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Pedernal – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 10 May 2021 12:14:59 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png Pedernal – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Una charla a fondo con Marcelo Belmonte, principal agrónomo del grupo Peñaflor: Habló de la ola innovadora en la vitivinicultura y definió la mejor zona para producir Malbec http://wi631525.ferozo.com/una-charla-a-fondo-con-marcelo-belmonte-principal-agronomo-del-grupo-penaflor-la-ola-innovadora-en-la-vitivinicultura-y-la-mejor-zona-para-producir-malbec/ Fri, 07 May 2021 12:56:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66353 Marcelo Belmonte es ingeniero agrónomo y lleva casi 17 años como director de vitivinicultura de Peñaflor, que con 3.400 hectáreas de viñedos propios y asociaciones con otros 700 productores independientes es el principal grupo productor de vinos de la Argentina. Alguno bromea y lo llama “el señor Malbec”, porque su larga carrera ha coincidido bastante […]

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Marcelo Belmonte es ingeniero agrónomo y lleva casi 17 años como director de vitivinicultura de Peñaflor, que con 3.400 hectáreas de viñedos propios y asociaciones con otros 700 productores independientes es el principal grupo productor de vinos de la Argentina.

Alguno bromea y lo llama “el señor Malbec”, porque su larga carrera ha coincidido bastante con el desarrollo de esa variedad insignia de la vitivinicultura argentina. El propio Belmonte, en charla con un grupo de periodistas, confirma que desde que trabaja en Peñaflor, el área implantada con Malbec ha pasado de unas 20 mil a 45 mil hectáreas, y ahora ocupa cerca del 20% del total de los viñedos. Él ha sido, sin duda, en parte responsable de esa historia.

La semana pasada, antes de estos días más fríos, terminó la vendimia 2021 y el principal agrónomo de Trapiche y otras bodegas del grupo Peñaflor luce ahora más tranquilo. Dice que esta temporada se caracterizó por ser bastante más fresca que la anterior y que eso provocará un despliegue de diferentes sabores del vino nuevo en la boca de los consumidores. Todo se mide: la oferta de grados/día sobre los viñedos de la región cuyana fue hasta 15% menor que un año atrás, aunque solo se redujo 4% en los valles Calchaquíes.

“Esto es muy interesante desde el punto de vista cualitativo, porque define el estilo de vinos”, sentencia el agrónomo. Eso solo muestra que el señor Malbec está en todos los detalles. Explica que el mayor calor de 2020 había provocado una maduración acelerada y simultánea de todas las variedades de uva y que ese fenómeno eliminó muchos matices posteriores de la bebida. Este año, con el frío, los vinos se expresarían de mejor modo.

Luego dirá una cosa bastante clarificadora: que el vino es 80% de agua y 14% de alcohol, que hay otros componentes secundarios, pero que el interés de su trabajo, tanto en las viñas como en la bodega, es lograr que solo un 0,5% de los compuestos del vino se expresen de la mejor forma posible. “Ese 0,5% es lo que define finalmente un vino. Sobre eso trabajamos”, enfatiza.

La vendimia 2021 será buena en calidad y en cantidad no ha sido tan mala como se preveía al principio. En diciembre los pronósticos hablaban de alrededor de 20 millones de quintales, que finalmente se superaron para llegar a cerca de 22 millones de quintales. Es un 10% más que lo que se esperaba y algo más respecto a la magra cosecha de 2020, que marcó un piso histórico de 19 millones de quintales.

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La charla con Belmonte es rica en conceptos, aunque se haya producido por Zoom y no haya sido regada con buen vino. Es rica sobre todo porque el agrónomo mayor del Grupo Peñaflor revela ante los ojos pampeanos de Bichos de Campo que en el sector vitivinícola se están comenzando a aplicar conceptos y tecnologías de la agricultura digital, que se nutre de cientos de miles de datos para tomar decisiones en el terreno, entre otros avances tecnológicos y que gana terreno también en la agricultura extensiva.

En ese sentido, como si hablara de un predio para sembrar soja, Belmonte dice que uno de los grandes desafíos de la vitivinicultura que ellos hacen es entender la gran variabilidad de los suelos, incluso dentro de una misma finca. “Hay una variación tremenda. Uno puede pasar de 25 centímetros de profundidad a un metro y medio en solo 80 metros de distancia”, explica el director de vitivinicultura. Ese tipo de detalles, insiste, puede resultar determinante para tal o cual factor dentro del mínimo 0,5% de componentes analíticos que a ellos los ocupan.

Cuenta Belmonte que Peñaflor está embarcada en hacer un muestreo intensivo de los suelos de cada una de las 3.400 hectáreas de viñas que administra. “Ya hemos mapeado alrededor de 3.000”, precisa el directivo, que también se muestra obsesionado por mejorar la capacidad de lectura y entendimiento de los datos que surgen de ese relevamiento intensivo. Quiere llegar al detalle: otra vez el 0,5%.

