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La entrada Marcelo Ighani introdujo el pistacho a la Argentina: “Cuando yo empecé con esto me decían que era un loco y ahora me preguntan todo el tiempo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Este país no lo cambio por ninguno”, enfatiza este productor de 69 años que tiene 140 hectáreas plantadas y 40 en producción de este fruto que es uno de los lujos que uno se da en las dietéticas, ya que se venden a 250 pesos los cien gramos. Ighani lanza este elogio sobre Argentina y uno, como argentino de nacimiento, tiene un doble o triple sentir: un cierto orgullo por la tierra propia, un cierto escepticismo a esta altura de que a la “Argentina no la cambiamos por nadie” y un sabor agridulce por pensar en lo que podríamos ser y lo que somos. En fin volvamos al pistacho.
La historia que dio origen a las hoy 4.000 hectáreas productivas de pistacho que existen en San Juan comenzó en 1980, cuando Ighani, estudiante de arquitectura, notaba que el cultivo que predominaba en la provincia era la uva . Con todos sus vaivenes: un año daba y al siguiente no… y así, cíclicamente.

“Al ser extranjero uno puede tener una visión distinta de las cosas”, reflexiona. “Entonces me puse a pensar alternativas al monocultivo de la viticultura e investigué qué otra cosa se hacía en otros lugares del mundo con la misma latitud que San Juan. Así fue como después de pensar bastante llegué al pistacho, que es una maravilla y que se produce en Australia, Irán y una parte de Estados Unidos”.
Ighani explica que como este cultivo necesita ciertas características puntuales y que se den todas al mismo tiempo (800 horas de frío calor de entre 0 y 7 grados; calor con más de 27 grados en verano y bajas precipitaciones en septiembre, octubre y marzo). Es por eso que hay poco pistacho en el mundo y, por el mismo motivo, siempre vale mucho.
“El predio mínimo para que sea rentable es de 10 hectáreas, pero hay que aguantar 5 años sin producción hasta la primera cosecha y eso se complica para muchos productores”.
En cuanto a los rindes, dependen mucho del trabajo que realice el productor y del tipo de suelo, pero se habla de un promedio de 4000 kilos por hectárea. Tanto la siembra como la cosecha se realizan de forma mecánica y a las 48 horas de cosechado ya se empieza a despachar para Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Bariloche, aunque también a todo el país en cantidades más pequeñas.
“El pistacho es un cultivo de raíces pivotantes y hacemos riego por goteo y manto”, explica el pionero. El árbol “es de la familia del quebracho y aguaribay, así que es difícil que tenga problemas de salud, aunque se le puede pegar algo de las vides y el tomate sí que es ´mala palabra´ para nosotros porque los suelos con tomate tienen un hongo que afecta mucho al árbol de pistacho”.
Otro lugar donde se produce es en el norte de Mendoza y todavía no hay producciones orgánicas ni agroecológicas de pistacho aunque, dado que se consume cada vez más y que también se exporta, seguramente no tardarán en aparecer.

“Nosotros tenemos nuestro propio vivero y damos asesoramiento y cada vez trabajamos más”, describe Ighani.
“Hoy, el pistacho vuela, nunca alcanza, cuando yo empecé con esto me decían que era un loco y ahora me preguntan todo el tiempo y me piden información; los cocineros famosos lo han incorporado y va muy bien con la tendencia de la innovación en la cocina actual”.
La empresa también exporta como destinos principales a Uruguay, Paraguay, Brasil Bolivia, Italia y Venezuela, aunque también a otros destinos. Ante la pregunta de si es complicado vender afuera, la respuesta es: “Acá siempre hay problemas para exportar”.

“Cuando arranqué yo escuchaba que por la calle, la gente decía ´ahí va el loco de los pistachos´ ¡y yo los escuchaba! Hoy mucha de esa misma gente me felicita por mi éxito”.
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]]>La entrada Antonio Lattuca fue pionero de la agroecología urbana en Rosario: Con 70 años, ahora apuesta a demostrar que se puede hacer a escala extensiva se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde joven Antonio adoptó una ideología de compromiso social y comunitario. Nieto de un quintero sin tierra propia y de abuela jardinera, mamó de chico la pasión por las plantas y la tierra.

