Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
reserva natural – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 07 Dec 2021 00:31:25 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png reserva natural – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Enamorado de Punta Indio, Pablo Lapasset tuvo que reconvertirse por la presión de sus vecinos: “No me gustan las exageraciones que se traducen en limitaciones” http://wi631525.ferozo.com/enamorado-de-punta-indio-pablo-lapasset-tuvo-que-reconvertirse-por-la-presion-de-sus-vecinos-no-me-gustan-las-exageraciones-que-se-traducen-en-limitaciones/ Mon, 06 Dec 2021 16:38:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87468 Aunque es nacido en Lomas de Zamora, Pablo Lapasset se las ingenió para pasar la mayor parte de su juventud en la localidad costera de Punta del Indio, muy cerca de la desembocadura del Río Samborombón. De chico, sus padres tenían allí una pequeña chacra en la que él podía despuntar el vicio de estar […]

La entrada Enamorado de Punta Indio, Pablo Lapasset tuvo que reconvertirse por la presión de sus vecinos: “No me gustan las exageraciones que se traducen en limitaciones” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Aunque es nacido en Lomas de Zamora, Pablo Lapasset se las ingenió para pasar la mayor parte de su juventud en la localidad costera de Punta del Indio, muy cerca de la desembocadura del Río Samborombón. De chico, sus padres tenían allí una pequeña chacra en la que él podía despuntar el vicio de estar rodeado de animales y en contacto con la naturaleza. Ya de joven “yo era el muchacho que en vez de quedarse los fines de semana para ir a bailar, se tomaba un micro y viajaba cuatro horas los sábados por la mañana”, recuerda entre risas.

Esa pasión se tradujo en una mudanza con estadía a tiempo completo desde el año 1995, ya que luego de recibirse de ingeniero zootecnista optó por radicarse cerca de la casa familiar y dedicarse de lleno a la producción agropecuaria. Además de trabajar varios años como asesor de algunos campos de la zona, Lapasset alquiló varias hectáreas que destinó en un primer momento al engorde e invernada de vacas. Con el tiempo se achicó en extensión de tierra y se enfocó en la recría de terneros.

“Esta zona es netamente de cría. Sobre la cría vos podes trabajar y profundizar pero siempre con esta base. Acá no tenés campos aptos para la producción agrícola redituable, las experiencias agrícolas con fines económicos no funcionan porque son campos muy pobres. Todo se destina a servir a la ganadería”,  señaló Pablo Lapasset a Bichos de Campo.

Mirá la nota completa acá:

Su trabajo hoy consiste en el engorde de terneros livianos, de entre 120 y 150 kilos, para llevarlos a los 220 o 230 kilos aproximadamente. El sistema no apunta a la ganancia de peso individual, sino al aumento de peso del promedio total de los animales. Y para lograr ese objetivo la clave está en la constante disponibilidad forrajera, punto con el cual el productor tuvo varias dificultades.

Como parte del problema, además de la limitante de alimentos, surgieron las crecientes presiones de algunos vecinos en esa localidad donde el agro se combina con el turismo.

“Acá estamos dentro del Parque Costero del Sur. Es una reserva internacional de biosfera, amparada por la UNESCO, que abarca una lonja ribereña, cubriendo los talares desde Magdalena hasta Punta Piedras. De un día para el otro me prohibieron fumigar y establecer verdeos tanto de invierno como de verano, por las restricciones del parque”, recordó Lapasset.

Si bien dicha reserva existe desde el año 1986, no fue sino hasta hace tres años que los productores de la zona, que se dedicaban a la producción en sistemas ganaderos tradicionales, se encontraron en la disyuntiva de reconvertirse o tener que ver mermar su producción. La reserva tiene una particularidad: no está ubicada sobre tierras fiscales sino privadas.

Aunque en un primero momento la decisión fue económicamente muy perjudicial para el ingeniero, ya que significó no poder seguir adelante con los sorgos de verano y los raigrases de invierno, no le tomó mucho tiempo encontrar una solución: había que reordenar el sistema para aprovechar al máximo los montes y pastizales naturales de esa zona, que hasta entonces no habían sido su prioridad.

 

“De a poco nos fuimos readecuando y tres años después estoy con buena disponibilidad forrajera en el campo. El mismo está armado con tres potreros limpios de dos hectáreas y media, en función de las aguadas, en donde hago rotaciones de los animales cada dos o tres días. En este momento estoy en un esquema donde no vuelvo a la parcela original hasta dentro de 70 o 75 días posteriores al pastoreo. Se regeneró el pastizal natural e incluso hay especies que aparecieron nuevamente”, afirmó el productor.