“Hay que maximizar ese pequeño porcentaje, tratar de extraer los componentes de la uva de una forma adecuada, trabajamos en equipo entre el viñedo y la bodega tratando de empujar ese porcentaje de acuerdo al perfil de vinos que buscamos”, dirá el señor Malbec.

Para Belmonte, la posibilidad de contar con tanta información abre un nuevo capítulo para la vitivinicultura argentina, que es empezar a elaborar vinos de “terroir” o de “terruño”, como se ha hecho en muchas otras zonas vitícolas más desarrolladas. Un tipo de suelo, un tipo de vino.

“Lo que nosotros estamos haciendo en tratar de entender el impacto del suelo, que no es fácil de medir porque hay muchas variables que juegan. Pero tratamos de entender el comportamiento de la planta en cada una de esta tipologías: el peso del grano, el racimo, el porcentaje de hollejo, la cantidad de semillas, todo eso varia mucho e impacta mucho en el tipo de vino y el manejo dentro de la bodega”, explicó.

Otra estrategia productiva que ha emprendido el principal grupo bodeguero argentino es la de los clones, para ir mejorando la selección genética de las plantas que va colocando en sus nuevas implantaciones. A modo de ejemplo, Belmonte cuenta que han traído copia de las primeras variedades de Pinot Noir sembradas en la Borgoña. Y hasta han “repatriado” desde California las cepas de Cabernet que originalmente se introdujeron en Mendoza.

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Esa selección muy cuidada de variedades y varietales se encuentra implantada en 14 hectáreas de un predio que tiene 100 hectáreas en total, que son tierras vírgenes por completo ubicadas en Monte Caseros, a las afueras de Mendoza. “Son plantas fundacionales, son los bebes de alta calidad genética. A partir de ellos se da origen a las plantas comerciales que ponemos en los viñedos”, explica el agrónomo.

Además relata el señor Malbec que Peñaflor tiene un equipo de trabajo con investigadores del INTA y el Conicet para realizar “más de 300 micro-vinificaciones”, es decir pequeños ensayos de elaboración de vinos para medir el impacto de ciertas prácticas realizadas sobre las vides, como la poda o el raleo, para medir sus influencias.

Eso además les permite comenzar a innovar sobre ciertas cuestiones, como la conducción de la planta. Belmonte está convencido cada vez más de las bondades del sistema de canopia libre, que sujeta la vid hasta cierto punto pero después deja que se expresen hojas y racimos en libertad. “Estamos implantando muchas hectáreas en este sistema, porque creemos que tenemos que desafiar los espalderos tradicionales, en las zonas más cálidas especialmente”, define.

Otra innovación en ciernes es el diseño de los viñedos, trabajando la densidad de las hileras de modo de que una le pueda dar sombra a la otra en ciertos momentos del día, para evitar sofocones innecesarios de la uva. “La temperatura del racimo ha sido una de mis obsesiones”, reconoce el gerente de Peñaflor.

-En esta búsqueda de los terroir más adecuados para hacer vino, ¿cuál considerás que es  el lugar irreproducible en el mundo para hacer malbec?- le preguntan al director de Peñaflor que ha llevado a esa bodega a incursionar en nuevas zonas de producción, como en Chapadmalal, a pocos metros del mar, o en la prometedora Patagonia.

-Hay muchos lugares. Tenemos plantados Malbec en distintas regiones. Pero a mi juicio la que se destaca es Pedernal (en San Juan), que cada año no me deja de sorprender. Buscamos entender cada vez más ese valle, que es irreproducible porque tenemos varias combinaciones, con arcilla y limo en los suelos que no son como los suelos arenosos del Valle de Uco. En Pedernal tenés además piedra, y tenés 1.400 metros de altitud, con el clima más frío. Todos esos componentes me gustan mucho en los vinos. Si tuviera que elegir, creo que agarro Pedernal.

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Juan Giugno no tiene dudas: “Hay que salir de producciones menos rentables como la vitivinicultura y animarse a explorar la nogalicultura” http://wi631525.ferozo.com/juan-giugno-no-tiene-dudas-hay-que-salir-de-producciones-menos-rentables-como-la-vitivinicultura-y-animarse-a-explorar-la-nogalicultura/ Mon, 03 May 2021 22:04:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65622 Juan Giugno es ingeniero agrónomo y especialista en nogalicultura en Mendoza. Arrancó a principios de los ´90 trabajando con gente del INTA dentro del programa de Cambio Rural, y en 1994 siguió con una empresa grande de la zona de Pedernal, en San Juan, donde tuvo el desafío de implantar 250 hectáreas de nogales con […]

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Juan Giugno es ingeniero agrónomo y especialista en nogalicultura en Mendoza. Arrancó a principios de los ´90 trabajando con gente del INTA dentro del programa de Cambio Rural, y en 1994 siguió con una empresa grande de la zona de Pedernal, en San Juan, donde tuvo el desafío de implantar 250 hectáreas de nogales con riego presurizado.

