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La entrada Pablo decidió que volvieran las vacas al campo familiar alquilado para hacer agricultura y entonces comenzaron a suceder “cosas lindas”: Ahora buscan la “máxima felicidad sustentable por hectárea” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La familia siempre tuvo Angus negro pero desde hace un tiempo sumamos algo de colorado, para tener un mix”, describe Pablo, que agrega que acaba de incorporar 33 vacas de la raza africana Tuli preñadas para ganar rusticidad, tener mayor docilidad, mejor resistencia al calor, facilidad de parto y un mejor rumen que les permite digerir cosas que al Angus se le complica.
“Me han criticado mucho por esta decisión, como que ´es una pena hacerle eso al Angus´”, dice riéndose, “pero la verdad es que es sólo una prueba y si no nos gusta o no funciona se puede volver atrás sin problemas”.

Actualmente realizan el primer entore a los 18 meses y tienen una carga de 3,7 vacas por hectárea y quieren bajar a 3 porque si no “es demasiado”. En cuanto a alimentación, hacen 100 hectáreas de pasturas (alfalfa, festuca, cebadilla) y usan las 200 hectáreas de rastrojo de maíz, soja y girasol durante cuatro meses al año.
“Este año queremos sumar 50 hectáreas de pasturas y en las 150 hectáreas que nos quedan nos gustaría hacer un manejo propio de agricultura con un poco de labranza para poder, en algún momento, llegar a una producción sin agroquímicos”, describe. “En la parte ganadera hace 6 años que no se pone ningún fertilizante, insecticida ni herbicida porque realmente tenemos un compromiso con el ambiente”. Agrega que utilizan un sistema de rotación diaria con parcelas móviles y terminan el engorde en corral móvil con granos.
“Queremos que el campo esté vivo en el sentido de que haya gente, que haya interacción con amigos, vecinos y con la familia”, reflexiona Pablo, luego de contar que durante varios años en el campo no hubo ganadería y estaba todo arrendado, hasta que un día decidieron volver a los animales, a pesar de que implicaba tener más trabajo y ya no sería sólo recibir el dinero del alquiler.
Lo que pasa es que a Pablo lo empezaron a mover razones más profundas. “Si esto fuera sólo un campo de soja no vendría nadie y no pasarían las cosas buenas que está pasando”, grafica.
Entre esas “cosas buenas” están las gallinas en pastoreo que lleva adelante su hermana Macarena, que es profe de teatro, vivía en el pueblo y que “nunca quiso saber nada con el campo”, pero que durante la cuarentena sintió deseos fervientes (y sorpresivos) de volver y de un día para el otro se encontró cosechando 920 huevos por día.
“Un día salí a caminar por el campo y me di cuenta de que nunca lo había recorrido entero, que había partes que no conocía”, cuenta graficando cómo era su relación con el predio familiar donde vivió hasta que se fue a estudiar a Buenos Aires. “Fue todo un (re)descubrimiento”, sintetiza.

“Mi hermano siempre tiene ideas nuevas y cuando me propuso esto en seguida me entusiasmé”, cuenta Macarena, que trabaja junto a Bauti en el cuidado de las gallinas y cosecha de huevos, incluyendo los que ponen en los árboles cercanos a pesar de que tienen un bonito gallinero móvil al que van a dormir a la noche, y que se complementa con un corral de malla plástica para que pastoreen tranquilas durante el día.
“El gallinero lo hizo mi hermano y me dieron una gran mano Santiago Debernardi y Bruno Vasquetto, de El Mate, que es en Argentina uno de los que tiene más experiencia tiene y arranqué con este sistema de producción donde se respeta el comportamiento natural de la gallina, no se usa luz artificial, está libre de jaula y tiene una parcela de 50 por 50 donde puede pastorear y escarbar”.
La gallina se alimenta a pasto, complementando con granos. La diferencia nutricional del huevo se logra porque la gallina se encuentra totalmente libre de stress y por su alimentación natural. Además, con sus garras produce el regeneramiento del suelo, por eso es importante el cambio cada 7 días para dejarlo descansar.
“Cuando las cambiemos a la alfalfa, vamos a ir rotando una semana en la alfalfa entre 5 y 3 días después de que pasó la vaca, (o sea una vez qué pasó la vaca, esperamos 3 días) así se logra que la gallina haga una limpieza y se alimente de bosta, bichos y de las larvas que depositan las moscas y eso como alimentación es proteína pura”, recalca Maca.
“Vendemos en el pueblo y noto mucho interés de la gente, muchos me preguntan cómo es esta forma de tener gallinas porque quieren saber sobre el bienestar animal y recién cuando ven los videos del gallinero y del corral móvil ahí lo entienden bien y les encanta”.

Otro emprendimiento que se sumó hace poco fue el de Cata y Tomás Palazzo, que están criando ovejas Pampinta, que tienen en un corral móvil que ellos van moviendo según necesiten.
“Nuestro proyecto surgió hace 2 años cuando sacamos un crédito a través de la Ley Ovina pero al final lo dimos de baja porque nos faltaban instalaciones”, explica Luciana, la mamá de los chicos. “Y en la cuarentena avanzamos con la idea sobre todo para que ellos tuvieran algo lindo para hacer y pusieran en práctica lo que aprenden en la escuela agropecuaria”.
“Hace menos de un año que tenemos el corral móvil, lo hizo mi papá”, cuenta Cata mientras describe que los animales pastorean en la parcela que tienen asignada y van al corral a la noche para protegerlos de los depredadores. “El agua también es móvil, la tenemos en un tanque que llevamos a donde sea necesario”.
La electricidad del corral la obtienen a través de un panel solar que también se mueve y cuando hay poco pasto suplementan con rollo. Ahora acaban de comprar un carnero raza Dorper, para ganar en carne y rusticidad. Tanto la lana como los corderos los venden en la zona.

