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La entrada Mujeres emprendedoras: Corteva presentó el programa TalentA para capacitar y financiar los proyectos agropecuarios de mujeres rurales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las participantes que sean seleccionadas podrán acceder a distintos ciclos de capacitación, y aquellos emprendimientos identificados por un jurado conformado por las cuatro entidades agrarias, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, y el INTA, recibirán una financiación de hasta un millón de pesos para continuar con su desarrollo.

“TalentA refleja el compromiso por potenciar el talento y los proyectos de las mujeres emprendedoras, detectando las potencialidades que ofrece el territorio y dinamizando la economía local”, indicaron desde la empresa.
“En Corteva venimos trabajando con entidades y organizaciones del sector de agroalimentos para identificar y visibilizar el trabajo y el rol de las mujeres en el medio rural. Creemos que la capacitación y el conocimiento son un valor agregado para destacar cualquier proyecto. El programa TalentA es un paso más en el camino de cerrar la brecha de género en el sector”, señaló por su parte Jimena Giralt, de Corteva.
Las postulaciones al programa -que también se desarrolla en España, Portugal, Ucrania, Rumania y Rusia- se recibirán hasta el 30 de noviembre, y la selección de los proyectos ganadores se conocerá el 15 de diciembre.
Las inscripciones se realizarán en el siguiente sitio web: www.programatalenta.com.ar
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]]>La entrada Mujeres Rurales al frente: Carina y Alicia integran “Mujeres de la Viña” y lanzaron “Apasionadas”, su propia línea de vinos artesanales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lo que caracteriza a cada una de estas mujeres, es que por interés propio o por herencia, debieron hacerse cargo de explotaciones que suelen ser más comúnmente manejadas por hombres. Ese es el caso de Carina Venturin, una de las integrantes del grupo, que heredó un viñedo de más de 80 años plantado por su abuelo, y que hoy maneja junto a su hermana.

“Siempre a las mujeres nos fue difícil manejarlo, era un mundo medio machista e incorporarnos nos ha costado. Nosotras somos la tercera generación de la familia que maneja la viña, y hemos tenido la necesidad de capacitarnos para incorporar nuevas tecnologías y nuevos métodos de trabajo”, contó Venturin a Bichos de Campo.
Una de las necesidades que la productora afrontó fue la de renovar el manejo del agua y el riego en la finca, para optimizarlo y obtener las mejores uvas posibles. Para eso, el trabajo con los técnicos del INTA y el intercambio de experiencia con las otras integrantes del grupo fue clave para establecer un marco de apoyo.
Hasta el momento Mujeres de la Viña ha realizado dos partidas pequeñas de vino, de no más de 500 botellas. La primera fue de un vino Merlot y la segunda de un Malbec, que este año relanzarán para ingresar en el mercado con marca propia. Gracias a un crédito otorgado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), el grupo consiguió comprar su propia maquinaria y tanques para concentrar todo el proceso productivo.
“Estamos haciendo todas las inscripciones con los números para registrarlos en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y hacer todas las evaluaciones necesarias para comercializarlo. Nuestra marca es “Apasionadas”, que ya figura en el registro de la marca”, señaló Venturin.
Pero en este camino debieron sortear numerosas dificultades. Así lo afirma Alicia Caraballo, productora e hija de productores vitivinícolas, que desde hace seis años se encuentra desarrollando su viñedo propio.

“Mi padre vive hace 40 años en una finca pequeña de cinco hectáreas, que tenía un viñedo de 120 años. Lamentablemente la crisis económica hizo que saque a la viña y hace seis años les pedí volver a apostar a ella. Hoy en día lo más difícil como pequeñas productoras es la negociación y la comercialización con las bodegas”, indicó Caraballo a Bichos de Campo.
Esto genera problemas a la hora de negociar los precios por kilo de uva, y fue una de las razones por las que las primeras partidas de vino las realizaron de la mano de una cooperativa local.
“Otro desafío es poder mostrarle a la comunidad y a la sociedad que nosotras somos las que dirigimos y damos las ordenes. Pero eso es parte de toda esta etapa que estamos atravesando las mujeres, de crecer y de creer que somos capaces”, agregó la productora.
-¿Qué significa para vos este proyecto?- le preguntamos a Caraballo.
-Para mí es romper con barreras y estereotipos sociales donde hay tareas que por años sólo las han manejado los hombres. Para mí es un orgullo enorme que un grupo de mujeres pueda asesorarse entre ellas, apoyarse y contar incluso con el apoyo de los hombres para llevar adelante este emprendimiento productivo. Hemos hecho una tarea preciosa.
-¿Y que implica para vos el Día de la Mujer Rural?
