Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Una firma de Bariloche elabora productos a partir de la Rosa Mosqueta: Podría comenzar a exportarlos a España se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Marcelo Gurrea, dueño de esta fábrica patagónica denominada Ámbar, expreso que “España es un buen mercado, ya estamos en contacto con la empresa importadora y estamos a la espera de ver como continuar trabajando”.
Cuenta el sitio Bariloche.Org que la rosa mosqueta es un arbusto que crece en distintas zonas geográficas del mundo, entre ellas en la región cordillerana de las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. En las últimas décadas se ha empezado a prestar especial atención a la investigación de los productos naturales, particularmente de las plantas medicinales, ya que la planta (rosa aff. rubiginosa) es un arbusto perteneciente a la familia de las rosáceas que está compuesto por sustancias con importantes propiedades terapéuticas.

El arbusto crece de forma silvestre o cultivada en regiones de clima lluvioso, frío y generalmente en suelos pobres de llanos y montañas de poca elevación. Se puede hallar dentro del país en la región cordillerana de Argentina (Parque Nacional Lanín, Parque Nacional Nahuel Huapi y Parque Nacional Los Alerces). Sus tallos y ramas están cubiertos de espinas, y sus flores son blancas y rosadas, a veces con pigmentación amarilla. El arbusto puede llegar a medir hasta dos metros de alto y tres metros de diámetro en agrupaciones.
La firma Ámbar se dedica a la elaboración y prensado en frío de semillas para aceites vegetales de rosa mosqueta, y elaboración de harinas y polvos deshidratados de dicha planta. “Nos hemos transformado en un canal de productores que han hecho sus recolecciones e inversiones en relación con la recolección, y nosotros canalizamos ese desarrollo que tiene que ver con cosmética y alimentos”, explicó Gurrea.

Ámbar se encuentra entre las siete empresas rionegrinas que el Gobierno de esa provincia, a través de la Agencia Río Negro Exporta, acompaña gestionando la posibilidad de que inserten sus productos en la cadena de comercialización de España. Otros rubros elegidos son cervezas artesanales, ahumados y salsas gourmet, agua mineral, chocolates, alfajores, sidra y empanadas congeladas.
La cáscara pulposa de la semilla de rosa mosqueta presenta un alto contenido de vitamina C. De las semillas de su fruto -las cuales constituyen hasta un 70% de su peso- se obtiene un aceite que posee pequeñas cantidades de ácido transretinoico, sustancia que permite la recuperación de la piel atrofiada por causas externas o internas. Además la cascarilla del fruto de la rosa mosqueta se utiliza para la fabricación de té, café, licor y dulce.
La entrada Una firma de Bariloche elabora productos a partir de la Rosa Mosqueta: Podría comenzar a exportarlos a España se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El “proyecto peperina”: Lola Gómez integra un grupo de productores que intenta domesticar y desarrollar el cultivo de la planta más tradicional de Córdoba se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es la típica frase cordobesa: “¿Te sentís mal? Nada mejor que un té de peperina”.
Sin embargo, la peperina es mucho más que una infusión. La industria la requiere para la elaboración de golosinas, yerba mate saborizada, blends diversos, licores, bebidas amargas y la lista de usos sigue. Es precisamente su creciente demanda -además de la acelerada urbanización de zonas rurales donde este arbusto crece de modo silvestre- la que amenaza su existencia. Hasta ahora lugareños recolectan la peperina de su hábitat natural. Y la presión aumenta.

Esa sobreexplotación de las poblaciones naturales de peperina la han puesto en peligro y ante esta problemática, desde el ámbito técnico y académico se propone domesticar la especie y adaptarla a condiciones de cultivo para preservarla.
Lola Gómez, desde su emprendimiento agroecológico llamado Estancia “La Perseverancia”, es una de las integrantes de un grupo de productores que pretenden crear un centro de reproducción para afianzar el cultivo de peperina en el Valle de Calamuchita. Ella misma ha empezado a implantarla en pequeña escala.
“Tenemos un cultivo de aromática autóctona de peperina y nuestro proyecto es escalarlo y lograr exportarlo mediante un centro de reproducción que amplíe el cultivo”, explicó Gómez a Bichos de Campo. Su establecimiento está ubicado en Paraje Arroyo Seco, en el departamento cordobés de Santa Rosa de Calamuchita.
Mirá la entrevista completa a Lola Gómez:
Lola lleva adelante en su establecimiento un centro educativo y productivo agro-regenerativo en el que se dedican a producir cultivos asociados de aromáticas autóctonas y hortalizas sin labranza. Todo lo que hacen allí de forma sostenible y ecológica intenta respetar los tiempos de la naturaleza. Tienen una tienda nube en donde ofrecen los productos que elaboran.
En su caso, el proyecto “peperina” comenzó hace dos años, pero Lola recién logró implantar unas 300 plantas en suelo a finales del año pasado. Es que según explicó Gómez, el proceso de cultivo es sumamente complejo en sus fases iniciales. Es por esa complejidad que los técnicos llaman a la peperina la niña mimada de las aromáticas autóctonas.

