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La entrada La usurpación de una chacra en el Alto Valle dejó entrever la triste situación que afrontan las fincas productoras de peras y manzanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por desgracia esta no es la primera toma que afronta la familia Tarifa, que ya perdió seis hectáreas en un predio adjunto, a manos del mismo grupo de invasores. El lote que ahora está en disputa tiene siete hectáreas y está ocupado por 150 familias, que desde hace tiempo venían presionando a las hermanas, según las denuncias.

“La familia tenía peras y manzanas. La gente de acá les prendió fuego la chacra, les han robado postes y alambres. En este momento tienen plantas chiquitas de manzanas y el resto lo han destinado a maíz y alfalfa”, contó Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, a Bichos de Campo. Desde el primer momento, la Federación se psuo al servicio de las damnificadas.
Del conflicto participó incluso la intendenta de Allen, Liliana Martín, quién se reunió con los representantes de la toma para acercarles copias del título de propiedad y de los planos de la Dirección de Catastro, pero éstos se negaron a recibirlos.
En este punto podría pensarse que se trata de una nueva situación provocada por el déficit habitacional del país, aunque Hernández sostiene que el verdadero motivo es otro.
https://twitter.com/FederacionFrut1/status/1435261852238426117
“Se usa la toma de tierras como un medio de venta inmobiliario. Toman los terrenos y luego se los venden a otros. Se ha hecho una costumbre en el período de elecciones porque en estos momentos nadie se atreve a sacarlos por temor a perder votos. La Justicia después no los saca más”, dijo a este medio. Y a continuación agregó que “como Federación defendemos la propiedad privada, más allá de que sea o no productiva, de que la estén o no trabajando; es propiedad privada y se tiene que respetar”.
Es allí donde reside el quid de la cuestión: muchas chacras se han abandonado y muchos frutales se han erradicado debido a la baja sostenida en los rendimientos de la fruta –que es un 20% menor al rendimiento de otros países del hemisferio sur-, acompañada de una baja inversión, lo que genera un círculo vicioso de baja calidad y escaso retorno económico que, finalmente, termina con la salida de las fincas del circuito productivo.

Si entre 2008 y 2010 había entre 8000 y 9000 productores primarios activos en la región, es decir, que vendían su producción a terceros, hoy quedan alrededor de 1200 en todo el Alto Valle. “Los lugares que se toman son lugares elegidos, y mucho tiene que ver con el tema inmobiliario. Acá, en la zona del Alto Valle, supo haber entre 60.000 y 70.000 hectáreas en producción bajo riego. Hoy por hoy no creo que haya más de 30.000. Lo demás se ha abandonado o loteado”, explicó a Bichos de Campo José García, productor y presidente del Consorcio de Riego de General Roca.
El sistema de riego es provincial, aunque se encuentra manejado por un consorcio de productores. Por cada hectárea se paga un canon de riego anual que en promedio está en 5000 pesos. Aquellos lotes que han dejado de producir, han dejado también de pagarle al sistema. Este dato no es menor ya que eso genera un aumento de costos para quienes sí siguen aportando y dependiendo del riego.
“En General Roca, por ejemplo, si la hectárea deja de ser productiva, debe seguir pagando o desempadronarse, es decir, renunciar al sistema de riego de por vida. Eso sale 100 veces el canon de riego, es decir 500.000 pesos; es una traba para evitar que se desempadronen las chacras y se achique aún más la actividad”, indicó García.
Esas tierras, que sí tienen dueño, entran en un estado de abandono ante la baja rentabilidad de la actividad y la migración de los más jóvenes hacia los centros urbanos; las plantaciones quedan así inmersas en un descuido hasta que se pierden. Es en ese contexto es que empieza a jugar la presión del sector inmobiliario.
“La autorización de un loteo la tiene que dar el gobierno provincial. Hay una ley que indica que tienen que tener el libre deuda de la chacra. La mayoría, por no decir todas, habilitan los loteos para hacer barrios privados o casas quinta. Esa gente podría irse más lejos, hacia hectáreas desocupadas junto a las bardas, y es lo que impulsamos, pero no tenemos mucha ayuda del gobierno”, expresó con pesar García.
Y como si esto fuera poco, a la rapiña inmobiliaria hay que sumarle la petrolera, ya que muchos productores recibieron la visita de empresas que buscan explotar el gas y el petróleo que hay debajo de sus pies, para lo que les ofrecen alquilar algunas parcelas. Por esa situación no es extraño ver fincas con peras y manzanas, y una boca de extracción pegada al lote.

