Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Reinas de Corazones: Mujeres se organizan de modo solidario para producir miel y así logran tener una oportunidad de ingresos propios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Por qué comenzó con esto de promover el rol de la mujer en la apicultura?
La realidad de las familias en el campo es que generalmente viven ahí porque el hombre tiene trabajo pero no así la mujer. Por suerte la mujer hoy quiere su autonomía pero en estas zonas tiene que trasladarse grandes distancias para poder conseguir trabajo. El objetivo es que las mujeres puedan aprovechar los recursos que la naturaleza tan gentilmente brinda para poder producir su propia miel y generar un ingreso extra para sus familias. El proyecto está destinado a mujeres de encargados y puesteros de campo.
¿En qué consiste el trabajo realizado con las mujeres?
Trabajamos todas como apicultoras independientes, pero trabajamos de manera colaborativa porque nos juntamos para capacitarnos, buscar financiamiento y armamos pooles de compra para conseguir mejor precio y venta de parte de la miel. Cada una participa de las actividades que le sean de provecho.
¿Hasta ahora con cuántas mujeres han trabajado?
Funciona como una cadena de favores. La mujer rural que quiere probar la actividad el primer año se capacita gratuitamente. El segundo año, si se decide a probar la actividad, recibe un kit de apicultora que son las colmenas y todo el equipo para hacerlas producir, además del seguimiento acompañado. Con la cosecha de sus colmenas, tiene la opción de donar su producción para con la venta comprar otro kit para otra mujer rural, y de esta manera el favor se va pasando de mujer en mujer. Esta miel que las chicas donan para pasar el favor es la que vendemos como Reinas de Corazones para poder comprar los equipos de las chicas nuevas que ingresan. Es importante porque las chicas no sólo tienen la posibilidad de recibir, sino también de dar.
¿Dónde comenzaron?
En Pehuajó, Buenos Aires, hace 4 años, y debido a esta cadena, ya estamos en Trenque Lauquen, Azul, Gral. Madariaga, Monte, Cañuelas y Castelli. Todo esto antes de la pandemia: éramos casi 40 apicultoras en estas localidades y las capacitaciones las hacíamos presenciales y participaban 90 mujeres.
¿Cómo las afectó el Covid?
La pandemia nos hizo ver la posibilidad de hacer las capacitaciones virtuales y eso nos posibilitó abrirlas a otras provincias y a otros países. En principio estas capacitaciones virtuales fueron pensadas para que las mujeres que tienen sus colmenas se puedan sacar dudas y tener información sobre las actividades que tienen que realizar según la época del año. Hoy hay 300 mujeres inscriptas en la capacitación virtual de prácticamente todas las provincias de Argentina y de otros países como Chile, México, Colombia, Costa Rica, Perú, Venezuela, Paraguay, Ecuador, República Dominicana, Brasil y Uruguay. Estas mujeres algunas tienen colmenas y otras quieren arrancar; el total de colmenas que suman hoy son 2.600. Para las capacitaciones virtuales articulamos con INTA Azul y siempre tuvimos todo el apoyo del INTA Proapi.
¿Qué resultados han obtenido hasta ahora?
El gran resultado es el impacto en las familias rurales, además de la posibilidad de capacitarse gratis en un oficio. Las mujeres se dan cuenta de que pueden desarrollar un emprendimiento propio dado que las capacitaciones no sólo son en el oficio sino también en la parte económica de cómo llevar los números del negocio. Y hasta hay mujeres que están animándose a aprender a manejar gracias a esta oportunidad. La mujer con autonomía económica tracciona el desarrollo de la sociedad.
Por sobre todo se trata de empoderar a la mujer…
Según la FAO el gran desafío es ampliar las posibilidades de las mujeres rurales para aprovechar al máximo sus potencialidades, al mismo tiempo que se mejora su calidad de vida y, con eso, la de su familia y la sociedad en su conjunto. Y según ONU Mujeres, cuando el número de mujeres ocupadas aumenta, las economías crecen. El aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, o una menor diferencia entre la participación de mujeres y hombres en la fuerza laboral, produce un crecimiento económico más rápido.
¿Sigue siendo amplia la brecha de sueldos en Argentina?
