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La entrada Pedro Landa fue pionero de los “orgánicos” y ahora insiste: “Hay que producir alimentos que sean parte de nuestra salud y no generadores de nuestras enfermedades” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lo primero que nos dice es que los productos orgánicos han sido tomados por el consumidor como una necesidad para su salud y que la pandemia fortaleció esta idea. “El consumidor empezó a pensar que tenía que comer sano y cuidar el ambiente e identificó a todos los productos que podían satisfacerlo. Y los productos orgánicos cumplieron con ese requisito, además de brindarle más seguridad al estar certificados”, resume.
-Hay una suerte de reclamo hacia los consumidores para que no se dejen llevar tanto por la vista, es decir, comprender que una fruta orgánica puede no ser “perfecta” pero que igual es buena. ¿Qué opina?
-Ese cambio de paradigma ocurrió en los inicios de lo orgánico pero luego se fue olvidando, porque el mismo mercado pidió mejorar la calidad visual. Hoy está volviendo esa tendencia y el consumidor está ponderando más la condición de producto, es decir el orgánico como sinónimo de sanidad e inocuidad sin uso de productos químicos ni transgénicos, cuidando de los recursos. Es importante considerar que en las cadenas largas de suministro el vínculo productor-consumidor tiene intermediarios y estos son quienes muchas veces interpretan los deseos del consumidor y los convierten en demandas hacia el productor. De todos modos debemos tener en cuenta que el consumidor en las ciudades suele estar lejos de la producción y no conocer del tema. Por eso cree que algo perfecto a la vista es mejor, mientras que quienes más conocimiento tienen saben que lo más valioso generalmente es lo que no se ve.

-Usted sostiene que en el largo plazo es más rentable ser orgánico. ¿Nos puede dar más detalles?
-En el largo plazo la producción orgánica es más estable y presenta menos variaciones que la convencional. Pero claro, no es un negocio instantáneo. Implica una inversión, principalmente para los productores primarios, de acomodar y entender su sistema productivo afianzado con el ambiente que lo rodea y que debe acompañar desde la prevención y no solo desde el control. Por eso se trata de manejo integrado y no de insumos; es lo que se llama la economía del conocimiento, lo cual lleva tiempo.
-¿Por qué cree que aun hoy hay tanta resistencia a dejar de usar agroquímicos por parte de un sector productivo?
-Es un cambio de paradigma mental. Para un productor o un profesional que viene produciendo con agroquímicos desde hace años el cambio es muy fuerte, genera miedos e inseguridades. Sobre todo cuando se sabe que los primeros cambios implican una aprendizaje con riesgo de altos costos y potenciales pérdidas puntuales. Como en todo proceso de aprendizaje se debe empezar de a poco, ya que es aprender a producir de nuevo. Lleva tiempo entender el lugar donde estamos, qué tipo de suelo tenemos, cuáles son sus necesidades y cómo puedo satisfacerlas sin contaminar. Lo orgánico tiene que ver con quien lo maneja y por eso los sistemas productivos bien manejados perduran en el tiempo sin problemas, y cada vez con mejores resultados productivos sin poner en riesgo los recursos naturales, la flora y la fauna.
Al final, la agricultura orgánica y la siembra directa resultaron ser primas hermanas
-¿Está probado que lo orgánico es más sano que lo producido con agroquímicos?
-Sí. Hay muchos trabajos científicos que comprueban la calidad nutritiva, antioxidante, etc. Pero es importante aclarar que un producto orgánico puede tener, también, una mala calidad como cualquier otro. Con respecto al uso de agroquímicos, también se debe entender que su fabricación requiere mucha energía que contribuye más al calentamiento global que lo que se adjudica, por ejemplo, a las producciones ganaderas a pasto.
-¿Además de la certificación, hay alguna otra diferencia entre agroecológico y orgánico?
-La agroecología es una ciencia y es la base de la agricultura orgánica. Ahora bien, la agroecología como movimiento social-productivo puede ser algo muy diferente de la agricultura orgánica, ya que no posee controles en línea con lo requerido por los mercados. Los objetivos de base son los mismos pero a la vez tienen muchas diferencias discursivas y políticas. En este punto es muy importante no confundir al consumidor, ya que la agricultura orgánica da garantías de su calidad por medio de normas y sistemas de control oficiales. En estos, entre muchas otras prácticas de respeto medioambiental y social, no se permite el uso de productos de síntesis química.
