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La entrada Bien clarito lo del INTA: La Niña se estira todo el verano y los productores deberán prepararse para una “campaña con alto riesgo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lo afirma un informe del INTA sobre las perspectivas climáticas. Define de entrada que “lejos quedaron ya las abundantes precipitaciones de campañas anteriores. Ahora, los productores deben adaptarse al déficit hídrico en una campaña con alto riesgo, y un contexto de alta variabilidad climática”.
Históricamente los años con evento La Niña tienen mayor la probabilidad de ocurrencia de déficit de precipitación superior al 15% en primavera y verano, y en otoño es levemente menor que la primavera y el verano que le preceden. Otra de las características que se da un espaciamiento mayor entre días sin precipitaciones incrementando a lo largo del ciclo fenológico de los cultivos, lo cual prolonga la situación de estrés hídrico.

De acuerdo al último informe del Instituto de Clima y Agua del INTA, el ENSO se encuentra evolucionando hacia una fase fría durante el verano austral y se estima con probabilidades, mayores al 80%, que esta fase continúe hasta el primer trimestre de 2021. Recién a la salida del verano o inicio del otoño tendería a condiciones neutralidad.
“Cuando hablamos del clima y su comportamiento, estamos sometidos a una alta variabilidad climática intra-estacional, interanual y decádica, con una mayor frecuencia de eventos extremos y aún con altos niveles de incertidumbre en las predicciones estacionales “, afirmó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA.
“Tenemos mucho impacto territorial y en los sistemas de producción por efecto de una sequía regional, con una bajante persistente de los principales ríos en la Cuenca del Plata, menor disponibilidad de agua de deshielo en las áreas cordilleranas y la zona central y el norte del país sometidas a altas fluctuaciones en la disponibilidad de agua”, agregó.
La situación actual en cuanto a la disponibilidad de agua, es una sequía que se enfatizó sobre el NEA y en la zona central del país. La Niña es un fenómeno interanual, pero el clima es complejo y altamente no lineal, y pueden ocurrir otros factores de menor escala o propios de la variabilidad del sistema atmosférico que pueden interactuar también y abrir una pequeña ventana permitiendo eventos de precipitación.
Un dato destacado que brindó el director del CIRN fue que en las últimas semanas se verifica un incremento en la temperatura superficial del Atlántico Sur, lo cual consideró importante factor para favorecer el ingreso de aire húmedo y paliar el impacto de la circulación atmosférica adversa que promueve el enfriamiento del Pacífico.
¿Y en qué momento pueden regularizarse las precipitaciones?
“Para el mediano plazo, acorde a los pronósticos actualizados del IRI Columbia University, hay una perspectiva en el Litoral y la zona central del país de precipitaciones acumuladas que sean por debajo de lo normal, aunque con menor extensión geográfica e intensidad respecto al trimestre actual, comenzando a disminuir gradualmente la influencia de La Niña, y no se expresarían de manera generalizada temperaturas por encima de lo normal”, expresó el director.
Siguiendo esa línea, comentó que “estamos en una campaña con más riesgo, conviviendo con un marcado condicionante océano-atmosférico como es La Niña, muy vulnerables porque disponemos de mínimas reservas de agua y hay aún siembras de soja de segunda y maíz tardío por completar, por lo tanto, estamos conviviendo con todos los componentes del riesgo: alta peligrosidad, vulnerabilidad y exposición”, dijo Mercuri.
En cuanto al comportamiento de las precipitaciones, el especialista comentó que la campaña se caracteriza por la disparidad de valores entre localidades y el incremento de los días consecutivos sin lluvias significativas. “Son campañas que resultan en un mosaico de diferentes condiciones de los cultivos y expectativas del rendimiento”, subrayó.
Por último, indicó que necesitamos tomar decisiones climáticamente inteligentes: “para cualquier decisión agronómica es importante considerar que estamos condicionados por el agua inicial”. En ese sentido, “es importante analizar en el lote toda el agua del sistema, no solo mirar la atmósfera”.