-Para mí es un día donde debemos hacer un homenaje a aquellas mujeres que día a día se levantan temprano, muchas de ellas jefas de hogares, y están de sol a sol y de frío en frío trabajando, haciendo todas las tareas desde el amor y la vocación. Creo que debemos dignificarlas más, creo que deben tener más accesibilidad a líneas de vivienda, créditos, proyección y capacitación.
En el mismo sentido Venturin afirmó: “Es muy importante que nos recuerden en este día porque también las mujeres cumplimos muchas funciones: las de madres, esposas, y trabajadores. Trabajamos a la par del hombre en la zona rural, en toda variedad de cultivos y tareas”.
Fotos: INTA, Carina Venturin, Alicia Caraballo
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]]>La entrada Lía Encalada, la primera agrónoma: Lanzan un premio para visibilizar las historias de las mujeres rurales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para cumplir con esa misión, la organización acaba de lanzar un concurso que busca que las mujeres rurales reconozcan a las mejores de ellas. La iniciativa fue bautizada como Premio Lía Encalada, en honor a la primera mujer en recibirse de ingeniera agrónoma en la UBA en 1927.
Las mujeres rurales son discriminadas y así lo expresaron en una encuesta
Según la convocatoria, desde este 1° de abril y hasta el 31 de julio todos los interesados podrán postular a las mujeres que quieran reconocer. El premio se entregará en octubre, en el marco del Día Internacional de la Mujer Rural.
Dice la convocatoria que “las mujeres rurales construyen con labores diarias, el amplio universo al que denominamos campo, aunque en muchas ocasiones siguen invisibilizadas”. Por eso se trata de sacar varias historias a la luz
“Una de las particularidades de este premio es que será el público quien defina qué mujeres podrán ser destacadas. ¿Cómo? A través de un formulario online en el que la persona que acceda deberá seleccionar y completar unos pocos casilleros con los datos de la mujer que quiere postular (nombre y apellido, localidad y provincia y edad -solo en caso de saberla-). Para hacerlo, tendrá además que seleccionar una de las quince ternas previamente fijadas para la nominación y explicar brevemente los motivos de la misma”, se explicó.
Las ternas son Educación rural, trabajo social/comunitario rural, agroecología, investigación/innovación tecnológica, juventudes, gremialismo agropecuario, cooperativismo, comunicación, prestación de servicios agropecuarios, trabajo en territorio con pueblos originarios, campesinos o indígenas, ganadería, agricultura, lechería, economías regionales, trabajadora rural, valor agregado en alimentos.
Luego de la postulación, “cada persona podrá votar más de una vez y a más de una mujer con solo refrescar la página del formulario”.
Durante todo agosto se procesará la información de las nominadas para anunciar las ternas y sus finalistas en septiembre, y finalmente en octubre, en el marco del Mes Internacional de la Mujer Rural, se entregarán los Premios Lía Encalada.
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]]>La entrada Esto sí que es coqueteo: Por invitación del gobierno, el Consejo Agroindustrial lanzó su propia mesa de género se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El 11 de febrero se realizó la primera reunión de la Mesa de Género del CAA, con la participación de más de 20 mujeres representantes de entidades y sectores de la cadena agroindustrial”, informó el bloque en una gacetilla.
Luego se explicó que esta Mesa de Género se pondrá a trabajar en el desarrollo de un relevamiento en cada entidad miembro del CAA para obtener “un diagnostico real sobre la situación de género en cada uno de los eslabones productivos y comerciales de la agroindustria argentina, así como un intercambio de experiencias que nutra la agenda de trabajo”.
La Mesa de Género fue creada por invitación del Ministerio de Producción, para ser parte del Gabinete de Género creado en dicha cartera. Hasta ahora funcionaban otras mesas de trabajo más ligadas a los objetivos centrales para los que fue creado este Consejo. Son la Mesa Proyecto de Ley de Incentivos a la Inversión Agroindustrial; Mesa del Sector Carnes; Mesa de Economías Regionales; Mesa de Facilitación del Comercio Exterior; Mesa de Logística e Infraestructura Exportadora; Mesa de Biocombustibles y Mesa del Sector Pesca.
De CAA participan 57 entidades representantes de todo el sector (incluyendo a tres de la Mesa de Enlace), y su meta principal en obtener políticas para poder alcanzar los 100 mil millones de dólares anuales de exportación y generar 700 mil empleos adicionales, tanto en las ciudades como en el interior del país, generando inclusión social y desarrollo.
