Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Marcelo Sili anticipa una progresiva revalorización de lo rural, aunque advierte que en la Argentina es necesario “reconocer al campo como parte del territorio” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Empezó a estudiar agronomía. Pero rápidamente se dio cuenta, Marcelo Sili, de que los problemas que le interesaban no eran de orden productivo, sino de carácter social, económico y territorial. Por eso cambió a geografía en la Universidad Nacional del Sur y luego hizo un doctorado interdisciplinario en estudios rurales en Francia.

Uno de los fenómenos analizados por Sili es el de “renacimiento rural”, que se refiere a la vuelta de la gente al campo y a la reconstrucción del mundo rural. “Las razones de esa nueva migración son múltiples: búsqueda de nuevas oportunidades, tranquilidad, contacto con la naturaleza… y la pandemia aceleró el proceso, lo hizo más notable y mucho más visible, por eso ahora los medios de comunicación empiezan a hablar del tema”, explica.
-¿Tiene que ver con una toma de conciencia de la importancia de “lo natural”?
-Y también con la necesidad de construir redes comunitarias más fuertes, de tener ritmos de vida más tranquilos, de mayor seguridad personal y de mayor espacio disponible, pero siempre manteniendo una conectividad que permita vincularnos al mundo. Este fenómeno ya tiene diez años, pero la pandemia lo que hizo fue llamar la atención sobre cómo vivimos en las ciudades y explotó la necesidad de sentirse más libre.
-¿Entonces el renacimiento rural se debe a la crisis urbana?
-No solamente: las ciudades fueron el refugio del modelo de modernización industrial, pero ahora estamos entrando en una nueva etapa civilizacional donde las sociedades van a desconcentrarse, en gran parte gracias a las nuevas tecnologías de la información. El futuro también es rural, con diversas formas, pero indudablemente hay una tendencia fuerte a reconstruir esos territorios. Esto no quiere decir que la gente vaya a vivir a los campos, sino que va a volver a los pueblos y muy especialmente a las pequeñas ciudades que cuentan con infraestructura que permite una elevada calidad de vida.
-El tema es que hay limitaciones de esa infraestructura…
-Así es, en muchísimas zonas rurales falta agua potable, energía, servicios de salud y especialmente de conectividad. Otro tema es la falta de planificación territorial, que puede hacer que rápidamente se degraden las condiciones del lugar elegido para vivir. Y, por último, las iniciativas productivas que pretenden llevar adelante los nuevos migrantes muchas veces no son sostenibles y muchas veces sólo es viable la migración de personas que tienen empleos dependientes de las ciudades de origen (teletrabajo), de personas que hayan sido trasladadas o asignadas a estas zonas, o que se desempeñen en servicios profesionales (médicos, técnicos especializados, contables, entre otros).
-Parece paradójica esta revalorización cuando hay un gran reclamo del sector rural de que el urbanita no valora el campo. ¿Hay contradicción o son dos carriles diferentes?
-En Argentina lo rural está completamente invisibilizado, negado, pero esto tiene mucho que ver con la construcción político ideológica que se generó desde mediados de siglo XX. El desarrollo en la Argentina fue visto, casi en forma excluyente, como el resultado de la urbanización y la industrialización, mientras que lo rural era visto como un espacio residual, que solo cumple la función de productor de bienes primarios para exportar y generar divisas que permitan consolidar la industrialización y la urbanización. Así, el mundo rural es visto por gran parte de la sociedad argentina como el refugio de una supuesta oligarquía agropecuaria y sojera, donde todos los productores son seres desalmados que andan en 4×4 y que solo piensan en aplicar agroquímicos y en ganar cada vez más dinero. Por otro lado, lo rural también se ve como el lugar ocupado por el paisanito, el hombre con menos capacidades, educación o habilidades para desempeñarse en un mundo dinámico, comparado a los habitantes de las ciudades, más rápidos y astutos. Estas imágenes ubicaron al mundo rural argentino en el plano simbólico de lo no deseado, un mundo de retraso o refugio de contaminadores seriales, como plantea esa la campaña de #BastadeVenenos.
-¿Cómo opera esta grieta agroquímicos versus agroecología en la valorización de los recursos rurales?
