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La entrada Se planchó el precio de la leche que reciben los tamberos gracias a la potenciación de la política de intervención kirchnerista se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según dato difundidos hoy por la Dirección Nacional de Lechería, el precio promedio de la leche en noviembre pasado fue de 33,7 $litro, una cifra apenas superior a los 33,2 $/litro registrados en noviembre.
Si bien ambas cifras medidas con el tipo de cambio oficial representan un valor de 0,32 u$s/litro, lo cierto es que ese valor ya no puede ser tomado como referencia de capacidad de pago del tambo ante la creciente restricción de insumos, piezas y equipos generada por la crisis cambiaria.
El principal factor que explica el “planchazo” de precios es el “congelamiento” de precios internos instrumentado de manera unilateral por el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, en octubre pasado.
La otra variable es el proceso de desacople de precios promovido por la política intervencionista. En el mercado internacional –fundamentalmente gracias a la demanda china– los precios de la leche en polvo entera están muy firmes, razón por la cual se están realizando negocios con valores FOB de 3900 dólares por tonelada (y en algunos casos puntuales con precios de hasta 4000 dólares/tonelada).
Pero en la Argentina las exportaciones a la leche en polvo entera –el principal producto lácteo argentino de exportación– están “castigadas” por un derecho de exportación del 9,0% y un reintegro a las exportaciones minúsculo de apenas el 0,75%.
En ese marco, el FAS teórico de la leche de una industria “polvera”, con un FOB de 3900 dólares/tonelada, se encuentra en 35,0 pesos por litro, según el cálculo realizado por la plataforma diseñada por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Sin embargo, ese mismo cálculo sin el derecho de exportación –impuesto que no se cobra en Uruguay, Brasil ni Chile, por ejemplo– el FAS teórico de la leche sería de 39,4 pesos por litro, cuando el precio promedio nacional pagado a los tamberos en octubre pasado, según el último dato oficial disponible, fue de 33,2 pesos/litro.
En ese marco, a partir de octubre pasado la cadena láctea argentina comenzó a su conjunto a destruir riqueza y nada indica que ese fenómeno pueda revertirse en lo inmediato.
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]]>La entrada Educando a Roberto Feletti: Las distorsiones de mercado no son gratuitas en términos de productividad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sin embargo, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, acaba de anunciar –como si nada de eso sucediera– que “si queremos asegurar carne, pollo, pan y leche tenemos que desvincular los precios internos de los internacionales”.
En lo que respecta al sector lechero, en septiembre pasado, según el último dato oficial disponible (Inale), el valor promedio de la leche recibido por los tamberos uruguayos fue de 0,36 u$s/litro.
En la Argentina, en cambio, el precio promedio nacional de la leche se ubicó en septiembre en 33,0 $/litro, el cual, medido en dólares reales –convertido con el tipo de cambio MEP GD30– representó una cifra de 0,18 u$s/litro.
Si se toma el valor medio de referencia del maíz disponible puesto en Montevideo en septiembre (250 u$s/tonelada), entonces es posible advertir que, en promedio, se necesitaron 695 litros de leche para comprar una tonelada de cereal en Uruguay.
Pero en la Argentina esa relación, con unos 595 litros, es mucho más favorable para los tamberos gracias que el valor del maíz se encuentra “recortado” por derechos de exportación y cupos de exportación implementados de manera informal o tácita por el gobierno nacional.
La primera conclusión, entonces, es que la intervención implementada en la Argentina favorece a los tamberos porque les brinda una mayor competitividad relativa.
Pero esa ventaja es meramente operativa, porque al momento de realizar una inversión estructural se necesitan dólares reales y, en ese sentido, los tamberos argentinos, al recibir casi un 50% menos de dólares que sus pares uruguayos por cada litro producido, deben esforzarse mucho más.
Para construir un free-stall con un sistema de gestión de purines, adquirir un dispositivo de detección automatizada de celo o bien un robot ordeñador, no existen mecanismos intervencionistas que puedan “planchar” los precios: a ambos lados del Río de la Plata se paga lo que salen esas inversiones o no se las tiene. Sencillo.