“Al principio hay que generarle un ecosistema para que pueda proliferar, pero una vez que se logra esto lo demás es más sencillo. No es que se compra la semilla de peperina como se compra la de lavanda o la del romero sino que hay que ir a cosechar la semilla al monte para que luego se reproduzca la planta de la zona, para no generar cruces genéticos. Eso es lo que hace difícil el proceso”, explicó Gómez.
Luego, hacia el otoño, hay que recolectar la semilla en otoño y tener más recaudos porque a su vez la germinación de semillas es un proceso lento y no todas germinan al mismo tiempo. Y una vez que germinan el siguiente proceso es pasarlas a otros envases y esperar a que proliferen.
Para simplificar este proceso, Gómez y otros productores de la zona tienen el objetivo de armar un centro de reproducción de peperina bajo invernadero. Allí la planta silvestre se podría multiplicar en escala con riego por llovizna o por niebla. “Nuestra idea es obtener de 15 mil a 20 mil plantines para empezar promover el cultivo de esta planta que está en peligro de extinción debido a que es muy requerida. Todos los que vienen a Córdoba piden peperina”, manifestó Lola.
¿Y para qué serviría preservar la peperina? Por muchas razones. “Por empezar es un gran digestivo. Luego se la emplea también en cosmética, perfumería, para uso medicinal. La Universidad de Rio Cuarto la estudia para su uso en sanidad animal. Se la usa hasta para pastelería y platos gourmet también”, describió.

Una vez armado el centro de reproducción y sumados más productores a la movida, la segunda fase del proyecto es encontrar y consolidar mercados. Según Gómez, el producto ya tiene identidad propia incluso afuera del país. “Si lográramos todo esto se posicionaría a Córdoba de una forma particular, pero para eso hay que generar mercados y hacer que muchas personas de diferentes ámbitos conozcan los diversos usos del producto, más allá de su empleo como infusión”, afirmó.
Gómez incluso cree que existe un futuro más que promisorio para la exportación de peperina. “Tiene mucho potencial para ser enviado a países de Europa, que nos la han pedido pero en este momento no tenemos ni volúmenes ni facilidades. De todos modos sí hicimos capacitaciones en comercio exterior e hicimos vínculos con algunos empresarios que ya exportan para que nos guíen y expliquen cómo hacer. Estamos trabajando en eso”, explicó la emprendedora.
Ver: Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda
La idea de escalar el cultivo viene de la mano de lograr asistencia para armar un plan de negocios exhaustivo. “Queremos que más productores cultiven peperina para poder generar fuentes de trabajo en un lugar de secado y procesamiento del producto”, declaró.
El cultivo de peperina es realizado hasta ahora en pequeñas superficies en esta zona de Córdoba. La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba desarrolla, desde hace más de dos décadas, un proyecto de conservación, domesticación y mejoramiento de la peperina con el objetivo de conocer mejor sus características.
Tanta importancia tiene el cultivo en Córdoba que en 2019 la legisladora de Unión por Córdoba, Adriana Oviedo, impulsaba un proyecto para convertirla en flor provincial. Esta especie nativa se encuentra más en las zonas del oeste y noroeste cordobés. El Valle de Traslasierra se convirtió en la principal productora de peperina del país, aunque también está presente en los Valles de Punilla y Calamuchita.
La entrada El “proyecto peperina”: Lola Gómez integra un grupo de productores que intenta domesticar y desarrollar el cultivo de la planta más tradicional de Córdoba se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La Naturaleza está colmada de remedios y María Eugenia Suárez lo sabe: “Los médicos deberían recetar más plantas”, define se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Las plantas, ¿tienen efectos medicinales reales?
-Tendríamos que pensar qué significa “reales”. Pero si la pregunta se orienta a si tiene efectos químicos comprobados, la respuesta es que, en términos generales, sí. Digo en ‘términos generales’ porque muchas de las plantas medicinales que la gente conoce no han sido estudiadas en profundidad a nivel farmacológico, farmacobotánico o fitoquímico. Pero estoy segura de que si se estudiaran, esto sería así para la gran mayoría. Pensemos que muchos fármacos industriales derivan de las plantas y otros productos naturales desde siempre.
–Los medicamentos que se compran, ¿tienen su base en plantas?
-Algunos sí, otros no, porque la industria farmacéutica moderna se basa en productos sintéticos. En aquellos que sí, la droga proviene directamente de la planta, o bien la droga se produce sintéticamente pero a partir de precursores naturales.
–¿Cómo es el proceso? ¿Las empresas farmacéuticas van al monte a recolectar plantas?
-El proceso de búsqueda de plantas con principios activos o componentes de interés a la industria se llama bioprospección y las formas de realizarla son diversas. Por ejemplo, se buscan componentes en ciertas plantas sabiendo que determinada especie pertenece a un grupo o familia de plantas que suele tener ciertos componentes de interés. Otra forma es basarse en los usos tradicionales de las especies, porque justamente, y en línea con las preguntas anteriores sobre si tienen efectos reales, el conocimiento local sobre la utilidad de especies medicinales es la fuente por excelencia para enfocar ahí la búsqueda de ciertos componentes.
–O sea que el conocimiento de los pueblos originarios es esencial.
-Así es y esto siempre ha generado controversia porque las industrias deberían reconocer que esa es la fuente del conocimiento y retribuir a la gente por ello.

