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La entrada Terrible dato mata relato: Afirman que solo 1 a 3% de los adolescentes que trabajan en el campo lo hace de modo “registrado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa doble injusticia fue destacada duranta un seminario realizado por la Oficina en Argentina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que contó con la participación de especialistas del gobierno, del sector empresario y del sector sindical, y que puso foco los adolescentes, el acceso al trabajo decente y el desafío de la protección de esa población. El evento se realizó en el marco del Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil.

María Natalia Gadea, que es jefa del Observatorio de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), contó que una de las falencias del sistema es que “la gran mayoría de las acciones están enfocadas en los trabajadores registrados”, y que es este sentido se omite muchas veces a los tyrabajadores rurales adolescentes. “Una de las grandes problemáticas que tienen las personas de 16 o 17 años por las altas tasas de no registro”, reconoció.
La referente de la SRT detalló: “En 2017 había tres millones de personas de esas edades, de las cuales 240 mil trabajaban y en el sistema de riesgos de trabajo teníamos 7 000 registrados”. Era el equivalente a menos del 3% del total.
Pero Gadea añadió: “Desde esa fecha hasta la actualidad, ese registro ha ido disminuyendo: en 2018 eran alrededor de 5 000; en 2019, cerca de 4 000; y el año pasado llegó a 2 862 personas”. Suponiendo que la masa de comparación continúe siendo la misma (y hasta podría haber crecido, por el salto de los indicadores de pobreza), esa última cifra equivale a solo 1,2%.
Guillermo Federico Zone, que se desempeña como inspector del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), confirmó que en el ámbito rural hay “muchas familias de escasos ingresos donde los adolescentes y muchas veces los niños también, necesitan ayudar con el trabajo a completar su canasta básica y eso está naturalizado”.
“A mí me ha tocado en el abordaje territorial encontrarme con trabajo adolescente y en la totalidad de los casos, ninguno estaba cumpliendo con los requerimientos que demanda la legislación laboral”, reveló.
En el día internacional contra el trabajo infantil, al INTA lo mandaron a aprender a trabajar
De acuerdo con este especialista, la mayoría de los trabajadores adolescentes viven en lugares urbanos marginales. “Muchas veces encontramos en la provincia de Mendoza muchos cultivos intensivos de cortos períodos de tiempo. Entonces se trasladan desde otras provincias o países y viven en cuadrillas, donde los jóvenes quedan al cuidado de sus hermanos más chicos o haciendo tareas domésticas, o a veces también para completar el ingreso en las familias, van a ayudar a los padres”.
En este escenario, María Belén Noceti, que es investigadora del Conicet, razonó sobre las motivaciones que tienen los jóvenes para salir a la búsqueda de trabajo:e van desde la necesidad de subsistencia, la autonomía progresiva, gastos no priorizados en los hogares, consumos simbólicos, hasta la ayuda a terceros.

En el cierre del seminario, la directora de Inspección del Trabajo Infantil, Adolescente e Indicios de Explotación Laboral del Ministerio de Trabajo, Silvia Kutscher, planteó que los desafíos de ese organismo son: “¿Cómo acercamos información a los adolescentes, población y empleadores? y ¿cómo actualizamos el listado de tareas penosas para el trabajo adolescente?”.
Kutscher, de ese modo, reconoció que el Estado debe reescribir “un listado lo más digerible posible” respecto a qué pueden y no hacer los adolescentes que trabajan en el agro, debido a que “la poca claridad que tiene el listado” actual no contribuye a su aplicación.
Foto de portada: Lucio Boschi / OIT 2021
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]]>Entonces, a quienes manejan la cuenta oficial del INTA se les ocurrió subirse al envión y escribieron una acusación basada sobre todo en prejuicios, porque no hay censo oficial que confirme lo que dijeron. Dedo al viento, aseguraron que “tres cuartas partes del trabajo infantil sucede en el sector agropecuario o en actividades rurales”.
El oficio de sus padres habrá sido el mismo que ellos, rascarse el pupo, todos los que hemos realizado alguna actividad desde chicos, estamos orgullosos de ello, solo los inútiles y vagos se pueden quejar
— Carlos Ledroz (@maratza2) June 12, 2021
Peor todavía, en el INTA señalaron con el dedo acusador a la comunidad agropecuaria, como responsable de esta situación a la que se naturalizaría. Arriesgaron que “hay cierta tolerancia social que lo enmascara como actividad familiar. Y es claro que en cualquiera de sus variables no es beneficioso y está prohibido por ley”.
