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La entrada ¿Cómo se educa a los chicos en una escuela agrotécnica? En la Ramón Santamarina de Tandil trabajan en una decena de cadenas productivas para que los alumnos aprendan y puedan elegir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Todas las escuelas agropecuarias tienen más o menos los mismos entornos formativos La propuesta aquí es aprender a hacer haciendo. La idea siempre fue cerrar todas las cadenas agroalimentarias”, dijo a Bichos de Campo Daniel Picart, veterinario y docente de la escuela agrotécnica.

La institución cuenta con 450 alumnos que entre primero y séptimo año transcurren por los distintos módulos productivos.
Las cadenas involucradas son la bovina, tanto en ganadería de cría –la escuela cuenta con un rodeo de Angus- como en el tambo de vacas Holando. En ambos casos los jóvenes están en contacto con la preparación de los potreros, de las pasturas y cereales que servirán de alimento, con la conformación de las dietas y con la fabricación de subproductos a partir de la leche obtenida.
“En el caso de la cadena láctea, hay 137 vacas en ordeñe con 27 litros en promedio. Es un tambo semiautomático, por lo que los chicos están con algo moderno. Esa leche va a nuestra fábrica en donde aprenden a elaborar distintas variedades de quesos, que son premiados constantemente”, contó Picart.
Los alumnos también aprenden a preparar animales para exposiciones, a amansarlos, a enseñarles cómo caminar y a mostrarlos en las pitas.
Un proceso similar se replica con las cadenas ovinas y porcinas. En ambas los estudiantes interactúan con sus cuidados, la producción de su alimentación y sus dietas. En el caso de los porcinos, también participan de la elaboración de sus subproductos luego de su faena –que no se realiza en el establecimiento-.
“Viene la media res entera y en el sector de chacinados los alumnos aprenden a despostar, sacar los cortes comerciales y eventualmente preparar esa carne para venta, preparar un chorizo, una bondiola, entre otros”, aseguró el veterinario.
Mirá la nota completa acá:
La escuela cuenta además con un sector de maquinaria, en donde los alumnos aprenden sobre su uso y mantenimiento; un taller en donde se realizan pequeñas reparaciones rurales; un área de producción de dulces y conservas; un sector para obtener miel, un vivero y una huerta que provee de verduras al comedor escolar.
“Tenemos además un convenio con el INTA a través del cual los pollitos que nacen, alrededor de 400 todos los martes, se les venden y se distribuyen en el conurbano bonaerense en el programa ProHuerta”, indició Picart.
-¿Cómo van ingresando los estudiantes en cada área?- le preguntamos al docente.
-De acuerdo a la complejidad, de menor a mayor. Es de primero a séptimo año. En primer año, por ejemplo, trabajan con aves y abejas, un alumno de tercero con ovinos y porcinos, que son animales menores que implican menor riesgo, y un alumno de quinto trabaja en el tambo.
-¿Los chicos aprenden de todo y deciden lo que les gusta?
-Creo que es un poco la propuesta. A partir de eso ellos encuentran que es lo que más les gusta de las prácticas que han hecho. Creo que salen con una muy buena formación laboral.

-¿Alguna historia te emociona?
-El alumno que se queda, el que sale a las seis de la mañana de la casa y vuelve a su casa a las seis y media de la tarde, que estuvo todo el día en la escuela, incluso trabajando con lluvia, es un chico especial que le pone garra y compromiso. Uno ve la dedicación que le ponen y eso emociona.
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]]>La entrada El cabañero Marcelo Treachi protagoniza una revolución ganadera que incluye muchos cambios: De las vacas a la ovejas, de la Holando a la Dorper, de Buenos Aires a Santiago se publicó primero en Bichos de Campo.
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Treachi estudió primero en la escuela agrotécnica de Vedia, que era de una cooperativa de tamberos que tenía una fábrica de quesos. Después cursó la carrera de veterinaria en la ciudad de Buenos Aires. Pero cuando estaba en cuarto año de la facultad, fue convocado por Santiago Di Tella para ser asesor genético de la Cabaña Los Nogales en su remplazo, por cuatro años, porque se iba a Estados Unidos.
“En 1985 comenzamos allí con la importación genética. Hicimos muchísimas transferencias embrionarias, porque era la época en que comenzaban a hacerse las transferencias móviles. Yo asignaba a qué vacas se les podían hacer las transferencias y los servicios de esas vacas. Me reportaba directamente a Guido Di Tella (el ex canciller, a la vez productor lechero) y acumulé una experiencia laboral y de vida muy importante. Me volví a Vedia, me casé y pasé a ocuparme del tambo familiar y otros emprendimientos agropecuarios”, rememora Marcelo.
En Vedia alquiló en 1990 otro campo para agrandar el tambo de su abuelo. Y en 1994, levantó una fábrica de quesos sobre la ruta 7, que debió cerrar cuatro años después cuando su principal comprador se presentó en convocatoria de acreedores. Se reinventó haciendo agricultura y engorde de novillos en Feed Lot. A fines de 2001, vendió todo mis novillos y compró un campo en La Pampa, que en 2003 también vendió en busca de nuevos desafíos.
-¿Y fue así como llegaste a Santiago del Estero?
-En 2004 decidí instalarme y desarrollar un feedlot en Santiago del Estero, una tierra de oportunidades con mucho potencial, donde estaba todo por hacer. Producía novillos de calidad para todo el norte. En ese mismo año logré vender la fábrica de quesos a Miguel Nucete, así que en 2005 mi familia se instaló en Santiago capital.
Mirá la entrevista con Marcelo Treachi:
Treachi se vio obligado una vez más a reinventar su negocio agropecuario cuando el gobierno de Néstor Kirchner cerró las exportaciones de carne vacuna en 2006 y los precios de la hacienda se desmoronaron. “Me agarró con 2000 novillos encerrados en en el feedlot y todavía lo estoy maldiciendo. Lo fui desarmando y compramos una buena superficie sobre la ruta 176, a 15 kilómetros al norte de La Aurora”.
Fue ahí que a su primer cambio le sumó una segunda gran decisión: pasar de ser un productor de bovinos a serlo de ovinos.
“Empecé a pensar en cambiar hacia una actividad que vinculara a mis dos hijas con lo agropecuario. Y pensé en las ovejas, porque son más fáciles de transportar a las exposiciones y a mis hijas les iba a encantar. De paso, yo podía continuar con mi pasión por la genética, pero ahora en ovinos”, relató Marcelo.
-¿Y cómo fueron aquellos comienzos con las ovejas?
-De entrada compré ovejas en general, sin pedigree, para evaluar cómo las podía manejar en este ambiente. Así nación en 2015 nuestra Cabaña La Aurora del Monte, a la que inscribí a nombre de mis dos hijas, María Clara (21) y Felicitas (18). Después compré Dorper de segunda y tercera generación. Hoy ya tengo, de cuarta.

