada vez más complejo. La verdad es que a mi no me gustaría levantarme y que el 50 o 60% de las tierras sean reservas chinas, norteamericanas o de cualquier otra superpotencia que las necesite. Quiero que eso lo aprovechemos los argentinos, o si queremos ir más lejos los latinoamericanos. Pero a veces hay una estrechez de miradas en un sector que mira a veces las cosas solo desde el punto de vista de los rindes o de los dólares. Pero eso hay que interpelarlo. Y los hijos y los nietos de esos propietarios, muchos están con nosotros.

-Entre los productores hay muchas quejas de que no encuentran mano de obra, porque nadie quiere vivir en el campo y que por eso finalmente la gente se acumula en los conurbanos…

Leveratto: Nuestras familias viven del trabajo de la tierra, no solo están en los periurbanos. Ahí hay un tema que para mi atraviesa el debate de la reforma agraria. No es solo un tema del campo hablar de reforma agraria. También es un tema de la ciudad, un tema de la sociedad en su conjunto.

-¿Por que hay que descomprimir en las ciudades?

Leveratto: La pandemia puso en relieve que no podemos ir a situaciones de hacinamiento social porque la producción de alimentos no puede quedar librada al mercado. No es lo mismo el sector que produce alimentos que otro que produce celulares: sin celulares podemos vivir, pero sin alimentos no podemos. Volviendo a la pregunta, ¿quieren ir a trabajar al campo? Por supuesto que quieren. Es lo que hacemos permanentemente y es lo que buscamos.En el caso de La Plata, por ejemplo, para trabajar tenemos que pagar alquileres altísimos. Se pagan entre 70 y 80 mil pesos por año para alquilar una hectárea. No hay hectárea de soja que pague eso para producir. Para poder trabajar estamos pagando 8 u 9 veces más que cualquier otra tierra en la Argentina.

Cuando se habla de las migraciones y la desaparición de explotaciones solo se mira al que estaba a cargo de una unidad productiva. Pero además fue expulsado del campo un sujeto trabajador rural que migró a los periurbanos y no está bien cuantificado. Este es un dato muy potente, que por cada establecimiento productivo 5 o 6 trabajadores también fueron desplazados.

“Hay una base social que desea no estar hacinada en las grandes conglomerados urbanos y volver al campo, pero no para lustrarle el zapato al terrateniente”.

Ahí hay una base social que desea tener una mejor calidad de vida, no estar hacinada en las grandes conglomerados urbanos y volver al campo, pero no para lustrarle el zapato al terrateniente. Quiere tener una vida digna, una vivienda digna, no morirse de frío en el invierno, y producir chanchos u otros alimentos para abastecer al pueblo de cercanía y también a las grandes ciudades. En esta idea también estoy convencido que toda la audiencia no nos ve tan ajenos. Los vecinos y los pequeños chacareros que están en los pueblos saben que esto está sucediendo y que se tiene que revertir con otras políticas.

-Juan, hablaste recientemente con Alberto Fernández sobre un supuesto plan para la economía popular, que incluiría la formulación de módulos productivos… ¿Tiene que ver esto con esta propuesta de debatir una  reforma agraria?

Grabois: Se está debatiendo, pero porque se está debatiendo el mundo. Nosotros hacemos una propuesta que es el programa de tierra, techo y trabajo. Buscamos eso y creemos que en al Argentina eso es posible. Creemos que muchas veces la confrontación con ese proyecto tiene una parte de prejuicio, y después que hay pequeños sectores que además de tener prejuicios tienen intereses materiales muy grandes, que logran arrastrar detrás de si, seguramente por errores nuestros de comunicación, a un montón de chacareros, a un montón de pequeños productores que de alguna manera se ponen en una actitud conservadora, pero no para conservar sus interese sino para conservar los intereses de otros. Esta manipulación muchas veces la hacen los Etchevehere o los integrantes de la Sociedad Rural grande, no las sociedades rurales chicas.

