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La entrada El cabañero Marcelo Treachi protagoniza una revolución ganadera que incluye muchos cambios: De las vacas a la ovejas, de la Holando a la Dorper, de Buenos Aires a Santiago se publicó primero en Bichos de Campo.
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Treachi estudió primero en la escuela agrotécnica de Vedia, que era de una cooperativa de tamberos que tenía una fábrica de quesos. Después cursó la carrera de veterinaria en la ciudad de Buenos Aires. Pero cuando estaba en cuarto año de la facultad, fue convocado por Santiago Di Tella para ser asesor genético de la Cabaña Los Nogales en su remplazo, por cuatro años, porque se iba a Estados Unidos.
“En 1985 comenzamos allí con la importación genética. Hicimos muchísimas transferencias embrionarias, porque era la época en que comenzaban a hacerse las transferencias móviles. Yo asignaba a qué vacas se les podían hacer las transferencias y los servicios de esas vacas. Me reportaba directamente a Guido Di Tella (el ex canciller, a la vez productor lechero) y acumulé una experiencia laboral y de vida muy importante. Me volví a Vedia, me casé y pasé a ocuparme del tambo familiar y otros emprendimientos agropecuarios”, rememora Marcelo.
En Vedia alquiló en 1990 otro campo para agrandar el tambo de su abuelo. Y en 1994, levantó una fábrica de quesos sobre la ruta 7, que debió cerrar cuatro años después cuando su principal comprador se presentó en convocatoria de acreedores. Se reinventó haciendo agricultura y engorde de novillos en Feed Lot. A fines de 2001, vendió todo mis novillos y compró un campo en La Pampa, que en 2003 también vendió en busca de nuevos desafíos.
-¿Y fue así como llegaste a Santiago del Estero?
-En 2004 decidí instalarme y desarrollar un feedlot en Santiago del Estero, una tierra de oportunidades con mucho potencial, donde estaba todo por hacer. Producía novillos de calidad para todo el norte. En ese mismo año logré vender la fábrica de quesos a Miguel Nucete, así que en 2005 mi familia se instaló en Santiago capital.
Mirá la entrevista con Marcelo Treachi:
Treachi se vio obligado una vez más a reinventar su negocio agropecuario cuando el gobierno de Néstor Kirchner cerró las exportaciones de carne vacuna en 2006 y los precios de la hacienda se desmoronaron. “Me agarró con 2000 novillos encerrados en en el feedlot y todavía lo estoy maldiciendo. Lo fui desarmando y compramos una buena superficie sobre la ruta 176, a 15 kilómetros al norte de La Aurora”.
Fue ahí que a su primer cambio le sumó una segunda gran decisión: pasar de ser un productor de bovinos a serlo de ovinos.
“Empecé a pensar en cambiar hacia una actividad que vinculara a mis dos hijas con lo agropecuario. Y pensé en las ovejas, porque son más fáciles de transportar a las exposiciones y a mis hijas les iba a encantar. De paso, yo podía continuar con mi pasión por la genética, pero ahora en ovinos”, relató Marcelo.
-¿Y cómo fueron aquellos comienzos con las ovejas?
-De entrada compré ovejas en general, sin pedigree, para evaluar cómo las podía manejar en este ambiente. Así nación en 2015 nuestra Cabaña La Aurora del Monte, a la que inscribí a nombre de mis dos hijas, María Clara (21) y Felicitas (18). Después compré Dorper de segunda y tercera generación. Hoy ya tengo, de cuarta.