Según el Centro de Desarrollo Económico de la Mujer, la brecha salarial en perjuicio de la mujer en nuestro país es del 27% promedio y la brecha de participación en la economía del 25%, pero si logramos nivelar estos índices, el PBI puede aumentar en el corto plazo un 16%.
¡O sea que es esto es clave!
Claro y un dato más: un aumento en la proporción de los ingresos del hogar controlados por las mujeres modifica los patrones de gasto en formas que benefician a hijas e hijos. Es decir que un mayor ingreso para las mujeres representa mayor gasto en sus hogares para educación y alimentación, temas fundamentales para el desarrollo equitativo en nuestro país.

¿Qué obstáculos han tenido que sortear o siguen apareciendo para que el proyecto siga avanzando?
El financiamiento, que es difícil de conseguir y el tiempo de las mujeres para capacitarse y trabajar, debido a sus deberes no remunerados y la demanda de la casa y los chicos. También las distancias y el costo de traslado.
Últimamente han surgido varias iniciativas que apuntan a proteger a las abejas y a revalorizar la miel. ¿A qué cree que se debe?
A dos cosas: primero, la miel se revalorizó por la tendencia mundial hacia alimentos naturales y las abejas son responsables directa o indirectamente de la polinización del 70% de las plantas del Planeta. O sea, sin polinizadores estas plantas no existirían y claramente el mundo no sería como lo conocemos. Las abejas son los polinizadores por excelencia, ya que son muy activas y son las únicas que visitan una sola especia vegetal por vuelo. Segundo, un tercio de los alimentos que consumimos tampoco existirían porque dependen de la polinización ya que una planta polinizada es una planta que da más frutos y más sabrosos, es una planta más fuerte… Y plantas más fuertes y saludables hacen un ambiente más saludable.
La entrada Reinas de Corazones: Mujeres se organizan de modo solidario para producir miel y así logran tener una oportunidad de ingresos propios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Santiago Ranciari es el señor de las llamas: Las cría y adiestra en Pehuajó para hacer rehabilitación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Además de productor ganadero en la zona de Pehuajó, provincia de Buenos Aires, Santiago es payaso. Aclararlo no es un dato menor porque para él su oficio de artista infantil es en un 90% captar la atención del público. Cuando encontró una foto vieja de un familiar posando con una llama –algo muy común que ofrecían las comunidades gitanas para ganarse el mango-, sintió que ese animal podía ser llamativo para captar el interés del público por su performance.
Luchi fue su primera llama. Tenía un ojo azul y otro marrón y había perdido a su mama, así que la crió guacha. Esto significa alimentarla a mamadera. “Criar un animal así implica casi humanizarlo. La llama pasa a tener actitudes humanas, duerme en una alfombra al lado tuyo, viene a darte un beso y te mira a los ojos.”, cuenta Ranciari. Aunque hoy lo dice seguro, por ese entonces se sorprendió porque era su primer roce con este tipo de animal.

El día que llevó a Luchi a una visita al hospital para despedir a una mujer mayor vio que el animal se inclinó para abrazarla. Ahí entendió que había mucho más potencial del que había imaginado. “Pasó el tiempo y me volví un acumulador compulsivo de llamas”, dice entre risas.
De las 64 llamas que llegó a tener, hoy cuenta con 48. Cuatro de ellas ya se encuentran en la etapa final de adiestramiento para convertirse en rehabilitadoras. El proceso no es más complejo que juntarse con ellas y ver cuáles son las más amigables y dóciles.
Ranciari aclara que por naturaleza todas las llamas tienen un comportamiento gregario, son muy curiosas y cariñosas. “Cuando hay una que nos gusta, la traemos acá al pueblo y empieza a vivir con nosotros. Duerme en un patio pequeño. Entra cuando estamos almorzando o cenando y se sienta al lado tuyo”, explica. Sus hijas son el mejor termómetro.
Las llamas terapéuticas no distinguen sexos, pueden ser machos o hembras. Sin embargo lo que remarca el productor es que en un 90% se trata de animales sin madre, criados a mamadera. La docilidad y la vistosidad en los colores de su lana ayudan a despertar los sentidos de las personas. Son usadas para trabajar en contacto con chicos con autismo, para quienes están deprimidos o tienen problemas motrices. “Yo no sé si las llamas curan pero lo que puedo asegurar es que en lo inmediato te cautivan y cambia la fisonomía de una persona que está en una situación disminuida.”
