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La entrada Catamarca prohibió la siembra de papa transgénica en la zona especial dedicada a la elaboración de semilla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La medida, implementada por medio de la resolución provincial 12/2021, determinó la prohibición en los distritos de Pucará, Aconquija, El Espinillo y Condor Huasi del departamento de Andalgalá.
La medida se tomó luego de un pedido realizado por la Federación Nacional de Productores de Papas y la Asociación de Productores de Papa Semilla de Buenos Aires, que manifestaron su oposición a la producción de papa transgénica en la zona diferenciada de Catamarca debido al impacto que esa tecnología puede ocasionar al sector.
Las asociaciones de productores consideran que el ingreso de papa TIC-AR233-5 (resistente al virus PVY), desarrollada por Tecnoplant S.A., a la zona especial de Catamarca “podría redundar en la pérdida de mercados como consecuencia de que los grandes industriales de la cadena de comercialización de la papa decidan no comprar, recibir o procesar papas genéticamente modificadas, en consideración a su vez de que los países importadores de los productos derivados de papa no admiten el consumo de organismos genéticamente modificados”.
Eso porque, si bien la papa es una planta autógama, tiene un porcentaje variable de fecundación cruzada, por lo cual la incorporación de plantas transgénicas a la zona diferenciada puede llegar a generar hibridación natural y modificar la población existente.
Además, indicaron que “que no existen diferencias morfológicas entre las variedades Spunta TICAR y Spunta sin evento, lo que genera la imposibilidad de realizar fiscalizaciones de lotes de papas semillas, sumado a que no hay análisis genéticos de laboratorios que aporten herramientas rápidas para identificar si se trata de una variedad con evento”.
La Federación Nacional de Productores de Papas viene realizando gestiones para que se tome una medida similar en la provincia de Tucumán.
La entrada Catamarca prohibió la siembra de papa transgénica en la zona especial dedicada a la elaboración de semilla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Rubén “Chiche” Domínguez relata los desafíos, éxitos y desventuras de un pequeño productor de papas de Villa Dolores: “Hace falta un poco de buena suerte”, admite se publicó primero en Bichos de Campo.
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“En la década de 1970 yo tenía unos 7 años de edad y mi papá producía cebolla en enormes cantidades. Terminé de estudiar la primaria y cuando cumplí 13 le dije a mi padre que quería estudiar e ir al colegio secundario, a una escuela técnica. Pero me dijo que no, que había que trabajar. Entonces me enojé tanto, que me fui de mi casa. Conseguí un trabajo donde podía quedarme a dormir y ahí comencé a aprender todos los oficios agrícolas”, comenzó su relato.
Y continuó: “Hoy llevo 30 años trabajando con el mismo patrón, que ya es un amigo. Él me dio la posibilidad de trabajar tranquilo, a mi manera, y el día de hoy que le administro casi toda su empresa, porque me tiene una gran confianza. Es una empresa grande, que produce papa, cebolla, trigo, maíz”.
Pero hace un tiempo, cerca de siete años, con otros tres socios incluyendo a su propio hijo, Chiche pudo lanzarse también a producir papa por cuenta propia. “Nos propusimos juntar para fin de año unos 100 mil pesos y compramos semillas de papa y fertilizante, y nos pusimos a sembrar. Y como ya vivimos de nuestro trabajo en la empresa, reinvertimos la ganancia que sacamos de la papa, cada año, para ir creciendo”, describió.
Chiche Domínguez nos dio una clase magistral sobre el cultivo en la zona de Villa Dolores:
“Hemos llegado hoy a producir entre 30 y 40 hectáreas de papa, pero siempre sembramos 2 hectáreas de cebolla, para rotar los cultivos. Y de paso, por ahí hacemos una buena diferencia. Pero si hubiese querido empezar solo, apenas podría sembrar 4 o 5 hectáreas. Trabajo todos los domingos, que es cuando puedo venir. Mi único hijo varón, Erich, me ayuda con la siembra.”
Chiche nos explicó la diferencia: “El tema de sembrar cebolla es más complicado, porque tiene un período más largo y agarra muchas malezas. Aunque el tema de la papa es más costoso, en cuanto a su inversión. Se necesita mucha inversión, unos 250.000 a 300.000 pesos por hectárea, que incluye la compra de fertilizantes”.
“En estos campos podés sacar 1.000 a 1.100 bolsas por hectárea (de 18 kilos aproximadamente cada bolsa). Y salís hecho. Porque nosotros no podemos regar por pivot, que es muy efectivo pero es muy caro, al menos para nosotros. Con un pivot podés regar como más te guste o convenga y hacés diferencia, porque podés hacer `fertirriego`, es decir, fertilizás en el agua”, explicó el pequeño productor.
-¿Y entonces es un buen negocio producir papa?
-Hoy en día nos pagan unos 300 pesos la bolsa de 18 a 20 kilos, y puesta en las verdulerías de Buenos Aires, cuesta entre 900 o 1000 pesos. Yo ya se que cada tres años viene una buena paga de la papa, en que nos llegan a pagar 1000 pesos la bolsa, y al verdulero se la venden a 2000 mil. Pero al año vuelve a caer. Nosotros (por sus socios) tenemos una ventaja, que los cuatro vivimos de otro trabajo. Si no, no lo podríamos hacer, o al menos, no hubiéramos podido crecer como lo hemos hecho. Además el 15% del producto bruto va para pagar el alquiler del campo.

