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La entrada A partir del 1° de enero, los alimentos genéticamente modificados deberán estar etiquetados en Estados Unidos se publicó primero en Bichos de Campo.
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Hasta ahora. En los Estados Unidos a partir del 1° de enero de 2022 será obligatorio (hasta ahora era voluntario) etiquetar los alimentos que contengan ingredientes genéticamente modificados. Sucede que en 2016, el Congreso de ese país aprobó la Ley Nacional de Divulgación de Alimentos de Bioingeniería , que ordenó al USDA (Departamento de Agricultura) que estableciera un estándar nacional para identificar ese tipo de productos en los empaques. La ley permite hasta un 5% de ingredientes modificados genéticamente y se aplica a la mayoría de los productores e importadores de alimentos en ese país.
Incluso el USDA elaboró un listado de los OGM presentes en dicho país.
Fue el ex secretario de Agricultura de los Estados Unidos de Donald Trump, Sonny Perdue, quien anunció el Estándar Nacional de Divulgación de Alimentos Modificados por Bioingeniería el 20 de diciembre de 2018. La fecha de implementación de la norma era el 1° de enero de 2020, excepto para los pequeños productores de alimentos, cuya fecha de implementación es el 1 de enero de 2021. De todos modos, hubo un plazo de gracia y recién a partir de la semana que viene la normativa será de cumplimiento obligatorio.
Hasta ahora, según cuenta una ilustrativa crónica de la revista digital Moderm Farmer, se etiquetaba a la inversa, los alimentos que no contenían transgénicos. El Proyecto No OGM permitía poner en los envases un logo que “presenta una pequeña mariposa anaranjada que está posada sobre una hierba verde”. Esa etiqueta fue creada en 2010 por dos cadenas que querían brindarles a sus clientes información sobre los OGM. Para obtener la certificación, un producto debe contener menos del 1% de ingredientes transgénicos y eso debe ser certificado por un asesor externo.

Pero a partir del 1 de enero, el sello del USDA será de uso obligatorio. ¿Tendrá efecto en los consumidores de ese país? Es lo que se preguntó un equipo de investigadores de la Universidad de Cornell, cuyos estudios sugieren que estas nuevas etiquetas podrían pasar desapercibidas fácilmente.
“¿Necesitamos etiquetas obligatorias? ¿Si no tienen ningún efecto en el comportamiento del consumidor o en las compras de los consumidores? ¿Realmente tienen un propósito, cuando ya tenemos esta etiqueta realmente eficiente, voluntaria y sin OGM?” se pregunta Aaron Adalja, profesor asistente de gestión de alimentos y bebidas en la Escuela de Administración Hotelera de Cornell y coautor del estudio.
“En la comunidad científica, no hay evidencia comprobada que demuestre que los alimentos transgénicos tengan algún problema de seguridad o salud”, añade Adalja. “Pero dicho esto, ciertamente hay un gran segmento de consumidores que encuentran que esta tecnología es sospechosa”, aclara.
Como sea, el equipo de Cornell concluyó en que las nuevas etiquetas de divulgación obligatoria pueden no tener mucho efecto en las compras de los consumidores. Uno de los casos que estudiaron estos investigadores fue el del estado de Vermont, que en 2016 implementó una ley propia de etiquetado obligatorio, apenas treinta antes de que el Congreso aprobara el Estándar Nacional de Divulgación de Alimentos de Bioingeniería.
Por un corto tiempo, en Vermont convivieron la etiqueta voluntaria de no OGM con la etiqueta obligatoria de OGM. Eso les dio a los investigadores un excelente conjunto de datos. Aquí había un grupo definido de personas y un período de tiempo distinto: comportamiento de compra antes y después de julio de 2016.
“No encontramos diferencias, ni cambios en el consumo de productos transgénicos o no transgénicos en Vermont”, aseguró Adalja al medio estadounidense.
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]]>La entrada ¿Es razonable tener tanto miedo a un escape de trigo HB4? Decídalo usted mismo luego de conocer la historia de las “filtraciones transgénicas” sucedidas en la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Todas estas preguntas suenan muy lógicas y razonables hasta que se revisa la historia de otras “contaminaciones” con transgénicos ocurridas en la Argentina en los últimos treinta años. Cuando uno revisa la lista de este tipo de “episodios” -sucedidos bajo la mirada de un Estado que suele ufanarse de sus controles y de la eficacia de su legislación en materia de OGM, y muchas veces además con la complicidad de actores del sector privado-, ya no queda margen para la duda: hay que controlar el HB4 a fondo.

El tabaco transgénico: En la Argentina, en las provincias de Tucumán y de Catamarca, a fines de los noventa se llegaron a sembrar unas 1.000 hectáreas con una variedad de tabaco Burley modificado genéticamente que ni siquiera tenía permiso oficial para ser utilizado en ensayos a campo.
El episodio fue oprobioso para el sistema de control conformado por el INASE y la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología), pues ese tabaco transgénico incluso se llegó a cosechar y el gobierno tuvo que ordenar la destrucción de esa mercadería.
Fueron 300.000 kilos los que se incineraron, que habían sido obtenidos en el marco de un proceso pre-comercial lanzado por una ignota firma Tabatuc, a instancias de la estadounidense Hail & Cotton. El proyecto tenía nombre, “Tabaco 2000”, pero fue interrumpido de cuajo por las resoluciones 452 del Senasa (que ordenó reunirlo en un galpón) y la 740 firmada por el ex secretario de Agricultura de la Alianza, Antonio Berhongaray, que dispuso su incineración.

El maíz transgénico: Berhongaray también fue uno de los protagonistas de la increíble saga del maíz GA21, que es quizá la que más puede parecerse al actual caso del trigo Hb4, aunque ojalá esto no suceda.
Ese transgénico tenía resistencia al herbicida glifosato como la famosa soja RR, y fue desarrollado por Monsanto para su empresa Dekalb Argentina SA, que solicitó permiso a la Conabia para hacer ensayos a campo desde 1997 en cinco localidades. Esas autorizaciones fueron otorgadas por el ex secretario Gumersindo Alonso en 1998.
Cuando asumió el gobierno de Fernando De la Rúa en 1999, Berhongaray comenzó a aplicar una política “espejo” en materia de OGM, que consistía en no autorizar eventos que no tuvieran también el aval de la Unión Europea, por temor a perder mercados. Por eso la aprobación definitiva del GA21 -que en ese tiempo fue cedido por Monsanto a su rival Syngenta- quedó cajoneada en los despachos oficiales.
La presión de los privados era inmensa y hasta parece ser que en la ExpoChacra del año 2000, cuando se daba por descontada la aprobación de ese OGM, manos traviesas regalaron semilla a varios productores líderes, violando todo tipo de protocolo de bioseguridad. Este artículo de Página/12 recuerda ese episodio que fue oportunamente denunciado por Greenpeace: “La difusión de este transgénico no autorizado en la Argentina, estigmatizaría nuestra producción en toda Europa, lo cual sería una gran pérdida de mercados”, advertían los ambientalistas.
Luego de que Néstor Kirchner llegara al poder, ese maíz resistente fue finalmente autorizado por el secretario Miguel Campos en febrero de 2005. Ya estaba sembrado en varios cientos de hectáreas y hasta había un mercado ilegal de híbridos resistentes a glifosato.
Con el pecado original ya cometidos, en 2007 la Comisión Nacional de Semillas (Conase) volvió a prohibir la comercialización de esta semilla a raíz de los inconvenientes registrados con algunos embarques argentinos a la UE, en los que se detectaron trazas de estos materiales. Allí la tolerancia era 0. Pero la prohibición duró apenas un par de meses, se pudo desbloquear y hoy el gen GA21 incluso forma parte de varios maíces apilados presentes en el mercado.

