Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
revista crea – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 05 Jan 2022 22:20:29 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png revista crea – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores http://wi631525.ferozo.com/quien-lo-hubiera-dicho-la-lecheria-argentina-ya-cuenta-con-160-robots-ordenadores/ Wed, 05 Jan 2022 14:33:03 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=89708 En 2015, Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de Lechería de INTA, instaló en la Estación Experimental del INTA Rafaela el primer tambo robotizado del país. En su momento, muchos dijeron que estaba perdiendo el tiempo porque ese sistema jamás lograría implementarse en la Argentina. Sin embargo, bastaron unos pocos años para dar por tierra […]

La entrada ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En 2015, Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de Lechería de INTA, instaló en la Estación Experimental del INTA Rafaela el primer tambo robotizado del país. En su momento, muchos dijeron que estaba perdiendo el tiempo porque ese sistema jamás lograría implementarse en la Argentina. Sin embargo, bastaron unos pocos años para dar por tierra con ese pronóstico: actualmente existen al menos 160 robots ordeñadores en el mercado local y la tendencia indica que el crecimiento del uso de la tecnología será exponencial.

“A pesar de las muchas restricciones que sufrimos, logramos poner en marcha el proyecto y afortunadamente, luego de seis años podemos decir que se trató de una iniciativa anticipatoria que generó buena parte de la información necesaria para evaluar posteriores inversiones”, comenta Miguel en un artículo publicado por la última edición de la Revista CREA.

El tambo con un sistema voluntario de ordeñe se montó sobre 29 hectáreas del INTA Rafaela, de las cuales 26 corresponden a potreros sobre suelos clase II y III, a partir de un diseño que contempla pastoreo diurno y encierre nocturno durante el período invernal, y pastoreo nocturno y encierre diurno –con adecuada sombra, ventilación y aspersión de agua para refrescar a los animales– durante el período estival.

“Luego de varios años de implementación, la primera gran conclusión del sistema voluntario de ordeñe es su utilidad para revelar el gran potencial presente en la lechería argentina y evidenciar todos los errores que veníamos cometiendo para que eso no se expresara; hoy los resultados nos pegan en la cara”, remarca Miguel

Una vez estabilizada la producción, la pequeña unidad montada en el INTA Rafaela, que cuenta con un solo robot, logró obtener una productividad de 30.000 litros de leche por hectárea por vaca total. “Se trata de una cifra que multiplica por tres y medio o cuatro la productividad promedio de los sistemas lecheros argentinos, a la vez que más que duplica la productividad promedio de las empresas del cuartil superior”, expresa el investigador del INTA.

“Por otra parte, estamos produciendo 2100 kilos de sólidos útiles por hectárea y, si a eso lo afectamos por el costo de alimentación, estamos, en promedio, en 18.000 litros de leche libres del costo de alimentación por hectárea/año/vaca total y 1300 kilos de sólidos útiles libres por hectárea/año/vaca total. Si uno compara esos indicadores con la situación promedio, llega a la conclusión de que, independientemente de la robotización, tenemos como país una potencialidad de crecimiento muy importante”, añade.

Otro aspecto destacable es que el sistema de ordeñe voluntario montado sobre un módulo mixto (pastoreo + encierre) alcanzó una eficiencia de conversión de 1,35 a 1,40 litros por kilo de materia seca consumida. “A nivel nacional este indicador se encuentra en un rango de 0,8 a 1 en sistemas pastoriles o mixtos; se trata de otro aspecto relevante, dado que la alimentación representa casi la mitad del costo total”, apunta.

Si bien, por una cuestión económica, el INTA solo pudo incorporar un robot de ordeñe, cálculos realizados sobre la base de simulaciones muestran que los beneficios del sistema voluntario se potencian con el crecimiento de la escala a partir del incremento de la productividad de la mano de obra. “La bibliografía internacional muestra que estos sistemas se tornan muy competitivos cuando se superan los 400.000 a 450.000 litros de leche por trabajador por año y eso es algo perfectamente factible”, resalta.

El tambo robotizado, además de liberar al personal de tareas operativas, permite realizar un seguimiento en tiempo real del comportamiento, estado y productividad de cada animal presente en el tambo, más allá de cuál sea su escala. Con esa información, la gestión y selección del rodeo lechero podría eficientizarse de manera notable.