-Esa grieta se alimenta con el desconocimiento de cómo funciona el sector agropecuario y el mundo rural en general. Muchas veces se habla más desde posiciones ideológicas ligadas a esa vieja imagen del campo… Es cierto que en las últimas décadas hubo excesos en las formas de producir, las mismas organizaciones de productores las denuncian y son problemas que deben ser corregidos; pero también veo que hoy hay un proceso muy fuerte de mejora de los sistemas de producción, hay mucha mayor conciencia y autocrítica por parte de los productores que no existía hace treinta años. Hay que profundizar en el cuidado del ambiente y de los sistemas de producción, y considero que la gran mayoría de los productores avanzan en ese sentido. Considero que esta situación hay que mirarla desde una perspectiva más amplia: el mundo, incluyendo Argentina, está en pleno proceso de transición hacia modelos más agroecológicos. Pero atención, para consolidar estos modelos más sostenibles hace falta mucha más ciencia, muchos más conocimientos y más tecnología adaptada a diferentes tipos de productores y de ambientes. Creo que hay que bajar la espuma del debate y ponerse a trabajar concretamente, con más ideas, más investigación y más innovación.
-Revalorizar la ruralidad, ¿ayudaría a cerrar las grietas?
-Revalorizar la ruralidad implica volver a pensar los territorios rurales, algo que en la Argentina no ocurre desde hace más de medio siglo, ya que lo único que viene siendo pensado son las ciudades y sus problemáticas, porque ahí están los votos y la fuente del poder. En ese sentido, la Argentina rural está invisibilizada, salvo en algunas variables ligadas a la producción agropecuaria, pero, insisto, lo rural va mucho más allá de la actividad agropecuaria, es la gente que vive en el campo y también en pueblos y pequeñas ciudades, son los médicos, maestros, empleados de comercio, son las actividades artesanales, Pymes, turismo, servicios, talleres, y miles de otras actividades localizadas en estos espacios, y que por las características propias de estos territorios tienen problemas y realidades diferentes a los de las ciudades. Revalorizar la ruralidad no es sólo valorar el ambiente, la tranquilidad o las tradiciones, es ponerse en la piel de las personas que deben enfrentar cientos de limitaciones para poder desarrollarse, comparadas con quienes viven en una ciudad. Lo que va a cerrar la grieta es el reconocimiento del otro… del otro rural, y el conocimiento certero de qué es lo rural, dejando de lado los prejuicios históricos.
-¿Cómo piensa que podría darse el primer paso?
-Con un mayor diálogo, creando una constelación de ideas y debates sobre el sentido de lo rural en el país. Un espacio multiforme donde se puedan encontrar las múltiples voces de la Argentina para discutir qué tipo de territorios rurales queremos. Creo que esto fue lo que se tuvo que hacer inmediatamente después de la crisis de la 125, pero en lugar de eso seguimos discutiendo retenciones, impuestos, etcétera, cosas que son importantes, pero son solo una parte del problema. Si la Argentina no logra avanzar hacia la construcción de un nuevo paradigma de organización y desarrollo de los territorios rurales, el país seguirá siendo un simple archipiélago de ciudades que crecen, reproduciendo los problemas de siempre. Por eso creo que hay que pensar y planificar los territorios rurales dejando atrás las viejas ideas pregonadas por el modelo agroexportador de principio del siglo pasado y también del modelo de hiperproductividad agropecuaria de las últimas décadas, que garantiza crecimiento productivo, pero no desarrollo de los territorios rurales.
-Por último: muchas veces parece que al campo se lo puede castigar (por ejemplo, con retenciones) porque no hay una condena social, sino todo lo contrario: a pesar de ser el motor de la economía a muchos argentinos la gente del sector agropecuario no le cae nada simpática. ¿Desde cuándo cree que ocurre esto y a qué se debe?
-Creo que a lo rural se lo castiga no por las retenciones o los impuestos, sino con falta de atención, porque no se lo reconoce como territorio parte de la Argentina. ¿A quién le interesa lo que pasa en Gan Gan o en Ingeniero Juárez o en Arroyo Venado, o en miles y miles de pueblos, parajes y campos de la Argentina? Estos lugares no tienen peso en la política nacional porque lo rural está olvidado. Además, el modelo agroexportador de principios de siglo fue en cierto sentido excluyente, lo cual generó toda una imagen negativa sobre una parte del sector agropecuario, imagen que continúa hasta nuestros días, no solo por una simple inercia, sino porque también esa imagen negativa se trabajó políticamente. Así, el modelo de sustitución de importaciones de mediados de siglo XX terminó de consolidar esta imagen del campo como el enemigo del pueblo, y el lugar de donde debemos obtener los recursos para sostener la economía nacional.