Aunque se interesa mucho en su acción terapéutica, no es el único motivo por el que las tiene. Si alguien se acerca a su campo puede ver un molino pintado de colores y llamas graciosas pastando y agrupadas. Para él adornan el paisaje. En este cuento de hadas, pensar en destinarlas para la faena le revuelve el estómago y siempre le da la negativa a quienes se lo proponen.
Si no las nombra por el Santo del día en que nacen, lo hace por sus características físicas. Pompi, por ejemplo, es una llama blanca con un manchón negro en el lomo. Para él no es difícil cuidarlas ni interfieren con el resto de su producción vacuna, que es lo que lo sustenta. Comen el forraje disponible y, aunque tengan un sorgo de un metro y medio de altura, eligen el pasto del costado del alambre donde está más bajo.
Tampoco tiene grandes gastos de sanidad y por lo general las esquila cada dos años. Algo interesante es que no encuentra quién pueda trabajar con lana de llama y tiene un galpón donde acumula lo que esquila desde el 2017. Un kilo de lana puede estar alrededor de los 3.000 pesos y él tiene alrededor de 100 kilos.
“Esquilo y guardo en un galpón con medidas de seguridad para evitar la polilla. Esto genera trabajo manual pero no hay hilanderas en la zona”, dice frustrado. Asegura que está dispuesto a entregarla si aparece alguien que se interese y sepa trabajarla.
Su mayor problema lo tiene con los perros salvajes. Los considera un mal endémico en la zona. De las 18 llamas que mataron en el último ataque, 5 eran rehabilitadoras. Santiago las llamaba las “Messis” de la terapia. Desde que se mudó a otro campo en Carlos Tejedor, para tener más espacio y forraje durante el invierno, ese inconveniente ya no lo tiene. “Desnaturalizamos el campo para que los perros se olviden de él”, afirma.
Este payaso, señor de las llamas, tiene interés ahora en conseguir 50 o 60 madres y darle un mayor valor a la actividad. “Tiene mucho trabajo manual con poco requerimiento. Una llama en Buenos Aires come en cualquier lado porque hay pasto en cualquier lado”, asegura.
La entrada Santiago Ranciari es el señor de las llamas: Las cría y adiestra en Pehuajó para hacer rehabilitación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada José Perkins, el productor que se hizo viral. “Acá no hay grieta. Sólo nos dividimos en dos: Los que están en la fiesta y los que la pagan” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se hizo conocido en la redes porque este semana se viralizó un video suyo donde mezcla crítica social de actualidad con humor. Nos sorprendió y por eso lo entrevistamos.
No sé quién es pero lo felicito… pic.twitter.com/QxslwN7zbZ
— Matías Longoni (@matiaslongoni) June 28, 2020
-¿Cuándo empezó a hacer esos videos que circulan por todos lados?
-Hace un mes.
-¿Para qué, por qué?
-Porque quiero que la sociedad despierte, que haga valer sus derechos. Acá no hay grieta. Sólo nos dividimos en dos: los que están dentro de la fiesta y los que la pagan.
-¿Cómo se le ocurrió ese formato?
-La gente está anestesiada. Solo mira lo que le causa gracia, así que es una forma de comunicar.
-¿Qué comentarios le han llegado?
-Matan al mensajero pero no al mensaje. Se han puesto a investigar si estoy en el Veraz, si debo impuestos o a ver qué pueden encontrar para difamarme y han lanzado descalificativos hacia mi persona pero nada sobre el mensaje.
–¿Cómo lo afecta esta situación de Coronavirus?
-Me preocupa mucho. Pero menos que la ruta 5. Voy a hacer un video contando qué me preocupa de esta ruta.
-¿Qué opina del aislamiento obligatorio?
-Me da miedo. Es como decir: “Quédate en casa que nosotros hacemos lo que queremos”.
-¿Se le ocurre alguna manera de terminar con la grieta política?