Ese evento transgénicos denunciado por los europeos estaba autorizado en Canadá, pero claramente estaba prohibido en la Argentina, a la cual se le atribuía el origen de las semillas. La variedad había sido creada por Monsanto y su semillera controlada Dekalb, pero esas compañía ya habían pasado a formar parte de Bayer, empresa que confirmó que la semilla se producía en la Argentina y exportada en contraestación para su siembra en el Hemisferio Norte. En Europa, Bayer ordenó destruir cerca de 11 mil hectáreas.
“Nosotros estamos convencidos de que el agrosistema argentino está libre de colza transgénica”, enfatizó en ese momento el ex presidente del INASE, Raimundo Lavignolle, que de todos modos tuvo que ordenar una suspensión de todas las exportaciones de semillas de colza hasta tanto se aclarara el episodio.
En el campo, de todos modos, son recurrentes las quejas de varios productores por esta variedad de colza resistente al glifosato, que ya se comporta casi como si fuera una maleza.

La alfalfa transgénica: Como creó una soja RR, un maíz RR y una colza RR, Monsanto también introdujo el gen de resistencia al herbicida glifosato en el cultivo de alfalfa, que se utiliza intensamente en todo el mundo como forraje para los animales. La variedad pudo ser sembrada en Estados Unidos a partir de 2005, pero un año después su aprobación fue impugnada judicialmente por la falta de estudios sobre su impacto ambiental. El caso llegó a la Corte Suprema y finalmente en 2010 quedó liberado en aquel país ese nuevo OGM.
En la Argentina ese expediente de aprobación nunca avanzó, por lo que resultó muy curiosa una noticia de marzo de 2018 en el que se informaba que personal del SENASA había destruido un total de 147 hectáreas de alfalfa OGM que era ilegal. Estaba sembrada en un establecimiento agropecuario ubicado en la localidad de Nueva Francia, provincia de Santiago del Estero.
Aquel episodio marcó el inicio de una suerte de razzia protagonizada por el INASE y el SENASA para detectar y destruir una producción de alfalfa RR que estaba mucho más difundida en el país de lo que se pensaba. Recién en junio de 2018, como para tratar de disimular semejante papelón, el Ministerio de Agroindustria aprobó en la Resolución 33/2018 la comercialización de una alfalfa tolerante al herbicida glifosato y con contenido reducido de lignina.
Se trataba de una alfalfa que contenía los eventos MON-ØØ179-5 x MON-ØØ1Ø1-8, que fueron desarrollados por Monsanto, pero cuyos derechos habían sido cedidos al Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear), una empresa creada por el Conicet y la firma argentina Bioceres, que es la misma que ahora tiene cuestionamientos por el trigo HB4. De hecho, desde esa empresa se denunció públicamente la existencia de una alfalfa RR trucha.
En rigor, los operativos oficiales para destruir la semilla de la alfalfa ilegal continuaron por varios meses. Por ejemplo, a mediados de 2019 el INASE seguía informando sobre “el decomiso y destrucción de 15.178 kilos de semilla de alfalfa con eventos transgénicos no autorizados mediante el método de entierro en la localidad de Salto”.

El algodón transgénico: En septiembre de 2019 se conoció otro escándalo en torno a un transgénico que no figuraba en la lista de cerca de 60 eventos autorizados por la Conabia. Eran tiempos de siembra en el norte del país, pero los productores comenzaron a denunciar un severo faltante de semillas debido a los rigurosos controles que había comenzado a realizar el INASE en las plantas deslintadoras, que son aquellas que separan justamente la semilla de ese cultivo textil. ¿Qué buscaba el INASE? Pues una serie de variedades de algodón no autorizadas en el país.
En 1998, luego de aceptar la soja RR, la Argentina aprobó la introducción de maíz y el algodón con el gen Bt, de resistencia a insectos. Pero la ofensiva oficial sobre el mercado se lanzó luego de que veinte años después -en octubre de 2018- se hallara también mucha presencia en los campos de un algodón transgénico desarrollado por Monsanto que nunca había sido liberado para la siembra en el país: el MON-15985-7, que ofrece resistencia combinada a glifosato y a lepidópteros.
Al parecer ese evento había pasado por los sistemas de aprobación oficial, pero Monsanto desistió finalmente de pedir su aprobación comercial por falta de perspectivas comerciales. Luego, esa compañía vendió su semillera de algodón Genética Mandiyú (la única del país) a Gensus, una empresa local que con lógica comenzó a exigir al INASE un sistema de fiscalización de la semilla certificada. De allí los controles que dejaban a los productores sin semilla suficiente.
Otra versión indica que “el algodón RR BT se encontró por casualidad. Un lote de semilla que vendió Genética Mandiyu (ahora Gensus ) era supuestamente BT y por error aplicaron glifosato. Quedaron plantas vivas, que las llevaron a cosecha y de ahí salió semilla que después se multiplico”
Como sea el algodón estaba ahí, sembrado sin autorización. ¿Cómo se resolvió finalmente este problema? Como siempre, un poco haciendo la vista gorda y otro poco aceptando finalmente el avance arrollador de los transgénicos. El famoso LTA puede aplicarse en la mayoría de los casos.
Hacia fines de 2019, la gestión de Luis Miguel Etchevehere en el Ministerio de Agricultura aprobó tres nuevas variedades de algodón transgénico: dos de esos OGM fueron desarrollados por Basf y ofrecían tolerancia a glufosinato de amonio, a glifosato y resistencia a diversas plagas. La otra de Syngenta también aseguraba a los agricultores protección contra distintos insectos, incluida la peligrosa “lagarta rosada”.
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]]>La entrada Se vienen análisis generalizados para descartar una posible contaminación con trigo HB4: ¿Qué métodos de detección se utilizan y quién los paga? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esas hectáreas ya comenzaron a cosecharse en el norte y se suponía que el INASE (Instituto Nacional de Semillas) iba a tener un control estricto sobre ellas, pues deben aplicarse las generales de la ley a los productos OGM que están en vías de desregulación. Pero la verdad terminó siendo que el organismo tenía poca idea de lo que sucedía y recién ante la presión de la cadena comercial triguera -que teme una contaminación de las partidas del trigo convencional-, el Ministerio de Agricultura tuvo que salir a mostrar mayor dedicación por el asunto. Por eso INASE mandó georreferenciar todos los puntos donde se almacenará ese trigo y a desactivar gran parte de la producción para que no pueda ser utilizada como semilla.
No parece ser suficiente para los privados que deben vender el trigo (acopios y cerealeras), que argumentan que una sola espiga del trigo HB4 que se filtre de dicho cerco y se mezcle con una partida de trigo convencional podría provocar una catástrofe, con reclamos desde los países importadores que podrían resultarles muy “onerosos”. Y este año habrá trigo para exportar: habrá cerca de 21 millones de toneladas de las que los argentinos preservaremos solo 6,5 millones como “bien cultural”. El resto, afuera.
Este peligro incierto generó -según pudo averiguar Bichos de Campo de fuentes del sector exportador directamente involucradas con el asunto-que en todos los contratos de compraventa de trigo haya que aclarar que el cereal está “libre de HB4”, de modo de hacer al productor que entrega el grano de algún modo corresponsable ante un eventual incidente de contaminación. Esta situación es ya generalizada en cooperativas, acopios y exportadoras. Todos se cubren de ese modo.

