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La entrada Inés Videla es una ganadera de casi 70 años que vive en medio del campo: “Yo reclamo caminos, educación, salud y sobre todo previsibilidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El campo lo dividimos en tres partes junto a mis tres hermanas, y yo me quedé con la parte ganadera y con el casco”, relató Videla a Bichos de Campo mientras caían los últimos rayos de sol.
Con hijos ya grandes viviendo en otras partes y dedicándose a otras cosas, Inés casi no se despega de su campo. Sus 69 años parecen no pesarle nada a la hora de ir de acá para allá y hacer muchas de las tareas rurales. Insistimos en que nos llamó la atención cómo maneja por los caminos de tierra con una destreza impecable. “Será la costumbre. Vivo hace 8 años en el campo y entonces me habitué a hacer muchos kilómetros”, explicó.
Mirá la entrevista completa a Inés Videla:
En su relato, Inés compartió algunos de los problemas que atraviesa al igual que otros productores de la región. Una dificultad pasa por conseguir personal para el campo, pues el mal estado de los caminos, la mala o nula calidad de internet y de señal de celular, alejan a la gente del medio rural. Para ella son “gajes del oficio”, porque lo que prima es su amor por la vida en el campo.
“La vida acá es maravillosa. Mire esto, escuche los sonidos. Creo que se trata de hacer lo que nos gusta y a mi siempre me gustó el campo”, expresó.
Videla decidió muy rápido que esto era lo que le gustaba. “Primero estudié para profesora nacional de jardín de infantes, pero más tarde me recibí de técnica en Producción Agropecuaria. Integré el CREA Arrecifes y desde los 15 años descubrí que lo que me gustaba era el campo”, comentó.
Dentro de su planteo ganadero, Videla intenta llegar a preñar vaquillonas para luego venderlas. “A veces es difícil llegar con los presupuestos por todos los problemas económicos y financieros más los cambios de cosas en Argentina para llegar a hacer el ciclo, porque hay que llevarlas, y una tiene un año y medio antes de empezar el servicio, y antes de los dos años prácticamente no se está vendiendo. A veces las necesidades financieras me obligan a venderlas como terneras, sin poder hacer lo que quiero”, explicó.
En una zona más húmeda con bañado, Videla tiene las vaquillonas que va a entorar. “El negocio que nos gustaría hacer es la vuelta completa. Estamos viendo de hacer un creep feeding (suplementación diferencial del ternero al pie de la madre) para destetar con más promedio en el verano y ver si así podemos llegar con más cantidad de terneras para volverlas vaquillonas y poderlas entorar porque no todas las terneras llegan con la suficiente madurez como para preñarlas a partir de los quince meses”, describió.
En cuanto al manejo del campo, Videla indicó que trabajan por parcelas y que suelen suplementar a sus animales a través de pasturas, avena y rollos. Por ahora no está alimentándolos a grano, y en parte la ayuda a haberse armado una buena base forrajera, dado que la relación de precio de los granos no le ayudaría en la ecuación económica. Contó, de todos modos, que el año pasado tuvieron que apelar a ellos debido a la seca.
“Ahora comen por parcelas de 3 o 4 días y además les damos rollos. Lego las vacas salen de la pastura y van al bañado, al campo natural. Ellas entran y salen solas de los potreros, pero esto también es para cuidar al pasto de las heladas”, resaltó.
Las dificultades existen en el campo, como en cualquier otro ámbito laboral. “He logrado armar un muy buen equipo, con dos chicos, pero cuesta conseguir personal con ganas de vivir y trabajar acá. Uno de ellos tiene su esposa y dos chicos en edad escolar, y viven acá; bueno, a él le lleva cuatro viajes al día, entre llevarlos e ir a buscarlos a la escuela”.
Por otro lado, incluso si hay cercanía con una ruta nacional como la 9, Videla comentó que “es muy difícil tener buena internet y buena señal de celular. En nuestro caso tenemos un servidor de internet satelital pero en cuanto me alejo un poco perdí recepción”.
“Yo le reclamo a las autoridades municipales y nacionales, caminos, educación, salud y sobre todo previsibilidad. La ganadería es un plan a largo plazo, hablamos de 3 o 4 años y como nos cambian las reglas de juego todo el tiempo se nos hace muy difícil armarnos y enfrentar las distintas situaciones. En general no veo incentivos para que aumentemos el número de cabezas, incluso a pesar de tener buena tecnología y buenas cabañas y genética”, remarcó.