-Todos están hablando de la raza Dorper…
-La Dorper es una raza rústica, sin lana, para la producción de carne, generada en zonas desérticas de Sudáfrica y que para estas zonas norteñas se comportan como una “4 x 4”. No necesita de esquila, tiene una gran resistencia a los parásitos. Consume mucha fibra y en el norte, que tenemos una época del año con mala calidad de fibras, la consume sin disminuir mucho su condición corporal.
-¿Es la única raza que trabajás?
-No. Luego agregué Hampshire Down puro, de pedigree. Ésta es una raza inglesa, carnicera por excelencia, la número uno del mundo en calidad de carnes, por su “marmoreo”. Sería la Angus de las ovejas. Es más apropiada para la pampa húmeda, pero se adapta perfectamente en el norte. En Argentina importamos genética de Dorper, pero en cambio, en genética de Hampshire, nuestro país es líder en Sudamérica, nos hemos convertido en proveedores de genética de élite, a Paraguay, Brasil y Uruguay. Ya están viniendo también de Perú, Bolivia y Colombia. Somos vendedores de genética Hampshire para Sudamérica. Hasta criadores de Sudáfrica nos siguen en esta raza. Se acaba de rematar una borrega Hampshire en 30.000 dólares. Y la cosa cambió, en la actualidad no conviene invertir en animales de doble propósito porque el mundo camina hacia la especialización. O te dedicás a producir carne o leche o lana.
-Decís que en el norte muchos tienen ovejas para autoconsumo, pero pocos son productores de ovejas. ¿Falta mucho para que todo se profesionalice un poco más e incorporen mejoras genéticas?
-Sí, falta muchísimo para que se transformen en productores. La ley ovina ayuda mucho a que el productor compre un animal de mejor calidad, y al comprar un reproductor caro, lo cuida. Porque a ese no lo va a cruzar con un animal regular. Este rubro requiere de un tratamiento personal pero con capacitación, lo cual escasea. Pero genera arraigo, porque la oveja mejora el suelo del campo, permite arrancar con baja inversión y tiene un rápido retorno. Además, sobra mercado porque se vende todo.
-¿Y existe en el norte del país un mercado para tu negocio de cabañero, que es vender reproductores?
-Hay exposiciones locales y nacionales a las que concurrimos y además estamos analizando los remates virtuales. Una cosa es proveer genética a los productores que recién se inician, y otra cosa es si proveés genética de élite, que es un negocio mayor. Algo importante también es que ahora los criadores de las razas Dorper y White Dorper tenemos nuestra propia asociación, de la cual soy cofundador.

-¿Y será Santiago del Estero tu lugar definitivo?
-Me acabo de comprar un campo en Colonia Dora para trasladar mi cabaña ovina. Además un amigo en esta misma zona me consultó para comprarme algunas ovejas con el fin de regenerar su suelo donde cultiva alfalfa. Le propuse asociarnos y ya tenemos 300 ovejas. De paso, estoy trabajando allí para hacer absorción de ovejas generales con Dorper. Santiago del Estero es una linda ciudad para vivir y en la provincia los calores extremos no son tantos, van del 15 de diciembre al 15 de enero. Acá queda mucho por hacer. Y criar ovejas te da muchas satisfacciones cotidianas y tanto a mí como a mis hijas nos llena de felicidad.
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]]>La entrada Como no existía un servicio logístico especializado, Guillermo Rasquetti adaptó su camioneta para transportar ovinos por todo el país: “Faltaba el traslado para pocos animales” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Notamos que el sector ovino estaba haciendo falta el traslado de poquitos animales. Lo que a más larga distancia se mueven son los reproductores pero no son grandes cantidades, de uno a cinco animales. La necesidad era tanto nuestra como de nuestros amigos, por eso decidimos armar una camioneta para hacer algo más económico”, contó a Bichos de Campo el emprendedor.
Oriundo del pequeño pueblo de Abbott, en el partido bonaerense de San Miguel del Monte, el productor mantiene un campo junto a su familia –recientemente inscripto como Cabaña La Enriqueta– en el que se dedican a la cría de caballos, ovinos y otros animales. En el 2019 incursionaron en el transporte de yeguarizos, y luego lo extendieron a los ovinos.
Para eso adaptaron la camioneta familiar, transformando la caja de la misma en un pequeño tráiler con capacidad de hasta diez ovejas (el número es menor si son machos). En caso de necesitar mover un número mayor de cabezas, la familia cuenta con un tráiler con una capacidad de 40 ovejas o 50 corderos, que próximamente será adaptado para tener dos pisos y duplicar esas cantidades.
“Hace quince días tuve que traer de Concepción del Bermejo, cerca de Pampa del Infierno en Chaco, dos caprinos de la raza Boer y llevarlos a Huinca Renancó en La Pampa. Ese viaje si no lo hacemos nosotros, o alguien que se dedique al transporte de poca capacidad, es imposible hacerlo por los costos que tiene”, afirmó Rasquetti.
Los envíos se realizan por todo el país hasta la zona del Río Colorado, en La Pampa, en donde no se puede cruzar con animales vivos por cuestiones sanitarias. Desde el comienzo del proyecto, el bonaerense ya ha recorrido toda la provincia de Buenos Aires y a visitado Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Santiago del Estero y Jujuy.

