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La entrada Argentina se queda sin divisas: Emergencia en el agro por la escasa disponibilidad de cubiertas con precios imposibles y la venta informal de neumáticos recapados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eso es lo que le ocurrió a Leandro Salica, contratista en la zona de Villa Ángela, en la provincia de Chaco. En conversación con Bichos de Campo indicó que en septiembre de 2020 adquirió dos cubiertas del rodado 12-4-36 para una pulverizadora autopropulsada por un valor de 37.200 pesos cada una, es decir, 74.400 pesos en total. Sin embargo, este año el valor de esos mismos neumáticos había subido a 170.000 pesos, 340.000 pesos el par, lo que le implica un aumento nominal de más del 350%.
Un dato no menor es que la venta de esos artículos se pudo hacer únicamente al contado, ya que la empresa comercializadora acusó que era de esa misma forma en la que había podido originar la mercadería.
Carlos Favaron, contratista que brinda servicios de pulverizaciones y cosecha en Charata, Chaco, pasó por la misma situación que Salica. “Una goma 12-4-46 para pulverizadora yo la pagaba históricamente entre 17.000 y 18.000 pesos. El año pasado, las últimas que conseguí ya las pagué 138.000 cada una, 1500 dólares en ese momento”, contó a Bichos de Campo.
Pero para el caso del rodado 14-9-46, el problema es aún mayor, ya que no la consigue ¡desde 2019!. “Yo tenía en stock dos gomas que las usé el año pasado y las saqué porque se habían soplado, es decir que se les había hecho globo y se pueden reventar. Este año, cuando se me rompieron dos gomas delanteras, que son las que pisan los palitos de soja y de maíz, les tuve que poner gomas con cámaras para salir del paso. Hoy no tengo más repuesto: si se me rompen las gomas, se me paran las máquinas”, aseguró Favaron.
Y esta situación se replica de igual forma en otras provincias. Sergio Zorat, contratista de siembra de la localidad de Avellaneda, en Santa Fe, registra problemas para reemplazar las cubiertas de su tractor John Deere desde los inicios de la pandemia de Covid-19.
“Tengo un rodado 520-80-R42. Es grande, de entre 1,80 y 2,00 metros de altura. El año pasado salvamos la situación con un neumático usado de la cosechadora de un amigo. Este año tuvimos la mala suerte de volver a romper una cubierta y tener que salir a buscar”, contó Zorat a este medio.
El contratista y su socio dieron con un concesionario representante de John Deere, que les ofreció dos cubiertas a 380.000 pesos cada una. Pero en este escenario quien demora la decisión pierde y, luego de que los socios se tomaran 72 horas para analizar la compra, la empresa ya las había vendido. “Hay gente que las tiene y no te las quiere vender porque no saben a qué precio se las van a reponer”, afirmó.
Lo cierto es que desde el año pasado el mercado paralelo es el único súper activo, aunque, claro, con neumáticos mayormente usados y recapados. Tal es así que las redes se han inundado de avisos de cubiertas reacondicionadas ante la desesperación de transportistas y propietarios de maquinarias agrícolas que necesitan contar con algún tipo de repuesto para poder seguir trabajando. Ese fenómeno ya fue alertado en varias oportunidades por las entidades vinculadas al agro por el riesgo que encierra el uso de cubiertas usadas.
El mismo problema que tienen propietarios de máquinaria agrícola está presente en las fábricas que dependen de ese insumo crítico. Bichos de Campo habló con Elbio Dolzani, dueño de la empresa fabricante Dolbi Máquinas Agrícolas, quien remarcó que hoy hay gran incertidumbre alrededor de la renovación de stocks de neumáticos.
“Parece que día a día se agrava cada vez más. Lamentablemente, hoy estamos al límite con la cantidad de cubiertas que tenemos. Los compromisos de entrega de maquinaria son mayores a las cantidades que hoy tenemos en stock”, apuntó Dolzani.
“Para la maquinaria que tenemos comprometida para el primer semestre del año que viene, los neumáticos no los tenemos y los distribuidores no nos pueden garantizar que en enero vayamos a contar con estos productos”, explicó, preocupado, el empresario.