Pero no parece suficiente. Y entonces al menos una de las empresas que reciben trigo para exportarlo ha comenzado a hacer también una serie de análisis sobre los camiones de trigo que ingresan en sus instalaciones de San Lorenzo. Se trata de Molinos Agro, pero sería injusto decir que la decisión se limita solo a ellos. Esta semana habrá una reunión entre funcionarios del gobierno y representantes de toda la cadena comercial. Allí quedará implícitamente acordado que este sistema de detección del gen HB4 se extenderá muy rápido a todas las empresas.
¿Y cómo funciona entonces el sistema de detección que comenzará a implementarse en todas las terminales portuarias?
Cada camión que llegue debe venir amparado por un contrato dónde el productor declara que es un trigo “libre de OGM”. Eso incluye al HB4, obviamente, porque es el único trigo transgénico que anda dando vueltas por el mundo en este momento.
La empresa exportadora, para asegurarse que eso realmente sea así y el trigo no esté contaminado, realizará primero un test morfológico de la carga. Por ahora hay una sola empresa que ofrece este servicio y que confesó a Bichos de Campo estar recibiendo pedidos no solo de los exportadores sino también desde varios acopios: es Zoom Agri, que ya tiene mucho camino hecho reconociendo y clasificando las diferentes variedades de cebada,

¿Cómo funciona este primer análisis? Zoom Agri provee a sus clientes de un scanner donde se colocan unas cuantas espigas del trigo que arribó al puerto. Esos granos son sometidos a una intensa sesión de fotografías, de frente y de perfil, que envían la información a la nube. Allá arriba, complejos algoritmos construidos en base a todas los tipos de trigo presentes en el mercado, identifican en menos de un minuto y medio de qué variedad de trigo se trata. La Inteligencia Artificial es la que actúa como una primera barrera.
¿Y por qué este sistema podría identificar un trigo con el ADN modificado? En realidad este test no analiza la composición genética de cada granito. Lo que haría es detectar las únicas dos variedades utilizadas por Bioceres para multiplicar su evento HB4, que son la I 201 y la I 202. El sistema de Zoom Agri puede detectar esas variedades. Si no lo hace, el camión pasa sin problemas. Pero si llega a ser una de ellas, se clava el freno para iniciar otro proceso.
-¿Y cuánto cuesta ese test?- le preguntamos directamente a la gente de Zoom Agri.
-Se cobra de dos formas. Una es a nivel de análisis individual, que son 5 dólares por análisis. Pero también hay una especie de abono de 1.500 dólares mensuales que toman las empresas que deben hacer una gran cantidad de análisis. En ese caso el costo se diluye mucho, porque imaginemos que una exportadora recibe 6.000 camiones por mes y que cada uno de ellos carga 30 toneladas de trigo.