“Es terrible perder un ternero, porque para mi es como perder un pedazo de mi fábrica. Si uno tiene una mirada corta no ayuda. Una vaca preñada a la que por ahí hay que hacerle una cesárea probablemente no vuelvas a entorarla, pero la engordas, la vendes, lo que sea. Si te dejó una cría hembra, esa hembra te puede dar terneros, y si tenés un macho le vas a poder agregar kilos y venderlos. Por eso digo que para mi pensar en ganadería requiere hacerlo con largo plazo”, sintetizó.
La entrada Inés Videla es una ganadera de casi 70 años que vive en medio del campo: “Yo reclamo caminos, educación, salud y sobre todo previsibilidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Delia García mantiene viva la llama del legado familiar en su establecimiento de Pellegrini: “El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Delia realiza realiza ciclo completo con un sistema de base pastoril intensivo. Y asegura en diálogo con Bichos de Campo que “el trabajo es constante, pues la metodología de alimentación intensiva y sanidad exigida actualmente son muy demandantes”.
Para alimentar a sus 320 cabezas, destina unas 90 hectáreas de alfalfa y en verano le agrega otras 40 hectáreas de sorgo, mientras que el resto del área la dedica a la agricultura. “Tengo vacas caretas con toros Hereford. Los terneros salen Hereford, que en lenguaje agropecuario llamamos ´pampas´o ´caretas´ cuando son negros y su cara es blanca”, explica.

– ¿Qué te acercó al campo?
– Mis orígenes son agropecuarios, soy la tercera generación de productores agropecuarios. Mi padre fue un apasionado por la actividad agropecuaria y me trasmitió su misma pasión y gran parte o todo lo que sé, es gracias a él y también a mi madre que fue una excelente compañera; ella me enseñó la importancia del respeto y la valoración hacia el otro.
– ¿Qué haces allí?
– Fundamentalmente mantengo el legado recibido de mi familia. Esto implica todos los aspectos, ya sean de gestión como también de ejecución, con la gran dificultad que implica el adaptarme a los desafíos existentes en un ámbito como el rural que permanentemente se va modernizando y transformando.
– ¿Estudiaste alguna carrera?
– Si, soy contadora pública.
– ¿Trabajas junto a tu familia?
– Mi familia desarrolla otras actividades, pero cuando la situación lo permite son una fuente permanente de consulta y colaboración.

– ¿Qué es para vos el campo argentino?
– El campo es la actividad primaria más vigorosa y eficiente que tiene en la actualidad la Argentina, por lo tanto debe ser considerado como el elemento fundamental para llevar adelante un proceso de crecimiento y evolución que permita llevar al país hacia un camino fructífero. El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos.
-¿Y cómo lo ves hoy día?
-Al campo lo veo muy bien, muy profesional y muy dinámico. Los productores apuestan permanentemente a nuevas campañas. Para ello invierten en tecnología, buscan asesoramiento de profesionales, utilizan maquinaria agrícola sofisticada y cada vez es mayor el compromiso con las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Ahora bien, si nos referimos a los fríos números económicos, lo veo mal. La permanente necesidad de cubrir las malas gestiones de los tres niveles del estado (Nación, provincia y municipio) los lleva a cambiarnos las reglas en forma constante; para ellos es una solución rápida y efectiva, pero para nosotros es un permanente cambio de reglas que nos descoloca y desanima.
– ¿Viste la actividad agropecuaria en otros países? ¿Qué destacarías de esas realidades agropecuarias y de la nuestra?
– Si. La diferencia más rotunda es el lugar que se le da al agro. En otros países el agro es un sector al cual se tiene en cuenta, se lo apoya, se dialoga con él, se lo protege, por ende, se lo escucha con atención. Acá no pasa lo mismo.
– ¿Cómo es un día de tu vida en el campo?