Este es parte del contexto que atraviesa a varias localidades del Alto Valle, entre ellas a la ciudad de Allen, que, si bien carga con el título de “Capital Nacional de la Pera”, refleja ahora una falta total de planeamiento territorial y de promoción de la actividad frutícola.
Fotos: Juan Thomes – Diario Río Negro
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]]>La entrada Como productor integrado, Leonardo Cajide pretende modernizar sus galpones avícolas para poder soportar el alto costo de la energía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los productores integrados reciben de la empresa que los contrata el alimento y los elementos veterinarios necesarios. Pero la mano de obra y el manejo, el mantenimiento de las instalaciones y el costo de la energía corren por cuenta de ellos. Es allí donde estos productores a veces pierden económicamente.
¿Y cómo se cría a los pollitos? En galpones especiales –de esos alargados que muchas veces se observan a los costados de las rutas- que mantienen una temperatura constante, para que los animales no pasen frío o calor. Allí tienen a disposición agua y alimento en forma constante.
Cuanto más modernas y actualizadoss sean esos galpones, mejor cumplirán su función. Una de las claves es que estén bien aislados, para mantener mejor la temperatura interna de las instalaciones, que se suele corregir apelando tanto a estufas como a ventiladores. Eso dispara los costos de la energía -tanto de electricidad como de gas- a extremos a veces impensables. Y definitorios para la actividad.
En caso de Leonardo Cajide es particular, porque decidió innovar y acondicionar sus instalaciones para lograr un mejor aprovechamiento energético. Tiene un total de seis galpones, cinco viejos que han sido aislados lo mejor que se pudo y uno muy moderno, equipado con las últimas tecnologías disponibles.
A diferencia de los galpones tradicionales, que se encuentren aislados con telas especiales, en este último galpón Leonardo optó por implementar la tecnología “dark house”, que utiliza fibra de vidrió para crear un ambiente completamente cerrado y oscuro. Incluso puso lana de vidrio Isover en los techos. La tradicional empresa de aislación siguió su caso con atención, porque implicaba su debut en la construcción de granjas avícolas.

“Los galopes más antiguos tampoco son desechos viejos, pero no tienen aislación. Cuando mejor ambiente le das al pollo mejor es la conversión de alimento a kilos de carne. Sino (el animal) consume mucha energía en regular su temperatura y las conversiones son horribles”, dijo Cajide a Bichos de Campo.
En ese sentido agregó: “Hoy para que la integración de la avicultura sea realmente rentable tenemos que tener galopes ‘dark house’. El costo de la energía debe andar entre el 50% o 60% de la facturación. Se nos quiere llevar a la energía renovable, a las pantallas solares, y tenemos dos inconvenientes: el tipo de facturación que tiene los servidores de energía, con las declaraciones de potencia, y el hecho de que antes de hacer energía renovable tenemos que hacer un buen uso de la energía que ya tenemos”, razonó el productor.
Mirá la entrevista completa acá:
¿A qué se refiere con la declaración de potencia? A que el usuario debe costear la potencia de la energía más allá de cuánto utilice de ella. Eso hace que la facturación no descienda en los momentos en que menos se utiliza, y que los costos se mantengan siempre altos.
“El consumo de energía en la granja es de tipo serrucho. Tiene picos de acuerdo a la cantidad de pollos, a la edad que tienen, etcétera. Por momentos tenés mucha demanda de energía y por otros tenés cero. Argentina todavía no tiene el ‘toma y vuelve de la energía’”, indicó el productor.

-¿Y los productores integrados no tienen algún régimen especial como actividad electrodependiente?- le preguntamos.
-No, de hecho pagamos más. En Argentina se sanciona a quien consume más. No es que te premian por buen consumidor sino que te castigan aunque produzcas alimento. Y después el gobierno no se acuerda de nosotros porque cuando vas a solicitar créditos y financiamiento, nos ponen en una reglamentación que tenemos que dejar solamente el 5% del trigo o soja guardado para llegar a la línea de crédito subsidiada (se refiere a la decisión del Banco Nación de no dar prestamos a los productores que almacenen un porcentaje mayor de su cosecha de granos).
Frente a este panorama, la inversión en galpones con aislamiento parece ser casi la única solución para recortar los elevados costos energéticos.
“La avicultura en el mundo se maneja en galpones como este. Nosotros somos los únicos que seguimos criando pollos en chozas. Con eso ahorrarías energía, harías más rentable tu actividad y podrías invertir en nuevos galpones. Aparte de eso, cuando vos sos eficiente la empresa –la que entrega los pollos- te premia con tarifa y con cantidad de pollo por metro cuadrado. Es todo una cadena”, sostuvo Cajide.

