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La entrada A Néstor Pilli le cambió la vida saber qué precio va a recibir: por eso hace 26 años que trabaja con la industria procesadora de papas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según Pilli, más allá de que fueron especializándose a través de las generaciones, la industria les ayudó mucho a elevar la vara a nivel tecnológico. Compañías globales como Mc. Cain en Balcarce y PepsiCo en Otamendi les marcaron la prioridad de lograr una buena papa de calidad industrial y Pilli es consciente de ello. “Trajeron variedades nuevas, tecnología y maquinaria, lo que nos hace estar a la altura de cualquier país del mundo en producción de papa”, remarcó.
Mirá la entrevista completa a Néstor Pilli:
Pilli explicó que para hacer papa es necesaria la rotación, debido al impacto que el cultivo genera en el suelo, motivo por el cual la mayor parte de los “paperos” recurren a producir en campos arrendados.
“Hay productores que tienen campo propio, pero lo ideal es que haya una muy buena rotación y no repetir, volviendo con papa cada 4 ó 5 años. Por eso la mayoría de los productores alquilamos acá, porque es la forma de cuidar los suelos”, expresó.
Acerca de cómo llegó a pasar de producir en fresco a hacerlo para la industria, Pilli manifestó que, luego de atravesar algunos inconvenientes, junto a su esposa, en la producción de papa para consumo interno, aprovecharon la aparición de las grandes compañías procesadoras para buscar un nuevo rumbo.
“Nos ofrecen un contrato donde ya sabemos qué precio vamos a recibir, siempre y cuando cumplamos con la calidad y rinde deseados; así empezamos a trabajar juntos y seguimos haciéndolo hace 26 años”, resaltó.
“Desde que apareció Mc. Cain Argentina en Balcarce somos productores de papa desde la primera hora y nos cambió muchísimo”, reveló el fundador de Papas Argentinas, alegando que ahora trabajan más tranquilos porque cuentan con su apoyo y además porque tienen una mayor certeza comercial.
En el mercado de papa para consumo local en fresco, los valores recibidos por los productores suelen ser muy variables y no pueden proyectarse ni “cubrirse” en un mercado a término, lo que implica asumir un elevado riesgo en función de la enorme inversión que requiere el cultivo.
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]]>La entrada Los argentinos comemos hoy más papa que carne vacuna, pero desconocemos la actividad: Mario Raiteri nos introduce en un mundo de 400 productores que implantan 80 mil hectáreas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El cultivo se consume hoy en el país más que la carne vacuna. Sin embargo, los argentinos sabemos muy poco de dónde y cuándo se produce la papa.
“Creo que hay visualizar la actividad, que ha sido a pesar de las administraciones y sin ayuda de estas”, dijo Raiteri, quien reconoció que no hay una política papera ni la hubo antes.

Según su mirada, la producción de papa “creció en función de gente que tuvo la visión y el coraje, porque en realidad tenemos 4 meses de producción y luego hay que esperar la revancha en un próximo tiro, y sino tenemos que aguantar un año. Es una actividad con riesgos y que depende mucho del clima”, agregó el dirigente.
En Otamendi recién en esta época del año se está concluyendo con la cosecha, pero además hay media docena de empresas locales que se dedican a la selección, lavado, empaque y almacenamiento del alimento, para que haya oferta disponible para los dos mercados que tiene el cultivo: la industria y el consumo en fresco.
La oferta de papa, como dijo Raiteri, depende de no demasiados productores que invierten una gran cantidad de capital cada año, porque producir 1 hectárea de papa en la Argentina cuesta aproximadamente entre 5 mil y 7 mil dólares. Es decir, diez veces o más que una hectárea de maíz. Casi 15 veces lo que cuesta hace una hectárea de soja.
Mirá la entrevista completa a Mario Raiteri:
El sector productor de papa tiene, como muchas otras actividades agropecuarias, el desafío enorme de establecer acuerdos con el resto de la sociedad. Raiteri lo sabe. Dice que “estamos empezando a hacernos cada vez más responsables en cumplir con la misión de producir la mayor cantidad de papa en condiciones de calidad, sanidad e inocuidad, tratando de tener algún grado de Buenas Prácticas y armonía con el ambiente”.
La papa es un cultivo complejo en el que la mayor parte de los actores no necesariamente es dueño de los campos que trabaja. La mayor proporción se realiza sobre tierras alquiladas. Y esto se debe a la alta rotación que requiere el cultivo, que requiere un periodo de descanso de los suelos de al menos cuatro campañas.
“El consumidor nos pide sustentabilidad en un cultivo intensivo que precisa de una presencia de fitosanitarios. Así que tenemos que ir cambiando la cabeza, y a su vez debemos hacer la actividad dentro de un marco legal que implica responsabilidad con nuestros trabajadores evitando el trabajo en negro, el trabajo esclavo y el trabajo infantil”, explicó Raiteri.
El dirigente también consideró que es necesario un mayor trabajo con el Estado, pues todavía hay mucha informalidad, especialmente en el mercado en fresco. “Tenemos que empezar a formalizar nuestra actividad tributando lo que corresponde, pero precisamos de la comprensión de las administraciones dado que no tenemos ningún tipo de asistencia financiera”.
Que la papa es uno de los alimentos más importantes de la Argentina no lo dice solo Raiteri. Según un informe de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) a cargo de los ingenieros agrónomos Ricardo Bergonzi y Sergio Constantino, el consumo de papa (fresca o industrializada) aumentó a 52 kilos por habitante por año, superando la marca de consumo de la carne, otro alimento muy significativo en la dieta de los argentinos, que en diciembre pasado se ubicó en 49,7 kilos por habitante por año, según cálculos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra).