-Todos están hablando de la raza Dorper…
-La Dorper es una raza rústica, sin lana, para la producción de carne, generada en zonas desérticas de Sudáfrica y que para estas zonas norteñas se comportan como una “4 x 4”. No necesita de esquila, tiene una gran resistencia a los parásitos. Consume mucha fibra y en el norte, que tenemos una época del año con mala calidad de fibras, la consume sin disminuir mucho su condición corporal.
-¿Es la única raza que trabajás?
-No. Luego agregué Hampshire Down puro, de pedigree. Ésta es una raza inglesa, carnicera por excelencia, la número uno del mundo en calidad de carnes, por su “marmoreo”. Sería la Angus de las ovejas. Es más apropiada para la pampa húmeda, pero se adapta perfectamente en el norte. En Argentina importamos genética de Dorper, pero en cambio, en genética de Hampshire, nuestro país es líder en Sudamérica, nos hemos convertido en proveedores de genética de élite, a Paraguay, Brasil y Uruguay. Ya están viniendo también de Perú, Bolivia y Colombia. Somos vendedores de genética Hampshire para Sudamérica. Hasta criadores de Sudáfrica nos siguen en esta raza. Se acaba de rematar una borrega Hampshire en 30.000 dólares. Y la cosa cambió, en la actualidad no conviene invertir en animales de doble propósito porque el mundo camina hacia la especialización. O te dedicás a producir carne o leche o lana.
-Decís que en el norte muchos tienen ovejas para autoconsumo, pero pocos son productores de ovejas. ¿Falta mucho para que todo se profesionalice un poco más e incorporen mejoras genéticas?
-Sí, falta muchísimo para que se transformen en productores. La ley ovina ayuda mucho a que el productor compre un animal de mejor calidad, y al comprar un reproductor caro, lo cuida. Porque a ese no lo va a cruzar con un animal regular. Este rubro requiere de un tratamiento personal pero con capacitación, lo cual escasea. Pero genera arraigo, porque la oveja mejora el suelo del campo, permite arrancar con baja inversión y tiene un rápido retorno. Además, sobra mercado porque se vende todo.
-¿Y existe en el norte del país un mercado para tu negocio de cabañero, que es vender reproductores?
-Hay exposiciones locales y nacionales a las que concurrimos y además estamos analizando los remates virtuales. Una cosa es proveer genética a los productores que recién se inician, y otra cosa es si proveés genética de élite, que es un negocio mayor. Algo importante también es que ahora los criadores de las razas Dorper y White Dorper tenemos nuestra propia asociación, de la cual soy cofundador.

-¿Y será Santiago del Estero tu lugar definitivo?
-Me acabo de comprar un campo en Colonia Dora para trasladar mi cabaña ovina. Además un amigo en esta misma zona me consultó para comprarme algunas ovejas con el fin de regenerar su suelo donde cultiva alfalfa. Le propuse asociarnos y ya tenemos 300 ovejas. De paso, estoy trabajando allí para hacer absorción de ovejas generales con Dorper. Santiago del Estero es una linda ciudad para vivir y en la provincia los calores extremos no son tantos, van del 15 de diciembre al 15 de enero. Acá queda mucho por hacer. Y criar ovejas te da muchas satisfacciones cotidianas y tanto a mí como a mis hijas nos llena de felicidad.
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]]>La entrada Tommy Fogg comenzó a criar ovejas para hacer algo con sus hijos y ahora es un gran impulsor de la actividad ovina en Entre Ríos se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Yo soy consignatario de hacienda, trabajo mucho fuera de casa y quería un negocio que pudiera incorporar a mis hijos, que los entusiasmara, que les despertara el amor por el campo”, explica este productor y cabañero de la raza Hampshire Down y de huevos de gallinas en libertad ubicado en Gualeguaychú.
Más allá de su proyecto propio, Fogg considera que en el sur de Entre Ríos el sector ovino está en su mejor momento gracias al trabajo fuerte que están haciendo las cabañas y que se ha reflejado en las últimas exposiciones, tanto en las diferentes razas como en el hecho de que ha aumentado el stock de ganado ovino y la cantidad de unidades productivas.

En cuanto a números, la Provincia posee 630.000 cabezas (4% del rodeo nacional) y hay 13.000 productores con majadas registradas. A nivel nacional el consumo es de 1,5 kilos de carne por habitante por año (a nivel provincial no hay todavía datos certeros).
Desde las sociedades rurales de la zona han realizado un pedido al Gobierno para eliminar el costo de obtener la señal (que es una inversión alta para un productor chico) y simplificar el tema de los trámites para así tener a todos los productores en regla, que se estima que son el doble de esos 13 mil registrados. Por ahora han logrado que desde el gobierno provincial se envíe un proyecto de ley del que apunta a concretar el pedido.
“En 2018 desde la Sociedad Rural de Gualeguaychú iniciamos un ciclo de charlas para los productores yendo a cada pueblo para asegurarnos de que vinieran”, cuenta, “porque veíamos que el 95% de los productores de la zona tenía menos de 100 cabezas con lo cual entendíamos que le iba a costar moverse hasta las ciudades, así que junto al INTA y a la Agencia de Desarrollo de Gualeguaychú dimos capacitaciones e información sobre Ley Ovina”.
Además, hace poco lanzaron una diplomatura con la Universidad de Lomas de Zamora (con quien ya tenían un convenio por otras actividades) que dura 6 meses y la puede tomar cualquier productor. Es arancelada pero se han otorgado becas.