Mercuri llamó a analizar el agua en el horizonte superficial, en profundidad y cuál es la dinámica de la napa freática, agregando la tendencia a corto y a mediano plazo. También hizo hincapié en considerar qué ocurre a nivel cuenca. “La mejor preparación es la gestión del agua como mecanismo de adaptación”, puntualizó.
“Nuestro sector es líder en adaptarse al clima, hemos incorporado y perfeccionado sistemas como la siembra directa, incorporado tecnología y genética tolerante a stress hídrico, ampliado los períodos de siembra, y utilizando cultivos de servicio sin afectar la disponibilidad de agua”, concluyó.
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]]>La entrada Cómo seguirá el clima: “Será una campaña difícil y habrá que hacer mucha agronomía en un contexto de escasez de humedad”, dice Germán Heinzenknecht se publicó primero en Bichos de Campo.
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“No creo que tengamos una sequía de gran escala como la 2008/2009 pero sí creo que será una campaña difícil y que habrá que hacer mucha agronomía para trabajar en un contexto de escasez de humedad en los perfiles”, declaró a Bichos de Campo Germán Heinzenknecht, meteorólogo de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA).
Ahora está lloviendo más sobre el oeste que sobre el este. Según explicó Heinzenknecht, “la diferencia la hace el sistema de alta presión del Atlántico que estabiliza mucho la franja este del país, y para la semana entrante, entre martes y jueves se espera un sistema precipitante generalizado, con lluvias de buen volumen y cobertura”.
Así como ocurrió en septiembre y octubre, parece ser que noviembre también cerrará con un solo sistema precipitante bueno. Esto significa que la frecuencia de lluvias es muy bajo, lo cual es muy malo para el maíz y la soja. “Este tipo de correcciones que se dan una vez al mes, que aunque son auxilios, no llegan a completar el perfil de humedad con lo cual las siembras se irán dando en base al ritmo en que aparezcan las lluvias”, explicó Heinzenknecht.
Lo cierto es que a esta altura el volumen sembrado con soja debería ser mayor del que es, y lo mismo ocurre con el maíz, por eso muchos apuestan a un escenario mayor con cultivos tardíos. “Este contexto de precipitaciones por debajo de lo normal no es de corto plazo, todo el año vino así. Ya en febrero comenzaron a flaquear las lluvias y en zonas como la central, sobre todo Córdoba, norte de La Pampa, oeste de Santa Fe y el NEA, se ve mucho mayor el daño en los perfiles del suelo”, remarcó el meteorólogo.
El fenómeno de la Niña era un pronóstico que estaba anticipado desde el invierno, y con el correr de los meses y el avance de la primavera se afianzó. Hoy está completamente instalado y de acuerdo a los pronósticos de largo plazo seguramente permanezca hasta marzo de 2021. “Lo bueno de este evento es que es frío y no tan intenso, pero de todos modos es un indicador negativo para el comportamiento de las lluvias”, explicó.
A gran escala predominará una deficiencia en los rendimientos, porque La Niña seguirá acompañando esta campaña hasta febrero y marzo del año próximo, fecha en que se define el grueso de la producción de soja argentina. “Tendremos que trabajar sobre la idea de que puede haber una merma en los rendimientos. Puede haber matices y sorpresas, pero cuando se analiza el escenario a gran escala, no es una campaña para esperar grandes resultados”, enfatizó Heinzenknecht.
En el NEA, donde la seca golpeó con mas fuerza, las siembras de soja y de algodón vienen muy retrasadas y recién ahora se ve una leve mejora según Heinzenknecht, mientras que en el NOA está empezando la estación de precipitaciones que se suele dar por lo general a mediados de noviembre, con lo cual todavía esa zona está en fecha con las lluvias. Y en cuanto a Entre Ríos, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, allí hubo buenas y malas, sobre todo en la campaña Fina, considerando el panorama de falta de lluvias.
“Creo que la fina obtendrá buenos resultados a nivel general, a pesar de que hay zonas en el centro del país que tuvieron resultados muy malos, y tal fue así que muchos productores tuvieron que ceder muchos lotes de cebada y de trigo a sus animales”, dijo el meteorólogo de la CCA.