“Argentina produce papa con 400 productores y sobre 80 mil hectáreas, con un potencial increíble como lo es terminar con el hambre en el país y nadie pone los ojos en esto, porque la visión que hay desde el Gobierno, sin importar el color de administración, es de caja. Para ellos es mas funcional el agronegocio, el pool de siembra y el commoditie tradicional de la soja. Nosotros queremos un campo con todas esas actividades, pero en el que no se vayan expulsando o reduciendo economías regionales como esta, con el compromiso que tienen para terminar con los problemas del hambre”, resaltó.
También señaló que gracias a la papa “se genera una movilidad social ascendente, porque ha permitido impulsar al resto de la economía local, la venta de maquinarias y de insumos. También la capacidad de dar trabajo porque si bien la actividad se mecaniza, una cuadrilla normal para una chacra promedio de 80 hectáreas es de 15 personas”.
En territorio bonaerense la papa se cultiva en zonas como Balcarce, General Alvarado, Mechongué, Nicanor Otamendi, Miramar, Necochea, Lobería, Azul, Tandil. Entre todas ellas suman poco más de 30 mil hectáreas de un total de 80 mil que se siembran a nivel nacional, es decir que casi 40% de la producción nacional se concentra allí.
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]]>La entrada Roberto Cittadini, un veterano del INTA que promueve la agroecología. “En una agricultura convulsionada, hay conciencia de que debe reformularse el modelo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Roberto Cittadini, un veterano profesional del INTA capacitado en Francia, es uno de los responsables de esa criatura. Cuando le preguntamos el por qué de semejante convocatoria, nos respondió que la agroecología “es la ciencia interdisciplinaria, porque es la combinación de la ecología, de la agronomía y de las ciencias sociales”. Por lo tanto, atrae públicos de todos lados.
Cittadini, que es sociólogo rural graduado en la Universidad de Mar del Plata, hizo un doctorado de Desarrollo Rural en Francia y desde allí regresó con la idea de este curso de formación, que lo convirtió en un fuerte promotor de la agroecología en Argentina. “Tengo toda una trayectoria de trabajo en el Inta ligada a las dinámicas de innovación socio técnica, abocado a tratar de comprender los modelos productivos de los ´80, trabajando en enfoque de sistema y fundamentalmente prestando atención a los procesos de transición, los procesos de cambios socio técnicos”, explicó a Bichos de Campo.
Ver El INTA le hace lugar a la agroecología y hasta enseña a quienes buscan practicarla
Cittadini relató que tuvo responsabilidad en los programas de desarrollo de Pro Huerta, donde se trabaja en esencia, con enfoque agroecológico. Luego migró un tiempo a Europa. “Puntualmente me tocó participar de una experiencia muy interesante que hizo el INTA en 2013, que empezó en el laboratorio que tiene el organismo argentino en Montpellier, Francia, donde cuatro investigadores concursamos para ejercer cargos en este instituto y generar investigaciones compartidas con equipos de Francia. Justo en ese momento, en ese país se estaba implementando la transición hacia la agroecología como política pública”, describió.
“En Francia, ellos llegaron a la conclusión de que el sistema productivo intensivo, que fue el gran éxito de la Revolución Verde y de la modernización luego de la segunda Guerra Mundial, tenía externalidades negativas, tales como las que vemos acá, o incluso peores en lo que hace a contaminación de ríos y afluentes”, agregó.
Acerca del modelo agropecuario predominante en la Argentina y sus “externalidades”, el investigador mencionó que “en el ambiente del INTA siempre hubo gente como yo que tuvimos un espíritu crítico desde hace mucho tiempo. Ya en los años ´90, viendo los procesos de exclusión de la agricultura familiar y de concentración de la tierra, teníamos esa preocupación. Yo siempre fui promotor y busqué el desarrollo de la agricultura familiar, y veía que estos modelos tendían a excluirla. Entonces, en ese momento, la preocupación inicial no era por el ambiente sino por la cuestión social”, relató.
Mirá el reportaje completo realizado a Roberto Cittadini:
Según Cittadini, “ellos- los franceses- tienen problemas hasta en el mar. Las playas de Bretaña están llenas de algas, producto de los nitratos que surgen de la producción intensiva de cerdos y de la ganadería. Hay una crisis ambiental importante y un cuestionamiento muy fuerte de parte de la sociedad, que empuja la necesidad de un cambio”.
Además, el técnico comentó que “ellos viven las influencias de las dinámicas que se dan a nivel global, por ejemplo de parte de la convención internacional de Cambio Climático, que está preocupada, como todos, por el impacto de este fenómeno. En este punto, la agricultura contribuye en un 30% a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Hay una conciencia en el ambiente científico y en la sociedad que es necesario cambiar”.
Sin embargo, Cittadini aclaró que “el modelo agropecuario intensivo es muy sólido, y las cámaras de productores y agricultores son defensoras del modelo tradicional. Pasa lo mismo que acá, y es que la agroecología se ve como una cuestión ambientalista, y como que vienen a cuestionar a quienes fueron los líderes del gran salto productivo que dio Francia. Hay dificultades de entendimiento”.
La diferencia, dijo Cittadini, es que “el gobierno francés impulsó la agroecología de modo abierto, lo que no garantiza que hubo éxito, sino que están en proceso aún. Es una agricultura convulsionada. Pero en los laboratorios y universidades, las agroecología ya es un eje central de las investigaciones agronómicas. Hay un nivel de conciencia de que hay que reformular el modelo, e integrar el sistema de la producción a la dinámica ecológica, ser mucho más respetuosos con la naturaleza. La idea es que hay que buscar un modelo que sea más amigable con el medio ambiente”.
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