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La entrada Se dictó la conciliación obligatoria y el gremio Atilra abandonó de madrugada el bloqueo a la láctea Mayol se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El bloqueo de esta Pyme láctea comenzó el lunes. La planta, como todas las de su tipo recibe una materia prima muy perecedera -la leche cruda- y por eso no debería detener su actividad. Pero eso sucedió con la protesta realizada por militantes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) Delegación General Rodríguez, que tiene su principal número de afiliados dentro de la enorme planta de Mastellone en ese partido. Pero Mayol es otra cosa muy diferente: tiene apenas 14 trabajadores, de los cuales la mitad están afiliados al gremio específico de la actividad y la otra mitad al sindicato de la Alimentación o al de los trabajadores rurales UATRE.
Este viernes, tras una reunión en la Delegación Lobos del Ministerio de Trabajo, aunque sin la presencia de los representantes del gremio, se resolvió dictar la conciliación obligatoria por 10 días y se ordenó que en ese proceso no haya nuevas medidas de fuerza y se intente encontrar una salida a esta disputa por el alineamiento sindical de los empleados. El convenio de Atilra ofrece salarios bastante más elevados para los empleados.
“Estamos acá en forma pacífica. Sabemos que la gente del pueblo no está acostumbrada a este tipo de reclamos, pero nos vamos a quedar el tiempo que sea necesario para defender los derechos de nuestros compañeros”, expresó Heber Ríos, el dirigente regional de Atilra en una entrevista con la radio Actitud 92.5 de San Miguel del Monte. Luego pidió que los dueños de la empresa láctea “muestren los libros y demuestren que no pueden pagar los sueldos del convenio de ATILRA”.
Con este debate de fondo, las partes se volverían a reunir el próximo miércoles a las 9:30.
Fábrica de lácteos, sus dueños tamberos, PYME familiar, hoy amenazados y extorsionados por el gremio ATILRA.
Terrible video de uno de sus dueños, con más de 70 años tiene que soportar esto.
Cuanta tristeza! pic.twitter.com/D6Q3UoT6pY
— Vasco Sallaberry (@VascoSallaberry) March 4, 2021
El portal InfoCañuelas, que viene siguiendo el conflicto desde el inicio, contó que en la reunión frente a la cartera laboral de la provincia de Buenos Aires “la parte empleadora trajo una propuesta gradual que no tuvo respuesta favorable del gremio. Ante esta situación el dueño de la empresa expresó la voluntad de cerrar y emitir telegramas de despido ante lo cual y dado el carácter de este nuevo conflicto, con el fin de preservar los puestos de trabajo, la producción y los derechos laborales, se dictó la conciliación obligatoria”.
El viernes por la noche, pese a esta medida de las autoridades laborales, el titular del Juzgado de Garantías 8 de Cañuelas, Martín Miguel Rizzo, rechazó el pedido de una restricción perimetral solicitada por Dardo Mayol para integrantes de su familia y un trabajador de la firma láctea, quienes se sentían intimidados por la presencia de unos 30 integrantes del gremio junto al portón de acceso a la planta industrial. El juez consideró que no había “condiciones objetivas” que ameriten prohibir la presencia del gremio frente al predio fabril.
Finalmente, cerca de la una de la mañana del sábado, los sindicalistas dejaron el lugar, según confirmó el presidente de la Asociación de Pymes Lácteas (Apymel), Pablo Villano.
La saga, que movilizó en buen número a vecinos de Udaondo y productores lecheros de toda la región en apoyo de la empresa, tendrá su capítulo judicial. Es que Mayol realizó una denuncia ante la fiscal Norma Pippo. Allí relató que en uno de los primeros días del conflicto se dirigió a la planta junto a su sobrina, Maira Denise Mayol, y que recibieron todo tipo de improperios. “Pagale a la gente, viejo garca”, aseguró que le gritaron. Además, al retirarse su sobrina constató que le habían tajeado la cubierta trasera de su auto, y que luego colocaron piedras delante del vehículo para impedir su desplazamiento.
Ese mismo día Mayol recibió la visita de un empleado que dijo haber recibido amenazas del gremio, que temía por su seguridad y la de su familia.

La fiscal se acercó ayer por la tarde al lugar y habló con los gremialistas con el propósito de identificarlos. Pidió requisar sus vehículos, pero ellos se negaron aduciendo que no se encontraba presente su abogado. “Un auxiliar de la Fiscalía se quedó en el predio. Si en el término de las próximas horas no acceden a identificarse, van a ser procesados por resistencia a la autoridad”, dijo a InfoCañuelas una fuente judicial.
Según esta versión, durante una recorrida por las instalaciones Pippo constató daños en candados, el circuito de cámaras de seguridad y un grupo electrógeno. Además, se levantaron huellas dactilares en uno de los depósitos donde se verificó el robo de quesos y dulce de leche.