No es casual, por lo tanto, que la producción uruguaya de leche se haya incrementando en casi un 90% en las últimas dos décadas, mientras que en ese período la producción argentina creció un 30%.
Entonces, más allá de las ventajas competitivas de corto plazo generadas por la acumulación de distorsiones de mercado, las extracciones sistemáticas de capital terminan produciendo en el mediano y lago plazo una caída de la productividad que se traduce en menos empleo y generación de divisas.
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]]>La entrada Alerta comercial: El congelamiento de precios máximos afecta de manera particular al sector lácteo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El pedido o la exigencia –como se prefiera interpretar– se registró hoy la sede porteña del Ministerio de Desarrollo Productivo, donde los representantes de las industrias elaboradoras de alimentos básicos aceptaron congelar los precios mayoristas, mientras que las cadenas de supermercados hicieron lo propio con los valores minoristas.
Con eso el gobierno de Alberto Fernández espera poder hacer frente con cierta holgura las elecciones legislativas de noviembre próximo y las fiestas de fin de año.
La cuestión es que, mientras que otros sectores alimenticios tienen cierto margen para sortear los quebrantos generados por tener que subsidiar con recursos propios el programa de precios máximos, no es precisamente el caso de la industria láctea.
Los productos del sector incluidos en el programa oficial de “Precios Cuidados” son la leche fresca y larga vida, leche en polvo, leche chocolatada, crema, manteca, dulce de leche, yogur firme y bebible, queso untable, queso crema, queso rallado, queso por salut, queso cremoso, postres lácteos y queso muzzarella. Es decir: una cantidad im-pre-sio-nan-te.
Además de, Daniel Funes de Rioja y Carla Martin Bonito, directivos de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), por parte del sector lácteo asistieron a la reunión representantes de Sancor, Carlos Olano Melo; de Williner (Ilolay), Luis Andreo; de Danone, Diego Buranello; de Mastellone, Jorge Roldán e Isabel Ferrarotti; de Saputo, Germán Ayalas; y de Nestlé, Bel Leandro Enrique, entre otras muchas empresas industriales y supermercadistas.
https://twitter.com/WalhallaMann/status/1448313739195920387
La obligación impuesta, en un contexto de aceleración inflacionaria, provocará –tal como ya sucedió en el pasado reciente– una ventaja competitiva de aquellas empresas lácteas que tienen la posibilidad de comercializar sus productos fuera de los “radares” de los agentes de Comercio Interior.
Para los tamberos no se trata tampoco de una buena noticia porque el precio recibido se venía ajustando a cuentagotas en línea con el período de mayor producción estacional de leche.
Hoy la Dirección Nacional de Lechería indicó que el precio promedio ponderado de la leche liquidada en septiembre pasado por 364 industrias argentinas fue de 33,0 $/litro versus 32,5 y 32,1 $/litro en agosto y julio de este año.
Si el congelamiento de precios mayoristas de los lácteos básicos termina promoviendo un fenómeno similar en el valor de la leche producida por tamberos, la medida oficial perjudicará a los productores más pequeños para fomentar el proceso de concentración sectorial.
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]]>La entrada Los tamberos de menor escala vuelven a estar complicados ante el frenazo del precio de la leche se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según datos de la Dirección Nacional de Lechería elaborados en base a información proporcionada por 370 industrias lácteas, el mes pasado el precio promedio ponderado recibido por los tambos argentinos fue de 32,5 pesos por litro, lo que muestra una mejora intermensual de sólo 1,1% por ciento, cuando la inflación minorista en el período fue del 2,5%.
La leche promedio argentina en agosto pasado registró una composición de sólidos (grasa + proteína) promedio de 7,13%. Las partidas con niveles superiores a 7,36% y elevados estándares sanitarios, recibieron un valor promedio de 35,7 pesos por litro.