A la hora de comparar con la zona papera de Buenos Aires, o de Mendoza o del cordón verde de Córdoba, Domínguez contó que su zona “tiene un privilegio, que se pueden hacer dos cosechas al año (siembran en febrero/marzo y cosechan en julio; y vuelven a sembrar en septiembre/octubre y cosechan en noviembre o diciembre), cuando en el resto de las zonas paperas del país se puede hacer una sola cosecha anual”.
“Pero también debemos tener en cuenta que nosotros sumando las dos cosechas del año, no llegamos a producir la cantidad que se produce en una hectárea, por año en la provincia de Buenos Aires o en Mendoza, siendo que realizan una sola cosecha anual”, aclaró.

Según Chiche, “sumando las dos cosechas del año, podemos producir unas 1800 a 2000 bolsas por hectárea, cuando ellos producen 2000 a 3000 bolsas por hectárea en una sola cosecha”.
-¿Y por qué tanta la diferencia?
-La razón se debe al tiempo que la papa dura bajo tierra, en su crecimiento. En la provincia de Buenos Aries dura entre 120 a 160 días bajo tierra, y acá tenemos apenas entre 70 y 90 días, en invierno, y 100 a 115 días en verano. Porque el clima no nos da tiempo. Tenemos para sembrar del 20 de febrero al 15 de marzo, y corremos el riesgo de que el 25 de mayo nos caiga una helada y apenas cosechemos 600 bolsas. Lo mismo nos pasa en la segunda cosecha, porque tenemos tiempo hasta el 20 de noviembre, ya que a partir de ese momento empieza a complicarse por las lluvias y el calor.

Queda claro que el de producir papa en Villa Dolores no es un negocio exento de riesgos. “Hace falta un poco de buena suerte. Por ejemplo, en el año anterior a la pandemia nos perdimos casi toda la producción de papa, por una peste. Y de 800 a 900 bolsas por hectárea, esa vez cosechamos 150. En la siembra de febrero/marzo, que se cosecha en junio, si en mayo te la agarra un hongo por la humedad y no la podés curar, porque el tratamiento es carísimo, la perdés”, explicó Chiche.
Los riesgos no son solo climáticos y de enfermedades. “En general trato de vender antes de que la mayoría venda su producción en esta zona, y así puedo vender a un buen precio. Pero esto alguna vez me sale mal, como el año pasado que terminé de cosechar el 6 de noviembre y la vendí a 450 pesos la bolsa, cuando el 15 del mismo mes se vendía a 700 pesos”, contó Chiche Domínguez.

“Yo creo que el problema del encarecimiento está en la cadena de comercialización que va desde el Mercado Central hasta la verdulería. Ahí el producto, se encarece demasiado. Uno nunca entiende cómo nos pagan la papa a 300 pesos en tal año, y al otro nos la pagan a 1000 pesos. Y tampoco se entiende cómo de 300 pesos que nos pagan a los productores, se la terminan vendiendo a 2000 pesos al verdulero de barrio”.
-¿Y hay financiamiento adecuado para producir?
-Si pedís un crédito de 10 millones de pesos para maquinaria, el banco te obliga a comprar una nueva. Y ese monto no te alcanza para comprar 1 tractor nuevo, y menos de primera marca. Yo voy a preferir comprar 2 tractores usados.
Chiche no solo está orgulloso de su hijo, que comparte su actividad. También nos contó que tiene un emprendimiento propio que trata de resolver este tipo de cosas para los pequeños productores de la zona. “Hoy mi hijo se dedica a comprar maquinaria vieja, abandonada (en campos usualmente de la provincia de Buenos Aires) y la recupera, poniéndola a punto de nuevo”.

