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La entrada Investigadores de FAUBA e INTA desarrollaron programas gratuitos para optimizar el manejo del trigo y la cebada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esto nos permite conocer la adaptación de los distintos cultivares a diferentes regiones productivas. Y por otro lado, podemos optimizar los rindes y la calidad de los granos ubicando las etapas más críticas del cultivo en los momentos de la estación de crecimiento en que se dan las condiciones ambientales más favorables”, explicó Daniel Miralles, docente de la cátedra de Cerealicultura de la FAUBA e investigador del CONICET.

Participaron además el Instituto Nacional de Investigación Agropecuario (INIA) de Uruguay, el Instituto de Investigaciones Agropecuarios (INIA) de Chile y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria (IPTA) de Paraguay.
Estos modelos permitirán evaluar heladas y posibles golpes de calor en el llenado de granos. Además son capaces de calcular el contenido hídrico de los suelos hasta un metro de profundidad, lo que permitirá saber la cantidad de agua disponible que tendrá el cultivo.
Ambos software usan algoritmos matemáticos que contemplan la duración del día, las temperaturas de la tasa de desarrollo y la acumulación de horas de frío. Trabajan sobre una serie climática de más de 30 años obtenida de la información satelital del proyecto Power NASA.

Para obtener la simulación correspondiente, el usuario solo debe completar la fecha de siembra, la localidad y el cultivo a sembrar.
En las versiones anteriores de estos programas de la línea Cronos, los modelos funcionaban con datos de 19 localidades. Según indicaron desde FAUBA, se han incorporado más de 200, por lo que la región triguera y cebadera nacional está casi cubierta.
Cronotrigo incluye información de más de 74 variedades de trigo -10 corresponden a trigo fideo o candeal y 64 a trigo pan- de más de 250 localidades de Argentina. Por tu parte Cronocebada contempla más de 20 genotipos, de los cuales 11 son malteros y 9 forrajeros y pastoriles.
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]]>La entrada En Chaco, las sojas podrían rendir hasta 40% más con buen clima y las decisiones agronómicas adecuadas se publicó primero en Bichos de Campo.
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Gerardo Quintana, investigador del INTA Las Breñas, en la zona agrícola del Chaco, tomó como base de sus estudios el Atlas Global de Brechas Productivas (GYGA). Según ese estudio global -que utiliza modelos de simulación a partir de datos meteorológicos locales aportados por el organismo-, para la región subhúmeda de Chaco esa brecha promedia el 42%.
“A partir del análisis de los datos de ensayos en campos de productores, desde 2008 a la fecha, se comprobó que los Rendimientos Máximos Obtenibles (RMO) están próximos a los Rendimientos Potenciales”, explicó Quintana. Es decir que hay experiencias concretas a campo que muestran que nivel regional podría crecerse mucho más en rindes.
El trabajo conjunto del INTA, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y la Universidad Nacional de Rosario, en la Red de Evaluación de Cultivares de Soja del NEA, determinó primero los factores ambientales que tuvieron mayor incidencia sobre el rendimiento.
Son condicionantes la precipitación total recibida durante el ciclo, el periodo de 30 días previo a la siembra, la evapotranspiración de los cultivos y los episodios de estrés térmico durante el periodo reproductivo.
Además, “dentro de los factores de manejo fueron la Fecha de Siembra (FS), la cantidad de años bajo agricultura del lote y el contenido de fosforo”, agregó Quintana.

De acuerdo con el estudio, los máximos rendimientos se obtienen en fechas de siembra en torno a los 20 días de diciembre. “Retrasos en dicha fecha, después del 10 de enero, provocan perdidas potenciales de rendimiento de 46 kilogramos por día, mientras en que después del 25 de enero se pierden 65 kg/día”.
En cuanto a las precipitaciones, se necesitaron 650 milímetros acumulados durante el ciclo del cultivo de soja, incluyendo el periodo de 30 días previo a la siembra. Se perdieron 24 kg/hectárea por cada episodio de estrés térmico (es decir luego de dos días consecutivos con temperaturas mayores a 35º C).
Para el desgaste del suelo, a escala del contenido de materia orgánica de un lote, por cada 10 años de actividad agrícola del mismo, el potencial de rendimiento disminuyó en 62 kilos/hectárea.