Las tarifas se cobran por kilómetro recorrido y difieren entre el transporte en camioneta o en tráiler.
-¿Qué cuidados se deben tener en este tipo de transporte?- le preguntamos a Rasquetti.
-Lo principal es que todos los animales estén esquilados para que no sufran el calor. Tampoco deben estar apretados. Tratamos de hacer de una el viaje y no parar mucho en el camino. Cuando paramos les damos un poco de agua y además tienen a disposición una pastera con alfalfa por si quieren comer algo. La otra clave es una buena cobertura con pasto seco o viruta para que tengan un piso acolchonado. Si al momento de cargar a los animales vemos a alguno en mal estado, cosa que todavía no nos ha pasado, no lo cargamos para evitar correr el riesgo de que pase algo en el camino o que el comprador no lo reciba.

-¿Qué es lo que gusta de este trabajo?
-Al prestar este servicio hacés muchos amigos y conocés gente que por el estar del otro lado del mostrador, como criadores también, capaz que no los hubiéramos conocido. He estado con gente que sabe mucho y que aporta cosas que nos son muy útiles.
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]]>La entrada Tommy Fogg comenzó a criar ovejas para hacer algo con sus hijos y ahora es un gran impulsor de la actividad ovina en Entre Ríos se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Yo soy consignatario de hacienda, trabajo mucho fuera de casa y quería un negocio que pudiera incorporar a mis hijos, que los entusiasmara, que les despertara el amor por el campo”, explica este productor y cabañero de la raza Hampshire Down y de huevos de gallinas en libertad ubicado en Gualeguaychú.
Más allá de su proyecto propio, Fogg considera que en el sur de Entre Ríos el sector ovino está en su mejor momento gracias al trabajo fuerte que están haciendo las cabañas y que se ha reflejado en las últimas exposiciones, tanto en las diferentes razas como en el hecho de que ha aumentado el stock de ganado ovino y la cantidad de unidades productivas.

En cuanto a números, la Provincia posee 630.000 cabezas (4% del rodeo nacional) y hay 13.000 productores con majadas registradas. A nivel nacional el consumo es de 1,5 kilos de carne por habitante por año (a nivel provincial no hay todavía datos certeros).
Desde las sociedades rurales de la zona han realizado un pedido al Gobierno para eliminar el costo de obtener la señal (que es una inversión alta para un productor chico) y simplificar el tema de los trámites para así tener a todos los productores en regla, que se estima que son el doble de esos 13 mil registrados. Por ahora han logrado que desde el gobierno provincial se envíe un proyecto de ley del que apunta a concretar el pedido.
“En 2018 desde la Sociedad Rural de Gualeguaychú iniciamos un ciclo de charlas para los productores yendo a cada pueblo para asegurarnos de que vinieran”, cuenta, “porque veíamos que el 95% de los productores de la zona tenía menos de 100 cabezas con lo cual entendíamos que le iba a costar moverse hasta las ciudades, así que junto al INTA y a la Agencia de Desarrollo de Gualeguaychú dimos capacitaciones e información sobre Ley Ovina”.
Además, hace poco lanzaron una diplomatura con la Universidad de Lomas de Zamora (con quien ya tenían un convenio por otras actividades) que dura 6 meses y la puede tomar cualquier productor. Es arancelada pero se han otorgado becas.

En relación a los problemas que atraviesan los productores de la zona, Fogg destaca que “son los mismos de todo el país”: depredadores naturales como zorros, perros asilvestrados, caranchos y, sobre todo, que no existe todavía una cadena de comercialización.
“Hoy en nuestra zona tenemos un frigorífico pero faltan los otros eslabones de la cadena comercial, aunque entendemos que está en vías de armado así que creemos que el sector va a dar un salto muy grande”, dice con entusiasmo. “La idea es tener carne ovina en las góndolas, ese es nuestro objetivo final y para eso nos falta armar los eslabones, como los puntos de venta (carnicerías que trabajen con ovinos) y también que haya recriadores, engordadores o compradores de gordos, o sea que no solo sea alguien que produce y faena”.
“Esperemos que los productores se acostumbren a vender a través del frigorífico. Es un proceso de concientización porque el trabajo formal es el futuro, dado que así puede llegar a distintos puntos de venta de todo el país, respetando todas las reglamentaciones”, reflexiona. “De esta forma, los productores van a poder tener más animales porque el volumen de la demanda será mayor”.