En ese sentido, el equipo técnico coordinado por Miguel elabora todos los meses un informe muy completo –que se publica en el sitio de INTA– en el cual se informa la evolución de las variables productivas, sanitarias y reproductivas del módulo presente en Rafaela. “Es fundamental que no se pierdan los datos generados por los tambos robotizados con sistemas voluntarios porque a partir de ellos se pueden generar análisis que permitan producir información útil para el sector”, recomienda.

Por último, el especialista del INTA remarcó que la transición de un sistema convencional a otro voluntario lleva tiempo, y que, por lo tanto, sería ideal disponer de créditos con tasas de interés adecuadas y plazos de al menos cinco años con uno o dos de gracia. “Los créditos accesibles son fundamentales para que la tecnología se pueda masificar. No tengo dudas de que estos sistemas, en manos de empresarios motivados y competentes, pueden generar un crecimiento enorme del valor agregado”, concluye.

 

La entrada ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Cambio de paradigma: Cómo hicieron los Bombal para implementar un modelo agrícola regenerativo a una escala extensiva http://wi631525.ferozo.com/cambio-de-paradigma-como-hicieron-los-bombal-para-implementar-un-modelo-agricola-regenerativo-a-una-escala-extensiva/ Thu, 04 Nov 2021 19:50:28 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84682 En 2011 la familia Bombal, integrante del CREA Melo Serrano, comenzó a probar la incorporación de cultivos de cobertura en las rotaciones agrícolas con el propósito de evaluar cuán efectivos podían resultar para controlar el avance de malezas complicadas. Y descubrieron, con los años, que los crecientes problemas de Amaranthus observados en campos vecinos no […]

La entrada Cambio de paradigma: Cómo hicieron los Bombal para implementar un modelo agrícola regenerativo a una escala extensiva se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En 2011 la familia Bombal, integrante del CREA Melo Serrano, comenzó a probar la incorporación de cultivos de cobertura en las rotaciones agrícolas con el propósito de evaluar cuán efectivos podían resultar para controlar el avance de malezas complicadas. Y descubrieron, con los años, que los crecientes problemas de Amaranthus observados en campos vecinos no se presentaban en el propio establecimiento.

De la mano del entonces asesor CREA Lucas Andreoni, quien actualmente se desempeña como asesor de la empresa –además de ser el responsable del programa “Integración con la Comunidad” del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia de Córdoba–, se embarcaron en un proceso de aprendizaje que culminó actualmente con el 86% del campo “verde” durante el período invernal. Es decir: los barbechos químicos quedaron reducidos a una mínima expresión.

El dato es que más de la mitad del área invernal está ocupada por diferentes cultivos de servicio, tales como centeno, vicia, achicoria, rabanito, avena strigosa y trigo sarracero. Y este año además están  probando Brassica carinata y colza como cultivos de cobertura.

“Creemos que el modelo agrícola simplificado ya caducó. No sabemos si lo que estamos construyendo nosotros va a ser el nuevo paradigma agrícola, porque estamos en pleno proceso de aprendizaje, pero sí estamos seguros que el sistema convencional ya dio todo lo que tenía para dar e insistir con el mismo implica desagregar valor, porque no es sensato solucionar problemas con las mismas herramientas que los crearon”, explica Ricardo Bombal, gerente general de Don Lero S.A. e integrante, junto a sus hermanos Ana, Paz y Pedro, de la empresa familiar.

En los primeros años, los costos de los cultivos de servicio no se incorporaban al cálculo del margen bruto de los cultivos porque se consideraba que, tal como sucede con una fertilización fosforada de reposición, se trataba de una inversión sistémica con efecto de largo plazo. Pero en los últimos tiempos eso cambió y pasaron a formar parte de los costos anuales porque los cultivos de servicio permiten generar ahorros considerables de insumos de síntesis química.

Ricardo, en función de su propia experiencia, remarca que el proceso de intensificación agrícola no debe hacerse de manera abrupta porque requiere un cambio cultural y organizacional que lleva tiempo. “Es importante comprender que se trata de un proceso continuo al que todos los integrantes de una empresa debemos adaptarnos; el hecho de que la empresa siempre esté en movimiento, cosechando y sembrando inmediatamente atrás, solamente puede hacerse si se cuenta con un equipo de trabajo capacitado y motivado”, apunta el empresario en un artículo publicado por la Revista CREA.