– Sin contar situaciones excepcionales, mi día comienza muy temprano. Mientras desayuno, miro los diarios, las redes sociales, el correo y luego comienza mi jornada laboral, Primero me junto con el empleado del campo y coordinamos las tareas diarias. Algunos días me toca ir a buscar insumos, otros días debo reunirme con mis proveedores, hablar con el consignatario, con el banco, con el contratista. Otros días me toca la actividad más rural; al ser un campo de producción mixta, tengo asesoramiento por parte de un ingeniero agrónomo y un veterinario. Este trabajo con los profesionales actualmente es cotidiano debido a las exigencias que manejamos en nuestra producción.
– ¿Te consideras “una mujer de riendas tomar”?
– La verdad que si, y es que las circunstancias me llevaron a la obligación de tomar decisiones en forma permanente.
– Frente al concepto común en el que se suele recaer de que el campo es un mundo liderado por hombres, ¿qué pensás?
-Yo pienso que el campo ha evolucionado, como todos los sectores. En la actualidad se hace cada vez más común la presencia de la mujer en los distintos ámbitos, es una tendencia social y nuestra actividad no se diferencia del resto. En lo personal no tuve dificultades para desarrollarme en este ámbito por mi condición de mujer, pero sólo puedo hablar desde mi experiencia en el ámbito de la producción primaria.
-Pero la realidad es que hay mayor cantidad de hombres en el campo. ¿A qué responde eso?
– Es cierto que hay mayor la cantidad de hombres en el ambiente, pero poco a poco siento que las mujeres estamos avanzando y demostrando que en las actividades agropecuarias no existen límites para nuestro desarrollo al momento de encarar los proyectos. Y cuando los trabajos son en conjunto, las posibilidades de éxito se potencian. Asimismo, admiro a las mujeres que van ganando espacio en el agro, y pienso que eso debe ser difundido al máximo, porque tenemos un potencial que todavía no ha sido utilizado al extremo. Somos un componente fundamental para romper estereotipos.
– ¿Qué cambiarías del campo argentino si estuviera en tus manos ese poder?
-Con respecto a la actividad gremial de nuestros representantes, desearía que su trabajo sea más profesional y masivo al momento de expresar nuestra realidad y necesidades. Eso produciría un fuerte sentido de pertenencia de los productores con sus representantes y se lograría atraer nuevamente a las bases como elementos de participación homogénea. Este círculo virtuoso se completaría con un mayor compromiso por parte de los productores. Si logramos esto, pasaríamos a ser un actor mucho más fuerte al momento de trazar políticas sectoriales.
-¿Consideras que hay que hacer política para lograr cambios?
-Considero que sí, pero para lograr buenos resultados, esta actividad política debe profesionalizarse.

La entrada Delia García mantiene viva la llama del legado familiar en su establecimiento de Pellegrini: “El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Analía Esperón es cuarta generación de ganaderos en las islas: “Acá se puede lograr una producción sustentable y amigable con el ambiente” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por eso, Esperón sigue muy atenta el debate ambiental generado en torno a una posible ley de Humedales, un tema que cobró velocidad legislativa después de los incendios descontrolados registrados en el delta del Paraná en los últimos meses de sequía. Enseguida, consciente de las acusaciones que recaen sobre ellos, aclara: “Acá ningún productor prendió fuego, porque sabemos del riesgo que ocurre cuando hay poca carga ganadera y mucha pastura, como ocurre ahora. Eso rompe el ecosistema natural del humedal, sumado a la falta de lluvias y la sequía”.
Mirá la entrevista completa a Analía Esperón:
-¿Es posible concebir las islas sin ganadería?
-No. Es imposible, porque después pasa lo que pasó ahora, y hay más riesgos de incendios en épocas de seca y con tanta pastura sin consumir por el ganado. Se puede lograr una producción amigable y sustentable con el ambiente- enfatiza.
Esperón, que es delegada de Sociedad Rural Argentina (SRA) por San Nicolás, enfatizó que todo ese pastizal no consumido por el ganado es altamente combustible. También avisó que en la zona hubo un manejo irresponsable de visitantes, usualmente pescadores furtivos. “Las lagunas se secaron prácticamente, y enfrente a donde estoy, en islas del Victoria, entraron dos personas que vinieron a pescar, y de noche se escuchaban tiros, se ve que estaban cazando carpinchos, y prendieron fuego porque habrán tenido frío”, relató un caso.
