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La entrada Carpincho-gate: Mientras en Nordelta buscan removerlos, en Uruguay los crían para venderlos a más de 200 dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El hecho tomó notoriedad cuando varios vecinos comenzaron a notificar la presencia de numerosos ejemplares de este roedor alrededor de sus casas, e incluso algunos denunciaron que varias mascotas fueron lastimadas por estos animales. Las imágenes, burlas y memes no se hicieron esperar y en cuestión de horas el tema de los capinchos invasores era “trending topic” en Twitter.
https://twitter.com/psicodeliactiva/status/1428915643424911368
Y entre el barullo generado por tantos memes y placas apocalípticas de Crónica TV, surgió el debate por la real situación de este animal en la provincia, que especialistas coincidieron en que fue injustamente desplazado de su hábitat natural por los proyectos inmobiliarios desarrollados en Tigre.
El carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris) es un roedor herbívoro anfibio, que por su tamaño resulta el mayor de los roedores vivientes. Está presente en gran parte de Sudamérica. Un ejemplar adulto puede llegar a pesar 60 kilos y a medir más de un metro de largo.

Si bien desde la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN) se lo considera un ejemplar de preocupación menor, llegando a ser incluso amigable con el hombre, no se recomienda bajo ningún aspecto su tenencia como mascota por lo difícil que puede ser cuidarlo y asegurar su bienestar.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación señaló que “los carpinchos son animales que viven en zonas de humedales, son herbívoros y no representan ningún peligro para las personas u otras especies en tanto no son predadores”, y echó culpas sobre el avance en la urbanización de los humedales, que provocó la exclusión de estos animales “de ecosistema”.
El avance de la urbanización sobre los humedales afecta a nuestra fauna nativa de manera directa.
Como consecuencia, especies como el carpincho han quedado excluidos de su ecosistema, como en el caso de Nordelta. pic.twitter.com/hNe9wo1yjE
— Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (@AmbienteNacion) August 20, 2021
La ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, se asomó en medio de la polémica y dijo que esta es “una manera en que la naturaleza le devuelve a las personas el daño que le hacen”. Y como si fuera poco, Juan Grabois expresó que “si tocan a uno, nos tocan a todos” (sic).
Ahora bien, mientras los vecinos de Nordelta se agarran la cabeza y las autoridades intentan ordenar la situación, desde el otro lado del charco los uruguayos se sorprendieron por la noticia, ya que en ese país el carpincho es un animal muy preciado, tanto así que lo llevan en su moneda de dos pesos.
Ya que está de moda hablar de los carpinchos, en Uruguay los tenemos en las monedas. Podrán?? pic.twitter.com/6ec430FDGU
— Flo (@reuruguaya_) August 21, 2021
“Es sumamente productivo. Tiene una conversión (de alimento en carne) seis veces superior a la de una vaca y eso es lo que se aprovecha”, dijo a Bichos de Campo Walter Cabrera, hombre a cargo del proyecto “Los Capibaras” en Maldonado, Uruguay, donde se crían carpinchos para comercialización. “El precio depende mucho del lugar y de la oferta que haya, pero rondan los 200 o 300 dólares”, aseguró.
Dicha empresa tiene como objetivo la cría de carpinchos en semi-cautiverio y a campo natural, para su venta a otros criaderos o para uso industria, dado que pueden ser faenados para aprovechar tanto la carne como el cuero.
“Hay que tener respeto por estos animales hasta el último momento en que están con uno, y hay que desmitificar que sean agresivos. Es lógico que si un perro lo ataca se trata de defender. Y si uno toca a un carpincho chico toda a manada vendrá a salvarlo. Hay que aprender a convivir y trabajar con las capturas puntuales para relocalizarlos”, indicó Cabrera.
https://twitter.com/tatianatayl/status/1429273909522747397
La situación llegó a hacerse eco incluso en la embajada de Japón en Argentina, desde la cual emitieron un comunicado afirmando que en ese país “aman a los carpinchos”, hasta el punto de tener su propia serie de animé.