Aunque el camino sea claro, este productor afirma tener las manos atadas y no poder terminar de avanzar hacia esta anhelada reconversión de sus instalaciones. “Allí tengo todos los materiales y no puedo hacer el nuevo galpón”, señaló a Bichos de Campo durante la visita a su granja.
-Hace poco se anunciaron créditos para la avicultura por una cifra de miles de millones de pesos. ¿Creés que caerá algo para este lado?
-No. Yo quedo afuera por ser productor agrícola y estar en el registro del SISA. Mi carpeta puede dar, pero yo quedo afuera. Lo que más bronca nos da es que arrancamos con una granja chica y crecimos de la mano de la empresa proveedora que nos financió la construcción de los primeros galpones. Hoy, que podés llegar a recibir algo de eso, te sancionan.
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]]>La entrada Los gauchos de Chicago: Adrián Seltzer asegura que hoy los factores exógenos al mercado agrícola tienen mayor peso que los intrínsecos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero cuando Seltzer comenzó a trabajar en gestión comercial agrícola, los factores propios del mercado eran los preponderantes, mientras que en los últimos tiempos comenzaron a ganar mayor influencia las decisiones de política económica, conflictos geopolíticos y movimientos especulativos.
“El mercado cambió: cuando yo me enamoré de esto, la oferta y la demanda tenían muchísima más influencia de la que tienen hoy. Hoy el mercado de granos está más influenciado por decisiones políticas y por la operatoria de los fondos”, dijo en Bichos de Campo.
Ahora, todo parece ser más complejo, según Seltzer, porque es indispensable aprender cuestiones relativas a política internacional, factores monetarios y estrategias de los operadores especulativos, a los cuales no les interesa lo que sucede con los cultivos, sino obtener ganancias al anticiparse a las fluctuaciones de los precios de los granos.
“Cuando algunos dicen que habría que vender el 25% de la cosecha, pregunto, ¿en base a qué? Hay que saber cuál es la situación de cada productor y también depende cuál sea la aversión de ese productor a tomar riesgos. Cada caso es particular y también lo es la forma que tenga cada uno de ver el negocio”, explicó.
“Hay productores más profesionalizados y concentrados en lograr una rentabilidad y que lo ven como un negocio económico financiero y cierran precios, compran opciones y toman coberturas para asegurar rentabilidad, pero también están los clásicos, como era mi viejo, que si vendía trigo hoy y mañana subía se sentía ofuscado y arrepentido de haber vendido por lo que dejó de ganar”, argumentó.
Mirá la entrevista realizada a Adrián Seltzer:
Seltzer, licenciado en Administración Agraria, recordó que su pasión por el mercado de granos nació cuando estaba en cuarto año de la facultad y lo tuvo de profesor a Pablo Adreani en la materia de Comercialización Agrícola. “En ese momento, cerca de 1995, estábamos con precios de granos muy elevados y Pablo nos explicó muy bien el tema de la oferta, la demanda y cómo él trataba de predecir los precios y eso me encantó, me enamoró y así fue como decidí que quería dedicarme al mercado de granos”.
“Luego de terminar la facultad, lo perseguí a Adreani, con quien trabajé unos años, y luego consideré que también era interesante, no sólo estar relacionado al análisis de los mercados, sino también a su comercialización, por lo cual pasé primero por una corredora más chica y luego llegué a Granar”, agregó.
A fines de 2021 Seltzer cumplirá 20 años de trabajo con Granar. Pero en el medio estuvo unos meses en Chicago, EE.UU., donde hizo un entrenamiento en tiempos en que la operatoria todavía se hacía en el piso y no era electrónica, para lo cual debió rendir un examen.

“Viéndolo desde afuera estaba mucho más apasionado que los operadores. Para muchos de ellos no era más que un laburo. A ellos les daban un papelito con la orden de comprar 30 contratos a tal precio, se daban vuelta, gritaban, compraban, llenaban la ficha y listo. No les importaba nada sobre si estaban comprando bien o pagando caro. A ellos les pasaban la orden y compraban. Pero vivir esa experiencia fue una ‘cocina’ súper interesante”, rememoró.
Su cartera de clientes es amplia dentro de Granar. Seltzer va evaluando con cada uno cuál es la mejor estrategia de comercialización tanto de productores como de acopios. “No es lo mismo un acopio que toma una cobertura, porque no tiene espacio para almacenar toda la producción que sus clientes le están entregando a fijar, que tomar una cobertura cuando sos productor, ni tampoco es lo mismo un productor que trabaja con campo propio de aquel que sólo tiene un 10% con campo propio y el resto es arrendado”, diferenció.
El especialista, en función de la elevadísima volatilidad registrada en los últimos tiempos, recomienda capturar precios dentro de rangos objetivo sin tratar de intentar ganarle de mano al mercado, dado que los factores que intervienen en el mismo son tantos y tan complejos que no es sencillo realizar modelos predictivos. “Usemos las herramientas, esas son las únicas certezas; el resto son opiniones”, aconsejó.
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]]>La entrada We love Chicago: La fuerte suba de los precios internacionales permitirá que el maíz ofrezca una alta rentabilidad a los productores cordobeses se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La tasa de rentabilidad promedio de Córdoba en la campaña 2020/21 se estima en 37% para el maíz temprano y 29% para la siembra tardía”, define el trabajo del equipo de economistas de la BCCBA. La rentabilidad se calcula como promedio, pero se modifica brutalmente de un campo a otro y de una región con altos rendimientos, como el sudeste de Córdoba, a otras zonas agrícolas marginales ubicadas más al norte.
De acuerdo a este análisis, la clave de que el negocio arroje tan buenas tasas de retorno fue la fuerte suba de los precios del maíz en Chicago, que fueron incluso superiores a los de la soja. Hace un año, el maíz cotizaba allá a 121 dólares por tonelada y ahora, que ya se está cosechando, lo hace a 258 dólares. En pesos, el productor local cobraba a esta altura de 2020 unos 7.925 pesos, y ahora puede vender su grano en cerca de 19.900 pesos. Un sueño.
Esta notable suba global, de acuerdo con la Bolsa, alcanzará para que nadie lamente (salvo en casos extremos, claro) la caída de los rendimientos de maíz, tanto en la siembra de variedades tempranas como tardías. En el primer caso se registraría una caída del rinde promedio provincial de 5 quintales por hectárea. En el maíz que se siembra tarde, se esperan 9 quintales menos que en la campaña anterior.
“De haberse mantenido los precios del cereal que se vieron la campaña previa, la rentabilidad de ambos planteos sería negativa en el orden de -26% y -24% respectivamente”, se ocupó de aclarar la Bolsa.