El proceso de aprendizaje continuo les permitió lograr hitos que hasta hace algunos años atrás parecían imposibles, como la siembra directa de maní sobre cobertura de centeno, que en el ciclo 2020/21 logró rendimientos tan elevados que este año volverán a repetir esa rotación.

Un aspecto central del cambio de paradigma es brindarse y brindar a los integrantes de la organización el “permiso” para equivocarse y aprender de los errores, porque de otra manera sería imposible generar innovaciones. Así fue como en la última campaña Mauro Liendo, responsable del área de Producción de la empresa, descubrió una técnica muy prometedora mientras estaba poniendo a punto una sembradora articulada de origen brasileño.

El suceso ocurrió cuando el técnico brasileño, al configurar la sembradora, observó un lote con una vicia que tenía más de un metro de altura y desafío a Mauro al asegurarle que la máquina podía atravesar el cultivo de servicio sin mayores inconvenientes. Mauro pensó inicialmente que eso no era posible, pero, ante la insistencia del técnico, decidió dedicar un par de hectáreas al experimento.

“La vicia se secó a las 24 horas de haber sido suprimida por la sembradora que implantó una soja de primera y, al no observar nacimientos de malezas, decidimos no aplicar herbicidas preemergentes. A pesar de tratarse de un año bastante seco, ese lote terminó generando un rinde del orden de 4300 kg/ha, que superó a otros lotes lindantes de soja que habían recibido preemergentes”, comenta Mauro.

Este año repetirán la experiencia de la “siembra en verde” sin aplicación de preemergentes, pero ya en una superficie mucho mayor y con otros cultivos; adicionalmente, un sector de esas parcelas recibirá solamente bioinsumos de origen orgánico para seguir testeando diferentes alternativas productivas.

“La cobertura generada por la vicia nosotros la llamamos la alfombra mágica”, bromea Mauro. “La intensificación agrícola tiene como correlato la intensificación de todas las tareas que realiza la empresa; aquí todo el año se están llevando a cabo diferentes procesos”, añade.

Marco conceptual

Los cultivos de servicio, tal como indica su nombre, pueden ofrecer diferentes servicios ambientales, pero para que eso suceda es necesario diseñarlos e incorporarlos de manera adecuada. Supresión de malezas, aporte y reciclaje de nutrientes, mejora de la estructura física del suelo, gestión del agua presente en napas freáticas, incremento de la microbiología del suelo y atracción de polinizadores son algunas de las funciones posibles.

“Cuando dejamos de mirar solamente la producción y la protección de cultivos para visualizar de manera sistémica el paisaje en su conjunto, entonces podemos pasar del discurso al hecho y crear empresas que sean sostenibles en el eje social, ambiental y económico”, explica Lucas Andreoni.

¿Cómo se gestó el cambio?

– En una primera etapa empezamos a observar cambios en la composición física y química del suelo y comprendimos que estábamos trabajando sin considerar lo que sucedía en el recurso más importante que tenemos, que es el suelo. En las restantes ramas de la ingeniería siempre se ocupan de asegurar que los instrumentos necesarios para realizar su labor se encuentren en condiciones óptimas, pero nosotros, en el sistema simplificado, nos focalizamos durante muchos años en el resultado sin analizar los procesos que ocurrían en el suelo. Nuestra “máquina de trabajo” no estaba recibiendo la atención que se merecía y eso no fue gratis, porque nos pasó la “factura”. El siguiente paso fue entender las diferencias entre ambientes y cómo la tecnología debía adaptarse en función de las características de cada uno. Para todos los involucrados en el proceso representó un redescubrimiento de la agronomía. La intensificación agrícola por medio de la incorporación de cultivos de servicio permitió incrementar la micro y macrobiología presente en el suelo al ofrecer, con presencia permanente de raíces vivas, alimento a los seres vivos que –aunque muchas veces no lo veamos– forman parte de todo ciclo productivo.

¿Cuál es el aspecto más difícil del cambio?