Por ahora, Molinos Agro se está haciendo cargo del costo de aplicar este primer filtro y se estima que lo mismo sucedería con todas las demás empresas que han pedido tener sus propios scanner. Es además lo que le pedirá el Ministerio de Agricultura al sector comercial: que trate de absorber los costos sin descontarlos de la factura del productor de trigo, que poco tiene que ver con el origen de esta situación.
Se supone que este análisis permitirá descartar el riesgo de contaminación en la mayoría de los camiones con trigo que lleguen a los puertos. ¿Pero qué sucederá en el caso de que algún rodado cargue con alguna de las dos variedades que podrían contener el trigo HB4?
Primero se repite el test morfológico para descartar “falsos positivos”. Pero si el resultado es insistidor, entonces lo que están haciendo en Molinos Agro es recurrir a un segundo análisis, que también pagan ellos y que sería semejante a un test PCR para detectar el coronavirus o la variedad Intacta en soja: la famosa tirita con un reactivo especial que marcaría la presencia del gen que se busca.
¿Y si ese segundo análisis diera positivo? Por ahora no sucedió, pero qué miedito…
Nos explicaron los exportadores: “Nosotros repetimos el análisis de las tiritas dos veces, para estar seguros. Si continuara siendo positivo la última instancia es ir a cámara (en referencia a la Cámara Arbitral de las Bolsas de Cereales). Recién ahí los costos (aquí aparece el valor de 16.000 pesos por cada test que ha sido tan mencionado) se deberían pagar a medias, como es uso y costumbre. O eventualmente lo pagará el productor se se confirma la presencia de HB4, por haber incumplido con el contrato” pactado.
¿Con qué contrato? Con aquel que decía que estaba entregando un trigo “libre de GMO”.
“No podemos perder de vista que nosotros tenemos hoy un negocio caminando que es la exportación de trigo. Un barco que sale del país con 30 o 35 mil toneladas equivale a llevar carga por unos 10 millones de dólares. Tener semejante suma en tránsito y que haya riesgo de rechazo en el mercado de destino es un riesgo que no podemos correr. Habría costos directos y otros intangibles, como perder destinos, perder credibilidad y la confianza de los clientes”, explicaron desde el sector cerealero. Ese es el argumento para tomar tantas prevenciones.
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]]>La entrada Bioceres obtuvo el tan ansiado permiso de Brasil para su trigo HB4, pero de todos modos avisó que por ahora no venderá ni la semilla ni el grano de esa variedad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Comisión Nacional de Bioseguridad de Brasil (CNTBio) venía “pateando” la discusión sobre el trigo HB4 desde mayo pasado, al tiempo que pedía nuevos requerimientos de información a la empresa argentina que patentó esa variedad surgida del “cantero” de Raquel Chan, investigadora del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que introdujo genes del girasol no solo en el cultivo de trigo, sino también en la soja HB4, que está pendiente de una aprobación semejante en China. Con este gen inserto en su ADN, el trigo HB4 tiene mayor tolerancia a situaciones de estrés hídrico. Además incorpora otro gen de resistencia a las aplicaciones del herbicida glufosinato de amonio.
La aprobación en Brasil, de la cual todavía se desconocen todas sus implicancias, era la condición que el Ministerio de Agricultura argentino, que había aprobado el trigo HB4 en agosto de 2020, puso para la liberación comercial del grano modificado en el país. Esto debido a que el cereal es el principal producto de exportación de la Argentina hacia el vecino país. Finalmente, se aprobó hoy solo la comercialización de la harina de esa variedad, lo que supone que ahora sí podrían verse facilitados tanto la siembra de esa variedad aquí como la venta de la harina en el vecino país.
Bioceres, de todos modos, parece haber cambiado de estrategia, porque informó que no planea ni vender semilla (sembró 55 mil hectáreas en la Argentina para obtener simientes que serán cosechadas a partir del mes próximo) ni exportar granos o harina de trigo modificado a Brasil.
“El 11 de noviembre Bioceres recibió la aprobación regulatoria por parte de CTNBio, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil de su trigo HB4, cultivo que cuenta con una tecnología de tolerancia a sequía única a nivel mundial”, indicó la compañía en su comunicación del suceso, destacando que este OGM ha sido un desarrollo público-privado y celebrando que “la ciencia argentina sigue produciendo impacto. Lo que pasó hoy es un hito más en ese camino”.
“La aprobación en Brasil confirma lo que las autoridades argentinas habían dictaminado: el trigo HB4 es seguro para el medio ambiente y para la salud humana y animal. Bioceres presentó toda la evidencia solicitada, fue evaluada y obtuvimos la aprobación”, agregó la empresa con sede en Rosario, antes de dar señales de qué es lo que piensa hacer ahora.
“¿Cómo sigue el proceso? Independientemente de la aprobación por parte de Brasil, Bioceres seguirá gestionando la producción de semillas y grano de trigo HB4 bajo el programa de identidad preservada que se utilizó en las últimas dos campañas para garantizar la trazabilidad de nuestra producción. Es importante destacar que tanto la semilla como el grano producido son 100% propiedad de Bioceres”, indicó la empresa. Hace unos meses, la empresa firmó un convenio con la fabricante de alfajores Havanna como para desarrollar una línea de alimentos funcionales a partir de ese trigo transgénico. Desde la empresas se informó que además mantienen conversaciones con molinos locales.
Entonces, esto quiere decir que el único productor del nuevo trigo transgénico en el país seguirá siendo por ahora Bioceres a través de una red de socios seleccionados. En total hay 225 productores que ya siembran esa variedad bajo una estricta supervisión tanto de la compañía como del INASE (Instituto Nacional de Semillas), que estableció reglas bastante estrictas para evitar la contaminación cruzada con los trigos convencionales sembrados en el país.
Una posible contaminación del cereal con trazas del OGM de Biocerees ha sido el principal argumento de la cadena de comercialización de trigo (acopiadores, cerealeras, molinos y hasta varias entidades de productores) tanto aquí en el país como en Brasil, donde la poderosa asociación de molinos brasileños Abitrigo anunció que no compraría ni un gramo de la nueva variedad. El rechazo potencial de un trigo transgénico por parte de los consumidores es el telón de fondo que despliegan quienes lo rechazan.
Bioceres, en este escenario de rechazo bastante generalizado, avisó que no cometerá ninguna torpeza y mucho menos se apresurará. “Esto va en línea con la adhesión de Bioceres a los cinco requisitos definidos antes de la liberación comercial del trigo HB4”, indicó un comunicado. Esos requisitos eran:
En este sentido, la empresa nacida en 2001 para apuntalar la biotecnología agrícola nacional apuntó que “continuará implementado los protocolos de stewardship (preservación) y bioseguridad, auditando los procesos de siembra, cosecha, almacenamiento, y transporte” de la nueva variedad.
También recordó que como compañía de biotecnología “viene trabajando desde hace más de 10 años con cultivos regulados, y mantuvo siempre altísimos estándares de seguridad y sin ninguna experiencia negativa, ni en trigo ni en soja ni en otros cultivos”. De este modo, trató de desestimar los temores del resto de la cadena sobre una contaminación incidental.
También aclaró que “seguirá trabajando en el aspecto regulatorio”, pues el trigo HB4 ya fue presentado para su aprobación también por los gobiernos de Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Australia.
La entrada Bioceres obtuvo el tan ansiado permiso de Brasil para su trigo HB4, pero de todos modos avisó que por ahora no venderá ni la semilla ni el grano de esa variedad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Nace el “trigo Messi”? Los molinos brasileños advierten sobre la posibilidad de que el Trigo HB4 ingrese ilegalmente a su país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Muchos años después, ya sin el Diego entre nosotros y ahora con Lionel conquistando su primera copa América con la selección argentina, los molinos brasileños advierten que la situación podría repetirse con el trigo HB4, que es tolerante a la sequía y fue un desarrollo nacional. Correspondería, si este temor acaso se confirma, bautizarlo como el “trigo Messi”.
En las últimas horas, la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (CABC) distribuyó entre sus asociados una comunicación firmada por Rubens Barbosa, el presidente de Abitrigo (la poderosa Asociación de Molinos de Trigo de Brasil) en la que esa entidad expresa su preocupación por la gran cantidad de hectáreas sembradas con la variedad transgénica HB4 de ese cereal en la Argentina, un dato que fue dado a conocer por Bichos de Campo.
Argentina ya suma un total de 78.000 hectáreas sembradas con cultivos HB4 tolerantes a sequía
En esa comunicación, Rubens anticipa que Abitrigo avisará al Ministerio de Agricultura de su país “sobre el riesgo de entrada ilegal de trigo transgénico a Brasil”.
El documento de Abitrigo, que agrupa a los molinos brasileños que importan cada años cerca de 5 millones de toneladas de trigo desde la Argentina, se construyó en base a información recogida por el Ministerio de Relaciones Exteriores a partir de datos de a Embajada de Brasil en Buenos Aires, donde seguramente leen este portal.
“Las cifras confirman la producción de 60.000 hectáreas de trigo transgénico, a las que se destinarán 200.000 toneladas de semillas. Estos números indican una gran inconsistencia al momento del proceso de aprobación interna en Argentina. Esta producción experimental permitiría sembrar 1,5 millones de hectáreas y producir de 4,5 a 5 millones de toneladas (equivalente al 25% de la producción argentina o al 50% del saldo exportable)”, indicó Rubens.
En realidad, según surge del último balance presentado por la empresa rosarina Bioceres, que desarrolló el trigo HB4 a partir de una investigación científica de la doctora Raquel Chan, de Conicet, está temporada 2021/22 se han implantado bajo contratos con 225 productores unas 55 mil hectáreas con la variedad HB4.
En tanto, los cálculos sobre la posible producción de semillas en dicha superficie tomados por Abitrigo son muy parecidos a los que realizó el ex jefe de Gabinete del Ministerio argentino de Agricultura, Santiago del Solar, en otra nota de Bichos de Campo. Del Solar secundó al ex ministro del macrismo Luis Miguel Etchevehere, que se negó en su gestión a aprobar el evento de Bioceres, debido a la rotunda negativa de sectores de la cadena triguera (acopiadores, molinos y exportadores), que estaba temerosa de perder mercados de exportación frente al rechazo de los consumidores a ingerir alimentos elaborados a partir de un trigo transgénico. Curiosamente, en esa misma gestión Ecthevehere sí presentó una papa resistente a virus, desarrollada por otra empresa nacional llamada Biosidus.
El trigo HB4 fue el único OGM aprobado hasta ahora por el gobierno de Alberto Fernández. El ministor de Agricultura, Luis Basterra, firmó la resolución autorizando su siembra, pero “condicionada” a una aprobación del evento también en Brasil. Allí el trámite debe pasar por el debate de la Comisión Nacional de Biotecnología (CNTBio), que en mayo pasado reclamó más documentación a Bioceres y aplazó una decisión para su sesión de octubre. En esas deliberaciones, la propia Abitrigo ya anticipó su rechazo a la variedad modificada genéticamente en la Argentina.
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]]>La entrada Preocupación ruralista por la extendida siembra del trigo HB4: 55 mil hectáreas entre 225 productores se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Semejante volumen de trigo alcanzaría para sembrar 2,5 millones de hectáreas con dicha variedad, que es algo menos de la mitad de la superficie argentina. Pero ese trigo todavía no está autorizado en el país y es rechazado por nuestros compradores”, advirtió Del Solar, que siempre ha sido crítico de la introducción del trigo transgénico por el peligro que implicaría para conservar los mercados que tiene abiertos la Argentina. El mayor temor de la Comisión de Granos de la Rural es que haya una mezcla accidental con partidas de trigo convencional.
El ex funcionario de Cambiemos fue más allá y estableció que el riesgo de que aparezcan trazas de este trigo modificado es mayúsculo, porque en un kilo de entran 27 mil granos del cereal (cada 1000 granos pesan cerca de 36 gramos). Y en cada camión van 29 mil kilos.
“El riesgo no debe medirse en kilos sino en cada grano de trigo, porque cada grano es en si mismo es potencial presencia del gen HB4. Y son muchos productores. Cualquiera de ellos puede cometer un pequeño error involuntario, que no limpió bien el camión o la cosechadora, y esa semilla se mezcló con otra. Toda esa propagación involuntaria se puede dar, y cada granito es potencial causante de un problema”, explicó.