Afortunadamente, el valor del maíz se planchó en los últimos meses –producto en buena medida del ingreso de una gran cosecha de maíz tardío–, con lo cual la relación maíz/leche se mantiene en niveles superiores a los vigentes en el primer semestre de 2021, aunque siguen lejos de los presentes durante 2019 y el primer tramo de 2020.
Todas estas consideraciones, sin embargo, resultan insuficientes para los empresarios tamberos que no cuentan con una gran escala. Marisa Boschetti, referente lechero de Federación Agraria (FAA), dijo que “lamentablemente el precio de la leche vuelve a plancharse y además los pequeños productores no estamos percibiendo ese precio promedio, sino un poco menos”.
La productora cordobesa dijo que “la mejora del precio se frena porque hay más producción estacional”, pero que, “como las exportaciones están abiertas, eso no debería influir”.
Boschetti destacó que en las actuales condiciones los tamberos más pequeños volverán a tener números en rojo porque tendrán dificultades para encarar la suba de insumos dolarizados necesarios para implantar pasturas o sembrar maíz. “Tenemos inflación en dólares y así se hace muy difícil seguir: la implantación de pasturas de una año a otro aumentó 15% a 20% medida en dólares”, expresó.
Además comentó que, para evitar la continua salida de los productores más chicos de la actividad, es necesario tener algunas certezas respecto de lo que se va a cobrar. “Necesitamos saber cuán previsible puede ser el mercado con al menos a seis meses de anticipación, porque en estas condiciones es difícil continuar”, manifestó. Si bien el Matba Rofex desarrolló un contrato futuro de leche cruda para brindar mayor certidumbre a los actores del negocio lechero, el mismo no prosperó por falta de interesados.
En la misma línea se expresó el productor de la localidad bonaerense de Lobos, Gustavo Augel, quien comentó que “ya perdimos dos puntos este mes respecto a la inflación, mientras que el mes pasado perdimos otro, y eso te traba porque nos entramos en la etapa en la que se generan las reservas (forrajeras) para la próxima campaña y con insumos que aumentan el doble de lo que sube la leche se complica demasiado”.
Augel estima que la suba de precios se frena en parte “por el excesivo poder dominante de la industria en la cadena; necesitamos que se cumplan reglas comerciales y que nos den previsibilidad”.
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]]>La entrada Diagnóstico lechero: Cuando estar mejor no necesariamente significa estar bien se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De todas maneras, ese fenómeno opera con dos velocidades: mientras que en junio pasado las grandes industrias lácteas tuvieron en promedio una capacidad de pago teórica de 35,9 $/litro, en el caso de las Pymes fue de 31,5 $/litro, según cálculos realizados por un equipo conformado por técnicos del Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (Iapuco) y el INTA.
La producción de leche argentina viene creciendo en el último año y medio, aunque en lo que va de 2021, con el deterioro de los precios recibidos por los tamberos, el ritmo de aumento se desaceleró.
“El sostenimiento de la producción tiene relación directa con la mejor oferta forrajera y el clima preferentemente seco, que mejora el rendimiento de las vacas, además de progresivos incrementos de productividad de los tambos que siguen en carrera”, explicó el analista de mercados lácteos Marcos Snyder.
Se trató de un logró extraordinario, dado que entre agosto de 2020 y mayo de 2021 –considerando al tambo promedio argentino– los precios recibidos no lograron compensar los crecimientos de los costos de producción.
De todas maneras, existen aún muchos semáforos amarillos para el sector, dado que el valor neto creado por la cadena láctea, que en mayo pasado parecía haberse recuperado luego de las pérdidas registradas en buena parte del período 2020/21, en junio se “desinfló” para ubicarse en apenas 146 millones de pesitos argentinos.
Buena parte de eso se explica por la pauperización del poder adquisitivo del consumidor argentino, que es precisamente el principal cliente del sector, mientras que los ingresos generados por las exportaciones siguen “recortados” por derechos de exportación combinados con “retenciones cambiarias”.