“Nuestro gran interrogante por entonces era no saber si íbamos a poder desarrollar el nogal con riego por goteo, ya que todo el cultivo en el país se desarrollaba de modo tradicional, con riego por superficie y no había otra experiencia en el país”, dijo Giugno a Bichos de Campo.

Giugno se embarcó en un viaje por Israel para estudiar la tecnología de riego por goteo antes de implementar el nuevo desarrollo, aunque aclaró que “todo lo que te pude haber dicho hace veinte años es totalmente diferente a lo que te diga ahora, porque el cultivo cambió”.

Una de las principales transformaciones, según el especialista, es que “las plantas son más productivas ahora que antes y en un tiempo menor al estimado; con la misma variedad entramos en producción en la mitad de año. Antes el nogal necesitaba 10 a 12 años para entrar en plena producción y hoy lo hace a los 5 ó 7 años, según la zona, y con el doble de kilos. De los 3500 a 4000 kilos en los que estábamos al desarrollar el proyecto, hoy estamos en los 7000 a 8000 kilos de producción”, informó.

¿Y cómo se logró ese cambio de paradigma? “Copiamos a los que realmente les funcionó el libreto de ´menos años y más kilos´. Adoptamos tecnología de Chile y fuimos haciendo varias pruebas con técnicos de ese país hasta lograr el objetivo de 7000 kilos por hectárea de nuez seca”, respondió.

Mirá la entrevista completa a Juan Giugno:

 

¿Logró la Argentina igualar a Chile en productividad? El especialista mendocino en nogalicultura asegura que en regiones puntuales sí se pudo hacer. “En algunas zonas estamos con las mismas producciones que ellos; quizás podemos tener un riesgo climático un 5% mayor a Chile, pero en el resto venimos muy parecidos”.

Sin embargo, Giugno reconoció que para ganar amplitud exportadora a la Argentina le falta más volumen. “Argentina tiene apenas el 10% de lo que actualmente tiene Chile en producción”, dijo, aunque admitió que “es tentadora la producción del hemisferio sur en contra estación” respecto del hemisferio norte.

A su vez, Giugno precisó que “los precios para invertir en Argentina son más baratos que los que ofrece Chile. Sólo nos falta mayor desarrollo y obtener una palanca financiera para crecer más en hectáreas y reconvertir”. Al respecto, Giugno explicó que hay que salir de producciones menos rentables, como, por ejemplo la vitivinicultura, y animarse a explorar oportunidades en la nogalicultura.

Como particular ventaja que ofrece el nogal, Giugno manifestó que “el cultivo se puede mecanizar por completo, lo que evita tener mano de obra dependiente; a su vez, te permite hacer fincas en zonas un poco mas alejadas y podés integrarte a nivel comercial e industrial una vez que tenés escala, lo que con la vitivinicultura es algo más complicado de lograr”.

“El nogal te demuestra con el tiempo que se puede exportar bien, que el producto es muy tentador y que los números cierran. Los mercados se van abriendo en la medida en que ganás en producción. Eso sí, se requiere mucha espalda financiera”, resaltó.

Para dimensionar la inversión que requiere la actividad del nogal, Giugno comentó que “el riego sale 3500 dólares por hectárea, a eso tenés que sumarle una perforación que te sale 150.000 dólares si es que la usarás, por ejemplo, para unas 50 hectáreas. Luego, entre plantas y movimientos de suelos, hablamos de 12.000 a 15.000 dólares la hectárea para tener una plantación desde el año uno. Luego, en inversión de planta de secado, necesitás 10.000 dólares por hectárea. Por eso, una planta de 100 hectáreas te demandaría un millón de dólares”.

No obstante, Giugno aclaró que “vale la pena subirse a la actividad. Desde los 30 años que llevo en esto, los que hicieron bien las cosas han seguido invirtiendo y creciendo, y no han perdido plata. Creo que lo mas importante es estar integrado en un negocio que te permitirá vender tu producción. Tenes seis meses para hacerlo desde la cosecha hasta octubre, estás en contra estación y podes exportar”.

Y al igual que a muchas frutas, a la nuez recientemente le quitaron las retenciones. “Es una fruta presente en la dieta de los millennials y cada vez se consume más. Hablar de frutos secos es hablar de algo bueno, sano, saludable, antioxidante y su consumo aumenta año tras año”, concluyó.

 

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