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]]>La entrada “Hacer papa agroecológica mejora el suelo”, asegura Chiara Cardinali, cuarta generación de productores que la cultivan sobre 6 hectáreas y la venden en el Mercado Central se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Chiara Cardinali es la hija mayor de tres hermanos. Estudia Comunicación digital, pero sigue atentamente este proceso que comenzó en 2019 incorporando paulatinamente más hectáreas a este sistema de producción. Los asesora el ingeniero agrónomo César Gramaglia, técnico extensionista del INTA Villa Dolores.
Dentro de la empresa familiar, la joven está trabajando activamente en la comercialización de estas papas especiales, que comenzaron a implantarse primero en un cuarto de hectárea del campo familiar y fueron creciendo. “Este año sembramos 6 hectáreas en el verano y 4 hectáreas para el invierno de papa agroecológica”, relató Chiara a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Chiara Cardinalli:
Chiara manifestó que la mayoría de los productores sigue haciendo papa del modo convencional en Villa Dolores, y de hecho su familia produce la papa La Cerrillense sobre un total de 150 hectáreas. También aclara que esto de la papa agroecológica es por ahora un ensayo que ofrece buenos resultados porque los rendimientos compiten con los sistemas que utilizan agroquímicos. Aclara que hasta ahora les han tocado buenos años para hacerlo. No saben bien qué sucederá en un año climático difícil.
“Hacer papa agroecológica mejora el suelo, porque los biofertilizantes siguen quedando en el, y por ende se logra una mejora que no se consigue con el fertilizante químico, el cual al toque que lo ponés lo chupa la planta”, explicó Chiara sobre las diferencias.
“La papa convencional en su composición no tiene residuos químicos, al menos en lo investigado al momento. Pero hacer esa papa es mas perjudicial para el ambiente y el suelo, incluso aunque nosotros hagamos rotación de cultivos para cuidar al suelo”, aclaró Cardinali.
La papa agroecológica que producen se comercializa bajo la marca “La Cerrillense Agroecológica” y se presenta en bolsas de poli papel de 20 kilos. Ese es otro detalle que la diferencia de las bolsas plásticas de 20 kilos que le hacen a la papa convencional en arpillera plástica.
El origen de esta historia vienen del bisabuelo de Chiara, que vino desde Italia a la Argentina y fue el rpiemr productor. Pero fue recien en los años 70, cuando el gobierno peronista expropió una gran estancia y la dividió en lotes de 70 hectáreas bajo riego desde el dique La Viña, que los Cardinali se asentaron en este ligar de Traslasierra. “Entregaron tierras por puntaje. El primer año a mi nono no le dieron el campo porque el era italiano, entonces al año siguiente renunció a su ciudadanía, o sea que te restaban puntaje por ser de otro país”, explicó Chiara.
Desde entonces cultivan papas en la llamada parcela 33. En esa zona productiva, la papa se siembra y cosecha dos veces por año, con una siembra temprana entre julio y agosto, para cosechar en noviembre/diciembre; y una siembra tardía, entre febrero/marzo, para cosechar en junio/julio.
-¿Cómo fue el proceso de virar algunas hectáreas del campo papero familiar a la agroecología?
-Fue un proceso lento y sigue siéndolo. Empezamos hace tres años con un cuarto de hectárea, luego sumamos dos, y tres y así hasta llegar a hacer seis hectáreas. El primer año nos quedamos cortos con la venta porque mucha gente quería y nos salieron 300 bolsas- describió la joven productora.
Además explicó que en el proceso de cultivo “se usan otros insumos que no son químicos, y justo en esta cosecha a esta papa no se le puso nada, ni biofertilizante ni fertilizante de base porque se nos pasó el tiempo. Ahora en la próxima siembra le aplicaremos un biofertilizante y algunos foliares”.
“El fertilizante de base es granulado y los fertilizantes foliares los hacemos nosotros mismos en el campo en tambores de 100 litros, y estos tienen base de azufre o de bosta de vaca. Llevan todo un proceso de fermentación que llevan más o menos 30 días y si estamos muy ajustados de tiempo le aplicamos soda cáustica que tarda tres días para poder aplicarse, y durante esos días tenés que mover la preparación dos veces al día “, agregó.
-¿Hay demanda de alimentos agroecológicos?- le preguntamos.
-Sí, hay demanda por este tipo de alimentos. Acá en esta zona quizás no tanta porque somos pocos pero nosotros también vendemos en el Mercado Central, el puesto 9 de la nave 8 es el que nos compra ya que vende sólo agroecológico y orgánico”, respondió.
Cardinali dijo que la idea sería seguir creciendo en superficie pero que primero es necesario cambiar la mentalidad de la gente para que nos compre y consuman agroecológico. “Con lo que hacemos hoy alcanzamos a cubrir la demanda que tenemos y si hiciéramos mas quizás nos quedaría papa sin vender”, expresó.
“Lo ideal sería un campo todo agroecológico pero para eso faltan muchos años y muchos ensayos más por delante. Por ahora con el apoyo del INTA estamos más que satisfechos”, concluyó.
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]]>La entrada Carlos Castelli lleva 44 años sembrando papa en Villa Dolores y trabajó para que se puedan hacer dos cosechas por año en esa región se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Desde cuando se hace papa en esta zona de Córdoba?
-Desde toda la vida se hace papa. Pero antes se hacía una sola cosecha y después empezamos con la segunda cosecha- relata Castelli como al pasar, restando importancia a una historia que lo tiene como protagonista.

-¿Es cierto que Villa Dolores es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden hacer dos cosechas de papa al año?
-Acá sí, en Villa Dolores se hace así. Sembramos primero en julio y cosechamos en noviembre diciembre, Y después sembramos en febrero y cosechamos en julio.
-¿Entonces siembran en pleno invierno y en pleno verano?
-Claro, La papa que sembramos en febrero la tenemos que sembrar de noche por los grandes calores que teneos acá.
Según un informe de la Federación de Productores de Papa para la campaña 2021, en el sudeste bonaerense se produce la mayor parte de ese alimento, con más de 30 mil hectáreas. En los alrededores de esta ciudad de Traslasierra, en tanto, se sembraron 9.958 hectáreas.
Mirá la entrevista a Carlos Castelli:
-¿Esto de la segunda cosecha es algo que empezarona probar ustedes con Cardinali? ¿En qué época fue que empezaron y cómo se les ocurrió?
-No me acuerdo en qué año fue, pero empezamos a probar y a cortar la papa y se nos pudría por el gran calor. Entonces empezamos a sembrar más tarde, a la noche, de madrugada, Y bueno, así llegamos a sembrar. Hasta que ya encontramos el semillón entero, que no se nos pudría, y entonces usamos eso.
-¿Tardó mucho este ensayo a campo?
-Lo hicimos muchos años, fuimos probando. Hacíamos tantos surcos con una cosa o la otra, y así hemos ido viendo.
-¿Es cierto que en esa época sus pares los trataron de locos?
-Ahhh, si si, Así nos decían, que estamos locos…
-¿Y cuándo lograron sacar una segunda cosecha qué les dijeron?
-Nos empezaron a copiar todos ya. Ahora ya siembran todos así. Con papa cortada o con semillón entero.