Y, finalmente, una buena parodia para cerrar el artículo.
Los códigos estéticos visuales y morales que queremos pic.twitter.com/SzzmKhUf5K
— País de Boludos (@paisdebolu2) August 19, 2021
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]]>La entrada El veterinario influencer: Manuel Martínez adaptó su contenido educativo a las redes para llegar a mejor sus alumnos y ahora sus videos recorren todo el país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Vet.manuelmartinez” es el nombre que tiene en su cuenta de Instagram –y recientemente también en Tik Tok- este veterinario de la localidad de Victoria, que ya está por llegar a los 22.000 seguidores.
¿Alguna vez pensó en ser influencer? Probablemente no, pero ese resultado colateral que se dio luego de buscar alternativas para conectar con sus alumnos en pandemia sí que le dio resultados. Al cabo que el que no se arriesga no gana.

“Yo estoy todo el día con esto. No tenía la posibilidad de compartirlo con la gente porque es un mundo muy distinto al que se imaginan. Prendió mucho en redes porque ni siquiera mis amigos sabían lo que yo hacía exactamente”, contó Manuel Martínez a Bichos de Campo.
Los primeros contenidos estaban destinados casi en su mayoría a sus alumnos del terciario agropecuario en el que enseña, ya que durante los inicios de la pandemia no podían salir al campo a hacer las prácticas de forma frecuente.
“Yo los remitía a algún libro, texto o plataforma dónde había material y no lo buscaban, no les copaba. Lo empecé a subir en redes, a las mismas aplicaciones que ellos usan, y se logró un poco de curiosidad”, recordó el veterinario.
Además del contenido técnico, la cuenta logró empatizar con los más jóvenes a partir del uso de recursos del mundo digital como videos y memes, que invitaban al espectador a través del humor. Eso se fue complejizando a medida que empezaron a aparecer en el radar estudiantes universitarios de distintas provincias, colegas veterinarios y hasta otros profesores.
Y para asegurarse el interés, Martínez no sube casos completos a las redes, acompañados de una biografía o gran descripción como suele estilarse. Lo que hace es publicar casos cuidando de no develar el final, para invitar al debate y a las preguntas. Es a través de los vivos de la plataforma en la que luego resuelven el misterio de forma colaborativa.
“No damos la respuesta hasta el último minuto del vivo. En los últimos que hicimos llegue a tener entre 600 y 700 personas conectadas. Yo lo muestro como una visita a la ferretería. A quien le interese después puede profundizar”, señaló el veterinario.
“Si bien hablo de cosas complejas trato de simplificarlo para que todos lo entiendan. Es súper difícil abarcar a todos porque un vivo puede ser muy interesante para un colega y muy complejo para un estudiante o paciente de campo. Lo más importante es tratar de contarlo con palabras sencillas”, agregó.
A medida que las salidas al campo se fueron retomando, Martínez aprovechó para sumar a su cuenta contenido que genera a partir de las visitas de sus alumnos. Además de recibir estudiantes de quinto año de la Universidad Nacional del Litoral, como parte de un programa de pasantías de la Facultad de la que también es ayudante graduado de cátedra, jóvenes de otras universidades del país arreglan citas para conocerlos y trabajar unos días con él.
Luego de tachar de su currículum la profesión de veterinario y docente, Martínez es también productor lechero, en un tambo que maneja junto a su familia. Ese trabajo, que también queda plasmado en sus redes, se destaca por mostrar una forma de crianza de los animales distinta. Algunas vacas lo abrazan, otras lo corretean hasta que se sube a la camioneta. ¿Martínez es también un gurú de los bovinos? Sus videos darían cuenta de que sí.
-¿Cómo llegaste a formar ese lazo con los animales?– le preguntamos.