– El aspecto central, obviamente, es que el empresario esté convencido de que es necesario realizar el cambio, pero no podría decir que esa es la cuestión crítica. El factor clave es tener equipos de trabajo preparados para poder entender el impacto de las acciones emprendidas, realizar los diferentes procesos con eficacia, estar despiertos para evaluar tanto éxitos como errores y poder aprender de estos últimos. Los esquemas regenerativos, además de ser ambiental y económicamente viables, también lo son en el aspecto social, porque requieren una mayor cantidad y diversidad de trabajadores y proveedores. La súper simplificación de tareas agrícolas generó un proceso similar en los equipos de trabajo y eso, que en algún momento pudo haber representado una fortaleza, actualmente es una limitación porque no es posible encarar un esquema regenerativo sin un equipo de trabajo consolidado. Entonces, si la pregunta es qué es lo más difícil del cambio, la respuesta es contar con equipos de trabajo capacitados y motivados para poder encarar el desafío. Por supuesto, si el proceso es encarado en el marco de una red de intercambio de conocimiento, como es el caso de CREA, las posibilidades de éxito se incrementan.

O sea que el factor crítico es el equipo de trabajo.

– Sí, pero no sólo considerando a los empleados y colaboradores de la empresa, sino también a los proveedores de bienes y servicios, dado que todos tienen que estar bien coordinados para que la intensificación agrícola pueda concretarse con buenos resultados. La intensificación prácticamente no deja tiempo libre y, por lo tanto, requiere una adecuada planificación tanto operativa como financiera. Hay más trabajo, mayor diversidad de insumos y crecen también las responsabilidades. La comunicación es aspecto central para lograr un buen trabajo de equipo, motivo por el cual, al menos una vez por año, reunimos a todos los integrantes de la organización para explicar porqué hacemos lo que hacemos, de manera tal que todos puedan sentirse parte de la construcción colectiva que están emprendiendo. Entender el sentido de los diferentes procesos y los motivos que dan origen a las búsquedas y pruebas, es vital para que todos puedan dar lo mejor de sí mismos.

¿Crees que es importante el efecto paisajístico generado por contar con una mayor cantidad y diversidad de especies en el campo?

– Es una dimensión relacionada con el placer humano, algo que, si bien es subjetivo, no deja de ser relevante. Cuando preguntamos a los empresarios que están transitando el camino hacia sistemas regenerativos qué ven de favorable en el proceso, una de las respuestas es que la mayor presencia de colores y vida atrae a las nuevas generaciones al campo porque se sienten a gusto. No se trata de algo menor volver a enamorarse de un ambiente, porque eso hace al arraigo y al sentido de pertenencia. En ese sentido, también es importante dejar sectores del campo sin intervención humana para que la biodiversidad presente pueda expresarse en su pleno potencial. Por ese motivo, el establecimiento cuenta con “corredores biológicos” diseñados con diferentes especies nativas, además de forestación con algarrobos. Es parte de los servicios ecosistémicos que prestan las empresas agropecuarias y es un aspecto fundamental para cuidar a los insectos polinizadores.

¿Eso es importante para la actividad apícola?

– Por supuesto, pero no solamente para esa actividad, sino para muchos procesos más. Estamos trabajando con un equipo de investigadores del Conicet, coordinado por Lucas Garibaldi, para evaluar el impacto de la presencia de polinizadores en los rendimientos del cultivo de soja y los resultados preliminares observados son auspiciosos al respecto, con ganancias de rendimiento muy interesantes. Por otra parte, el apicultor está más que contento en traer colmenas al campo porque, al tener disponibilidad de flores durante todo el año, puede producir una gran cantidad de miel de excelente calidad.

¿Cuáles son los indicadores clave para hacer un seguimiento de los sistemas intensificados?

– Además de los indicadores físicos y químicos tradicionales, junto con los ambientales, como es el caso del EIQ, y los económicos, como la gestión CREA, hemos diseñado indicadores biológicos para hacer un seguimiento sistemático de la macrofauna y microorganismos presentes en el suelo; en ese sentido, necesitamos la mirada de un biólogo para poder aprender al respecto. Para la macrofauna, implementamos un protocolo para realizar muestreos de insectos visibles al ojo humano, mientras que en lo que respecta a microbiología, empleamos “trampas de arroz” para recolectar bacterias, cianobacterias, hongos y protozoarios, entre otros microorganismos; es muy impresionante ver en las “trampas” una completa gama de colores en suelos sanos y lo contrario en aquellos con escasa presencia de vida.