En diálogo con Bichos de Campo, Analía puso el foco en la potencialidad que tiene la “ganadería de pastizal”. Hizo una diferenciación al respecto de otros modelos productivos. “Discúlpenme los feedloteros, no es lo mismo comer una carne de pastizal que una de feedlot. Tiene otro sabor”, manifestó.
La ganadera explicó que es posible producir y cuidar el medio ambiente. Con el INTA Delta han hecho jornadas llamadas “Gana Delta”, y destacó que “son excelentes en cuanto a capacitación. Si viene una creciente, por ejemplo, la idea no es ir sacando y entrando ganado a cada rato, sino que se pueden hacer cerros indios o albardones, que son como terraplenes, y así la hacienda de la zona se puede quedar tranquilamente”.
La productora definió que hay otra realidad, la social, que las autoridades deben atender de modo más urgente. Se refirió en concreto a la gente que puebla la ribera de Santa Fe y Buenos Aires, que vive en condiciones de mucha pobreza y que cruza a pescar y cazar en un momento no conveniente de sequía como el actual. Hay mucha economía de subsistencia y también mucha economía no regulada: “De noche se escuchan embarcaciones de todo tipo, y también tiros, y para la policía es muy complicado el control porque es una zona muy extensa”, describió.
Para Esperón, “hacen falta mas recursos e incentivos, sobre todo en la parte productiva, y que se puedan hacer inversiones de mejora en las islas. Si venís acá, se ven ranchos y construcciones muy precarias. Por eso digo que, si una ley de Humedales es para mejoras , bienvenida sea, pero si quedará plasmada sólo en un papel, y sin recursos, no es bueno”.

“Todo el mundo se acuerda de los humedales y del Delta con las crecidas, pero no hay tampoco una política de emergencia agropecuaria, y las promociones que se hicieron de eso no llegaron al productor local. También hay que tener en cuenta que no hay gente en las islas. Si se hace un relevamiento territorial y tenés que dimensionar cuántos isleros hay, te sobran los dedos de una mano”, remarcó la productora ganadera.
El ambiente de islas es inseguro, de acuerdo con Esperón. Por eso además pidió “mas seguridad, más presencia policial, más infraestructura y que no legitimicen a un pescador por el hecho de que esté acá y te diga que es islero de toda la vida, cuando no lo es”.
“Con el barco de hacienda, yo recorro toda la zona y conozco a todos los productores, porque si bien es una zona extensa, entre nosotros nos conocemos muy bien”, definió.
La entrada Analía Esperón es cuarta generación de ganaderos en las islas: “Acá se puede lograr una producción sustentable y amigable con el ambiente” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Teresita Ezquiaga, una ganadera todo terreno: “Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con 39 años, Ezquiaga maneja un campo familiar de cría en la zona de la Cuenca del Salado, ubicado en el paraje Cerro La Gloria, a unos 45 kilómetros desde Castelli por camino de tierra, en el que vive junto a sus padres. “Una vez recibida de veterinaria, me aboqué al campo familiar junto a mi hermano, y desde 2011, estamos al frente, tratando de sacarlo adelante”, cuenta.
En cada relato que comparte con Bichos de Campo, Teresita deja traslucir su pasión por ese ámbito que la vio crecer. “Yo tengo un sentimiento muy fuerte por la ruralidad. A los 10 años ya conocía las especies forrajeras de mi zona, como festuca, melilotus, cebadilla, trébol y pasto llorón; así que para cuando empecé la facultad ya las conocía”, cuenta orgullosa.
Teresita realiza la cría, recría y terminación a pasto de los novillos que produce en su campo. “A lo mejor el ciclo completo no resulte la actividad más rentable, pero decidimos llevarlo adelante con mi hermano, por razones comerciales, porque así podemos diferir los ingresos y mantener el valor del capital”, describe.
Más abocada por su profesión a controlar la sanidad del rodeo, Teresita se mueve como pez en el agua en sus recorridas diarias, en los trabajos generales de manga, y este trabajo, asegura, le permitió lograr índices productivos muy buenos en la cría.
“Llegamos a tener 80% de cabeza de parición en una primavera buena, 96% de preñez y novillos de menos de 2 años de 420 kilos a pasto. Pero cuando tuvimos un brote de tricomoniasis, una enfermedad venérea, que no sabemos de dónde vino, todos esos valores se vinieron abajo. Y después vinieron las sequías”, comenta la productora.