Según las planillas de márgenes realizadas por la bolsa cordobesa, el resultado económico podría llegar a 281 dólares por hectárea para el planteo más largo, y de 219 dólares por hectárea en una siembra de ciclo corto.
En este entorno, la sequía que afectó a la principal región maícera del país casi que quedará como una anécdota. El análisis recordó que “a fines de 2020 se esperaba un rendimiento promedio de 60 quintales para la provincia de Córdoba, debido al pronóstico de La Niña, que prometía precipitaciones por debajo de lo normal. Aun así, el clima mejoró durante los primeros meses de 2021, llevando a una mirada más optimista. Actualmente, se espera un rendimiento promedio de maíz temprano de 76,8 quintales, y 77,3 quintales para el maíz tardío”.
La tasa de rentabilidad de la actividad, en este escenario, se estimó en 37,1% para el maíz temprano en Córdoba, lo que implicaría un incremento de 37 puntos respecto a la campaña anterior. Si bien el rendimiento del cereal sería un 6% menor este año, su precio se negocia en el mercado de futuros a un valor que es 82 dólares mayor al de abril de 2020. Es decir, con un incremento del 64%.
Frente a esta suba, los costos directos se incrementarían 4% en promedio, debido principalmente a la suba de insumos como el glifosato y la atrazina. Mientras que los gastos comerciales bajarían en un 8% como consecuencia tanto del menor volumen transportado como del menor costo del flete por tonelada, que pasó de 27,4 dólares por tonelada en la campaña previa a 26,5 dólares actualmente.
Los dueños de los campos también podrán descorchar con la suba de precios, lo mismo que el Estado que se apropia del 12% del valor bruto de la producción de maíz por vía de las retenciones. Sucede que “parte del mayor valor del cereal sería absorbido por el aumento en el costo del arrendamiento y los impuestos”, destacó el documento de la bolsa. Así las cosas, los costos indirectos incrementarían en un 55%, mientras que los impuestos llegarían a los 158 dólares por hectárea.

Con respecto al planteo tardío, que concentra la mayor producción de maíz de la provincia, los resultados también se muestran optimistas. El rendimiento del cereal tardío en la campaña 2020/21 se espera en 77,3 quintales por hectárea, 8,9 quintales menos que el ciclo previo. Por otro lado, el precio del maíz con posición a julio se encuentra negociado en un promedio de 198 dólares por tonelada, es decir 52% mayor al valor de la campaña previa. Esto llevaría a compensar la menor producción y el ingreso total incrementaría en un 36%.
Al igual que para el maíz temprano, los costos directos se verían en aumento, debido al mayor costo de cosecha y el incremento en el precio de insumos como el glifosato y la atrazina. Por otro lado, los gastos comerciales se reducirían en un 9%, debido tanto el menor volumen transportado como por el menor valor del flete. Esto resultaría en un margen bruto de 806 dólares por hectárea.
De la misma forma que para el planteo del maíz temprano, se vería un incremento en los costos indirectos, fruto del mayor valor del arrendamiento, y una suba en los impuestos respecto a la campaña previa. El resultado económico se ubicaría en los 219 dólares por hectárea y la tasa de rentabilidad sería del 28,7%, 21 puntos básicos por encima de la tasa del año anterior.
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]]>La entrada Se confirman los números rojos en los tambos: Los productores de leche deberían cobrar 26% más para salir hechos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las continuas variaciones en los resultados económicos de la producción primaria de leche vienen, desde hace años, profundizando la concentración en la actividad que goza de buena salud.
El productor primario de leche se ve muy expuesto a factores que tienen poco que ver con lo que sucede tranqueras adentro. Por caso, las continuas devaluaciones en una actividad que tiene cerca de 75% de sus costos dolarizados. O la suba de los precios internacionales de los granos. También por decisiones políticas, como la aplicación de los derechos de exportación que le restan 9% de ingreso a las exportaciones de leche en polvo, el producto más vendido al extranjero. También lo afecta la decisión de la secretaría de Comercio Interior de permitir aumentos menores a 10% sobre lácteos de consumo masivo.

