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La entrada En octubre el impuesto que más creció fueron los derechos de exportación gracias a las “retenciones anticipadas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El mes pasado la recaudación por derechos de exportación, que se explica casi en su totalidad por aportes realizados por el sector agroindustrial argentino, fue de 92.820 millones de pesos, una cifra nominal 135% mayor que la registrada en el mismo mes de 2020, cuando en el último año la inflación oficial fue del 52,5%.
El gobierno, además de ampliar el cupo tácito de exportación de trigo y maíz 2020/21, promovió el mes pasado la registración de Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de ambos cereales para la campaña 2021/22 con el doble propósito de incentivar la recepción de “retenciones anticipadas” e ingresar divisas.
La resolución 78 del Ministerio de Agricultura, vigente desde octubre de 2019, determina que los exportadores de productos agroindustriales están obligados a abonar al menos el 90% del derecho de exportación correspondiente dentro de los cinco días hábiles desde la registración de las DJVE, lo que implica, en los hechos, que el impuesto debe pagarse por adelantado.
El total recaudado por derechos de exportación en octubre pasado es una cifra tan abultada que equivale al 45% de lo ingreso en concepto del impuesto a las Ganancias por operaciones realizadas en el mercado interno.
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]]>La entrada Crece la recaudación de los impuestos al comercio exterior, que son los que aíslan a la Argentina del resto del mundo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En marzo de 2021 la recaudación por derechos de exportación –generada en su mayor parte por colocaciones de productos agroindustriales– fue de 71.243 millones de pesos, una cifra 145% superior a la registrada en el mismo mes de 2020 cuando la inflación oficial en el período fue de 40,7%.
La suba se explica tanto por el aumento de los precios internacionales de los productos agroindustriales exportados por la Argentina como por el comienzo de la campaña comercial 2020/21 de productos del complejo sojero.
Vale recordar que a partir de lo determinado por la resolución 78 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, vigente desde octubre de 2019, los exportadores de productos agroindustriales están obligados a abonar al menos el 90% del derecho de exportación correspondiente dentro de los cinco días hábiles desde la registración de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE), lo que implica, en los hechos, que el impuesto debe pagarse por adelantado.
De las 5,01 millones de toneladas de productos agroindustriales registrados en marzo pasado, el 65% corresponde a embarques de poroto, aceite y harina de soja, seguidos luego por maíz y trigo.
Por otra parte, el IVA aplicado sobre los productos importados sumó el mes pasado 100.209 millones de pesos para registrar un crecimiento interanual del 127%, al tiempo que por derechos de importación y tasa de estadística se generaron otros 29.189 millones de pesos (+114% que en marzo de 2020).
Es decir que, ya sea por el impuesto que desincentiva las exportaciones como por los tributos que encarecen las importaciones –entre las cuales se incluyen muchos equipos e insumos necesarios para producir bienes y servicios exportables–, el funcionamiento de la “maquinaria estatal” se sustenta de manera creciente sobre los sectores generadores de divisas, que son, precisamente, el único vínculo que la Argentina tiene actualmente con el mundo, dado que la nación se encuentra en cesación de pagos y ni siquiera está en condiciones de pagar una deuda asumida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la gestión de Mauricio Macri.
El impuesto de mayor recaudación, el IVA aplicado a productos comercializados en el mercado interno, sumó el mes pasado 150.381 millones de pesos, una cifra 51,6% superior a la registrada en marzo de 2020 y en línea con el nivel de inflación minorista real, dado que el IPC oficial (40,7%) se encuentra “contenido” por el programa de precios máximos implementado de manera forzosa por el gobierno nacional (denominado “Precios Cuidados”).
En tanto, el impuesto a las Ganancias sobre ventas internas (DGI) recaudó el mes pasado 126.543 millones de pesos, una cifra 72% mayor que la presente en marzo de 2020 y que probablemente refleje al costo inflacionario real que debieron asumir las empresas en el último año.
El impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuenta Corrientes sumó el mes pasado 49.549 millones de pesos (+53%), al tiempo que los tributos sobre combustibles generaron 23.871 millones de pesos, una cifra 100% superior a la del mismo mes de 2020, gracias al ajuste de precios de los combustibles promovido en las últimas semanas por YPF, compañía energética controlada por el Estado argentino.
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]]>La entrada Para pensar: Una buena campaña agrícola puede ser la “bala de plata” que le permita al gobierno salvar las elecciones legislativas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Adicionalmente, si bien aún falta un buen tramo para definir el resultado de los cultivos de maíz y soja de siembra tardías, la campaña climática –marcada por el fenómeno Niña– no resultó en general ser tan perjudicial como se preveía (aunque algunas regiones productivas fueron muy afectadas por la falta de agua).
En ese escenario, es muy probable que el ingreso de divisas generado por las exportaciones de cereales y productos oleaginosos, que en 2020 fue de 20.174 millones de dólares, sea sustancialmente superior este año.
“Históricamente se ha dicho que, en más de una oportunidad, una buena cosecha salvó al país. Los problemas actuales de la Argentina son demasiado profundos como para pensar eso. Sin embargo, aunque no se salve el país, hay pocas dudas de que el cambio en las condiciones internacionales desde fines del año pasado y las recientes lluvias se han combinado para ayudar al gobierno en un año electoral. Si no se salva el país, ¿al menos que se salven las elecciones?”, se preguntó el último informe de la consultora económica Invecq.
Un mayor ingreso por exportaciones agroindustriales generaría, vía retenciones, un aumento de los recursos tributarios para expandir el gasto público con el propósito de intentar beneficiar a los candidatos oficialistas en las elecciones legislativas de octubre próximo. Una muestra de eso ya se observó en el pasado mes de enero.
El mayor ingreso de divisas, además, podría ayudar al gobierno a sostener la “pax cambiaria” que se observa desde hace algunas semanas en los mercados paralelos.
“Pero, al mismo tiempo, también implica una ayuda muy importante para lo que parece ser la nueva estrategia del Ministerio de Economía en cuanto al ritmo de devaluación oficial. Con un mayor caudal de dólares, el Banco Central (BCRA) tendría más espalda para permitir un atraso cambiario que ayude al gobierno a morigerar la inflación, que en los últimos meses ha mostrado valores muy preocupantes. Esta variable es clave para el gobierno de cara a las elecciones a las que quiere llegar con una recuperación del salario real perceptible por el público”, expone el informe.
No se trata de una buena noticia para el sector exportador en general y el agroindustrial en particular, dado que un mayor retraso cambiario con aceleración inflacionaria implicaría un crecimiento de la “retención cambiaria”, es decir, que la cantidad de pesos argentinos recibidos por cada dólar exportado sería cada vez menor en términos proporcionales.
En tal coyuntura, la mejor estrategia defensiva estaría representada por el atesoramiento del dólares en el mercado bursátil (“dólar MEP”) o bien la compra de insumos, equipos o tecnología con componentes dolarizados.
Por el “efecto susto” la recaudación por derechos de exportación creció más de un 230%
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]]>La entrada Ante la certeza de que subirán las retenciones, en la transición hacia Alberto se aceleran notablemente las ventas de granos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es un clásico de todos los recambios presidenciales o cuando se escuchan rumores de modificaciones en los Derechos de Exportación o retenciones: las agroexportadoras se apuran a declarar sus ventas al exterior, pues así congela el valor de cada negocio y también el porcentaje del tributo. La novedad en esta ocasión es que los productores también se apuran a vender su mercadería, descontando que en 2020 cobrarán menos por ella que ahora.
En este contexto, la BCR reveló este fin de semana, en base a datos oficiales, que las compras anticipadas de maíz de la nueva campaña (el cultivo se cosecha entre mayo y julio del próximo año) alcanzaron un nivel récord, al posicionarse en casi 13 millones de toneladas. Esta cifra superó en tres veces la adquisición promedio a igual fecha de los últimos tres ciclos agrícolas.