La planta industrial, en este escenario, pudo comenzar a funcionar, aunque para el personal y los directivos resultaba “intimidante” la presencia del gremio junto al portón de acceso. Cesó esa inquietud en horas de la madrugada.
fotos: InfoCañuelas
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]]>La entrada Las pymes lácteas amenazan dejar los acuerdos de precios si no se les autorizan aumentos que compensen la suba de sus costos se publicó primero en Bichos de Campo.
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Pablo Villano, de la Asociación de Pymes Lácteas (Apymel), dijo que reclamaron al gobierno esa flexibilización y que desde el organismo les prometieron que una señal se daría antes del 31 de enero de 2021, cuando opera el vencimiento del programa oficial de control de precios.
“Sabemos que los lácteos son de primera necesidad. Pero al final ese costo lo terminamos pagando industriales y tamberos”, se quejó Villano.
El dirigente industrial dijo que las empresas del sector “tuvimos incrementos en rubros como plástico, aluminio, cartón y paritarias significativos, que fueron de 25% en promedio en lo que va de 2020. Lo que pedimos es poder trasladarlos (esos mayores costos) a precios”.
Tal como informó recientemente Bichos de Campo, según el INDEC la “canasta láctea” tuvo una inflación del 13,9% en el último año, cuando el rubro general Alimentos y Bebidas registró aumentos del 38,4%.
“Si no nos habilitan mayores precios lo que va a pasar es que muchas pymes salgan del ´canal controlado´”, advirtió el empresario.
Según Villano el aumento autorizado hasta ahora no llega al 10% y el retraso respecto de los costos es de cerca de 20/25%, en coincidencia con los datos difundidos recientemente por el OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea).
Además de las subas antes indicadas, hay que destacar que este año -por la pandemia y tal como le sucedió a tantos rubros- hubo complicaciones logísticas y sobrecostos por la necesidad de desdoblar turnos, por cumplir protocolos y evitar el personal de riesgo o contagiado por Covid. Esta situación adicional redujo la dotación de personal y obligó a contratar más personal o pagar horas extras.
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]]>La entrada Puro esfuerzo: En Pergamino, la pyme láctea Don Eugenio logró comenzar a vender leche en sachet “a un precio justo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero sus orígenes no son del todo lecheros. Él era contratista rural y ella profesora de inglés, hasta que en 1995 decidieron correr atrás de un negocio común. Así fue que se metieron de lleno en la lechería, adquiriendo las primeras vacas para elaborar mozzarella. Luego pasaron a hacer más variedades de quesos a medida que aprendían y se capacitaban. Actualmente elaboran 35 tipos de quesos.
Muchos años después accedieron a un terreno en el Parque Industrial de Pergamino, donde hoy funciona su planta de elaboración, y un laboratorio propio que les permite hacer los controles diarios que la leche necesita y junto a ellos trabajan, codo a codo, sus cuatro hijos.

Don Eugenio requiere cerca de 500 mil litros mensuales para su producción de quesos de masa blanda, semidura y dura, manteca, crema de leche, dulce de leche y quesos untables, todos productos que provienen de sus vacas de raza jersey. Y hace poco concretaron un sueño que tenían en mente desde hace tiempo: vender leche fluida, tanto entera como descremada, que en la primera semana de ventas fueron ofrecidas a 39 pesos la entera y a 41 pesos la descremada.
Cuando miran en perspectiva el camino recorrido, sienten un orgullo que les infla el pecho, porque aseguran que todo lo que lograron fue con esfuerzo propio y sin ningún tipo de ayuda. “Fue un sueño que se transformó en proyecto y realidad. Todos sabemos la situación del país, y no tuvimos ayuda de ningún tipo, aunque la pedimos a nivel municipal, a través de la secretaria de Producción, y en particular a los bancos, y todos nos ofrecían a tasas exorbitantes, entre el 50% y el 80% de interés. Imposible así llevar adelante un proyecto que encima te dará rentabilidad a largo plazo”, declaró Alfredo Trucchia a Bichos de Campo.
https://www.facebook.com/lacteosdoneugenio/photos/a.10150692568520080/10164242474535080/
En momentos de crisis en que no asoma ningún tipo de financiamiento para las Pymes, el matrimonio se enorgulleció de haber podido lograr la venta de leche ensachetada con recursos propios, y aseguró que lo hicieron porque “este es un momento en el que hay que sumar y no restar”. Por fortuna, las ventas resultaron exitosas y están envasando mucho más de lo que imaginaban.
El matrimonio destacó que ofrecen “un precio justo”, y aclararon que tienen una ventaja competitiva por ofrecer leche muy fresca, dada la cercanía de la planta de envasado y producción a la ciudad. La materia prima viene directo de su tambo ubicado a 23 kilómetros de la ciudad, en Acevedo, perteneciente al partido de Pergamino.