-Sí: voto calificado. Que quien vote tenga el secundario completo.
-¿Y de la grieta urbanita/gente de campo, qué piensa?
-Que ganaron los malos y las pistolas son de ellos. Ya nos mataron a Pepe Porcel, productor de Tucumán.
-¿Quiere decir algo de Vicentín?
-Que pague sus cuentas y no a la intervención. Hay que achicar el Estado no agrandarlo. Si no saben comprar fideos mucho menos fabricarlos.
-¿Qué opina de las roturas a los silobolsas?
-Los audios que circulan son propios de una serie de Netflix: la gente de campo no se organiza para matar a nadie. Nosotros somos parte de la solución no del problema. Están esperando que un agropecuario mate a un militante de la Cámpora para tiranos un muerto.
-¿Por qué nos pasa lo que nos pasa?
-Una ciudad portuaria no le tira palos y botellas a cada barco que llega porque se da cuenta de que la riqueza la trae el mar. En cambio, acá, al campo se lo trata así.
La entrada José Perkins, el productor que se hizo viral. “Acá no hay grieta. Sólo nos dividimos en dos: Los que están en la fiesta y los que la pagan” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Martín Nicola no puede abrir su frigorífico de liebres en Pehuajó: “Mucha gente de bajos recursos y peones de campo dependen de este rubro” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Martín Nicola vio en ese nicho una oportunidad y en 2015 decidió invertir en el frigorífico Faecar de Pehuajó. Pudo comenzar a exportar carne de liebre en 2017. Pero este año ya pasó la fecha óptima en que usualmente se habilita la temporada de caza, cada 1° de junio, y los funcionarios provinciales aún no emitieron la autorización correspondiente para que se la pueda cazar con destino a su posterior faena. En el marco de la actual pandemia no lo harán, salvo que en cada región de la provincia de Buenos Aires los intendentes asuman todos los riesgos y se hagan cargo de los protocolos.
Una consecuencia inesperada de la pandemia: Peligra la temporada de caza de liebres en Buenos Aires
La planta que dirige Nicola opera entre inicios de junio y mediados de agosto, que son los meses en los cuales se puede cazar la liebre, porque inverna y no está en etapa reproductiva. Este año ya perdieron 15 días de trabajo sobre 60. La planta de Pehuajó está parada. Y por eso tampoco pueden encarar el trabajo los puesteros, los peones de campo y otros cazadores autorizados para proveer de las liebres al frigorífico. Es una cadena de gente que, según estimaciones, llega a 400 personas.
Escuchá la entrevista a Martín Nicola:
Rarezas de una Argentina que declara esencial a las actividades vinculadas a la producción de alimentos para la exportación y el consumo interno, pero que luego por trabas burocráticas no les permite funcionar.
Nicola explicó el impacto social en el interior bonaerense (en otras provincias como La Pampa sí se habilitó la temporada de caza): “El negocio existe hace unos 50 años, es temporal y de los más importantes de la zona. Mucha gente de bajos recursos y peones de campo dependen de este rubro. Cuando baja la siembra es un gran recurso para peones y encargados de campo que deben contar con las autorizaciones correspondientes”, explicó el empresario.

Además de dar trabajo el negocio de la liebre aporta divisas, ya que la carne “se consume en Europa”. Nicola explicó que “se exporta el 100% de lo que se produce y en cortes. La faena se hace según los pedidos, se hacen los cortes, se encaja y se exporta todo”.
Luego aclaró que las ventas el año pasado significaron ingresos por 10 millones de dólares y que el volumen vendido equivalió a la faena de 800 a 850 mil liebres. Aunque el cupo fue mayor, no se cubrió porque se faena lo que la demanda pide.
El empresario añadió que el año pasado hubo 6 frigoríficos operando en el negocio, pero ahora -en este año tan atípico- están parados a la espera de la decisión oficial, ya que se desconoce los motivos de la demora en habilitar la temporada de caza.
“Estamos esperando que se haga la apertura de la caza, queremos trabajar”, enfatizó. Luego aclaró: “Esto es una industria alimenticia, estamos entre los esenciales, deberíamos estar trabajando. Hay muchas familias de nosotros, es un trabajo intenso, y hay que organizar entre 300 y 350 cazadores”.