En ese sentido, Dolzani agregó que “hoy las prioridades hacen que primero pensemos en conseguir neumáticos y luego pensemos en su precio. En un año han aumentado más de un 200%. Aquel importador que hace un año viene remándola para conseguir cubiertas, hoy las tiene y no sabe si mañana las va a reponer”.
Las noticias para el sector no son alentadoras, porque a comienzos del presente mes de octubre las autoridades del Banco Central (BCRA) reforzaron las restricciones para que los importadores puedan acceder a divisas al tipo de cambio oficial con el propósito de concretar operaciones, al punto tal que en la medida hasta quedaron comprendidas las empresas de fertilizantes en plena campaña de maíz 2021/22.
El problema es que la mayor parte de los neumáticos de uso agrícola que se emplean en la Argentina no son fabricados en el país y, por lo tanto, requieren ser importados para garantizar la disponibilidad interna de los mismos.
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]]>La entrada Eloy Manera es productor hace 15 años y una tragedia lo hizo tomar conciencia de las Buenas Prácticas: Hoy las certifica en La Pampa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué sucedió? Una cosechadora tocó un cable de alta tensión que cruzaba el campo y como resultado de eso dos personas fallecieron. “Había errores en la línea y en la maquina, que tenía una antena que pasaba la altura reglamentaria. Cosas que yo veía normales, hasta que pasó lo que pasó. Las tenés delante y no las ves”, contó el empresario con pesar a Bichos de Campo.
Ese incidente derivó en el interés por ofrecer servicios agrícolas abocados ciento por ciento en el cumplimiento de las Buenas Practicas, para evitar una nueva posible tragedia entre operarios. Durante seis meses entabló una comunicación continua con el personal del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Una vez que estudió de punta a punta cada manual de Buenas Prácticas disponible, este pampeano decidió aplicar para obtener el certificado de la norma IRAM 14130 de “Buenas Prácticas en Labores Agrícolas”.

Pero el objetivo no era sencillo de cumplir, porque hasta ese momento, ninguna otra empresa en la provincia contaba con dicho certificado, por lo que hubo que hacer camino al andar.
Fue por eso que Eloy se contactó con José Sosa Mendiara, un profesor de la Universidad de La Pampa en la cátedra de terapéutica vegetal, que además se desempeña asesor privado, dictando desde 2016 el curso de operarios con el cual los aplicadores obtienen su carnet desde la Dirección de Agricultura, para iniciar todo esta adaptación de las normas y el tramiterío.
IRAM cuenta con dos normas vinculadas al sector: la 14.110 de Buenas Prácticas Agrícolas vinculadas a la producción primaria de origen vegetal, y la 14.130 referida a las laboras in situ en el campo. Esta última comprende una serie de sub normas, que uno puede elegir o no certificar: Requisitos generales (14130-1); Aplicación terrestre (14130-2); Aplicación aérea (14130-3); Siembra (14130-4); y Cosecha (14130-5). En el caso de la empresa de Eloy, no se aplicó a la norma vinculada a las aplicaciones aéreas.

¿Cómo se logra obtener la certificación? Se debe presentar una cierta documentación en base a tres pilares: la seguridad, la optimización del proceso productivo –porque dicha norma impacta en el mejoramiento de tiempos ociosos en labores agrícolas-, y en el cumplimiento de cualquier norma subyacente, como por ejemplo el registro de la pulverizadora en caso de que la ley provincial así lo requiera.
“El hecho de iniciar este camino, de ser los primeros, no nos permitió poder asesorarnos con alguien que ya lo haya realizado. En La Pampa fue muy importante porque marcó el camino. La norma apunta a que si alguien dice que hace las cosas bien, lo tiene que demostrar. ¿Y cómo se demuestra? Con una auditoria”, explicó José Sosa Mendiara a Bichos de Campo.
En efecto, IRAM realizó una auditoría que duró dos días, en la que controló todos los aspectos declarados en la documentación. Desde la entrega de indumentaria de trabajo –traje, protectores auditivos, gafas, casco, etcétera- que debe estar registrada en la Superintendencia de Trabajo, hasta los protocolos de calibración de la maquinaria.
Los operarios incluso debieron realizar capacitaciones en primeros auxilios, RCP y atención al accidentado, que se desarrollaron junto a profesionales dentro del campo. “Es distinto tomarla en la ciudad donde el enfermero no sabe cuáles son los recursos que vos tenés ahí dentro”, indicó Sosa Mendiara.

