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La entrada Se abren apuestas: ¿Cuánto tiempo tardará el gobierno en cerrar las exportaciones del trigo que todavía ni se cosechó? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El problema ahora no es el trigo “viejo”, que se cosechó el verano pasado y también se vendió como pan caliente. En ese caso, desde hace rato hay un “pacto no firmado” entre los funcionarios de Agricultura, los exportadores y la industria molinera para no declarar más exportaciones de las que se pueden realizar sin comprometer el abastecimiento en el mercado interno. En agosto incluso se hizo una revisión y se aceptó estirar un puchito más las DJVE disponibles, que fueron cerca de 10,5 millones de toneladas. Esto permitió llegar al “acople” con la nueva cosecha más o menos sin sobresaltos.
Pero las cerealeras, para no aburrirse, comenzaron a anotar en los últimos meses una gran cantidad de negocios con trigo nuevo, que es el que se cosechará a partir de ahora y hasta bien entrado el verano. La analista Paulina Lescano tomó el dato oficial de que ya llevan declarados 9 millones de toneladas del cereal 2021/22 y lo comparó con los registros del año pasado, que eran de la mitad, 4,5 millones de toneladas. Es decir que si el año pasado las grandes exportadoras manejaban a 100 km/hora, ahora lo están haciendo a 200 km/hora.

Solo en diciembre hay comprometidas DJVE por 2,5 millones de toneladas. Y para enero de 2022, en plena cosecha, se deberán exportar casi 3 millones.
Si sucediera que un temporal infernal destruyera todo el trigo que está creciendo en los campos de la Argentina o que Cristina enviara una carta ordenando a La Cámpora quemar todos los cultivos (las dos cosas suenan improbables, pero en este país nunca se sabe), la Argentina no tendría el grano disponible para cumplir sus compromisos. Sería una tragedia: las cerealeras deberían salir a importarlo de otros países para cumplir sus contratos.
No sucederá, se supone. Y la Argentina tendrá una oferta más que interesante del cereal para cumplir con estas 9 millones de toneladas ya comprometidas y todavía exportar un poco más. El gran interrogante es cuánto más.

Para trazar algún escenario posible, Paulina resto las 9 millones de toneladas de trigo ya declaradas para exportación contra el saldo exportable que calculó el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en torno a 13,5 millones de toneladas. De allí surge entonces que ya se exportó el 66% del trigo sin cosechar, y que solo quedaría un 33% para hacer nuevos negocios.
En las últimas horas, un pronóstico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) dio crédito a esta posibilidad al calcular que la Argentina podría cosechar un total de 20,7 millones de toneladas de trigo este verano. Como usualmente se estima el consumo doméstico entre 6,5 y 7 millones de toneladas, y 500 mil toneladas se reservan para semilla, este escenario permite pensar en un saldo exportable cercano al planteado por el USDA, de 13,5 millones de toneladas. La estimación de la BCR se basa en que las últimas lluvias fueron muy oportunas y permitirán redondear un rinde promedio de 31,5 quintales por hectárea.

Pero hay otros analistas mucho más cautelosos que recortan estos pronósticos de producción y por ahora creen que el saldo exportable se ubicaría más cerca de las 12 millones de toneladas. Esto es, entonces ya se habría consumido cerca del 75% del cereal que estará disponible.
El Ministerio de Agricultura local es mucho más cauteloso (cobarde, dirían algunos) que su par estadounidense y no ha lanzado todavía un pronóstico sobre la cosecha 2021/22, a pesar de que esta tarea ya se inició. Pero en su estimación mensual de un mes atrás estimó la demanda interna en cerca de las mencionadas 7,5 millones de toneladas.