-Hemos trabajado mucho con mi viejo, que también es veterinario, porque sabemos la importancia que tiene el cuidado y la mansedumbre de los animales. Desde que son chiquitas son criadas mansas y ponemos a la gente más responsable y dedicada en todas las etapas de la cría y la recría. Lo empecé a subir porque realmente me sorprende, no veo otros campos donde se tenga esa mansedumbre y creo que se puede lograr con poco.
Estas formas de crianza y sus beneficios son cosas que este entrerriano también comunica dentro del sector. “Nosotros no tenemos ni la mejor genética ni las mejores instalaciones a comparaciones de otros y producimos más que otros tambos de la zona. Eso es en parte el bienestar físico pero también el psicológico. La vaca particularmente por naturaleza es desconfiada y gregaria. El hecho de que un animal de otra especie le genere confianza significa que siempre la han tratado bien”, remarcó.
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]]>La entrada Con Tiks Toks, creatividad y huerta agroecológica, a Flor y a Atilio les va cada vez mejor en “Lo de Miche” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El primero es que en ese lugar durante mucho tiempo hubo un stud, ya que a Miche y a Atilio (su hijo y el esposo de Flor) les gustaban las carreras de caballos, tanto las cuadreras como las del hipódromo. Segundo, porque en lo de Miche siempre se armaban peñas familiares y guitarreadas. En tercer lugar porque Miche es Miche y todo el mundo lo conoce.
Cómo será la cosa que este lugar hasta tiene una canción que le rinde homenaje y se llama “El patio de los milagros”, del cantautor Bocha Nieva.
“Hace dos años arrancamos con la verdulería en un local del centro pero no funcionó y entonces nos pusimos a vender en lo de Miche, la casa de mis suegros; se empezó a correr la bola de que estábamos vendiendo verdura de buena calidad acá, en el stud, y la gente empezó a venir y venir porque todos saben que si ocurre en lo de Miche es algo confiable”, describe Flor. “Y así fue que al principio armamos una especie de ´pulpería´ con las lonas del camión mientras agrandábamos la huerta así podíamos ofrecer productos frescos y sin químicos que nos diferenciaba”.

“A nosotros nos sirvió para aguantar la pandemia”, dice Miche en referencia a él mismo y a Hilda, su esposa (en la foto). “Nosotros siempre estamos acá en la galería y todo el que venía, barbijo de por medio y con distancia, se paraba a charlar con nosotros y así fue todo más llevadero. Mi nuera dice que la gente viene a comprar una lechuga y se queda hablando media hora con nosotros”, remata entre risas.
Todo se dio de forma muy acelerada porque cuando vieron que venía cada vez más gente se dieron cuenta de que tenían, sí o sí, que construir un local de venta al público. El tema es que plata había poca y así fue que tooooda la familia (tienen 6 hijos), más vecinos y amigos, y hasta el propio Bocha que les hizo la canción, vinieron a colaborar para armar el local que abrió el 23 de diciembre de 2020 y donde cada vez se vende más.
“A la gente le encanta venir y, además, ya piden específicamente las verduras de nuestra huerta, especialmente la lechuga, crocante y fresca”, detalla Flor.
“Trabajamos mucho la tierra, trajimos los plantines de La Plata, tenemos riego por goteo y estos cds que cuelgan son para espantar a los pájaros. No tomamos cursos pero sí tomamos los consejos de quienes saben cómo cultivar la tierra”.
Otra cosa que gusta mucho es que los clientes, si quieren, pueden pasar a la huerta a mirar y a cortarse su propia verdura para que sea “más fresca imposible”.
Ahora el proyecto es juntar dinero para comprar un camión para hacer repartos porque Atilio y Flor notan que cada vez hay más interés y demanda por productos sin agroquímicos, al punto tal que el año pasado tuvieron excedente de lechuga y la vendieron en Catriló y el Mercado Central de Buenos Aires.
