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La entrada ¿Ganancias extraordinarias? Estos son los números reales de un productor que alquila un campo en Pergamino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Circulan por estos días, en que se discuten las retenciones con el nuevo gobierno, múltiples análisis respecto de las supuestas rentas extraordinarias de los productores sojeros. Bichos de Campo contactó al ingeniero agrónomo Jorge Josifovich (en la foto de AP/Sebastián Pani aparece sobre un lote de soja), presidente de la Sociedad Rural de Pergamino (SRP), y quien accedió a mostrarnos los números reales para calcular los resultados de su actividad.
Jorge alquila varios lotes, sumando 460 hectáreas dentro de ese partido, y paga en promedio unos 15 quintales de soja por hectárea arrendada. Esta campaña agrícola hizo unas 43 hectáreas de maíz, 167 hectáreas de trigo con soja de segunda, y unas 250 hectáreas de soja de primera.
Para Josifovich, “no es que acá se gane más que en otras zonas; la estabilidad de los suelos y el clima hacen que fallen menos las cosechas y la distancia a los puertos es beneficiosa. Pero no mucho más”, afirmó a Bichos de Campo.
Ver Alejandro Meneses: “Los números de la agricultura para 2020 están tironeados de todos lados”
Sus márgenes como inquilino, según afirma, no le dan “una ganancia suprema”, como se suele creer y repetir en análisis alejados de la realidad. En este punto, el nivel actual de retenciones, de 30% para la soja y 12% para los cereales , le complicará más el panorama esta campaña e incidirá en sus decisiones sobre rotaciones de la campaña futura.
“No es que tampoco el productor se fundirá y abandonará su campo, sino que el porcentaje actual en concepto de derechos de exportación que se llevará el Gobierno difícilmente vuelva a la producción y a los municipios. En cambio irá a otros sectores, y esto hará que haya menos inversiones, tanto en el campo mismo como así también en la zona donde reside el productor”, declaró.
-¿Y cuál es el margen bruto por hacer soja en un campo arrendado?– le preguntamos.
En la planilla de cálculo que compartió con Bichos de Campo figuran sus márgenes anuales de ganancias en trigo, maíz y soja de primera y de segunda en Pergamino, sin contar gastos de impuestos inmobiliarios y municipales (red vial), ya que no le corresponden pagarlos a él porque no es de usos y costumbres esta modalidad en contratos rurales.
La cuenta al final de la ecuación, según relata Jorge, revela que el dueño del campo que alquila se llevará aproximadamente este año, un 48% de la producción que él genera por hectárea. “De los 35 quintales por hectárea (qq/ha) que obtenga en soja, el dueño se llevará el equivalente físico a 16,8 qq/ha, lo que representará el 48% de mi producción”, estima.
“Las dos grandes distinciones hay que hacerlas antes de cualquier análisis: por un lado los dueños de campo, y por el otro los que toman campos en alquiler, que representan aproximadamente el 68% de la zona Núcleo”, cuenta Jorge.
Y agrega: “Gran parte de los que trabajan el campo son contratistas que alquilan tierra. Ese porcentaje paga un promedio de 15 qq/ha de soja en Pergamino. Como el dueño del campo recibe dinero fijo, con los gastos de comercialización y demás, el productor usa aproximadamente 17 quintales físicos para pagarle el alquiler a ese dueño del campo”.
Jorge continúa con las cuentas: “Yo tengo un costo de producción que va desde los barbechos hasta la cosecha, de unos 14 qq/ha, con un nivel tecnológico medio. Eso, sumado a los otros 16,8 qq/ha que se lleva el dueño de campo, me da un costo de 31 qq/ha”.
Es allí que los márgenes se hacen muy estrechos. “El promedio nacional de soja, de acuerdo al Ministerio de Agricultura, es de aproximadamente 27 qq/ha según años, mientras que, en Pergamino, ese promedio sube un poco más, a 35 qq/ha, dependiendo de las zonas, ya que hay algunas que dan un poco más. Entonces, si resto 35 qq/ha, que sería mi rendimiento bruto, a los 31 qq/ha que es lo que le va destinado al dueño del campo y a costos de producción, me daría una ganancia de sólo 4 quintales”, explica.

Para Josifovich, “haciendo un número groso, la soja cotiza a 15 mil pesos la tonelada. Si multiplicás por 0,4 toneladas, que representan los 4 quintales que gano yo, me da una ganancia aproximada de 6.000 pesos anuales por hectárea. Si tomamos la cifra de 6.000 pesos anuales de ganancia por hectárea en un campo arrendado de Pergamino, y haciendo la analogía con otras publicaciones que dieron otros valores de márgenes de ganancias en modelos de 200 hectáreas en zona Núcleo, estaríamos en 1.200.000 de ganancias por año. Si lo dividís por los 12 meses, te da 100 mil pesos por mes de ganancia. Ese es el número correcto”, resume Jorge.