Como sea, quedó planteado un escenario casi insólito, en el que la Argentina ya agotó prácticamente todo el saldo de trigo que tendría para exportar en 2022, pero que todavía ni cosechó. Las grandes cerealeras, una vez más, se anticiparon a marcarle la cancha al resto de los operadores. Parece inevitable que en algún momento -más pronto que tarde- será necesario volver a cerrar el Registro de DJVE, como ya sucedió la semana pasada con el maíz, donde se alcanzó el saldo exportable teórico de 38,5 millones de toneladas y se cerró la puerta cuando faltan todavía 5 meses para la nueva cosecha.
En toco caso, con el final cantado, las apuestas van atinarle al momento justo en que se producirá esta intervención (¿será en noviembre, en diciembre, o en enero?). También se ponen fichas sobre la manera en que se producirá. Es decir, si será disimulada y amable como fue durante el último ciclo agrícola. O por las malas, como ahora le gusta ejercer al gobierno kirchnerista, despojado casi por completo de albertismo.
Preguntas incómodas ¿Por qué para el maíz sí pero para el trigo no?
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]]>Palabras más, palabras menos, lo que dijo ese funcionario es que nadie puede verse sorprendido por la decisión oficial, ya que todos sabían desde hace meses que el saldo exportable era de 38,5 millones de toneladas. Ese fue el saldo al que se llegó -tal como adelantó este sitio- la semana pasada. También aclaró que la cadena cerealera, incluyendo a los productores, está al tanto de que la prioridad del gobierno de Alberto Fernández era cuidar los mercados de trigo y maíz, dos insumos críticos para muchas cadenas de alimentos.
Desde este razonamiento, no hay demasiado margen para que el sector privado chille por el cierre de facto de las exportaciones de maíz de la campaña 2020/21, ya que el saldo exportable (la diferencia entre producción y consumo interno) era conocido por todos y fue el sector privado el que decidió adelantar sus negocios para aprovechar el ciclo alcista de los precios de este grano. Las exportadoras, en rigor, comenzaron a anotar DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al exterior) a fines de 2020 y lo hicieron a tal velocidad que agotaron los cupos cinco meses antes de la nueva cosecha.
Confirmado: El gobierno oficializó el cierre de facto del registro de exportación de maíz 2020/21
“Todos los países agrícolas se manejan con un saldo exportable y venden lo que les sobra. Lo hacen Estados Unidos, Rusia o Ucrania. Y aquí todo el mundo sabía desde el día 1 que hay un volumen que se iba a poder exportar, nadie puede decir que no tenia ni idea”, afirmó el funcionario, que responsabilizó a los privados de haber forzado esta decisión oficial. “Armaron el negocio de manera tal que sea el mejor negocio para todos. Si te comiste todos los caramelos, ahora no te podés quejar”, insistió la fuente.
La anotación de nuevas DJVE la semana pasada por 1,2 millones de toneladas por parte de las grandes cerealeras (la excusa era el temor de que se pudieran subir las retenciones al grano), terminó de completar el saldo exportable de 38,5 millones de toneladas y “fue la gota que rebasó el vaso”, dijo el funcionario.
Aunque oficialmente se está tratando de instalar la idea de que el Registro de DJVE sigue abierto -lo cual es parcialmente cierto, pues es posible registrar nuevos negocios solo bajo ciertas condiciones-, este cierre de facto de las exportaciones de maíz permitirá seguir atendiendo algunos flancos, como las ventas en pequeñas cantidades a países limítrofes y los negocios pactados con antelación.