“En los chats de productores siempre hablamos de la máxima rentabilidad sustentable por hectárea y yo el otro día decía que, además de esto, creo que es hora de pensar en la máxima felicidad sustentable por hectárea. En eso estamos en Santa Marta”, concluye Pablo.
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]]>La entrada El caso PensAgro: Pablo Etcheberry necesitaba ahorrar tiempo e inventó un par de dispositivos para hacer una ganadería más sencilla y automatizada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Etcheberry luego consiguió un socio y armó una empresa llamada PensAgro. “Es una empresita chiquita que surgió sin querer, de las necesidades que teníamos en el campo y por la falta de tiempo”.
La historia es larga pero, como con sus inventos, Pablo la hace corta. Su familia viene manejando un campo, la Estancia Santa Marta, desde tiempos de su bisabuelo, pero el negocio venía en picada. Le encomendaron a él el manejo del establecimiento. “Fue la vuelta a una ganadería distinta después de 80 años. La familia confió en mi y hace cinco años que estamos con esta nueva etapa”, relató Etcheberry a Bichos de Campo.
El joven ganadero tuvo que repoblar el campo ganadero de su familia y mejorar tranqueras y alambrados, para hacer un planteo más instensivo, con el manejo de cuadros y parcelas. Pero se encontraba con el problema de falta de tiempo. “Lo que menos había era tiempo. Yo estaba con otro emprendimiento como una planta de alimentos balanceados. Y no teníamos tiempo para hacer todo de modo eficiente, porque a la mañana largaba las vacas, volvía a la planta de balanceados, molía, luego regresaba a la tarde, armaba parcelas nuevas, daba rollos, abría cinco tranqueras y ahí perdía montón de tiempo”, recordó.
Por eso se puso a inventar.
Mirá la entrevista a Pablo Etcheberry:
Cuando vio que sus dispositivos funcionaban en su propio campo se decidió a crear PensAgro. Hace tres años que vende sus productos.”Al principio eran unos prototipos feos y grandes con pantallas solares, pero luego se fue mejorando todo cuando me contacté con Nicolás Schroeder, un amigo y la pata que me faltaba. Nos asociamos e inventamos dos cosas: velas y tranqueras automáticas”.
Acerca de la vela automática, Pablo explicó que “consiste en el típico caño que le ponemos a las vacas para que pasen por debajo, pero este tiene un aparato arriba, que se programa como un reloj despertador. Tiene una hora, la hora actual, y entonces nosotros podemos programar el horario de apertura. Tiene dos programaciones, y cuando se activa, levanta automático el alambre para que las vacas puedan pasar por debajo”.

“Ese aparato ya me ahorró el viaje del pueblo al campo”, dice Etcheberry, que aseguró que ahorró tiempo y dinero en combustible. “Generaba un movimiento ineficiente en combustible. Se me iban 300 mangos por viaje. Hoy puede ser mucho o poco pero si lo multiplicás por un mes, son 9 mil pesos en combustible. Con eso solucioné una venida al campo por lo menos. Y ahora que hemos agrandado el rodeo, las usamos para los cuatro cambios diarios”, remarcó.
Aunque Etcheberry aseguró que el sistema no falla, aclaró que “lo programamos para no más de un día por si algo fallara, de modo tal que las vacas siempre estén alimentadas y atendidas”. Su idea no es colaborar con la generación de ganaderos ociosos. El ojo del amo…
El otro invento PensAgro es un tranquerón de cinta que se maneja a control remoto.
Al repoblar su campo, recordó, “acomodamos todos los perimetrales de campo con alambres a 7 hilos, pero en el medio hicimos todo eléctrico y funciona espectacular. Todos nuestros tranquerones son simples, livianitos y de cinta. Esta tranquera hace que la cinta baje a control remoto y así podemos pasar por arriba con el tractor”. Santo remedio, ya no hay que bajarse para abrir, adelantarse, bajarse para cerrar.
“Tengo medido el tiempo para dar cinco rollos en tres tranqueras, a dos minutos de tiempo por tranquera, y se pierde una hora y veinte perdidas en esa bajada y subida al tractor para abrirlas. Esto nos solucionó mucho”, describió sobre su segunda creación.
El productor armó una cuenta de Instagram en donde muestra todo lo que hace en el día a día, para demostrar lo rápido y fácil que es trabajar en campo ganadero con estos inventos. “Es la comodidad de poder movernos como una abeja adentro del campo y por donde queremos sin necesidad de tener que bajarnos. Y de hecho, uno de nuestros pilares es el ahorro del tiempo durante los procesos”.
Muchos ganaderos están adquiriendo este modelo de modo veloz. “Esto se difundió rapidísimo. Hace tres años que estamos con ventas, y tenemos muchos proyectos más. Está bueno porque son inventos hechos por ganaderos y por necesidad. O sea que van a funcionar porque mostramos que hay tareas que pueden hacerse de modo más sencillo”
Muchos ganaderos dicen que PensAgro cambió cosas en sus vidas. Si miran el siguiente video, entenderán por qué.
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