-Imagen que hasta ahora no se pudo revertir…
-Así es y esto constituye un grave problema porque Argentina sigue atada a la idea de una oligarquía agropecuaria que ya no existe más y también a una dialéctica entre campo versus ciudad, agricultura versus industria. Esta lógica dual trunca las posibilidades de construir un territorio nacional mucho más equilibrado y con sólidas dinámicas de desarrollo territorial.

Marcelo Sili es investigador principal del Conicet, profesor de la Universidad Nacional del Sur y profesor e investigador invitado en Universidad de Bonn (Alemania), Université Paris I La Sorbonne (Francia), Université Toulouse (Francia), Universidad Nacional Autónoma de México, y otros centros de investigación en Paraguay y Ecuador. Geógrafo de formación por la Universidad Nacional del Sur, realizó su doctorado en desarrollo rural y su posdoctorado en Francia (Université Toulouse e Institut National de la Recherche Agronomique), además de varias especialidades en Planificación en Políticas de Desarrollo.
Acaba de publicar el libro “Por un futuro Rural” en editorial Biblos.
La entrada Marcelo Sili anticipa una progresiva revalorización de lo rural, aunque advierte que en la Argentina es necesario “reconocer al campo como parte del territorio” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Dos situaciones insólitas en el partido de La Matanza: Todavía existen allí plantaciones de kiwi, pero no resulta fácil encontrar gente que quiera trabajar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Y sin embargo, en Virrey del Pino, en una zona de quintas que históricamente fue colonizada por los inmigrantes portugueses, hay cerca de 20 hectáreas implantadas con esta fruta de origen chino, que luego fue colonizada por los neozelandeses y que desde los años 90 se está abriendo paso en la Argentina.
Irene Antunes, descendiente de aquellas familias de horticultores, continúa manejando 4 de esas hectáreas que fueron implantadas doce años atrás, pero tiene vecinos que en esa misma zona -donde termina la ciudad y empieza el campo- que la producen desde hace 18 años. Ella además, recordando sus años de infancia en la quinta familiar y a sus padres trabajando para el abastecimiento de verduras a la población de Buenos Aires, está encarando un nuevo proyecto para la producción de semillas, de zapallo y otras especies.
Mirá la entrevista a Irene Antunes:
Se calcula que en el populoso partido de La Matanza quedan todavía entre 10 y 12 mil hectáreas rurales que podrían explotarse mucho más, pues muchos de esos terrenos que están en la periferia podrían volverse productivos con el impulso y las normas correspondientes.
Antunes es descendiente de padres portugueses que decidieron dedicarse primero a producir verduras en el partido. Ella decidió en 2007 dedicarse al kiwi. “Nuestros amigos de Frutícola Saverio, productores y vendedores en el Mercado Central, nos alentaron a producirlo. Trajimos una variedad de Italia llamada Summer y otra llamada Hayward, también de allí pero que ya se hace en Argentina”, comentó.
En la chacra familiar, ubicada a sólo 40 kilómetros del Mercado Central, una vez cosechado el kiwi pasa a una empresa envasadora y seleccionadora que se ubica también en la zona. Allí lo empacan y preparan para mandarlo al mercado. Antunes dijo que la cosecha de esta futa va de marzo a junio y que ahora se preparan los cargadores para la cosecha 2022.
Para que el kiwi prospere, la productora matancera aseguró que “el clima es un aspecto fundamental”. Para colaborar Antunes puso medias sombras sobre el cultivo para proteger la fruta de los rayos del sol. Las cuatro hectáreas fueron implantadas con una altísima densidad y cuentan con riego por goteo.
Ineludible fue preguntarle a Antunes si sentían una competencia con el kiwi de Mar del Plata y Blacarce, dado que en esa zona prosperó muy bien la fruta y hay un polo en crecimiento de casi 1.000 hectáreas. Ella respondió sin achicarse: “Nuestra ventaja es que salimos un mes antes que ellos al mercado, de modo que cuando ellos salen nosotros ya terminamos en esta zona”.