Las Integrantes de la flamante Mesa de Género son Adriana López de Merlo – FAIM; Alejandra Contessi – Sector Pesca; Alicia Ruppel – Argentrigo; Ana María Giannuzzo – Bolsa de Cereales de Córdoba; Analía Gaviglio – Bolsa de Comercio de Santa Fe; Andrea Passerini – CRA; Araceli Basurto – Matba Rofex; Ayleen Elias – Pesca; Celina Gese – ACSOJA; Claudia Peirano – Asociación Forestal Argentina; Denise Iungman – Cámara de Puertos Privados; Dolores Valdemoros – Bolsa de Cereales de Bahía Blanca; Elena Cataldi – Cámara Industrial Nacional Equina; Lorena Basso – Asociación. Semilleros Argentinos; Margarita Fux – CIARA; María Furtado – Cámara Cervecera; Marta Aicardi – FAA; Patricia Calderón – Federación Olivícola Argentina; Patricia Ortiz – Bodegas Argentinas: Romina Ferreyra – CAENA; Sabrina Oniszczuk – CASAFE; y Sofía Gayo – Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
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]]>La entrada Agricultura destinará más dinero a promover políticas de género que al fondo de emergencia agropecuaria se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El Ministerio de Agricultura informa que entre el 20 de octubre y el 30 de noviembre queda abierta la convocatoria para la presentación de proyectos en el marco del plan ‘En Nuestras Manos’, una iniciativa que destinará 600 millones de pesos para revertir las desigualdades en términos de recursos, ingreso y patrimonio que enfrentan las mujeres rurales y que se han visto agudizadas en el contexto de la crisis desatada por la pandemia”, indicó una gacetilla de prensa oficial.
El objetivo parece muy loable. Pero es necesario marcar que de esta forma la política de género de esta cartera nacional tendrá más dinero disponible que el Fondo Nacional de Emergencia Agropecuaria, que debería atender a todos los productores que han sufrido contingencias climáticas que a veces los dejan al límite de su supervivencia en el medio rural. Ese fondo está congelado en 500 millones de pesos desde la actualización de la ley de Emergencia en 2009 y jamás fue actualizado. Tampoco es un tema del que se hable demasiado en el gobierno.
Lo cierto es que el radiante plan En Nuestras Manos parece contar con mucho mayor acompañamiento. Fue anunciado por el ministro Luis Basterra y por la primera dama Fabiola Yáñez, que viene colaborando con la difusión de la problemática específica de las mujeres rurales. La Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena será la responsable de su implementación y contará con apoyo del INTA. “Será financiado por un préstamo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA)”, indicó la información.
A partir de la convocatoria, este programa de género e inclusión busca detectar “proyectos llevados adelante por mujeres de la agricultura familiar, campesina e indígena, nucleadas en organizaciones, comunidades o grupos asociativos con inscripción en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF)”. Su objetivo “es mejorar las condiciones de producción, el agregado de valor y el acceso al mercado de las mujeres productoras de alimentos de todo el territorio nacional”.
En el acto, de modo virtual, participó además la ministra de Mujeres, Genéros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, que saludó públicamente la iniciativa y afirmó que prefería que el financiamiento se dirigiera hacia las mujeres de pueblos originarios porque ellas no utilizaban “agrotóxicos”.

Una vez recibidos los planes, la cartera agropecuaria distinguirá tres líneas de financiamiento que apuntan a:
“Cabe destacar que en esta primera fase se priorizarán la cadena avícola, la ganadería de animales menores, la pesca artesanal, la siembra de cereales y el sector lácteo. La equidad en la distribución territorial y la participación mayoritaria de mujeres en las cooperativas y asociaciones serán algunos de los criterios que se considerarán para su selección”, se avisó.
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]]>La entrada Bichas de Campo: “Siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice Andrea Passerini, una tambera de raza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el arranque de la entrevista con Bichos de Campo, Andrea se confiesa: “No estudié nada que tuviera que ver con el campo, más allá que de chica quería ser veterinaria porque vivía rodeada de animales en el campo. Es que siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice entre risas.

Su desparpajo a la hora de hablar hace pensar que Andrea no es una caja de secretos guardados, sino más bien revelados, porque no se ahorra ningún pensamiento y saca todo para afuera. “Yo no me acerqué al campo. Él se acercó a mí”, dice.
Andrea es licenciada en ciencias políticas y relaciones internacionales. Aunque confiesa: “Quería estudiar Letras, porque escribo desde muy chica. Pero me convencieron de que estudiar Letras no me serviría porque tenía que ganarme la vida de alguna manera. En ese discurso de ´tenés que estudiar algo para ganarte la vida´, estaba implícito que yo no me la ganaría en el campo; pero en realidad, yo sí me la gano en el campo, y aclaro que es mucho más que ganar materialmente para vivir, porque la vida dedicada al campo es una vida ganada”.