En la zona preponderan las razas carniceras como Hampshire Down, Texel, y varias majadas que antiguamente eran de base Corriedale y hoy están cruzadas con las carniceras. También hay algunas cabañas de Romney Marsh, que es de doble propósito (carne y lana). Tambos hay muy pocos y la leche se usa para elaborar quesos y otros subproductos. La producción ovina hoy es 100% a pasto, porque la oveja se cría en campos naturales.
“Desde la Sociedad Rural y junto a los productores más involucrados creemos que es una producción que viene avanzando, que los números económicos son buenos y que compiten con cualquier otra actividad rural”, asevera Fogg. “Sí es cierto que requiere mucho trabajo pero es una producción que sigue el camino que hizo el cerdo hace unos años donde vamos a migrar del consumo aislado al consumo de carne ovina trozada disponible en supermercados y carnicerías. Es un cambio de hábito”.
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]]>La entrada Los Kirchner y los Benetton: Una inauguración hizo sentir a Alicia un ratito en el país de las maravillas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este contexto, resulta difícil de creer que una de las pocas noticias que pudo dar Alicia llegó de la mano de otra familia que suele ser muy denostada por los militantes kirchnerista. Se trata de los Benetton, los hermanos italianos que son los mayores propietarios de tierras rurales en la Patagonia.
Sucedió que este lunes el Frigorífico Faimali, que forma parte de la Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA), la filial local del grupo Benetton, inauguró dos nuevas plantas en su predio ubicado en Río Gallegos, la capital de Santa Cruz. La inversión global rondó los 800 mil dólares y apunta a ampliar la capacidad de producción del frigoríficos, hacerlo más sustentable y generar nuevos puestos de trabajo en esa austral región.

Todas buenas noticias para Alicia, que por un rato al menos se sintió en el país de las maravillas.
Una de las obras inauguradas por la gobernadora es una planta de secado de sangre, que toma este residuo del proceso del frigorífico y genera con el una harina que se utiliza en diversos sectores.
También se desarrolló una planta de tratamiento de efluentes que permite filtrar el agua proveniente de la planta principal para que ésta llegue de forma apta a la red.
Faimalí, que es una de las ramas del grupo Benetton que mejor funciona en los últimos años, informó que con esta ampliación del sistema de efluentes “se implementa un sistema biológico que removerá gran parte de materia excedente que no es removida por los procesos convencionales y la tecnología del secado por spray para el tratamiento de la sangre”.
“Este reacondicionamiento de la planta significa no solo una fuerte inversión en la provincia, sino además una apuesta a modelos de producción más sustentables”, destacó la empresa, que fue fundada en 1986 y se dedica a la faena y comercialización de carne ovina y sus subproductos. Su especialidad es la producción de carne de cordero patagónico, tanto para el mercado nacional como internacional.
La gobernadora Kirchner, que participó del acto, tuvo que concederle una frase a esta inversión del grupo Benetton. “Es un trabajo muy bien hecho por la empresa y también por nuestra área de Ambiente. Hay suficientes problemas determinados por el no cuidado del ambiente y tenemos que poner toda la seriedad, toda la responsabilidad en esta temática. El Gobierno debe tener un rol preponderante en la construcción de ciudades sostenibles”, añadió.
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]]>La entrada La borrega de los 6 millones: Se lograron precios históricos en un remate de ovinos Hampshire Down con datos genéticos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La sorpresa fue que en ese remate la empresa ganadera logró un récord mundial por la venta de una borrega, por la que pagaron 6 millones de pesos o 60 mil dólares oficiales. El comprador fue un productor paraguayo.
La borrega de los 6 millones de pesos fue comprada por la Cabaña paraguaya Don Beco, que se impuso a dos cabañas de Uruguay, Nuestro Sueño y San Francisco. “Se trenzaron muy fuerte, el remate nos llevó puesto a todos”, dijo Carlos Mario Laborde, que es el titular de El Harem.