Del último balance presentado por Bioceres, la compañía argentina que desarrolló este trigo HB4, tolerante a la sequía y resistente al herbicida glufosinato de amonio, surgió que 225 productores sembraron -bajo estrictas cláusulas de bioseguridad- en total 55.000 hectáreas con el trigo HB4. Es decir que hubo un crecimiento sustancial de la superficie respecto de las 7.000 hectáreas que habían sido implantadas en 2020.
En la Comisión de Semillas de la SRA se analizó el asunto y se estableció que el riesgo de contaminación cruzada no debe ser minimizado. Del Solar explicó que Bioceres firmó con cada uno de los productores un contrato que incluye un “Plan de Stewardship” (custodia) o de uso responsable de la tecnología HB4 para evitar fugas del sistema. La Conabia y el INASE dieron su visto bueno y se supone que están a cargo de los controles de bioseguridad correspondientes.
“¿Quién se hace cargo si esto falla? ¿Qué plan de control hay? Y si falla el control, ¿qué plan de contingencia se aplicará?” Preguntas de ese tenor son las que formuló Del Solar, que cuando era funcionario del ex ministro Luis Miguel Etchevehere rechazó aprobar el trigo HB4. El evento, sin embargo, fue aprobado con condicionamientos por el nuevo ministro Luis Basterra, luego de recibir el visto bueno del Senasa y de la Conabia.
Ese condicionamiento tiene que ver con la aprobación también del trigo HB4 en Brasil, que todavía está pendiente. es decir que la siembra se habilitará recién acá cuando sea aprobado allá también. La Comisión Nacional de Biotecnología (CNTBio) estuvo apunto de analizar el expediente en su reunión de mayo pasado, pero reclamó alguna documentación adicional. Ahora se espera el tratamiento en la reunión de octubre próximo.

“Nosotros estamos a favor de la tecnología y la innovación. Pero este tipo de trigo transgénico no ha sido aprobado por nuestros competidores y tampoco alcanza con que lo apruebe solo Brasil. La Argentina exporta 13 o 14 millones de toneladas de trigo y Brasil a lo sumo nos compra 5 millones. El resto va hacia muchos países”, argumentó Del Solar.
El productor añadió que, incluso aunque las autoridades brasileñas den su visto bueno al nuevo cultivo modificado, “el consumidor siempre es el que manda”. En ese sentido, consideró que la comunidad brasileña rechaza el uso de transgénicos en trigo y que por lo tanto el posible hallazgo de trazas del HB4 en envíos a ese país puede terminar siendo “la excusa perfecta” para que Brasil elimine el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur para poder importar trigo sin aranceles de otros orígenes.
Argentina ya suma un total de 78.000 hectáreas sembradas con cultivos HB4 tolerantes a sequía
La entrada Preocupación ruralista por la extendida siembra del trigo HB4: 55 mil hectáreas entre 225 productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Nuevo estudio sobre el impacto de los cultivos transgénicos: La Argentina obtuvo siete cosechas adicionales por haberlos adoptado hace ya 25 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2006, los investigadores del INTA Eduardo Trigo y Eugencio Cap midieron el impacto de la decisión que diez años había tomado el ex secretario Felipe Solá, hoy reconvertido a canciller, al habilitar la siembra de la soja resistente al glifosato y el maíz y el algodón resistentes a orugas. “Los beneficios totales generados por los tres cultivos, estimados en base al modelo matemático de simulación SIGMA desarrollado por el INTA, se calculan en más de 20 mil millones de dólares”, decía ese trabajo.