–Entonces ¿Cómo es que llegaste al campo?
-Mi abuelo paterno había comprado un pedacito del campo allá por la década del ´50 en el sur del partido bonaerense de Carlos Casares, y desde que nací me llevaron al campo; navidades, cumpleaños, la diaria. Por eso digo que el campo forma parte de mi vida desde el minuto 0.
-¿Y vivís en el campo?
-Cuando me preguntan dónde vivo, yo digo que me faltaría la casa rodante. Mi hijo Martín de 18 años vive y estudia en Capital Federal, por ende, mi casa oficial es ahí, pero mi domicilio legal, fiscal y espiritual es Carlos Casares, donde está el campo familiar.
-Wow, rutina complicada entonces ¿Verdad?
-Uno de los problemas que tengo en mi diaria es que mi vida es una anti rutina. Yo vivo, mitad en Carlos Casares y mitad en Capital Federal. Viajo mucho, tanto que mi camioneta se vuelve mi otra casa. Mi rutina es viajar semana de por medio. De hecho, me gusta viajar de noche, porque la ruta de noche, según mi experiencia y a pesar de lo que muchos piensan, es más segura y es un momento para estar conmigo, y para ir tranquila, sabiendo que el día laboral llegó a su fin.
-¿Y cómo organizás una rutina en el tambo entonces?
-La primera semana de cada mes hacemos un balance del mes anterior, sobre todo en temas productivos como guacheras, partos, mortandades y enfermedades. Durante todo el verano, por ejemplo, planificamos las siembras y presupuestamos la alimentación del rodeo para todo el año. Creo que el verano es una etapa crucial para el tambo, porque es ahí cuando definís tus reservas, el tamaño de tu rodeo. Muchas cosas. Por eso mis veranos suelen ser el campo.
-Hablás en plural. ¿El tambo lo trabaja toda la familia?
– Es un tema complicado. Y ahí nos meteremos en mandatos familiares que tuve que derribar. Cuando hablo del tambo, hablo de la unidad de agronegocio familiar e incluyo a mi padre y a mi hermano, pero en la práctica y día a día del negocio estoy yo más presente. Y hablo de tambo y ganadería, ya que también hacemos ciclo completo de machos Holando.
-¿O sea que la que manda en el tambo sos vos?
-Hablar de eso implica hablar de mi padre. Él siempre fue ganadero, no tambero. En su momento, cuando dividió el campo con mi tía, había dos tambos, pero los mismos fueron concebidos como una caja de ingresos mensual para bancar otras actividades más estacionales y cíclicas como la ganadería y la agricultura. Entonces, cuando se dividió el campo, a mi papá le tocó un tambo, y recuerdo que revoleó las llaves del mismo, se buscó un socio y no se dedicó nunca más a ese tambo. En ese momento yo estaba estudiando aún, y recuerdo que me empecé a ocupar del campo en la década del ´90, pero no así del tambo, ya que estaba siendo administrado por ese socio de mi padre.
Pero mandada como soy, empecé a meter la nariz y quise hacerme cargo del tambo, con bastante resistencia, casualmente, por parte de mi padre. Por eso debo decir que generacionalmente tuve el escollo de mi padre, ya que él esperaba que fuera mi hermano varón el que se ocupara, y resultó que mi hermano mayor no distinguía un caballo de una vaca. Por eso la hija mujer tomó el control, atípico para esa época.
-De modo que antes de poder encargarte del campo y del tambo, ¿Debiste vencer mandatos machistas?
-Esa fue una pelea que tuve sólo con mi padre, porque él era muy exigente y muy machista. Eso me marcó mucho. Hoy está orgulloso de mi, pero al principio, el camino con fue duro. Paradójicamente, luego de esto, nunca más tuve drama en trabajar con hombres, ni en lo gremial, ni en la tarea del día a día en el campo. Siempre se me respetó y lo que me ayudó fue mantener la humildad y las ganas de aprender. Eso también me pasó en la parte gremial agropecuaria.
-¿Cómo conjugás tu labor en el tambo con tu actividad gremial?
-Yo entré en el mundo gremial, porque siempre tuve la sensación de que hacer bien lo individual y ser buena ciudadana no era suficiente. Siempre tuve la necesidad de participar en la construcción de un colectivo, y así fue que encontré a Carbap. Empecé en el 2003 en la sociedad Rural de Carlos Casares, y después lo conocí a mi fallecido amigo Juanito Linari, que fue coordinar de la comisión de Lecheria de Carbap antes que yo. Luego tomé yo su lugar, a mediados de 2015. Él me enseñó mucho y tuve el honor de sucederlo que siempre fue un gigante como profesional y como persona. Hoy por hoy sigo en Carbap, y también me afiancé en la comisión de Lechería de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), aprendiendo de gente que sabe mucho más que yo de esto. Y también en un momento participé de las reuniiones de la junta de representantes de Caprolecoba (Cámara de Productores de Leche Cuenca Oeste), porque yo soy tambera de esa zona.