Para muchos, lo del INTA fue sin lugar a dudas fruto de “una actitud anti-agropecuaria”. Ni más ni menos. Paradójico viniendo de quien venía.
“Dos grandes compañías mundiales fueron fundadas por hombres que de niño aprendieron el oficio. Uno fue Jerome Increase Case, quien de niño ayudaba a su padre en la tareas de trilla (el fundador de Case). El otro fue John Deere (fundador de la compañía homónima), quien a edad de 13 años comenzó a trabajar de herrero”, apuntó José Luis Amado como para marcar la cancha de que las tareas desarrolladas por niños en el ámbito rural no siempre son sinónimo de explotación laboral infantil, como sugería el INTA.
En ese sentido, el productor cordobés Marco Giraudo escribió: “Desde los 6 años trabajo, con trabajos fijos todos los días y con supervisación de Mamá. Cerrar vaca lechera, juntar huevos, poner combustible motor Villa, cerrar caballo nochero, ordeñar, por supuesto ir a escuela y hacer deberes, además jugar con hermanos y amigos, ¡Feliz!”
“Salía con mi viejo a abrir tranqueras a los 7 años y para ganarme un mango nos ofrecía a mi y a mi hermano la tractoraeada y la cosechada. ¡El trabajo dignifica! Nadie se muere por trabajar….”, apuntó otra crítica.
“Desde chico me desvivía por faltar a la escuela para poder ir al campo a ayudar a mi papá! Me llevaba a upa arriba del tractor. Lo ayudaba a abrir tranqueras y a pisar alambres. A enganchar carros y a hacer quinta. Gracias papá, por enseñarme que nada viene de arriba”, se mostró muy crítico del INTA otro productor llamado Emanuel Zappa.
Habrán las escuelas! Sobre todo las rurales. Que haces un chico de 15 años que vive en el campo con si familia si no puede ir a estudiar? Ustedes, estado, son los que los condenan
— Vicente Coluccio (@ColuccioVicente) June 12, 2021
Alguien bajo el seudónimo de Gaucho Alambre se lamentó: “Una de las pocas entidades del gobierno que funcionaba muy bien como el INTA está siendo abordada y pulverizada en estructura, valores y capital humano por esta secta de socialistas kirchneristas. Esto es una muestra de ello. En el campo se trabaja en familia desde la cuna. Brutos”, afirmó.
Mauro Mazza, más diplomático, explicó las razones del malestar generalizado que desató la opinión del INTA: “Este tweet es una ofensa a toda la familia del campo, al arraigo, a la identidad rural argentina. Borren esto.. no tienen vergüenza en publicar algo así”.
Algunos lectores observaron que existe cierto prejuicio -lo increíble que haya sido dentro de una institución agropecuaria- para endilgar solamente la culpa por el trabajo infantil al medio rural. “Si creen que solo hay trabajo infantil en zonas rurales, como trabajo familiar, están equivocados. También existe en el ambiente artístico, actuando desde niños. Pero eso no está mal visto porque es cultura”, remarcó una mujer. “En mi ciudad (la más pobre de Argentina), los chicos de diez o menos años andan juntando basura en carros con sus padres. No vi a ninguna autoridad del INTA quejándose por eso. Si es Peronia nos callamos. Si vemos la astilla en el ojo ajeno, acusamos cuál (Victoria) Donda a los negreros”, añadió Juan Mendiburu.
“Infancias en juego son las de las villas de las grandes ciudades. No la infancia campesina. ¿Qué podés pedir, si el que escribe eso desde lo que fue una gran institución posiblemente poco sabe de la vida en el campo?”, se lamentó Hernán Pueyo, un reconocido maestro rural y extensionista.
Otra opinión, en sentido de diferenciar la vida de los niños en el campo de la explotación laboral, decía: “Mis vecinos tienen un campito, los tres nenes hacen tambo, iban a la escuela a caballo (cuando había clases). Son chicos felices, respetuosos. El más grande de 19 trabaja cosechando y guarda su primer autito en mi casa. No conozco chicos más sanos y felices. Vengan al campo”, les recomendó a los del INTA.
