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La entrada ¡Estalló el verano!: Y también estalló la Mesa de las Carnes con una pelea entre frigoríficos del consumo y la exportación se publicó primero en Bichos de Campo.
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Segundo los protagonistas: En la Argentina pujan y conviven desde hace décadas dos tipos de frigoríficos: unos herederos de los grandes grupos británicos y estadounidense (ahora hay varios brasileños) que están más enfocados al negocio de la exportación de carne. Otros bastante más nacionales y populares, que se dedican al mayor mercado de la carne vacuna, el de los propios argentinos, que aún el año pasado absorbieron más del 70% de la producción. El grupo de frigoríficos exportadores está bien organizado en el Consorcio ABC (Argentine Beef Consortium), que es timoneado por Mario Ravettino (foto) desde hace años. Los consumeros tienen varias cámaras, como UNICA y CICCRA, pero es por lejos CADIF la de mayor tradición y anclaje en el conurbano bonaerense. En el medio está FIFRA, que agrupa a frigoríficos del interior.
Tercero la trama: Los frigoríficos exportadores vienen de comerse a todos los chicos crudos. El gobierno de Mauricio Macri recostó su política ganadera en la llamada Mesa de las Carnes, que durante cuatro años mostró a una cadena ganadera más unida que nunca. Más de treinta entidades, entre ellas las de frigoríficos exportadores y las de los consumeros, se abroquelaron, pero más por mérito del espanto que habían provocado las políticas de intervención del kirchnerismo que por convicciones propias. De hecho, a lo largo del gobierno de Cambiemos quedó flotando la sensación de que los grandes ganadores de la película fueron los exportadores (los embarques se multiplicaron por cuatro), y con ellos los ganaderos más grandes. Y al cabo de la gestión, el negocio de los consumeros se había achicado 10%, por la caída de las compras de carne por parte de los argentinos empobrecidos.
Comienza la historia.
El abrupto final del macrismo y la llegada del albertismo habilitó las chances de volver a discutir las relaciones de poder. Y la mejor manera de acercarse al nuevo gobierno, para un grupo de frigoríficos y para el otro, es mostrar gestos de solidaridad con el PACH y otras iniciativas sociales. En realidad, los frigoríficos exportadores comenzaron a hacerlo hace un tiempo, cuando todavía gobernaba Macri, su gran mecenas en la apertura de mercados. Para quedar bien con el ex presidente y apuntalar sus chances en la elección contra el peronismo, los frigoríficos del Consorcio ABC prometieron lanzar todos los meses una oferta de cortes baratos en los supermercados, por 1.250.000 kilogramos. Macri perdió pero ellos siguieron con ese plan: lo hicieron por última vez en los festejos de fin de año.

El problema es que el resto de los frigoríficos, nucleados en las cámaras de consumo, en su mayoría no tienen un saldo de cortes que no logran colocar en los mercados de exportación por una sencilla razón: no despostan los animales y mandan a las carnicerías de los conurbanos locales la media res. Por lo tanto, mal podrían participar del programa “solidario” de los exportadores. Queda, entonces, un 70% de la faena afuera. Pequeña dificultad si lo que se quiere es combatir realmente el hambre y acercar carne barata a los cordones malnutridos.
Ante la primera convocatoria de Tolosa Paz a los distintos actores del negocio cárnico, el sector que atiende el mercado doméstico vio la posibilidad de sumarse al esfuerzo solidario y de paso congraciarse con el nuevo gobierno, lo que además convenía a todos porque se evitarían posibles políticas regulatorias y se podría seguir exportando. Hubo reuniones entre todas las cámaras, en una rémora de la Mesa de las Carnes que en realidad no lo era (alguien la llamó Foro Argentino de la Carne), porque estaban casi todos menos las entidades de productores: la única voz cantante por parte de las organizaciones de la Mesa de Enlace fue el ex presidente de CRA y del IPCVA, Dardo Chiesa. De todos modos, con frigoríficos, consignatarios, feedloteros y hasta avícolas presentes se avanzó en el diseño de una nueva propuesta. De estas primeras reuniones, según diversos testimonios, participó también Mario Ravettino, el histórico diligente del Consorcio ABC.