-¿Puede darnos una idea de cuánto vale certificar orgánico y cómo es el proceso?
-Un proceso de certificación orgánico como se pensó en Argentina hace ya más de 30 años, es un sistema inclusivo a todos los productores y empresas, principalmente porque acompaña al desarrollo de los productores en los años de conversión hacia lo orgánico. Luego recién cuando empiezan a comercializar, sus aportes se incrementan. Un parámetro es que la certificación orgánica corresponde al 0.2% del costo del producto en los primeros años de conversión y que luego al comercializar puede llegar como máximo al 1,5% del precio del producto que se venda como orgánico.

-La producción orgánica, ¿tiene en cuenta puntos como el precio justo o el bienestar animal?
-Sí, porque implica una filosofía socialmente justa, por ello un producto orgánico siempre vale un poco más que un producto convencional: se considera que el productor y la empresa que han hecho los esfuerzos en obtener esos productos cuidando el planeta, deben recibir una retribución a cambio. Y los consumidores que valoran lo orgánico deciden pagarlo. Por otro lado, las normas orgánicas lo primero que ponderan es el cumplimiento de todas las obligaciones como debería cumplir cualquier productor, pero como los productores orgánicos son controlados, siempre son los más exigidos y los que más cumplen. Dentro de esos cumplimientos están las BPA, las BPM y el bienestar animal.
-En lo personal, ¿cómo fue su entrada al mundo orgánico?
-Como muchos, se lo debo al ingeniero Jorge Molina, quien en la década del 70 en su catedra de Agricultura General en FAUBA enseñaba a producir sin insumos de síntesis química. El origen de todos los productores es la producción orgánica; luego las ´soluciones mágicas` que ofreció la producción convencional ha generado que muchos se involucren sin considerar las reales consecuencias de los sistemas productivos como se manejan hoy. Es más, se dejó de investigar hasta que se hicieron tan evidentes las consecuencias negativas de los modelos productivos actuales que llevó a buscar productos biológicos y producciones sostenibles.
-¿Cómo ve el futuro cercano?
-Se requieren medidas inmediatas para frenar el avance de la degradación ambiental debido al impacto negativo de nuestra manera de gestionar la producción y el ambiente; en ese contexto estamos frente a un cambio del sistema alimentario que se acelera a medida que se descubren las consecuencias negativas para la salud.
-¿Qué se puede hacer?
-La respuesta a esta situación está cada vez más del lado de una gestión productiva diferente y de alimentos que sean parte de nuestra salud y no generadores de nuestras enfermedades.
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]]>La entrada Nestlé invirtió 16,5 millones de dólares para lanzar la primera leche orgánica certificada de la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este marco, hoy lanzó oficialmente sus productos al mercado, los primeros de este tipo en el país, y adelantó además que ya cuenta con un tambo certificado como orgánico y otros 16 en proceso de conseguirlo antes de fin de año. La primera leche orgánica certificada se venderá en polvo, no fluida.
“A pesar del entorno social, político y económico que atraviesa la Argentina, Nestlé ha mantenido firme sus proyectos e inversiones y eso hoy se traduce en el lanzamiento de nuestros nuevos productos. Las leches orgánicas y A2 responden a un requerimiento de los consumidores y ya pueden conseguirse en mercados más desarrollados como Europa, Asia y Oceanía. Gracias al trabajo que pudimos hacer con los tamberos argentino ahora están disponibles en Argentina”, detalló Gian-Carlo Aubry, presidente ejecutivo de Nestlé Argentina, Uruguay y Paraguay, durante la presentación.
Concretamente la empresa puso a disposición de un total de 17 tambos, ubicados en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, diversas capacitaciones, acceso a la tecnología y acompañamiento financiero para que puedan conseguir la certificación orgánica, un proceso que lleva al menos tres años. Esto implica no solo que las vacas lecheras consuman alimentos libres de agroquímicos y no OGM, sino también manejo del suelo, tratamiento de residuos y bienestar animal, entre otros ítems.