No se que número, pero si se que un grandísimo porcentaje de menores trabajan con sus familias, cebolla (Bolivianos) en Río Colorado, horticultura en los cinturones (Bolivianos y otros) e infinidad de actividades en todo el País. Ya que el INTA está en el tema que lo solucione.
— Carlos Miguel Bilbao (@Carlosbilbaopro) June 12, 2021
“A través del trabajo se transmite la pasión por lo q uno hace. Ustedes deben difundir y crear tecnología porque para eso están. La ideología déjenla para otra ocasión… y otro espacio”, pidió otro productor Emilio Ré.
Otra opinión pidió revisar la cultura urbana, más que la rural. “En general no es explotación, es formar personas de bien, en familia, para afrontar la vida. Vayan a las grandes ciudades para ver los resultados de no inculcar el trabajo en los niños: no haces trabajar a nadie ni con la orden de un juez, quieren que les den todo y gratis”, lamentó.
“En el campo trabaja toda la familia, siempre fue así. Al campo no le dan IFE ni tarjeta Alimentar. Caradura, otro organismo progre K. Vayan a Cuba y vean la explotación sexual que hay de menores. Opinen de eso”, señaló metiendo el dedo en la llaga un lector de nombre Esteban. Irónico, otro replicó: “¿Vas al campo a ver eso ? Subite al tren y vas a ver lo mismo, pero potenciado 10 veces?
EPA! Se olvidaron de contar cuando lavan parabrisas en CABA, descalzos en el pavimento al rayo del sol, o cuando entran a los bares vendiendo carilinas o curitas, ESO es peor!!
— M Cecilia (@apuni78) June 12, 2021
Para Carlos David Barrios Barón, “sin negar que existan situaciones que deban ser interrumpidas y penadas en esta actividad, como en cualquier otra , la realidad de las familias rurales es diferente y debe mirarse bajo otra óptica. Me sorprende y me duele tener que expresar esta opinión a una institución tan querida y valorada por mi como el INTA, en la que tengo infinidad de técnicos y personas de altas cualidades morales y profesionales. Debieran ser más cuidadosos con estas expresiones de una contundencia”.
Gustavo del Bosco escribió: “No es bueno generalizar. Lo que no hay ninguna duda es que quien de niño incorpora la cultura del trabajo difícil vaya a tener como objetivo vivir del Estado. Trabajo desde los 13 años en el campo, estudié, me recibí, no tengo ningún trauma y soy feliz”.
En tanto, Lisandro Heguy estableció bien las diferentes situaciones. “El trabajo infantil nunca va a comprometer de mala manera el futuro de lo jóvenes!! Distinto es la explotación infantil y peor aún este gobierno de mierda. Eso si compromete el futuro de los niños”.
“Muchachos, yo se que ustedes no son muy propensos a eso, pero trabajar es bueno. Arranquen de ahí”, les recomendó otro tuitero, como para cerrar.
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]]>La entrada Estudio afirma que las mejoras de acceso al agua en zonas rurales redujeron a la mitad las tareas de acarreo que suelen ser hechas por mujeres y niños se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El relevamiento se hizo sobre 497 casos de niños, niñas y adolescentes distribuidos en 187 hogares de todas las regiones del país, y se comprobó que las horas semanales dedicadas a recolectar agua se redujeron casi un 50% gracias a obras de acceso al agua familiares y comunitarias, orientadas a la captación, conducción, almacenamiento y distribución del recurso hídrico para uso integral, es decir, para consumo doméstico, producción y riego.
El dato no es menor en medio de un 2021 considerado por la OIT como Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil y porque, a pesar de que este disminuyó 38% en el último decenio, aún hay 152 millones de niños en el mundo que se ven afectados.

Al mismo tiempo, este 22 de marzo las Naciones Unidas establecieron que se celebre el Día Mundial del Agua y no sólo para marcar la relevancia de ese recurso vital para la vida en la tierra, sino también para recordar que cerca de 2200 millones de habitantes del planeta viven sin acceso al agua potable.
El relevamiento se llevó a cabo bajo el liderazgo del proyecto de la OIT en el país llamado “Offside: ¡Marcando la cancha!”, el cual se busca generar conocimiento y políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en las áreas rurales de la Argentina. El mismo está focalizado en tres sectores productivos: (ajo, tomate y algodón) y en tres provincias (Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe).