-Volvamos por favor al plan…

Grabois: Los agricultores familiares, para seguir en el campo, una parte de los ingresos los obtienen de su predio y otra parte suele ser un ingreso extra-predial. Por eso tienen que tener una perspectiva de futuro. Un proyecto donde puedan participar de la vida social de sus pueblos de cercanía, de los beneficios de la asistencia social y no estar en taperas o yendo como trabajadores golondrina, a veces viviendo en forma inhumana. La cuarentena también destapó eso. A mi me tocó intervenir en varios casos de personas que quedaron varadas en condiciones infrahumanas, que habían ido a trabajar en alguna cosecha o actividad rural. Y eso está mal.

“Esta manipulación muchas veces la hacen los Etchevehere o los integrantes de la Sociedad Rural grande, no las sociedades rurales chicas”.

Yo entiendo que haya gente que piense que los cabecitas están para lustrarles las botas, pero no lo comparto y lo voy a combatir. Para mi es un tema de dignidad, de principios y hasta una obligación religiosa. También la gente de buena voluntad no está de acuerdo en que la gente sea tratada de la manera que es tratada muchas veces en los procesos de cosecha.

-¿Entonces qué buscan?

Grabois: ¿Qué buscamos? Que haya más chacras y que esas chacras produzcan alimentos, porque hemos sufrido mucho durante estos años en los comedores con la carestía de leche, de carne, de huevos, de todo tipo de alimentos que eran típicos en la Argentina. No hay pan en el granero del mundo. Faltan las carne y la leche en el país de las mejores vacas. Algo está mal ahí. Entonces queremos que haya nuevas chacras mixtas, nuevas comunidades rurales, y con servicios en las zonas periurbanas. Y creemos que el Estado, como hace en cualquier parte del mundo con lo que no es rentable desde la perspectiva global de los commodities, tiene que aportar y tiene que subsidiar este proceso. Eso no tiene que dar miedo. Es lo que sucede en todo el mundo, lo hacen desde los países nórdicos, los de Europa Central y los norteamericanos.

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¿Por qué hace llorar la cebolla? Un productor alineado con Juan Grabois nos cuenta las desdichas de los pequeños cebolleros http://wi631525.ferozo.com/por-que-hace-llorar-la-cebolla-un-productor-alineado-con-juan-grabois-nos-cuenta-las-desdichas-de-los-pequenos-cebolleros/ Wed, 12 Feb 2020 18:21:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=33885 ¿Por qué la cebolla hace llorar? La enciclopedia explicará que al cortarla “se mezclan dos sustancia y como resultado producen un gas que contiene azufre y que al contacto con la humedad de los ojos y bla, bla, bla”. Moisés Ortega, que es un pequeño productor de cebolla de la localidad de Pedro Luro, en el sur bonaerense, tiene otras explicaciones. Ortega […]

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¿Por qué la cebolla hace llorar? La enciclopedia explicará que al cortarla “se mezclan dos sustancia y como resultado producen un gas que contiene azufre y que al contacto con la humedad de los ojos y bla, bla, bla”. Moisés Ortega, que es un pequeño productor de cebolla de la localidad de Pedro Luro, en el sur bonaerense, tiene otras explicaciones.

Ortega lleva puesto un gorrito rojo del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos), que lidera Juan Grabois y que tiene su Rama Rural desde hace un par de años. A él lo han elegido como presidente de la Cooperativa Agrícola del Valle Sur Bonaerense, de reciente formación, que está tratando de agrupar a los pequeños productores de cebolla de toda esa región productiva, que aporta el 80% de la oferta de ese cultivo. El grupo está a la vuelta de la esquina de cumplir el sueño de tener un galpón de empaque propio, que les evitaría derramar varias lágrimas. Ya hablaremos de eso en otro artículo.

Con Moisés nos enfocamos en tratar de entender cómo es la actividad cebollera, en la que todavía subsisten cientos de productores de muy pequeña escala.

“Los productores son de 2, 3, 5 o 10 hectáreas. Suelen ser sociedades familiares. Con mi familia sembramos, yo y mis hijos, en un terreno alquilado. No estamos al alcance por ahora de poder comprar”, nos cuenta Ortega. Ese es un rasgo clave para entender algunas lágrimas: la mayor parte de los cebolleros es arrendatario.

