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La entrada Ahora sí que la cebolla hace llorar: Hay sobreproducción, bajos precios, menor demanda exportadora y falta de agua en el sur bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El mercado está totalmente frenado. Brasil, nuestro principal mercado de exportación, no se llevó ni el promedio histórico que solía llevarse. A su vez hubo una sobreproducción de cebolla; muchos pensaban que no habría agua el año pasado, y aunque algunos optaron por sembrar en la zona de Villarino y Patagones, otros tantos se volcaron por producir cebolla en cantidad en General Conesa, Río Negro”, informó a Bichos de Campo Luciano Príncipe, productor de esa especie en el sur bonaerense.

Príncipe arrienda entre 50 y 70 hectáreas para producir cebollas cada año y aseguró que en los valles regados con aguas del rio Colorado: “Estamos en la peor situación con respecto a la disponibilidad de agua y por lo pronto no hay pronósticos de nevada. Hoy la foto nos da 81 días de riego. Es una situación muy complicada”, remarcó.
A la falta de interés exportador y la crisis hídrica, el productor también indicó que hay un escenario de precios viles en el mercado interno. “Hoy la cebolla no vale nada. La buena, que es aquella sobre la que mas plata se gastó, está costando alrededor de 3 pesos el kilo, la nada misma. A su vez hay mucha producción perdida por las distintas enfermedades que suelen agarrar cuando están apiladas. Sólo en el Valle de Conesa en Río Negro habría un 60% de producción que aún no pudo ser cargada y otro tanto que está en malas condiciones y que no se podrá cargar. Lo mismo ocurre en nuestra zona allegada a Corfo”, manifestó.
Los productores de cebolla son inquilinos en muchos casos, y otros se asocian para poder cultivar, según relató Príncipe. Apenas superan los 1000 en el valle bonaerense del Río Colorado y al conjunto negativo de factores se suma la falta de mano de obra, que suele contratarse en el momento de la recolección. “En la zona se hacían entre 16 y 18 mil hectáreas con cebolla pero esa superficie se fue achicando hasta tener no más de 10 mil hectáreas dedicadas a cebolla temprana y tardía, de cuyo total el 35% al 40% se exporta”, declaró Príncipe.
¡Falta el agua! En el valle del Río Colorado ya se teme por la próxima siembra de cebolla
En cambio Pablo Ríos, productor, empacador y exportador de cebollas en el límite de Buenos Aires con Río Negro, explicó que en esa zona este año duplicaron la siembra realizada durante 2020. Por ende, el exceso de oferta de producción juega en contra, y a la vez la demanda brasileña por la cebolla argentina resultó 50% menor a la del año pasado.
“Río Negro históricamente tiene poca producción de cebolla; lo que pasa es que fue creciendo por la emigración de la zona de Corfo hasta acá por la faltante de agua”, precisó.

En su intento por explicar por qué hubo menor demanda de parte de Brasil, Ríos comentó que ese país pasó de demandar la mitad de lo que demandaba. “A principios de año ellos tienen una productora fuerte de cebollas en el sur, en Santa Catarina. Se esperaba un año bueno y de hecho comenzó con picos de precios, pero otras zonas de Brasil aplicaron tecnología de punta y mejoraron rotundamente la calidad y el nivel de producción en los últimos 10 años; al ser zonas de ciclos más cortos especulan y pueden ir viendo lo que pasa en los mercados”, argumentó.
A modo de ejemplo, Ríos citó a la zona norte brasileña en Bahía y Recife, sobre el río San Francisco, como “una zona que produce en términos de rendimiento promedio unas 4 veces más por hectárea que nuestra zona; hacen todo por goteo y con un ciclo corto de 100 días, cuando acá nuestro ciclo es de 180 días, entonces ellos pueden ver el mercado, proyectar y duplicar producción y rindes de modo fácil. A su vez ellos tienen tres cosechas anuales, entonces meten siempre su producción”.