Pero esto no termina ahí. En caso de aprobar, el certificado se extiende sólo por dos años, con el compromiso de recibir una nueva auditoría cada 12 meses, evitando de esa forma cualquier instancia de “relajo” en la aplicación de las normas adoptadas por la empresa.
Finalmente hace unos días, y tal como anuncia el titulo de esta historia, se logró un final feliz. Este largo trajín hizo que la empresa de Eloy Manera fuera la primera en detentar el certificado de Buenas Prácticas en Labores Agrícolas de todo La Pampa. Esto no sólo sienta un precedente provincial, sino que seguramente impulsará a otros contratistas a empujar por lo mismo.
Hace un par de meses Bichos de Campo realizó un programa sobre BPA certificadas por el IRAM, pero en este caso en dos empresas de aeroaplicaciones:
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]]>La entrada Inédita experiencia entre contratistas de La Pampa: Comparten sus números en una plataforma, para cooperar en vez de competir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El software de gestión digital llamado Gema fue diseñado por un contador y por un programador y es exclusivo para contratistas agrícolas. Se trata de un instrumento privado que fue avalado por la facultad de Ciencias Veterinarias de La Pampa en 2015 y que desde el año pasado forma parte de Cambio Rural, un programa que arma grupo de productores y que es manejado por el INTA.
Adrián Sánchez, contador y asesor del grupo de contratistas, explicó en diálogo con Bichos de Campo que “este grupo que se armó y que posteriormente terminó en un grupo de Cambio Rural, ya venía juntándose hace varios años de modo informal. En mi estudio particular tengo tres o cuatro contratistas como clientes, y desde 2007 venimos trabajando en Excel, haciendo gestiones económicas para saber si la actividad era realmente rentable en los servicios de siembra, pulverización y cosecha”.
Mirá la entrevista completa a Adrián Sánchez:
La zona donde trabaja este grupo de contratistas no solo abarca el noreste de La Pampa sino también el oeste de Buenos Aires, y la idea surgió, en palabras de Sánchez, “por la motivación de uno de ellos, para juntar información, no sólo para gestión personal sino también para poder ver un comparativo global. Cinco años después, con un programador que trabaja conmigo, diseñamos una plataforma web para que cada contratista pudiera acceder con un nombre de usuario y clave, pudiera cargar su información de maquinarias, ingresos y costos, y así calcular su rentabilidad. Pero a la vez buscamos que esa información sirva para comparar el promedio del grupo”.
Ver: La agricultura tercerizada: los contratistas ya trabajan sobre 80% del área agrícola
El contador y asesor de los contratistas remarcó el valor de la experiencia colaborativa entre este grupo de prestadores de servicios, y aclaró que “este es un grupo de contratistas que se conocen entre sí, que tienen una afinidad y entonces es más fácil conversar cuando nos juntamos, que lo hacemos por lo general tres o cuatro veces al año, y así evaluar los costos de cada uno”.
“Por ejemplo, si uno gasta más en reparaciones que otro, quizás se refleja en que tiene equipamiento más viejo que requiere más mantenimiento, o bien, si uno paga más intereses que otros, y seguramente eso se deba a que tiene créditos de compra de maquinaria”, mostró.
Para Sánchez, tiene valor propio un grupo de este estilo. “En 2015 había en Crespo,. Entre Ríos, una movida para formar un grupo de contratistas. Si llegaron a hacerlo, nosotros debemos ser el segundo grupo del país. Y a su vez, hay otros grupos formados en Santa Rosa, La Pampa, y en Bragado, Buenos Aires. Y entre los asesores de los tres grupos tenemos contacto y entre quince a veinte días nos juntamos para hacer intercambios”, manifestó.
Queda claro que, según Sánchez, se trata de “cambiar el chip” entre alguien que tiene que sólo quiere competir para ganar clientes, por un espacio solidario donde el intercambio de información y de experiencia les sirva a todos para mejora integral.

De acuerdo al asesor pampeano, que está preparando con este trabajo un proyecto de maestria en la Universidad Nacional de La Pampa, “partimos de que el contratista rural es un tomador de precios. Es decir, los grandes pooles o productores por lo general suelen fijar tarifas, y los contratistas terminan un poco a merced, viendo si les conviene o no tomar esas tarifas. Por eso, esta herramienta de gestión les permite ver dónde están parados y hasta dónde moverse, aceptando o no las condiciones que les da el mercado. Esa es la lógica de Gema”.