En relación a los problemas que atraviesan los productores de la zona, Fogg destaca que “son los mismos de todo el país”: depredadores naturales como zorros, perros asilvestrados, caranchos y, sobre todo, que no existe todavía una cadena de comercialización.
“Hoy en nuestra zona tenemos un frigorífico pero faltan los otros eslabones de la cadena comercial, aunque entendemos que está en vías de armado así que creemos que el sector va a dar un salto muy grande”, dice con entusiasmo. “La idea es tener carne ovina en las góndolas, ese es nuestro objetivo final y para eso nos falta armar los eslabones, como los puntos de venta (carnicerías que trabajen con ovinos) y también que haya recriadores, engordadores o compradores de gordos, o sea que no solo sea alguien que produce y faena”.
“Esperemos que los productores se acostumbren a vender a través del frigorífico. Es un proceso de concientización porque el trabajo formal es el futuro, dado que así puede llegar a distintos puntos de venta de todo el país, respetando todas las reglamentaciones”, reflexiona. “De esta forma, los productores van a poder tener más animales porque el volumen de la demanda será mayor”.

En la zona preponderan las razas carniceras como Hampshire Down, Texel, y varias majadas que antiguamente eran de base Corriedale y hoy están cruzadas con las carniceras. También hay algunas cabañas de Romney Marsh, que es de doble propósito (carne y lana). Tambos hay muy pocos y la leche se usa para elaborar quesos y otros subproductos. La producción ovina hoy es 100% a pasto, porque la oveja se cría en campos naturales.
“Desde la Sociedad Rural y junto a los productores más involucrados creemos que es una producción que viene avanzando, que los números económicos son buenos y que compiten con cualquier otra actividad rural”, asevera Fogg. “Sí es cierto que requiere mucho trabajo pero es una producción que sigue el camino que hizo el cerdo hace unos años donde vamos a migrar del consumo aislado al consumo de carne ovina trozada disponible en supermercados y carnicerías. Es un cambio de hábito”.
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]]>La entrada Empezó como un hobby y terminó vendiendo carneros de la raza Dorper por varios millones de pesos se publicó primero en Bichos de Campo.
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El sábado pasado su cabaña El Tacurú, ubicada en Tacural, Sante Fe, puso en venta 60 animales a través de la web de Canal Rural. Un borrego de 11 meses lo vendió en nada menos en 2,4 millones de pesos y una borrrega llegó a cotizar a 1,87 millones de pesos. Según cuenta, es todo un récord para cualquier raza ovina en el país y están averiguando si no lo es también para la Dorper a nivel mundial.
Pero este no es el primer récord que logra Toldo criando ovinos. Uno de los animales que trajo en 2017 desde Nueva Zelanda, cuando comenzó con esta actividad, se transformó en el primer y por ahora único Gran Campeón de la raza en la Exposición de Palermo. Ese animal también es el padre del que ahora hizo el récord en el remate.

Toldo cuenta que no se dedica a full a criar ovejas. “Es un hobby que hacemos con mucha pasión y por eso fluye tan bien”, aclara. Su principal actividad es estar al frente de una empresa que brinda servicios en la producción de forrajes. En efecto, es actualmente el presidente de la Cámara de Contratistas Forrajeros. Además con su familia hace agricultura y algo de ganadería.

Le preguntamos por qué se dedicó a desarrollar en particular esta raza ovina y dijo que lo hizo porque le gustó. Explicó que los Dorper son animales “muy bonitos, con la cabeza y el cuello negros y el resto blanco”.
Respecto de las características de la raza contó que es “originaria de Sudáfrica, donde la condiciones climáticas son similares a las del país, es carnicera, son animales rústicos, de conversión muy buena, cualquier alimento le funcionan bien y tiene pocos requerimientos de pasturas. Además se adapta muy bien al centro norte del país”.
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