Según el informe del OCLA el precio de la leche al productor para noviembre fue de 20,37 pesos por litro y el costo de producción -suma gastos directos, de estructura, amortizaciones y retribución empresaria fue de 21,96 pesos-, lo que implica una renta negativa de -1,7%, siempre hablando de tambos promedio de poco más de 3 mil litros de leche por día.
Pero “si al Costo de Producción le incorporamos una rentabilidad exigida al capital promedio operado del 5% anual, obtenemos un precio de equilibrio de 25,86 pesos (precio necesario para pagar todos los costos en efectivo, mantener el capital y retribuirlo con esa tasa asignada)”, aclararon los técnicos del OCLA.
Ese precio de equilibro es 26% superior al valor promedio que cobraron los tamberos el mes pasado. Visto de otro modo, el productor cobra 26% menos de lo que exige el valor de equilibrio.
¿Cómo se llega a ese nivel de pérdidas? El OCLA lo resumen en estos datos: en el último año el dólar mayorista en Banco Central aumentó 34%, el índice de precios al consumidor 36%, el costo de producción 45% y el precio al tambero solo lo hizo el 25%.
Dice el informe en cuestión que, de este modo, “por tercer mes consecutivo la rentabilidad del tambo promedio arroja una tasa de rentabilidad negativa”. Y agrega que “cabe aclarar que hay algunas regiones con rentabilidad negativa en los últimos 5 meses”.
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]]>La entrada Darío Carello convenció a su padre de reabrir el tambo en Bunge y ahora la pelean codo a codo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena seguir en la actividad. “Cuando fundaron la cooperativa en 1944 se llegaban a juntar hasta 30 tambos en un circulo de 10 kilómetros. De hecho el equipo de Fútbol Club Bunge es denominado el plantel del Tambero, hasta que luego empezaron las idas y venidas con la política”, afirma Rubén Carello, en alusión a las sucesivas macroeonómicas que golpearon al negocio lechero.
Los Carello, pequeños productores que se instalaron en Bunge allá por 1905, siempre tuvieron tambo, hasta que en 2017 una gran inundación tapó todo de agua y los obligó a cerrar después de 110 años en la actividad. Cuando se fueron las aguas, un año y medio atrás, volvieron al campo familiar para reabrir la unidad lechera.
Tal como sucede en Oceanía, el renacido tambo de los Carello se sostiene gracias a que trabajan ellos mismos junto con un empleado. Si tuvieran que pagar más sueldos, sosrtienen, perderían plata en su establecimiento de 250 hectáreas.
“Antes era otra época, se trabajaba más, pero ahora se perdió hasta la cultura del laburo y cuesta encontrar personal para el tambo. Si encontrás uno tenés que cuidarlo”, dice Rubén, quien asegura que el tambo y el campo son su lugar en el mundo. “Pienso que me voy a morir acá”, reflexiona.
Su hijo Darío (38) fue el que le dio el empujón que necesitaba para reabrir el tambo. Antes de la inundación, producían unos 7000 litros diarios, mientras que actualmente están en torno a los 2000 litros.
Darío vive en el pueblo de Bunge. Los caminos de tierra para llegar hasta el campo se encuentran en estado calamitoso, la señal de celular es muy mala y no se han hecho obras que puedan llegar a evitar otra gran inundación como la de 2017. Pero ellos siguen: llevan la lechería bien adentro en el corazón.
Para Darío “el tambo es arraigo y su manejo es muy diferente del de otras actividades”. En sus recuerdos de la inundación de 2017 cuenta que “fue una lucha, cargando vacas, metiéndolas en una lomita, para venderlas y también alquilarlas”. El joven tambero declara que si tuviera que buscar un culpable por la inundación, sin dudas sería “la falta de obras: no podemos echar culpas de una provincia a otra”.
Si bien en los últimos meses el poder de compra de la leche que recibe el tambero perdió mucho, Darío dice que “al menos todos los meses tenés una moneda y la vas peleando”.
“Hay una gran brecha entre el valor de lo pagado en góndola y lo que le queda al productor”, se lamenta. Darío cree que “no deberíamos tener tanta carga impositiva; es terrible lo que pagamos en impuestos, una guasada de plata; si eso, en cambio, nos quedara en el bolsillo, seguro lo invertiríamos”.
La entrada Darío Carello convenció a su padre de reabrir el tambo en Bunge y ahora la pelean codo a codo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿De qué se quejan los productores en Colombia? Fabio Romero explica que “hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En Colombia las principales preocupaciones del agro tienen que ver con la comercialización de los productos, una cuestión que arrastran desde hace años. “Hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada”, aseguró a Bichos de Campo Fabio Romero Martínez, periodista agropecuario de Colombia y director general de la revista Agricultura de las Américas (Latam).
Mirá la entrevista completa a Fabio Romero:
“Justamente hace poco se resolvió un inconveniente con los productores de papa porque los precios disminuyeron bastante, al igual que el consumo de la papa. No encuentran precios justos ni razonables. Como hay mucha intermediación, a los productores les sale costoso producir, los intermediarios les pagan precios bajos y eso les genera pérdida”, explicó Romero.