A su vez, Ríos contó que “se adelantaron las zonas de Mina Gerais, Goiás y el estado de San Pablo, viendo que habría faltante en el mercado por la escasez de agua en Argentina, y entonces en mayo se dio una explosión de cebolla, cuando generalmente para esa fecha siempre estuvo la producción argentina en Brasil”.
Tan pobre fue lo que se llevó Brasil que basta comparar la temporada 2020 donde se llevó 149 mil toneladas, con esta temporada donde sólo se llevaron 84 mil toneladas. “Nosotros cargamos hasta fines de abril y principios de mayo, pero este año ellos aparecieron antes producto de la especulación”, indicó.
Dentro del mercado de cebolla argentino, otros que suelen llevarse producción son Paraguay y Uruguay, aunque sean jugadores menos importantes, pero este año brillaron por su ausencia, y Chile, que no suele llevarse cebolla de acá, se llevó algo en cambio. ¿Pero porqué hizo eso? “El nacimiento de la cebolla fue desparejo, lo que provocó tamaños excesivos y producto de pandemia y cierre de locales gastronómicos, no tuvo canalización y prácticamente se regaló lo poco que se cargó para Chile. Hicimos varios embarques por debajo del costo productivo pero teníamos que sacarnos de encima la sobreproducción”, explicó.
Ríos hace unas 1000 hectáreas de horticultura, de las cuales 350 hectáreas son de cebollas. Es gerente de ProArco Patagonia S.A, empresa ubicada en la zona de Villalonga, partido bonaerense de Patagones, que fue creada en el 2002 y que produce lo que exporta desde el año 2008. Allí producen sobre campo propio, y también siembran ajo y papa además de realizar rotaciones con cereales. Dependiendo del producto optan por riego aéreo, por pivot o aspersión, y la cebolla y ajo puntualmente, se hacen bajo sistema de riego por goteo.
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]]>La entrada Héctor Eduardo Gómez sabe por sabio y por viejo: “La Pampa expulsa población y su gran esperanza es desarrollar una zona de riego sobre el río Colorado” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Hoy es presidente de la Fundación Chadileuvú, una organización dedicada al cuidado del ambiente y “a defender los intereses pampeanos en los ríos que surcaban su geografía y que fueron sustraídos por el Estado Nacional y Mendoza”, describe Héctor.
“Los dos ríos interiores de La Pampa, el Atuel y el Salado-Chadileuvú (Desaguadero en San Luís) son cauces secos por la apropiación indebida de Mendoza. Hoy La Pampa es la única provincia del país que no cuenta con ríos internos y de ahí el nacimiento de nuestra ONG. Siempre le interesaron los temas relacionados a la energía y, especialmente, la producción agropecuaria”.
-Cuando usted se inició en la profesión, ¿se hablaba de agroecología o de producir sin agroquímicos?
-Me recibí en 1970 y en esos años el término agroecología era desconocido. Sí hablábamos de “agricultura conservacionista”. El uso de agroquímicos era una herramienta más a utilizarse.
-¿Y de siembra directa, apenas?
-En efecto: la palabra SD no se conocía, pero era una premisa muy importante utilizar las técnicas conservacionistas que menos dañaran los suelos y que enriquecieran el contenido de materia orgánica. No quema de rastrojos, incorporación de los residuos de cosecha y labranzas con herramientas poco agresivas.
-¿Cuál es su opinión acerca del avance de la agroecología y de lo orgánico?
Favorable en la medida que se pueda conjugar un manejo que cuide la salud de las personas, la del suelo y se obtengan rendimientos similares a los actuales.
-¿Le parece que están demonizados los agroquímicos?
-Existe un fundamentalismo creciente en contra del uso de los agroquímicos. Considero que una de las razones es su mal uso o el uso abusivo. Hay evidencias muy convincentes del daño a la salud humana, pero enfrentamos el dilema de que no usarlos hoy es imposible si queremos mantener producciones importantes.

-Entonces, ¿no es posible producir grandes extensiones sin químicos?
-Carezco de experiencia directa; transmito la opinión de varios colegas acerca de que para obtener grandes producciones es necesario el uso controlado de agroquímicos.
-En el sector se habla mucho acerca de que el urbano no valora y además desconoce lo que hace el campo. ¿Coincide? Si es así, ¿a qué cree que se debe?
-Siempre ha existido una gran ignorancia de las actividades agropecuarias y sabemos que lo que no se conoce no se valora. Existen mitos arraigados como “Argentina granero del mundo” o la frase “que el país se salva con una buena cosecha”. Dichos mitos reflejan el desconocimiento popular de la realidad del campo argentino y de lo que es el país. Es un problema de educación.
-¿Por qué?
-El ciudadano en su formación no es educado para comprender la realidad del país. Y justamente ese desconocimiento es el que induce a creer en mitos y esloganes que reemplazan la realidad. La inmensa mayoría tiene creencias erradas sobre la actividad del campo y su valor: algunos la sobrevaloran, otros la menosprecian y casi todos la desconocen.