¿Cuál estimás que es la principal barrera para la difusión de los procesos orientados a lograr la intensificación agrícola?

– Quedó un estigma en el cual lo sostenible se asocia a una menor productividad y rentabilidad, pero los sistemas intensificados estabilizados son rentables y lo podemos demostrar con números concretos, además de todos los beneficios asociados en términos ambientales y sociales. Por otra parte, las empresas intensificadas son más creativas y, por lo tanto, más atractivas para atraer talento. Existe muchísima información y conocimiento científico validado sobre el tema que, por supuesto, debe adaptarse a las condiciones ambientales de cada región. Por eso creo que no puede haber excusas para pasar del discurso al hecho.

 

La entrada Cambio de paradigma: Cómo hicieron los Bombal para implementar un modelo agrícola regenerativo a una escala extensiva se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
¿Para qué armar un fideicomiso agropecuario? http://wi631525.ferozo.com/para-que-armar-un-fideicomiso-agropecuario/ Fri, 11 Jun 2021 18:49:42 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69869 En 1996, Juan Carlos Berisso heredó dos campos –uno en el oeste bonaerense y otro en la zona salteña de Las Lajitas– luego de una división familiar de bienes. Durante los primeros años realizó una explotación básicamente agrícola; en 2001 decidió instalar una planta de acopio para acondicionar su propia producción. A partir de 2002 […]

La entrada ¿Para qué armar un fideicomiso agropecuario? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En 1996, Juan Carlos Berisso heredó dos campos –uno en el oeste bonaerense y otro en la zona salteña de Las Lajitas– luego de una división familiar de bienes. Durante los primeros años realizó una explotación básicamente agrícola; en 2001 decidió instalar una planta de acopio para acondicionar su propia producción.

A partir de 2002 –a medida que la segunda generación comenzaba a involucrarse en la empresa– decidió diversificar los negocios y comenzó a invertir en vacas de cría, para lo cual alquiló campos en la zona de la Cuenca del Salado, donde producía terneros propios y de terceros en el marco de acuerdos asociativos y capitalizaciones.

Para continuar con el ciclo ganadero montó, además, un corral de engorde en el establecimiento familiar de Bolívar, el cual forma parte del CREA Herrera Vegas-Pehuajó (región Oeste).

En 2011, tras el ingreso de otro hijo, decidió continuar diversificando y crear sinergia entre las distintas unidades de negocios mediante la instalación de una planta extrusadora de soja integrada con una industria de alimentos balanceados que le permite abastecer a tambos, corrales de engorde y establecimientos porcinos y avícolas localizados en la zona de influencia de su establecimiento. En la actualidad, comercializa la marca PRIMIA Nutrición Animal a más de 500 clientes.

En 2016, Juan Carlos convocó a su hijo Marcos, quien venía desarrollando actividades por fuera de la empresa familiar, para que diseñara el próximo desafío: un fideicomiso de administración e inversión que participara en actividades agrícolas y ganaderas de manera integrada con la agroindustria. La iniciativa ya lleva cinco años de buenos resultados con 40 inversores familiares y no familiares.

¿Por qué crear un fideicomiso y no otra unidad de negocios en la empresa? No existe una sola respuesta para esta pregunta. En el caso de EDP Agro, la razón principal fue que querían diversificar riesgos y el fideicomiso era el vehículo ideal para hacerlo posible, buscando socios que acompañaran el crecimiento del grupo sin abrir la participación accionaria.

Además de la tradicional producción agrícola y ganadera, el fideicomiso involucra un componente financiero y se maneja con una dinámica distinta a la de una típica empresa productora. “Analizamos constantemente el comportamiento de los distintos activos que se encuentran dentro del objeto del fideicomiso y en función de ello vamos rotando en búsqueda de los mejores negocios”, explica Marcos en un artículo publicado en la última edición de la Revista CREA.