“Nosotros ordeñamos por la tarde, y a las 6 de la mañana del otro día ya se envasa; eso nos da un plus competitivo, por la frescura de la leche”, declaró Alfredo, quien agregó que hoy destinan 1.500 litros diarios al sachet, pero que la expectativa es que en 90 días alcancen los 5.000 litros por día.
El tambo, hoy manejado por su hija Belén y su esposo, fue montado en la década del noventa, en medio de una grave crisis del sector agropecuario; y a la producción de sus más de 245 vacas en ordeñe, se suma la leche de otras usinas y productores locales a los que le compran leche, también proveniente de raza jersey, como modo de alcanzar la producción diaria requerida.
“No tenemos créditos de capital de trabajo, que es precisamente lo que necesitamos para no tener una asfixia financiera. Muchas de las empresas que crecieron, lo hicieron por acomodo político. Nosotros tuvimos que poner nuestro propio capital, y no somos unos improvisados, tenemos 25 años en esto, y sin embargo, cuesta conseguir financiamiento”, se lamentó Alfredo.
Es que, cada vez que recuerda la inversión que requirió poder sumar la leche fluida a su canal de venta local, se amarga un poco. “No sólo necesitas la maquinaria, sino también los insumos, los cuales están diseñado para las grandes empresas, por los volúmenes de compras que te exigen. Nosotros no somos una empresa grande. Para que tengas una idea, sólo en insumos nos llevó una inversión de un millón y medio de pesos, mientras que todo lo demás nos llevó 15 millones de pesos”, manifestó.
Para poder hacer frente a esa inversión, relató que sigue trabajando campos como contratista rural, y todas sus ganancias obtenidas allí las vuelca a la fábrica. “Con Mireya nos levantamos cada día a las 5:30 de la mañana y nos vamos a trabajar la fábrica, donde nos quedamos hasta las 15 horas. Luego yo me voy al campo y ahí sigue la actividad”.
Alfredo contó también que en el campo apostó a otras actividades para agregar valor, tales como un criadero de cerdos, un establecimiento pequeño de engorde de hacienda vacuna y 500 gallinas ponedoras, cuyos huevos luego vende también en los nueve locales que tiene Don Eugenio en Pergamino.
Las tareas para llevar adelante Don Eugenio son diversas y sus cuatro hijos las tienen bien claras: Belén maneja la administración general y también se aboca a la elaboración de prepizzas, para que la oferta en los locales sea más diversa. Leonardo se abocó a sumar salames de producción propia bajo el nombre “Muy de Campo”. María Eugenia es diseñadora gráfica, tiene una imprenta con su marido en Junín, y es la encargada de la imagen visual de Don Eugenio, y del packaging de sus productos. Y María de los Ángeles, que es la mayor, está abocada al área de Compras y Control de Gestión, y en tiempos de cuarentena, coordina la venta online y el reparto de productos a domicilio.
Como ven, toda una familia funciona como un perfecto engranaje coordinado para que todo marche, haciendo de Don Eugenio una típica empresa familiar arraigada en el interior de Buenos Aires, y un caso de integración productiva, porque elaboran desde la materia prima hasta el producto final que llega a sus locales, empleando a muchas familias de modo directo.

La inversión más grande de Don Eugenio, según el matrimonio, es la de contar con un asesoramiento en recursos humanos de una consultora líder a nivel nacional, la cual les ha permitido obtener resultados positivos para el conjunto de su capital de empleados.
Además de los nueve locales que Don Eugenio tiene en Pergamino, cuenta con un puesto fijo en una feria de fines de semana en San Nicolás y distribuyen sus productos en comercios de ciudades del norte bonaerense y sur santafesino.
En 2015 obtuvo el premio a mejor queso de pasta semidura en el concurso Experiencias del Sabor, de la tradicional feria Caminos y Sabores, el cual tiene como objetivo prestigiar las producciones artesanales de la Argentina. La familia Suárez Trucchia también ganó en 2019 un premio Testimonio Clarín Rural en la última edición de la exposición rural de Palermo.
Pero sin dudas, lo más valioso que lograron fue poder hacer que sus hijos se quedaran en su terruño, aportando al negocio familiar, encontrando un camino próspero de negocio y fortaleciendo el arraigo familiar y local.
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]]>La entrada De nuevo pariendo: Productores denuncian las primeras bajas en los precios de la leche se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El productor Agustavo Augel explicó que algunas pymes lácteas, sobre todo las que abastecen a restaurantes o servicios de comidas, ya están comunicando una baja del 10% en el precio de litro de leche entregado en abril.
El dato fue confirmado por el analista Damián Morais, de edairynews.com, quien señaló que la caída sería de entre 5 y 10%.