De modo que la crisis de la lecheria data del 2015, así que podría decirse que no tuve respiro. Siempre un año peor que el siguiente. Por ejemplo, tras la inundación de 2012 en el oeste bonaerense, donde fue muy problemática, podría decir que estuve a poco de colgar la toalla porque la inundación puso a prueba el tambo. Pero seguí, apoyada por Juanito Linari. Y mi participación fue mucho más intensa a partir de ese año.
-Y hoy ¿Trabajás sólo con hombres o también con mujeres?
-Hoy día, todas las personas con que trabajo son hombres. La única mujer del equipo es la hermosa de mi encargada. Por ende, estoy rodeada de hombres, y se me da muy bien liderar, porque lo hago desde un lugar sin ego; pregunto, escucho y aprendo. No temo mostrarme dubitativa y pedir ayuda cuando debo hacerlo, porque creo que es la manera más auténtica de vivir y liderar. Es que, si no estás abierta a hacer autocríticas y a aprender todo el tiempo ¿Para qué vivir?
-Entonces, ¿Considerarías que el campo argentino es plural y equilibrado con hombres y mujeres?
-Claramente no hay equilibrio entre hombres y mujeres, y tampoco sé si deba haberlo. A ver. ¿Qué cupo vamos a poner para que la mitad de los que ordeñan en un tambo sean mujeres? El equilibrio a veces no es la igualdad. A mí me resulta muy difícil ayudar a parir una vaca, porque hay cierta fuerza que yo no puedo hacer. Estoy orgullosa de tener mi propia fuerza femenina y puedo estar desde otro lugar. No siempre en las guerras, los que han sido visibles y obtuvieron las cucardas, fueron los que definieron las batallas. Muchas veces quienes definen las batallas no son muy visibles, y a veces está bien que sea así.
Hay cosas que hice en mi vida, que sólo las sé yo. Las que quise hacer visibles, las hice visibles. Las otras no porque son solamente mías. Es decir, no necesariamente para ser poderosa, debés hacerte visible.
Culturalmente, el campo siempre fue un universo de hombres. Y no creo que sea muy diferente el machismo del sector agroindustrial con el de otros sectores. Por eso yo comulgo mucho con la meritocracia por esfuerzo, por capacidad, por convicción y por ganas.
Y si bien estoy de acuerdo con que en algunos ámbitos es necesario emparejar la ecuación hombres- mujeres, y que ni yo puedo decir que me fue fácil ganarme un lugar en el campo, pienso que, a la vez, el hecho de que haya sido difícil, me da un valor agregado infernal. Si a mí me hubieran dado este tambo servido en bandeja, ¿Quién sería hoy yo? Lo difícil agrega valor, desafíos, y a medida que te acercás a la meta en la cuesta empinada decís ´wow, cuánto aprendizaje por lo aprendido y luchado´.
En estos establecimientos, las tamberas son muy importantes. Hoy, gracias a las redes, conocí a Lidia Sánchez, una tambera divina y apasionada de un tambo chiquito en Esperanza, Santa Fe, que muestra su trabajo diariamente, y yo creo que eso visibiliza mucho.
-¿Podrías decir que sos una mujer “de riendas tomar”?
-Sí, me considero una mujer de riendas tomar, porque me he tenido que abrir paso y hacer, en mi caso, el triple de esfuerzo para demostrar que yo podía estar a la altura de las circunstancias. Y de eso precisamente habla uno de los poemas que escribí hace poco. “La mujer que habito”, se llama, porque cuando estás todo el tiempo abriéndote paso, se forman cayos y corazas; y entonces tenés que hacerte fuerte de todos lados porque te sentís vulnerables.

-Ah! ¿También sos poetisa?
–Si. Poetisa de alma me defino. Digamos que despunto el vicio escribiendo. Ya publiqué un libro en 1996, llamado “Búsqueda Sonora”, y estoy preparando un nuevo libro de poemas. Me da felicidad escribir.
-¿Cómo llevás la cuarentena en tiempos de Coronavirus en tu tambo?