Hya varias claves a tener en cuenta, según el profesional. La primera, se centra en la elección del Grupo de Madurez (GM). “Los cultivares de ciclo cortos son los que presentan mayor potencial de rendimiento para la región, mientras que los de ciclo largo tienen baja tasa de perdida en lotes de menor potencial”, explicó Quintana.
Por otro lado, la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja indica que la elección de variedades adaptadas genera mejores resultados sobre potencial productivo y la estabilidad del cultivo.
Por último, recomiendan la reducción de la distancia entre surcos. Desde los 52 centímetros tradicionalmente utilizados hasta 26 centímetros o menos. De esta forma, se puede mitigar la pérdida de rendimiento provocada por el retraso de la fecha de siembra.
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]]>La entrada Luis Ventimiglia: “Tenemos que ser más profesionales en el cultivo de soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una charla organizada por Fertilizar, la ONG que agrupa a los proveedores de ese tipo de insumos del país, el técnico del INTA dejó claro que están dadas todas las posibilidades para crecer en rindes, desde el punto de vista genético y del ambiental. Mostró en su charla que existen rindes internacionales de soja que llegan a los 11 mil kilos/hectárea y que en el país se han visto casos 9 mil kilos de promedio en algunos lotes. “Y hemos visto en monitores de rinde de cosechadoras zonas que superan dicha marca”, desafió.
Entonces, la pregunta era obvia: ¿Por qué hay muchos campos que obtienen solo 3 mil kilos o menos de soja?
“El rendimiento no se construye con una práctica sola. No es solamente fertilizar adecuadamente. También hay que atender malezas, barbechos, realizar una siembra adecuada. Claro que tratamos con una producción a cielo abierto, en la que dependemos de la lluvia y hasta puede caernos granizo. Pero en aquellos años donde las condiciones se dan, ahí tenemos que potenciar los rindes”, explicó Ventimiglia a Bichos de Campo.
Escuchá la entrevista completa al profesional del INTA:
El técnico consideró que se debe poner la lupa en aquellos campos de buenas condiciones, en los que existen brechas de tal vez 2 mil kilos, para comenzaa a hacer bien las cosas. “No hay que ponerse a resolver cosas imposibles, como un campo lleno de sal en que quiero que crezca el pasto, sino apuntalar un campo bueno que obtiene 3 mil kilos de soja y puede llegar a 5 mil”, precisó.
“Tenemos que ser más profesionales, tanto el técnico como el productor. No es cuestión de sembrar de más para cubrirse de errores. ¿Qué sembrás? ¿De qué calidad? ¿Cuántos analizan semillas?”, interrpgó Ventimiglia, que insistió: “Tenemos un camino larguísimo pero se pueden achicar brechas”.
-¿Por qué el productor concibe a la soja como un cultivo de baja tecnología?- le preguntó Bichos de Campo.
-Porque la soja sin tecnología produce, a diferencia de otros cultivos. Arriesgan menos y se terminan conformando con menos. Y no sabe todo lo que está dejando de ganar. Una cantidad enorme para el país y alimentos para el mundo- respondió Ventimiglia.
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]]>La entrada ¿Es posible lograr hasta 33% más de soja sin incrementar el área? “Sí, se puede”, diría Macri se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Este trabajo surgió de una inquietud de los productores del CREA Sur de Santa Fe, que año tras año venían detectando que los rendimientos de la soja no crecían. Cada campaña les costaba más subir la producción. Nosotros pensamos que una de las causas podía ser que estuvieran muy cerca del límite productivo de la región. Ellos sabían sus rindes reales, pero no cuán lejos estaban del máximo. Es decir, desconocían la brecha de rendimiento. Y eso es lo que tratamos de cuantificar en el estudio”, dijo Guido Di Mauro, docente de la cátedra de Cultivos Extensivos de la UNR.
Para mejorar el rinde de la sojas, Don Mario se lanza a hacer edición génica
La investigación finalmente detectó qué elementos del ambiente y del manejo agrícola habría que modificar para incrementar hasta un 29% la productividad de la soja de primera y un 33% la de la soja de segunda en la región central de la Argentina, una de las más importantes del mundo.