El lado B de Teresita es el periodismo agropecuario. Según describe, hizo una capacitación en el Circulo Argentino de Periodistas Agropecuarios (CAPA), y ese estudio la llevó a tener, hasta diciembre del año pasado, un magazine agropecuario en FM del Este, llamado “De buena semilla”, en el cual trataba de explicar a la gente de ciudad cómo es el día a día en el campo.
Además, y como hija de maestra rural ya jubilada, Teresita ama la docencia y enseña Biología en ciclo secundaria del mismo paraje Cerro de la Gloria, donde habita. “Es una extensión de la única secundaria que tiene Castelli, y tiene sus particularidades por estar en medio del campo”, relata Teresita.
Tere, como mejor la conocen, es tuitera de alma, y hace de su cuenta @MariaTerezk, seguida por poco más de 4.550 personas, una suerte de bitácora en donde relata su día a día en el campo, sus opiniones políticas y sus valores.
Haciendo caso a mi hermano, salí a “hacer domingo”
, y les traje regalos.
¿Cómo no amar el #campo? #DisfrutarLasCosasSimples pic.twitter.com/d7V1EPnRAy—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 21, 2020
-¿Cómo empezaste en Twitter?
-Fui ateneísta de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en donde hicimos varias campañas nacionales. Una de ellas fue la de #CaminosRurales, y para participar de modo más activo me creé una cuenta. Pero el disparador también fue una serie de problemas que tuve con terneros recién nacidos en mi campo, que sufrieron diarrea nenonatal. Entonces comencé a relatar los tratamientos alternativos que empleé para salvarlos. Así fue que gané varios seguidores.
Siempre trato de mostrar mi día a día; me gusta sacar fotos y explicar cosas que son cotidianas para mí, pero que quizás para otros no lo son. Las redes sociales me acercan mucho. Allí sigo a varias productoras, incluso de otros países. Llegué a conocer establecimientos de otros productores tuiteros, porque me encanta saber cómo producen. Es una linda red la que se arma.
– Ah… ¿O sea que viajaste a otros países a conocer otras experiencias productivas?
– (Entre risas) No. Todas mis vivencias son de campos en Argentina, ya que nunca salí del país. Mis amigos se ríen de esto, pero la realidad es que si pudiera, me encantaría viajar a Australia o Nueva Zelanda solo para conocer ganaderos de allí, o bien viajar al País Vasco, donde tengo mis orígenes familiares del lado de mi papá. Me encantaría conocer otras ruralidades.
-¿Notás que haya influencia de los agro-tuiteros en el agro?
-La verdad es que yo no lo noto. Lo que sí percibo es mucha influencia en el acceso a los asesores o especialistas, debido a que uno puede hacer una consulta acotada y siempre hay alguien dispuesto a responder.
– Sin embargo, vos llegaste a marcar tendencia en Twitter con el hashtag #martesdeterneros. ¿Cómo fue eso?
-Empezó como una broma y terminó viralizándose porque muchos productores ganaderos, tanto de Argentina como de Uruguay, empezaron a compartir ese hashtag para mostrar la pasión que sentían por su trabajo. Y se sigue nutriendo al día de hoy de hecho. Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo.
Qué lindo se puso este #MartesDeTerneros!! Aquí va la mía, con ese rayo de sol que quiso, tímidamente, participar de la pintura, iluminando un montecito tapera
pic.twitter.com/rGosD8Xw6J
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 16, 2020
-¿Más allá de tu carrera de veterinaria, quién fue la persona que te enseñó todo del campo?
– Todo lo que aprendí fue de la mano de mi papá. Mamé el campo de chiquita, y de los 5 hermanos que somos, soy la que más andaba con mi papá en el campo donde nos criamos. Él me enseñó todo lo que sabía y yo estoy muy agradecida por eso.
Además, teníamos un vecino, Héctor, que era como un tío para nosotros. A veces trabajaba con papá, y también nos enseñó mucho.
– Me encanta hacer esta pregunta a cada Bicha de Campo ¿Sos de llevar las riendas?- (Se toma un rato para pensar) A Tere la gobierna la humildad, pero no esconde su temperamento firme y decidido.