El periodista, que hace 8 años ganó un reconocimiento por su labor (Órden al Mérito Agrícola en el grado de Caballero) otorgado por el Gobierno, manifestó que “el papel del Estado no es el de fijar precios en productos perecederos, aunque sí está controlando algunos precios en las centrales mayoristas, principalmente en los precios que van al consumidor final, pero entre el distribuidor y el productor hay una libertad de precios que es lo que dificulta las relaciones”.
En cuanto a cómo actúa el Estado en Colombia, Romero indicó que no hay intervención directa y citó el caso del café, producto emblemático en ese país: “Ese producto se comercializó libremente a lo largo de su historia y son los mismos gremios agropecuarios relacionados al café, en este caso la Federación Nacional de Cafeteros, los que generan las políticas que tienen que ver con los caficultores, las cuales dependen del precio internacional de ciertos países como Brasil, América Latina y Taiwán”, declaró.
“Esta situación hace que haya una fluctuación en precios y vaivenes, y se ve libertad salvo en algunas ocasiones de emergencia o disminución de los precios, donde el Estado interviene dando un precio de sustento para apoyar a los caficultores”, agregó Romero.
Acerca de cómo es la relación entre los gremios agropecuarios, representantes de los productores y el Gobierno de Colombia, Romero explicó que se presentan dos corrientes: “Una es más amiga del Gobierno de Iván Duque Márquez y algunas de las políticas generadas por la pandemia, por el cambio climático o por variaciones de precios, y hay otra corriente que está en desacuerdo con el Gobierno, donde hay miembros de la oposición que buscan resultados al margen de reclamos que, aunque pueden ser justos, no coinciden con todo lo que se está haciendo en política agropecuaria”, relató.
Según Romero, “Colombia no es un país rico en recursos y presupuestos, y no puede dedicar lo suficiente a todos los sectores económicos, pero se busca la forma de subsidiar algunas actividades productivas cuando hay heladas o inundaciones, y entonces ahí se contribuyen con algunas partidas”.

De acuerdo a Romero, “hay una multiplicidad de representaciones agropecuarias en Colombia y también hay desacuerdos entre los mismos gremios, sobre todo entre los que representan a los grandes y los que representan a los chicos”.
Al respecto de la mirada social al respecto del uso de agroquímicos, Romero cree que los productores gozan de una buena percepción social “porque generaron la provisión de los alimentos que se necesitaba, y esto hizo que la gente citadina le tomara gran aprecio”.
Los agricultores en general se dividen en dos grupos en Colombia. Para Romero están “los más tecnificados y organizados en la parte de comercialización, que son también citadinos con inversiones en el campo, y otros más pequeños que atraviesan varias dificultades y a los cuales el Gobierno no les pudo solucionar todo, pero que también son reconocidos socialmente en su labor de productores de alimentos. Ellos también son gente muy honesta y trabajadora, y aunque se distancien en la parte tecnológica, cultural y educacional también guardan buena relación con la gente de la ciudad”.
El principal desafío del agro colombiano, según referenció el periodista, tiene que ver “con la competitividad y con la forma de producir. Hay una parte muy adelantada y tecnificada pero también hay otra parte muy atrasada que precisa más tecnología y preparación en mercadeo para saber qué es lo que realmente precisan los consumidores, y tener mejores practicas agrícolas y certificaciones de sus producciones. Se necesita modernizar a una gran porción de productores que están quedando al margen de las reglas de juego”.
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]]>La entrada Los márgenes brutos de la soja retrocederían un 16% en la campaña 2020/21, según la Bolsa de Cereales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ese es el párrafo crucial de un análisis publicado este jueves por los economistas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que puede descargarse desde aquí:
El documento primero se ocupa de refutar aquella visión respecto de que los precios de los granos, que en efecto han subido bastante en los últimos dos meses, están en los mejores niveles históricos. Por el contrario, define que “durante el año 2020 los precios de los principales cultivos agrícolas han mostrado una importante variabilidad en los mercados doméstico e internacional” y recuerda que “se pasó de precios mínimos de los últimos años durante marzo-junio, a una posterior recuperación que llevó las cotizaciones a niveles de 2018 durante el mes de septiembre”.
Pero aclara que “al momento de analizar la situación para la nueva Campaña Gruesa 2020/21 se observa que para el promedio del periodo de pre-siembra (julio-septiembre) los precios disminuyen en relación a la campaña previa, siendo la única excepción el cultivo de girasol”.