Lo que comparó el estudio fue el antes y el después de los proyectos especiales del Programa ProHuerta, el cual depende del INTA y es financiado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para instalar diversas tecnologías de acceso al agua.
A partir de la implementación de esos proyectos fue posible pasar del 17 al 53% de hogares que cuentan con agua por cañería dentro de la vivienda, al tiempo que todas las familias involucradas en esos emprendimientos cuentan ahora con acceso al agua dentro de su predio, lo cual reduce el tiempo destinado a la obtención y el transporte.

Por otra parte, el 85% de los hogares encuestados consideran que, a partir de la implementación de la tecnología, pudieron dedicar más tiempo a la escolaridad de los niños y niñas y dar nuevos usos al agua, tales como alimentación, lavado de ropa e higiene personal.
En esos casos la continuidad educativa se pone en riesgo por falta de tiempo o cansancio. En efecto, el relevamiento arrojó que el 4,5% del total de niños y niñas de entre 13 y 15 años, así como el 25,5% del total de adolescentes, no asisten a la escuela.
María Eugenia Figueroa, coordinadora nacional del proyecto “Offside: ¡Marcando la cancha!”, resaltó que “las mujeres son quienes asumen la mayoría de esas tareas, con el apoyo de los niños y las niñas” e indicó que “hay que generar evidencias y articular programas y estrategias de intervención que promuevan posibles soluciones a un problema común”.
Diego Ramilo, director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA, destacó que gracias a la asociación formada con la OIT se generaron más de 550 proyectos especiales del programa Prohuerta que beneficiaron a 16 mil familias en acceso al agua.
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]]>La entrada Un programa para evitar que los productores cometan offside en materia de trabajo infantil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Al igual que no se puede tapar el sol con los dedos, tampoco se lo puede hacer con el trabajo infantil en el agro. La oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, que lleva más de una década de trabajo, realiza alianzas y articulación público- privada para combatirlo y presentó en este punto el proyecto Offside: ¡marcando la cancha! de la OIT, el cual “propone generar conocimiento y políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en las áreas rurales de Argentina”.
Focalizado en tres sectores productivos: ajo, tomate y algodón, y en tres provincias, Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe, el proyecto se enmarca en el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente (2018-2022).

“De este trabajo participan unas veinte instituciones y actores sociales, incluyendo a representantes del gobierno y los sectores sindical y empresarial, porque la respuesta al trabajo infantil debe ser integral”,dijo a Bichos de Campo María Eugenia Figueroa, quien tiene a su cargo la coordinación del proyecto Offside de la OIT.
Según Figueroa, “el proyecto tiene como base cuatro estrategias generales: generación de conocimiento e información; incidencia política y concientización; desarrollo de capacidades y diseño de modelos de intervención. En función de estas estrategias hicimos el recorrido en 2019, el cual implicó la realización de encuestas de percepción sobre el trabajo infantil en esas tres provincias”.
A partir de los datos relevados, Figueroa explicó que “se realizó una cartilla del sector infantil en el sector agropecuario, lo que estuvo alineado a la campaña de sensibilización 100 años, 100 voces, el trabajo infantil en primera persona, el cual permitió conocer relatos director de personas que debieron trabajar durante su niñez”.

La coordinadora del proyecto Offside también comentó que como parte del trabajo de erradicación del trabajo infantil en el agro, “se realizaron las primeras fases de la Encuesta Nacional de trabajo infantil y adolescente (ENTIA) en el sector, y a partir de este año sacaremos la segunda fase, lo cual nos dará un estudio certero para dimensionar cuánto trabajo infantil hay en el campo”.
Otra de las acciones en cuanto a generación de conocimiento e información que realizan desde la oficina de la OIT en Argentina aplicado a trabajo infantil en el agro, son estudios del impacto en otras cadenas productivas como la vitivinícola, y la influencia de las nuevas tecnologías para detectarlo y eliminarlo.
En términos de incidencia política y concientización, Figueroa relató que firmaron un acuerdo marco con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), para desarrollar varios materiales de capacitación y seminarios sobre trabajo decente, y cuáles son los desafíos que existen en materia de economía rural.
Otra alianza que está por ejecutarse este año es con la red de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), “porque queremos incorporar esta problemática en su agenda”, manifestó Figueroa. Y agregó: “Incluso hicimos un curso de BPA que se dicta en conjunto con el ministerio de Agricultura, el Inta y el Senasa, y organizamos un ciclo de charlas Inta- Oit sobre trabajo decente y economía verde”.
