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La entrada Eduardo Garcés responsabiliza a las grandes bodegas por la crisis vitícola: “Evidentemente alguien en el camino se queda con nuestra parte” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hace 52 años que abandonó el segundo año del secundario, pero asegura que lo hizo por una buena causa: “Fue para ayudar a mi padre en esta actividad; todos mis hermanos son profesionales, excepto yo, que soy profesional de la vitivinicultura”, declara a Bichos de Campo.
San Juan es, según Garcés, “la industria madre para la vitivinicultura de la Argentina, pero hace diez años esto se empezó a venir abajo. Décadas atrás con tres o cuatro camionadas de uva un productor se compraba un camión, un Ford Falcon y una Ford Ranchera, todos cero kilómetro”.
Sin embargo, Garcés rememora que mientras en 1973 San Juan cosechó 1200 millones de kilos de uva, el año pasado cosechó apenas la tercera parte de lo celebrado aquel año: 490 millones de kilos. “Esto es fruto de los años que venimos trabajando prácticamente a pérdida. Muchos nos preguntan cómo subsistimos y yo les digo: no se abona ni se poda la vid como debe e incluso hay cantidad de parrales abandonados; todo eso hizo que tengamos una vitivinicultura y rendimientos por hectárea muy reducidos”.
Mirá la nota completa realizada a Eduardo Garcés:
Entre las causas posibles para explicar la larga decadencia que atraviesa la actividad, Garcés resalta una: la concentración de poder en las grandes bodegas. “Antiguamente mi padre tenía 200 bodegas para llevar la uva pero ahora más del 60% de la producción se concentra en tres bodegas; a su vez, las fábricas de mosto también son tres y así es fácil ponerse de acuerdo en una mesa para debatir sobre porqué van a pagar veinte pesos a los productores, si lo pueden arreglar con diez o doce pesos. Esa es la realidad”, refleja Garcés.
Para el presidente de la Federación de Viñateros de San Juan, el pequeño productor se volvió la variable de ajuste en la ecuación del negocio. “Esos pequeños viñateros de antes pasaron a ser bodegueros en el mercado de vino de traslado o, para que lo entienda el común de la gente, los que venden vino a granel ¿Y a quién se lo venden? A las grandes bodegas. Muchas de éstas, como el caso Peñaflor, eran familiares, pero hoy hablás con un CEO y no con un propietario, porque son todas multinacionales”, describe.
“Ustedes tal vez no lo recuerden, pero antes teníamos a la familia Montilla, que fue la inventora del famoso vino reserva sanjuanino y que hoy pertenece a Fecovita, una entidad que se plantea como una federación de cooperativas vitivinícolas, pero que funciona como una gran bodega y que no paga más de lo que pagan los otros. Todos se ponen de acuerdo y pagan lo mismo”, resalta.
El productor vitivinícola desmenuza con crudeza cómo funciona el negocio: “Las grandes bodegas nunca van a perder plata y forman los precios de arriba hacia abajo; el supermercado vale tanto, la logística y distribución tanto, el fraccionador tanto, el bodeguero tanto y lo que queda es para los viñateros”.
Para ponerlo en números, Garcés relata que el año pasado vendieron la uva a 7 pesos el kilo y a pagar en siete cuotas (sin actualización por inflación) a partir de agosto de 2020, es decir, que en enero de este año terminaron de cobrar la última cuota. Cuando la uva se vendía a 7 pesos el kilo, el vino a granel en el mercado de traslado se pagaba en 8,50 pesos por litro. Hoy el valor de ese vino se acercóa a los 24 a 27 pesos, pero el de la uva no subió del mismo modo.
En la larga lista de peticiones de los viñateros sanjuaninos al gobernador Sergio Uñac y al ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, lo primero que reclaman es que se convoque a una reunión entre el gobierno, las federaciones de viñateros y las bodegas para establecer un moderador estatal que ponga los números sobre la mesa.
“Queremos una reunión con los formadores de precios, que pongan los números sobre la mesa y que sean creíbles”, relata con contundencia y evidencia: “Si el vino subió algo más del 300% ¿Por qué la uva, que es la materia prima, no puede subir el 300%? Evidentemente alguien en el camino se queda con nuestra parte”.
