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La entrada ¿Se puede enseñar a las vacas a ir al baño? Una investigación probaría que es posible y que esto serviría para reducir las emisiones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Parece un chino, pero… ¿es posible enseñarle a las vacas a ir a un baño para orinar allí?
Un grupo de investigadores de Alemania y nueva Zelandia ha comenzado a probar que sí resulta posible educar a los bovinos para que se metan dentro de una letrina cada vez que sientan ganas de orinar. Sus primeros resultados han sido publicados por el medios especializado ScienceDirect. En el resumen del trabajo, los investigadores recuerdan que “la evacuación indiscriminada de excretas por parte del ganado contribuye a las emisiones de gases del efecto invernadero (GEI), además de la contaminación del suelo y el agua”.
Entonces, la hipótesis es que si se logra que los animales evacúen en un lugar especial (el baño para vacas), se podrán utilizar allí estrategias para la mitigación de ese tipo de emisiones, y colaborar así a la lucha planetaria para reducir el aporte de la ganadería al calentamiento climático.
https://twitter.com/josephmjauregui/status/1459521653000622088?s=20
¿Pero es posible convencer a las vacas para que colaboren? Es lo que se preguntaron varios científicos provenientes del Instituto de Fisiología del Comportamiento del Instituto Leibniz de Biología de Animales de Granja (Alemania), del Instituto de Bienestar Animal y Ganadería Friedrich-Loeffler (Alemania), del área de Ciencias del comportamiento de la Universidad de Rostock (Alemania) y hasta de la Escuela de Psicología de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
“Para orinar, ir al baño requiere de autocontrol y la coordinación de una cadena compleja de comportamientos que incluyen la conciencia de la plenitud de la vejiga, la anulación de los reflejos excretores, la selección de una letrina y la relajación intencional del esfinter uretral externo”, explican los científicos en su resumen.
Pero reconocen que “hasta ahora los intentos de entrenar al ganado para el uso del baño solo han tenido un éxito parcial, aunque su excreción y el control neurofisiológico asociado son similares a los de las especies capaces de ir al baño”, como el hombre, los perros y los gatos.
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Por eso, los investigadores se pusieron a utilizar “un procedimiento de entrenamiento basado en recompensas y encadenamiento hacia atrás” para tratar de acostumbrar a un grupo de 16 terneros bovinos de las ventajas de ir a orinar a un baño.
De esa manera, argumentan que se logró demostrar que “el ganado puede controlar su reflejo de micción y usar una letrina para orinar”.
“En nuestro estudio, 16 terneros se sometieron a entrenamiento individual para ir al baño en un procedimiento de encadenamiento hacia atrás de tres pasos. En la primera fase (entrenamiento en letrinas), los terneros fueron confinados a un área distintiva (y cada evento de micción fue recompensado con comida. El aumento de la frecuencia de orientación hacia la recompensa a medida que avanza el entrenamiento demostraría el éxito en llevar la micción bajo control de las recompensas”, relataron los investigadores.
El resultado de esos ensayos fueron que “se observó una orientación rápida y confiable hacia la recompensa (aprendizaje) en 10 de los 16 terneros”.
“Estos resultados respaldan la evidencia publicada de que el comportamiento de micción en el ganado puede modificarse mediante recompensas y demostró el paso fundamental para el encadenamiento hacia atrás del uso del baño en la mayoría de los terneros”, indicó el resumen de la investigación.
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]]>La entrada Martín Fraguío dice que urge dar pelea contra el calentamiento: “Para que el clima mundial no se transforme en una cosa complicada nos quedan aproximadamente 10 años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fraguío dirige la consultora Carbon Group, que se dedica al desarrollo de estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Para él, la captura o secuestro de carbono puede dar muchas posibilidades a un país como la Argentina. “Es una oportunidad gigantesca, porque es un país de pequeña población pero con recursos naturales enormes. Tenemos 100 millones de hectáreas de pastizales que podrían transformarse en ámbito de secuestro de carbono”, dimensionó a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Martín Fraguío:
¿Cuánto emite el agro argentino? Desde que Fraguío integraba la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), consideró que había que revisar los números de emisión de la agricultura, porque entendía que no se podía ofrecer algo al mundo que no estaba bien mensurado. “Nos dimos cuenta que lo que Argentina informaba acerca de emisiones GEI en producción de maíz estaba sobreestimado”, remarcó.