-¿Y es difícil producir en una zona que convive con las zonas más urbanizadas de La Matanza?
Su respuesta sonó inexplicable, siendo que se trata de la región más poblada de la Argentina: “No conseguimos gente para trabajar”.
-¿Cómo es posible que suceda eso en el distrito más poblado del país?
-Da vergüenza decirlo, pero cuesta encontrar mano de obra. Será el sacrificio que implica, el levantarse temprano, el calor, el frío y las heladas- replicó Irene.
Ella aclaró que sigue adelante movilizada por factores que no tienen que ver solo con el negocio. “En lo personal esta es una actividad que me apasiona”, explicó la productora.
“Sólo me da tristeza que esto se llegue a terminar, porque ya se están abandonando algunas actividades. Es una pena porque la zona es productiva. Me gustaría que se hagan proyectos productivos para que no queden en el olvido, pero la realidad es que no veo mucha gente interesada en el campo”, concluyó.
La entrada Dos situaciones insólitas en el partido de La Matanza: Todavía existen allí plantaciones de kiwi, pero no resulta fácil encontrar gente que quiera trabajar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Las BPA se están poniendo de moda: Santa Fe también lanza su plan para estimular la adopción de Buenas Prácticas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El ministro de Producción santafesino, Daniel Costamagna (foto), destacó que “este programa constituye una política agroalimentaria que estimula la adopción de tecnologías, herramientas y prácticas productivas para un crecimiento armónico, sustentable y equilibrado de la producción en la provincia, con eje central en la protección de la salud de los trabajadores, de los centros urbanos y de los recursos naturales que es nuestro deber preservar”.

La subsecretaria de Coordinación Agroalimentaria, María Eugenia Carrizo, indicó: “Estamos muy entusiasmados en presentar este Programa a todos los productores santafesinos e instituciones vinculadas al agro, ya que se trata de una herramienta inédita y muy esperada por el sector. El objetivo es acompañar y reconocer a aquellos productores que hacen bien las cosas e incentivar a todos a sumarse a este programa”.
El reconocimiento económico estará destinado a todos los productores agropecuarios que desarrollen actividades agrícolas, lecheras, ganaderas, mixtas, hortícolas, frutihortícolas, ya sea en forma intensiva o extensiva y que implementen las BPA propuestas desde el gobierno provincial.
Pero en esta iniciativa también se prevé estimular a instituciones públicas o privadas, ya sean asociaciones, fundaciones, cooperativas, organismos o instituciones agropecuarias y educativas. “También recibirán un reconocimiento económico por el acompañamiento y estímulo a los productores en la adopción de BPA”, se informó.
Como en el caso bonaerense, que anunció su programa a favor de las BPA esta semana, no se conoce todavía qué montos y formas definitivas tendrán estos estímulos.

En la iniciativa de Santa Fe, las BPA propuestas se dividirán en tres secciones: Compromiso social; Ambiente y Producción Agropecuaria; e Innovación. Dentro de esas capítulos habrá 13 prácticas recomendadas.
Aquellos productores agropecuarios que cumplan con una serie de requisitos y acreditado como mínimo cinco BPA sobre las 13 propuestas en dos secciones recibirán un reconocimiento económico anual.
Las prácticas agropecuarias sugeridas son capacitaciones y formación; y vinculación (dentro de compromiso social); análisis de suelos, fertilización, rotación de cultivos y cultivos de cobertura, cultivos plurianuales, forestación, seguros agropecuarios, reuso de residuos pecuarios, bienestar animal y control lechero oficial (dentro del capitulo productivo); y agrotecnología y energías renovables (dentro de Innovación).
Las instituciones públicas y privadas deberán cumplir al menos dos BPAs de las propuestas.
En los próximos días, cada interesado podrá obtener más información e inscribirse al Programa a través de una plataforma de autogestión habilitada para tal fin en la página web oficial del Ministerio. Se deberán consignar allí los datos básicos de los sistemas productivos e ingresar las BPA seleccionadas y los comprobantes para acreditar cada práctica.
Este programa tendrá un comité consultivo, integrado por diversas instituciones vinculadas al sector agropecuario, para el monitoreo y evaluación de las BPA presentadas por los productores e instituciones. Este comité constituirá una herramienta de gestión y generará indicadores para la mejora continua del Programa.