-¿Nos puede mencionar algún tema puntual de La Pampa?
-Es una provincia en que la mayor parte de su territorio es árido y semiárido; la porción más húmeda es el este y sobre todo el noreste. Era una provincia muy ganadera con agricultura, pero en las últimas décadas el corrimiento de la frontera agropecuaria empujó a la ganadería a zonas antes consideradas más marginales. Como provincia que no es industrial, y con una muy interesante producción agraria, tiene limitaciones muy severas de crecimiento económico y poblacional.
-¿Muchos emigran?
-La Pampa expulsa población, sobre todo a los jóvenes. La gran esperanza es desarrollar una zona de riego sobre el río Colorado donde, con riego por pivot, se obtienen muy buenas producciones de alfalfa, maíz y sorgo, y existen algunos feedlot con grandes rendimientos. Al mismo tiempo la horticultura y fruticultura es posible (hay ensayos que lo confirman), existen unas 250 hectáreas de viñedos de alta calidad y un par de bodegas (algunas bodegas mendocinas producen uva en la zona de Casa de Piedra). La posibilidad de crecer sobre el Colorado es inmensa y es la única región que puede cambiar la historia económica de nuestra Provincia.
-Con respecto a la profesión de ingeniero agrónomo, ¿cuál le parece que son los desafíos hoy?
-Los desafíos son los de siempre: los egresados deben tener muy buena formación básica que les permita adaptarse a los cambios tecnológicos del futuro y cuidar el ambiente debe ser un mandamiento casi religioso. Y algo fundamental: mejorar el espíritu crítico de manera tal que permita al agrónomo no ceñirse a recetas y utilizar su creatividad para resolver las situaciones que se presenten en su campo de acción. El desafío es producir más sin dañar el ambiente atendiendo a las necesidades del clima.
-¿Se refiere al cambio climático?
-Así es. La agronomía necesita de más ciencia y de un enfoque sistémico para encarar los nuevos desafíos productivos. Repito un concepto: el tema ambiental es fundamental en todas las actividades humanas; el cambio climático es una realidad que ya se manifiesta muy claramente, y todo parece indicar que se irá agravando. En este contexto, el gran tema futuro es producir sin dañar el ambiente y cómo producir en las nuevas condiciones que el clima impondrá. Es por esa razón que los agrónomos debemos intensificar la formación para ser profesionales que podamos adaptar nuestro arte y ciencia a las nuevas circunstancias que se presenten.
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]]>La entrada Jornada ganadera del IPCVA en Río Negro: Contrastes entre un presente con muchas limitaciones y un futuro explosivo con manejo holístico y áreas bajo riego se publicó primero en Bichos de Campo.
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Por Fabricio González
Una climatología inestable y extrema, suelos pobres y una demanda insatisfecha son los elementos dominantes en la actividad ganadera del norte de la Patagonia. Al menos, fueron los ejes que abordaron algunos de los especialistas que se sumaron al ciclo “Seminarios Virtuales”, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que en este caso se denominó “La Ganadería Arrancó con todo en el Alto Valle”.
Contrasta el presente, casi escuálido como los espinudos alpatacos, con el futuro que se abre para las inversiones que avanzan sistematizando y poniendo bajo riego campos de muy bajos rendimientos.
En una punta está el manejo “como hacían nuestros padres o nuestros abuelos”, como indicó el profesor de la carrera de agronomía de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), Federico Boggio, y en la otra la eficiencia de Agropecuaria Don Manuel, que tiene una tasa de preñez del 93% en 381 hectáreas bajo riego en la zona de Valle Azul.
Pero mientras los emprendimientos de vanguardia son eso, una vanguardia, “tenemos problemas en la obtención de agua”, dice el técnico del programa ganadero de la provincia de Río Negro, Pablo Cascardo. El también es quien hace notar que “estamos en una zona seca de transición” y que “existe una disparidad climatológica”, marcada por “eventos extremos”, como las sequías de hace unos 15 años que diezmaron los stocks provinciales.
Las lluvias tampoco son parejas, y van de los 250 a los 400 milímetros en las zonas ganaderas de la provincia. Eso se traduce en una producción de materia seca de unos 350 kilos por hectárea al año.
Hoy, el partido de Patagones y Río Negro, tienen el 75% del total de cabezas bovinas de toda la Patagonia, y los campos están “al límite de la sustentabilidad”. O sea, no le entra una vaca más al rodeo provincial de 750.000 cabezas.