Luego explicó los motivos de tanta pelea: “La hembra tenía muy buenos DEPs, era muy larga, muy femenina y con un arco costal increíble. La pensábamos dejar para la cabaña pero como estrategia comercial decidimos ponerla a venta”.
El productor además destacó que “nos sorprendió el interés que hubo por la hacienda de parte de los compradores de Paraguay y Uruguay, que tienen más poder de compra por la situación cambiaria y fueron los que pagaron los precios más altos”.
Los 86 ovinos que se negociaron se vendieron con un promedio de 557.000 pesos, “superando los máximos hasta el momento para la raza que habían sido de 550.000 pesos por un macho y 350.000 pesos por una hembra”, dijo Laborde. En tanto, en machos puros de pedigrí el promedio fue de 1.310.000 pesos y en hembras de 1.070.000 pesos.
Con respecto a las características de la raza a Hampshire Down, el empresario destacó que “es una de las razas carniceras por excelencia, la raza líder del país, es el Angus de los ovinos”.
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]]>La entrada Cansados de las matanzas de ovejas, los productores uruguayos no descartan que se sacrifiquen los perros que anden sueltos en el campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Lamentablemente, es otro productor más; lo poco particular es que lo recibimos a diario en cualquier parte del país”, contó a ese medio Guillermo Franchi, uno de los dirigentes de Un Solo Uruguay (USU), la nueva agrupación rural del vecino país surgida al calor de las fuertes protestas de autoconvocados de hace algunos años.
La noticia es que ante la repetición de este tipo de episodios, la USU está comanzo a reclamar a las autoridades que tomen cartas en el asunto, y no descarta incluso como único remedio posible para cesar este tipo de ataques el sacrificio de los perros que sean encontrados sueltos en el medio rural.
Franchi señaló que hay una diferencia muy grande en el abordaje que esta problemática debe tener en el medio urbano respecto del rural. Alli un perro suelto genera “un impacto económico y productivo muy grande” para el productor.
“A alguien que tiene 100 ovejas, los perros le matan 30. Te saca las ganas hasta de respirar; lo primero que pensas es ‘mañana lo que está vivo lo vendo a lo que me den y dejo de producir ovejas’ porque es lo más lamentable que te puede pasar, que te diezmen la producción y la posible ganancia de un año se te vaya en un rato por perros que andan sueltos”, expresó el dirigente.
Por otro lado, insistió en que un problema mayor es que “ni siquiera se sabe cuántos perros hay” en el país, pero calculó que habría tantos como uruguayos.
Franchi consideró que frente a esta reiteración de ataques, medidas como la castración o el chipeado del animal no son suficientes, o al menos no en el corto plazo. “Hay que apuntar a la eliminación del perro suelto. Después, que el perro suelto sea capturado y llevado a un albergue. Después que cada municipio se decida qué hacer con esos perros”.
El representante del movimiento de productores uruguayos explicó que la agrupación sugiere “identificar, primero que nada, y separarlos según si es (un can) rural o urbano; y después la eliminación del perro suelto, involucrando nuevamente al Gobierno central y las intendencias y municipios, que son los conocedores de la zona para poder darles captura”.
“Nosotros creemos que van a haber decenas de miles de perros en cada albergue o perrera de cada municipio; por tanto, la gente de cada municipio -en un plebiscito no obligatorio- decidirá si los mantiene vivos a base de tributos o si sacrifica. Porque estamos hablando que en cada población hay miles de perros sueltos, estamos hablando que hay prácticamente la misma población de perros que de personas en Uruguay, un poco menor”, sostuvo el integrante de USU.
A mediano plazo, luego de esta primera limpieza, USU cree que será necesaria la identificación de todos los perros que sobrevivan. “Ponele que encuentro un perro en mi campo mordiendo las ovejas, o logro dar con él. Lo mato. Sé que es de fulano de tal, voy y hago la denuncia y el tipo viene y dice ‘ese perro no es mío., se terminó la discusión; ahora, si está identificado con un chip subcutáneo, el chip sigue activo, entonces puedo decir ‘este perro me mató 30 ovejas’, se lee el chip y dice ‘este perro es de fulano de tal’. Bueno, fulano de tal tendrá que hacerse responsable del daño económico. Por eso es fundamental la identificación de todos los perros”, aseguró.
No falta mucho para que esta discusión se replique en la Argentina.
La entrada Cansados de las matanzas de ovejas, los productores uruguayos no descartan que se sacrifiquen los perros que anden sueltos en el campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La veterinaria Lorena Caruso hace ecografías de vacunos y ovinos: “Hemos pasado a ser una parte importante en la tarea de mejoramiento animal”, se alegra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A los 2 o 3 años empezó a investigar también sobre la raza bovina San Ignacio -que fue creada por la misma Universidad Católica, y que es una cruza de animales sudafricanos con Angus y Hereford-, porque se buscaba conocer su potencial desde el punto de vista carnicero. Esta raza fue desarrollada para tener resistencia a climas desfavorables, de mucho calor. Ella llegó a la conclusión que esta ventaja no le jugaba en contra de su calidad de carne.

“En esta rama de la genética no se engancha mucha gente porque los resultados se ven a largo plazo, conlleva muchos cálculos matemáticos, lo que no es común en nuestra profesión”, recuerda Lorena, quien se fue apasionando cada vez más. Tanto le gustó el mejoramiento genético que en 2009 le alquiló un ecógrafo a la Facultad y se puso a hacer trabajos para afuera. Recién en 2014 logró comprarse su primer ecógrafo.
Al año siguiente Lorena fue mamá y tuvo que trabajar poco y cerca de su casa. Su pareja no prosperó, pero en 2019 conoció al uruguayo Gustavo Ocampo, con quien convive hasta hoy y desde el comienzo la apoyó en su carrera profesional. Él venía de otro rubro que hasta hoy conserva, un taller de corte láser, pero comenzó a viajar con ella y a ayudarla en su trabajo.
Un día, cuando volvían juntos de brindar servicios en Venado Tuerto, él le empezó a sugerir crear una empresa. Al llegar a Córdoba ya se habían decidido. Así nació EcoMeat, empresa de servicios ecográficos, mejoramiento genético y calidad de carne. Gustavo comenzó a ocuparse de la logística, administración, publicidad y ventas. Fue un desafío apostar a algo que desconocía.
Lorena formó equipo con la ingeniera agrónoma Gabriela Molina, especialista en genética y doctorada en Italia, que había sido su profesora en la Facultad, en la cátedra de Mejoramiento Genético. Cuando Gabriela se fue a Italia, dejó a Lorena a cargo como adjunta hasta que en 2019 pasó a ser la titular y hasta hoy continúa a cargo. Hoy Lorena además es jefa de Trabajos Prácticos de Zootecnia.