Más tarde, en 2016 y con apoyo de Argenbio, el propio Eduardo Trigo volvió a repetir el análisis económico. Y a 20 años de la introducción de los OGM llegó a la conclusión de que “los beneficios brutos acumulados” por aquella decisión llegaba a 126.969 millones de dólares.
Todo esto a cuento de que este jueves fueron los economistas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que respaldaron al veterano Eduardo Trigo en una nueva investigación, los que establecieron que -cumplidos 25 años del desembarco de los transgénicos- esta tecnología “ha generado más de 159 mil millones de dólares en beneficios económicos”.
Este es el documento completo:
25 años de OGM
El trabajo analiza los beneficios económicos, sociales y ambientales que ha generado la utilización de este tipo de cultivos mejorados con biotecnología.
El economista jefe de la Bolsa, Agustín Tejeda Rodriguez, mencionó que con más de 26 millones de hectáreas, Argentina sigue siendo uno de los países líderes en la utilización de cultivos genéticamente modificados (GM), aunque ya desde hace varios años perdió el segundo puesto a manos de Brasil. Históricamente el líder en siembras de OGM fue Estados Unidos, que introdujo la soja RR un año antes que aquí, en 1995.
El trabajo, a un cuarto de siglo de aquella historia, destaca que hasta aquí se han registrado más de 2.000 variedades GM en nuestro país. “Argentina ha sido uno de los países en donde más rápido se adoptó esta tecnología, capturando sus beneficios de manera temprana en relación a sus competidores. Actualmente, los niveles de utilización de esta tecnología llegan al 100% en Soja, Maíz y Algodón”, destacó Tejeda Rodriguez.

Según el documento, a nivel de productor los transgénicos “incrementaron rendimientos, redujeron costos de producción y aumentaron la rentabilidad, lo que generó incentivos para incrementar el área sembrada”.
Hacinedon números más finos, se afirmó que en el período 1996-2020 los planteos agrícolas con cultivos GM superaron en promedio a los convencionales en 29,1 dólares por hectárea en soja, 35 dólares en maíz y 217 dólares por hectárea en algodón.
Así las cosas, se lograron “beneficios agregados para el país” calculados en 159 mil millones de dólares para el total de los 25 años. Esto equivale al valor de más de 7 cosechas de soja argentinas. De este total, el 92% corresponden al cultivo de soja, el 7% a maíz y el restante 1% al algodón.
La Bolsa agregó que “la mayor producción (obtenida gracias a la tecnología) llevó a mayores exportaciones de granos y subproductos, que generaron 153 mil millones de dólares adicionales durante el período analizado, el equivalente a casi 3 años de exportaciones totales del país”.
Tejeda Rodriguez resaltó que el empleo adicional demandado por las cadenas agrícolas al aplicar la tecnología GM, promedió 93 mil puestos de trabajo directos por cada campaña agrícola.
También se defendió a los transgénicos en términos ambientales, quizás su flanco más discutido. El documento, en este aspecto, afirma que “los cultivos GM han favorecido la incorporación de un modelo productivo más amigable con el medio ambiente”.

¿Cuáles son lso argumentos? Se identificaron, por un lado, los beneficios por el menor uso y toxicidad de los fitosanitarios aplicados. Por el otro, se indicó que el paquete tecnológico, que incluye a la Siembra Directa, permitió reducir las
Emisiones de Gases de Efecto Invernadero en más de 18 mil millones de kilos de carbono, equivalente al consumo anual de 3,9 millones de autos particulares.
También se dijo que la biotecnología permitió incrementar el carbono orgánico secuestrado del ambiente en nuestros suelos en 7,3 millones de toneladas para la campaña 2020/2021 y 121,1 millones de toneladas en las últimas 25 campañas.
Mirando hacia el futuro, Eduardo Trigo mencionó que será muy importante que Argentina continúe aprovechando los beneficios de la biotecnología agrícola, para lo que será clave: cuidar las tecnologías existentes e incentivar la innovación para asegurar que el país continúe siendo un “adoptante temprano” en los nuevos ciclos tecnológicos, valiéndose de las experiencias acumuladas en estos primeros 25 años.
La entrada Nuevo estudio sobre el impacto de los cultivos transgénicos: La Argentina obtuvo siete cosechas adicionales por haberlos adoptado hace ya 25 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Veinte años después, Filipinas autorizó la siembra del famoso arroz dorado y así Asia abrió sus puertas a ese famoso transgénico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para quienes siguen el día a día de los transgénicos en el mundo, esta era la noticia más esperada. Por sus beneficios para la salud, el arroz dorado quizás sea el OGM más virtuoso de todos los que se han creado hasta ahora, pero lo resistencia de la militancia anti-biotecnología -que sobre todo condena los cultivos transgénicos de consumo humano directo- demoró por más de dos décadas su irrupción en el mercado. De allí que su aprobación en un lugar tan lejano sea noticia también en estas costas.
Cuanta una crónica de ChileBio, que el famoso arroz dorado había sido evaluado y aprobado previamente para la seguridad alimentaria y su consumo en cuatro países: Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos. Pero la autorización en Filipinas, primer país asiático en hacerlo, puede ser el efecto bisagra que esperaban sus creadores.