En cuanto a promoción, Flor manda audios a la radio local pero no son los típicos anuncios descriptivos de mercadería, sino que tienen todo un storytelling totalmente natural atrás: Flor se pone en el lugar de su cliente y no sólo le vende el producto sino que le da ideas de qué cocinar.
Por ejemplo, un “aviso” de Flor puede decir: “Señor, señora, hoy la papa a 35 pesos y el maple a 200, perfecto para hacerse una buena tortilla con ensalada”. Y funciona. También hace Tiks Toks con anécdotas del día a día en lo de Miche.

“Nos gusta crear un vínculo con el cliente, que sepan que pueden confiar en nuestros productos y eso es lo que está ocurriendo”, reflexiona Flor. “Lo de Miche es un lugar de toda la vida, donde ha venido todo el pueblo. Me acuerdo cuando recién arrancamos acá, estábamos vendiendo verdura y de pronto se soltaron las caballos y los propios clientes ayudarlos arrearlos y llevarlos al corral. Así son las cosas en Lo de Miche”, resume Flor con una sonrisa mientras levanta una sandía de la huerta, justo a tiempo para que no se pase, y se saca el delantal de trabajo para irse a estudiar porque está terminando el profesorado de Geografía.
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]]>La entrada Escuelas agrotécnicas en problemas: “Necesitamos la autorización para arrancar con las clases”, pide el cura Julio Ramos, salesiano y estrella de Tik Tok se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Necesitamos la autorización para arrancar con las clases”, comenta a Bichos de Campo el cura salesiano y estrella de las redes sociales Julio Ramos, quien trabaja en la Escuela Agrotécnica Salesiana La Trinidad, localizada en el partido bonaerense de General Arenales.
“El tema del pupilaje lo cuestionan mucho las autoridades, porque vienen chicos de muchas localidades; estamos tratando de despejar las dudas con protocolos y organización. Tenemos espacio suficiente en la institución y estamos intentando mostrar garantías para que nos permitan dar clases presenciales”, afirma.
“Muchos chicos han buscando esta escuela justamente por la posibilidad del desarrollo educativo a campo. Cuando se despiden de la escuela, sus compañeros, más que compañeros, son hermanos, por las vivencias que compartieron al vivir aquí”, añade el salesiano que comparte diariamente sus actividades en todas las redes sociales.

-¿Cómo surgió la vocación de comunicar?
-Por la intención de compartir con mi familia lo que hacía en los diferentes lugares y luego se fueron enganchando amigos y gente de los lugares por donde estuve trabajando antes. Estuve en una escuela agrotécnica de San Ambrosio, departamento de Río Cuarto, en Córdoba; después en la escuela vitivinícola de Rodeo del Medio en Mendoza; de ahí me fui a Salta, luego a San Luis; después en Don Bosco en la Capital Federal y después me enviaron acá. Y en muchos lugares iba teniendo muchos amigos y gente conocida, a quienes le interesaba qué es lo que hacía. También el gusto por la fotografía hizo que pudiese compartir muchas imágenes, más en una escuela como la nuestra, que es un pupilaje, donde los adolescentes son medio reacios a compartir lo que hacen y entonces las familia y los amigos están al tanto de lo que hacen los chicos. Así fui pasando de Facebook a Twitter y de Instagram a Tik Tok.

-Tik Tok es la red social más usada en la actualidad por adolescentes.
– Me interesó sobre todo porque en el acompañamiento de los alumnos, eso me permite mantenerme en la onda de su lenguaje y de las cosas en la que andan; vi que en las redes sociales ellos iban migrando hasta que mayormente los encontré en Tik Tok. Recientemente confirmé a unos alumnos y para la explicación del Evangelio utilicé terminología de Tik Tok, y los chicos entendieron todo. Como educador de jóvenes, necesito saber en qué están para poder acompañarlos.
-¿Cuál es su tarea como educador?