“Nos podrán gustar mucho las vacas, pero si es el momento adecuado para venderlas, lo hacemos y nos posicionamos en otros activos con mayor potencial de valorización. No siempre es sencillo lograr dicha rotación, pero la estructura de soporte de EDP Agro nos ayuda. También contamos con una importante estrategia de diversificación en actividades, en zonas geográficas y en la manera de hacer negocios. Por  ejemplo, fuimos innovando a partir de nuevos esquemas donde nos asociamos con otros productores invirtiendo en índices relacionados a su producción, como litros de leche, vaquillonas preñadas, kilos de novillo y, próximamente, de cerdo. Es una relación ganar-ganar para ambas partes y nos permite invertir en otros activos o ciclos de producción sin barreras de entrada y de salida. La planta de acopio propia también nos permite posicionarnos en granos e insumos en ciertos momentos estratégicos, utilizando las herramientas de cobertura disponibles en los distintos mercados. Esta integración de negocios con la producción en distintas zonas geográficas nos brinda estabilidad y una adecuada diversificación del riesgo”, añade.

EDP Agro, la empresa agropecuaria familiar, invierte una proporción de su capital en el fideicomiso y también lo hacen, de manera particular, integrantes de las ocho familias que forman parte de la firma. En conjunto, eso representa alrededor de un tercio del capital del fideicomiso, mientras que el monto restante corresponde a inversores externos.

“En este momento están ingresando, en calidad de inversores, integrantes de la tercera generación de la familia, lo que representa para nosotros una enorme satisfacción. Al tener una familia tan amplia –somos ochos hermanos y 25 sobrinos–, el fideicomiso permite que, en caso de tener una necesidad, cada integrante pueda recurrir al capital invertido sin plantearlo a nivel societario ni comprometer la continuidad de la empresa agropecuaria”, comenta Marcos.

El fideicomiso acompaña el crecimiento de EDP Agro y aprovecha sus beneficios: captura oportunidades de negocios, evita gastos de comercialización en compra y venta de hacienda, accede a mejores precios de insumos por volumen, almacena la producción en la planta de silos con un cronograma de ventas escalonadas en función de las necesidades e industrializa la soja y el maíz logrando un eficiente manejo impositivo al vender los subproductos.

Si bien se recomienda permanecer en el fideicomiso al menos tres años para aprovechar la dinámica cíclica del negocio agropecuario, los gerenciadores ofrecen todos los años –según lo establecido en el contrato– la posibilidad de retirar las utilidades y parte o la totalidad del capital invertido. “De todas maneras, la mayor parte de los inversores reinvierte su posición, por lo que, desde la creación del fideicomiso, el capital gestionado se ha incrementado. Si bien fueron campañas difíciles, tanto climática como económica y políticamente, los resultados nos han acompañado y la capitalización compuesta ha resultado muy atractiva para los inversores”, señala Marcos.

Quienes invierten reciben un informe mensual que da cuenta de la gestión de los negocios realizados por el fideicomiso y un balance anual auditado. Si bien la legislación vigente en la materia indica que sólo corresponde hacer una rendición de cuentas anual, es recomendable contar con un balance auditado.

Entre las ventajas del fideicomiso se incluye el hecho de crear un instrumento con un patrimonio separado de la empresa familiar, de manera tal que a través del mismo es posible dedicar una parte del capital a negocios alternativos sin comprometer a la empresa madre. “El fideicomiso es un negocio que complementa al resto de las unidades; es decir, no es nuestra principal actividad o fuente de ingresos, pero tampoco consideramos que debería serlo”, apunta Marcos.

La entrada ¿Para qué armar un fideicomiso agropecuario? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola http://wi631525.ferozo.com/cultivos-de-servicio-una-tecnologia-al-servicio-de-la-sostenibilidad-agricola/ Wed, 05 May 2021 16:59:02 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66151 Rodolfo Vagnoni junto a sus tres hijas, Mariana, Daniela y Carolina, son socios en una empresa agropecuaria familiar integrante del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano (región Santa Fe Centro). Uno de sus módulos está localizado entre las localidades de Las Rosas y San Genaro. Una década atrás la familia Vagnoni dejó definitivamente la […]

La entrada Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Rodolfo Vagnoni junto a sus tres hijas, Mariana, Daniela y Carolina, son socios en una empresa agropecuaria familiar integrante del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano (región Santa Fe Centro). Uno de sus módulos está localizado entre las localidades de Las Rosas y San Genaro.