“Las ventas internas caen primero por el bajo poder adquisitivo de la población y eso se combinó con una actualización de precios de los lácteos, tras el importante retraso que hubo en 2020”, indicó a Bichos de Campo el director Ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea (Ocla).
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]]>La entrada Importante mejora de los precios de la leche recibidos por los tamberos con la recuperación de la rentabilidad de la industria láctea se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En junio pasado el precio promedio ponderado de la leche a nivel nacional fue de 31,3 $/litro, una cifra 71,6% superior a la presente un año atrás, según datos de liquidaciones de 358 industrias recolectados por el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea).
Así, luego de “remarla en dulce de leche” durante varios meses, el valor de la leche finalmente logró superar a la inflación oficial, la cual fue del 50,2% en el último año.
En lo que respecta a la relación leche/maíz disponible Rosario, la misma se recuperó para registrar el nivel más favorable desde agosto de 2020, aunque aún se mantiene lejos del excepcional período de precios relativos que registró el sector lechero argentino en el ejercicio 2019/20.
En el promedio, de todas maneras, conviven diferentes realidades, dado que el valor medio en las cuencas Mar y Sierras y este de Entre Ríos superó los 32 $/litro, mientras que en el centro y sur de Córdoba no logró superar los 31 $/litro.
La recuperación del precio recibido por los tamberos –tal como anticipó el Observatorio de la Cadena Láctea a comienzos de este mes– vino de la mano de la recomposición de la rentabilidad en la industria luego de que el gobierno nacional procediera a flexibilizar el “cepo” vigente tanto en el mercado local como externo.
Eso se logró a fines de mayo pasado, con la firma de un “acuerdo lácteo”, el cual las empresas integrantes del Centro de la Industria Lechera (CIL), de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) y de la Junta Intercooperativa de Productores de Leche (JIPL) se comprometieron a vender ciertos productos básicos a precios subsidiados a cambio de que el gobierno no interfiera en los precios del resto de los productos lácteos ni en las exportaciones.
Gracias a ese acuerdo, que el gobierno de Alberto Fernández viene respetando, en junio pasado la “canasta láctea” medida por el Indec pudo finalmente alcanzar a la inflación promedio de alimentos y bebidas luego de registrar importantes retrasos en los primeros meses de 2021.
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]]>La entrada Todos pierden con las reglas de juego establecidas por el gobierno para el sector lechero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eso les permitió cobrar a los tamberos un precio de 30 centavos de dólar por litro, que es el objetivo histórico reclamado, aunque vale aclarar que eso es resultado de medir el ingreso en función del dólar oficial (100 $/u$s) y no del real (MEP), que ronda los 160 pesos y que sería mucho más representativo para evaluar la competitividad del sector tambero.
Además, es necesario tener en cuenta la fuerte suba de los granos y los fertilizantes, junto con la caída de precios de la vaca de descarte como consecuencia del cierre de exportaciones de carne vacuna. En ese marco, todo el festejo se diluye y “no podemos sacar la cabeza fuera del agua”, como aseguró recientemente el empresario lechero de la zona Abasto Ignacio Bastachuri.
La cuestión es que mientras el precio al productor aumentó –en términos nominales, es decir, sin considerar el impacto de la inflación– un 63%, el precio minorista de los lácteos medido por el Indec ajustó en promedio un 50,8% en el último año, aunque la mayor parte de esa suba corresponde a los quesos, mientras que los demás lácteos (leche fresca y en polvo, manteca, yogur y dulce de leche) siguen bastante retrasados.
Esa breca porcentual la está absorbiendo la industria láctea, que se viene peleando por la poca leche disponible, por lo que algunos operadores del sector creen que al menos durante junio y quizás en julio también volvería a ajustarse hacia arriba el valor que reciben los tamberos.
El “bajo” aumento del valor de los lácteos, muchos de los cuales están condiciones por el programa oficial de precios máximos, representa un problema enorme para muchas compañías lácteas, especialmente aquellas que dependen de las cadenas de supermercados para vender la mayor parte de su producción.