Mirá la entrevista completa con Moisés Ortega:

“En esta zona no se puede comprar 2 o 3 hectáreas para la cebolla. Siempre hay que rotarla a la cebolla. Se debe sembrar un año y dejar descansar dos años. Si yo hago 10 hectáreas, debería comprar otras 10 hectáreas al año siguiente y eso no se puede. Salvo que uno tuviera 50 hectáreas, para poder ir rotando”, explica el referente del MTE Rural. Por supuesto que hay productores grandes, de 400 a 500 hectáreas, con campos propios. Pero son la minoría.

El valor del arrendamiento suele pactarse en una suma fija equivalente a entre 600 y 700 bolsas (de 20 kilos) de cebolla, aunque cada vez es más frecuente establecer un porcentaje de la cosecha para el dueño del campo, que puede ser de entre 25 y 30%.

“En mi caso vamos a un porcentaje que es del 30%”, relata Moisés. Y explica que “a mi me sirve el porcentaje porque hay años en que nos agarra la piedra, o es plagoso, o se me complica con el salitre. Si la cebolla se ensalitró o tiene una plaga, yo igual tengo que pagar Si saco 1.000 bolsas (un buen rinde en la zona es de 2.000 bolsas), tengo que pagar esas 600 bolsas igual. Muchas veces hemos perdido así y por esa razón fracasan mucho pequeños productores. Con el 30% es mas viable. Por lo menos podemos salvar los gastos en años malos”, nos dice el productor.

Ver Luego de un año para llorar, se normaliza el mercado de la cebolla

El presidente de la cooperativa añade que hay muchos dueños de campos que no entienden de solidaridad y exigen una suma fija. “Muchos quieren asegurarse, no les importa que los chacareros pierdan o ganen, a ellos les interesa sacar su ganancia. Y como no hay otro trabajo, la gente se arriesga…”

En la actualidad, el costo de implantar una hectárea de cebolla ronda entre 90 mil y 100 mil pesos. De todos modos, Ortega nos aclara que raramente el pequeño productor tiene todo ese dinero junto. Otra lágrima. “Uno no pone la plata toda junta, pero hay una forma: Uno se va prestando o bien usted tiene la maquinaria para que arranque. A veces se piensa que uno tiene toda la plata y no es así. Uno hace que alguien lo espere. Por ejemplo, con el 50% de la semilla y ese 50% yo me ahorro para los matayuyos. Lo mismo ocurre con la arrancada (parte de la cosecha). Nos hacen el aguante hasta que uno pueda vender la cosecha”, describe el productor de Pedro Luro.

“Cuando uno finalmente llega a vender la cosecha parecería que ganas plata, pero finalmente la ganancia es mínima”, resume.

De todos modos, Moisés está lejos de quejarse. Nos dice que “estos dos años fueron buenos y gracias a Dios los precios nos ayudaron”. Su consejo es saber cuidar los ingresos y ser precavido pensando en un año malo. “A veces hay que ahorrar, quizás no en plata pero si en herramientas”, recomienda.

Ortega reconoce que no sabe cuál será el resultado económico de su cultivo de antemano. “Esto siempre es un riesgo. Uno se juega. Si ganó, bien. Y si perdió, bueno. Tendré que remontar trabajando”.

Ver Lautaro Leveratto, el referente agropecuario de Grabois: “Juan se quedó cortó diciendo que hay que darle tierra a 50 mil familias”

Luego hablamos del galpón de empaque que están construyendo con apoyo del MTE y financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y Agricultura. Allí esperan reunir la cebolla de todos los socios de la cooperativa y poder intervenir directamente en la comercialización. Se cae otra lágrima. Usualmente los pequeños productores no manejan los hilos ni pueden determinar el valor de su producto.

-¿Cómo venden hasta ahora? Vienen los intermediarios a la zona…

-Ellos viene y ponen el precio. Nosotros no podemos hacer más nada. Si ellos dicen 80, es 80.

-¿Y si alguno dice que no acepta ese precio?