Este nivel de compras significaron hasta el momento la adquisición del 26,8% de las 47 millones de toneladas previstas para la cosecha de la campaña 2019/20. Es decir que si acaso el 10 de diciembre Alberto decide imponer retenciones a la forrajera del 20% (más del doble que las actuales y las mismas que regían durante el kirchnerismo), ya una cuarta parte de la cosecha por venir esquivará ese aumento impositivo, pues usualmente las grandes cerealeras declaran de modo parejo sus Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), que administra el Ministerio de Agricultura.
Lo mismo sucede con la soja, aunque en menor proporción porque este grano ya tributa elevadas retenciones, del 18% más 4 pesos por dólar exportado. En el caso del maíz, el trigo y el resto de los granos de exportación, lo único que se paga es este último tributo de 4 pesos por dólar, reimplantado en agosto de 2018. Eso equivale hoy a un 8%.
Decíamos que con la soja también hay anticipo de ventas. Las compras de la industria aceitera y la exportación se ubicaron en su punto más alto en siete años, con 8 millones de toneladas ya comprometidas por los productores que recién comenzarán la cosecha en abril o mayo.

“Además del abultado volumen de compras que ya representa el 15% de la producción nacional estimada, es destacable la gran proporción de estos negocios que ya tienen precio firme”, remarcó el trabajo realizado por los especialistas de la BCR, Franco Ramseyer y Desiré Sigaudo.
De las 8 millones de toneladas de soja ya compradas, 2,8 millones de toneladas corresponden a exportadores, lo que equivale a más de un tercio de las compras totales, y que “acompañan a un ritmo de DJVE también muy adelantado”, añadió el documento.
Lo que debería suceder en estos casos, ante periodos de incertidumbre tan largas, es que Agricultura cierre el registro de DJVE hasta que se conozca el nuevo nivel de retenciones. Pero no sucede en esta caso primero porque el tema seguramente siga siendo debatido dentro del nuevo gobierno y porque en el Ministerio ni siquiera se conoce el nombre de quien sucederá a Luis Miguel Etchevehere, y por lo tanto no ha comenzado todavía una transición.
En 2007, cuando Cristina ganó las elecciones para suceder a Néstor Kirchner, hubo una situación semejante: se especuló con una suba de retenciones que finalmente se concretó un mes más tarde. Cuando finalmente los Kirchner subieron el tributo a 35%, la mitad de la cosecha ya había sido anotada con la alícuota anterior. Esto dio origen en el Congreso a la llamada Ley Martínez Raymonda, con la que el Estado intentó recuperar una parte de la recaudación que había perdido por esta vía, que es absolutamente legal y se ampara en la Ley 21.453.
Pero como los Kirchner no quedaron satisfechos, la situación dio origen unos pocos meses después, en marzo de 2008, a la Resolución 125, el conflicto agropecuario, el origen de la grieta y todo lo que ya conocemos.
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]]>La entrada ¿Adivinen cuánto creció en octubre la recaudación por retenciones? Bueno, 265.5% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lo informó este jueves la AFIP, al presentar los números de la recaudación del mes vencido, que alcanzó 312.508,8 millones de pesos, con un
aumento global del 42,2% en relación a igual mes del 2017.
El organismo tributario atribuyó este crecimiento a “fuertes aumentos en el IVA, el impuesto a los débitos y créditos y los relativos al comercio exterior”. En este último caso, luego precisó: “En el comercio exterior, la suba fue del 136% en general. En particular, en los derechos de exportación llegó al 265,5%, por la suba del tipo de cambio, los mayores volúmenes exportados, un día hábil más de recaudación y las retenciones adicionales establecidas recientemente”.
Colocada en el último renglón de la explicación oficial, solo el retorno de las retenciones a todos los productos de la economía puede explicar semejante salto, ya que hasta fines de septiembre solo tributaban derechos de exportación la soja y sus derivados, pero a partir de el mes pasado comenzaron a hacerlo todos los rubros de la economía, no solo en bienes sino también en servicios prestados al exterior.