A eso se suma la restricción que se genera por los derechos de exportación, que según fuentes del sector significan una pérdida del orden de 5,0 pesos más por litro de capacidad de pago que el Estado le quita a las industrias.
El mercado interno está muy castigado por una inflación que no da tregua y que el gobierno pretende combatir con acuerdos que no hacen más que reducir el ingreso de los sectores productivos, desalentando inversiones y la posibilidad de aumentos de la oferta futura.
Por eso en el sector privado rezan para que no se toquen las exportaciones. El temor es que haya para la lechería medidas como las que se tomaron en la carne vacuna y para evitar eso se trabajó en un “acuerdo de precios”. Actualmente las ventas al extranjero de productos lácteos significan el cerca del 26% de la producción de leche fluida.
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]]>La entrada Las industrias lácteas argentinas siguen haciendo esfuerzos para mejorar el precio pagado por la leche a pesar de las múltiples trabas estatales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El valor promedio ponderado registrado a nivel nacional a partir de la leche recibida por un total de 358 industrias lácteas fue el mes pasado de 28,1 $/litro versus 26,0 $/litro correspondiente a marzo de este año.
Argentina no dispone de estadísticas actualizadas sobre comercio exterior de lácteos. Pero si tomamos los datos de Instituto Nacional de la Leche de Uruguay (Inale), que en abril pasado registró un valor promedio FOB de exportación de la leche en polvo entera de 3327 u$s/tonelada, entonces es posible advertir que el Cono Sur está bastante lejos de la situación presente en Oceanía, donde ese commodity se encuentra en valores superiores a 4000 u$s/tonelada.
De hecho, si tomamos ese valor (3327 u$s/tonelada) para calcular el FAS teórico de la leche de una empresa “polvera” según los criterios de la calculadora diseñada por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla), puede verse que en abril pasado el mismo habría sido de 27,0 $/litro, es decir, por debajo del promedio de 28,1 $/kg. El dato es que, sin el derecho de exportación del 9,0%, el FAS teórico subiría a 30,5 $/litro.
Buena parte de la fortaleza de la demanda de leche reside en la actualidad en los canales comerciales minoristas que no están bajo la lupa de los agentes de la Secretaría de Comercio Interior y que, por lo tanto, tienen margen para ajustar precios de venta con libertad, algo que no es factible en las grandes cadenas de supermercados, en las cuales las compañías lácteas no pueden zafar –en el marco del programa oficial de precios máximos– de la obligación de vender leche fresca y en polvo, crema, dulce de leche, manteca y quesos cremosos, untables y rallados a precios mayoristas que en muchos casos no llegan a cubrir los costos.
Si bien en el primer trimestre de 2021, según las estadísticas oficiales, la producción argentina de leche fue de 2547 millones de litros de leche, una cifra 4,8% superior a la del mismo período de 2020, en la actual coyuntura los tambos de menor escala y eficiencia han comenzado a reducir los niveles de intensificación, desprenderse de parte del rodeo y, eventualmente, comenzar a realizar planes de un abandono de la actividad. En ese escenario, puede esperarse que en algún momento del presente año la oferta comience a registrar una tendencia decreciente.
Al medir la evolución del valor promedio de la leche en “moneda maíz”, se observa que el mismo cayó un 30% en el último año, lo que muestra claramente la leche (un producto pesificado) quedó muy desajustado respecto a insumos dolarizados como granos, balanceados, semillas, fertilizantes, fitosanitarios, insumos veterinarios y arrendamientos o costo de oportunidad de la tierra.
La entrada Las industrias lácteas argentinas siguen haciendo esfuerzos para mejorar el precio pagado por la leche a pesar de las múltiples trabas estatales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El nuevo presidente de la Industria Lechera se plantó contra una posible intervención: “En su momento fue nefasta”, recordó Ércole Felippa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Felippa habló con Bichos de Campo. De entrada reconoció la crisis del sector productivo, que no logra cubrir los costos de producción. El precio promedio que reciben los tamberos mejoró un poco en el último tiempo, pero apenas supera los 20 $/litro, cuando los costos de producción en los tambos se fueron a cerca de 25 $/litro en promedio. El directivo del CIL consideró que el atraso en los precios también complica a las industrias.