Hubo un plan salido de CADIF que se discutió unos 15 días atrás en una reunión en UNICA y que se presentó al día siguiente a los funcionarios que trabajan directamente en el PACH: quedaron en evaluarlo pero muy entusiasmados con la iniciativa. En Bichos de Campo ya dedicamos una larga nota a explicar en qué consiste ese plan, llamado “potenciador”. No volveremos a machacar con eso. La idea es implementar un sistema voluntario en el que la cadena de la carne (ganadero, consignatario, matarife o frigoríficos y carnicero) va efectuando una donación de una pequeña parte de su ganancia, de modo de acumular un descuento de 100 pesos que se aplicaría sobre la carne que se venda solamente a los beneficiarios del PACH, es decir a los poseedores de las 1.455.000 tarjetas Aliment.ar que distribuirá el Ministerio de Desarrollo Social entre la gente necesitada.
De esta manera, la gente que ya recibirá subsidios del Estado para la compra de alimentos podrá optar por comprar carne un poco más barata (cualquier corte, en una red de carnicerías con capacidad de utilizar el Posnet) gracias a la donación “potenciadora” de toda la cadena de la carne.

“Si cada uno de los actores de la cadena de manera voluntaria y solidaria vendiéramos 1 de cada 100 animales sin margen de utilidad (no a pérdida sino al costo), podríamos potenciar el PACH otorgando a quienes abonen con la tarjeta Aliment.ar un descuento promedio de 100 pesos por kilo de carne”, resumió el presidente de CADIF al presentar la propuesta. Se trata de Ricardo Bruzzese (foto) un empresario más que polémico que en los años de plomo kirchnerista contra la industria de la carne colaboró activamente con la gestión de Guillermo Moreno armando planes de ilusión como el recordado “Carne para todos”. Con el correr de los años apareció como dueño de tres plantas del ex Grupo Penta y ahora preside esa cámara, aunque no sea el autor intelectual de esta propuesta.
Ravettino, del Consorcio ABC, también fue uno de los alumnos directos de la “Escuelita” donde Moreno reunía a todos los actores de la cadena cárnica para bajarle órdenes, aunque en su caso estaba mucho más preocupado por asegurar los ROE Rojo que necesitaban los grandes frigoríficos para vender carne al extranjero, especialmente cuando se trataba de vaca conserva. Pero a pesar de este pasado en común con Bruzzese, su decisión fue abrirse de las negociaciones para instalar un plan solidario de toda la cadena para “potenciar” el PACH.
Peor todavía, el Consorcio ABC salió a dinamitar la propuesta que había elaborado el resto de la cadena en algunos medios, aunque apelando a medias verdades. La mano oculta de Ravettino detrás de columnistas que solo suelen contar lo que sucede en el negocio de la carne de boca de los grandes frigoríficos exportadores (en especial los brasileños), se notó especialmente en una nota publicada por Héctor Huergo en el diario Clarín, por la que Bruzzese acaba de pedir derecho a réplica al medio. Escribió Huergo que el “artífice del fallido programa Carne para Todos” propuso “que los ganaderos donen 100 pesos por novillo cargado a frigorífico como contribución solidaria. ‘Voluntaria’, dice, pero agrega que van a anotar a los que no donen”.
Además de enlodar la propuesta de los consumeros, el editor histórico de Clarin Rural también elogió la posición defendida por el Consorcio ABC, al dar cuenta que ese grupo “está sosteniendo un programa de abastecimiento de 1.250.000 kilogramos por mes a los principales supermercados”. Frente a este gesto, adujo que en el plan de CADIF “no hay auditoría posible, y la sensación es que el aporte solidario se podría convertir en un negocio en nombre de los necesitados. Ya sabemos en qué terminan estas jugadas”.
Desde CADIF replicaron que no hay negocio para nadie y que el aporte será voluntario y parejo entre todos los habitantes de la cadena productiva. Insinuaron que el verdadero negocio es el que hacen los frigoríficos del Consorcio ABC al descartar los “cortes de vaca vieja” que no pueden colocar en los destinos de exportación en algunos supermercados a los que nadie controla. “Los pobres no van a comprar carne al Disco”, disparó un integrante de esa entidad.
Llegamos al clímax: Estamos en el punto caliente de este película. Está claro que a esta altura de la pelea entre consumeros y exportadores ha hecho implosionar la delicada unidad de la Mesa de las Carnes, que no sobrevivió ni dos meses a la caída del macrismo y difícilmente vuelva a existir como lo que era: un foro para diseñar políticas de largo plazo.
A los codazos, el Consorcio ABC y las cámaras del consumo ahora pelean a ver quién es el chico bueno y quién es el chico malo, y para ver quién logra conquistar el amor de la nueva gestión de Alberto Fernández con el plan solidario más adecuado para enfrentar la pobreza.
Pero difícilmente haya un héroe en los nombres de Ravettino o de Bruzzese. Y el final será cantado.