La entrada Las BPA se están poniendo de moda: Santa Fe también lanza su plan para estimular la adopción de Buenas Prácticas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El ministro Ferraresi lanzó un programa de ordenamiento territorial que ignora por completo los problemas del agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Resolución 44/2021 firmada por el ex intendente de Avellaneda y ahora ministro de Hábitat, el kirchnerista Jorge Horacio Ferraresi, establece de entrada: “Créase el Programa de Planificación y Ordenamiento Territorial, el que será implementado por la Secretaría de Desarrollo Territorial de este Ministerio”. Pero luego, en el despliegue de la normativa, no aparecen ninguna de las palabras claves: no se menciona la agricultura, ni las áreas rurales, ni la producción lindera a los ejidos urbanos, ni los periurbanos, ni nada de eso.
Más bien, parece una resolución que promueve la planificación territorial, pero solo sobre zonas urbanas o para hacer crecer las urbanizaciones.
En este sentido, el programa nacional ideado por Ferraresi se apoyará sobre cuatro columnas:
“Se pretende optimizar y potenciar los bancos de tierra, incorporando medios tecnológicos, instrumentos técnicos y recursos humanos que permitan contar con bases de datos confiables y georreferenciadas en todo el país, las que conformarán un catálogo único de bienes inmuebles, propiedad de los distintos niveles de gobierno, sobre los que el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat pueda proponer intervenciones con criterio federal y planificado”, explica la resolución, que de todos modos no vincula ese banco de tierras a los proyectos de nuevas colonizaciones agrícolas que ha propuesto incluso elpresidente Alberto Fernández, en varias ocasiones.
En realidad, más que a resolver la problemática de los pequeños agricultores que alquilan tierras en los conurbanos, esta iniciativa pretende avanzar en “programas habitacionales”.
Ver El gobierno tomó el guante de una reforma agraria light y armó un “gabinete de tierras”
En julio de 2020, frente a la presión de ciertos sectores sociales (en especial ligados al dirigente Juan Grabois), el jefe de Gabinete Santiago Cafiero lideró en la Casa Rosada una reunión para conformar el denominado entonces “Gabinete de Tierras”. Allí se decidió armar grupos de trabajo y hacer un banco de tierras fiscales que podían tener también un destino agropecuario.
De aquel encuentro participó la ex ministros de desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa, quien fue reemplazada por Ferraresi. También estuvo el titular de Agricultura, Luis Basterra; el de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; la titular de ANSES, Fernanda Raverta; y de sus pares de la Agencia de Administración de Bienes del Estado, Martín Cosentino. Nada se supo después sobre el avance de esta línea de trabajo.
Hace unas semanas, Bichos de Campo entrevistó al arquitecto Roberto Monteverde, presidente de la Sociedad Argentina de Planificación Territorial (Saplat), que nos explicó lo prioritario que resulta abordar el tema de los periurbanos, pero no solo para los habitantes de las ciudades sino para los productores rurales. Podés volver a mirar aquella charla:
La entrada El ministro Ferraresi lanzó un programa de ordenamiento territorial que ignora por completo los problemas del agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Luis Lanzavecchia: Un ingeniero agrónomo pide “fumar la pipa de la paz” y lograr legislaciones equilibradas para el uso de agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Las posiciones encontradas respecto a las necesidades de establecer normas que rijan las aplicaciones de fitosanitarios en nuestro país, nos llevan a buscar respuestas al interrogante de cómo podemos establecer acuerdos o consensos entre las partes disidentes y así lograr un marco legal que satisfaga las necesidades y el interés común: la producción de bienes y servicios, preservar la salud y promover el cuidado del medio ambiente.
Desde tiempos inmemoriales la humanidad se planteó la resolución de conflictos bajo una actitud reactiva que devinieron en enfrentamientos y distanciamientos que tuvieron un saldo poco feliz sin beneficio mutuo. Hoy por suerte somos participes de una etapa en la historia de nuestra humanidad basada en el desarrollo del conocimiento y la innovación tecnológica.
Estas herramientas brindan los aportes sustanciales a las distintas producciones y creaciones agro bio industriales, en un marco competitivo y sustentable juntamente.
Pero también en esta innovación generada a través del conocimiento pulsan tanto la “tecnología de insumos” como la “tecnologías de procesos”. Su conjunción permite poner en agenda percepciones y discernimientos basadas en la lógica y el rigor científico, para no caer en el temor que implica algo desconocido.