Otros productores, como es el caso de Andrea Passerini, coordinadora de Lechería en Carbapo, indicaron que el rumor es que las empresas grandes alargarán los plazos de pago.
Todo esto es consecuencia de la profundización de la crisis económica por la cuarentena. Pero si estas versiones se confirman, se adelantaría un escenario de baja de los precios al productor, que era temido pero recién para la primavera.
Augel destacó: “Desde que arrancó la cuarentena a las Pymes se les cayó la venta, pero todavía no escuché que dejaran de levantar leche. Hay pequeñas industrias que derivan mercadería, se han estirado los pagos y viene algún que otro cheque rechazado”, comentó.
El productor dijo que, de todos modos, “en el primer trimestre de 2020 hay un incremento del precio y si sigue así tendríamos la misma producción que en 2019. El precio que marca SIGLEA (Sistema de información lechera) para marzo fue de 18 pesos. El problema se da en abril: las grandes industrias pueden vender en supermercados pero a las pymes se les complica y a mí que le vendo a una de ellas, me bajaron el precio. Me van a pagar 1,50 pesos menos”. Esto es casi 10% menos.
La situación podría profundizar además el visible proceso hacia una concentración de los tambos que se viene dando en los últimos años. Cabe recordar que el 75% de esos establecimientos producen menos de 3 mil litros por día, en una escala que los coloca en una situación delicada. Pero la crisis de la pandemia también descoloca a las Pymes lácteas, y esto agudiza la concentración en el plano industrial.
La situación sectorial fue analizada también por Damián Morais. El analista destacó que a la crisis económica local y mundial se suman los problemas de competitividad de la Argentina, previos a la pandemia. El país tiene salir a vender su producto en un mercado con menos poder de compra, y que se enfrenta con un crecimiento de la oferta global de 3% respecto de los niveles del año pasado.
Morais contó que esta temática fue analizada esta semana por los integrantes de la cadena en la reunión de la Funpel (Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea) , aunque no hay todavía una consenso claro respecto de qué medidas se deben tomar para fortalecer las ventas. Lo que sí está claro es que el panorama no es para nada auspicioso en tanto no se reactive la demanda interna y externa de lácteos.
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]]>La entrada Sabores y saberes: Silvia elabora quesos y quesillos en Trancas, como le enseñó su madre y como aprendió en sus sueños se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eso sucedió en 1942. Con ironía dice ahora Silvia: “¡Y después se les ocurrió poner tambo!”, porque asegura que para los productores de leche esta es la peor crisis que vive en toda su historia y no sabe cómo podrán sobrevivir. Simplifica como “una gran incertidumbre”.
Cuando se fundió COTAM, en el 2000, buscaron una salida para no tener que vender las vacas. Un ingeniero, en una reunión de Cambio Rural, le tiró la idea, cual “semilla”, de ponerse a fabricar quesos. Su mamá decidió capacitarse y sacaron un crédito. Luego crearon la marca y se pusieron a hacerlo.
Silvia, mientras estudiaba para ser docente de primaria, fue aprendiendo de su madre el arte de hacer quesos. Trabajaron todos los días de la semana, muchas horas diarias, para poder conseguir las habilitaciones.

Se presentaron en la “Expo Terneros 2000”, en La Rural de Tucumán, donde todo el mundo pensó que les iría mal por la ubicación que habían conseguido. Estaban lejos de donde pasaba la gente pero cerca de los animales, donde estaban todos los ganaderos de mejor poder adquisitivo de Tucumán. Les fue muy bien. Lindo ejemplo para la moraleja de que “no todo lo que brilla, es oro”. Esos productores se tentaron con sus quesos semiduros, común, con ají y con orégano, más su dulce de leche y vendieron todo.
“Al comienzo hicimos una compra de vacas a una experimental que nos estafó con vacas que resultaron con tremendos defectos y enfermedades. Tuvimos que venderlas a todas”. Las vendían –cuenta Silvia- porque habían caído en una crisis muy grande. Ellas siempre habían trabajado con vacas Holando Argentina, que dan gran cantidad de leche pero con menos tenor graso que las Jersey, que por esa época recién llegaban a Trancas. De modo que probaron mezclando la leche de ambas razas y la mezcla les derivaba en muy buenos quesos, ni secos ni muy grasos, y de exquisito sabor.
“Todo lo aprendí de mi madre –me dice, emocionada- y leyendo libros. Algunas recetas, de modo autodidacta”. Pero además los asesoraba el sabio Ingeniero Gauna para mejorar los quesos cada día.

Hoy Silvia tiene 20 vacas en ordeñe, y logra unos 15 litros diarios de leche por vaca. Muy bajo rinde, reconoce, por la poca pastura debido a la falta de agua que han sufrido. Inseminan con un toro Jersey actualmente, aunque van cambiando.