-Otro les va a vender igual. Si yo no vendo a 80, al otro día vienen y me ofrece 70. Por eso le digo, yo tengo que vender o vender. A veces tenemos deudas, préstamos de trabajo. Hay que pagar y entonces hay que vender. El precio no lo ponemos nosotros. Si ellos les va bien allá (en el mercado), nos aumentan un poco.

-Pero si tus costos de producción era mayores al precio que te dan…

-No hay otra, uno vende igual. Además a la cebolla no puedo guardarla por años. Solo puedo guardarla un tiempo, uno o dos meses.

Moisés nos dice que la idea de organizarse en una cooperativa es “acceder a los precios del mercado, por lo menos para tener referencia, porque ellos (por los intermediarios) nos dicen siempre que está baja la cebolla, que no vale nada. Nosotros no tenemos contacto con el mercado y no sabemos”.

Con la cooperativa, en algún tiempo, la idea sería comprar también una máquina cosechadora de cebollas. Desde hace 4 o 5 años en esta zona se ha generalizado la cosecha mecanizada por una cuestión de costos. “Salía un poco más barata que la gente y era mucho menos complicada. Una máquina cosecha de 4 a 5 hectáreas por día con 5 o 6 personas, pero para hacer esa misma superficie con la gente necesitamos unas 40 personas por día. Esa gente ya no la ocupamos, porque nos exponemos al riesgo de que te pongan una multa, o porque aparece un menor de edad que no te avisa, o por la gente que no es monotributista. Nosotros no queremos correr más ese riesgo de la multa”, establece Ortegas, cansado de que no exista un régimen laboral agiornado aeste tipo de actividades zafreras.

Moisés sueña con los ojos abiertos: “Si la cooperativa llegara a tener dos o tres maquinas sería mucho más favorable para el socio. Hay mucho trabajo por hacer. Trabajo siempre hay de sobra, pero no siempre se podía hacer. Estábamos desorganizados y nunca pudimos acceder a un crédito, porque nosotros no tenemos campo. Cuando uno tiene un campo es más fácil acceder”. Sin garantías, el MTE de Grabois fue la manera que encontraron para obtener financiamiento.

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Nunca los productores más chicos estuvieron tan cerca del poder: El Foro Agrario presentó sus 21 demandas a Basterra http://wi631525.ferozo.com/nunca-los-productores-mas-chicos-estuvieron-tan-cerca-del-poder-el-foro-agrario-presento-sus-21-demandas-a-basterra/ Thu, 19 Dec 2019 19:03:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=31637 Tengo los apuntes pero voy a tratar de escribir de memoria lo que sucedió, para recrearlo. El Foro Agrario Nacional, como bien alguien me lo definió, es un bloque de organizaciones de campesinos, pequeños productores, pueblos originarios, rubias destempladas, eternos universitarios, trabajadores estatales y hippies de morral, que fue posible únicamente porque existió un fenómeno […]

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Tengo los apuntes pero voy a tratar de escribir de memoria lo que sucedió, para recrearlo. El Foro Agrario Nacional, como bien alguien me lo definió, es un bloque de organizaciones de campesinos, pequeños productores, pueblos originarios, rubias destempladas, eternos universitarios, trabajadores estatales y hippies de morral, que fue posible únicamente porque existió un fenómeno llamado Mauricio Macri. Este miércoles, este rejunte copó la Facultad de Medicina de la UBA para discutir qué se hace ahora que llegaron al poder.

Porque nunca este sector del agro (nos vamos a concentrar en los pequeños productores genuinos que aquí recalan y son bastantes) estuvo tan cerca del poder. Tan cerca que ayer tres ministros y varios altos funcionarios de los gobiernos de Alberto Fernández y de Axel Kicillof asistieron a la cita. De Nación estuvieron el titular de Agricultura, Luis Basterra, y su par de Ciencia y técnicología, Roberto Salvarezza. De la provincia, el titular de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez.

El rechazó que provocaron las políticas “hambreadoras” del ex presidente fue tal que todas las organizaciones del “otro campo” que pululaban por ahí lograron unirse en este Foro en mayo pasado, y hasta lograron definir un ambicioso programa común de 21 puntos para mejorar la situación de ese tipo de productores, que son los que apenas sobreviven con unas pocas hectáreas, generalmente en los conurbanos y alquiladas a precios viles.

