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La entrada Antes de irse, sin Ley de Semillas, Agricultura busca modificar la manera de controlar la bolsa blanca y el pago de regalías se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En concreto, el INASE convocó a una reunión especial de la Conase (Comisión Nacional de Semillas) para este jueves 28, buscando que los representantes de las entidades del sector agrícola aprueben dos propuestas que apuntan a establecer un nuevo ordenamiento en el mercado local de semillas. El aval de los privados sería “no vinculante”. Pero en el macrismo en retirada creen que sería respaldo suficiente como para modificar tanto el régimen vigente en materia de “uso propio” y el controvertido sistema BolsaTech, que administra hasta ahora el cobro de regalías por la tecnología Intacta, que pertenecía antes a MOnsanto y ahora es propiedad de Bayer.

Los dos puntos en discusión que propuso Raimundo Lavignolle, el titular del INASE, a los miembros de su consejo asesor son, en lenguaje críptico, “el proyecto de implementación de la Resolución 338/06 y la renovación de la Resolución 207/16”. Veamos de qué se trata cada cosa:
En el primer caso, la Resolución 338/06 fue firmada en su momento por el ex secretario MIguel Campos, una docena de años atrás, pero nunca fue reglamantada por el INASE. Su breve articulado dispone que “no se requerirá la autorización del obtentor de una variedad vegetal protegida conforme lo establece el Artículo 27 de la Ley 20.247 (la ley de Semillas vigente), cuando un agricultor reserve y use como simiente en su explotación, cualquiera sea el régimen de tenencia de la misma, el producto cosechado siempre que la nueva siembra no supere la cantidad de hectáreas sembradas en el período anterior, ni requiera mayor cantidad de semillas que la adquirida originariamente en forma legal”.
¿Qué quiere decir? Que el derecho al Uso Propio de los agricultores está garantizado siempre y cuando siembren todos los años la misma cantidad de superficie con las semillas compradas originalmente y sus sucesivos vástagos. Es decir que si Pirulo compró semilla certificada de una determinada variedad para sembrar 100 hectáreas, al año siguiente podrá guardarse semilla de ese mismo lote, pero para sembrar solamente 100 hectáreas y no 500 hectáreas.
Ver La Ley de Semillas agoniza otra vez, porque no fue incluida en la maratónica sesión de Diputados
En otras palabras, el equipo de Etchevehere quiere poner límite a que, al amparo del derecho al Uso Propio, algunas empresas agrícolas cometan abusos y multipliquen semillas certificada sin límites, sin pagar regalías a sus obtentores. La creencia de los funcionarios salientes es que allí se esconde buena parte del activo negocio de la “bolsa blanca”, que es la semilla no certificada que se vende cada año en el mercado sin pagar regalías.
La segunda reforma que propone Agricultura tiene que ver con el sistema BolsaTech. Cerca de Etchevehere afirman que ese sistema, que fue creado por la ex Monsanto para asegurarse el cobro de regalías por su soja Intacta y ante el rechazo oficial se transformó en un mecanismo administrado por las Bolsas de Cereales, podría ser reemplazado por otro régimen de control más “inteligente” sobre el mercado de semillas, que no sea solo limitado a esa variedad sino que abarque a todos los germoplasmas de soja y a sus tecnologías transgénicas asociadas. y también a otros cultivos.
El Bolsatech, en rigor, durante todo este tiempo continuó siendo costeado desde las sombras por la ex Monsanto (que enviaba gratuitamente los reactivos necesarios para testear toda la cosecha de soja a los laboratorios de las bolsas y otros centros habilitados). Los resultados eran enviados al INASE, que luego informaba a la dueña de la tecnología, que eventualmente así terminaba intimando judicialmente a los productores que no habían pagado por la tecnología Intacta.
¿Y qué cambio desde entonces? En el Ministerio se muestran sorprendidos por la eficiencia del SISA (el sistema unificado de Información Agrícola), que administra la AFIP a partir de los datos recabados de los productores, y que se alimenta también de las declaraciones sobre la compra de semillas certificadas. En base a esa información, Agricultura afirma que se pueden detectar situaciones sospechosas, sobre todo en el rango de empresas de mayor tamaño, y a partir de allí hacer controles dirigidos para detectar el uso de semilla ilegal. Este sistema, además, podría ser pagado con recursos propios del INASE, según se estima.