“Mi madre –sigue contándome Silvia- no sabía hacer los tradicionales quesillos. Mi abuela no quería hacer quesillos porque lleva mucho trabajo y las manos que los hacen suelen sufrir quemazones, porque el quesillo se hace cocinando la cuajada y luego amasándolo en caliente. Yo venía escuchando muchas teorías y un día decidí largarme a hacerlos por primera vez con 5 litros de leche. La primera vez me quedaron desabridos, porque les puse poca sal. Y seguí probando y ya mi madre se entusiasmó y nos pusimos a leer mucho y hacer muchas pruebas. Hasta que un día soñé con una receta y al despertarme la busqué en los libros que había leído y no estaba. Es como que en mis sueños hice una síntesis de todo lo que había escuchado y leído. Me puse a probar esa síntesis nueva que había soñado y al terminar me salieron riquísimos y tan especiales que tienen una textura diferente a todos los demás y comenzaron a gustar mucho. Hasta la cuarentena tenían muy buena salida”.
“Dicen que la técnica del quesillo nació de un olvido por parte de una madre que puso a su hija a preparar la cuajada, pero se le pasó de tiempo y se puso muy dura. Entonces se puso a cocinarla en agua con sal (salmuera) y al contacto con ésta, a unos 80 grados, la pasta del queso se puso ‘chiclosa’. No se corta, sino que la pasta se pone con una consistencia de hebras, bien hebrosa, y se estira como la mozzarella”, me explica.
A la pregunta de por qué se los llama quesillos, se suele contar en el Noroeste que al ver al quesillo con una forma tan rara, la gente que lo ve por primera vez pregunta: “¿Qué clase de queso es ese?” A lo que le responden “¡Qué si yo!”, por “qué se yo”. Y que así nació el nombre del “Que-si-llo”.
Pueden ser tanto de leche de vaca como de cabra, que es más difícil aún de hacerse. Es un queso fibroso que se hace con una técnica similar a la de la mozzarella, pero con fermento láctico natural. En cambio la mozzarella lleva fermento especial para la misma.
También se hacen quesillos con queso de cabra, pero al ser distinto al queso de vaca no alcanza con saber hacer aquellos para hacer éstos. Porque la leche de la cabra es más grasosa y la pasteurización, los márgenes y la sedificación se dan todos de distinto modo.
La porción de quesillo de “La sala vieja” pesa 250 gramos y se lo vende a precio mayorista a 105 pesos. La mayoría ha bajado a hacerlos de 75 o 90 gramos, para poder vender más, pero el valor del kilo está acordado entre todos los productores a unos 400 pesos al por mayor. Silvia tiene clientes de quesillos en Tafí Viejo, Yerbabuena, Alderete, Banda del Río Salí y Tucumán capital, pero ahora casi todos están cerrados por la cuarentena.
Silvia hace para ella, su familia y amigos, arrope de tuna, de higo, pero no de chañar, todas delicias para acompañar los quesillos, como también el dulce de leche especial que elabora bajo su marca “La sala vieja”.
Silvia repasa la vida de su emprendimiento familiar, que comenzó su hermano, Leonardo, antes que ella y me cuenta que fueron creciendo a pesar de los vaivenes históricos y de las interminables crisis de este país. Pero los 400 litros de leche que hoy producen no son suficientes para sostenerlo. En los comienzos producían mucho más. Los insumos siguen subiendo y las ventas siguen cayendo. Con la pandemia se les han caído las ventas al turismo, a los restoranes, vinotecas, sobre todo la venta de los quesos criollos y de los quesillos.
En este mundo tenemos que luchar en varios frentes de batalla. Silvia me dice: “Mi papá tiene 90 años y hoy lo cuido más que nunca. Pero además ayudo a una señora amiga que también tiene 90, a la que le hago las compras y los trámites. Vivimos a 25 kilómetros de la ciudad de Trancas y sólo allí hay cajeros automáticos. Ni hablar que hago malabarismos para pagar todos los impuestos y servicios”.
“Pero el Estado nos considera ricos y no se ocupa en ayudarnos a sostener nuestros emprendimientos para que nosotros podamos sostener las fuentes de trabajo”, se queja. Cuenta que además siempre reciben visitas de alumnos de escuelas a quienes les muestran cómo ordeñan, cómo hacen los quesos y les sirven una merienda. Otro hermano de Silvia, Juan Luis, se ocupa de la comercialización de los quesos y el dulce de leche.