Con ellos, está claro, hay gente que tiene ideología y se entremezclan muchos personajes que solo comen rúcula agroecológica en la feria comunitaria que está atrás de Chacarita mientras hablan pestes de la soja y exaltan eso de la soberanía alimentaria. Y es que Macri no es el único motivo pata semejante aglutinación de necesidades, de solidaridades y de egos. También se critica fuerte el modelo agrícola pampeano, claramente “extractivo”, que solo va en busca de “la renta”, que expulsa a la gente del campo, que abusa de los agroquímicos, y que tiene otra gran cantidad de sinsabores reales y concretos. Son culpas que a esta altura al propio modelo le cuesta ocultar. Ese ha sido el gran caldo de cultivo para que este otro campo se solidificara.

El Foro Agrario Nacional nació en este entorno, en mayo de 2018, apenas unos días antes de que se definiera la candidatura de Alberto Fernández, bendecida por la patroncita Cristina Kirchner. Los 21 puntos de su agenda programática nacieron tras dos días de deliberaciones en el microestadio de Ferro. Comunión perfecta: Los morochos planteaban sus problemas y los universitarios escribían las posibles soluciones, muchas veces con tono de proclama de guerra. Por eso entre los 21 puntos dice “reforma agraria”, cuando en realidad lo que se reclaman son políticas concretas que permitan el acceso a la tierra propia y el arraigo de una enorme porción de productores, especialmente del sector hortícola.

Ver Los 21 reclamos del Foro Agrario en el “Alimentazo” de Plaza de Mayo

Lo cierto es que aquí están, estos son. Y son bastantes. En la campaña electoral las organizaciones que conforman el Foro jugaron a favor de la fórmula que ganó, en contra de ese Macri que los unificaba, y ahora quieren ver los resultados de esa epopeya.

El Foro Agrario Nacional vale mucho más de lo que pesa. En idioma político, donde las gestualidades valen mucho más que los actos concretos, habilita al peronismo en el gobierno a afirmar cosas tales como que las retenciones son un acto de justicia, necesario para “redistribuir las ganancias extraordinarias” del agro pampeano y acabar con el hambre. Les permite decir a los gobiernos que van en comparsa que hay un sector del campo que avala esa esquila.

Lo hizo este miércoles en la Facultad de Medicina de la UBA, Lautaro Leveratto, el referente del MTE, que contó que están organizando a más de 4.000 agricultores cebolleros del sur de la provincia de Buenos Aires (dudo que queden tantos) para realizar sus primeras exportaciones. Leveratto, que llegó con los saludos de Juan Grabois, dijo que estarían “felices si tenemos que pagar un impuesto arancelario, porque es por el desarrollo de la patria”. Clin, caja. Y aplausos.

Juan Manuel Rossi, ex Federación Agraria y ahora presidente de FECOFE, recordó que los que también pagan las retenciones son los chacareros, los hijos del Grito de Alcorta. Por eso propuso una “segmentación” que también fue muy aplaudida aunque pocos sepan cómo se podría hacer.

Pero la cosa es que perdió Macri gato, que estaban todo juntos ahí, que coparon las tribunas del aula magna de Medicina, y que se sentían felices por el porvenir. Con las ilusiones intactas de cobrar retenciones al agro “más concentrado” y hacer un poco de “justicia redistributiva” hacia el interior del sector productivo, del cual ellos también forman parte. Porque forman parte, nos guste o no. Y muchas de sus demandas son de lo más sensatas.

Ver En medio de una guerra de buenos contra malos, el Foro Agrario finalmente reclamó algunas cosas muy sensatas

Ya hemos escrito bastante sobre esto: mercados de cercanía, que puedan tener una vivienda digna en su propio lote, que se propicie una agricultura libre de agroquímicos, que se los habilite a vender a los planes sociales. Hay muchos etcéteras perfectamente discutibles.

En definitiva, los más pobres del campo y sus militantes comprometidos han llegado al gobierno. Nunca antes las organizaciones de la agricultura familiar habían estado tan cerca del poder como ahora, esta misma semana en la que además el agro convencional aparece lejos, confrontando.