“Se trata de compatibilizar el buen uso del recurso tierra con una producción sustentable, sin deteriorar el ambiente. Lo que a mí no me gusta son las exageraciones que se traducen en limitaciones, que a veces son incorrectas. Todos nos tenemos que ganar nuestro pan. Yo alquilo el campo y a la vez estoy limitado para producir, esa ecuación es difícil. Creo que todos tenemos que buscar la forma de producir conservando”, agregó.

Además de la compra y venta de hacienda para la recría, Lapasset también se vio obligado a diversificar su negocio y comenzó a brindar un servicio de hospedaje a campo para caballos. Dado que es una zona muy turística que está cerca de las grandes ciudades, el emprendimiento dio frutos rápidamente y hoy cuenta con una clientela fija que le confía sus animales.

“El campo es adecuado para el caballo: hay buen agua, sombra en verano y reparo en invierno por los montes. No diría pensión porque no estamos dándoles comida. Yo les cuido el caballo una semana a campo. Entre las comisiones por la venta de hacienda y este servicio voy tirando”, indicó el ingeniero.

El resultado del modelo fue tan positivo que Lapasset recibió la visita de la cartera del Ministerio de Ambiente de la Nación, para analizar como ejemplo su producción al interior de la reserva.

-¿Recibiste la mano de los sectores públicos para hacer esta reconversión?- le preguntamos.

-Parcialmente, porque es muy difícil un apoyo concreto del municipio o de otras entidades públicas. Sí tuve el apoyo de la Sociedad Rural de Punta Indio. El municipio te acompaña pero no toma medidas porque tienen una presión social muy grande de un sector de la población. Yo estoy de acuerdo en que se cuide, pero que se cuide produciendo porque yo tengo que vivir de esto.

-De acá no te sacan ni a palos parece…

-No, de acá no me voy.

La entrada Enamorado de Punta Indio, Pablo Lapasset tuvo que reconvertirse por la presión de sus vecinos: “No me gustan las exageraciones que se traducen en limitaciones” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Donde antes había vacas ahora hay una reserva privada: “Dejamos que la tierra cicatrizara”, dicen los Powell http://wi631525.ferozo.com/donde-antes-habia-vacas-ahora-hay-una-reserva-privada-dejamos-que-la-tierra-cicatrizara-dicen-los-powell/ Sun, 14 Nov 2021 21:28:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85482 “La conciencia ambiental de la familia, esa fue la inspiración para comprar este terreno que era un campo ganadero y convertirlo en reserva natural. Queríamos tener un espacio para ocio y recreación que a la vez pudiera servir para educación ambiental”. Así comienza la entrevista en Senderos del Monte, una reserva privada ubicada en Gualeguaychú, […]

La entrada Donde antes había vacas ahora hay una reserva privada: “Dejamos que la tierra cicatrizara”, dicen los Powell se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
“La conciencia ambiental de la familia, esa fue la inspiración para comprar este terreno que era un campo ganadero y convertirlo en reserva natural. Queríamos tener un espacio para ocio y recreación que a la vez pudiera servir para educación ambiental”. Así comienza la entrevista en Senderos del Monte, una reserva privada ubicada en Gualeguaychú, Entre Ríos. Bichos de Campo habló con Brenda y Juliana Powell que llevan adelante la iniciativa junto a sus padres Alejandro y Mercedes.

Recorriendo el predio donde hay vivero de nativas, huerta y senderos para conocer la naturaleza, la primera pregunta que surge es cómo fue el proceso para dejar de ser un campo con vacas a convertirse “en esto”. Y la esencia de la respuesta es respetar el proceso natural. “Dejamos que la tierra cicatrizara y que se fuera recomponiendo la vegetación; es un proceso continuo, -que no se acaba nunca- y esperamos 5 años antes de abrir al público: recién en ese momento comenzamos a tener una biodiversidad mínima como para tener el recurso para la educación ambiental”.