“Empezamos a hacer determinaciones DEPs (Desvío Esperado en la Progenie), en ovinos de raza carnicera, cuando en esa época nadie las realizaba en ovinos. Éstos sirven para diferenciar a los animales con respecto a la media poblacional. De esa forma podemos seleccionar a los reproductores superiores, no sólo por su fenotipo sino también por los genes favorables que éstos van a dejar en su progenie. Es algo novedoso en cuanto a aplicarlo en ovinos de razas carniceras, ya que en lanares se venía trabajando desde hacía un tiempo”, nos explicó.
Y agregó que “gracias a esos DEPs, la cabaña El Harem hace pocos días vendió reproductores a precio récord alcanzando los 6 millones de pesos por una hembra que se exportará a Paraguay. Y varios productores de la raza Hampshire Down están empezando a trabajar con los mismos, para mejorar las características de sus majadas”.
Por primera vez en el país se subastarán reproductores ovinos con su respectiva información genética
“El mejoramiento genético está aplicado al mejoramiento productivo. Es una prueba o respaldo científico con datos fehacientes para demostrar cuáles animales son superiores”, explica Lorena.
“Por un lado me fui enamorando de esta tarea de hacer ecografías, porque a mí me gusta viajar y disfrutar del camino, compartiendo los mates con Gustavo. Él fue enamorándose del campo y ganándose el aprecio de los paisanos. Hoy disfrutamos de relacionarnos con peones, capataces y patrones de los campos. A mí me encanta hacer amistad con los clientes e involucrarme con sus proyectos, aunque entre ellos sean competencia, porque quiero que a todos les vaya bien. Y me gusta trabajar con las ovejas porque sus dueños las conocen individualmente y hasta les ponen nombres o apodos”, relata.
Reflexiona la ecógrafa: “Seguramente todo esto me viene de mi padre, que fue viajante de comercio, pero como a él siempre le tiró el campo, un día decidió comprar uno con su hermano y dedicar algo de su tiempo a la producción agrícola-ganadera”.
Cuenta Lorena que al principio hacía ecografía de bovinos, pero decidió dedicarse casi con exclusividad a los ovinos, porque a causa del duro trabajo con los bovinos tuvo que operarse de sus dos muñecas y de un codo. “Yo se que por esta cuestión mi trabajo tiene fecha de caducidad, además de que viajar también desgasta mucho”, sentencia.
Explica Lorena para que sirve su trabajo: “Las y los ecografistas logramos información de la calidad de la carne del animal sin necesidad de faenarlo, porque cuando se lo faena, el mismo no deja progenie y entonces no deja sus genes. Haciendo una medición carnicera la ecografía nos da una estimación de cuánto va a rendir un animal una vez faenado”.

Considera que “de este modo hemos pasado a ser una parte importante en la tarea de mejoramiento animal. Hoy algunos están haciendo muchas pruebas para lograr animales terminados en el menor tiempo posible y sin un depósito de grasa excesivo en el depósito de grasa dorsal, y midiendo la grasa intramuscular o `marmoreo`, que le confiere calidad a la carne. Es que se ha comprobado la relación entre el área del ojo de bife, el depósito de grasa dorsal y el rinde carnicero. De modo que se trata de elegir reproductores en las cabañas que dejen `hijos` que serán `los padres` en los rodeos comerciales”.
“Yo tenía el preconcepto de que en este rubro los clientes iban a contratar a varones, antes que a mujeres. Es que la mayoría de los ecografistas están en Buenos Aires, unos 13, más 2 en Córdoba y 2 en Corrientes. En Córdoba soy la única mujer y creo que hay sólo 2 más en Buenos Aires. Pero resulta que no fue tan así y las pocas mujeres que éramos al comienzo nos hemos ido abriendo camino”, dice orgullosa Lorena y sostiene esperanzada que: “Este trabajo crece y tiene futuro, porque los productores cada vez invierten más en tecnología, como es el caso de las ecografías”.