Desde la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) rechazan la posibilidad de avanzar en esta reforma del Bolsatech, de seguro por temor a que esos nuevos controles terminen malográndose y queden solo en promesas. Si así fuera el Bolsatech se caería y quienes buscan cobrar regalías se quedarían sin el pan y son la torta.
De todas estas opciones se debatirá el jueves.
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]]>La entrada Malestar argentino por una denuncia de Bayer: Frenaron la exportación de semillas de colza hasta que todo se aclare se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lavignolle, que ordenó suspender oficialmente todas las exportaciones de semillas de colza hasta tanto se aclare este entredicho, se mostró molesto con la empresa alemana que adquirió Monsanto y con ella el negocio de producción de semillas en contraestación de Dekalb, la semillera del grupo. “Vamos a buscar toda la información y se tendrán que rectificar, porque en la Argentina no se contaminó esa semilla”, destacó.
El malestar argentino se originó porque, primero, no hubo una comunicación formal por parte de Bayer/Monsanto del hallazgo de colza “contaminada” en tres lotes de semillas de colza vendidas en Francia y Alemania bajo la marca Dekalb. La noticia llegó a oídos de las autoridades por el mismo cable de la agencia Reuters fechado en París el miércoles pasado.
Ver cable original de Reuters con la denuncia de Bayer/Monsanto
En segundo lugar molestó que Catherine Lamboley, la directora de operaciones de Bayer para Francia, al dar a conocer el episodio sugiriera que la contaminación podría haber llegado desde Argentina, donde se produjeron esas semillas. “Decidimos detener de inmediato toda la producción de semillas de colza en Argentina”, dijo incluso a Reuters la directiva de Bayer.
Aunque en realidad la proporción de contaminación de esas semillas resulta insignificante (es de apenas 0,005% del volumen, por lo que es considerada incidental y no dolosa), la firma se vió forzada a retirarlas del mercado y anunció que indemnizará con unos 20 millones de euros a los productores franceses y alemanes que ya la habían sembrado sobre unas 11.000 hectáreas en ambos países. Es que las trazas halladas correspondían a una variedad de colza transgénica habilitada en Canadá pero prohibida tanto en Europa como en la Argentina.
Lavignolle explicó que desde hace mucho tiempo la Argentina recibe semillas parentales de colza desde la Unión Europea, que son multiplicadas en campos locales para generar una oferta mayor de semillas, que vuelven a exportarse a Europa y se vende a los productores. Este negocio de exportación de semillas “en contraestación” tiene múltiples controles de los organismos reguladores, debido justamente a los peligros de contaminación.
En el caso de la colza que se multiplica para Europa, todas las semillas “parentales” son controladas dos veces, a su salida de Europa y luego en su ingreso a la Argentina, en el Instituto de Biotecnología del INTA. Amparándose en esos análisis, el titular del INASE destacó que “este lote de semillas, como todos los demás, salió certificado bajo ese sistema”.
“Si hubiera habido un problema vino de allá”, aseguró Lavignolle, que destacó que la Argentina es un país donde jamás se autorizó ni siquiera un ensayo de colza transgénica y por lo tanto es considerado un país libre de ese OGM. Las superficies sembradas con esa oleaginosa aquí son muy marginales.
Como ejemplo de que los controles funcionan bien, el funcionario citó que el año pasado ya se había rechazado una carga de semillas parentales de colza que llegaron de Europa con rastros de ese mismo transgénico. La carga también correspondía a Dekalb.
“Estamos tratando de identificar con precisión de qué lote salieron las semillas que ahora se cuestionan, pero estamos seguros de que aquí no hubo contaminación porque la multiplicación se realiza en campos rodeados por muchos kilómetros de trigo”, abundó Lavignolle.
Los embarques de las semillas listas para sembrar desde la Argentina a Francia se realiza usualmente en enormes bolsas llamadas “big bag”, que porten entre 500 y 700 kilos. Una de las hipótesis que maneja el INASE es que la contaminación finalmente se produjo en Europa, a la hora de fraccionar esa carga en envases más pequeños. Incluso en este caso cabe la posibilidad de que haya habido un “blendeado” (mezcla) con semillas de origen español, según una información que ahora deberá analizarse.
Lavignolle consideró que hay muchas más chances de que esa contaminación incidental se haya producido dentro del continente europeo porque ya hubo antecdentes. Por ejemplo, el hallazgo previo de esa colza transgénica en Gran Bretaña en 2015. “Vamos a hacer un informe para demostrar que el problema no es nuestro sino de ellos”, repitió.
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