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La entrada Juan Giugno no tiene dudas: “Hay que salir de producciones menos rentables como la vitivinicultura y animarse a explorar la nogalicultura” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nuestro gran interrogante por entonces era no saber si íbamos a poder desarrollar el nogal con riego por goteo, ya que todo el cultivo en el país se desarrollaba de modo tradicional, con riego por superficie y no había otra experiencia en el país”, dijo Giugno a Bichos de Campo.
Giugno se embarcó en un viaje por Israel para estudiar la tecnología de riego por goteo antes de implementar el nuevo desarrollo, aunque aclaró que “todo lo que te pude haber dicho hace veinte años es totalmente diferente a lo que te diga ahora, porque el cultivo cambió”.
Una de las principales transformaciones, según el especialista, es que “las plantas son más productivas ahora que antes y en un tiempo menor al estimado; con la misma variedad entramos en producción en la mitad de año. Antes el nogal necesitaba 10 a 12 años para entrar en plena producción y hoy lo hace a los 5 ó 7 años, según la zona, y con el doble de kilos. De los 3500 a 4000 kilos en los que estábamos al desarrollar el proyecto, hoy estamos en los 7000 a 8000 kilos de producción”, informó.
¿Y cómo se logró ese cambio de paradigma? “Copiamos a los que realmente les funcionó el libreto de ´menos años y más kilos´. Adoptamos tecnología de Chile y fuimos haciendo varias pruebas con técnicos de ese país hasta lograr el objetivo de 7000 kilos por hectárea de nuez seca”, respondió.
Mirá la entrevista completa a Juan Giugno:
¿Logró la Argentina igualar a Chile en productividad? El especialista mendocino en nogalicultura asegura que en regiones puntuales sí se pudo hacer. “En algunas zonas estamos con las mismas producciones que ellos; quizás podemos tener un riesgo climático un 5% mayor a Chile, pero en el resto venimos muy parecidos”.
Sin embargo, Giugno reconoció que para ganar amplitud exportadora a la Argentina le falta más volumen. “Argentina tiene apenas el 10% de lo que actualmente tiene Chile en producción”, dijo, aunque admitió que “es tentadora la producción del hemisferio sur en contra estación” respecto del hemisferio norte.
A su vez, Giugno precisó que “los precios para invertir en Argentina son más baratos que los que ofrece Chile. Sólo nos falta mayor desarrollo y obtener una palanca financiera para crecer más en hectáreas y reconvertir”. Al respecto, Giugno explicó que hay que salir de producciones menos rentables, como, por ejemplo la vitivinicultura, y animarse a explorar oportunidades en la nogalicultura.
Como particular ventaja que ofrece el nogal, Giugno manifestó que “el cultivo se puede mecanizar por completo, lo que evita tener mano de obra dependiente; a su vez, te permite hacer fincas en zonas un poco mas alejadas y podés integrarte a nivel comercial e industrial una vez que tenés escala, lo que con la vitivinicultura es algo más complicado de lograr”.
“El nogal te demuestra con el tiempo que se puede exportar bien, que el producto es muy tentador y que los números cierran. Los mercados se van abriendo en la medida en que ganás en producción. Eso sí, se requiere mucha espalda financiera”, resaltó.
Para dimensionar la inversión que requiere la actividad del nogal, Giugno comentó que “el riego sale 3500 dólares por hectárea, a eso tenés que sumarle una perforación que te sale 150.000 dólares si es que la usarás, por ejemplo, para unas 50 hectáreas. Luego, entre plantas y movimientos de suelos, hablamos de 12.000 a 15.000 dólares la hectárea para tener una plantación desde el año uno. Luego, en inversión de planta de secado, necesitás 10.000 dólares por hectárea. Por eso, una planta de 100 hectáreas te demandaría un millón de dólares”.
No obstante, Giugno aclaró que “vale la pena subirse a la actividad. Desde los 30 años que llevo en esto, los que hicieron bien las cosas han seguido invirtiendo y creciendo, y no han perdido plata. Creo que lo mas importante es estar integrado en un negocio que te permitirá vender tu producción. Tenes seis meses para hacerlo desde la cosecha hasta octubre, estás en contra estación y podes exportar”.
Y al igual que a muchas frutas, a la nuez recientemente le quitaron las retenciones. “Es una fruta presente en la dieta de los millennials y cada vez se consume más. Hablar de frutos secos es hablar de algo bueno, sano, saludable, antioxidante y su consumo aumenta año tras año”, concluyó.
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]]>La entrada Postales de Río Negro: “El patriarca de los avellanos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Juan Rolca es el patriarca de los avellanos. Casi seguro que no querría ser llamado así, y casi seguro además que prefiere permanecer medio escondido en el monte de frutales de su pequeña chacra de 20 hectáreas en la zona del IDEVI, el valle inferior del Río Negro, cerca de Viedma. Allí hay implantadas 10 hectáreas con avellanos, más 6 de nogales. También algún almendro.
Juan, que trabajaba en el INTA tiempo atrás, empezó a inquietarse por los frutos secos luego de una beca de solo tres meses en Italia, a fines de los setenta. Ahora debe necesariamente ser considerado como el pionero de una actividad económica que ya es significativa para la región norpatagónica.
Cuando Rolca comenzó con esto de la fruta seca, en Río Negro había solo algunos nogales viejos traídos por los viejos inmigrantes. Nada más. Fue él entonces quien inició las primeras plantaciones comerciales en 1983, cuando en la provincia no parecía haber más espacio que para las peras y las manzanas.
Hoy existan unas 500 hectáreas de avellanos en toda la provincia, incluidas unas 200 hectáreas de la empresa italiana Ferrero, que forman parte importante del “cluster de frutos secos” que se creó en Río Negro. En Chile, del otro lado de la cordillera, hay unas 15.000 hectáreas de esa variedad frutal.
Juan, como muchos otros productores, en muchos otros rubros, asegura que la clave de todo está en insistir y trabajar. En su caso la chacra la maneja junto a sus dos hijos. Al principio de esta historia, ellos tres esperaban pacientemente hasta la caída de los frutos secos (las avellanas) que suele producirse en marzo, y luego levantaban cada una de ellas a mano desde el suelo. Eso ya ha cambiado y ahora existe una especie de gran aspiradora que facilita la cosecha, pues absorbe los frutos y a la vez elimina el 95% de las impurezas. Esta máquina, como los conocimientos iniciales de Rolca, provino de Italia.
Lo que no pudo resolverse del todo todavía es cómo pelar las avellanas. Recién ahora el “cluster” rionegrino está adaptando en la región del IDEVI una descascaradora mecánica, la primera en toda la región. Ya hablaremos de ella. Hoy estamos presentando a Juan.
Lo mejor de esta actividad, dice el patriarca de los avellanos, es que una vez que empiezan a largar fruta, la vida útil de estos árboles puede llegar hasta los 100 años. En su caso, la densidad de la plantación es de unas 150 o 160 árboles por hectárea.
El año pasado, el kilo de avellana se pagaba a 3,5 dólares con cáscara. Hoy vale cerca de 4,5 dólares, porque la Argentina sigue siendo deficitaria. No son malos números, pero Juan insiste en que a los productores locales les resulta mucho más conveniente vender las avellanas sin cáscara, ya sea a la fabricante de los populares bombones Ferrero Rocher o a quienes elaboran chocolates con avellana en Bariloche y otras zonas turísticas.
¿Pero cómo se pelan? “Con tablita y martillito”, responde Juan.
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