–¿Le parece que se podría proponer que los médicos alópatas “receten” plantas?
-Claro que se podría y es más: se debería.
-¿Y por qué no ocurre?
-Hay varios obstáculos. Uno es que la formación de base de los médicos alópatas no se orienta hacia el uso de medicinas herbales o naturales en general sino, por el contrario, se basa en el uso de medicamentos industriales. Incluso con terapias complementarias que podrían “recetarse” o recomendarse para prevenir problemas de salud o colaborar con un reequilibrio del cuerpo y sanación, no son tomadas como algo serio. Queda entonces mucho en el propio médico la búsqueda y formación en este sentido, para entonces sí poder “recetar” plantas. A esto se suma la falta de información científica sobre muchas especies, y esto es importante, por ejemplo, para evitar efectos secundarios y conocer bien contraindicaciones.
–¿Qué plantas medicinales podemos encontrar en la Pampa Húmeda?
-Muchísimas. Sobre todo porque no sólo encontramos hoy en día nativas de la región, sino plantas naturalizadas, es decir, que fueron introducidas desde otras zonas. Algunas muy conocidas son el ceibo (Erythrina crista-galli), la anacahuita (Blepharocalyx salicifolius), el culantrillo (Adiantum raddianum), el junquillo (Juncus imbricatus), la pasionaria (Passiflora caerula), la cola de caballo (Equisetum giganteum), el diente de león (Taraxacum officinale), el poleo o incayuyo (Lippia turbinata) entre tantas otras. Cada una se usa para distintos fines, incluyendo afecciones de la piel, respiratorias, digestivas, y, como todo remedio, deben usarse bajo la guía de un experto.
-¿Cuáles son fáciles de tener (cultivar) en un jardín o ambiente chico?
-Varias de las anteriores, como la cola de caballo, el culantrillo, el diente de león, la pasionaria, y tantas otras, como la manzanilla y la lantana. Ahora bien, para cultivar en macetas o en jardín chico sugiero considerar qué plantas necesitan y/o les gustaría tener en el hogar, y ahí ver cuáles conviene tener, más allá de si son de la región o de otras. Muchas aromáticas y especias comunes tienen también efectos medicinales, como la albahaca, las mentas, el orégano, los ajíes, además de las que mencioné al principio, y todas ellas pueden cultivarse en macetas o espacios chicos.
-¿Desde cuándo usted se dedica a estudiar plantas medicinales?
-Me dedico a la etnobiología wichí en general y voy variando los temas. Hace un par de años comencé a enfocarme en salud wichí, estudiando su vinculación con cambios ambientales y sociales. Dentro de ese tema está el estudio de las plantas, hongos, animales y minerales que emplean o empleaban porque a través de ella puedo responder interrogantes sobre esa relación.
–¿Por ejemplo?
-Si hubo cambios en el uso de recursos naturales para tratar la salud y por qué, qué itinerarios terapéuticos utiliza la gente, cuándo se usan y quiénes conocen de plantas medicinales, entre muchos otros. Me centré en plantas nativas silvestres, para además resaltar su valor tanto práctico como simbólico, del bosque nativo en general. Pero estudio las exóticas también como parte de la farmacopea actual.

–¿Qué aprendió sobre plantas en su trabajo con las comunidades wichí de Salta?
-Uno de los aspectos más destacables es que en la base de la relación del hombre y mujer wichí con la naturaleza no está la idea de apropiación del entorno ni de las plantas. Sí, por supuesto que se utilizan como medicina o alimento, pero no existe una idea de ser ‘dueño’ de eso o de que puedo hacer lo que quiero. Se trata de un vínculo más profundo donde se entiende que uno como individuo está en este mundo, conectado con las plantas y con todos los seres vivos y que lo yo haga va a repercutir en ese ecosistema.
–¿Es cierto que hay plantas que no se nombran?
-Sí, en distintas culturas hay plantas que no se mencionan en voz alta. Puede pasar con plantas asociadas a seres espirituales que cumplen un rol en el ecosistema y entonces, en determinados contextos, es mejor no nombrarlas porque la palabra nombrada tiene potencia y genera efectos. Hay que tener cuidado con lo que uno dice, como en cualquier ámbito de la vida.
La entrada La Naturaleza está colmada de remedios y María Eugenia Suárez lo sabe: “Los médicos deberían recetar más plantas”, define se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>