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La entrada José Luis Aiello avisa que “la Niña está muy activa”: Los cultivos necesitarán otros 100 milímetros en los próximos 15 días se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En los próximos quince días se necesitarán 100 milímetros de precipitaciones en algunos lugares para tener humedad óptima, algo que sería difícil de lograr. De todos modos la situación por ahora no parece tan grave”, aclaró Aiello en Bichos de Campo.
En el informe del organismo dependiente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se informó que se espera una semana de mucho calor y que la inestabilidad llegaría el martes con el potencial desarrollo de tormentas. Al mismo tiempo resultó un alivio que el norte argentino recibiera lluvias tras 10 meses de penurias. “La tercera semana del 2021 sostuvo la importante mejora pluvial” comentó Aiello.

El especialista comentó que “cuando hay un evento Niña se produce un forzante del océano Pacífico que inhibe los flujos de humedad y entonces la oferta de agua suele ser menor que lo normal en una zona que va desde el sur de Brasil hasta el centro de la Pampa húmeda”. En efecto, esta Niña se encuentra entre las seis más intensas de los últimos treinta años.
Sin embargo, el doctor en Ciencias Atmosféricas reveló que “hay otros mecanismos que operan paralelamente, son varios y se llaman ´forzantes climáticos´, los cuales pueden amortiguar o incrementar el efecto de la Niña”. Es el caso del anticiclón semipermanente del Atlántico (Santa Elena), o el calentamiento y enfriamiento superficial del mismo océano que ha actuado con gran eficacia en la región pampeana y en el norte de Argentina.
Según los modelos climáticos actuales, que según Aiello son “muy conjeturales”, esta Niña se iba a empezar a debilitar a partir de octubre o noviembre de 2020, pero eso no ocurrió.
“Hoy este fenómeno tiene un índice físico muy alto, la Niña está muy activa, con lo cual la dependencia de las lluvias en la región pampeana dependerá del funcionamiento o no de ciertos mecanismos, algo que es muy difícil de pronosticar”, remarcó.
-¿Por qué es difícil de pronosticar?
-Eestamos hablando de la ocurrencia de mecanismos físicos que están gobernados por dos hechos: un anticiclón del Atlántico que pone humedad suplementando a la que no pondría el Pacífico, y un calentamiento o enfriamiento en las costas del Atlántico sur en latitudes del sur bonaerense; por suerte y por ahora esos mecanismos están activos, lo que hace que aparezcan pulsos húmedos que sostienen la campaña, aún con deficiencia de agua.
¿Y cómo se traduce esta influencia climática en los mercados? Aiello dijo que “el mercado de soja está influenciado por estos pronósticos de lluvia que son más intensos en Brasil y que sostendrían la producción de ese país lo que hace que los precios tiendan a la baja, pero todavía hay dos meses por delante sobre los cuales habrá que tener en claro cómo seguirán actuando estos mecanismos”.
Por ahora los pulsos de lluvia aportan cierta humedad y sostienen algunas producciones pero Aiello resaltó que “habrá que seguir los mapas que hacemos de distribución de humedad en algunos lugares para comprobar que hubo realmente algún beneficio y que la catástrofe no fue tal cual se la pronosticó porque generalmente uno asocia Niña a falta de lluvia y esto no es tan así, ya que no hay nada lineal en la física de la atmósfera”.
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]]>Y sin embargo…
Un oportuno documento elaborado por Eduardo Azcuy Ameghino y Diego Fernández, integrantes ambos del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios (CIEA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, da cuenta de que los niveles de concentración y desaparición de explotaciones agropecuarias ha sido más intenso en la Región Pampeana que en otras regiones del país.
Los académicos se basaron en los primeros datos aportados por el Censo Agropecuario 2018 realizado por el INDEC. “La totalidad de las Explotaciones Agropecuarias (EAP) censadas registró 250.881 unidades, contra 333.533 contabilizadas en 2002, lo que implica la desaparición de 82.652, aproximadamente una cuarta parte, a un promedio de eliminación anual de 5.166 EAP”, indicó el trabajo.
Esta tasa de concentración o de desaparición de EAP, que es del 25% respecto de 2002, debería ser diferente según cada región productiva, ya que algunas tienen mayor cantidad de recursos y otras menos. Es lo que se propusieron analizar Azcuy Ameghino y Fernández: ¿qué sucedió en la privilegiada región pampeana? Es decir, los investigadores pusieron la lupa sobre lo sucedido en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Soja y carne, a full.

En principio, de acuerdo al CNA 2018, se establece que en la región pampeana existen a 2018 un total de 90.907 explotaciones, de las cuales el 12,8% (unas 11.6000 campos) tienen más de 1.000 hectáreas. Dentro de este grupo, las “estancias” que tienen más de 10.000 hectáreas son apenas 277 en las cuatro provincias.
Pero el grueso de las EAP en la Región Pampeana está en el rango de entre 50 y 1.000 hectáreas. Y allí, por más soja y carne que se produzca, los niveles de concentración han sido incluso más elevados que en el promedio nacional. Si a nivel país se ha caído en comparación con 2002 uno de cada cuatro productores, en esta zona “privilegiada” han desaparecido 28% de las explotaciones respecto de 2002. En aquel Censo de principios de siglo había 126.338 EAP en carrera. Es decir que en estos 16 años se perdieron 35.431.

El trabajo del CEIA muestra esta proceso de concentración por escala productiva. Y de allí surge que hubo picos de desaparición en el segmento de explotaciones más pequeñas. Las que van de 5 a 25 hectáreas se contrajeron nada menos que 46,5%. Las que van de 25 a 100 hectáreas, un 38,5%. Y las de 100 a 200 hectáreas, el 31,5%.
Así leído, fue una masacre para los viejos y queridos chacareros.
“El estrato más castigado es el de hasta 200 hectáreas, donde se ubica el 72,4% de las EAP desaparecidas, lo cual replica el fenómeno registrado entre 1988 y 2002”, indica el documento.
Por provincias, las cosas difieren bastante. La desaparición de EAP tiene un mínimo del 19,4% en Córdoba y un máximo en Entre Ríos del 36,2%. En Buenos Aires la tasa de desaparición de EAP fue del 28,6% y en Santa Fe del 29,3%.
Otro flanco interesante del estudio del CIEA es que estas 90 mil establecimientos que persisten en la Región Pampeana trabajan sobre una superficie de 50 millones de hectáreas de tierras rurales. Pero aquí también las cosas son muy distintas según el estarto de producción de cada EAP. Algunos datos:
Entre este segmento considerado de “pequeños y medianos productores” y las de mayor superficie se puede ubicar otro escalón con 12,6% de las EAP, que van de 500 a 1.000 hectáreas y que disponen del 16,2% de la tierra. Dentro de este conjunto se ubicaría el tamaño medio de las explotaciones pampeanas, que según los datos del CNA 2018 es de 553 hectáreas. Esta vendría a ser como la clase media agropecuaria.
Y más allá de que “deberían restarse unas cuantas unidades ubicadas en las zonas específicamente ganaderas –por ejemplo en la cuenca del Salado-“, los investigadores consideran como “grandes explotaciones pampeanas” a las que poseen más de 1.000 hectáreas.
Como ya se dijo, son 11.646 explotaciones. Constituyen el 12,8% delas EAP pero controlan 63% de la tierra. Los más grandes disponen de 31.658.219 hectáreas, con un promedio de 2.718 hectáreas.
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