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]]>La entrada Trabajo Infantil: cifras que alarman en Argentina y cuál es el rol de la OIT para erradicarlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La oficina argentina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se hizo eco de esta cifra, y por eso trabaja fuerte en la detección y prevención, a través de la conformación de alianzas institucionales que contribuyan a su erradicación.

Bichos de Campo dialogó con Gustavo Ponce, punto focal de trabajo infantil de la OIT Argentina, para entender cómo se da ese trabajo mancomunado en tan difícil tarea.
¿Cuándo y cómo formaron las alianzas institucionales para contribuir con la erradicación del trabajo infantil?
Las alianzas se vienen conformando desde hace poco más de 15 años, cuando se puso sobre la agenda la prevención y erradicación del trabajo infantil como problema público. Algunas empresas lo vieron como un problema, y fueron entendiendo cada vez más que el trabajo infantil va en contra de la producción y de la sostenibilidad del trabajo de una empresa, y además es una violación a la ley argentina, que establece que los chicos pueden trabajar solo a partir de los 16 o 17 años, y en condiciones de protección.
Hubo una serie de alianzas donde se combinaron los esfuerzos públicos con los del sector sindical y con las políticas que desarrollaban las empresas. Todo eso fue una especie de red que se fue tejiendo y paralelo a eso se fue generando institucionalidad y un primer plan nacional que data del 2006, el cual preveía la conformación y el fortalecimiento de comisiones provinciales para erradicar el trabajo infantil, y todo eso generó alianzas inclusive dentro de los mismos organismos. Por ejemplo, el ministerio de Trabajao tenía un área de investigaciones y otra área de ejecución de políticas, y a partir del desarrollo de estos planes, comenzaron a trabajar de modo más coordinado.
El ministerio de Salud, es otro organismo que no era un actor tradicional dentro de la prevención y detección del trabajo infantil. Sin embargo, si los chicos tienen lesiones o algún inconveniente, asisten a los centros de salud, y por eso es importante que los agentes sanitarios también estén involucrados.
Otra alianza fundamental es con el ministerio de Educación y con los sindicatos como la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera), los cuales también han estado muy activos en torno a esta problemática.
La alianza más reciente es la del proyecto Offside: Marcando la Cancha, a través del cual se hicieron acuerdos con organismos como el INTA, y se empieza a participar más activamente con otros como la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) y el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre). Esto tiene que ver con el fortalecimiento de la inspección laboral.
¿Cómo participa la OIT en este tipo de trabajo?
La oficina provee una asistencia técnica para el cumplimiento de las políticas públicas que implementa el Estado a partir de la aprobación de los convenios. Cuando se ratifican los convenios 138 o el 182, ambos sobre prevención y erradicación del trabajo infantil, se ponen compromisos por delante, los cuales implican alinear las normativas nacionales con los acuerdos internacionales. Pero la clave pasa por generar políticas más que por adecuar la ley.
Por eso la oficina OIT en Argentina, trabaja para dar esa asistencia técnica que apoye políticas de Estado. Por ejemplo, el prier plan nacional demoró un año en elaborarse y se hizo en conjunto con muchos sindicatos, ministerios y empresas. Se puso de común acuerdo en muchas provincias, pero para ponerlo en práctica hubo que ponerse en coordinación con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) para dar apoyo a la puesta en marcha de ese plan nacional.
¿Qué balance hacen de campañas argentinas en las que trabajan como la de 100 años, 100 voces, en donde exponen el trabajo infantil en primera persona, conociendo relatos de personas que debieron trabajar durante su niñez?
La campaña 100 años, 100 voces es sumamente positivo, porque, justamente, lo que muchas veces falta en los estudios y documentos es justamente una narración acerca de cómo ha impactado en su trayectoria de vida la incorporación temprana al trabajo. Escuchar estos relatos de personas de varios puntos del país, de distintas regiones, con distintos trabajos y con distintas realidades, nos da un balance positivo, y los testimonios coinciden en su mayoría es que el trabajo desde temprana edad les incidió de modo negativo en la trayectoria escolar.
La mayoría de los entrevistados dijo no estar de acuerdo con el trabajo infantil, y aquellos que no lo veían como algo problemático, cuando fueron consultados sobre si les gustaría que sus hijos trabajen desde temprana edad, rápidamente te dicen que no.