Un grupo de contratistas de La Pampa, que eligió asociarse para evaluar sus márgenes económicos, para comparar sus resultados con respecto al promedio global del grupo y así efectuar mejoras personales, y que recurrieron al INTA como modo de darle más despliegue a este emprendimiento asociativo, a través de un grupo de Cambio Rural. Hay veces en que, la unión hace la fuerza, y en este tipo de proyectos, queda demostrado.
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]]>La entrada El caso DemeterLab: Para estos agrónomos cordobeses, la mezcla para la pulverizadora es tan importante como saber prepararse un buen Fernet se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En un momento de la entrevista con Bichos de Campo bromeamos con Lucio, que tiene una inconfundible tonada cordobesa: saber combinar los agroquímicos es casi tan importante como aplicar las dosis correctas del fernet y la coca.
“Muchas veces el agrónomo no es el que está en el campo al costado de la máquina mientras se hace el trabajo, y es el operario el que termina muchas veces renegando con filtros o picos tapados si el caldo no fue correctamente preparado, y generalmente no es el culpable de dicha situación”, explicó Abatedaga.
Aquí la entrevista completa con el ingeniero agrónomo cordobés:
Lucio contó que además de los incordios en pleno trabajo en el campo, el problema de las incompatibilidades en las mezclas, como se conoce a estos problemas, son los causantes de fitotoxicidades visibles, aquellas severas que destruyen plantas. O bien, las fitotoxicidades subclínicas, que no se notan a simple vista pero que ocasionan que la planta termine luego gastando energía en detoxificarse, perdiendo tiempo en crecer o llenar el grano y lograr rinde.

Las fitotoxicidades no ocurren solo por errarle burdamente al aplicar un producto sobre un cultivo, sino que muchas veces son producto de haber hecho mal la mezcla anterior, donde en el caldo termina sedimentando partículas que quedan pegadas en las paredes del tanque de la máquina. Estos restos son díficiles de limpiar a priori, pero luego en la carga siguiente se desprenden progresivamente y termina llegando un principio activo al suelo o a un cultivo que no se desea.
Desde Demeterlab organizan jornadas anuales por la zona de Villa Los Patos, entre Ordoñez y Bell Ville, donde muestran en diferentes parcelas con soja, maíz y girasol en pre y postemergencia el impacto de las fitotoxicidades a diversos agrónomos y asesores. “Generamos los problemas que pueden cometerse a campo para que los técnicos puedan identificarlos y diferenciarlos de una enfermedad o deficiencias de un nutriente”, explicó Lucio.
“Existen muchos tipos de fitoxicidades subclínicas, muy difíciles de identificar, que terminan deprimiendo el rinde. Es como a nosotros cuando nos entra una enfermedad, tenemos que gastar energía en nuestras defensas para derrotarla. Lo mismo le ocurre a la planta, que le quedará menos energía para destinar al grano”, explicó.

Abatedaga advirtió que muchos de estos inconvenientes ocurren por cuestiones básicas fáciles de corregir, en las que el agrónomo no debe ser un bioquímico para darse cuenta. Por ejemplo, errores en el orden de carga de los productos, poner un agroquímico antes que otro.
“Un experimento básico puede ser armar el caldo a escala en una botella por ejemplo, si vemos separaciones de fases, precipitaciones o agregados de gran tamaño, eso significa que hay incompatibilidades que causarán problemas en la aplicación”, ejemplificó. En la siguiente imagen puede notarse un caldo que precipitó, el de la izquierda, que a simple vista ya puede notarse un problema.
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]]>La entrada Hugo Heinze, productor de Entre Ríos: “Habrá que volver al arado, lo que implica volver a degradar la tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Le preguntamos cómo se imagina el futuro inmediato sin poder utilizar los insumos químicos habituales. “Tendremos que volver al sistema tradicional que hacíamos hace 40 años, moviendo los suelos, y las plagas no se podrán combatir de ninguna manera porque está prohibida toda aplicación. Habrá que volver al arado, lo que implica volver a degradar la tierra”, contestó Heinze a Bichos de Campo.