“La producción orgánica también se convirtió en una solución para estas empresas familiares que en muchos casos están emplazadas cerca de zonas periurbanos. Fue clave en el proceso lograr un cambio de pensamiento y entendimiento de estas formas producción más amigables con el ambiente y que quizás remiten a la manera antigua de producir. Estamos hablando además de una visión a largo plazo porque entrar en este sistema demanda al menos dos años y luego de conseguir la certificación se necesita también una evaluación anual para mantenerla”, explicó Pedro Landa, Director técnico de la Organización Internacional Agropecuaria (OLA), la empresa certificadora.
Mientras tanto, en lo que respecta a la lecha A2, Nestlé también se apoyó en los tamberos argentinos para conseguir este producto ya que se obtiene a partir de vacas seleccionadas que naturalmente producen leche con solo proteína A2 β-caseína, asegurando la calidad y trazabilidad en toda la cadena de valor.

En líneas generales, la leche A2 contiene una composición proteica diferente a las tradicionales y esta diferencia hace que el consumirlas el cuerpo la reconozca distinto y digiera mejor.
La diferencia, por ejemplo, con las leches deslactosadas es que este tipo de producto se logra a través de un proceso en las fábricas, en tanto la leche A2 parte desde la selección de las vacas lecheras.
Según las proyecciones de la empresa, en primer lugar se abastecerá la demanda local con estos nuevos productos, pero el objetivo es también exportarlos a países de la región en la medida que sumen mayor volumen.
En total, el lanzamiento incluyó dos leches en polvo desarrolladas para niños de tipo A2 que comercializa bajo la marca Nido y dos A2 con marca Svelty para adultos, además de la leche orgánica que puede consumirse por ambos públicos.
Actualmente Nestlé es uno de los principales jugadores de la industria láctea argentina. Lidera el segmento de leches en polvo, que representa un 28% del total de la categoría de leches en el mercado local. Además, exporta lácteos a más de 25 países por más de 100 millones de dólares.
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]]>El padre de la agricultura orgánica en la Argentina, según detalló Landa, fue el ingeniero Jorge Molina, primer asesor CREA junto con Pablo Hary y uno de los precursores de la siembra directa. Vendría a ser el abuelo común entre ambas primas hermanas. Pero en los últimos tiempos, el sistema productivo convencional se desvió de los fundamentos iniciales de la directa, que nació como una práctica conservacionista.
Ver Recordando a Jorge Samuel Molina, el padre de la siembra directa
Mirá la charla de Pedro Landa con Bichos de Campo.
“El paquete tecnológico de la agricultura convencional es cada vez más agresivo y por eso está siendo repensado. La gente está empezando a pensar cómo cambiar productos agresivos por otros menos nocivos, e incluso las empresas que los producen tienen sus áreas de bioinsumos porque ven que se metieron en un camino acelerado que los lleva a un lugar en el que no quieren estar hoy”, explicó a Bichos de Campo Landa, quien además de productor es director de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), una certificadora de prácticas agrícolas.
Luego fue al núcleo de la cuestión, el argumento que realmente puede mover la vara de muchos productores. Preguntó: “Nos enseñan a maximizar rendimientos, y lo que hay que hacer es maximizar beneficios. ¿De qué te sirve producir 15 toneladas si el costo es 13 y tengo 2 de margen, si se puede producir 8 toneladas con un costo de 5, con lo que el beneficio es de 3 toneladas?”
En otras palabras, Landa cree que un sistema productivo menos intensivo en insumos puede incluso ser más conveniente desde el punto de vista económico.
En un plano más general, el director de la OIA afirmó que hoy se confunde crecimiento con desarrollo. “El sector agrícola argentino creció, exportó, pero recién ahora se está desarrollando, porque el desarrollo es el crecimiento armónico de todas las partes de un sistema. Si solo producís cantidad, estás creciendo en producción, pero eso tiene patas cortas, es como un gigante con pies de barro. Si producis 6 toneladas de maíz pero no tenés claro por qué camino o con qué camión lo vas a sacar, no te vas a desarrollar”, indicó.
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