Como Gustavo es uruguayo, cada tanto cruzan hacia el país vecino. Resulta que un día, Lorena le dijo que cuando llegaran a jubilarse, le gustaría irse a vivir a allá, cerca del mar y hacerse más tiempo para su hija y también para escribir, ya que la literatura es otra pasión que hoy no puede desarrollar. Entonces decidieron comenzar a montar una sucursal de su empresa EcoMeat en el Uruguay. Para eso, en su último viaje compraron un ecógrafo homologado y certificado, y lo dejaron en lo de una tía de Gustavo.
Dice Lorena: “Hoy hemos logrado vivir de esta actividad que a mí me apasiona y que, si no necesitara trabajar, la seguiría practicando como hobby. Gustavo apunta a profesionalizar cada vez más la empresa, renovando equipos y brindando un servicio de calidad garantizando al productor que los trabajos saldrán bien”.
Lorena y Gustavo se despidieron dedicándonos “Tracción a sangre”, del disco “Fuerza Natural”, de y por Gustavo Cerati.
La entrada La veterinaria Lorena Caruso hace ecografías de vacunos y ovinos: “Hemos pasado a ser una parte importante en la tarea de mejoramiento animal”, se alegra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Inspirado en una vieja Infortambo, el agrónomo Germán Garganta decidió elaborar exquisitos quesos de oveja cerca de La Plata: Hasta les hizo una soja para pastoreo se publicó primero en Bichos de Campo.
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En su página web admiten que es un territorio extraño para llevar a cabo un emprendimiento como este: “Presenta una clara vocación agrícola-ganadera, con ligeras ondulaciones y un régimen de lluvias adecuado. Los terrenos declinan hacia el Este, buscando las aguas del Río de la Plata. De antigua tradición lechera, los distintos pueblos de esta cuenca supieron estar unidos por el viejo ferrocarril La Plata-Pipinas. Hoy en día la lechería y la industria láctea continúan su desarrollo y a ella se le han sumado la horticultura y la avicultura”.
-Hay muy pocos tambos de ovejas así en el país. ¿Por qué se decidieron ponerlo en esta zona?
-El queso de oveja se produce desde épocas ancestrales y recordemos que el queso roquefort original se hace en Francia, con leche de oveja. Pero en la Argentina esta actividad experimentó cierto empuje durante la década del ’90. Después decayó y apenas se mantuvieron algunos esfuerzos aislados. El INTA ha sido referente en esta zona y hoy la actividad está volviendo a tener auge. Nosotros tenemos 450 a 500 ovejas en ordeñe y hemos logrado montar nuestra propia fábrica de quesos.
Mirá la entrevista con Germán Garganta:
-¿Cuándo y cómo empezaron con este emprendimiento?
-Mi amigo Nicolás De Gracia había comprado con mi asesoramiento este campo de 61 hectáreas hace 9 años. Él estaba trabajando fuera de Argentina y yo en Corrientes. Dos años después me llamó y me dijo: “Yo me imagino haciendo algo que tenga que ver con la tierra, pero vos elegí qué hacer en ella”. Resulta que cuando yo tenía 18 años había leído en una revista sobre un italiano, Macedo, que en El Bolsón había emprendido un tambo de ovejas y me quedó un idilio con las ovejas para siempre. Le propuse poner uno y me respondió: ‘No sé lo que es, pero si encontrás ovejas, comprémoslas’.
-¿Entonces no hicieron un estudio de prefactibilidad y todo eso?
-No hubo un motivo económico, porque ambos vivimos de otra cosa, sino vocacional, pero mía. Esto sería algo sencillo para mí, que asesoro campos y trabajo con commodities, pero al comienzo nos costó por no saber. Pero hoy no nos arrepentimos.
-¿Cómo es el planteo?
-Hacemos ordeñe durante 10 meses del año y descansamos dos meses. El ciclo productivo de la oveja consiste en que le damos servicio, luego tiene 5 meses de preñez, después tenés el cordero al pie de la madre durante 1 mes, donde se hace media leche y a partir de ahí se desteta y continuamos 6 o 7 u 8 meses más en promedio, según la oveja, produciendo leche. Escalonamos los servicios para poder llegar a los 10 meses en producción.
-¿El tambo funciona igual que uno bovino?
-Ordeñamos una vez por día, siempre a la misma hora, como si fuese un tambo de vacas. Estamos en un promedio de 720 cm3 por día, que es muy fluctuante, según la lactancia, la edad, muy parecido a la vaca.
-¿Y de qué depende de que las ovejas sean más productivas?
-Depende de la sanidad, de la alimentación y la clave del éxito es un componente genético, que en Argentina aún hay que descubrirlo, porque no hay un ‘book’. No es como con las vacas que vos tenés un toro corrector para cada problema. Por una cuestión sanitaria sólo podemos tener genética de Nueva Zelanda (hay barreras sanitarias de otros orígenes). Pero ellos hoy no están mejor que nosotros, sino que aún están practicando aventuras genéticas. Aunque tal vez dentro de 4 años sí, porque ellos están trabajando seriamente en ese tema.

-¿Entonces no tuvieron muchas opciones en el arranque?
-Cuando nos iniciamos en 2013 la actividad ovina estaba en extinción y tuvimos que comprar lo que había. Pero hoy gracias a la ley de promoción ovina, la misma ha crecido y al ser un animal prolífico, porque no es raro que la oveja tenga mellizos, hay más oferta. Hoy si tuviera que empezar de nuevo, haría otra selección, pero aún no tenés seguridad.
-Uno se imagina a las ovejas en otros paisajes, no en éste.
-Para dimensionarlo: querés poner un tambo de vacas en esta zona y una vaca te produce 30 litros de leche por día, y en ese mismo espacio donde tenés una vaca podés tener 7 a 8 ovejas que -con todos los planetas alineados- te producen cada una 1 litro por día. Si bien la leche de oveja tiene más sólidos que la leche de vaca, sus rendimientos no llegan a compensar la diferencia en el volúmen.
-¿Y cuánta leche ovina se necesita par a hacer un queso?
-Nosotros estamos teniendo un rendimiento de 6 a 7 litros de leche de oveja por kilo de queso, y en el caso del queso de vaca necesitaríamos 10 a 11 litros de leche.
-¿Cómo es la alimentación?
-Hacemos pastoreo natural y estamos haciendo pruebas de rotación para ver si funciona. Nuestro problema es el verano y estamos probando con soja, porque el año pasado fue muy seco y lo único verde que había era la soja. Entonces yo pensé: “Ahí está la proteína que necesito”. La diferencia con la vaca es que la oveja requiere de un cuidado diario.