Para Heinze no hay dudas: arar es peor que usar agroquímicos. “Lo mejor de la tierra está arriba. Si la das vuelta, queda en descubierto y se degrada. Ya no sirve”, explicó.
Mirá el reportaje completo a Hugo Heinze, productor de Colonia Merou, Entre Ríos:
De todos modos, el avicultor confía en que las cosas no llegarán tan lejos. Expresó la necesidad de “llegar a consensos y acuerdos desde ambas partes. Producir de modo no tan intensivo, cosas que venimos haciendo, pero hay que buscar soluciones. Tampoco es prohibir de un día para el otro”, se quejó.
Frente a un nuevo fallo judicial que prohíbe las aplicaciones en torno a las escuelas, Heinze expresó que ” es como si estuvieran violando la propiedad privada de uno. No creo que tengan autoridad para venir a decirme qué es lo que tengo que hacer en mi territorio, cuando los productos que usamos están avalados por el Senasa, totalmente permitidos. Nada más que por estar cerca de una escuela, insinúan que contaminamos y no es así”.
Heinze aclara que él obviamente no aplica mientras los chicos están en clases. “Es mi escuela, pero si no fuera mi escuela, tampoco lo haría. Jamás podría hacerles un mal a los chicos o pulverizar en horarios de clase. Es algo que está mal, y nunca se ha hecho tampoco. No se puede tirar veneno estando los chicos a un paso”, remarcó.
Luego reflexionó: “Yo siempre digo que los derechos de uno terminan donde empiezan los del otro, y el del otro termina donde empieza el derecho de uno. Entonces, si no tenemos derecho en nuestro suelo, ¿Por qué ellos quieren venir a prohibirnos algo que no corresponde?”
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]]>La entrada Guadalupe Vivanco: “El de Entre Ríos es un fallo irresponsable que le arruina la vida a todos los productores cercanos a una escuela” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esto arrancó en 2018, cuando un foro ecologista aprovechó muy bien un vacío legal en la ley de Plaguicidas de 1982, que es una ley muy buena con la que venimos trabajando junto al manual de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA). La Justicia terminó dictando distancias desorbitantes en el perímetro de las 1.095 escuelas rurales que tiene la provincia, de 1.000 metros para aplicaciones terrestres y de 3.000 metros para las aéreas. El fallo de aplicaciones de fitosanitarios dinamitó la economía entrerriana”, explicó a Bichos de Campo la productora.
Escuchá el reportaje completo a María Guadalupe Vivanco:
Vivanco agregó que “el de Entre Ríos es un fallo irresponsable porque le arruina la vida a todos los productores que están cerca de una escuela. No es que discrimine la producción agrícola solamente, sino que afecta a todas las producciones, sin importar cuál, porque prohíbe todo tipo de aplicaciones a 1.000 y 3.000 metros de establecimientos educativos rurales”.
“Los productores no tienen ya nada que perder, porque les cortaron el derecho a trabajar”, se lamentó la dirigente agropecuaria, que aclaró: “Los productos que utilizamos en el campo no son aquellos que se nos ocurre, sino que utilizamos todos los productos que aprueba el Senasa, que es el mismo organismo que autoriza la comida que ponen los argentinos todos los días en su mesa, y eso no es un dato menor”.
“Para que dimensionen, cerca del 25% del área solamente destinada a sembrar granos quedará inutilizada, y no estoy contando a los tambos, a los arroceros, los pecaneros, los citricultores. Porque este fallo polémico no distingue economía. Directamente los productores que tienen explotaciones cercanas a las escuelas, tienen sus producciones abandonadas y en quebranto”, expresó Vivanco.



Vivanco y todo el ruralismo entreriano aguardan ahora que el gobierno entrerriano termine y publique una nueva normativa que supuestamente acortaría las distancias de aplicación de fitosanitarios en el perímetro de escuelas rurales, fijando otras condiciones, para así tratar de conformar a la justicia y aliviar la situación del sector productivo.
“Estamos esperando que salga otro decreto que achique las distancias, y que al mismo tiempo penalice a los 2 o 3 que hicieron las cosas mal, porque la mayoría de los productores entrerrianos trabajan bien. Queremos que se cumplan los controles y que el Estado esté presente”, explicó la dirigente rural.