-Es complicado. Mi único ingreso hoy viene del tambo. Entonces estoy armando un protocolo de emergencia que combine el preservar a rajatabla la salud de mi gente y al mismo tiempo garantizar la continuidad del ordeñe. Estoy capacitando a dos personas que van a entrar a ordeñar. Mi idea es armar dos grupos de ordeñe, y cada uno de ellos ordeñará durante 8 días, cosa de minimizar riesgos de aparición de casos. Por más que cuidemos la proxemia, de tenerlos trabajando a mas de 2 metros cada uno, si apareciera un sospechoso, tendría que ir a cuarentena preventiva todo el grupo de ordeñe, lo que haría que tenga que bajar la persiana. Por eso haré grupos rotativos. Por 8 días ordeñara un grupo, y 8 días el otro. Y los 8 días que no ordeñen, harán otras tareas.
Pero esto es aparte de todas las cuestiones de prevención que estoy llevando a cabo. Es un laburo de docente y vigilante a la vez, porque creo que a la gente todavía no le cae la ficha de lo que está pasando. La realidad es que el ordeñe no se puede parar. Todo el tiempo trabajamos con una maquina biológica, y si nos atrasamos para ordeñarla, la ubre se enferma. Por eso hay que ordeñar cada 12 horas. Por eso hay que prevenir pero seguir haciendo.
-¿Qué es para vos el campo argentino? ¿Cómo lo definirías?
-Para mí el campo argentino es más una pasión que un negocio, y ahí tenemos un problema, porque la pasión sin negocio termina siendo frustrante e insalubre. El campo argentino, frente a la urbe, todavía está desintegrado, y hay un tema cultural complicado. Siempre estamos con conflictos. El campo argentino encarna mucho dolor todavía, y, además, es doloroso para toda la sociedad, porque cuando no se entiende algo, termina doliendo.
-¿Qué cambiarías del campo argentino?
-En Argentina tenemos tremendos problemas para construir colectivos e institucionalidad. Ahí pienso en las gremiales agropecuarias y en su vulnerabilidad, entre otras cosas, por falta de financiamiento. Es ahí cuando miro a Brasil, que gracias a una legislación pudo definir un aporte de los productores a la federación que aglutina a todas las entidades agropecuarias. Así es como ellos construyeron institucionalidad, ya que no sólo se contruye con valores, normas y ética, sino también con dinero. Nosotros solemos quejarnos de que las cadenas o entidades vinculadas al agro en otros países tienen poder de lobby y nosotros no. Nuestro problema es que no hacemos autocrítica y repetimos errores. Si los que pretendemos ser referentes o liderar espacios en lo agropecuario, no asumimos que somos parte del fracaso, no avanzaremos nunca.
-¿Creés que deberíamos aprender algo los argentinos de otros países en política agropecuaria?
-En relación a otros países, lo que creo que debemos aprender es cómo la sociedad integra al campo. Es cierto, aunque no se vea, que el campo aporta riqueza, cultura y trabajo, y es un orgullo para el país y la sociedad. Así lo ven en otros países, mientras que acá todavía tenemos que andar explicando por qué no somos todos oligarcas. Es como si en Argentina fuera una vergüenza pertenecer al campo, y esa es una deuda que todavía tenemos que saldar. Por eso digo que hay muchos campos. No me gusta hablar de ´el campo´, y al mismo tiempo, hay cientos y cientos de productores, aunque, como en el caso del tambo, todos con problemas estructurales comunes.
Creo que hay que respetar los procesos. En la vida hay procesos que necesitan tiempo. Es como un parto. Luego de 9 meses una pare un hijo y no puede apurar ese proceso. Del mismo modo, en las sociedades hay procesos. Las instituciones pueden contribuir con reglas de juego para emparejarnos la cancha, pero después hay procesos que intrínsecamente tienen que ser respetados en cuanto a sus tiempos, dificultades y dolores. Hoy por hoy nos hemos ido al otro extremo, y por querer usar fórceps, para apurar esos procesos, terminamos encontrando resultados diferentes a los que estábamos buscando.
Nada mejor que cerrar esta primera entrega de Bichas de Campo, que con un poema que identifique a la entrevistada. Escrito de puño y letra por ella misma. Prometemos más historias de vida de mujeres ligadas al campo y la ruralidad:
La Mujer que habito
La mujer que habito ha hecho un largo viaje:
montañas, desiertos, edenes y mares.
Tormenta y sequía, granizo y tornados…
La mujer que habito los ha atravesado.
La han herido mucho (ella se ha dejado);
de tanto pelearse se volvió soldado
con casco y metralla, con escudo y clavo.
Se volvió tan fuerte la mujer que habito
que sin darse cuenta se perdió en un ruido
de estruendos y esquirlas, de muecas sin risas.
Se perdió de a poco en un laberinto de sombras y prisas.