-¿De algún modo son los padres de una tecnología que se aplicó en toda la zona?
-si, si. Somos nosotros con Sergio y el hermano.
-¿Y qué significa la papa en tu vida?
-Todo. Me encanta sembrar.
-¿Van a investigar si son posibles tres cosechas en algún momento?
-No. Ya no se va a poder hacer eso.
-Ahora los pibes de la familia Cardinali están empezando con la producción de papa en agroecología. ¿A eso le ves chances?
-Va a andar muy bien, según yo,
-¿Se puede producir papa sin usar agroquímicos?
-Si, acá (en referencia a La Cerrillense) ya se ha hecho. Como era antes. Antes se hacía papa y no le sabiamos echar nada de nada.
-¿Para esta zona la papa es generadora de mucho trabajo?
-Sí. Tenes mucho laburo en preparar la tierra y todo lo que sigue. Tenemos laburo todo el año, más cuando estamos en época de la siembra.
-¿O sea que vos sos uno de los culpables de que haya que laburar tanto?
Risas y punto final.
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]]>La entrada De silopapa a silobatata: En el INTA San Pedro ensayan nuevas formas de conservar las batatas para extender su vida útil y evitar la caída en los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué ocasiona esto? Que los productores oferten al mismo tiempo sobresaturando el mercado y haciendo que los precios bajen considerablemente. Frente a eso, investigadores del INTA San Pedro comenzaron a realizar ensayos sobre nuevas formas de almacenarla para lograr extender su vida útil.
“Aplicamos la tecnología que se utiliza para papas, que se llama silopapas. El objetivo es estirar el período de almacenamiento y alargar su conservación para que en distintos momentos haya producto para comercializar”, explicó Adolfo Heguiabeheri, técnico extensionista del INTA San Pedro, a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
“Fue una demanda que vino del lado de los productores. Se contactó con la empresa, el municipio hizo su aporte, y todos en conjunto estamos llevando adelante este ensayo”, agregó el investigador.
Ya es el segundo año que se realiza esta experiencia con las ahora bautizadas “silobatatas”. La primera se realizó durante el mes de abril del año pasado, en pleno inicio de la pandemia en el país. En esta oportunidad se trabaja con batatas cosechadas en marzo, que han logrado extender su vida útil casi seis meses.
La silobolsa cuenta con un sistema electrónico que potencia un forzador de aire, que busca mantener un equilibrio entre las temperaturas externas e internas. El mismo utiliza un ventilador de extracción de aire que puede manejarse con una aplicación a distancia. La única diferencia con su aplicación en papas es que en este caso se trabaja con los bolsones de batata, mientras que la papa se almacena a granel.

-¿Se puede pensar en estos silobolsa en los campos?- le preguntamos.
-Lo único que necesita es energía eléctrica porque tiene que mover el ventilador e internet para manejarlo en forma remota. Son los dos requerimientos que tiene el dispositivo.
-¿Hasta cuándo van a durar con el ensayo?
-La idea es ver cuánto aguanta. Vamos a intentar extenderlo lo máximo posible para tener mayor referencia. Esperamos repetirlo el año que viene.
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]]>La entrada Aunque todas las papas parezcan iguales, Ana Escarrá conserva más de 200 variedades y su tarea es clave para que la Argentina pueda abastecerse de este alimento se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿La papa se siembra desde una semillas? Este es uno de los grandes misterios que Bichos de Campo pudo develar cuando visitó el laboratorio Diagnósticos Vegetales SA, que Escarrá fundó a mediados de la década de 1980, cuando -aunque suene raro- nuestro país todavía dependía de semillas de papa que se traían de países como Holanda y Canadá, y que luego se multiplicaban en el país.