Luego añadió que “precisamente hace un año luchamos mucho por una nueva ley de Fitosanitarios que actualice esa ley excelente de plaguicidas de 1982. Lo que ocurrió es que el oficialismo tiró por tierra el proyecto cuando incluso había obtenido media sanción. Y ahí fue donde aprovecharon el espacio los ecologistas”, recordó.
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]]>La entrada En Provincia de Buenos Aires crecen los reclamos por el uso de agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Néstor Álvarez, director general de infraestructura y servicios públicos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, indicó: “Estamos preocupados y ocupados con el tema. Me tocó estar en algunas escuelas fumigadas. Ver el pasto amarillo luego de que una máquina terrestre haya pasado con el viento para allí y con chicos de educación física en el patio. Eso no puede suceder”, expresó en una entrevista con Bichos de Campo.
“Venimos trabajando mucho en la temática desde hace años. En 2012/13 hicimos estudios en la Universidad de La Plata. Y estamos fomentando la agroecología. Nuestra postura desde la Defensoría no son las prohibiciones, sino que se regule fuertemente con una legislación que unifique las ordenanzas municipales, que son muchas. Creo que desde el Ministerio de Agroindustria están por dictar una resolución en tal sentido”, contó Álvarez.
Aquí la entrevista completa con el funcionario de la Defensoría:
Álvarez, por último, remarcó la necesidad de que se lance una normativa que unifique los criterios en toda la provincia. El poder de policía lo tiene el gobierno provincial, pero existen muchas ordenanzas que en algunos lugares, como Mar del Plata, fijan vedas para el uso de agroquímicos de 1.000 metros cerca de poblados y en otros lugares fijan 300 metros.
“Está claro que somos una provincia agrícola-ganadera y así tenemos que seguir, por eso hay que definir criterios”, finalizó.
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]]>La entrada Drones helicópteros: ¿Serán el futuro de la pulverización agrícola? se publicó primero en Bichos de Campo.
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En la agricultura estos objetos o herramientas irrumpieron con el objetivo de la toma de datos. Vuelan equipados con cámaras especiales (RGB-NIR multispectral camera) para determinar el estado nutricional de los cultivos o bien determinar la presencia de malezas en el barbecho. Miden el verde en los lotes y sirven para formular prescripciones de fertilización o pulverización, eficientizando los procesos. Estos drones son los que tienen forma de avioncito. Están fabricados con un material tipo telgopor (algo más resistente en realidad) y aterrizan de panza al suelo tragándose muchas veces los rastrojos de punta.

Por otro lado, están los multicópteros, que son los que se compran muchos en la ciudad. Los que están en tema los nombran como “fantom” (Phantom es el modelo más vendido). Tienen 4 hélices pequeñas, despegan y aterrizan prolijamente y sirven mucho para la producción audiovisual, los que te filman en alguna fiesta.
¿Pero para que sirven estos modelos de drones en el agro? Bueno, de poco en realidad. Algunos dicen que son ojos para recorrer el campo, entrar a los lotes con agua antes de meterte con alguna máquina, ver animales. ¿Una vaca pariendo? El ruido que hacen la alteraría un poco. En fin, es un chiche que no se paga por si solo.
Una ley para democratizar el acceso a los drones y otros chiches agrícolas
Una tarea que se viene estudiando hace un tiempo para estos drones en el campo es la pulverización, ya que se pretende que pueden reemplazar a las máquinas pulverizadoras terrestres o a los aviones. Sería espectacular para un productor agropecuario y seguramente en algún futuro llegue, pero hay que solucionar muchos aspectos que llevan tiempo, ingeniería e inventiva. Para comenzar, un equipo muy chico no tiene la capacidad de soportar un tanque para agroquímicos con mucha capacidad. La estabilidad de la barra (botalón) es otro aspecto difícil de resolver. Y no existen en el mundo baterías para soportar mucho tiempo a algún bicho así en el aire.
Un gran avance lo realizó un santafesino llamado Walter Daniel Sequeiros que hizo un multicóptero más grande y naftero (para prescindir de las baterías) que podría volar 40 minutos y con una capacidad de tanque de 20 litros entre agroquímico y nafta. Bichos de Campo lo entrevistó en la pasada edición de Agroactiva. Aquí la nota: Ensayan en Santa Fe con el primer dron naftero del mundo
En el reciente congreso de Aapresid nos encontramos con Nicolás Marinelli, hijo del experimentado contratista Sergio Marinelli. El pibe tiene sangre de “fierrero” y ya se prepara para el futuro. Es por eso que le dio una vuelta de tuerca a la idea, y dejó de pensar en multicópteros para focalizarse en los “drones helicópteros”.