Silvia hoy está sola con sus dos hijos. Hace muy poco que su admirada mamá, Emilia Loi, partió al cielo. Fue su gran maestra de la vida y en la elaboración de los quesos y el dulce de leche, con amor y total entrega. Por eso, para despedirnos, eligió la canción de Peteco en la que éste le cantó a las manos de su madre: Cómo pájaros en el aires, interpretada por su autor y Mercedes Sosa:
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]]>La entrada Cansados de escucharlo quejarse por el bajo precio de la leche, los hermanos Cassina ayudaron al padre a instalar una fábrica de queso azul se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La crisis puntal a la que hicieron referencia los hermanos Cassina fue la de 2007, pero podía haber sido cualquiera otra de la larga historia de desatinos de le lechería. ¿Y cómo se resolvió el dilema que atormentaba a su padre? Ni bien temrinó sus estudios, el mayor de los hermanos se puso a trabajar en el proyecto de levantar una fábrica de queso, que terminó siendo de queso azul (el viejo y querido Roquefort, pero no se puede decir) por recomendación de un amigo de su padre, que se ofreció a comprarles la producción.
“Agotados de la actividad tambera y de vender la leche a un precio que no creía justo es que se dio la posibilidad de dar este salto a la industria”, dijo Leandro a Bichos de Campo. La otra opción era cerrar el tambo, cosa que finalmente se evitó. En cañada Rosquín, la familia Cassina también hacía históricamente algo de agricultura.
Esa decisión de avanzar en la cadena de valor llevó a que Don Cassina y sus dos hijos manejen hoy una floreciente Pyme quesera, que se encuentra entre la decena de plantas dedicadas exclusivamente al queso azul que existen en el país. La empresa se llama Alloa, comenzó a funcionar en 2015 y en esa corta vida hasta ganó varias veces la cata de Queso Azul de Totoras, donde se premian los mejores quesos de este tipo en la Argentina.
Mirá el reportaje completo realizado a Franco y Leandro Cassina:
Los Cassina ahora utilizan en su planta toda la producción de leche de su tambo, e incluso compran un poco más de leche de otros tamberos, ya que “los últimos años se pudo vender bien el queso”, dijeron.
El proceso de agregado de valor no solo implicó cambios hacia arriba de la cadena. En el establecimiento primario también se buscó una genética para obtener una leche de calidad necesaria para elaborar el queso azul. En ese sentido, Don Cassina en los últimos años viene cruzando las tradicionales vacas Holando con otras de la raza Jersey, que tienen más bajo porte, para obtener así una cruza que llaman “Kiwi”. También compraron nuevas vaquillonas de esa misma raza, que produce más sólidos en la leche, rinde más transformada en queso y hace que el mismo sea un poco más cremoso. “Esto nos da cierta ventaja competitiva y hay que aprovecharla”, dijo Franco.




El tambo de 200 hectáreas tiene 380 vacas en ordeñe, pero la familia apunta a crecer hasta unas 430 para aprovechar la superficie que hay en el establecimiento. Mientras tanto, en el mismo predio donde está la fábrica hay una planta de silo donde almacenan todos los granos que producen ellos mismos. “Los convertimos en alimento balanceado que le damos a las vacas. Es decir, se va balanceado y vuelve leche”, describió Franco sobre el proceso.
Por todo lo demás, el proceso de este queso azul santafesino no tiene nada que envidiarle al francés. La fábrica recibe 14.000 litros diarios de leche, que se convierten en unas 800 hormas de 2 kilos de peso. El hongo madura dentro del queso a los treinta días de estacionamiento.




El de queso azul es, según los hermanos, “un mercado diferente al del queso cremoso o el queso de barra, porque quizás es más difícil de vender. Pero nosotros hicimos un buen trabajo y ahora estamos presentes en gran parte de la Argentina”, destacaron orgullosos, aludiendo a que su marca, Alloa, ya está bastante instalada para tan corto tiempo.
-Pero al final, ¿resolvieron el dilema de su padre?
-Antes como tamberos nos quejábamos de la industria, y ahora como industriales nos quejamos de los supermercados- contestó Franco con ironía.
Y agregó: “Quizás la solución pase por ponernos de acuerdo con algunos supermercados más chicos y poder compartir el precio. Nosotros de hecho compartimos ese precio. Parte de esa leche que compro es leche que traen productores acá, y entonces cuando yo vendo el queso les pago a ellos un precio diferencial al precio del mercado actual. Eso lo estamos haciendo actualmente”.
La entrada Cansados de escucharlo quejarse por el bajo precio de la leche, los hermanos Cassina ayudaron al padre a instalar una fábrica de queso azul se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Te lo avisamos: La industria láctea dice estar muy complicada por los altos precios de la leche y pide bajar las retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El dato frío es que la leche cruda, según el SIGLEA, llegó el mes pasado a promediar un valor de 15,15 pesos por litro, equivalente a 35 centavos de dólar. En lo peor de la crisis lechera los productores llegaron a cobrar 20 centavos de dólar. Luego de la devaluación de 2018, la recomposición del precio al productor fue tan violenta que se llegó a superar el valor histórico de 30 centavos de dólar por litro, aunque los dirigentes tamberos aclaran que en eso colabora también el retraso cambiario.