-Soy de tomar decisiones, si eso responde tu pregunta. Pero si me comparo con otras mujeres que están a cargo de explotaciones agropecuarias, creo que me falta bastante todavía. Lo que no quita que he estado a cargo de todo el establecimiento familiar un tiempo, cuando mi hermano estuvo de reposo, y lo hice sin problemas. Hice mi laburo físico diario, más organizar los trabajos, más papeles, más estar a cargo de mis viejos, más la escuela y el programa de radio, que dejé de hacerlo en diciembre de 2019.
– ¿Cómo ves hoy el rol de la mujer en el campo?
-La mujer siempre fue muy fuerte, tanto en la casa como en el trabajo y también en el manejo del campo. Yo veo un laburo femenino a la par de los hombres. En mi zona hay historias de muchas mujeres que incluso hacen laburos duros.
De modo que yo no veo un machismo agresivo, al menos en mi zona. Cuando yo era chica, por ejemplo, ya iba la manga de animales, y sólo notaba la protección que me daban por los peligros potenciales a los que me enfrentaba. Desde chica yo quería ser veterinaria, y siempre en mi familia estuvieron de acuerdo en que hiciera todo lo que quisiera.
#MiFotoBang ¿? pic.twitter.com/EKBe6pDC6A
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 17, 2020
– ¿De modo que notas equilibrio entre hombres y mujeres en el medio rural?
– Sí. Pero debo decir que sigo viendo prejuicios. Como veterinaria, noto que casi siempre, o por lo general, se prefiere elegir al hombre. Pero lo veo más como prejuicio que como machismo. La buena noticia es que hoy hay cada vez más mujeres integrando equipos de laburo y liderazgos en el campo.
La clave es el equipo, más allá de pensar en hombres versus mujeres. Puede haber reparos en una cuestión física, de fuerzas, pero en lo intelectual no debe ni puede haber diferencias. Todo depende de las ganas que una le ponga, y cómo logre imponerse. Por ejemplo, en los tambos se toman más mujeres por su labor más delicada en la tarea.
Más allá de todo, sigo notando preferencias por los hombres en algunos puestos de trabajo. Tengo igualmente relatos de mujeres, por ejemplo, del NOA, donde me cuentan que hay machismo. Por eso, es todo tan relativo… Una vez más, la clave pasa por no quedarte quieta, y salir. Salir al campo y a buscar las oportunidades. Yo creo que se logró muchísimo, en parte por la apertura de los hombres, pero mucho también por mérito propio de las mujeres.

-Más allá de que nunca hayas salido del país, analizás otras ruralidades en tus redes. ¿Qué diferencias encontrás con la de Argentina?
-La diferencia que encuentro entre el campo argentino y el de otros países es la libertad. En Argentina no tenés libertad para producir, y si la tenés, se hace con ciertos condicionamientos. Siempre te cambian las reglas de juego, como ahora con las retenciones. Yo no soy agricultora pero me pega también esta medida. A todos nos afecta en realidad. Mirar para otro lado es ser necio y tremendamente egoísta. Algo parecido pasó con los tambos; cuando estos estaban en crisis, muchos miraron para otro lado. Me molesta muchísimo eso.
Yo miro el caso de otros países, que tienen mucha más libertad de acción y de producción, por ejemplo, Australia o Nueva Zelanda, y es porque tienen reglas claras para producir. Nueva Zelanda es un país tambero por excelencia y maneja el mercado mundial de la leche en polvo. Otros países como España y Francia, tienen muchos subsidios, y aunque no son tan eficientes, valoro que ofrezcan ayuda a productores para mantener vigentes ciertas razas ganaderas, para que estas no se pierdan, porque sino, se dejan de criar para preferir otras más eficientes.
Acá en Argentina no podés progresar porque no sabés con qué te van a salir al otro día. Así, teniendo que remendar todo a cada paso, no podés progresar ni invertir, y sin embargo, tenemos inseminaciones, trasplantes embrionarios, la selección directa del animal, o sea, con servicio natural, tenemos las técnicas de pastoreo rotativo, y pastoreo racional, pero todo se complica porque no podés invertir.
Tenés que sobrevivir directamente. Esto lo digo como productora ganadera neta y real, porque no es que vivo de otra cosa. No es que soy abogada y tengo un campo y lo mantengo porque me gusta el campo.