“Estamos desconsolados y angustiados”, afirmó Nicola, que invirtió en su planta, da trabajo, genera divisas y ahora sigue esperando una respuesta de las autoridades provinciales para poner otra vez en marcha ese círculo virtuoso.
La entrada Martín Nicola no puede abrir su frigorífico de liebres en Pehuajó: “Mucha gente de bajos recursos y peones de campo dependen de este rubro” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Con voz quebrada, Irma pide que algún joven la suceda en la histórica Federación Agraria en Mones Cazón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fue un diálogo en algunos pasajes de mucha emoción y en otros resumiendo la historia del campo en la Argentina de una manera tan simple como la sencillez que demuestran en cada momento”, resumen la crónica que acompaña esta nota radial.
En la entrevista, Irma estuvo a punto de quebrarse en dos ocasiones. Tanta emociónd elata un profundo amor por lo que significa para ella la Federación Agraria, entidad de pequeños productores a la que ya adhería su abuelo inmigrante italiano. “Si bien no hay demasiada gente en Mones Cazón, hacemos un gran esfuerzo para que Federación Agraria siga en pie y sea por muchos años, a pesar que se vienen tiempos complicados donde habrá que llevarlo de la mejor que se pueda”, reflexiona la dirigente.
Escuchá la entrevista que tomamos del sitio El Provincial con Irma y Cacho:
Al borde de las lágrimas, la titular de la FAA Mones Cazón agregó que “de parte nuestra quisiéramos que alguien más joven nos siguiera, pero no es tan fácil porque la gente joven no está en el campo. Pero nosotros vamos a luchar hasta que se pueda ya que llevamos la Federación Agraria muy adentro, desde mis abuelos, y no quiero dejarlo”.
En el Censo de 2010 Mones Cazón contaba con 1764 habitantes. Se llega hasta allí por la Ruta 5, pasando la ciudad de Pehuajó, cabecera de ese distrito. Hay que seguir unos cinco kilómetros más hacia La Pampa, hasta el puente que empalma con la Ruta nacional 226, y doblar a la izquierda. A los 5 kilómetros se debe tomar la Provincial 86 durante otros 20 kilómetros.
Cacho conoció a Irma porque fueron compañeros en una escuela rural que hoy está cerrada. Durante el reportaje, este productor contó que “Federación Agraria se funda en Rosario en 1912″, mientras que en Mones Cazón “se funda la filial en el año 1927, donde nuestros abuelos fueron socios fundadores”.
Cacho dice todo lo que Irma también conoce pero le cuesta decir por la emoción.
“En toda esa época el campo era floreciente, habiendo mucha gente, especialmente jóvenes. En 1948 se funda la Cooperativa Agrícola Ganadera. Luego en 1987 tuvimos una inundación que fue la más grande en llanura conocida, y nos repusimos. Hasta que en la década del 90 fueron arrasadas las instituciones que nos defendían, desapareciendo la FACA (cieja empresa vinculada a Federación Agraria), la Junta Nacional de Granos, la de Carne, desaparecieron los ferrocarriles. Los campos se despoblaron pero desde hace mucho tiempo Irma se puso la Federación al hombro y la vamos manteniendo”, relató con orgullo Cacho.
La entrada Con voz quebrada, Irma pide que algún joven la suceda en la histórica Federación Agraria en Mones Cazón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Recetas para el alma: Recuerdos de la inundación entre tortitas negras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esta tierra inundada, Epu Peñi es la familia. Y se me ocurrió rescatar un recuerdo de cuando tenía 11 años y cocinarlo con paciencia, con la misma paciencia que se tiene para atravesar cada inundación. La paciencia tiene en la cocina muchas variantes, pero una muy tibia es amasar con levadura, esperar a que leude la masa, dar forma, volver a esperar, y todo con el arrumaco de la calidez del hogar.