El funcionamiento de la oferta y la demanda no es eficiente de acuerdo al viñatero y dirigente. “Cuando el año pasado había un sobrestock de seis millones de kilos de existencias vínicas, pedíamos que se corriera la fecha de liberación para atrás y que, en lugar de hacerse el 1 de junio, se hiciera a inicios de agosto, como era tradición, pero no nos dieron ni bolilla. Hoy, como hay poco vino, las grandes bodegas piden la liberación antes, para mayo en lugar de junio, y ahí entonces pedimos que no le den bolilla tampoco, es decir, si falta vino que salgan a comprarlo, porque queda vino viejo”, retruca.
En efecto, hace un par de años atrás, cuando parecía que faltaba oferta y la demanda debió haber pagado más, algunas bodegas importaron vino de Chile. “Un gerente de bodega me dijo en ese momento que había más oferta que demanda y que por eso el vino no subía de precio, pero a comienzos de 2016 esa bodega fue la primera en importar vino chileno, ¿Entonces quieren que les crea que es una cuestión de oferta y demanda cuando, si hay más demanda, salen a importar vino?”, protesta.
“Creo que el gobierno tiene mucho que ver con los abusos de posiciones dominantes y tiene que manejar esas situaciones. Hay leyes anti oligopsonio y anti monopolio, pero no se hacen cumplir. Acá tenemos una denuncia del año 2019 en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, porque en abril de 2018 nos pagaron el kilo de uva a 4,20 pesos, hubo inflación y suba del dólar y resulta que cuando en 2019 debían pagarnos por lo menos ese valor mínimo de 4,20 pesos, nos terminaron pagando 3,50 pesos y aumentaron los plazos de pago. Ahí queda al descubierto que era claramente un abuso de posición dominante, porque son tres o cuatro y hacen lo que quieren”, resume Garcés.
Una solución que ofrece el sanjuanino para enfrentar el desequilibrio en la relación de fuerzas es elaborar una parte de la propia cosecha para recortar la oferta disponible de uvas. “El viñatero vende siempre al día y piensa que se le cae la uva, pero puede hacer maquila, que implica no desprenderse del producto; es decir, el bodeguero te cobra un porcentaje por el servicio y el alquiler de la vasija hasta febrero del año próximo, pero al final el vino está ahí y eso hace que el viñatero pueda manejar la oferta y la demanda”, explica.
Por esa razón, Garcés aconseja “que se venda lo justo y necesario para afrontar las tareas de cosecha y poda, que son las que más dinero acarrean. Hagan los números. Algunos podrán hacer el 50% en maquila, otros el 10%, pero hagan una parte porque eso implica un ahorro en vino o en mosto concentrado”.
Se espera el arranque de la vendimia para los primeros días de marzo y las negociaciones y los números mantienen una alta tensión. “Según estudios del INTA producir un kilo de uva hoy cuesta 15 pesos, sin contar labores de cosecha, acarreo ni impuestos. Pongamos que tenemos un costo de 20 pesos promedio para elaborar un kilo de uva; por eso le planteamos al gobierno que como mínimo queremos sentarnos a negociar ese promedio y que además el pago no sea en siete cuotas, sino en tres, como era antes”, concluye.
El gobierno de Mendoza intervino el mercado agropecuario: Pero lo hizo a favor de los productores
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]]>La entrada Denuncian al “monopolio del vino”: Los viñateros de San Juan marcharon frente a las grandes bodegas para reclamar un precio justo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Productores autoconvocados de San Juan realizaron el jueves una caravana frente a las principales empresas procesadoras exigiendo tarifas dignas para no tener que cerrar sus negocios. Los bloqueos duraron poco tiempo pero son una señal. Incluyeron a la bodega Peñaflor y a un establecimiento de Fecovita, los dos grandes jugadores del mercado local del vino. Curiosamente Fecovita es una empresa cooperativa y de allí proviene el actual presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto.