Quizás sea mejor detener por un rato esta película para repensar los argumentos, detenerse a evaluar las ventajas y desventajas de cada propuesta. La cadena de la carne, con este nivel de saña y capacidad de daño, ya ha escrito muy malas historias. Casi comedias grotescas en las que solo terminan ganando los villanos.
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]]>El gobierno distribuirá en los próximos meses (espera tener la tarea lista en marzo), cerca de 1,5 millones de tarjetas donde se cargará dinero para que 2 millones de personas que sufren de una situación muy vulnerable puedan comprar alimentos básicos. En total el presupuesto anual para este programa será de 60 mil millones de pesos. Expertos del sector frigorífico creen que un 15% de esa suma podría destinarse a la compra de carne vacuna.

Kohn, en esta contexto, indicó que el gobierno debería analizar “una propuesta integradora para luchar contra el hambre desde las bases del sistema de carnes argentinas”. Y explicó: “el sector minorista de carnes argentinas es el que más ligado al pueblo está, ya que se calcula que entre un 60-70% de las ventas al mercado interno se realizan en carnicerías de barrio”.
“Habitualmente los carniceros cumplen un rol social en su pequeña comunidad, fían a la gente con necesidad y siempre están largando cortes de ofertas todas las semanas, también por una cuestión de demanda estacional de determinados cortes”, estableció el empresario.
En la propuesta elaborada hasta ahora por la cadena, que días atrás dio a conocer Bichos de Campo, se plantea la chance de colocar mensualmente en el mercado un volumen de entre 1 y 4 millones de kilos de carne (dependiendo del nivel de adhesión voluntaria del sector) con un descuento adicional de 100 pesos por kilo, para que los beneficiarios del PACH puedan comprar una mayor cantidad de carne con el mismo dinero. Pero este operativo ofrece una red de solo 200 carnicerías seleccionadas en zonas populosas, que además tengan la posibilidad de cobrar sus ventas con este tipo de tarjetas.
Para Kohn, en cambio, “una propuesta superadora sería llamar a inscripción vía página de AFIP a carnicerías de barrio para que reciban la tarjeta alimentaria, para vender 3 o 4 cuatro cortes a 100 pesos menos por kilo del precio habitual de mercado”. Es decir, lo que propone es que todos los carniceros que deseen ser solidarios puedan sumarse al plan y efcetuar sus propios descuentos, al menos en ciertos cortes. “En esta primera etapa propongo puchero especial, paleta , cuadrada y rost beef”, dijo el ganadero y carnicero con base en Tucumán.
En este esquema, “las carnicerías de barrio pueden vender una cantidad determinada a esos precios, lo que además serviría para traccionar la venta de otros cortes”.
Kohn cree que si se amplía el sistema se “genera una sinergia en toda la cadena y se logran ayudas en forma eficiente a los compatriotas que lo necesitan, sin necesidad de subsidios a la industria ni a nadie”.
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]]>La entrada Plan Argentina contra el Hambre: ¿Cómo es proyecto de la cadena ganadera para rebajar 100 pesos el kilo de carne a los más pobres? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La idea, que fue desarrollada tras largas horas de trabajo por directivos de CADIF (Cámara Argentina de la Industria Frigorífica) y otras cámaras del sector, fue rápidamente adoptada por un conjunto de productores, consignatarios, feedloteros y faenadores que se reunieron por segunda vez con la coordinación del PACH. Se trata de una iniciativa bastante sencilla de entender: esa carne más barata solo podrá ser vendida a los poseedores de la tarjeta social, que con el mismo dinero que tienen asignado podrán adquirir así mayor cantidad de carne.
El “plan potenciador” del Capítulo Carnes del programa nacional para erradicar el hambre fue discutido el miércoles en una reunión en UNICA, otra cámara del sector frigorífico. Y presentado 24 horas después al equipo de la funcionaria a la que Alberto Fernández le encomendó su principal apuesta social. El gobierno, en rigor, planea destinar unos 60.000 millones de pesos este año para que 2 millones de beneficiarios del sistema administrado por el PACH (mujeres embarazadas y niños de hasta 6 años) compren alimentos a través de 1.455.000 tarjetas Aliment.ar.
“Si bien los titulares de tarjetas Aliment.ar tienen la libertad de adquirir alimentos y bebidas (excepto alcohólicas) de cualquier tipo en todo negocio minorista que cuente con posibilidad de cobro con tarjeta, naturalmente la mayor demanda de carnes derivada del Plan se concentrará en aquellos locales que ofrezcan los mayores descuentos”, se evaluó en el plan privado al que accedió Bichos de Campo. Por esa razón el sector justamente apuntó sus cañones a ofrecer una cantidad necesaria de carne más barata para atender las necesidades de esa población específica.