Buenos Aires está mejor posicionada en cuanto a humedad. En octubre llovió bastante sobre la zona pampeana, y el trigo, que florece mucho mas tarde en el sur bonaerense, tuvo el agua justa para la floración. “Los últimos fríos se retiraron a finales de ese mes, con lo cual, no deberíamos esperar más heladas y se compensaría la mala campaña Fina de Córdoba o del oeste de Santa Fe”, argumentó Heinzenknecht.

La lectura que hay que hacer de todo esto, de acuerdo a Heinzenknecht, es que “la escala regional no está funcionando bien porque ya traíamos de arrastre un comportamiento deficitario de las lluvias, y en la primavera se consolidó el fenómeno, lo que te genera un patrón que seguramente en el próximo trimestre seguirá marcando lluvias por debajo de los valores normales, sobre todo en la zona productiva del este, afectando más que a nada al NEA, la Mesopotamia, el norte de Buenos Aires, el este de Córdoba y Paraguay”.
Tal como sucedió en septiembre, octubre y ahora en noviembre, donde se dieron algunas lluvias que contrarrestaron el paso negativo de la seca, lo mismo puede esperarse durante el bimestre diciembre- enero. Sin embargo Heinzenknecht no cree que en ese período haya una oferta de agua muy generosa, pero sí ventanas húmedas que permitirán que los cultivos respiren.
“No tendremos una situación de perfiles con sobrante de humedad, pero sí creo que esas ventanas húmedas permitirán que los cultivos se mantengan. No es una campaña en la que se pueda aspirar a tener una gran cosecha. Las zonas que logren valores normales pueden estar más que satisfechas”, argumentó el meteorólogo.
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]]>La entrada Martín López, de la Bolsa de Cereales: “Para estimar la próxima campaña gruesa todavía estamos mirando mucho el clima” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La última zafra tuvo un título destacado: el maíz superó en volumen a la soja por primera vez en 23 años. Sí, desde la campaña 1996/97 que ganaba la soja, y por momentos con bastante diferencia. Es que el maíz se degradó mucho en épocas de altas retenciones y con su mercado exportador intervenido. Apenas se sembró en 3,4 millones de hectáreas en el 2013. Pero desde hace tres años ya que se sostiene arriba de las 6 millones.
Para cerrar esta campaña 2029/20 la Bolsa de Cereales calcula que el número será redondo: 50 millones de toneladas. La pasada había sido mayor: 50,6 millones. Pero la soja todavía ganaba, por eso no hubo título. Lo que sucedió es que este año la reina soja cayó de 53 millones a 49,6 millones de toneladas. Y en área, que había logrado superar las 20 millones de hectáreas años atrás, ahora está en 17,4 millones.
Ver: Agustín Tejeda Rodríguez: “Luego de 23 años, esta campaña tendremos más maíz que soja”
Claro que la diferencia de toneladas se da por el mayor rinde del cereal sobre la oleaginosa. “Esta campaña se dio un muy buen rinde en general del maíz, con 8 toneladas por hectárea de promedio. La soja anda entre los 3,3 a 3,4 toneladas”, identificó Martín López en diálogo con Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el agrónomo analista de la Bolsa de Cereales:
Para la campaña 2020/21, que arrancaría por septiembre con la siembra de los primeros maíces en el norte, desde la Bolsa porteña todavía no tienen pronósticos elaborados, pero López contó que lo que se impone en la decisión de los productores es la mirada de los pronósticos climáticos. Incluso por sobre los precios esperados para la forrajera.
Los pronósticos venían preocupando por el poco agua que se estaba acumulando en los perfiles, pero en estos días se están cargando un poco, sobre todo en la zona de mayor importancia actual que es la núcleo de la fina (trigo y cebada).
La recarga de los perfiles en los meses previos a la siembra gruesa irá definiendo la cantidad de maíz de primera o tardío y también la soja a implantar. “De todas formas, el año pinta neutro con una capacidad de reservas en suelo intermedias”, dijo López. Así que las condiciones para sembrarlo no serían extremas.
Lo que sigue son las recientes perspectivas pluviométricas para la semana próxima y la primera de agosto:


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