“Argentina estaba mostrando que tenía uno de los maíces más emisores del mundo. Conseguimos financiamiento, armamos un grupo de científicos liderado en aquel momento por Miguel Taboada del INTA, y demostramos que había una sobrestimación de 170%. No era un error estadístico. Estábamos diciendo que emitíamos el triple de lo que emitíamos”, explicó.
Según el director de Carbon Group, es difícil medir la emisión de la agricultura. “La principal emisión de la agricultura es óxido nitroso, que sale de procesos que ocurren en el suelo, en gran medida, involucrados con la fertilización nitrogenada”. Pero resaltó que el 23% de las emisiones globales, y en el caso de la Argentina, poco más del 40%, son emisiones que provienen del sector agropecuario.
En la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) que se dio en el marco del Acuerdo de París firmado en 2015, se establecieron medidas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y se determinó que su aplicación comenzaría en 2020, una vez finalizada la vigencia del Protocolo de Kioto, que fue adoptado en 1997 con el mismo objetivo.
“En ese acuerdo, del cual fui parte, se presentó a los suelos, ecosistemas del mundo y productores, como la llave para bajar el nivel de CO2 de la atmósfera y las emisiones de óxido nitroso. Esa es la razón por la que creamos esta consultora”, describió Fraguío.
-¿Cómo hacés tangible todo esto a nivel del productor? ¿Primero hay que asumirse como parte del problema?
-Exacto. Porque lo que pasa con las metodologías y con las emisiones de Gases de Efecto Invernadero es que no son necesariamente intuitivas. Hubo casi 20 años de discusión en torno a si la Siembra Directa emitía más o menos. Lo que pasa es que atrás hay un montón de procesos en el suelo y en los residuos que allí quedan, que son muy complejos. Por eso, como primera medida trabajamos con los productores, para tratar de que comprendan que las emisiones de la agricultura son muy importantes en el mundo y que hay que tratar de bajarlas. Esto no quiere decir que se esté haciendo todo mal, sino que hay que hacerlo mejor. Porque el productor sabe que cuando fertiliza, y ese fertilizante se volatiliza en forma de óxido nitroso, está perdiendo plata.
El especialista contó que su consultora trabaja para lanzar muy pronto en la Argentina un programa junto a la empresa Corteva, que sería semejante al que ya anunció Bayer, y que tiene el objetivo de acercar esta problemática a nivel del productor. La idea final es ver cómo estas capturas se transforman en incentivos económicos para la actividad, “porque lo que el mundo necesita es que el productor agropecuario sea un actor económicamente próspero, y no el pobre tipo que está con sus 200 hectáreas tratando de llegar a fin de mes”, explicó Martín.

-¿Cómo te imaginás todo dentro de 20 años en términos de estímulos y castigos?
-Hoy ya se ve un ámbito de beneficio real existente, que creció mucho en el mundo en el marco del Covid-19, que es el financiamiento climático. Son grandes fondos de inversión, bancos y otros instrumentos como obligaciones negociables, que se hacen con un propósito de una mejora ambiental. En la normativa argentina hay tres especies de financiamiento apuntando a esto: los (bonos) Verdes, para cambio climático; los Sociales, para financiamiento de vacunas o construcciones de hospitales, y los Sustentables, que son una combinación de factores que pueden incluir mejoras ambientales. Es impresionante ver cómo está creciendo esto. Hay un movimiento rápido para que, a quienes hagan las cosas bien, se les de dinero, devolviéndolo luego en mejores condiciones.
-Es decir que empieza a existir financiamiento. Pero me parece que se necesitan modelos sistémicos en los países para que ese financiamiento se desparrame a pequeña escala…
-Si, y esa es la clave del programa de la FAO: ver cómo llegar a pequeños y medianos productores, los que tal vez deban participar en forma organizada, cooperativa, y con ayuda del Estado. En Argentina, muchos mecanismos no fueron eficientes, y creemos en esta visión de que hay bienes comunes que tenemos que resguardar, por nuestros hijos.
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]]>La entrada Las culpas de la soja: El cultivo puede emitir cuatro veces más óxido nitroso que un pastizal natural se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la Argentina, existe muy poca información sobre la emisión de N2O desde los agroecosistemas. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) en la Región Pampeana trata de cubrir este vació y midió cuánto N2O emiten suelos sembrados con diferentes cultivos extensivos. Los mayores valores del GEI se registraron en la soja.