“La idea es tratar de no alterar el mercado y por eso los que tiene negocios legítimos puedan seguir exportando”, indicaron los voceros del Ministerio de Agricultura. Por ese motivo se dará prioridad las DJVE que tengan respalde en un negocio concreto. Es decir a los negocios donde el exportador ya tiene el maíz en su poder y un contrato con un barco para transportarlo. Con esta lógica, el viernes se aceptó por válidas DJVE por 20 mil toneladas que cumplían con ambos requisitos.
-¿Puede suceder que ahora, sin la participación de los exportadores en el mercado, se desinflen un poco los precios al productor?
-Puede suceder que el único perjudicado en este caso sea el productor que no vendió todavía su maíz, porque todos los demás actores tomaron cobertura y llegaron cinco meses antes con todo el maíz que se podría declarar, que es enorme volumen, récord. De todos modos, la exportación tiene que seguir comprando, le queda un pucho mas (de cerca de 500 mil toneladas, para cubrir las DJVE presentadas hasta ahora). Agricultura seguirá de cerca los precios que pagan los molinos (en el caso del trigo) y las avícolas (en el caso del maíz). Usualmente sus precios están igual o por encima del FAS teórico. No los hemos visto “cazar en el zoológico”.
El funcionario cree que la corrida de los últimos días que hizo que se agotara el saldo exportable de maíz se originó en “rumores que embarran la cancha” y que anticipaban una suba de las retenciones a ese grano y al trigo, que no se produjo ni sucedería. “Desde el primer día de esta administración todos sabían que la prioridad era cuidar el trigo y el maíz. Y por eso se dispuso que no hubiera sorpresas con los derechos de exportación, que se mantuvieron en 12%. Nosotros queremos que se siembre la mayor cantidad posible de trigo y maíz”, subrayó el funcionario.
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]]>La entrada La Mesa de Enlace pidió audiencia con el gabinete económico para saber si se respetará la palabra empeñada por Alberto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre estos idas y vueltas, la Mesa de Enlace decidió patear la pelota para la cancha del gobierno y reclamó a los ministros que integran el gabinete económico una audiencia para aclarar los tantos. Si el gobierno devuelve la pelota, es que todavía quedan ánimos de conciliar y hay ganas de jugar el partido respetando las reglas. Pero si las autoridades se hacen los “opas” y patean el balón hacia afuera, otro será el cantar.
Los presidentes de CRA, Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria, que ayer mismo habían deplorado cualquier intento de intervención sobre las exportaciones, en un nuevo comunciado solicitaron un pedido de audiencia en particular con el ministro de Agricultura, Luis Basterra; el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y el de Economía, Martín Guzmán. La idea es “tratar los anuncios referidos a restricciones, nuevos registros y permisos que serían impuestos a la exportación de carne vacuna”.
“Dado que la medida al momento de enviar esta nota no ha sido aún publicada en el Boletín Oficial, les pedimos de manera urgente una audiencia para poder dialogar acerca de las necesidades, motivaciones y alternativas sobre el tema, de manera previa a que se tome la decisión final”, señalaron los ruralistas en la nota enviada a los funcionarios.

En esta escalada, queda claro, la Mesa de Enlace eligió por ahora dejar fuera del pedido de audiencia al presidente Alberto Fernández, quien ya sufrió el desgaste de su figura en febrero pasado, cuando debió convocar de urgencia a los dirigentes del agro para aclarar el tenor de una serie de declaraciones que había hecho al diario Página/12 y que estaban vinculados al mismo tema que ahora: el aumento de precios de los alimentos. En aquella ocasión Alberto prometió a la Mesa de Enlace que no subirían las retenciones ni se aplicarían cupos a las exportaciones de productos agropecuarios.
“En los distintos encuentros que mantuvo la Comisión de Enlace con el Presidente de la República se les dijo que habría un diálogo proactivo y que no se volverían a utilizar los cierres, cupos y restricciones a las exportaciones”, recordaron los ruralistas. Por eso los dirigentes creen que no hace falta exponer de nuevo al presidente y por eso apuntaron a los ministros del e quipo económico. “Motiva -y urge- esta reunión el convencimiento de que de imponerse límites o cuotas a la exportación de carnes, los impactos serán desastrosos para toda la Nación”.
“Las estadísticas demuestran que entre 2006 y 2015, cuando estuvieron vigentes los llamados Registros de Operaciones de Exportación (ROE) -que fueron en rigor de verdad Permisos, cuotas y no solo un mero registro- el objetivo buscado fue bajar los precios internos de la carne. Pero ello, no ocurrió: entre enero de 2006 y diciembre de 2011 el precio de la carne subió 300%, mientras que la inflación del país en el mismo periodo (según INDEC e Inflación Verdadera), fue del 200%”, recordó la Mesa de Enlace.
Y se agregó: “A causa de estas restricciones se perdieron 10 millones de cabeza de ganado, con una caída de la producción del 18%. Se cerraron en esos años más de 100 plantas frigoríficas y se perdieron miles de empleos. Y más aún, no solo no se cumplió el objetivo de precio, sino que tampoco se logró mantener el consumo, que cayó un 10%”.
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