Nota de la redacción: A esta altura es necesario aclarar que cuando el líder piquetero Emilio Pérsico fue designado en 2011 como secretario de Agricultura Familiar de la Nación, no se verificó para nada una mejoría de las condiciones de vida de las llamadas familias campesinas. Pérsico se hizo agricultor incluso tiempo después de haber llegado al cargo, comprando según nos dicen unas fincas en la hermosa Bowen, en el sur mendocino. Antes solo reclutaba gente para la causa popular, y poco hizo (casi nada) en el sentido que marcan ahora estos 21 puntos del Foro Agrario.

Con ese estandarte, esos 21 puntos, las organizaciones de la agricultura nacional y popular reunieron a tres ministros y a varios altos funcionarios, como Mario Cafiero, tío del jefe de Gabinete de Alberto y titular del INAES. Les entregaron su listado de peticiones con la secreta esperanza de que, esta vez sí, la agenda del sector tenga cabida en el gobierno que empieza.

El Movimiento Evita, a través del Frente Agrario Evita, medio a a espaldas de las otras organizaciones que esperaban poder opinar, logró colar al nuevo secretario de Agricultura Familiar, Miguel Gómez, que subió al escenario francamente aplaudido, más que ninguno de los otros funcionarios. Gómez, que viene de Vía campesina y es colaborador directo de Pérsico. Es uno de ellos que llegó a la cúspide. Pero ahora tiene un peso enorme sobre sus espaldas.

Ver Con fines solidarios, se produjo un inédito acercamiento entre una organización de chacareros y otra que agrupa a los quinteros

Hay esperanza, mucha esperanza, de estos sectores políticos y del agro, que apuestan a que esta vez si sea cierto que las autoridades nacionales impulsen una agenda de políticas que se haga cargo de sus problemas (los de la gente que produce en los conurbanos y en las economías regionales, y no tanto los de los hippies con OSDE). Y el gobierno alimentó esas altas expectativas.

“Me siento como en mi casa”, dijo el ministro Basterra cuando le tocó hablar, recordando “tantas luchas compartidas” con varios de los dirigentes en estos años de macrismo. Luego, esquivando definiciones que conoce de antemano serán complicadas, le pasó de inmediato el micrófono al mencionado Gómez, el flamante secretario, El funcionario surgido del propio Foro prometió que en lo inmediato se dedicará a reglamentar la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar, que se sancionó en 2014 y nunca fue reglamentada. Las organizaciones le endilgan la culpa a Macri y su decisión de gobernar solo para los ricos. Lo cierto es que la ley establecía la creación de un fondo de 1.500 millones de pesos para hacer políticas activas, un monto que ahora quedó bastante desactualizado.

De todos modos, fueron varios los dirigentes sociales del agro que pusieron presión para que el gobierno encare la agenda de 21 puntos sin dar demasiado rodeos, e incluyendo el controversial asunto de las políticas de acceso a la tierra. El más enfático de todos fue Nahuel Levaggi, de la combativa UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), que tras recordar que “hoy tenemos en el funcionariado a compañeros luchadores” reclamó no perder demasiado tiempo. en tomar las medidas que se reclaman de manera orgánica desde el Foro. “Ahora es cuando hay que hacer lo que dijimos que hay que hacer”, enfatizó, prometiendo apoyo a las autoridades en caso que se decidan a hacer las reformas que se reclaman.

Comenzar a cumplir con esta plataforma o dejar que muera en palabras es una decisión que deberá tomar la alta política. Así también se definirá la salud de este proceso de unidad entre organizaciones de pequeños productores, que nunca estuvieron tan unidas, y mucho menos estuvieron tan cerca del poder, formando parte del poder, tocándolo.

Las primeras respuesta sobre el derrotero de este petitorio de 21 puntos será tema de discusión en el Primer Congreso Argentino de la Tierra (o de la Madre Tierra, como dijo alguno), que el Foro Agrario ya comenzó a organizar para el 17 de abril de 2020. Allí ya sabremos por qué sendero ha decidido transitar el nuevo gobierno.

Dicen que el poder se saborea, pero si no se usa, empalaga.

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