El arroz dorado fue creado por el científico Ingo Potrykus del Instituto de Ciencias Vegetales del Instituto Federal Suizo de Tecnología, junto con Peter Beyer de la Universidad de Friburgo. Fue diseñado para producir beta-carotenos, que es un precursor natural de la vitamina A, en el endoespermo del grano. Para lograrlo se introdujeron genes de la flor del narciso y de la bacteria Erwinia uredovora en el ADN del arroz.
Logrado el objetivo, estos científicos renunciaron a la patente para que el arroz pueda ser utilizado en misiones humanitarias. En Filipinas se lanzó el Proyecto Arroz más saludable llevado a cabo por DA-PhilRice en asociación con el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI).
Que veinte años no es nada. Cuanta la Wikipedia que “los detalles científicos de la tecnología aplicada se publicaron en Science en el año 2000″, y explica que “el arroz dorado se desarrolla como comida fortificada en áreas donde hay faltante dietaria de vitamina A. La vitamina A es indispensable durante el embarazo para prevenir la morbilidad, la mortalidad y la ceguera nocturna”. En 2005 se presentó una nueva versión mejorada, que producía 23 veces más beta-caroteno que el arroz dorado original.Pero “todavía ninguna de estas variedades está disponible para consumo humano”.
Ahora se pronunció Filipinas y la historia podría cambiar. El doctor John de Leon, director ejecutivo del Departamento de Agricultura e Instituto de Investigación del Arroz de Filipinas (DA-PhilRice), anunció que el pasado 21 de julio de 2021 se emitió un permiso de bioseguridad para poder propagar el arroz dorado. esto es, multiplicar sus semillas pensando en una siembra masiva.
El permiso estipula que el arroz dorado “se ha sometido a una evaluación satisfactoria de bioseguridad de conformidad con el Departamento de Ciencia y Tecnología, Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Departamento de Salud y Departamento de Interior y Gobierno Local Circular del Departamento Conjunto 1, Serie de 2016 ”.

Como se dijo, esta aprobación de bioseguridad del arroz dorado es la primera autorización para la propagación comercial de un arroz transgénico en el sur y sudeste de Asia.
De Leon explicó que además de cumplir con la regulación de bioseguridad, el desarrollo del arroz dorado sigue el proceso estándar de mejoramiento del arroz, que generalmente toma de 10 a 12 años antes de que una variedad llegue a los consumidores. Con este permiso, ahora se puede plantar arroz dorado para producción comercial.
Sin embargo, el funcionario aclaró que el arroz dorado todavía tendrá que solicitar el registro de variedades (aprobar cada variedad de semillas modificadas) por parte del Consejo Nacional de la Industria de Semillas (NSIC).
“La investigación rigurosa y la revisión regulatoria han demostrado que el arroz dorado es tan seguro como el arroz común con el beneficio adicional del betacaroteno en sus granos”, celebró Ajay Kohli, el director de Investigación del IRRI. Y añadió que “este hito es el producto de un trabajo de colaboración transversal en las ciencias de la agricultura y la nutrición, el sector público y las comunidades agrícolas locales, que esperan ver que el arroz dorado llegue a las mesas de quienes más lo necesitan”.
Por ahora, más cerca de verlo andar a campo, los estudios previos han demostrado que una porción (una taza) de este arroz genéticamente modificado contiene suficiente betacaroteno para satisfacer entre el 30% y el 50% del requerimiento promedio estimado de vitamina A para niños de 6 meses a 5 años de edad, considerado el grupo con mayor riesgo de deficiencia en Filipinas. En la actualidad, solo 2 de cada 10 hogares filipinos cumplen con el requerimiento promedio estimado de ingesta de esa vitamina.
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]]>La entrada Dalia Lewi, directora nacional de Bioeconomía, afirma que Argentina no frenó la adopción de transgénicos y apuesta por más desarrollos locales como el HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Pisaron el freno a fondo? ¿Qué sucedió?- preguntó Bichos de Campo a Dalia Lewi, una muy reconocida investigadora del INTA que desde 2020 ha sido designada directora nacional de Bioeconomía en el Ministerio de Agricultura y tiene a su cargo la administración de la Conabia, el principal organismo regulador en materia de cultivos transgénicos y nuevos productos de la biotecnología.
-No veo un frenazo. Los eventos se presentan de mano de los desarrolladores para su aprobación y en la última reunión de la Conabia se dictaminaron dos documentos de aprobación. El apoyo a la biotecnología es una política de estado en la Argentina, que se mantiene y se afirma en esta gestión.
Mirá la entrevista con Dalia Lewi:
“En la Argentina, no me canso de decirlo, tenemos un marco regulatorio que es ejemplo en el mundo. La Conabia cumple 30 años este 2021 y es un comité asesor en temas vinculados a la biotecnología. Hace la evaluación de eventos en el ámbito agro productivo, ya que luego hay otras dos instancias de evaluación, una a cargo del Senasa -que evalúa la aptitud alimentaria de los OGM- y luego Mercados Agropecuarios, que evalúa si aprobar o no eventos a raíz de tener en cuenta que somos un país agroexportador y por ende no podemos dañar relaciones comerciales con países que no acepten ciertos eventos”, explicó Lewi, enfatizando en que este nuevo gobierno no ha cambiado ninguna de las reglas de juego en materia d cultivos transgénicos que vienen desde principios de los 90.
La directora de la Conabia dijo que, por el contrario, en vez de frenar la aporbación de nuevas innovaciones para la agricultura local hay una reformulación del área en el Ministerio de Agricultura para profundizar este tipo de desarrollos, en especial promoviendo a los “biodesarrolladores” nacionales.
-¿Entonces no hay un freno?- insistimos.
-Tenemos una visión muy clara acerca de cómo desarrollar este eje e impulsarlo. Una de las primeras cuestiones que empezamos a trabajar tenía que ver con reordenar y revisar las normativas para que fueran más claras y accesibles, para que los desarrolladores puedan tener un camino más sencillo, lo que no implica bajar la vara de rigurosidad sino en ser más amigables con los formularios a llenar. Así que Biotecnología se convirtió en área de innovación y biotecnología, no sólo de biotecnología.
-¿Y este cambio qué implica?
-Estamos impulsando una comunicación más directa con los desarrolladores, y por eso empezamos a convocar a mesas específicas para responder consultas o para que acerquen propuestas concretas de modo más directo. Es un área que se agrega al área de innovación y biotecnología con un acento más local y de acompañamiento especial de los desarrollos locales. Tenemos un sistema muy robusto donde hay desarrollos con dificultades para llegar al mercado, en algunos casos temas financieros, o administrativos o de conocimiento y gran parte de las dificultades pasa por la falta de orientación sobre cómo avanzar en forma regulatoria.
-Las empresas de biotecnología siempre se quejan de los elevados costos y largos tiempos para desregular una nueva innovación…
-Es un camino muy árido el de la regulación. Nosotros no vamos a hacer los ensayos por ellos ni vamos a llenarles los formularios, lógicamente, pero lo que sí podemos hacer es acompañarlos y orientarlos en ese camino.