Las neo-retenciones eligieron una fórmula inédita en este nuevo capótulo de su larga historia: dependiendo de si son productos primarios o si son manufacturas de origen agropecuario o industrial, tributan 4 pesos por cada dólar exportador en el primer caso, o 3 pesos por dólar en el segundo. En todos los casos, como el impacto de ese impuesto varía según cual sea el tipo de cambio vigente, se estableció una alícuota máxima del 12%, aunque la mayoría de los productos no llegan a pagar eso sino unos puntos menos.
En total, tomando en cuenta que las mercaderías exportadas tributa en torno a un 10% en promedio, se espera que la recaudación por el impacto de este nuevo tributo se acerque a los 6.000 millones de dólares, sin contar la soja.
En el caso de la soja, el harina y el aceite, se decidió que esta novedosa retención se sume a una tradicional del 18%, con lo cual los productos del complejo exportador más importante dejan al fisco cerca del 28/30% de su valor FOB, es decir cerca de 5.000 millones de dólares anuales.
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]]>La entrada Julio Calzada: “El efecto multiplicador del productor compensará la baja de retenciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esto le da un respiro al sojero en medio de los problemas climáticos, y le dará un margen bruto y neto más alto también. El costo fiscal de hacer esto sería de 1.000 millones de dólares para el Gobierno, y siempre quedó pendiente evaluar si la generación de nuevos impuestos compensaba ese dinero. Con este estudio detectamos que el productor pagará más impuesto a las Ganancias con el mayor margen bruto que perciba, y que el Estado recuperará 370 millones de esos 1.000 millones de dólares que supuestamente perdería con la rebaja de retenciones”, explicó a Bichos de Campo, Julio Calzada, economista y director de Informaciones y Estudios Económicos de la entidad..
Escuchá el reportaje completo a Julio Calzada:
Calzada evaluó que, “a través del efecto multiplicador del productor, porque siembra más y compra más insumos, se compensaría la baja en la recaudación de los derechos de exportación en soja y existiría un excedente a favor del fisco nacional, provincial y municipal de 57 millones de dólares”.
“Hay que tener en cuenta que este tipo de medidas, que baja la presión impositiva del campo, van generando otras cuestiones adicionales importantes para los productores. Por ejemplo, desde hace 2 años, momento en que se implementó la baja de alícuotas, se dio un crecimiento en el área sembrada con trigo, girasol y maíz, lo que favorece las rotaciones y la sostenibilidad ambiental del sistema. Y así tenemos un millón mas de hectáreas de trigo, 300.000 hectáreas mas de girasol, y 1.100.000 hectáreas más de maíz”, concluyó Calzada.
La entrada Julio Calzada: “El efecto multiplicador del productor compensará la baja de retenciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¡Hagan bien las cuentas! El costo fiscal de la baja de retenciones es la mitad del que dicen se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Me cuenta el diario: “Los diputados kirchneristas Daniel Filmus, Mariano Recalde, Cristina Alvarez Rodríguez, Vanesa Siley, Hugo Yasky y Leopoldo Moreau salieron a cuestionar la rebaja en las retenciones a las exportaciones de soja“. Para denunciar el supuesto daño fiscal, toman en cuenta un cálculo publicado por el diario que tanto odian. En efecto, Clarín había informado que este año ingresarán al fisco unos 20.000 millones de pesos menos por este supuesto beneficio a los productores agrícolas.
¿Será cierto ese dato? Coincide más o menos con otro cálculo previo del diario La Nación, que también hablaba de un perjuicio a la recaudación por esta rebaja de retenciones cercano a 1.000 millones de dólares.