Se vació de cielo, se cubrió de espinas.
Se olvido la niña que fue en una esquina.
Se le perdió el patio de sol del abuelo,
se dejó en el pueblo las siestas de enero.
Se quedó tan sola la mujer que habito
que cierta mañana no pudo con ella:
párpados de amianto, pestañas de hielo,
mejillas ajadas, garganta sin voz.
Tuvo que caerse pesada en el suelo,
romperse en pedazos, rajarse los huesos,
vaciar de palabras todos sus tormentos.
Se acerca de a poco la mujer que habito:
me adentro en su esencia de espacio infinito.
Lava, salvia y ámbar recorren sus venas.
Su piel huele a viento, su olor huele a hierbas;
su saliva es lluvia, sus labios, cadencia.
La mujer que habito suplica clemencia.
Ya no quiere gritos, ni temor ni ausencia.
Es que se ha cansado, es que ya fue absuelta:
crimen y pecado ya pegan su vuelta.
La mujer que habito resuena silencios.
Lo que era vacío resultó estar lleno.
La mujer que habito tiene menos miedo:
llora algo en la noche, y empieza de nuevo.
(Buenos Aires, 14 de noviembre de 2019)
La entrada Bichas de Campo: “Siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice Andrea Passerini, una tambera de raza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Esta Leticia es agrónoma, no reina: Las mujeres ya ocupan 13% de los puestos profesionales en el agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La encuesta, que se realizó “con una mirada neutral y un deseo optimista de equidad”, abarcó a más 800 establecimientos productivos de todo el país, que fueron relevados de febrero a mayo de este año. “Según los resultados obtenidos, los hombres representan el 87% de los profesionales del sector agropecuario, mientras que las mujeres solo el 13% promedio”, informó luego la consultora.
El trabajo incluyó la segmentación por tipo de actividad agropecuaria, ya que la participación femenina no es pareja en todas ellas y oscila entre 12% y 17%. Los mínimos de participación de mujeres profesionales se dan en la ganadería de carne, con 12%). Ese porcentaje crece un punto en el sector ovinos y llega al 14% en la agricultura. La mayor participación de mujeres puede encontrarse en el tambo, con el 17%. Es decir, 1 de cada seis tambos están comandados por una mujer.

¿Es mucho? ¿Es poco? No hay respuesta clara en el trabajo de Map of Ag. Lo que sí se dice es que “según el ultimo foro internacional de W20 (Woman 20, una organización cuyo objetivo es incidir en las políticas públicas para incrementar la participación de la mujer en las economías y las sociedades), aún queda mucho por hacer respecto al acceso a oportunidades igualitarias”.
Nos pareció muy oportuno, en este punto, rescatar esta entrevista reciente a Leticia Avedano, que es una agrónoma cordobesa que retrata bien qué piensa la nueva camada de profesionales mujeres que se están “empoderando” de un espacio propio en el sector.
En diálogo con Bichos de Campo, tras un encuentro de mujeres agropecuarias en la última Expoagro, Leticia lamenta que todavía haya muchos hombres y mujeres que “no han sido educados” en el entendimiento de que todos -hombres y mujeres- tenemos los mismos derechos y debemos tener las mismas posibilidades. Ella reivindica mucho su propia posibilidad de decidir por ella misma. “Las mujeres que tienen esa posibilidad son totalmente capaces de llegara los lugares a los que quieran llegar, pero es necesario educar a la ciudadanía desde la infancia en el respeto a la igualdad de posibilidades”. afirma.
Mirá la entrevista completa con Leticia Avedano:
Todo parece conducir hacia ese sendero. En la encuesta a 800 productores y profesionales del agro, de los cuales 731 eran hombres y solo 69 eran mujeres, Map of Ag preguntó si en el futuro habrá más o menos mujeres en sector agropecuario. La respuesta es positiva.
“El 57% de los encuestados estima el porcentaje actual de mujeres aumente en los próximos 5 años. Un 37% opina que la tendencia es mantenerse y solo 2% cree que descenderá”, fue el resultado.
La entrada Esta Leticia es agrónoma, no reina: Las mujeres ya ocupan 13% de los puestos profesionales en el agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una pregunta a Pilu Giraudo: ¿En qué está trabajando el nuevo grupo de mujeres rurales? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Giraudo resaltó que su mayor anhelo “es el de contagiar lo que hace el agro a la sociedad en su conjunto”.

Pero aclaró de inmediato: “La vulnerabilidad de las mujeres rurales es un tema clave, y en este sentido, los organismos que trabajan con ellas hacen foco en los recursos que las limitan, tales como la infraestructura o la conectividad y acceso de otras tecnologías. Nosotras creemos que se puede mantener ese arraigo y ese valor de lo autóctono y lo local, pero mejorando el acceso a las tecnologías. Sólo así podremos lograr mejor desarrollo para ellas”, explicó.