Jorge considera que la producción que explota le permite vivir de modo digno, sumando ese alquiler de 460 hectáreas en Pergamino a su actividad profesional como asesor agronómico. Pero al mismo tiempo se lamenta, según la tabla de márgenes brutos que muestra, de no poder sumar tecnología (fertilizantes, mayor uso de fungicidas, etcétera) ni poder incluir un mayor porcentaje de gramíneas en los campos que alquila. Ojo, recordemos siempre que estamos hablando de un productor en Pergamino.
“De esto también trata la queja de muchos de los productores de este país, a quienes nos obligan indefectiblemente a caer en el monocultivo de la soja, con la consecuente degradación de los suelos, sin poder hacer el secuestro de carbono necesario, ni diversificar productos agrícolas, que en mesas de negociaciones internacionales harían más tentador comercializar con la Argentina. De esta forma, es imposible pensar una planificación del sector agropecuario a mediano y largo plazo”, concluye el productor.
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]]>La entrada Agustín Pontacuarto: “El clima explica el 60% del éxito de un cultivo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El productor puede analizar muchos factores a la hora de sembrar un lote, y esmerarse para hacerlo. Puede elegir la genética más adecuada para la región, con un ciclo que encaje y alto potencial de rinde y calidad. Puede planificar un adecuado plan de fertilización. Puede manejar la fecha y densidad de siembra. Y controlar los factores reductores, como malezas, insectos y enfermedades. Pero si no llueve, tal vez ni le dan los números para entrar a levantar el poco grano que haya en plantas. Los imponderables mandan en el campo y frustran a muchos chacareros. En esos casos, a pensar en la que viene.
El gerente de producto comercial de la semillera Don Mario, Agustín Pontacuarto, explicó que el cultivo de maíz necesita entre 500 y 600 milímetros de agua en todo su ciclo. Si se sembrara con el suelo bien cargado (capacidad de campo), contaría de arranque con entre 200 a 250 milímetros, pero le faltarían unos 300 o 350 milímetros más para el éxito. No es poco para lo que se acostumbra hoy.
Mirá lo que nos contaba Agustín Pontacuarto:
“Hoy ,si el productor nota agua en el suelo en septiembre y ve un buen pronóstico (Niño o neutro), siembra temprano. Y cuando no tiene agua y no se espera lo mejor, aguarda para enfocarse en el tardío”, explicó Pontacuarto. Lo hace usando el perfil de suelo como esponja hasta diciembre. Siempre y cuando controle las malezas para que no se lleven el preciado fluido.
“Es por esto que vemos en las últimas campañas que el 50% siembra temprano y el resto, tardío”, dijo el especialista. El cambio climático es una realidad, pasando de excesos a déficit hídricos marcados. Claro que la expectativa de rinde para los tardíos es mucho menor y el riesgo por enfermedades es mayor.
Este año se dio la particularidad en algunos lugares que muchos sembraron maíces tempranos con buena agua y con napa cerca. Si bien después no les llovió más y atravesaron el período crítico (floración) sin precipitaciones, estaban aferrados a la napa y alcanzan rindes elevados. Un caso solo de estos tiempos de cambio climático.
Ver: Los maíces tempranos le prenden una vela a la Santa Napa salvadora
“Yo digo que el período crítico es la siembra”, ratificó Pontacuarto. “Allí se deciden todos los factores ponderables, como la elección de híbrido, el plan de fertilización, la densidad, etcétera. Luego el cultivo de maíz es bastante noble en cuanto a manejo. Gracias a la biotecnología actual hay que controlar malezas hasta que cierra surco y enfermedades en floración”. Después pasa por los imponderables. Que no falte mucha agua.
Pontacuarto aclaró que en el avance genético en Argentina de maíz se compara al registrado a nivel mundial. “Estamos como en Estados Unidos”, dijo. En soja la situación es distinta. “Sin un marco regulatorio, hay varios eventos atrasados (Enlist de Dow y Xtend de Monsanto), esperando la ansiada Ley de semillas para salir a la cancha”, explicó.
En cuanto al trigo, cultivo que el productor ya tiene la cabeza para ver si siembra este año. Pontacuarto indicó que el chacarero hoy busca más que nada rendimiento, después piensa en calidad, para lo que no le debe faltar una adecuada fertilización (nitrógeno en suelo para el nivel de proteína en grano). También se fija que el ciclo se adapte a su zona.
En cuanto a los cuidados, el experto insistió que debe hacerse un buen control de malezas en la preemergencia del cultivo, ya que luego no hay graminicidas que no liquiden al cereal. Esta atención especial deberá continuar hasta que los macollos cierren el surco.