Lo que decidió la cadena de la carne es impulsar entonces un “aporte solidario voluntario” entre sus integrantes, sean productores, consignatarios, matarifes o frigoríficos, de manera de poder aportar un piso de 1,2 millones de kilos de carne por mes que costarán 100 pesos menos que el resto de la carne comercializada. Obviamente esa carne más barata solo podrá ser vendida a la población que tenga una tarjeta asignada. Ese volumen es el de mínima, porque se espera poder reunir hasta 4 millones de kilos mensuales.
La iniciativa partió de estimar que el 15% del presupuesto de 60 mil millones de pesos anuales se destinará a la compra de carne vacuna. Esta situación generará una demanda adicional del orden de los 9 mil millones de pesos al año, que es lo que valen 54 millones de kilogramos (base res con hueso) anuales al año, o unos 4,5 millones de kilos gancho por mes.
Como la decisión de participar de este “plan potenciador” será voluntaria, la cantidad final de kilogramos de carne que se vuelquen con descuento a este sistema puede ser variable, en función de la cantidad de adhesiones. “Con un grado de adhesión razonable serán no menos de 1.200.000 kilogramos/mes”, dice el documento presentado al equipo de Tolosa Paz, quien no pudo participar de esta segunda reunión.

Para que el aporte solidario sea atractivo y parejo entre todos los eslabones de la cadena, se tomaron como base los datos oficiales de faena por planta de 2019. La faena total a nivel país ascendió a 13.821.000 cabezas, pero el 80% de la misma (más de 11 millones de bovinos) se realizó en las 100 plantas que más animales procesaron sobre un total de 400 mataderos. “De este conjunto de plantas y de sus cadenas de valor es de quienes se buscará la adhesión al Plan Potenciador para que el mismo sea sustentable y práctico”, se explicó.
¿Y cómo se propone el Foro convencer a esas 100 empresas y sus productores, consignatarios, engordadores y demás actores asociados en la cadena para que colaboren? En principio, porque el aporte no será demasiado oneroso para ninguno de ellos, ya que el volumen (aún en el caso de que el sistema llegue a más de 4 millones de kilos mensuales) será muy pequeño respecto del volumen del mercado, que mueve unas 200.000 toneladas de carne cada mes, de apenas el 2%.
“Estos aportes están motivado preponderantemente en una actitud solidaria y en una conducta amigable con las políticas públicas”, se evaluó en el proyecto. Respecto de los carniceros que formen parte de la red y también accedan a resignar parte de su ganancia, consideró que se sumarán no solo por la solidaridad sino también por “el interés por captar un volumen de ventas de ventas diferencial” que antes no existía.
En definitiva, lo que intenta la cadena de la carne con esta iniciativa es que todos los beneficiarios de la tarjeta Aliment.ar obtengan un descuento adicional de 100 pesos por kilo de carne, potenciando los alcances del plan oficial, pues podrán comprar más carne con la misma cantidad de dinero.
A primera vista, se calculó que serán 200 las bocas de expendio minorista adherentes al plan potenciador. Se las deberá seleccionar con un “enfoque federal”, cubriendo no solo el conurbano bonaerense sino el Gran Rosario, el Gran Córdoba y otros periurbanos de localidades provinciales con altos niveles de pobreza.
Para los ganaderos y frigoríficos que acepten ser solidarios con estas 2 millones de personas, uno de los atractivos del plan será que “no se crea ningún fondo monetario ni depósitos materiales de mercadería, lo que asegura la transparencia del sistema y simplifica su operatoria y control”.
Esto es así porque “si bien los valores de aporte solidario se expresan en kilos y en pesos, en ningún momento se maneja dinero ya que los aportes que realiza cada operador adherente se materializan en ‘Notas de Crédito’ es decir en el precio de mercado. Estas rebajas acumuladas, por vasos comunicantes a nivel cadena, culminan con que cada frigorífico o matarife abastecedor traslada a las bocas de expendio minoristas adherentes descuentos y éstos lo hacen a su vez con el público”, explicó la iniciativa.
Se estima preliminarmente que esos descuentos serán de 55 pesos por kilo para la carne en media res a salida de frigorífico (es decir a lo largo de la cadena productiva) y que entre el aporte de los minoristas y el IVA que el propio Estado debería resignar se llegaría a otros 45 pesos, para completar el descuento de 100 pesos por kilo.
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