No, la planta de papa no nace de una semilla convencional. Se habla de “papa semilla” para referirse al primer pequeño tubérculo del cuel surgen los nuevos brotes y que, según la variedad, puede tener de 13 milímetros a 7 centímetros. La papa semilla incluso se multiplica varias veces antes de que se entreguen los plantines a un productor comercial. De esta forma, si en un primer año se siembra sólo una hectárea, lo cosechado permitirá sembrar 10 hectáreas al año siguiente, 100 en el tercero año, y así.
“Entre los años 1982 y 1985 sucedió una revolución donde empezaron a usarse nuevas técnicas para la obtención de material sano, es decir de una papa libre de todo”, explicó la ingeniera agrónoma. Una de esas técnicas fue la micro-propagación en cultivos in vitro, que permitió sanear las papas. Es la técnicoa que se aplica desde entonces y hasta ahora en el laboratorio que lidera Escarrá. Diagnósticos Vegetales SA también dispone en la vecina localidad de Santa Clara de varios viveros para hacer una primera reproducción de la papa semilla, y poder abastecer así a las empresas multiplicadoras.
“En 1985 se crearon las zonas semilleras de Argentina, que están destinadas exclusivamente a la producción de semilla de papa. Son zonas limpias porque no tienen una historia previa de cultivo de papa, y están a salvo de patógenos. Allí podés llegar con una semilla y multiplicarla en condiciones sanas”, contó la investigadora.
Mirá la entrevista completa a Ana María Escarrá acá:
Algunas de esas zonas se han vuelto muy conocidas, como el cordón papero de la provincia de Buenos Aires. En los partidos de San Cayetano y Tres Arroyos, por ejemplo, se cultivan 2.500 hectáreas de papa semilla por año. En Mendoza, Tucumán y Catamarca también se produce esta semilla.
En el laboratorio se trabaja con un banco de germoplasmas de papa, lo que en castellano se traduce como una colección de variedades de papas. Ana es la coleccionista. “Tenemos más de 200 variedades. En el país están presentes entres 30 y 40 de ellas. Cuando alguien pide alguna, arrancamos un proceso de multiplicación, primero in vitro para de una planta hacer miles, y luego se ponen en un invernáculo en condiciones cuidadas para obtener las pequeñas papitas. Esa es la primer semilla que va a campo”, señaló Escarrá.
En esos invernaderos trabaja el ingeniero agrónomo Martín Seijó, que no solo debe impedir la entrada de patógenos sino también evitar que las variedades se mezclen. Pero claro, para un especialista las diferencias son más fáciles de reconocer.
“Con cada variedad el tubérculo cambia el color de su carne, el tamaño, la forma, el color de la piel, sus requerimientos nutricionales y sus ciclos. Como de acá salen tantas, nosotros tenemos que ordenarlas en función de que las que estén dentro de cada invernáculo sean lo más similares posibles”, detalló Seijó a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista a Martín Seijó acá:
¿Y por qué es tan importante la rigurosidad en los cuidados? Porque aunque no lo parezca, hay muchas enfermedades que aquejan a las papas, y que incluso a veces no generan ningún tipo de síntoma visible. De hacer estos diagnósticos también se encargan los investigadores de este laboratorio, que además de certificar semillas de papa libres de patógenos, reciben muestras de tubérculos o de hojas para analizarlos.
“Tenemos determinados tests serológicos de anticuerpos específicos para distintas enfermedades. Hay de todo, las virológicas son las que más comúnmente tratamos acá. Hay fúngicas, bacterianas y también cuestiones fisiológicas como el estrés hídrico y la caída de granizo”, explicó Damián Caccaviello, biólogo especializado en análisis de papas.
Mirá la entrevista con Damian Caccaviello acá:
Damián agregó que también pueden aparecer enfermedades ligadas a la post cosecha, por el tipo de manipulación y almacenamiento que se les da.
-Si hay una historia tan rica de mejoramiento de papas… ¿por qué siempre vemos la misma papa en las verdulerías?- le preguntamos a Escarrá.
-Hace mas o menos 40 años ingresó al país una variedad que se llama Spunta, que es muy bonita, se multiplica muy bien y tiene un buen cultivo en muchas zonas del país. Se adaptó rápidamente y desplazó a las otras de origen nacional. Quien trabajaba con papa empezó a preferirla. Hoy podemos darnos cuenta de que hay sabores diferentes, propiedades diferentes para distintos fines en la cocina y tenemos una oportunidad muy buena de llevar al mercado productos muy diferenciados.