Los resultados muestran que en la región central de la Argentina todavía hay margen para aumentar los rindes de la soja en condiciones de secano. “Calculamos la brecha de rendimiento como la diferencia entre el rinde de cada lote respecto al máximo de ese año, en 22.500 lotes agrícolas entre 2003 y 2015. Encontramos que para la soja de primera, la brecha promedio fue del 29%, mientras que para la de segunda fue del 33%”, indicó. Di Mauro.
Luego agregó que “en promedio, los productores están en un 71% y un 67%, respectivamente, de los máximos rendimientos registrados en esa zona. Los resultados de ese trabajo fueron publicados en la revista European Journal of Agronomy.
Di Mauro, quien también es becario doctoral del Conicet, profundizó en las razones por las que muchos campos no alcanzaban los rindes máximos de esa región. “Los valores de brecha en los 22.500 lotes fueron muy variables. Por ejemplo, registramos desde 0% -o sea, lotes que sí habían alcanzado ese máximo- hasta 60%. Por eso decidimos estudiar cuáles eran las variables del ambiente o del manejo a los que estaban asociados” esos rendimientos.
¿Y cuáles son esas cariables?
“La región que estudiamos abarca el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires, el sureste de Córdoba y el ángulo noreste de La Pampa. Es una de las más productivas del país y del mundo. En este estrato de productores, los rindes promedio son de 3.800 kg/ha y techos superiores a los 5000 kg/ha en soja de primera. Eso resalta la importancia de este trabajo”, dijo Pablo Cipriotti, profesor adjunto del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la FAUBA. Y añadió: “Ahora no sólo sabemos la magnitud de la brecha y las variables que la explican, sino que también tenemos un mapa con esta información para toda la región”.
Cipriotti, quien también es investigador de Conicet, comentó que mapear la brecha para la soja como cultivo único permitió ver con claridad qué tipo de factores condicionan los rindes. Explicó que “en este cultivo existe una clara estructura en la variabilidad espacial de la brecha, donde se diferencian muy bien las áreas con valores entre 10-15% de otras donde alcanza el 50-60% del rinde potencial. Ubicar esas brechas en el espacio permite indagar qué aspectos del manejo o del ambiente se pueden mejorar en esas subregiones específicas”. De allí la importancia de contar con un mapa.
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]]>La entrada 159 quintales: dicen que es el rinde récord en maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El lote era todo parejo, parecía un tablón. Mi padre, que tiene años en esto, dice que nunca había visto algo así”, destacó Leonardo Brugnoni, que estudia agronomía y eligió ese material por recomendación del personal técnico de Nidera Semillas.
La localidad de Laborde se ubica al sudeste de la provincia maicera por excelencia. “Sembramos 5 híbridos en 200 hectáreas. Salvo con uno, el resto tuvo de 140 quintales para arriba. Con el AX 7918 de Nidera Semillas, que lo sembramos en 50 hectáreas el 3 de octubre -antes no pudimos por falta de agua- llegamos a los 159 quintales. En un ensayo que hicieron en Laborde, el rendimiento más alto entre 15 híbridos fue de 143 quintales”, contó el productor que batió récords.
Al momento de sembrar, agregó, las condiciones climáticas fueron “de medias a excelentes”, porque había agua en napa y temperaturas cálidas que evitaron estrés hídrico. Además tampoco tuvieron malezas, enfermedades, ni plagas.
“Para fertilizar usamos 100 kilos de arrancador y 100 de urea. El manejo de malezas lo hicimos con 4 litros de atrazina líquida y algo de S-Metolacloro. Otra cosa que también ayudó al rendimiento fue la densidad de siembra”, indicó Brugnoni, que para la variedad AX 7918 utilizó una densidad de 81.600 plantas.
El rendimiento logrado prácticamente duplica los promedios nacionales para la cosecha 2016/17, que se ubicaron en torno 86 quintales por hectárea, de acuerdo con la Bolsa de Cereales.
De todos modos, es mucho lo que se puede crecer todavía. Según la Asociación Nacional de Productores de Maíz (NCGA), un productor llamado David Hula, de Charles City, en el estado de Virginia (Estados Unidos), ostenta el récord nacional de rendimiento en maíz, con 285,52 quintales por hectárea, con un híbrido de la marca Pioneer. La marca anterior era de 27.742 kilos/hectárea. Se había logrado en 2002 en Manchester, Iowa.
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