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La entrada Delia García mantiene viva la llama del legado familiar en su establecimiento de Pellegrini: “El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Delia realiza realiza ciclo completo con un sistema de base pastoril intensivo. Y asegura en diálogo con Bichos de Campo que “el trabajo es constante, pues la metodología de alimentación intensiva y sanidad exigida actualmente son muy demandantes”.
Para alimentar a sus 320 cabezas, destina unas 90 hectáreas de alfalfa y en verano le agrega otras 40 hectáreas de sorgo, mientras que el resto del área la dedica a la agricultura. “Tengo vacas caretas con toros Hereford. Los terneros salen Hereford, que en lenguaje agropecuario llamamos ´pampas´o ´caretas´ cuando son negros y su cara es blanca”, explica.

– ¿Qué te acercó al campo?
– Mis orígenes son agropecuarios, soy la tercera generación de productores agropecuarios. Mi padre fue un apasionado por la actividad agropecuaria y me trasmitió su misma pasión y gran parte o todo lo que sé, es gracias a él y también a mi madre que fue una excelente compañera; ella me enseñó la importancia del respeto y la valoración hacia el otro.
– ¿Qué haces allí?
– Fundamentalmente mantengo el legado recibido de mi familia. Esto implica todos los aspectos, ya sean de gestión como también de ejecución, con la gran dificultad que implica el adaptarme a los desafíos existentes en un ámbito como el rural que permanentemente se va modernizando y transformando.
– ¿Estudiaste alguna carrera?
– Si, soy contadora pública.
– ¿Trabajas junto a tu familia?
– Mi familia desarrolla otras actividades, pero cuando la situación lo permite son una fuente permanente de consulta y colaboración.

– ¿Qué es para vos el campo argentino?
– El campo es la actividad primaria más vigorosa y eficiente que tiene en la actualidad la Argentina, por lo tanto debe ser considerado como el elemento fundamental para llevar adelante un proceso de crecimiento y evolución que permita llevar al país hacia un camino fructífero. El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos.
-¿Y cómo lo ves hoy día?
-Al campo lo veo muy bien, muy profesional y muy dinámico. Los productores apuestan permanentemente a nuevas campañas. Para ello invierten en tecnología, buscan asesoramiento de profesionales, utilizan maquinaria agrícola sofisticada y cada vez es mayor el compromiso con las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Ahora bien, si nos referimos a los fríos números económicos, lo veo mal. La permanente necesidad de cubrir las malas gestiones de los tres niveles del estado (Nación, provincia y municipio) los lleva a cambiarnos las reglas en forma constante; para ellos es una solución rápida y efectiva, pero para nosotros es un permanente cambio de reglas que nos descoloca y desanima.
– ¿Viste la actividad agropecuaria en otros países? ¿Qué destacarías de esas realidades agropecuarias y de la nuestra?
– Si. La diferencia más rotunda es el lugar que se le da al agro. En otros países el agro es un sector al cual se tiene en cuenta, se lo apoya, se dialoga con él, se lo protege, por ende, se lo escucha con atención. Acá no pasa lo mismo.
– ¿Cómo es un día de tu vida en el campo?
– Sin contar situaciones excepcionales, mi día comienza muy temprano. Mientras desayuno, miro los diarios, las redes sociales, el correo y luego comienza mi jornada laboral, Primero me junto con el empleado del campo y coordinamos las tareas diarias. Algunos días me toca ir a buscar insumos, otros días debo reunirme con mis proveedores, hablar con el consignatario, con el banco, con el contratista. Otros días me toca la actividad más rural; al ser un campo de producción mixta, tengo asesoramiento por parte de un ingeniero agrónomo y un veterinario. Este trabajo con los profesionales actualmente es cotidiano debido a las exigencias que manejamos en nuestra producción.
– ¿Te consideras “una mujer de riendas tomar”?
– La verdad que si, y es que las circunstancias me llevaron a la obligación de tomar decisiones en forma permanente.
– Frente al concepto común en el que se suele recaer de que el campo es un mundo liderado por hombres, ¿qué pensás?
-Yo pienso que el campo ha evolucionado, como todos los sectores. En la actualidad se hace cada vez más común la presencia de la mujer en los distintos ámbitos, es una tendencia social y nuestra actividad no se diferencia del resto. En lo personal no tuve dificultades para desarrollarme en este ámbito por mi condición de mujer, pero sólo puedo hablar desde mi experiencia en el ámbito de la producción primaria.
-Pero la realidad es que hay mayor cantidad de hombres en el campo. ¿A qué responde eso?
– Es cierto que hay mayor la cantidad de hombres en el ambiente, pero poco a poco siento que las mujeres estamos avanzando y demostrando que en las actividades agropecuarias no existen límites para nuestro desarrollo al momento de encarar los proyectos. Y cuando los trabajos son en conjunto, las posibilidades de éxito se potencian. Asimismo, admiro a las mujeres que van ganando espacio en el agro, y pienso que eso debe ser difundido al máximo, porque tenemos un potencial que todavía no ha sido utilizado al extremo. Somos un componente fundamental para romper estereotipos.
– ¿Qué cambiarías del campo argentino si estuviera en tus manos ese poder?
-Con respecto a la actividad gremial de nuestros representantes, desearía que su trabajo sea más profesional y masivo al momento de expresar nuestra realidad y necesidades. Eso produciría un fuerte sentido de pertenencia de los productores con sus representantes y se lograría atraer nuevamente a las bases como elementos de participación homogénea. Este círculo virtuoso se completaría con un mayor compromiso por parte de los productores. Si logramos esto, pasaríamos a ser un actor mucho más fuerte al momento de trazar políticas sectoriales.
-¿Consideras que hay que hacer política para lograr cambios?
-Considero que sí, pero para lograr buenos resultados, esta actividad política debe profesionalizarse.