Cuenta Antonio que decidió estudiar agronomía para poder ayudar a la gente más vulnerable de su país. En 1987, ya recibido de agrónomo, logró ir a trabajar a un asentamiento ubicado en el sur de la ciudad para que mucha gente necesitada pudiera acceder a verduras frescas y de buena calidad.
Desde esa experiencia sostiene hoy que a las orillas de las grandes ciudades siguen arribando las familias provenientes de tierra adentro de nuestra Argentina y de países vecinos -sobre todo, de Bolivia, Perú, Paraguay, Chile- con una gran sabiduría ancestral sobre cómo trabajar la tierra, y además, de cómo alimentarse de cultivos y de cocciones, que no debemos perder sino aprovechar y sumarle todo el conocimiento actual que hemos alcanzado en los ámbitos de la agroecología, la biodinámica y la permacultura.
En los años 90, Antonio trabajó en ProHuerta y en un Programa de Agricultura Urbana de la ciudad de Rosario. Hoy es un referente insoslayable de la agricultura urbana y periurbana, pionero de la agroecología. Propugna por una alimentación más saludable, producida cerca de los centros de consumo, y por políticas públicas que aprovechen todos los espacios de tierra de las urbes y de sus periferias -como los corredores verdes al costado de las vías de tren y creando parques-huertas agroecológicos. Hoy ha logrado que se crearan espacios permanentes para la agricultura urbana de Rosario: 6 parques y 3 corredores verdes.
Antonio edita un “Calendario –anual- Biodinámico”, en el cual ejerce una gran docencia, explaya su sabiduría cosmogónica de modo holístico y hasta se pregunta cómo será la agricultura en el año 2050. Allí propone recetas de comidas regionales, incluye la Agenda del Huertero, nos habla de plantas medicinales y hasta nos invita a la poesía.
Es que -según Lattuca- la tierra nos da todo: fibra para nuestra ropa, madera para nuestro hábitat y el alimento necesario para crecer y vivir. Los espacios verdes mitigan la contaminación y el calentamiento global.