Mirá la entrevista con Nicolás Marinelli:
Marinelli empezó con prototipos de 1,4 metros de diámetro de rotor y ahora está trabajando con una empresa especialista en helicópteros en el país (la conocida Cicaré de Saladillo) en un equipo de 3,6 metros de diámetro y 80 litros de tanque para llevar el producto a aplicar (ver foto de portada). Ya está claro que la tendencia es hacia equipos con motores. Una súper batería por ahora no es viable, ni en desarrollo ni en precio.
“Los drones dedicados a la acción y no solo a la toma de imágenes, son el futuro”, aseguró el joven de 25 años a Bichos de Campo.
“En principio yo creo que se complementará con la aplicación por medio de aviones tripulados, pero en la medida que se vaya aumentando en el tamaño de los equipos y se permita su utilización, la aplicación en el futuro sin duda será autónoma”, detalló Marinelli.
Además, los que saben afirman que la aplicación con helicópteros es mejor que con avión por determinados factores. Uno es la turbulencia que genera el propio helicóptero, que colabora a ubicar mejor el fitosanitario en el follaje o terreno (sin que quede producto flotando).
Por otro lado, los tiempos operativos son menores: un giro en cabecera de helicóptero va de 6 a 8 segundos y con avión de 20 a 25.
Además este tipo de dron puede aterrizar para cargar producto en donde sea, mientras que el avión requiere una pista y se puede perder mucho tiempo en determinados lugares.
“Yo creo que en dos años ya veremos estos helicópteros en el campo. Los proyectos vienen muy avanzados”, augura Nicolás. Veremos. Por lo pronto, la inventiva argentina está afilada.
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]]>La entrada Los aviones para combatir plagas agrícolas comenzaron a utilizarse hace 90 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eran otras épocas, otros cultivos y distintas plagas allá por la década del 70. “Mi padre era instructor de aviación y mi madre enteladora”, nos cuenta Don Orlando. ¿Qué es eso? Las ‘enteladoras’se ocupaban de los géneros que cubrían las alas de muchos aviones. “En aquella época los aviones tenían partes de tela que necesitaban mantenimiento”, explica el aeroaplicador.
Bichos de Campo le pidió a Martínez un breve resumen de la historia de la aviación agrícola en el país, que comenzó hace más de 90 años. “Fue en 1927 que Viscarret puso un ‘tacho’ en un avión para aplicar arseniato de plomo para combatir la langosta. Eran épocas en las que pasaban mangas de langostas y no quedaba nada, ni la ropa”, rememora.
Ver: ¿Quién fue Marcelino Viscarret?
“Y mirá que parangón que justo en 1927 es cuando se inicia la fabrica de aviones militares en Córdoba. Así que ya teníamos un aviador agrícola cuando estábamos iniciando la fabricación de aviones en el país”, destaca Orlando.
Aquí la nota completa con el presidente honorario de Fearca:
Según las memorias de Martínez, la mayor expansión de la aviación agrícola en la Argentina se registra en la década del 50. “Con la aparición de los productos clorados para combatir la tucura”, cuenta. Las aplicaciones se hacían con aviones de resabio de la segunda guerra mundial adaptados para pulverizar. “Eran aviones muy nobles, ojo”, aclara.
El uso y la evolución hizo que en 1958 se comience a fabricar el famoso avión ‘Ranquel’ en Córdoba, que servía tanto para vuelos privados como para uso agrícola. En total se llegaron a fabricar 132 de esos aviones. Luego se desarrollaron aviones con licencia americana y hasta el día de la fecha los aviones agrícolas no han cambiado demasiado en modelo y diseño.
-¿Ustedes se sientan más agropecuarios o más aeronáuticos?- le preguntamos al veterano aeroaplicador.
– A mi me gusta sembrar y cosechar, y muchos de Fearca tienen tractores; pero el corazoncito está en el vuelo, el volar. Es una pasión que muchos poetas han escrito sobre esto. Para entenderlo les recomiendo un libro que se llama ‘Fumigando’ de un aeroaplicador de nombre Bonvissuto.