Ver En la cadena láctea se dio vuelta la tortilla: ahora gana el productor y pierde la industria
Como sea, los que antes lloraban hace un par de meses que ríen (si no se fundieron antes) y los que antes podían aprovechar los bajos precios de la leche ahora se lamentan, por la fuerte suba de sus costos. Es el caso de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL), que en un comunicado alertó a las autoridades “sobre la grave situación que enfrentará la lechería argentina en los próximos meses de no mediar acciones de parte del gobierno para que la crisis no sea tan grave”.
Según la posición de Apymel, que agrupa a medio millar de pequeñas y medianas empresas desparramadas por el interior y dedicadas sobre todo a la elaboración de quesos, si en junio el precio de la leche estaba a 0,35 dólares ahora ya llegó a 0,40. Esto implica que se hayan disparado además todos los costos de producción, ya que el valor teórico de una tonelada de Leche en Polvo de exportación sería ahora de 3.920 dólares y el de una tonelada de queso mozzarella sería de 4.200 dólares. ¿Y cuál sería el problema? Que a esos valores es imposible exportar, porque se ubican 30% por arriba del precio internacional de la leche y 35% en el caso de la mozzarella.

“La situación de los precios internacionales estuvo en baja por más de tres meses consecutivos, teniendo hoy una pequeña recuperación. Actualmente la referencia de los lácteos a nivel mundial es Fonterra, que ofrece leche por 3.070 dólares y quesos por 3.800 dólares”, precisó Apymel, como para dejar expuesto el descalce entre costos e ingresos. También pone el caso de Brasil, uno de los grandes destinos para la leche en polvo local, donde se pagan solamente 3.250 dólares por tonelada, por abajo de los nuevos costos de producción argentinos.
En este contexto, Apymel advirtió que “la Argentina es exportadora de lácteos y se aproxima una situación muy complicada en el corto plazo, inclusive antes de entrar a la primavera, donde habrá una sobreoferta de leche”. En otras palabras, pero sin decirlo, avisó a la cadena láctea que si no se logran exportar los excedentes, los precios al productor podrían volver a desplomarse.
No es lo que está sucediendo por ahora. Todo lo contrario. Entre enero y mayo de este año las exportaciones de lácteos se han reducido un 6% en volúmenes y también han caído las ventas la mercado doméstico, de 6% para los quesos y hasta 13% en la caso de las leches fluidas. Aún así, esto no ha servido de dique para los precios al productor, que no detuvieron su escalada.
Bajar de forma violenta los precios a los tamberos -que vienen de cuatro o cinco años de aguantar un ciclo de bajísimos precios-, no es lo que propuso Apymel, al menos no por ahora. En su comunicado lo que hace es llamar a las autoridades a reaccionar para evitar una nueva solución a lo Bonzo. Argumentó que “el sector necesita un plan que contenga una lógica sobre la exportación”, que incluya una mejoría de la competitividad no en base a la baja de los costos de la materia prima sino de los componentes impositivos.
“No podemos seguir con retenciones en lácteos, siendo un producto de gran valor agregado”, afirmó Apymel. Que agregó: “No es lo mismo producir un kilogramo de maíz que producir un kilogramos de queso, y por lo tanto no deberían tener las mismas retenciones”.
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]]>La entrada Pablo Villano: “La presión fiscal está esquilmando a las Pymes lácteas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2018 las pymes lácteas terminarán vendiendo 60 mil toneladas de queso, confirmó Villano a Bichos de Campo. “Un producto que representa valor agregado en origen, mano de obra en el interior, regionalidad y territorialidad”, destacó.
Pero aclaró que “hoy con las reglas de juego actuales estamos empatando en el exterior y adentro tenemos un mercado interno muy deprimido”.
“El poder adquisitivo de la gente se resiente y las paritarias nunca alcanzan la inflación. Un panorama súper complejo enfrentamos”, abundó.
Aquí la entrevista completa con Pablo Villano:
Villano destacó la importancia de las empresas que representa: “Ocupamos 5 mil puestos de trabajo en todo el interior y la participación en el mercado lechero es del 30%. Somos la única actividad en determinados pueblos. Esto tiene que hacer ruido”, argumentó.
Por último, el titular de APYMEL habló del nulo financiamiento y apuntó a todos los bancos: “No me digan que el sistema financiero no obtuvo sus réditos en estos años. Tienen que dejar de ganar una parte de los que ganan para sostener y ayudar a las Pymes con tasas accesibles. Esto hoy no ocurre”.