Sabe Ércole de lo que habla, ya que tiene un pie en cada sector: es productor y además presidente de la cooperativa láctea Manfrey, ubicada en la localidad cordobesa de Freyre. Se fundó hace 75 años con el objetivo de producir y exportar manteca. En la actualidad produce toda la gama de lácteos: desde leche fluida, en polvo, postres, yogures, quesos y dulce de leche para el mercado interno y externo.
“La actividad se ve desacoplada porque quienes producen leche, producen pesos, y los que producen granos, producen dólares. Eso tiene impacto negativo fuerte sobre todo sobre el sector primario, cuyos precios no cubren sus costos. A nivel industrial pasa algo parecido, porque con una inflación en el último año de 35-37%, los aumentos autorizados este año por el gobierno fueron de solo 5%”, explicó.
Escuchá la entrevista al flamante presidente del CIL:
Felippa haló de una especie de “efecto tenaza” sobre los eslabones productivos de la cadena lechera. De un lado está la política de precios controlados y del otro los derechos de exportación (que en el caso de la leche en polvo representan un 9,0% del valor FOB). Ambos restan ingresos y producen pérdidas económicas a quienes producen, sean tamberos o industriales.
“Hay que tener en cuenta que este año se da una importante participación de las exportaciones, que aportan 3000 millones de dólares y en volumen representan 22-23 % de la leche producida en el país. Eso tiene una retención de 9% y hace que la cadena no pueda aprovechar los recursos que el mercado está dejando”, se quejó.
Felippa cree que esas políticas van a repercutir en la oferta de leche de 2021. “Eso va a tener impacto en el mediano plazo, muchos productores dejaron o redujeron el uso de concentrados en el ganado y eso va a achicar la producción para el año que viene”, vaticinó.

Y agregó que, “si bien el mercado interior va a estar bien abastecido, no está en riesgo, eso va a significar menos exportaciones y menos dólares que ingresan al país, que entran de manera genuina y sin tener que salir a pedir prestado”.
Al nuevo presidente del CIL lo consultamos por otras temas que fueron rumor en el sector en las últimas semanas y que despertaron temores de medidas que en el pasado causaron grandes perjuicios, como el precio de corte en las exportaciones (una suerte de “retención móvil”) que se aplicó en tiempos del ex secterario de Comercio Interior Guillermo Moreno.
“En su momento fue nefasto, porque eso significó una retención encubierta de más de 60%. No lo veo aplicable además. La leche en polvo en ese momento valía más de 5000 u$s/tonelada y ahora está en 3000 u$s/tonelada. Esas medidas no hacen más que generar una mochila de plomo que termina afectando de manera negativa a la actividad”, sostuvo.
“La Argentina tiene ventajas comparativas y competitivas que deberían significar menores costos de producción, pero todas las regulaciones terminan impactando de manera negativa y es una de las cuestiones que explican porque la actividad lechera no crece hace veinte años”, añadió.
Otro tema que preocupa al sector productivo es el esquema comercial. Los tamberos desde siempre entregan la leche y la industria -una vez que la procesa y comercializa- define un precio que el productor cobra con un mes de retraso. Por eso muchos pregonan la necesidad de institucionalizar de alguna manera el intercambio comercial mediante un contrato o mercado que defina el precio. Esta misma semana, Meprolsafé (Mesa de productores lecheros de Santa Fe) despidió el año reclamando el cumplimiento del “Acta de San Francisco”, firmada en 2002 por integrantes de la cadena láctea junto a funcionarios de las provincias producoras de leche y en la cual se acordaron diferentes aspectos necesarios para impulsar el desarrollo del sector.