-Tengo el título de profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación y eso me habilita para materias del ámbito humanístico. Estuve un tiempo dando clases de salud y adolescencia y de ciudadanía; ahora me he quedado sólo con ciudadanía en primero, segundo y tercer año, porque me nombraron párroco del pueblo cercano (Ferré) y no tengo mucho tiempo disponible. En la comunidad estoy encargado del pupilaje; el responsable del acompañamiento de los chicos lo tengo yo con otros asistentes y preceptores.

-¿Cuántos alumnos tiene la escuela?
-En total son 200 alumnos, de los cuales pupilos deben ser unos 130 ó 140. Hay años que son más y otros menos, pero ese es el número de pupilos; tenemos chicos desde Rufino hasta Arrecifes y desde Chacabuco hasta Santa Teresa. La escuela, que tiene 95 años, está ubicada en el corazón de la zona núcleo pampeana. Los chicos residen de lunes a viernes y el fin de semana regresan con sus familias. El año pasado, debido a la pandemia, tuvimos clases solamente durante tres días, y luego se cortaron; seguimos con clases virtuales y ahora estamos peleando para que, aunque sea por burbuja o por grupos reducidos, poder empezar las clases presenciales con los chicos de la zona y con los que vienen de lejos.
-¿En una escuela agrotécnica es fundamental la presencialidad?
-Así es. Con la virtualidad las materias del tronco general se pueden dar, pero lo práctico queda todo en el aire. Este año, si tenemos la posibilidad de volver a tener clases presenciales, el seguimiento fuerte va a estar en lo práctico.
-Estás muy comprometido además con las diferentes tareas productivas que se hacen en la escuela.
-Soy un sanjuanino nacido entre viñas y olivares. En una de las etapas formativas que tenemos los salesianos fui enviado a una escuela agrotécnica y quedé completamente enamorado y cuando me dijeron de poder venir a trabajar acá, dije que sí, porque me apasiona lo productivo y la naturaleza. Y fundamentalmente poder acompañar a la gente, a los empleados de campo, para poder estar a su lado no solamente con un sermón en la Iglesia, sino dándole una mano ordeñando, en la parición de las vacas, en el destete de los lechones, en la calidad de los silos; apostólicamente es un medio para mostrar que uno está con ellos.

-¿Una buena parte de lo generado a nivel productivo debe sustentar a la institución?
-Sí, las cuestiones educativas, las pensiones de los chicos y las becas, parten del campo; la mayoría de los chicos están viviendo aquí gracias al esfuerzo de la gente que trabaja en el campo.
-Estar en redes sociales tiene muchas cosas buenas, pero también implica exponerse. ¿Alguna vez tuviste alguna situación desagradable?
-Tengo mis haters (“odiadores”) en Tik Tok, que se dedican a denostar todo lo clerical, aunque no son tantos. Tengo un video en el cual doy una bendición un domingo y que se volvió viral con unas 68.000 visualizaciones y ahí es donde empezaron a aparecer algunos haters y uno le responde Dios te bendiga; son pocos. En eso soy un bendecido, porque otros ponen “a” y en seguida alguien le responde, entonces a mí no se si me respetan por la investidura eclesiástica, pero mayormente no tengo problemas al respecto. En estos ámbitos es como que nos endogamizamos bastante los que estamos en la misma, entonces es como que nos parapetamos para defendernos entre nosotros y no son muchos los que quieren tomarse el trabajo de aclarar las cosas para no pelear mucho, como hace, por ejemplo, Matías Longoni, que está en esa.
-Los vaivenes de mercado presentes en las distintas actividades los impactan también, especialmente ahora con la crisis de ingresos de la lechería.