“La concentración de los gases de efecto invernadero está aumentando en la atmósfera, con lo cual se agravan las consecuencias del calentamiento global sobre los ecosistemas y las actividades humanas. El óxido nitroso tiene un doble efecto negativo. Por un lado, es el tercer gas de efecto invernadero más importante de los de origen humano, luego del dióxido de carbono y del metano, y hoy es responsable de un 6% del calentamiento global. Por otro lado, tiene la particularidad de romper la capa de ozono en la atmósfera”, explicó Tomás Della Chiesa, docente de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA, citado por el sitio de divulgación Sobre la Tierra, que edita esa alta casa de estudios.

“El óxido nitroso se produce de forma natural en los suelos y los océanos a partir de la acción de microorganismos que descomponen la materia orgánica. Sin embargo, el aporte humano es cada vez mayor. La agricultura es la principal fuente antropogénica de este gas, ya que al reemplazar la vegetación natural por cultivos se modifican la temperatura del suelo, los ciclos del agua y de los nutrientes. Junto con otros investigadores de la FAUBA, quisimos generar información para pensar cómo contrarrestar las emisiones de este gas desde la agricultura, que es una actividad fundamental para la economía argentina”, contó Laura Yahdjian, docente de la cátedra de Ecología de la misma Facultad e investigadora del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, UBA-Conicet).
En dicha medición, el cultivo de soja fue el que emitió más N2O por hectárea por año. En orden descendente, la lista continuó con la rotación trigo-soja, el maíz y el pastizal natural
En este sentido, Della Chiesa y sus colegas analizaron la cantidad de N2O que emitieron los suelos de un campo de la Región Pampeana sembrado con diversos cultivos extensivos. El investigador resaltó que la mayor emisión de N2O ocurrió en suelos con soja, seguido por suelos con rotación trigo-soja y por lotes con maíz.
Además, agregó que mientras en los pastizales naturales se emite 1 kilogramo de N2O por hectárea por año, durante el ciclo de la soja se pueden emitir hasta 4 kilos anuales por hectárea. Parte de estos resultados fueron publicados en la revista Journal of Environmental Quality y forman parte de la tesis doctoral de Della Chiesa, dirigida por Gervasio Piñeiro, investigador del IFEVA.
Asimismo, el estudio determinó en qué etapa de los cultivos se emitió más N2O. “En soja, las etapas críticas son la primavera, cuando está emergiendo, y el otoño, cuando el cultivo está madurando. Los picos de emisión de óxido nitroso del doble cultivo trigo-soja ocurrieron al emerger el trigo y también al fertilizarlo con nitrógeno. Por su parte, las máximas emisiones del gas en suelos con maíz sucedieron luego de las fertilizaciones, de la cosecha y durante el barbecho”, enfatizó Della Chiesa.



Sobre este aspecto, añadió que las mayores emisiones se dieron cuando coincidían altas cantidades de nitrógeno en el suelo con condiciones de elevada temperatura y humedad. “Entre otros factores, esta combinación incrementa la actividad de los microorganismos del suelo que consumen nitratos disueltos en el agua del perfil y liberan óxido nitroso. Eso explica el mencionado pico otoñal de emisión del cultivo de soja que ocurre hacia el final de su desarrollo, justo cuando se está descomponiendo parte de su biomasa rica en nitrógeno, y la temperatura y la humedad aún son altas”, indicó el investigador.
Como parte de su tesis doctoral en la Escuela para Graduados de la FAUBA, Della Chiesa elaboró y calibró un modelo de simulación que le permitió ver cómo variaron las emisiones desde distintos cultivos y pastizales a lo largo de un año, en base a las mediciones mensuales del gas en los campos. “A partir de las fotos de cada mes pude armar la película entera de cómo evolucionaron las emisiones a lo largo del año”, indicó.
Yahdjian, a su vez, detalló que para establecer la emisión de N2O del sector agropecuario midieron la cantidad de este gas en suelos cultivados y lo compararon con el gas que emiten los pastizales de la zona. Las emisiones naturales representaron el 21% del total emitido en campos de soja y el 32% del doble cultivo trigo-soja.
Por último, Laura destacó que el estudio avanzó en el conocimiento de los factores que controlan la emisión de N2O y que aportó información que supera los límites de la Región Pampeana. “Formamos parte de una red nacional, en colaboración con el INTA y universidades nacionales, que investiga las emisiones de este gas desde cultivos, pastizales y otros ecosistemas naturales. Estamos midiéndolo en 9 sitios ubicados en la principal región agrícola de la Argentina para terminar de entender su comportamiento en diferentes suelos, ecosistemas y en relación con diversos factores ambientales. Estamos pensando alternativas para reducir las emisiones”.
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