Acá unas tortitas negras que llevan escasos ingredientes resultando exquisitas. Ingredientes:
En la leche tibia y con una cucharada de azúcar disuelvo la levadura fresca y la dejo reposar hasta ver burbujas en la superficie. Tengo tiempo para escribir pensando en el almanaque de 1986, en el Epu Peñi, Alagón. En este lugar, el agua sobre el agua se desparrama a sus anchas, el parque es una laguna de lana verde que asoma cada tanto. El cielo encapotado, envuelve con sus lágrimas a los eucaliptos, que no dejan de encorvarse pesados, hacia abajo, tirando sus propias lágrimas al suelo, rosando finalmente con sus hojas agotadas la gramilla ahogada.

Botas de gomas, mochila roja, guardapolvo impecable, campera impermeable, todo casi listo. Mi hermana y yo arriba del sulky rumbo a la escuela 35 de Alagón. Serán unas 5 cuadras, sin embargo no podíamos caminarlas. El agua llegaba a la panza del caballo. Lucero, fiel y renegrido con esa estrella blanca incandescente en su frente nos arrastraba.
En la esquina de los silos de Juan Carlos se nos unirán los hermanos Di Bin. Seguiremos despacio por el medio tratando de imaginarnos las cunetas a ambos lados de nosotros para mantenernos en la huella. Las maestras llegan en camioneta después de dejar su auto antes de la segunda gran laguna en el camino real. Una semana cada familia hace el traslado y las acerca desde la Yayita hasta la escuela.
Todos nos sentimos felices. Nos ponemos contentos cuando hacemos fila para comprar un puñadito de palitos de la selva en aquel quiosquito improvisado. A pesar de estar en el medio del campo, nuestra escuela tiene quiosco como las del pueblo. Recuerdo el alboroto para leer las descripciones que figuraban en los papeles de cada caramelo. Otra vez a clase, aparentemente sin importarnos que por los enormes ventanales el agua, que caía y caía, nos sostenga la mirada.
En esos días grises la escuela era un contacto con la sociedad, un racimo de sonrisas, un momento de recreo imborrable. Un grupo de chicos correteando por las pocas partes secas de patio que sobrevivía aún a tanto agua.
La bandera flameando fue una de las banderas más lindas que recuerdo haber visto, pesada, como de hilo, un pedacito de corazón argentino en medio de tanta sal tratando de treparse por las paredes y de tanto silencio y soledad. Silencio y soledad, dos palabras que pintan la desolación de una inundación.
Hasta acá casi todo seguía normalmente, nuestras vidas continuaban germinándose con relativa calma. Nadie exageraba su angustia y sobrevivíamos.
Una instantánea tengo de mi padre, viéndolo yo por el ventanal, sentado en el cantero que rodea a las ventanas del frente, masticando una pajita, mirando la enorme cantidad de agua que nos rodeaba. En mi recuerdo permanece en silencio, escoltado por el croar de cientos de ranas que se habían apoderado del sonido de esas noches inundadas de Alagón.
Una tardecita se sintió ruido a burbujas (hago un paréntesis y miro la levadura, que ya está burbujeante de esponjosa. En un bowl pongo harina, la pizca de sal y el azúcar. Agrego el fermento, el resto de la leche. Comienzo a amasar). El ruido provenía del caño de plástico blanco que mi papá había amurado sobre la rejilla del baño –por ese tubo el agua subía y bajaba así no se mojaba el granito negro que mi mamá hacía brillar al igual que al resto de la casa-. Mi mamá metió nuestra ropa en bolsas negras de consorcio; siempre voy a recordar esta imagen que duró varias horas, embolsaba y escribía etiquetas.
Filas de hormigas subían hacia el techo por las esquinas de la habitación. Hormigas como estos trozos de manteca que integro a la masa hasta poder hacer de ella un bollo liso, que permanecerá dormido hasta triplicar su volumen, como se triplican las caricias de la familia mientras afuera de la cocina, todo es desolación. Ya hacía varios meses que teníamos los muebles levantados sobre ladrillos, pero hoy la ropa está saliendo de sus cajones y de sus cómodas perchas para quedarse a oscuras en una bolsa de nylon.
Llueve. Como todos los días. Pero hoy diferente, no para.
Horas y horas lloviendo.
Hoy tenemos que irnos del Epu Peñi.