La investigadora también destacó también el hecho de que Argentina ya no importa papa semilla sino que la exporta y lo hace en muy buenas condiciones sanitarias. A esto sí deberían llamarlo como “soberanía alimentaria”.
-¿Tenemos algún plan para convertirnos en país semillero?
-Tenemos muchas ganas. Hay productores que tiene la vocación de ser productores de semillas y trabajan durísimo en todo lo que es acuerdos sanitarios. Lo que hace falta es tener una mayor capacidad de llegar con muchas papas y semillas a los distintos mercados.
-¿El desarrollo de una papa transgénica nacional, como la que ya se aprobó, es bueno o malo?
-Es un impedimento. Los transgénicos de papa no tienen un lugar en el mercado internacional porque el consumidor los rechaza. Los transgénicos en si no tienen buena prensa en ningún lugar del mundo.
-¿Por qué lo hace más complicado?
-Los productos tienen que estar libres de transgénicos como exigencia para las industrias y las semillas que vendemos al exterior. Nos parece una amenaza para un país que tiene un potencial y una capacidad exportadora muy importante. Todas las cuestiones que se resuelven por transgénesis se pueden resolver también por otros métodos. Para qué arriesgarnos.
-¿Te sentís importante vos y tu laboratorio para la cadena de la papa?
-Sí. Fuimos innovadores, ayudamos a ese inicio de la producción de semilla de papa sana en Argentina y hoy estamos junto al sector y a los organismos de investigación siguiendo la historia. Me animo a decir que somos un eslabón importante.
-¿Qué te atrae de la papa?
-Es apasionante. Es muy amplio en todos sus aspectos. Desde que es un vegetal que hay que cuidar mucho, porque tiene una cantidad de patógenos que inciden, hasta el manejo sanitario. Es apasionante ver cómo se produce.
La entrada Aunque todas las papas parezcan iguales, Ana Escarrá conserva más de 200 variedades y su tarea es clave para que la Argentina pueda abastecerse de este alimento se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Carlos Fernández, presidente de la Federación Nacional de la Papa, afirma que los precios al productor deberían subir 40% para poder encarar la siembra de primavera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nosotros producimos y cobramos en pesos, mientras que todos los insumos que usamos están en dólares y a veces hay tanta distorsión entre una cosa y otra, que a veces tenemos que recurrir a las autoridades pero lamentablemente no tenemos el eco que esperamos encontrar”, agregó.
Mirá la entrevista completa a Carlos Fernández:
Una bolsa de 18/20 kilos de papa se paga a aproximadamente 200 a 250 pesos valor mayorista y, según Fernández, es un precio que no cubre los costos actuales. De cara a la siembra en la próxima primavera, el cálculo desde la Fenapp es que, con costos de producción en dólares, la papa debería subir un 40% de mínima “Todavía no sabemos lo que nos costará la próxima siembra pero se está perdiendo el 40% del capital para reponer las mismas hectáreas”, explicó el dirigente.
Fernández opinó que la situación que atraviesan los productores paperos se asimila mucho a la de los tamberos y que se ven descolocados luego de la distorsión generada a raíz de devaluaciones como la de del 2019. Ante esta situación, Fernández expresó: “Será muy difícil de solucionar, pero le hemos planteado a las autoridades que no entendemos cómo a veces en países vecinos los mismos productos valgan la mitad de lo que nosotros los pagamos”.
“Yo también comparo nuestra actividad con la ganadera. Cuando hubo problemas con los ganaderos hace 15 años atrás se cayó mucho la producción de terneros. Y con la siembra de papa pasa algo parecido, si no podés mantener el área que se necesita a nivel nacional aparecen los problemas, o bien hay que importar, y entonces su valor se va a otro precio”, resaltó.
“La papa es el principal alimento; se ubica en tercer o cuarto lugar a nivel mundial y su consumo es muy importante. Pienso que su consumo está tan arraigado que la papa prácticamente no falta en ningún plato”, resumió.