“No te olvides que el avión se desplaza por el aire; lo hace esbelto, con donaire, pero no tiene conciencia. Pilotéalo con prudencia y no molestes a nadie”, recita Orlando, parafraseaba el aviador y poeta Vicente Bonvissuto, en su libro “Fumigando”.
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]]>Como mucha gente inquieta que existe en el sector agropecuario local, a Daniel se le ocurrió comenzar a trabajar en este tipos de drones a partir de un problema concreto, en busca de una solución práctica. Trabajaba en pulverización con drones convencionales y cuenta que uno de los principales inconvenientes que encontró fue la poca duración de las baterías, que solo duran 20 minutos en un dron estándar y bastante menos si además el bicho va cargado de peso.
“Si vos quisieras salir a trabajar con un dron eléctrico deberías tener un montón de baterías y cargadores, y hasta podrías no llegar a terminar un trabajo porque te quedaste sin baterías”, explica Sequeiros en diálogo con Bichos de Campo. Fue entonces que arrancó con su experimento.
Mirá la entrevista completa con el creador de este dron a combustión:
“Entonces dijimos: Hagamos un dron naftero’. Y ahí surgió la idea de cambiar la motorización de un dron a un motor a combustión. Entonces Hicimos un sistema que transmite la potencia uniformemente a todas las hélices”, comentó el director del proyecto Biodrone.
Debido al motor a combustión, todas las hélices del aparato giran a la misma cantidad de revoluciones, y esto difiere de lo que sucede con los drones convencionales, donde el secreto del vuelo está en la diferente velocidad que puede tomar cada una de las hélices. ¿Cómo se resolvió este pequeño detalle? Sequeiros se muestra celoso en blanquear su gran secreto. Solo dice que “al variar cuánto levanta cada una de las hélices lograron el mismo efecto que en un dron eléctrico. Es el concepto del helicóptero pero fusionado con el controlador y la electrónica de un dron”, simplifica.
Según el joven santafesino, este desarrollo les permitió habilitar el dron para levantar mayor peso, una mayor cantidad de carga. Así pudo comenzar a probarlo en la tarea que imaginaba: la pulverización sobre cultivos.
“Hoy estamos logrando 25 minutos de vuelo con 30 centímetros cubicos de nafta. Pero podemos llegar hasta 2 litros y hasta 2 horas de vuelo”, se agranda.
Con el apoyo de la provincia, Sequeiro está ahora construyendo un nuevo prototipo de dron a combustión, el modelo Mantis 3000, que tendría una capacidad de carga de 20 litros (entre nafta y agroquímico) y podría volar durante 40 minutos sin necesidad de recarga.
Según sus cálculos, usar ese bicho en medio del campo permitiría abarcar el equivalente a un ancho de pulverización de 5 metros. Es decir que con tres drones se podría hacer el mismo trabajo que una pulverizadora motriz equipada con un botalón de 15 metros. La diferencia es de velocidades, ya que estos drones avanzan a 45 kilómetros por hora cuando el equipo terrestre lo hace a solo 15 kilómetros.
Según Sequeiros, otra gran ventaja de este sistema es que los drones no pisan el suelo. Pero además afirma que en este tipo de aplicaciones aéreas casi no existe la “deriva” del producto aplicado, “porque se puede aprovechar el viento en contra y el mismo flujo de aire que generan las hélices del dron llevan la gota hacia su destino final en el cultivo”, explica Sequeiros.
Por otro lado, el santafesino recalca que se trata de un sistema de pulverización autónomo. “Este dron hace el trabajo cuando uno le fija una ruta. Solo se necesita un operario que pueda hacer la recarga del combustible y la recarga del agroquímico”, sostiene.
El proyecto está siendo incubado en la localidad de Sunchales, y Sequeiro planea presentar en noviembre el modelo 3000. Su intención es poder comenzar a tallar en el mercado local de drones a partir del año que viene.
Pero antes de echarlos a volar, ya anda pensando en añadirle un monitor de plagas al aparato, de modo de pulverizar con mucho más precisión sobre los cultivos, ahorrando agroquímico.
En fin, son cosas en la que piensan los que andan por el campo.
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