Nunca podés levantar cabeza en este país porque no hay una estabilidad que te permita planificar a largo plazo para hacer eso que vos sabés. A veces terminamos haciendo cosas de las que me da vergüenza, porque no tenemos el dinero, o si lo tenemos, lo tuvimos que usar para darle al escribano por la sucesión, o porque tuvimos que contratar a alguien para trabajar la hacienda, o en remedios para mis viejos, que son mayores, o se rompió el tanque, y entonces, ese dinero que ibas a usar para hacer un alambrado nuevo, se posterga. Y ni que hablar de la locura en plata que pagamos en impuestos. Y tampoco podés vender cuando vos querés. Te doy el ejemplo con mis terneros. Si los tengo a contra estación, no los puedo vender porque al año siguiente me condenan con impuesto a las ganancias. Ese es el costo de producir en Argentina.

-¿Y qué cambiarías de la realidad agropecuaria argentina?
–Lo primero que pediría es que los gobiernos nos dejen vivir y trabajar en paz con nuestra producción. Además de dejar de tomar medidas opresivas, deberían sacar algunos impuestos. Ya con eso muchos podrían vivir mejor en el campo y el cambio sería gigantesco, pero no tengo muchas esperanzas de que eso pase, porque el Estado se nutre de la producción agropecuaria y agroindustrial. La mayoría de los Gobiernos entran para vivir de eso y no para cambiar la vida de los demás.
Sí me parece muy importante hacer política, y que haya participación de parte nuestra en diferentes entidades que nos representen. En su momento yo lo hice, pero hoy estoy más alejada. Esto no necesariamente es política partidaria, con la cual, por cierto, tengo mis reparos, porque, por lo que veo, el componente ideológico de esta siempre le hace mal al campo. Es tan gigantesco el Estado argentino, que, aunque ingresen uno o dos agro diputados no cambiará la ecuación. Además, los representantes del campo, suelen venir sin carrera política y no tan sucios; entonces tienen poco con qué negociar.
La política argentina es una podredumbre tremenda. Muy difícil entrar a ella sin mancharte. Pero reafirmo que hay que participar de las instituciones y hay que hacer política, porque de lo contrario, ¿De dónde sacás una ley que te beneficie? ¿Cómo hacés lobby para que no pongan retenciones tan altas? ¿Cómo hacés para explicar la importancia de la producción de tu región si no hacés política?
Otra cosa que me gustaría cambiar, pero que veo imposible, es la propia discriminación que hay intra campo. Hay muchos que se burlan del que no tiene instrucción, por ejemplo, del que no terminó el secundario. No me parece un parámetro, porque, aunque no tenga esa instrucción, puede ser una persona educada y autodidacta, que aprendió el oficio y su producción. Todavía hay mucha falta de respeto y diferencias en el trato, y me duele.
-¿Cómo trabajás en tiempos de cuarentena?
-Hoy el trabajo lo hacemos entre tres, con un hermano y una hermana, con lo cual el día a día se hace mucho más fácil. Los trabajos que habitualmente concentramos a comienzos de otoño, se nos atrasaron un poco, debido a que también tuvimos sequía la primavera y verano pasados. Normalmente hacíamos la castración de machos hacia marzo- abril en distintos encierres, pero también nos afectó la suspensión de vacuna contra aftosa de la campaña abril- mayo, producto de la cuarentena; y así fuimos estirando las tareas hacia mayo- junio.
-¿Cómo se define Teresita Ezquiaga en pocas palabras?
-Soy una mina plural. A mí me gusta escuchar todas las voces; tanto al que siembra soja en Pergamino, como al que lo hace en Salta, al que hace lechuga en Santa Fe, tomate en Corrientes, o al que produce tabaco en el norte. Luego, vacas hay en todo el país; está el que tiene 50, el que tiene 100 y el que tiene 1000, pero hay que escuchar a todos, porque de todos podemos aprender algo. Por eso me molesta el que subvalora o desprecia conocimientos y experiencias de otros que son diferentes, por haber tenido otra educación, otra formación, o porque simplemente tenga menos dinero.
La entrada Teresita Ezquiaga, una ganadera todo terreno: “Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
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