Por la baja de retenciones a la soja, el Estado dejará de recaudar $ 20.000 millones en 2018 https://t.co/If8EVX7dDy pic.twitter.com/ahIzmp8VX2
— TN – Todo Noticias (@todonoticias) January 2, 2018
Dejemos de lado la discusión filosófica sobre si el de las retenciones es dinero que se le saca al Estado o si es en cambio plata que se le saca al productor y que el Estado ahora está devolviendo. Vamos a concentrarnos en los números de la supuesta pérdida de recaudación durante 2018 por efecto de esta medida.
Juan Manuel Garzón, economista jefe del IERAL, el instituto de estudios económicos de la Fundación Mediterránea, hizo las cuentas de modo muy meticuloso y su conclusión fue que en el escenario de rebaja gradual de medio punto por mes (29,5% en enero, 29% en febrero, 28,5% en marzo, 28% en abril, y así hasta caer a 24% en diciembre de 2018) el impacto sobre las cuentas fiscales no será tan elevado como se anda diciendo. Más bien, que será de la mitad de lo que se anda diciendo.
A su modo de ver, no es tan cierto que “el gobierno le dará a los ricachones del campo 1.000 millones de dólares”, como ahora denuncian los diputados K. A lo sumo, el costo será de la mitad, unos 500 millones, y siempre y cuando se mida en dólares el impacto de la medida. En pesos las cosas cambian bastante.
Este año 20 mil millones de pesos menos de recaudacion por disminucion de retenciones a la soja.Las provincias recibiran 6 mil millones menos.Los jubilados y beneficiarios de la seguridad social son los que tapan el bache con su plata. Todo bien para el gobierno de los ricos.
— Leopoldo Moreau (@MoreauLeopoldo) January 2, 2018
Reproducimos textual el completo análisis de Garzón:
En 2017 los envíos de soja grano estuvieron gravados por un derecho de exportación del 30%. En el caso de harina y aceite de soja, la tasa fue del 27%. Por su parte, el biodiesel tuvo alícuotas móviles (de entre 3% y 7%) sólo en los primeros cuatro meses (en los restantes la tasa fue del 0%).
En función de estas alícuotas y de los envíos del complejo sojero, el fisco fue generando recursos. De acuerdo al Ministerio de Hacienda, se llevaban recaudados $62.400 millones en concepto de derechos de exportación al mes de noviembre de este año. Se estima que el 2017 habría cerrado con una transferencia cercana a los $68.000 millones.
Para el 2018 está vigente una baja de 0,5 puntos porcentuales mensuales en las alícuotas que gravan, en principio, a todos los productos del complejo sojero.
Existe cierta duda respecto al tratamiento que recibirá el biodiesel en el nuevo año, considerando que en los últimos meses ha estado sujeto a controversias varias en relación a si debe o no pagar derecho de exportación y a qué tasa en caso que sí corresponda gravarlo. A mediados de diciembre el gobierno se definió por gravar la exportación de este producto y estableció una tasa del 8%. En las simulaciones que se realizan a continuación se considera que esta alícuota sobre el biodiesel es la que se mantiene durante todo el 2018.
Bajo el supuesto que este año las exportaciones del complejo sojero son similares a las de 2017 (valor, composición y estacionalidad) y que el tipo de cambio crece al 1% mensual, se estima la recaudación de retenciones en 2018 bajo tres escenarios diferentes en relación a la estructuración de este impuesto:
Adicionalmente se agrega un cuarto escenario, donde se estima la recaudación que se lograría con un esquema de reducción gradual de retenciones pero considerando ahora que crecen las exportaciones de soja grano, desde las 7,4 millones de toneladas observadas en 2017 a 9,4 millones de toneladas.
Los resultados son:
En el escenario de status quo el gobierno podría haber recaudado en 2018 unos $83.600 millones por retenciones sobre el complejo sojero.
En el escenario de baja gradual, elegido por el gobierno, el fisco estaría recaudando unos $73.500 millones.
De haberse optado por un escenario de baja “todo a la vez”, la recaudación se aproximaría a $65.000 millones.
Finalmente, en el escenario de baja gradual con mayores exportaciones de soja grano (+2 millones) la recaudación rondaría los $78.400 millones.