Por último, no menos importantes son las enfermedades de hoja, tallo y espiga. Las royas son los hongos que más degradan el rinde. “En los últimos años hubo grandes ataque de tres royas: anaranjada, amarilla y del tallo. Todas muy dañinas”, puntualizó el especialista de Don Mario. “La Roya amarilla casi no existía y el año pasado pegó fuerte. También hubo manchas foliares que se pueden controlar mejor al inicio del cultivo. De todas formas, aquellos precavidos que entraron justo y a tiempo a acabar con las pústulas de roya, obtuvieron rindes récord. Fueron frecuentes los lotes con más de 7 mil kilos por hectárea”, detalló Pontacuarto.
En síntesis: El clima define, pero la tecnología sin duda que ayuda.
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]]>La entrada Cae la cosecha de soja y maíz y se reduce el ingreso de divisas y la recaudación por retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cada día qué pasa, la fuerte sequía que se expande por la región pampeana reduce la productividad de los campos agrícolas y en consecuencia, también el ingreso de divisas y la posterior recaudación fiscal por retenciones.
De acuerdo con estimaciones del consultor Gustavo López de la firma Agritrend, por el impacto de la seca y con los datos relevados hasta el momento, este año la cosecha rondaría apenas las 115,7 millones de toneladas, muy por debajo de las estimaciones que se hicieron en el arranque de la campaña, que indicaban un volumen de producción de casi 129 millones de toneladas, nivel similar al del ciclo pasado pero con diferencias en cuanto a la producción de soja y maíz.
Este año el cereal ganó área de siembra porque tuvo mejores expectativas de rentabilidad, y por la necesidad de rotación de cultivos.

En un principio se esperaban 42 millones de toneladas de maíz y 54 de soja, pero la seca dio por tierra con esas previsiones, y los nuevos cálculos dan cuenta de importantes pérdidas que podrían ser todavía mayores en función de cómo evolucione el clima en las próximas semanas.
Ahora, y de acuerdo a los datos difundidos por organismos públicos y privados, el consultor Gustavo López estima que la cosecha de soja se reduciría en 8 millones de toneladas por el impacto de la seca. También se perderían otras 4,5 millones de toneladas de maíz. Entre ambos cultivos la merma productiva sería de casi 12,5 millones de toneladas respecto de las proyecciones en el arranque de la campaña 17/18.
En función de esos datos, y teniendo en cuenta el precio FOB promedio de los principales granos y subproductos, el consultor Gustavo López calculó también el valor de las exportaciones y el ingreso que tendría el Estado por retenciones.
Con los nuevos datos se pueden calcular también otras cuestiones. López estima que las exportaciones de todo el complejo agrícola (granos y subproductos) sería de 83,8 millones de toneladas contra las 97,5 calculadas hace pocos meses.
La merma en volumen rondaría el 14% y en función de los valores FOB promedio, para este ciclo el precio se reduciría a u$S26.141 millones, lo que significa una caída del 12% por una leve mejora en los precios, en particular en soja, que justamente está mejorando por la menor producción en Sudamérica.
El menor valor de la cosecha, aclara López, también impactará en las retenciones. Los únicos productos afectados por ese tributo distorsivo son la soja y sus derivados. El aporte en este rubro sumaría u$S3.900 millones, y la caída sería del 13,5%.
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]]>La entrada El 33% del trigo en Argentina tiene exceso hídrico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las lluvias este año complicaron una campaña triguera que, en el arranque, pintaba bien. El exceso de lluvias llevó a un recorte del área estimada inicialmente por los técnicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, pero se temen más pérdidas de área y de rindes.
El informe semanal de la Bolsa porteña destaca la mejora climática que permitió recomponer el estado del trigo implantado en las provincias de Buenos Aires y La Pampa, y también advierte que hay “regiones comprometidas por las inundaciones acumuladas durante el invierno” y que “el 33% de las 5.350.000 hectáreas incorporadas durante el ciclo 2017/18 aún presenta una condición de humedad excesiva, que si bien registró una mejora en los últimos días, continúa afectando el normal crecimiento y desarrollo del cereal”.
Martín López, uno de los ingenieros que elabora ese informe, comentó que “si mejora el clima y se puede entrar a los campos a controlar las enfermedades y a re-fertilizar los lotes, las pérdidas podrían menguar”.
Mientras hay expectativas de mejora, en el norte del país, en cambio, se observan señales de caída en los rendimientos. En tal sentido, López dijo que “habrá afectación en los rindes por la falta de precipitaciones. Estamos en el momento de llenado del grano y no hay suficiente agua en el perfil”.
En tanto, desde la bolsa porteña señalan que hay otro 45% de los lotes sembrados con trigo que se encuentran en condición hídrica entre óptima y adecuada, y que se concentra “principalmente en regiones del centro del país, donde la condición del cultivo es muy buena y se esperan rendimientos por encima del promedio zonal”.
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