La entrada Carlos Fernández, presidente de la Federación Nacional de la Papa, afirma que los precios al productor deberían subir 40% para poder encarar la siembra de primavera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los argentinos comemos hoy más papa que carne vacuna, pero desconocemos la actividad: Mario Raiteri nos introduce en un mundo de 400 productores que implantan 80 mil hectáreas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El cultivo se consume hoy en el país más que la carne vacuna. Sin embargo, los argentinos sabemos muy poco de dónde y cuándo se produce la papa.
“Creo que hay visualizar la actividad, que ha sido a pesar de las administraciones y sin ayuda de estas”, dijo Raiteri, quien reconoció que no hay una política papera ni la hubo antes.

Según su mirada, la producción de papa “creció en función de gente que tuvo la visión y el coraje, porque en realidad tenemos 4 meses de producción y luego hay que esperar la revancha en un próximo tiro, y sino tenemos que aguantar un año. Es una actividad con riesgos y que depende mucho del clima”, agregó el dirigente.
En Otamendi recién en esta época del año se está concluyendo con la cosecha, pero además hay media docena de empresas locales que se dedican a la selección, lavado, empaque y almacenamiento del alimento, para que haya oferta disponible para los dos mercados que tiene el cultivo: la industria y el consumo en fresco.
La oferta de papa, como dijo Raiteri, depende de no demasiados productores que invierten una gran cantidad de capital cada año, porque producir 1 hectárea de papa en la Argentina cuesta aproximadamente entre 5 mil y 7 mil dólares. Es decir, diez veces o más que una hectárea de maíz. Casi 15 veces lo que cuesta hace una hectárea de soja.
Mirá la entrevista completa a Mario Raiteri:
El sector productor de papa tiene, como muchas otras actividades agropecuarias, el desafío enorme de establecer acuerdos con el resto de la sociedad. Raiteri lo sabe. Dice que “estamos empezando a hacernos cada vez más responsables en cumplir con la misión de producir la mayor cantidad de papa en condiciones de calidad, sanidad e inocuidad, tratando de tener algún grado de Buenas Prácticas y armonía con el ambiente”.
La papa es un cultivo complejo en el que la mayor parte de los actores no necesariamente es dueño de los campos que trabaja. La mayor proporción se realiza sobre tierras alquiladas. Y esto se debe a la alta rotación que requiere el cultivo, que requiere un periodo de descanso de los suelos de al menos cuatro campañas.
“El consumidor nos pide sustentabilidad en un cultivo intensivo que precisa de una presencia de fitosanitarios. Así que tenemos que ir cambiando la cabeza, y a su vez debemos hacer la actividad dentro de un marco legal que implica responsabilidad con nuestros trabajadores evitando el trabajo en negro, el trabajo esclavo y el trabajo infantil”, explicó Raiteri.
El dirigente también consideró que es necesario un mayor trabajo con el Estado, pues todavía hay mucha informalidad, especialmente en el mercado en fresco. “Tenemos que empezar a formalizar nuestra actividad tributando lo que corresponde, pero precisamos de la comprensión de las administraciones dado que no tenemos ningún tipo de asistencia financiera”.
Que la papa es uno de los alimentos más importantes de la Argentina no lo dice solo Raiteri. Según un informe de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) a cargo de los ingenieros agrónomos Ricardo Bergonzi y Sergio Constantino, el consumo de papa (fresca o industrializada) aumentó a 52 kilos por habitante por año, superando la marca de consumo de la carne, otro alimento muy significativo en la dieta de los argentinos, que en diciembre pasado se ubicó en 49,7 kilos por habitante por año, según cálculos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra).
“Argentina produce papa con 400 productores y sobre 80 mil hectáreas, con un potencial increíble como lo es terminar con el hambre en el país y nadie pone los ojos en esto, porque la visión que hay desde el Gobierno, sin importar el color de administración, es de caja. Para ellos es mas funcional el agronegocio, el pool de siembra y el commoditie tradicional de la soja. Nosotros queremos un campo con todas esas actividades, pero en el que no se vayan expulsando o reduciendo economías regionales como esta, con el compromiso que tienen para terminar con los problemas del hambre”, resaltó.
También señaló que gracias a la papa “se genera una movilidad social ascendente, porque ha permitido impulsar al resto de la economía local, la venta de maquinarias y de insumos. También la capacidad de dar trabajo porque si bien la actividad se mecaniza, una cuadrilla normal para una chacra promedio de 80 hectáreas es de 15 personas”.
En territorio bonaerense la papa se cultiva en zonas como Balcarce, General Alvarado, Mechongué, Nicanor Otamendi, Miramar, Necochea, Lobería, Azul, Tandil. Entre todas ellas suman poco más de 30 mil hectáreas de un total de 80 mil que se siembran a nivel nacional, es decir que casi 40% de la producción nacional se concentra allí.
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]]>La papa es originaria de la región del altiplano andina, una zona que abarca una porción de Argentina, Chile, Bolivia y Perú. Allí se concentra la mayor diversidad genética de papas cultivadas. Se estima que cruzó el Atlántico allá por el 1500 durante la conquista española.
A nivel mundial su producción supera las 370 millones de toneladas, siendo China, India y Rusia sus principales productores, según cifras de la FAO. Argentina produce aproximadamente 2,8 millones de toneladas, lo que la coloca en el puesto 30 del ranking mundial, y se destinan para su producción entre 75 y 80 mil hectáreas.
La papa es la hortaliza de mayor consumo en Argentina con 40,8 kilos por habitante por año, según datos de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP)
¿Y dónde se cultiva papa en nuestro país? Según datos del último informe publicado por el Ministerio de Agricultura, las principales regiones productoras de papa, según la superficie cultivada en 2019 y 2020 son: Buenos Aires 55%, Córdoba-San Luis 28,8%, Tucumán un 7,7%, Mendoza 5,3%, un 1,7% Jujuy-Salta y 1,2% Santa Fe. El resto de la superficie la generan San Juan, Chubut y Rio Negro.

Teniendo en cuenta que se trata de zonas que presentan distintas condiciones climáticas, hay diferentes épocas de plantación y comercialización.
Al igual que en el caso del tomate, la papa se produce tanto para consumo fresco como para su industrialización. Según datos de la UNMDP, la superficie estimada para la campaña 2019/20 fue de 79.940 hectáreas, con una producción de 2.884.000 toneladas. El 67% de ese volumen fue destinado para consumo fresco y el restante 33% a la producción
Peguntas no tan sencillas de responder: ¿De dónde viene el tomate?
Aproximadamente 1,91 millones de toneladas de papa se destinan al mercado interno para el consumo en fresco, cuya superficie se estima en 59 mil hectáreas. Buenos Aires es la provincia que más aporta a este número. Según estimaciones de la Federación Nacional de Productores de Papa, en la presente campaña 2020/21 se sembraron en el sudeste bonaerense 32.847 has de las cuales unas 19.000 has se destinan al consumo en fresco.
En segundo lugar queda Córdoba que no posee industrias de procesamiento de papa instaladas en su territorio. En la campaña 2019/20 destinaron 12.000 hectáreas del cinturón verde de Córdoba y 17.150 hectáreas de la región de Traslasierra de Villa Dolores (Córdoba). Tucumán y Mendoza también aportan a la producción de papa para consumo fresco.
El 90 % de la superficie para consumo en fresco que se cultiva en el país pertenece a la variedad Spunta de origen holandés, que se destaca por tener cualidades comerciales y rendimientos elevados aunque escaso aporte nutricional.
En cuanto a la producción para industrialización, se estima que la demanda de papa anual para este fin representa entre un 20% y 30% del total producido. En la campaña 2019/20 Buenos Aires aportó el 82%, Córdoba y San Luis el 8%, Mendoza 5%, Tucumán 4% y Santa Fe 1%.