La otra variable que se toma para elaborar estos márgenes brutos (que están lejos de implicar pérdidas o ganancias, porque luego habría que descontar otro tipo de gastos e impuestos más allá de los productivos), son los costos de producción. En ese caso, la Bolsa dice que han bajado “influenciados por la reducción del precio de los fertilizantes, combustibles y fitosanitarios”. Las variaciones más importes se encontrarían en fertilizantes y fitosanitarios, con reducciones promedio del 13% y 6%, respectivamente. Mientras que las labores se incrementarían en promedio un 2%.
Con mayor precisión, el total de los costos de producción para la campaña gruesa 2020/21 registraría las siguientes reducciones respecto a la campaña previa: soja (-3%), maíz temprano (-1%), maíz tardío (-1%) y trigo-soja de segunda (-4%).
En este marco, contrastando ingresos esperados con los costos de producción, la fotografía a nivel nacional muestra que los márgenes de la campaña gruesa 2020/21 “se ubicarían por debajo de los de la campaña previa, con la excepción del girasol que presentaría una mejora”.
Esta situación se debe a que “la caída de los precios y de los rendimientos fue mayor que la caída de los costos”. Además, en este primer balance económico, la Bolsa de Cereales contempló “menores rindes por el escenario climático adverso”. Y abrió el paraguas: “los márgenes podrían resultar inferiores si las condiciones de sequía se profundizan”, avisó.
Así las cosas, los márgenes brutos caerían por segunda campaña consecutiva.

¿Podría esta fotografía mejorar en tiempos de cosecha? Por ahora nada lo preanuncia. En soja, entre los meses de marzo y junio el precio a cosecha futuro mayo 2021 en el MATba-Rofex se ubicaba por debajo de los mínimos de las últimas 5 campañas. Recién a fines de septiembre, el precio futuro “se ubicaba en niveles similares a los del 2018 y próximo al promedio de las últimas 5 campañas. No obstante, en el promedio del periodo de pre-siembra, las cotizaciones se ubican un 3% por debajo de los registrados en la campaña previa y un 7% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas”, se aclaró.
De igual manera, en maíz el precio a cosecha futuro abril 2021 se ubicaba por debajo de los mínimos de las últimas 5 campañas entre marzo y junio. Una vez que entramos en el periodo de pre-siembra, comprendido entre julio y septiembre, los precios también registraron un sostenido crecimiento. A fines de septiembre, el precio futuro se ubicaba por encima de los máximos valores de las últimas 5 campañas. No obstante, si se toma el promedio para el total del período de pre-siembra, las cotizaciones se encuentran un 3% por debajo de los registrados en la campaña previa y un 1% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.
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]]>En el marco de su Plenario Nacional de Economías Regionales, CAME realizó un relevamiento para conocer las perspectivas del sector en el futuro próximo y cuestiones relacionadas a la rentabilidad y la estructura de costos. Fue allí que la menos de la mitad de los productores tiene rentabilidad positiva. O más de la mitad dijo tener pérdidas.
Según el documento difundido por CAME ante la pregunta general sobre si tenían rentabilidad en sus actividades, el 42% contestó que sí, y el 53% contestó directamente que no, mientras que un 5% se ubicó en el renglón “no sabe, no contesta”. Luego, desglosando según la actividad, las respuestas son algo distintas. Pero al menos 36% de los productores insiste en que no tiene rentabilidad.