Solidaridad forzosa: El retraso de los precios de la “canasta láctea” acumula casi 25 puntos
Al respecto, Felippa consideró que “indudablemente hay mucho para mejorar y para darle transparencia al mercado. Se avanzó mucho en ese sentido. La información que brinda el Siglea (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina gestionado por la Dirección Nacional de Lechería) todos los meses con precios y una serie de datos, ayuda a determinar algunos parámetros para fijar precios. Obviamente todo lo que se pueda hacer para dar previsibilidad ayuda y sirve”.
Pero de inmediato aclaró que “acá el problema es que tenemos que tener una agenda de temas comunes entre los principales eslabones, que sean como la Biblia y estén fuera de discusión, más allá de quien esté en el gobierno”.
-¿Cuáles son esos temas que deberían ser consensuados con la cadena y que serían la base de una política de Estado?
-Primero exportar, generar condiciones de crecimiento para que la Argentina tenga mayores posiciones exportadora. Tener elementos que mejoren competitividad de la cadena en el sector primario e industrial. Y de alguna manera que haya previsibilidad en materia de precios y que no pase esto de que se decide poner un precio máximo que en todo un año casi no se cambia y que impacta en todos los eslabones de la cadena y termina destruyéndolos.
Finalmente, preguntamos si considera posible que la cadena lechera tenga, como sucede en Uruguay, un fondo anticíclico que permita compensar los momentos de crisis o la falta de dinero. Al respecto, Ércole señaló que “esos fondos son excelentes herramientas que funcionan en casi todos los países. Pero no debemos olvidarnos que estamos en la Argentina. Quién lo aplica, maneja o administra son cuestiones que en la práctica son difíciles de llevar a cabo”.
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]]>La entrada Ni tamberos ni industria láctea pueden ganar dinero en la actual coyuntura: Qué debe pasar para que eso cambie se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo muestra la última actualización de los modelos de referencia realizados por el Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (Iapuco) en conjunto con el INTA, en el cual el tambo bonaerense promedio está cambiando la plata, mientras que en el resto de las cuencas las empresas lecheras pierden dinero.
Las Pymes lácteas vienen perdiendo también toneladas de dinero en el último año, al tiempo que las grandes industrias están, en promedio, en el punto de equilibrio (situación que, vale remarcar, es promedio, porque aquellas que tienen muchos productos dentro del programa oficial de “precios máximos” están operando con números rojos).
El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) solicitó a los técnicos de Iapuco que “corrieran” diferentes escenarios para intentar visualizar cuáles son las variables que deberían modificarse para que los números del sector vuelvan a terreno positivo.
La primera evidencia es que, en la actual coyuntura, la sola eliminación del derecho de exportación del 9,0% sobre el valor FOB de la leche en polvo ya no es suficiente para revertir los números rojos. La solución está en aumentar un 15% el precio mayorista de los lácteos comercializados en el mercado interno.
Aunque, en este caso, el término “aumentar” no es del todo apropiado, porque los precios de los lácteos tienen un atraso del orden de 29 puntos respecto del promedio general de alimentos básicos.
Es decir: los lácteos deberían ajustarse a un nivel cercano al del resto de los alimentos de la canasta básica para poder compensar la creciente desvalorización del peso argentino (fenómeno más conocido como “inflación”).
Pero existe un problema: la mayor parte de los lácteos de consumo masivo deben comercializarse con precios máximos determinados por la Secretaría de Comercio Interior. Por medio de la resolución 473/20, ese organismo ordenó prorrogar hasta el 31 de enero de 2021 la resolución 100/20, a través de la cual se congeló desde marzo pasado el valor mayorista de una gran cantidad de bienes considerados esenciales, lo que afectó especialmente al sector lácteo.
“Se podría concluir que los efectos de control de precios en el mercado doméstico y los derechos de exportación, reducen notablemente los ingresos de la cadena láctea y afectan el resultado de sus dos eslabones, los que con costos creciendo muy por encima de sus ingresos, ven seriamente afectada su situación actual y futura”, concluyó el informe de Ocla.
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