Según su mirada, la pandemia nos ha dejado al descubierto las limitaciones de la agricultura industrial y nos propone la oportunidad de cambiar de paradigma, de cambiar nuestra cultura agraria de una buena vez y de aprovechar todo el conocimiento actual para producir semillas de modo comunitario y cultivar la tierra para alcanzar alimentos sanos de alta calidad y accesibles a todas las personas.
Antonio seguirá haciendo docencia y bregando por más políticas públicas que entusiasmen a la juventud en aprovechar los recursos de la tierra con un compromiso social y comunitario, pero además, este hombre sabio nos propone escuchar la sabiduría de Atahualpa Yupanqui y del poeta uruguayo Romildo Risso, en la milonga El aromo.
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]]>La entrada Con voz quebrada, Irma pide que algún joven la suceda en la histórica Federación Agraria en Mones Cazón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fue un diálogo en algunos pasajes de mucha emoción y en otros resumiendo la historia del campo en la Argentina de una manera tan simple como la sencillez que demuestran en cada momento”, resumen la crónica que acompaña esta nota radial.
En la entrevista, Irma estuvo a punto de quebrarse en dos ocasiones. Tanta emociónd elata un profundo amor por lo que significa para ella la Federación Agraria, entidad de pequeños productores a la que ya adhería su abuelo inmigrante italiano. “Si bien no hay demasiada gente en Mones Cazón, hacemos un gran esfuerzo para que Federación Agraria siga en pie y sea por muchos años, a pesar que se vienen tiempos complicados donde habrá que llevarlo de la mejor que se pueda”, reflexiona la dirigente.
Escuchá la entrevista que tomamos del sitio El Provincial con Irma y Cacho:
Al borde de las lágrimas, la titular de la FAA Mones Cazón agregó que “de parte nuestra quisiéramos que alguien más joven nos siguiera, pero no es tan fácil porque la gente joven no está en el campo. Pero nosotros vamos a luchar hasta que se pueda ya que llevamos la Federación Agraria muy adentro, desde mis abuelos, y no quiero dejarlo”.
En el Censo de 2010 Mones Cazón contaba con 1764 habitantes. Se llega hasta allí por la Ruta 5, pasando la ciudad de Pehuajó, cabecera de ese distrito. Hay que seguir unos cinco kilómetros más hacia La Pampa, hasta el puente que empalma con la Ruta nacional 226, y doblar a la izquierda. A los 5 kilómetros se debe tomar la Provincial 86 durante otros 20 kilómetros.
Cacho conoció a Irma porque fueron compañeros en una escuela rural que hoy está cerrada. Durante el reportaje, este productor contó que “Federación Agraria se funda en Rosario en 1912″, mientras que en Mones Cazón “se funda la filial en el año 1927, donde nuestros abuelos fueron socios fundadores”.
Cacho dice todo lo que Irma también conoce pero le cuesta decir por la emoción.
“En toda esa época el campo era floreciente, habiendo mucha gente, especialmente jóvenes. En 1948 se funda la Cooperativa Agrícola Ganadera. Luego en 1987 tuvimos una inundación que fue la más grande en llanura conocida, y nos repusimos. Hasta que en la década del 90 fueron arrasadas las instituciones que nos defendían, desapareciendo la FACA (cieja empresa vinculada a Federación Agraria), la Junta Nacional de Granos, la de Carne, desaparecieron los ferrocarriles. Los campos se despoblaron pero desde hace mucho tiempo Irma se puso la Federación al hombro y la vamos manteniendo”, relató con orgullo Cacho.
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]]>La entrada Pioneros de la Siembra Directa: “Uno salía de la facultad sabiendo regular un arado, pero no de sustentabilidad”, recuerda César Belloso se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Belloso tiene campo en Pergamino y cuenta: “Me parecieron planteos muy razonables los de la siembra directa. Uno salía de la facultada aprendiendo cómo se regulaba un arado pero no analizábamos la sustentabilidad de todo el sistema. Ahí fue que me subí a este colectivo del que no me bajé más”, señaló a Bichos de Campo.
“El tiempo en los modelos bajo siembra directa es clave. No es lo mismo un campo que hace 30 años see lleva con el sistema que alguien que empieza a recuperar un lote bajo años de monocultivo. Claro que nota cambios enseguida, pero los beneficios son acumulativos”, describió Belloso.
Aquí la entrevista completa con el ex presidente de Aapresid:
Luego, consultado por las tentaciones que han tenido los productores a lo largo de estos años que los ha llevado a repetir un mismo cultivo y paquete tecnológico, Belloso opinó que “siempre se puede hablar de los contextos, pero la actitud de uno y el convencimiento frente a los modos de producir no se puede cambiar”.
“Cerca del 30% de los campos están bajo el sistema de siembra directa desde hace más de 20 años, con una implementan de forma adecuada. Y los otros, bueno. En algún momento la fiesta hay que pagarla y empezar a recuperar los suelos con buenas prácticas”, recomendó.
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]]>La entrada Pioneros de la Siembra Directa: “Nos poníamos todos arriba de la sembradora para que pueda enterrar”, recuerda Mario Nardone se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diálogo con Bichos de Campo, Nardone recuerda que de entrada hubo buen interés de parte de algunos productores del sur de Santa Fe y Córdoba que veían la necesidad de producir de otra forma. “Para el año ’77 hicimos una primera jornada de labranza cero y fueron 300 personas, una locura para aquel momento”, exclamó Nardone.
Mirá la entrevista completa con este pionero de la siembra directa:
“La técnica no fue ningún invento en sí, la tomamos de afuera, donde nos fuimos a capacitar varios. Y cuando volvimos empezamos a buscar la mejor cobertura para la producción local. Tuvimos que empezar a superar problemas técnicos, como la maquinaria”, contó este investigador.
“Ahí tuvimos la virtud de haber abierto la experimental del INTA a todas las fábricas de maquinaria. Tuvimos largas charlas, hasta nocturnas, con los fabricantes. Y tuvimos éxito porque los fierreros nuestros son muy buenos en captar nuevas ideas”, destacó.
El tema era lograr que las sembradoras puedan penetrar bien en la tierra sin lastimarla. “Nos poníamos todos arriba de la máquina para que pueda enterrarse”, se ríe Nardone. “Hasta hubo una empresa que había probado poner un tanque de agua arriba para ejercer presión, porque además usaba el agua para el herbicida, pero a medida que avanzaba y el agua se consumía la presión era distinta”, contó.
La masificación del cultivo a soja trajo además la necesidad de sembrar de otra forma. “La soja se siembra de octubre a noviembre, con las grandes lluvias primaverales. En aquel momento se quemaba el rastrojo y se llegaban a pasar de seis a siete máquinas sobre el lote. Con las lluvias se iba atrasando la fecha de siembra y sabemos como eso repercute en rindes”, describió.
“Para fines de los años ochenta ya manejábamos bien la técnica y estábamos tan convencidos del sistema que decidimos crear una asociación para darle más fuerza, y ahí nace Aapresid en 1989”, explicó.
Treinta años después, Nardone se sigue conmoviendo. “Fuimos el padre biológico de la criatura y ahora vemos todos los adeptos y la cantidad de personas que asisten al congreso. Estoy muy contento por la continuidad que tiene esto y el intercambio de información que fluye”, finalizó.
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