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]]>La entrada Luján Ramírez es encargada de un feedlot: “No se trata de que no haya mujeres que quieran hacer este trabajo, lo que faltan son empresarios que les den la oportunidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luján trabajó en el establecimiento mixto para realizar trabajos puntuales de manera temporaria y, cuando se produjo una vacante en el área de feedlot, solicitó al encargado del campo que se la tuviera en cuenta como candidata. Finalmente quedó seleccionada al evaluar que su desempeño como jornalera había resultado muy satisfactorio.
En la empresa se realizan dos encierres por año de terneros de compra que duran poco más de tres meses, período en el cual Luján arranca a las siete de la mañana con la distribución de la primera ración, mientras que la segunda se realiza por la tarde en función del período del año y de la temperatura ambiente.

“Cuando considero que se presenta una tropa de novillos listos para cargar, doy aviso al encargado y juntos seleccionamos los animales”, explica Luján, quien también tiene a su cargo las lecturas de comederos y el mantenimiento de los corrales.
La encargada del feedlot reside en el establecimiento juntos a sus tres hijos de catorce, nueve y seis años, que este año, debido al aislamiento obligatorio, cursaron el ciclo lectivo de manera remota gracias a la disponibilidad de plena conectividad en el campo.
Su hijo mayor asiste como pupilo a la Escuela María Cruz y Manuel L. Inchausti, un internado dependiente de la Universidad Nacional de La Plata que está localizado en el partido bonaerense de 25 de Mayo, aunque este año permaneció junto a Luján al suspenderse las clases presenciales.
“Los horarios de trabajo los manejo yo para poder atender las cuestiones familiares”, comenta. “Cuando mis hijos están conmigo, luego de repartir las raciones voy a casa para seguir trabajando desde ahí. Cuando, en cambio, están con los abuelos o en la casa del padre, me dedico a hacer tareas de revisión y mantenimiento de las instalaciones”, añade en un artículo publicado en la última edición de la Revista CREA.
El hecho de que Luján pueda gestionar sus propios horarios resulta vital para que logre coordinar los requerimientos laborales con la vida familiar. “Más que por horarios, trabajo por objetivos, dado que el trabajo debe estar bien hecho en los plazos previstos”, apunta. “Este año, con los chicos en casa al no ir al colegio, fue más complejo organizarse, pero afortunadamente pudimos salir adelante”, afirma.

Luján está en contacto permanente con el encargado del establecimiento, el médico y el nutricionista que diseña las raciones que luego ella debe elaborar en el mixer. Cuentan con tres raciones diferentes: la de inicio o acostumbramiento (que se extiende por dos semanas), intermedia (una semana) y la de engorde (que se emplea hasta la terminación de los animales).
Cuando finaliza el período de encierres, Luján trabaja como asistente en la gestión de la hacienda localizada en verdeos con aporte nocturno de silo de maíz de autoconsumo.
“Si bien desde el inicio me delegaron la responsabilidad de las tareas que tengo a cargo, el hecho de que el equipo de trabajo esté conectado siempre a través de un grupo de Whatsapp facilita mucho las cosas”, remarca.
“Tuve la suerte de que me hayan dado esta oportunidad y estoy muy agradecida por eso, aunque sé que no todas las mujeres tienen esa posibilidad”, concluye Luján.
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