“El conflicto es el mismo de todos los años: llegamos a la época de la cosecha y los precios no cubren los costos. No es algo antojadizo, los costos de producción de un kilo de uva fueron determinados por el INTA de Mendoza y San Juan. Las bodegas quieren pagar por debajo de eso y la situación es de quebranto. En los últimos diez años desaparecieron el 25% de los productores”, dijo ofuscado a Bichos de Campo Alberto Gallardo, productor sanjuanino, dueño de una finca de más de 100 años.
Según las estimaciones realizadas, el precio mínimo de un kilo de uva común rosada, utilizada para producir vino de caja, debería ser de 15 pesos. Ese cálculo se conforma en base a la mano de obra, la amortización, los agroinsumos necesarios y el precio del gasoil.
Hoy las empresas más importantes –el Grupo Peñaflor, Fecovita y RPB (Baggio)- están ofreciendo a los viñateros sanjuaninos unos 12 pesos por kilo de uva, alegando que “no les da el negocio” para pagar por arriba de esa suma. Estas empresas concentran el 70% del consumo interno de vino y de la exportación del mismo.
Desde el INTA determinaron que para obtener rentabilidad, se deben obtener 25 mil kilos de uva por hectárea. Pero, claro, eso no tiene en cuenta al clima, que en este momento está azotando al Cuyo con la peor sequía desde 1970.
“Llegar a esos kilos es muy difícil y quienes lleguen lo harán usando electricidad para hacer andar las perforaciones para el riego, y ese costo no esta incluido”, explicó Gallardo. Mantener activa una perforación con una bomba de 20 Kw, para regar aproximadamente 15 hectáreas, sale alrededor de 50.000 pesos por mes. Eso se vuelve cuesta arriba si se tiene en cuenta que en los últimos tres años las tarifas eléctricas ha subido un 190%.
Con esta mochila de problemas llegaron entonces los productores hasta las puerta de las bodegas. El precio no es fijo, sino que se decide en muchos casos luego de haber entregado las cosecha de uva (al momento de elaborar los vinos), y se cobra varios meses después sin tener en cuenta el impacto de la inflación.
¿Y qué pasa si un productor no quiere venderle por ejemplo a Peñaflor? Puede ir a cualquiera de las otras empresas del conglomerado pero siempre obtendrá el mismo precio, pues las compañías más grandes son las que marcan la cancha en el mercado. Si el viñaetro se optara por trabajar con una bodega más chica ocurriría algo similar ya que ellas, al final de la cadena, le venden el producto terminado a estas mismas empresas.
“El poder de lobby es increíble. Tienen todo el círculo cerrado, siempre caes en ellos. Y no tenemos forma de aguantar porque la uva ya está”, afirmó el productor haciendo referencia a la condición de perecedera de la producción.
Un dato interesante es que a las formadoras de precio también se le suma la empresa del grupo Vicentín, Enav, que elabora mosto –o jugo concentrado de uva- para exportar. Si bien debería ofrecer tarifas distintas e incluso dolarizadas, ya que implica otros procesos productivos y nada va hacia el mercado interno, Enav ofrece pagar los mismos precios que el resto de los grupos.
“Para sumar, en febrero el Instituto Nacional de Vitivinicultura saca una estimación de cosecha que se tendrá en San Juan y Mendoza. Eso marca la tendencia del precio. O casualidad, todos los años se equivocan en favor de las formadoras de precios”, aseguró Gallardo. Este indicador de mayor oferta termina por empujar hacia abajo las tarifas de la uva.
Fue en este marco que productores autoconvocados, luego de una asamblea, decidieron realizar caravanas frente a estas empresas como símbolo del descontento. Si bien hay aires de resignación, entendiendo que en el futuro inmediato deberán vender para no perder la producción, se espera que la visualización del tema atraiga la suficiente atención para discutir este modelo de negocio. El objetivo es lograr un aumento de precios y una dolarización de los pagos que se realicen en cuotas, para mermar las pérdidas ante la inflación.
“El gobierno de la provincia está tratando de darnos una mano y lograr que de alguna manera la uva no vaya directamente a estas empresas sino que otras retengan el stock. De esa forma no se tendrá que liquidar rápidamente el mosto o el vino y las bodegas necesitarán subir el precio”, reconoció el viñatero.
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