¿Qué herramientas ponen a disposición?
Herramientas como el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (Mirti) son solo algunas de las que tenemos, pero son potentes y novedosas, ya que permite identificar a las provincias, cuáles son sus áreas más críticas respecto a tener riesgo de trabajo infantil, y eso te permite identificar dos tipos de mapas: dónde estás poniendo los recursos y dónde está el problema. Esos mapas no siempre concidirán, pero permiten una re administración de los recursos, lo que implicará un salto cualitativo en las políticas públicas a nivel provincias y territorios.
En 2019 también apoyamos a la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil, para elaborar una serie de manuales y de guías, porque creemos que hace falta democratizar el conocimiento. Es decir, vemos que muchas veces está pero no circula. Por eso necesitamos facilitar el acceso a ese conocimiento y poniéndolo en un lenguaje comprensible y pedagógico para aquellos que toman las decisiones en las políticas públicas.
Hemos desarrollado un manual para equipos de atención primaria de la salud. Hay mucha información que hemos tratado de reunir en la campaña 100 años, 100 voces, y en la cual hay un gran paraguas que es la política pública, pero debajo de ese paraguas hay muchos documentos que resultan útiles para empresas, sindicatos, los gobiernos y la población en general.
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]]>La entrada Forman una red de instituciones contra el trabajo infantil: En el agro argentino hay unos 200 mil chicos obligados a trabajar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El denominado proyecto “Offside: ¡marcando la cancha!” es una iniciativa enfocada en combatir el trabajo infantil en el sector agropecuario que es impulsada por la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina. Cuenta con la participación de más de veinte instituciones y actores sociales y está financiada por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL, por sus siglas en inglés).
El plan lleva ya seis meses de desarrollo, pero en total tendrá cuatro años de duración. Si bien el proyecto se enmarca en el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente (2018-2022), su foco está puesto en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, con particular énfasis en tres sectores productivos: ajo, algodón y tomate.
El trabajo infantil, según un documento de la OIT, es un problema global, con cifras alarmantes. En todo el mundo, hay más de 152 millones de víctimas del trabajo infantil, y 108 millones trabajan en el sector agropecuario.
En Argentina, el problema alcanza a más de 763.000 niños y niñas. De ese total, casi el 20% vive en zonas rurales, de acuerdo con los resultados de la última Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA), elaborada por el INDEC junto a la Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo en 2018.
“Proponemos un abordaje integral del problema del trabajo infantil en el sector agropecuario”, afirmó María Eugenia Figueroa, especialista en desarrollo rural y coordinadora nacional del proyecto Offside. De acuerdo con la funcionaria de la OIT, “es fundamental promover una mayor articulación entre organismos de gobierno, empresas, trabajadores y la sociedad civil para cumplir con la meta de erradicar el trabajo infantil para el año 2025”.
Figueroa destacó que el país ya cuenta con logros significativos en ese terreno, entre los que mencionó al plan nacional y a ley 26.847, que prohíbe y penaliza el trabajo infantil. “Pero a pesar de estos esfuerzos, el problema persiste”, contrastó, “porque miles de niñas y niños de todo el país siguen involucrados en tareas productivas propias de los adultos, con consecuencias muy graves en su salud, educación y trayectorias laborales futuras”.
Frente a este contexto, el proyecto Offside busca generar conocimiento e información, para incidir en la formación política y concientización para funcionarios públicos de todo el país, además de la sociedad civil,
incluidas las comunidades y familias rurales. A su vez, se propone desarrollar capacidades para asegurar políticas, programas y/o servicios específicos que contribuyan a prevenir y erradicar el trabajo infantil, así como a promover el trabajo adolescente protegido en el sector agropecuario.
Según indicó Figueroa, el proyecto impulsará el diseño de modelos de intervención para mejorar los mecanismos de coordinación local. “El apoyo interinstitucional e interdisciplinario es una de las claves
para el éxito de este proyecto”, destacó la coordinadora de la OIT, que este año celebra su centenario global y el 50º aniversario de la llegada de la oficina al país.
Entre las instituciones que integran la iniciativa se encuentran el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca
y la Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo; el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA); la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI, perteneciente al Ministerio de Producción y Trabajo); los gobiernos provinciales de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza; la Unión Industrial Argentina (UIA); el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), entre otros.
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