-¿Entonces van a apostar más a la biotecnología local?
-Tenemos un mandato muy fuerte por promover el bio desarrollo local y la biotecnología. Nos pusimos la mochila al hombro y estamos tratando de llevarla adelante. Requiere más tiempo y más personal pero queremos impulsar esto para que Argentina se luzca con sus desarrollos.
-Vuelvo a los transgénicos. ¿Están por aprobar dos OGM que saldrán en los próximos meses? ¿Hay algo novedoso en ellos?
-Son dos documentos de decisión. Uno es una soja que otorga protección frente a insectos lepidópteros, y el otro es un maíz apilado, con tolerancia a múltiples herbicidas. De dos empresas diferentes son. Luego hay otros 5 proyectos en evaluación que van avanzando en los plazos correspondientes.
-Hubo una línea de acción en la anterior gestión que decía que había que jugar fuerte en el mercado internacional para que los desarrollos de la edición génica no tuvieran que atravesar tantas regulaciones como los OGM. ¿Continúan con esa idea en este gobierno?
-Mira, esto es así también para nosotros. Si te cuento la cantidad de conversaciones internacionales que estamos manteniendo no me alcanza esta entrevista. Somos un centro de referencia internacional de la FAO en materia de bioseguridad, pero también fuimos pioneros en tener desde 2015 una normativa específica para nuevas técnicas de mejoramiento entre las cuales está la edición génica. Es la Resolución 173 lo que hizo que Argentina pueda posición criterios de evaluación y análisis de la edición génica, que es la que más se utiliza dentro de estas nuevas técnicas de mejoramiento. Muchos países tomaron nuestros criterios y los utilizaron para armar sus propias normativas. Países como Brasil, Chile, Japón o Australia…
-La Unión Europea fue al principio mucho más rígida, al considerar los desarrollos vía edición génica como si fueran OGM. ¿Auqnue ahora está aflojando un pco no?
-En la UE están encorsetados en el uso de OGM y se complicó todo cuando salió un dictamen de la Corte Suprema diciendo que cualquier producto de la edición génica era lo mismo que un OGM. Pero no hay un basamento científico sino jurídico en eso, lo que perjudicó muchos desarrollos que estaban llevando a cabo, tanto desde lo público como desde lo privado. Ahora pidieron una evaluación para entender más sobre la edición génica y condiciones de bioseguridad a considerar. Ese informe se publicó el 29 de abril pasado y la buena noticia de este informe es que quizás habría que tener una normativa diferente para la edición génica y considerarla por separado de los OGM. Ahí hay una ventana de esperanza en la UE. Todavía no está dicha la última palabra. Por ahora la UE va como en otro ritmo y por otro sendero.
–¿Y nosotros cómo controlamos los desarrollos de la edición génica?
-Nuestra normativa dice que el desarrollador puede venir con una consulta previa, para saber si su desarrollo será o no considerado un OGM. Entonces la normativa establece pautas para análisis de estos casos. La Conabia analiza caso por caso y establece si será o no un OGM dicho producto. En caso que se determine que no es un OGM, el estatus regulatorio de ese producto se cataloga como convencional. Al momento no hay productos de la edición génica en el mercado, pero pronto los habrá.
-¿Qué pasa que se demora de aprobación del trigo HB4 por parte de Brasil?
-No sabemos qué pasará con la decisión de la CNTBio (el organismo regulatorio brasileño). Solo sabemos que aquí fue más que suficiente el marco de aprobación y regulación del evento. Si (ese trigo transgénico) tuvo los documentos de decisión y tuvo la aprobación de la Conabia, no se puede establecer hipótesis de riesgo adicional de las que ya se establecieron y evaluaron, tanto en el comportamiento del agroecosistema como en la aptitud alimentaria.
-En la cadena triguera hay quienes temen una posible “contaminación” con el trigo HB4 que ya se está produciendo como semilla.
-El evento HB4 ya está desregulado. Es decir, no tienen que pedir permiso especial de la Conabia para sembrar. Solo está condicionada su comercialización y entonces hay que cuidar que no haya un escape o fuga de semillas entre campos para que no haya presencia de un evento que no tiene una autorización plena. Pero eso está siendo controlado tanto por Senasa como por el INASE (Instituto Nacional de Semillas).
-¿No hay entonces un giro en la política biotecnológica?
-Absolutamente no. Es una política de Estado que se sostiene y es un orgullo que la Conabia ahora en octubre llegará a 30 años de actividad ininterrumpida donde se establecen criterios científicos. Es un orgullo que se mantenga esta actividad.
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]]>La entrada Llegó el turno del pasto transgénico: Desarrollan uno capaz de limpiar de los suelos los residuos de explosivos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Una planta herbácea (el pasto varilla) que se usa comúnmente para combatir la erosión del suelo ha sido modificada genéticamente para eliminar con éxito los químicos tóxicos que quedan en el suelo de las municiones que son peligrosas para la salud humana”, dice la información originada por le Universidad de York, donde se realizó el experimento. Y prosigue:
El estudio, que fue publicado en Nature Biotechnology, demuestra que el pasto varilla modificado genéticamente (Panicum virgatum) puede desintoxicar los residuos del explosivo militar RDX que quedan en campos de entrenamiento, depósitos de municiones y campos con presencia de minas.
No solo una linda planta: Si le ponemos mucha ‘Alegría del hogar’ nos podemos librar del plomo
El RDX (La ciclotrimetilentrinitramina es un explosivo nitroamina utilizado ampliamente en aplicaciones militares e industriales) que ha sido un componente importante de las municiones desde la Segunda Guerra Mundial, y todavía se utiliza ampliamente en campos de entrenamiento militar. “Este uso ahora ha resultado en una contaminación generalizada de las aguas subterráneas”, advirtió la Universidad.
Los investigadores generaron las plantas modificadas insertando dos genes de bacterias capaces de descomponer el RDX. Luego, las plantas se cultivaron en suelo contaminado con RDX en un sitio militar de Estados Unidos. “La hierba modificada genéticamente creció bien y degradó con éxito el RDX a niveles no detectables en sus tejidos vegetales”, indicó el informe.

Los autores del estudio, el profesor Neil Bruce del Departamento de Biología y director del Centro de Nuevos Productos Agrícolas (CNAP) y la Dra. Liz Rylott, también del CNAP, creen que es el primer ejemplo exitoso del uso de una planta transgénica en campo para eliminar los contaminantes orgánicos, que son resistentes a la degradación ambiental.
“Nuestra investigación demuestra cómo la expresión, en el pasto varilla, de dos genes bacterianos que han evolucionado específicamente para degradar el RDX, le da a las plantas la capacidad de eliminar y metabolizar el RDX en el campo en concentraciones relevantes para los rangos militares de fuego real”, dijo Bruce.
El estudio confirmó que las plantas pudieron eliminar y degradar el RDX a una tasa de 27 kilos de RDX por hectárea. El RDX está designado como contaminante prioritario por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y es una preocupación pública significativa y creciente.
Se estima que en los Estados Unidos más de 10 millones de hectáreas de tierras militares están contaminadas con componentes de municiones, de los cuales RDX es uno de los más importantes.
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