Hoy la sociedad toda debe darse un compás de espera y poder establecer un debate que otorgue los “permisos sociales” necesarios de los distintos sectores, el agro y el citadino (parafraseando a Jorge Giaccobe). Construir los fundamentos y argumentos lógicos minimizando el conflicto de intereses, es el desafío para aquellos que tengan la decisión de dictar leyes y ordenanzas que regulen la aplicación de fitosanitarios.
El enfoque que los parlamentarios conciban es medular. Esto contribuye a una regulación, fiscalización y control de las pulverizaciones de fitosanitarios, que implique una tarea o práctica agrícola enmarcada en los numerosos trabajos científicos y evaluaciones a campo que comprenden a una BPA (Buena Práctica). Es la manera de transitar en el rumbo correcto de convivencia entre lo urbano y rural.
Por el contrario, cuando las decisiones parlamentarias son estimuladas por emociones y sensaciones que el temor infundado genera, respondiendo en una forma obsecuente al mismo, se incurre en el error de legislar sin equidad. El soslayar o ignorar las recomendaciones y sugerencias de los expertos o idóneos que aporten a la temática, avienta la posibilidad de que la norma sea en la práctica inviable y de externalidades negativas.
Ing Agr Luis A Lanzavecchia (Mat Prof. CIAFBA 0016)
La entrada Luis Lanzavecchia: Un ingeniero agrónomo pide “fumar la pipa de la paz” y lograr legislaciones equilibradas para el uso de agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los agrónomos santafesinos quieren evitar el “efecto repudio” y piden a la población que confíe en su labor profesional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ese es el dilema que enfrentan en los últimos años los ingenieros agrónomos de todo el país, pero en especial en las zonas agrícolas extensivas. En Santa Fe, el colegio profesional que los agrupa acaba de hacer un llamamiento a la sociedad, para que recupere la confianza en ellos y su profesionalismo. “Los Ingenieros Agrónomos habilitados somos la garantía de los sistemas de producción en los periurbanos#”, enfatizaron en un comunicado.
Explicaron los integrantes del Ciasfe (Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe) que la incredulidad social de la que padecen nace “ante el avance creciente de la urbanización sobre la zona rural y la obligación de producir alimentos inocuos y en cantidad suficiente para atender de manera segura las necesidades de la población y reducir el impacto ambiental”.
Con este comunicado, la entidad pretende revalorizar el rol del profesional de que se hacen las cosas con cuidado, mientras en Santa Fe crecen las denuncias de organizaciones ambientalistas y muchos pueblos y ciudades aplican regulaciones cada vez más restrictivas en el uso de productos agroquímicos cerca de las zonas pobladas.
“En relación a la utilización de productos fitosanitarios o agroquímicos, el CIASFE sostiene que el cuidado de la salud humana y la protección de ambiente son premisas que deben siempre preceder cualquier planteo productivo o aplicación de tecnología. Cualquier sistema de producción que respete esos principios es avalado por nuestra Institución dado que entendemos es la forma de producir”, se enfatizó.
Pero también se aclaró que al producir con agroquímicos “es indispensable hacerlo con la presencia de un profesional experto en la materia como lo es el Ingeniero Agrónomo formado, capacitado y habilitado para garantizar que los alimentos que se producen sean inocuos y no afecten la salud humana ni el ambiente en toda la etapa de producción, respetando y haciendo cumplir la ley y los protocolos correspondientes para asegurar la inocuidad”.
El colegio profesional reconoció que “en los últimos años, el empleo de las nuevas tecnologías generó un incremento de la superficie agrícola cultivada, provocando una creciente preocupación en poblaciones urbanas rodeadas de cultivos; acerca de los efectos sobre la salud y los ecosistemas que puedan ocasionar el uso de productos fitosanitarios. Es por ello que reiteramos que bajo la mirada atenta y profesional de un Ingeniero Agrónomo, la población debe estar segura que la producción de alimentos estará cuidada y controlada por su experticia”.