Según CAME, “la creciente concentración de los mercados y la dificultad de generar nuevos clientes en el exterior aparecen como dos preocupaciones latentes dentro de los productores consultados. De hecho, se observa que el 50% de los productores manifiesta tener difícil accesibilidad a comercializaciones transparentes”.
Según el relevamiento, la perspectiva a futuro de los encuestados es bastante diversa. El 31% tiene expectativas positivas para el futuro inmediato, el 43% espera un futuro regular y está expectante sobre las medidas que tomará el nuevo gobierno para el agro, y el 23% cree que va a ser malo.
Bichos de Campo realizó justamente un programa especial sobre las pespectivas de este tipo de economías regionales:
Por último, en la encuesta de CAME se observó que las principales demandas de los encuestados fueron el acceso al financiamiento con tasas más razonables para los pequeños y medianos productores pymes; que haya tarifas eléctricas diferenciadas para los electrodependientes de las economías regionales; la eliminación de los derechos de exportación; la reducción de las alícuotas de ciertos impuestos para disminuir la presión tributaria; que se avance hacia una reforma laboral integral, y medidas para la recuperación de las pymes agropecuarias en crisis.
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]]>En este contexto, en el gobierno consideran que estamos viviendo el inicio de un largo ciclo de crecimiento para la lechería luego de casi dos años de quebranto, o más. ¿Será para tanto? Es lo que aseguraron en una reunión con periodistas el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere; su jefe de Gabinete, Santiago Del Solar; y el director nacional de Lechería, Alejandro Sammartino.
“Si bien no podemos decir que todos los productores están bien, la lechería está bien. Están creadas las condiciones para que el productor pueda tener una revancha”, arriesgó Sammartino en esa reunión, en la que se expusieron datos que muestran una visible recuperación de los precios. Esta recomposición, según la visión del funcionario, no respondió a la visible caída de la producción registrada en los últimos meses sino “a un crecimiento de las exportaciones” de productos lácteos.
Este diagnóstico es muy distinto al que se escucha habitualmente de los dirigentes lecheros. Es cierto que los precios a los tambos se recuperaron alocadamente en los últimos meses y que el sector ha recobrado rentabilidad (la relación leche/maíz es una de las mejores de la historia). Pero en el sector privado creen que se trata solamente de “un veranito” que no durará mucho. Sospechan y temen que los precios comenzarán a bajar en cuanto se recupere un poco la oferta de leche después de sufrir un bajón de 7,5% en el primer cuatrimestre, respecto de igual lapso de 2018.
Frente a esta posición pesimista (realista, dirían algunos), en Agroindustria derrochan optimismo. “El precio de la leche está sensiblemente mejor. El OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea) dice que la actividad pasó a ser rentable”, aseguró Etchevehere. Y es cierto.
Pero de nuevo, no se sabe por cuánto tiempo.
Lo cierto es que frente a los primeros indicadores económicos positivos para la lechería en toda la gestión de Cambiemos, desde el gobierno se empeñaron por marcar algunos aciertos de su trabajo. En esa línea los funcionarios auto-elogiaron sus propios esfuerzos en estos aspectos:
¿Y por qué creen los responsables de la política lechera que no habrá una nueva caída de los precios al productor ni bien se recupere la producción lechera? Este es el principal punto en debate. Donde unos ven una caída de la oferta de leche, ellos ven un crecimiento de la demanda del mercado exportador. Los datos duros dicen que las exportaciones crecieron 37% en 2018 y ya absorben 20% de la leche producida, aunque partiendo de bases muy bajas de 2017. En el primer trimestre del 2019 los embarques siguieron creciendo un 9% en volumen, aunque a partir de allí habrían vuelto a desinflarse.
Sammartino cree que la decisión de este gobierno de no entorpecer bajo ningún punto de vista el desempeño de las exportaciones (a diferencia de lo que hacía el anterior gobierno kirchnerista) será un dato clave para el sostenimiento de los precios y para achicar la estacionalidad tradicional de la actividad, que usualmente provocaba un desplome de los precios al productor cuando llegaba la primavera, los pastos estallaban y las vacas incrementaban su productividad sencillamente porque comían mejor.
“Recién ahora se va a poder recibir el estímulo de una política de estado seguida por este gobierno”, enfatizó el director nacional de Lechería. Etchevehere coincidió: “El nuevo piso te lo da la exportación”.
Los cálculos oficiales, en este escenario, dicen que la producción lechera finalmente podría revertir la caída de los primeros meses del año para cerrar el 2019 hasta 2% por arriba del año anterior. En 2018 la Argentina produjo 10.630 millones de litros de leche. Por ahora (entre enero y abril) se produjeron 3.015 millones. En la Secretaría dicen que se podría llegar a unos 10.800 millones a fin de este año.
En esta apuesta a que la exportación sostenga el flaco equilibrio de las demás variables del negocio (para empezar, el consumo interno de lácteos se redujo casi 15%) y los precios al productor sigan dejando ganancia, Sammartino destacó que hay en la actualidad 75 países que reciben productos lácteos de la Argentina (se destacan Brasil, Argelia, Chile y Rusia) y que se espera llegar con 100 mercados abiertos a 2025 (se aspira abrir más China y habilitar Japón, Corea y México). La participación de las exportaciones sobre el total de la producción, que hoy es de 22%, debería llegar entonces al 30%.
Nadie deseas que los funcionarios se equivoquen. Crucemos los dedos. ¡Qué no se corte!
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