El principal destino de esa papa es la producción de bastones pre-fritos congelados y chips entre otros productos. Por año se consumen 11,4 kilos por habitante, un número que aumentó desde 2016, año en el que rondaban los 6 kilos por habitante.
Los principales países a los que Argentina exporta papa son Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile, entre otros.
Pero eso no es todo. Un dato curioso es que, según el Ministerio de Agricultura, desde 1985 Argentina logró autoabastecerse de tubérculos realizando producción de papa semilla. Si bien no hay datos actualizados que indiquen su actual nivel de producción, un informe de 2016 indicaba que rondaba las 143.114 toneladas.
La producción de papa semilla se destina principalmente a cubrir las necesidades de plantación nacional. Los niveles de exportación e importación Argentina de papa semilla son bajos. En el año 2019 las ventas alcanzaron un valor aproximado de u$s 2,5 millones y entre los principales destinos de las exportaciones argentinas de este producto se encuentran Brasil y Venezuela.
Ese tipo de producción se concentra en las provincias de Buenos Aires y Mendoza, pero también se realiza en Tucumán, Catamarca, San Juan, Río Negro, San Luis y Santa Cruz.
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]]>Antes, la papa era solo un acompañamiento de la carne. La famosa guarnición. Pero ahora el consumo promedio de papa en el país pegó un fuerte salto y superó al de la carne de bovinos. Ayuda la fuerte caída de este rubro, pero también un crecimiento del tubérculo en la dieta local. Si la ingesta de carne ronda actualmente los 50,6 kilos anuales por habitante (según el dato oficial publicado por el Ministerio de Agricultura), el consumo de papa llegó en 2020 a 52 kilos.
Ahora comemos más papa que bife.
El cálculo sobre el consumo interno de la hortaliza no es oficial, pues el Estado ofrece poco material sobre este cultivo. Pero la fuente es muy confiable. Lo difundió la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce, enclavada en la principal zona papera del país. Esa casa de estudios se propuso actualizar el último dato de consumo de papa que había en el país, que era de 2016 y que hablaba de una demanda por habitante y por año de 38 kilos.
Para actualizar ese indicador, informó la Facultad, “se utilizó la información recabada de un encuentro de productores y técnicos para tratar la problemática de la cadena de papa en el país”, del cual participaron referentes de Jujuy y Salta, Tucumán, Córdoba, Villa Dolores y San Luis, Rosario, Mendoza, y la provincia de Buenos Aires.

De allí surgió una estimación acabada sobre la superficie implantada con el tubérculo y de la producción lograda el año pasado. Fueron 79.900 hectáreas cosechadas con un rendimiento promedio de casi 36 toneladas por hectárea. En total se produjeron 2.844.000 toneladas de papa, de la cual 1,9 millones se destino al consumo en fresco y el resto a distintos rubros industriales.
“El 67% de la producción es destinada al consumo fresco. Si consideramos que de éste el 6% se exporta a países vecinos, quedan para el consumo interno 1.794.500 toneladas, lo que representa un consumo aparente de 40,8 kg/persona/año, indicando un incremento del 7% respecto del año 2016”, se indicó en el informe de la facultad.
A esos 40 kilos de papa que cada argentino consumió en 2020 en fresco hubo que añadir el consumo de papa industrializada. En este caso, el 65% de la producción de bastones se exporta, mientras que la totalidad de la producción de chips y la mayor parte de la de puré se consumen localmente.
Los especialistas concluyeron que “la cantidad de papa fresca industrializada consumida en el país alcanzaría las 503.000 toneladas, lo que se traduce en un valor de 11,4 kilos por habitante al año, siendo casi el 70% de papa bastón”. En este rubro hubo un incremento significativo respecto de la estimación efectuada en 2016, donde el consumo de papa industrializada era de solo 6 kilos anuales per cápita. Prácticamente se duplicó.
“Resumiendo, comparando el 2020 respecto del 2016, hubo un incremento del consumo aparente de papa en fresco del 7% y del 11.4% de papa que es industrializada, aumentando al mismo tiempo el valor de consumo total a 52 kg/habitante/año, evidenciando una suba del 18%”, fue la conclusión.
52 kilos de papa es más que los 50 kilos de carne vacuna. Por supuesto, si sumamos a la comparación entre plato principal y acompañamiento los consumos de pollo (otros 45 kilos per cápita) y la de cerdo (unos 15 kilos), las papas vuelven a su cuartel o guarnición. Pero el crecimiento de su consumo es más que significativo, especialmente en este último año de pandemia.

Según el trabajo de la Facultad de Agronomía de Balcarce, “este fenómeno se ha manifestado en varios países de Europa. España reportó un incremento en el consumo de papas fritas congeladas de un 10% en 2020 respecto de 2019. También un aumento de 8,7% de las comidas caseras, donde las papas frescas ocuparon un lugar muy importante en la participación de las mismas”.
Más casos: Suiza mostró una de las variaciones más importantes ya que para el segundo trimestre del 2020 el consumo de papa fue 145% superior al mismo período en 2019. Por su parte Alemania tuvo un incremento de 13,4% comparado con el año anterior, mientras que para Europa occidental el aumento en el consumo fue un 11% más que el 2019.
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