Escuchá lo que nos decía María Beatriz “Pilu” Giraudo:
Giraudo remarcó que el rol de la mujer en el agro “es muy silencioso. Por eso el G20 y el grupo de discusión de mujeres W20 (Women 20) que se hizo en ese evento, nos impulsó a darle esa visibilización que exigimos que tengan las mujeres”.
“Creemos que se puede potenciar el trabajo en conjunto entre hombres y mujeres, y no desde la cuestión del género, sino también porque debemos pensar que independientemente del género que nos identifique. Todos tenemos diferentes aptitudes y habilidades, por ser personas diferentes”, explicó la funcionaria.
Mirá el programa que le dedicó Bichos de Campo al tema en marzo pasado:
La entrada Una pregunta a Pilu Giraudo: ¿En qué está trabajando el nuevo grupo de mujeres rurales? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada AgroDiscos: “Muchacha Campesina”, por Alfredo Zitarrosa se publicó primero en Bichos de Campo.
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Muchacha Campesina fue incluida en el disco “Zitarrosa 74”, editado tanto en la Argentina como en Uruguay. La interpretación corre entonces por cuenta del más popular cantautor oriental, Don Alfredo Zitarrosa:
Va aquí la letra completa de “Muchacha Campesina”:
Hundida entre maizales
a doble filo armados,
arqueada en el maní
de verdores rastreros,
andrógina en tu ropa
de varón y de hembra
muchacha campesina,
liviano panadero.
El rostro se te hizo
a viento y madrugada,
enero agrió limones
en tus mejillas nuevas
y el baile de tu paso
se endureció en los zuecos,
como tus manos palas
dando vuelta la tierra.
Un pajilla ruinoso
sobre la mata arisca,
los viejos pantalones
sobre la gris pollera,
partida por el eje
de tus riñones rotos
y los ojos caídos
en un lugar cualquiera.
Muchacha campesina,
verdadera muchacha,
no la mentida rosa
del pago o la calandria,
no la mentida rosa
del pago o la calandria.
Promiscua, desclasada
por un tiempo en hectáreas,
perdida en un delirio
de girasoles de oro,
cuando tus senos alcen
apenas la camisa
te harán madre, aunque sigas
siendo niña, en el fondo.
Aparejada al hombre
en áridas cosechas,
el amor de tu cuerpo
se da en puro contacto
y en la “fiesta del pobre”
sucederán los hijos,
los que mañana mismo
pueden todo cambiarlo.
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]]>La entrada Por primera vez una mujer será decana de la Facultad de Agronomía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Gally fue electa como nueva decana de la Fauba para el período 2018 – 2022. Y en efecto, como dijo ella misma, es la primera vez en los 113 años de la institución que una mujer ocupa su máximo cargo jerárquico. Otro hito que marca el avance de las mujeres en un sector bastante machista.
La nueva decana es ingeniera agrónoma con orientación en Producción Agropecuaria y doctora de la UBA con orientación en Ciencias Biológicas. Desarrolló toda su carrera como docente e investigadora de la Facultad. Es profesora adjunta de la cátedra de Fitopatología.
Un comunicado de la Facultad destacó que Gally tiene además “gran experiencia de gestión”, ya que desde 2008 ejerció sucesivamente como Secretaria de Extensión y Asuntos Estudiantiles, Secretaria Académica y vicedecana.
También resalta: “Entre sus proyectos se destacan la introducción de la temática de los Derechos Humanos en las carreras de grado, la creación de la comisión de Discapacidad, la creación del título intermedio del Bachiller Universitario en Agronomía y de la Carrera Docente, así como el incentivo a los viajes y prácticas de estudiantes a regiones productivas”.
“Tengo un fuerte compromiso con el carácter público, no arancelado y autónomo de la Universidad”, declaró Gally, como si quedaran dudas.
La nueva vicedecana también es mujer. Se llama Adriana Kantolic, es Ingeniera Agrónoma y doctora de la UBA en el área de Ciencias Agropecuarias. Profesora adjunta de la cátedra de Cultivos Industriales, en la actualidad se desempeña como Secretaria de Investigación y Postgrado de la Facultad. Sus investigaciones se concentran en la ecofisiología y el manejo de los cultivos.
Los Bichos de Campo nos alegramos por esta noticia. Queda prohibido hacer chistes bobos con el apellido de la nueva decana, del tipo “no debería llamarse Gally sino Gallyna”.
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