Por pocos días más pasaría la zorra del ferrocarril y en ella habría que irse. Ironía del destino: huir de la inundación por la misma vía que hasta hace años atrás nos había regalado la bocina de la locomotora en un maquinista con uniforme de abuelo Emilio y mi papá le prendía y apagaba la gran linterna con seis pilas rojas Eveready desde esa veredita que ahora es pincelada de acuarela por el agua. Irse a Pehuajó. Mudarnos a la casa de nuestros abuelos.
Tengo grabada en mi memoria mi última mirada hacia el Epu Peñi; la casa rodeada completamente de agua, la espuma que dejaba la laguna del parque apoyada sobre la pared del cuarto de mis padres, mi papá echando candado en el portón verde de la entrada. La camioneta casi contra la casa, próxima a la galería y nosotros enfrente, en el andén de la Estación, cargando algunas bolsas, cargándonos a nosotros mismos.
Y esto no es menor, fue lo más difícil, cargarnos a nosotros mismos latiéndonos la patria en el corazón. Esa había sido mi última noche en Alagón de forma casi ininterrumpida desde que había nacido.

Dejo un momento de escribir para acomodar en una asadera cada círculo de masa, uno junto al otro, pegados entre sí y pienso que así nos acomodamos también nosotros a la nueva vida pueblerina, nos acurrucamos el uno con el otro para poder arrancar de cero. Como estas tortitas van a ir leudando a la par, nuestra familia fue haciendo nido en Pehuajó.
A los espacios que queden libres en la asadera, los relleno con harina para que al derramarse el azúcar caliente no se peguen unas a otras. Para cuando ya estén gorditas, las pintaré con agua o leche para sobre esta humedad acomodar cucharadas de azúcar negra. El horno debe ser fuerte (tan fuerte como nuestra familia). Con unos 15 minutos, a ellas les bastará para derretirse por encima y resultar una masa esponjosa a la vez.
Luego viviríamos en Pehuajó, nos mudaríamos a una casa sin verde, sin horizonte, sin eucaliptos ruidosos, sin ranas trepadas en los vidrios, sin bichitos de luz, sin balidos ni relinchos. A una casa con tapiales en la proximidad de vecinos. Fui feliz también en esos años del secundario, pero siempre tengo presente ese exilio en mi mente, y siempre late en mi corazón mi Patria, mi Epu Peñi, mi Alagón. Será por eso que cuando escribo algo lo despido con un “abrazo de tierra negra de Alagón”
Mis padres han vuelto, han reconstruido la casa y hemos vuelto a pasar navidades y a descorchar años nuevos. Nuestros hijos, los de mi hermana y los míos, han germinado felices momentos. Y cada escapadita al campo es como un apretado abrazo de tierra negra al corazón (Jorja).
La entrada Recetas para el alma: Recuerdos de la inundación entre tortitas negras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Moira Astudillos: “Están inundando adrede a Mones Cazón, porque no quieren recibir el agua en Pehuajó” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Moira Astudillos, productora de Mones Cazón, una localidad rural dentro del partido de Pehuajó, contó a Bichos de Campo que “venimos afectados con las inundaciones desde febrero, sobretodo en la parte sur de Mones Cazón, zona a la que ingresó una masa de agua importante desde Daireaux. Conformamos un grupo de productores afectados porque no vemos que nos escuche el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, y comenzamos a hacer solicitadas masivas para que nos den una respuesta a este reclamo. No se están haciendo las obras prometidas. Y esta es una de las zonas más productivas de la provincia de Buenos Aires. Como si fuera poco, aún no nos otorgaron ni siquiera la Emergencia Agropecuaria”.
Escuchá el reportaje completo a Moira Astudillos, acá:
Astudillos mencionó que “ni siquiera se pudo sembrar trigo este año y en cuanto a la gruesa calculamos que sembraremos un 50% menos”.
Consultada por las obras que faltan en la zona, la productora dijo que “las obras que se están haciendo son sin desagües, y del canal aliviador del cual hace años se habla, todavía no tenemos noticia. El tema es que Zurro hace política en contra de Vidal, respondiendo a sus propios intereses, y entonces nadie se hace cargo de emprender estas obras”
La entrada Moira Astudillos: “Están inundando adrede a Mones Cazón, porque no quieren recibir el agua en Pehuajó” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>