Juliana, que es licenciada en Planificación y Diseño del paisaje, fue quien tomó bajo sus alas al proyecto. Pero aclara que fue un trabajo interdisciplinario. ya que contó con el asesoramiento de topografía de gente de la Universidad de Buenos Aires y de naturalistas que hicieron diversos relevamientos como el de flora, que fue liderado por Gabriel Burgueño (titular de cátedra en la licenciatura que Juliana realizó) junto con personal de INTA. Y un dato: comenzaron con 10 hectáreas y ahora tienen 125 hectáreas. La reserva se ubica a 8 kilómetros de la ciudad de Gualeguaychú.

“El vivero comenzó en parte como un hobby de mi papá y a su vez la producción nos sirvió para ir reforestando algunas áreas de la reserva”, cuenta Brenda, que es técnica en Hotelería.

“Por otro lado mi hermana es paisajista y obviamente en sus trabajos trata de fomentar el uso de plantas nativas y la realidad con la que se encontraba, hace unos años, era que en los viveros que eran sus principales proveedores no contaban con variedad de especies nativas; digamos que Juliana fue la primera gran clienta del vivero”, remata con una sonrisa. “La demanda continuó creciendo y sin planificarlo terminó siendo una unidad de negocio de la reserva”.

“Lo lindo del crecimiento del vivero, además de que cada vez más gente busca este tipo de especies, es que generamos una red con otros viveros productores de plantas nativas de la zona donde nos consultamos continuamente con qué contamos para poder satisfacer los pedidos de nuestros clientes y así nos complementarnos”.

Con respecto a la huerta, comenzó con los inicios del emprendimiento y por idea de Mercedes y hoy, además del uso familiar, esos productos se utilizan en las comidas que se ofrecen a los turistas, sobre todo a quienes eligen pasar las noches haciendo glamping (carpas instaladas en el monte con camas cómodas y baño completo), iniciativa liderada por Brenda, que tiene experiencia en hotelería. El tratamiento de la huerta es 100% agroecológico.

Con respecto a la propuesta de turismo, Senderos del Monte abre los sábados de 15 a 19 horas. En ese lapso se puede ingresar a la reserva, recorrer el sendero autoguiado, el centro de interpretación y la zona de juegos para chicos (250 pesos por persona). A las 17 realizan senderismo guiado donde se invita a conocer qué es un humedal y por qué es tan importante contar con ellos.  La guiada tiene un valor de 500 pesos por adulto y 250 pesos para los menores de 12 años (si se realizan ambas actividades se hace un 20% de descuento sobre la guiada).

Esas son las actividades fijas pero la familia siempre está ideando y proponiendo cosas distintas, como feria de emprendedores locales, jornada de juegos para menores de 2 años, guiadas nocturnas, talleres y clases de yoga. El 80% de los visitantes y que realizan las actividades fijas son de Buenos Aires y Santa Fe, que son muy bien aceptados por la gente de Gualeguaychú.

“Los visitantes nos dicen que no pueden creer que exista un lugar así tan cerca, y nos felicitan porque notan el esfuerzo puesto en cada rincón de la reserva. La mayoría reconoce que vienen sin saber con qué se van a encontrar pero que todo el lugar, la gente, las edificaciones, la cartelería, supera ampliamente las expectativas”, detallan.

Otra iniciativa de la reserva es un programa para promover la conciencia del cuidado del ambiente destinado a estudiantes universitarios, terciarios y del último ciclo del colegio secundario, como así también a instituciones afines a la temática como por ejemplo agrupaciones Scouts. La propuesta consiste en que los estudiantes compartan una jornada de aprendizaje, esparcimiento y trabajo voluntario, a cargo de sus docentes y con el respaldo de las instituciones a las que pertenecen. La familia brinda la visita guiada sin costo y, al finalizar, los chicos colaboran con tareas de la reserva como por ejemplo repique de plantas en el vivero o control de exóticas.

-¿Les consultan personas interesadas en crear una reserva?

-Sí, muchas, hay gran interés. También por eso integramos la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas donde intercambiamos, ideas, objetivos, conocimientos, esperanzas, sueños y deseos con otras personas que están en nuestra misma situación.

-¿Por qué es importante crear reservas privadas?

-Porque además de ser una gratificación personal (al menos en nuestro caso), es hacer un bien colectivo a través del cuidado ambiental: respetando la naturaleza se generan servicios ecosistémicos para el bienestar de la comunidad y del planeta en general, aunque sea solo de la dimensión de un granito de arena.

La entrada Donde antes había vacas ahora hay una reserva privada: “Dejamos que la tierra cicatrizara”, dicen los Powell se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>