“Creemos que la falta de información correcta y certera genera un efecto de repudio en la población y también en la justicia. En reiteradas oportunidades los hechos y sus consecuencias son analizados por la prensa y algún sector de la población sin tener la adecuada información científica”, se quejaron los agrónomos santafesinos. De todos modos aclararon que “no pretenden minimizar ni desestimar el riesgo y las consecuencias en las que se podría derivar si se hace un uso incompetente y en ausencia del profesional que debe intervenir para dar las garantías correspondientes”.
Para evitar ser demonizados, y en vez de aplicar mayores restricciones, este colegio profesional consideró que #”es cada vez más importante generar protocolos responsables que regulen su uso, en el marco de las Buenas Prácticas Agrícolas, con asesoramiento de Ingenieros Agrónomos, aplicando el manejo integrado de plagas, además de utilizar en forma responsable y eficaz los productos ftosanitarios y así evitar correr riesgos innecesarios”.
Para CIASFE “dichos protocolos, conjuntamente con otras técnicas que impliquen utilización racional de agroquímicos, son herramientas que han venido utilizándose desde hace décadas en el mundo con excelentes resultados. La restricción de todo tipo de aplicación/pulverización, en el rango que sea, si no se respetan esas Buenas Prácticas, resultan ineficaces como herramienta resolutiva del problema”
La entrada Los agrónomos santafesinos quieren evitar el “efecto repudio” y piden a la población que confíe en su labor profesional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada A la deriva: Productores piden a la policía que controle las aplicaciones… de otros productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Una gacetilla, en rigor, contó sobre una reunión mantenida por la Asociación de productores Hortícolas con las cuatro Patrullas Rurales de la policía de la provincia de Córdoba. “La misma nace por necesidad de los productores de hortalizas de poder prevenir los daños ocasionados por derivas de agroquímicos de máquinas que pulverizan grandes extensiones”, se informó sobre esa reunión realizada hace unos pocos días.
“Cada vez se repiten estos hechos con más frecuencia y los productores afectados ven destruidos sus cultivos. Hasta ahora las acciones realizadas son siempre con posterioridad y es necesario avanzar en prevenir estas situaciones”, razonó la información difundida por los horticultores cordobeses. Fue apuntando hacia esa mayor prevención que reclamaron la atención de las patrullas rurales. Les pidieron en concreto que constanten cómo se realizan las aplicaciones en los campos de soja o maíz ubicados “en cercanías de centros poblados o de quintas donde se pueden afectar las verduras”.

De esta curiosa reunión participó el comisario Miguel Atala, a cargo de la patrulla Rural Norte; el comisario inspector Martin Ferreyra, a cargo de la zona de los departamentos Rio Primero y San Justo; el comisario Marcelo Prado, encargado de la zona de Rio Segundo y Pilar; el jefe de compaña oficial principal Merlo, del cinturón verde Sur; y el oficial Pablo Vicente, del cinturón verde de Córdoba. También concurrieron varios productores afectados la temporada anterior para contar sus experiencias. El presidente de la asociación, Juan Perlo, y el ingeniero agrónomo Hernán Cottura, actuaron de moderadores.
Cuenta la gacetilla de los horticultores cordobeses que “los diferentes efectivos de las patrullas rurales se mostraron interesados en poder llevar soluciones ante este tipo de problemas”. Por si acaso, les dejaron copia de la Ley 9164 de uso de productos químicos o biológicos y un compilado con los datos más importantes sobre las aplicaciones: Requisitos básicos, vientos, herbicidas que producen daño, bandas toxicologías, etcétera. Además se les entregó copias de recetas fitosanitarias para que puedan conocer su conformación.
“Necesitamos que puedan parar las maquinas cuando están aplicando cerca de quintas y que se pueda certificar que está en regla la aplicación”, pidió Juan Perlo. “Además es necesario que la fuerza pueda registrar los datos básicos y que con ello se haga un acta constatativa”, a fin de que si esa aplicación luego deviene en daños a las verduras del vecino exista un documente que testifique sobre dicha aplicación.
Cottura explicó que “si bien muchas veces las aplicaciones están en regla, eso no garantiza que se hagan bien o que el contenido del caldo de las maquinas sea el que figure en la receta fitosanitaria”. A futuro, el agrónomo recomendó tomar muestras del contenido del tanque de las pulverizadoras y analizarlas para ver si realmente cumplen con lo especificado por el ingeniero agrónomo en la receta.
La entrada A la deriva: Productores piden a la policía que controle las aplicaciones… de otros productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>