-Nosotros tenemos la posibilidad de agregarle valor a través de la producción de quesos y dulce de leche, entonces se sostiene la actividad lechera con ese aporte. Si tuviésemos al tambo por sí mismo, estaríamos al horno, pero se sostiene bastante bien con los lácteos. Hay temporadas en las cuales se vende toda la leche, pero por lo general en la semana la mitad se queda acá y la otra mitad se vende a una industria láctea. Producimos cerca de 4500 litros por día. Después, por suerte, le hemos pegado en la manejo reproductivo del tambo y de las pasturas; estamos muy bien con eso. Tenemos en la escuela además una extrusora de soja donde nos proveemos de nuestro propio expeller de soja y con eso no tenemos que andar comprando y logramos un ahorro importante en el alimento de vacas, cerdos y cría. Y podemos mostrarle a los alumnos el ciclo completo de producción. El maíz también es de propia producción; hacemos unas hectáreas para picado y otra para grano. Prácticamente nos autoabastecemos, es muy raro que tengamos que comprar algo afuera.

-Además de mostrar en redes sociales todas las actividades que se hacen en la escuela, comunicás el Evangelio a través de las mismas.
-Los salesianos tenemos como principio educar evangelizando y evangelizar educando. El propósito es impregnar de valores a toda actividad humana con el Evangelio y no sé si me sale, pero lo intento.
-También se ve en las redes que te entusiasma mucho la tradición gaucha.
-Cuando tuve mi etapa de formación en una escuela agraria en Río Cuarto, tuve la gracia de estar acompañado por un sacerdote que le encantaban todas esas cosas, y cuando el notó que a mí también me gustaban, me pasó su entusiasmo, y me llevó a desfiles y jineteadas. Pude acompañar a muchas agrupaciones gauchas en todos los lugares en los cuales estuve. Y acá también la cultivo.

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]]>La entrada No debemos hacer un chiquero del debate sobre la instalación de granjas de cerdos para China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En principio, creo que este es un muy interesante tema de debate para el país. Pero justamente por eso, porque es un lindo tema, no debería ser tratado con mentiras o medias verdades, como estoy leyendo. No podemos hacer de este debate sobre los chanchos un chiquero.
Enfoquemos entonces en las verdades. 1) Es verdad que en China se produjo desde 2018 el sacrificio de millones de cerdos debido a la aparición de una enfermedad muy contagiosa, la Peste Porcina Africana. El sacrificio es el modo de pararla, porque por ahora no tiene cura. Como el Covid.
No es verdad que los cerdos sean enterrados vivos, como dicen los detractores de este proyecto.
Es verdad que China necesita reemplazar la carne porcina que dejó de producir. Por eso es que Argentina y otros países le están exportando tanta carne vacuna, de pollo y de cerdo. Se estima que comprará 18 millones de toneladas este año, tres veces lo que consume la Argentina en los tres tipos de carne juntos.
Es verdad que hay interés de empresarios chinos en comenzar a producir la carne que necesitan fuera de su país. Y es verdad que hay tratativas bastante avanzadas en Cancillería para instalar algunos megacriaderos en la Argentina.
Pero es falso que esas inversiones sean por 27.000 millones de dólares, como dicen los opositores a este proyecto. Por ahora se habla, más bien de cifras mucho más modestas, pero que podrían incrementar 50% la producción porcina de la Argentina a mediano plazo.
Es verdad que este proyecto, si se confirma, tendría un impacto importante en el llamado “agronegocio” local, pues implicaría convertir a la Argentina en un jugador importante en un negocio del que ahora poco participa: la producción de carne de cerdo.
Es falso que esto pueda ser comparado con la irrupción de la soja transgénica en 1996, como dicen algunos detractores del proyecto. No tiene nada que ver con eso. Incluso este proyecto hasta podría servir para hacer más sustentable la producción agrícola del país. Ahora explico.
¿Por qué China estaría interesada en producir carne porcina en Argentina? Básicamente porque allá están cortos de recursos que aquí por ahora sí tenemos: agua y comida. Eso hace que el costo del kilo de cerdo sea allá 2 o 3 veces más caro que hacerlo acá.
En la producción porcina lo importante es tener “madres”: cada cerda puede parir entre 8 y 10 lechones en un corto lapso de tiempo que a mi me fascina por su exactitud: La gestación dura 3 meses, 3 semanas y 3 días. es decir 114 días.