Una década atrás la familia Vagnoni dejó definitivamente la actividad ganadera para pasar a tener un planteo completamente agrícola. A los pocos años comenzaron a experimentar problemas crecientes en los sectores bajos con algunos afloramientos salinos (producto del ascenso del nivel freático).

“Debido a los encharcamientos y el avance de las malezas problemáticas, íbamos sumando problemas y en algunos años incluso hubo lotes que se dejaron de sembrar”, recuerda Carolina en un artículo publicado en la última edición de la Revista CREA.

Entonces, junto con su asesor particular Cristian Natali (quien además es asesor del CREA Colonia Medici) y al asesor del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano, Lautaro Haidar, comenzaron a introducir a partir de la campaña 2017/18 cultivos de cobertura (también conocidos como “de servicio”) en los lotes de menor productividad o con mayor riesgo de erosión, de manera tal de evaluar la viabilidad económica y el impacto de los mismos en el sistema productivo.

Comenzaron con vicia, pero los primeros resultados no fueron favorables porque, una vez secada, la escorrentía barrió con buena parte de la cobertura lograda. Así que luego procedieron a mezclar la vicia villosa y sativa con trigo y avena para corregir ese inconveniente. “Durante cuatro campañas consecutivas fuimos incorporando cultivos de cobertura en los diferentes lotes y este año volveremos a sembrar el primer lote”, apunta Carolina.

En 2020 buena parte del área de maíz tardío se sembró sobre lotes que venían de cultivos de servicio, algunos de los cuales no requirieron ninguna aplicación al encontrarse libres de malezas.

“Si bien suprimimos con agroquímicos los cultivos de servicio, el año pasado, luego de realizar una aplicación puntual para eliminar escapes de rama negra, los rolamos con buenos resultados”, comenta la empresaria CREA. “La siembra en verde de un cultivo de cosecha sobre cultivo de servicio puede ser algo por evaluar ante situaciones de napas muy cerca de la superficie, como hubo años atrás. Tenemos que seguir aprendiendo y ajustando la forma de hacerlos y el momento de finalizar los cultivos de servicio cada año según la situación hídrica sea de exceso o déficit”, añade.

Al analizar la estructura de costos de la tecnología de cultivos de servicios versus los barbechos, se observa que ambas alternativas registraron niveles similares. Para el maíz tardío, que es el cultivo con barbecho más largo y complejo, se compararon los gastos de herbicidas y pulverizaciones durante el barbecho químico y dentro del cultivo. En el caso del maíz sembrado sobre cultivo de servicio, se consideran los gastos de herbicidas, pulverizaciones, voleado y semilla.

Sin embargo, al comparar el Coeficiente de Impacto Ambiental (EIQ), un indicador creado por el Programa de Manejo Integrado de Plagas de la Universidad de Cornell (EE.UU.), puede verse que el mismo se redujo de 180 a 106 entre ambas situaciones (ver cuadro 1).

Adicionalmente, habría que considerar el aporte de nitrógeno generado por la vicia –estimado en unos 50 kg/ha–, además de la mejora de la estructura física del suelo, del balance de carbono y de mantener un suelo con mayor actividad biológica por más tiempo.

“Para el barbecho químico quedan menos puntos de mejora que en el caso del cultivo de servicio, donde aún es posible reducir algo más la inversión”, señala Carolina.

Por otra parte, en los bajos con mayor riesgo de encharcamiento, comenzaron a sembrar avena voleada para generar cobertura que protegiera a los lotes lindantes de la erosión hídrica. “Este año llovieron más de 300 milímetros y el impacto sobre un lote de soja vecino fue mínimo, mientras que antes ese hubiese generado un desastre”, relató Carolina.

Recientemente, la empresa volvió a introducir la actividad ganadera, tomando hacienda de terceros a pastaje. En aquellos sectores menos aptos para la agricultura se hicieron pasturas y también van incorporando cultivos de servicio para mantener el suelo vivo, generar cobertura y hacer algún pastoreo estratégico (“verdeos de servicio”).

“Si logramos aprovechar los cultivos de servicio para darle de comer tanto a la hacienda como al suelo, vamos a lograr un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para que cierre mejor todo el sistema”, asegura Carolina.

La entrada Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>