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]]>En una entrevista con Bichos de Campo, Alejandro Sammartino, subsecretario de Lechería, expresó su desacuerdo con el tono de aquella nota: “Me parece una visión un poco pesimista. Sacando las zonas como el oeste bonaerense, Rivadavia o General Villegas, donde los eventos climáticos pegaron duro, vemos una franca recuperación desde hace cuatro meses, con niveles de inversión en tambos e industrias que no se ven hace años, y con un clima de confianza diferente al de hace dos años atrás”, afirmó.
Consultado por las quejas por el cierre de tambos y la desaparición de los tamberos más pequeños, Sammartino también dijo que no estaba de acuerdo con dicha visión. “Las inversiones se están dando en todo nivel. Hoy está la línea 700 del Banco Nación, que permite a un productor chico tomar un crédito a 10 años para realizar una conversión. Además, hay que tener en cuenta que la falta de competitividad se da en todas las escalas”, señaló.
“Nadie duda de que los tamberos están sufriendo situaciones extremas y quebranto financiero. Personalmente recorrí más de 180.000 kilómetros de caminos, visitando diversas cuencas lecheras a lo largo de mis 18 meses de gestión. Entonces decir que este Gobierno estuvo ausente durante la crisis, cuando acompañamos desde el Ministerio de Agroindustria en las compensaciones y créditos, me parece injusto”, se defendió el funcionario.
Escuchá el reportaje completo a Sammartino:
El subsecretario de Lechería también replicó dichos de Fernando Córdoba, presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe (Meprolsafe), quien recordó que en febrero de 2017 el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, se comprometió a mandar 250 millones de pesos para préstamos, pero que todavía no habían visto un solo peso.
“El año pasado establecimos compensaciones, que son aportes no retornables, por 1.100 millones de pesos a todos los productores en situación de emergencia; le brindamos créditos a más de 9.500 tambos en todo el país. Además, comenzamos la gestión con líneas de financiamiento, donde el plazo más largo era de 3 años y 6 meses de gracia, pasando hoy a líneas con plazos de 10 años y 3 años de gracia. Hoy sólo se piden garantías hipotecarias para cuando las líneas de crédito son a 10 años; cuando las mismas son a corto plazo generamos nuevas herramientas de garantía como lo es el certificado productivo que otorga el Siglea, los controles lecheros oficiales o los contratos”, enumeró Sammartino.
Explicó que, en la entrega de créditos, “hay que trabajar en cada sucursal, ya que hay muchos cambios y no todas esas sucursales trabajan del mismo modo en la celeridad de otorgamiento o en los papeles que piden para armado de carpetas para acceso a créditos. La línea de créditos 700 del Banco Nación a 10 años tiene menos de 2 meses de vigencia. Por eso hay que seguir simplificando las trabas burocráticas que pudieran surgir”, reconoció.
Acerca de la dinámica de trabajo de la Subsecretaría de Lechería y de su visión sobre la cadena lechera, Sammartino identificó dos líneas de trabajo: “Una es el ordenamiento y transparencia del sector, ya que hay un trabajo pendiente en la informalidad, y la otra es el del trabajo en innovación y competencia, ya que no todas las industrias trabajan con los mismos niveles de compromiso”.
“Además, estamos armando reuniones sectoriales de cadena, donde están viniendo representantes de la Asociación de Supermercados Unidos y de la Cámara de Comercio China, mostrando los números, ya que ellos también sufren informalidad y el peso del Estado en la cadena. Por eso hay que hacer foco en el trabajo de buenas prácticas comerciales que hace Agroindustria en conjunto con Producción y la Secretaría de Comercio”, añadió.

En función de la desaparición de tambos durante las últimas dos décadas, que se aceleró en el último año de acuerdo a un informe de CREA, Sammartino comentó que “la inundación y la falta de caminos e infraestructura a la que no hicieron frente los gobiernos anteriores expulsó a muchos tamberos que hoy tienen ganas de volver. Si cambiamos esta falta de apoyo y que los productores vean que estamos acompañándolos con políticas concretas en obras, como estamos llevando adelante, vamos a recuperarlos”.
Por último, Sammartino hizo referencia a la escasa participación de la Argentina en el mercado internacional. Explicó: “En 2016, el peor año de la última década para la producción lechera, pese a que caímos 10%, seguimos siendo exportadores, vendiendo 300.000 toneladas”.
“Esta semana volvió una misión de pymes lácteas acompañadas por la Secretaría de Mercados de Agroindustria, con una gestión exitosa desde el Brasil, ya que supermercados de ese país están dispuestos a comprar mercadería argentina. Y respecto del convenio de cuotas de leche en polvo con Brasil, pedimos a ese país que Argentina tuviera las mismas condiciones que Uruguay. Ahora Brasil decidió que también Uruguay tuviera un sistema de cuotas como nosotros. Se amplió además el cupo, pasando de 4.600 a 5.000 toneladas, con la pretensión de que en 2018 se puedan liberar las cuotas, ya que es impensable pensar en un Mercosur con estas restricciones”, definió.
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