A nivel global, para reemplazar el stock de porcinos que perdieron por culpa del virus, necesitan los chinos tener 3 millones de madres diseminadas en el mundo. Para la Argentina piensan en una primera etapa en cuatro módulos de 15 mil madres. Nada comparado con el total.
Pero para la Argentina sumar esas 60 mil madres en una primera etapa sería incrementar significativamente su stock actual de chanchas, que es de 400 mil cabezas. Y si se llegara al final del plan y se instalaran 200 mil madres, la capacidad de producción local crecería 50%.
Este plan, además de generar mucho movimiento y empleo para la instalación de estas granjas, permitiría a la Argentina comenzar a ser un jugador de la carne más consumida en el mundo, que es la porcina. Recién comenzamos a exportarla en 2018 y en muy pequeñas cantidades.
Esto es algo que la gente desconoce bastante, históricamente la Argentina produjo menos carne de cerdo de la que consume: todavía hoy importa grandes cantidades desde Brasil o Dinamarca. Tenemos todas las condiciones para producir, pero somos tan boludos que no lo hacemos.
Producir cerdo es básicamente, además de tener las madres, engordar a los lechones con maíz para que conviertan ese alimento en kilos de carne. La Argentina, en ese sentido, tiene mucho maíz que exporta como grano, sin agregarle valor, porque no produce suficiente carne porcina.

De nuestra cosecha de maíz -que orilla las 50 millones de toneladas- solo consumimos localmente cerca del 30%, para producir algo de carne, bioetanol y puchitos de polenta. Brasil procesa más de el 30% y Estados Unidos casi el 70%: agregan valor a los granos y así genera alimento y más trabajo.
Por eso decía que el proyecto chino podía ayudar a la sustentabilidad: generaría demanda interna de maíz y mejoraría los precios del grano, que así estaría en mejores condiciones de competir con la soja. De allí que el plan chino no tenga punto de comparación con la soja RR.
El maíz está, ya lo producimos, nos sobra: exportamos más de 35 millones de toneladas para que otros países engorden sus animales y produzcan las carne que no le vendemos nosotros. Sobra, no habría que producir más, habría que exportar menos para convertirlo acá en carne.
Saber esto es fundamental para desterrar de cuajo otra mentira de esta campaña en contra del proyecto chino: es falso que haya que desmontar miles de hectáreas para producir más maíz. No es cierto. Es falso. El maíz ya está.
Incluso, aunque no está definido, siempre se especuló con que la instalación de estas mega granjas para producir cerdos para China debería hacerse cerca de las zonas de producción de maíz: Córdoba, La Rioja, Catamarca. No hay mucho monte nativo por allí para cuidar.
Lo que sí habrá que observar con atención en este tipo de proyectos es la fuente de agua. En eso sí hay que ser muy estrictos. Y en el manejo de efluentes. Habría que exigir a estas granjas que tengan generadores de biogás o algo por el estilo, para que sean sustentables.
En definitiva, me han pedido que opine sobre este petitorio y opinaré: no estoy de acuerdo para nada con el rechazo social al plan chino, porque si se hacen bien las cosas representa una posibilidad de generar valor agregado y riqueza para varias provincias. Y sobre todo trabajo.
De algunos que impulsan este petitorio desde sus poltronas de Palermo no me extraña. Pero confieso que me apena ver a intelectuales -como Beatriz Sarlo- suscribirlo. No puede un intelectual rechazar este debate en toda su dimensión, pues tienen que ver con el desarrollo del país.
Lo que sí celebro es el debate social sobre una iniciativa de esta envergadura. Y que podamos ejercitar control social sobre estas negociaciones. Solo será positiva sin fundamentalismos y con un Estado inteligente, que sepa canalizar de buen modo estos estímulos externos.
La entrada No debemos hacer un chiquero del debate sobre la instalación de granjas de cerdos para China se publicó primero en Bichos de Campo.
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