De estas estimaciones se deduce que el costo fiscal de la reducción gradual de retenciones se aproxima a los $10.100 millones (US$ 506 millones). Esta cifra surge de la diferencia entre lo que podría haberse recaudado (escenario a, de status quo) y lo que se terminaría recaudando.
Si la reducción de retenciones hubiese sido “toda junta en enero”, el costo fiscal habría sido mayor, como es de esperar. En este caso los ingresos fiscales resignados se habrían aproximado a los $18.600 millones (US$ 944 millones).
Nótese que pasar del esquema de “baja gradualista” al esquema de “baja toda junta” habría tenido un costo fiscal adicional de unos $8.500 millones (US$ 438 millones). Desde otra perspectiva, el esquema de baja “gradual” vs baja “de una sola vez” le permite al fisco reducir en un 46% el costo de la baja para el año 2018.
En el gráfico adjunto se muestra como se distribuiría mensualmente el costo fiscal bajo ambos esquemas (medido en millones de dólares). Puede apreciarse que al mes de diciembre de 2018 ambos esquemas convergen a un mismo costo (lo que es correcto dado que en ese mes las alícuotas de derechos de exportación pasan a ser las mismas).
Con el esquema de baja elegido por el gobierno la recaudación 2018 será mayor a la de 2017 en términos nominales. En efecto, la recaudación estimada para este año ($73.500 millones) es 8% superior a la del año previo ($68.000 millones, +$5.500 millones). Lo que está sucediendo es que la recaudación de retenciones -medida en pesos- depende de las alícuotas, los envíos y el tipo de cambio; y en la simulación el tipo de cambio 2018 se encuentra casi un 20% por encima del de 2017. Ahora bien, nótese que, en términos reales, es decir, ajustando por inflación, la recaudación de retenciones 2018 será menor a la de 2017 (la inflación se ubicará probablemente en un rango de entre 15% – 18% este año).
Respecto al biodiesel, es interesante advertir que bajo los supuestos definidos la carga tributaria sobre los envíos de este producto generaría una recaudación estimada en $ 1.800 millones, unos $1.600 millones adicionales a los fondos recaudados en 2017. En función de cómo fue tratado su caso, la recaudación de retenciones estimada en todos los escenarios 2018 (cuadro adjunto) bajaría en $1.800 millones si el biodiesel tuviese tasa cero. Esto haría que costo fiscal de la baja se mantenga en los niveles antes definidos; por caso, el escenario a) pasaría a una recaudación de $81.800 millones y el b) a una de $71.700 millones, y la diferencia seguiría siendo de $10.100 millones. Pero sin el gravamen sobre el biocombustible la recaudación 2018 sería menor y la comparación contra 2017 menos favorable (la suba estimada en $5.500 millones se reduciría a $3.700 millones).
Puede deducirse que si las exportaciones 2018 del complejo fuesen mayores a las de 2017, ya sea por volúmenes y/o precios superiores, la recaudación efectiva 2018 vinculada a este impuesto se resentiría menos respecto de la de 2017. Este es el caso del escenario d) que supone volúmenes de soja grano exportados que pasan de 7,4 millones (2017) a 9,4 millones (2018), lo que es perfectamente factible dados los altos stocks de grano 16/17 que hay en el mercado.
Como ya fuera mencionado, en el escenario d) la recaudación de DE llegaría a $78.400 millones, con un incremento sobre recaudación efectiva 2017 de 15% (+10.400 millones); cada millón de toneladas adicionales de soja exportadas que se agregan a la simulación generan $2.450 millones de recaudación en concepto de retenciones 2018 y mejoran la situación para el fisco.
Nótese que una expansión en las exportaciones de soja grano habría tenido más factibilidad de observarse en el caso en que las retenciones hubiesen bajado “toda de una vez” y no en forma gradual. En el esquema gradual hay un “premio” por demorar la venta, una mejora del 0,5% mensual en el precio de exportación por efecto de la baja secuencial del impuesto.
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