-¿Qué carga de ovejas tenés en estas 61 hectáreas?
-Nuestra unidad económica está basada en 60.000 litros anuales de leche y nuestro tambo tiene una capacidad para no más de 500 ovejas en ordeñe. Fijate que producimos en un año lo que cualquier PyMe de leche vacuna produce en un día. Nuestra tina de elaboración es de 500 litros y cada día por medio la llenamos y elaboramos los quesos. No dejamos que pase más de tres días en tanque de frío, porque hasta tres días mantiene su calidad intacta. Se puede congelar, pero descongelada, no te sale el mismo queso de alta calidad.
-¿Tuvieron que aprender de cero para hacer quesos de ovejas?
-Fuimos con mi esposa a hacer un curso a Italia y un cuñado es técnico lácteo y nos dio la receta y los consejos básicos. La leche de oveja es bastante pesada y hacemos dos tipos de queso: pecorino, que en Italia es un queso de rallar. Lo vendemos con varias maduraciones. Y un caciotta, que parece de pasta hilada, pero no lo es, porque se termina de hacer con agua caliente y acá no es muy conocido. Lo vendemos en restoranes, hoteles y locales especializados, para un público que lo sabe valorar. Hoy no nos queda stock, apenas los ponemos a la venta, se agotan. Por eso nuestro desafío está en producir más leche.

-¿Y cumpliste tu sueño tan anhelado desde que leíste aquella revista Infortambo?
-Mirá, en esta actividad no te podés enganchar si no lo hacés con pasión. A mí me da bastantes satisfacciones porque cuando uno vende algo auténtico, que verdaderamente hace con amor, lo reconforta. Y notamos que a la gente, aunque no entienda de quesos, cuando prueba los nuestros, le gustan.
La entrada Inspirado en una vieja Infortambo, el agrónomo Germán Garganta decidió elaborar exquisitos quesos de oveja cerca de La Plata: Hasta les hizo una soja para pastoreo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Ramiro Iturriaga cría ovejas, gallinas y cerdos sobre pastizales y con métodos regenerativos: “Quiero dejarle el campo a mis hijos mejor de lo que yo lo encontré” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Encimera es un campo de 30 hectáreas en donde Iturriada produce ovejas, gallinas, pollos y cerdos pastoriles, llevando adelante un manejo ciento por ciento agroecológico. Además cuenta con varias colmenas distribuidas por el campo. Natalia, su mujer, se ocupa de la comercialización de los productos en una tienda especializada que también forma parte del planteo familiar.

Las distintas técnicas que aplica esta joven agrónomo las aprendió en parte en la facultad, aunque también de manera autodidacta, acercándose primero al sistema de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y a los trabajos realizados por el agrónomo estadounidense Joel Salatin sobre ganadería regenerativa, con quien hasta logró hacer una capacitación años atrás.
“Hacemos integración de especies. El campo lo dividimos primero en parcelas de aproximadamente 1 hectárea, y respetamos los periodos de descanso de las pasturas para que puedan desarrollarse y llegar a su vigor. De esa forma fijamos materia organiza, vamos regenerando el suelo y mejoramos la cantidad de animales que podemos llegar a tener”, explicó a Bichos de Campo Iturriaga.
Mirá la nota completa acá:
Las pasturas del campo son las naturales de esa zona productiva, que se caracteriza principalmente por pastizales nativos aptos para llevar a cabo planteos sistemas ganaderos. Allí puede encontrarse una mezcla de raigrás, estipa y lotus.
“Para nosotros una ventaja en este sistema agroecológico que desarrollamos es que no tenemos agricultura cerca, no hay pulverizaciones y podemos hacer esto a lo que apuntamos. Es a su vez una ventaja para las colmenas, ya que las abejas van de mi campo al campo de los vecinos. Es una zona muy buscada para la parte apícola al de no haber agroquímicos en el ambiente”, señaló el agrónomo.
El modelo de integración de especies implica rotar el recorrido que los distintos animales realizan por el campo. Así, luego del pastoreo de las ovejas, las gallinas para huevos y los pollos para carne también realizan un pastoreo libre, y en el lugar ingieren semillas, bichos y larvas que no son incorporados por los ovinos. Esto ha permitido mejorar mucho la situación sanitaria de las ovejas.

Las gallinas “comen las larvas de los parásitos de las ovejas. Nosotros venimos haciendo análisis de HPG, que es el recuento de larvas en la materia fecal de las ovejas, y cada vez venimos teniendo menos por esto mismo. No tenemos que desparasitar y de esa manera usamos menos químicos y algún tipo de medicamento”, afirmó Iturriaga.
La Encimera produce ovejas y cerdos para carne, lana -aunque la misma tiene en esta zona de Buenos Aires poca salida al mercado ante los bajos precios que recibe-, huevos y miel. Todos estos productos más otros elaborados por otros productores agroecológicos son comercializados en un local propio ubicado en la localidad platense de City Bell y en ferias cercanas.

“Es una ideología, una forma de vida, una manera de ver las cosas. Esto lleva mucho trabajo y te tiene que gustar. Acá viene mucha gente a asesorarse para tener este sistema y les digo que no es algo que podes manejar a control remoto. Acá tenés que estar encima y con frecuencia”, dijo Ramiro.
Añadió que “no es fácil en Argentina emprender, pero nos gusta y lo hacemos porque estamos convencidos de que este es el camino de lo agroecológico y lo sustentable. El campo que yo encontré acá quiero dejárselos a mis hijos mejor de lo que lo encontré”.
A continuación remarcó: “La gente de la ciudad piensa en algo muy idílico de lo que es el campo. El campo también es duro. A veces no hay servicios, en una época no había luz. Hoy en día es otro tipo de campo. Tenemos luz, internet, un buen camino. Eso no quiere decir que en todo el país sea así, pero estos modelos son una manera de volver y generar arraigo. Creo que esta es una interesante salida laboral para campos chicos o grandes”.
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