El desafío es “mejorar los índices reproductivos”, sin dudas, o multiplicar los panes, como propone el agrónomo Federico Boggio, docente universitario y uno de los titulares de la consultora Halkis SRL. Para ello predica los beneficios del “manejo holístico” de los pastizales, algo que ha prendido casi de manera espontánea entre algunos veteranos grupos de Cambio Rural de la zona de Río Colorado, quienes han comenzado con estas prácticas.
Boggio, queriendo o no, tiró mordaz: “Partiendo de recursos sin impuestos, como el sol y alguna que otra nube que pasa” se debe atender a la “cadena débil” de la ganadería rionegrina, con lluvias promedio de 300 mm y unos 220 kilógramos de materia seca por hectárea y por año. Números algo disonantes respecto de los de Cascardo.
Lo cierto es que estos campos, “nos permiten 1 animal cada 60 hectáreas”, y sobre esa realidad no hay discrepancias. Y por lo tanto, “se produce 1 kilo vivo por hectárea y por año”. Todo en un marco de “un manejo desactualizado de los campos, como lo hacían nuestros padres o nuestros abuelos”.
Boggio también coincide en que las lluvias “con variables y cíclicas”, y entonces despliega los conceptos del manejo holístico: Evitar el pastoreo hasta las raíces, la clave es el tiempo, planificación del pastoreo, y contemplar los períodos de descanso.
Dice que para conceptualizar el manejo holístico, se tomaron “referencias (de manejo), anteriores a la ganadería moderna”. De todos modos, gráficos en mano, indicó que “se puede duplicar la receptividad”.
Receptividad es la palabra mágica en estas extensiones polvorientas barridas por los vientos del oeste. Consignó, acompañado de una foto de una majada, que encabezó una experiencia que pasó de 220 kilos de Materia Seca al año a 400 y 440 kilos en un plazo de 4 años. Y así se pasaría de 1 a 7 kilos producidos por hectárea por año “con las mismas lluvias”.
Por lo pronto, en Patagonia hay 25 establecimientos que están experimentando con estas prácticas.

Santiago Villalba también puede dar muestras de que Río Negro es una tierra de climas extremos, con períodos prolongados de sequías. El es uno de los técnicos que lleva adelante el “Encierre Comunitario” de Río Colorado, que para ponerlo en términos corrientes, se trata de un feedlot estatal que surgió para evitar que los ganaderos de la zona perdieran todo su capital en las sequías que se dieron en torno al año 2005.
“Había una emergencia”, recordó Villalba otro momento extremo de la climatología regional, y repasó que en ese momento unificaron esfuerzos la Sociedad Rural local, el Ministerio de Agricultura de la Provincia, el gobierno nacional, el INTA, SENASA, la municipalidad y el colegio de veterinarios. Y hasta un privado, que en 2008 donó 20 hectáreas para que se desarrolle este establecimiento, que hoy ocupa a 3 personas, tiene un administrativo ad honorem en la rural local, y un técnico y responsable que aporta la provincia.
A pesar de ser público, el servicio no es gratuito, y se estableció un canon que engrosó un fondo de infraestructura. En la práctica, el 50% de los productores de la zona aledaña a Río Colorado han usado los servicios del encierre, y son unos 300. Pasan por año poco más de 4.000 animales y los animales han ganado unas 4.000 toneladas de carne, lo que se traduce en 20 millones de pesos en Valor Agregado, según estimaciones de este año.
Postales de Río Negro: “El primer feedlot socialista de la Argentina”
De la exposición también participó el Veterinario Leonardo Waridel, que forma parte de la sorprendente experiencia del frigorífico cooperativo JJ Gómez, que surgió luego que 15 operarios se hicieran cargo de las instalaciones del quebrado frigorífico de General Roca, Fricader. Luego que en el gobierno de Mauricio Macri fueran barridas varias pseudo cooperativas cárnicas (había unas 30), dos o tres quedaron en pie, y el “Frigorífico JJ Gómez” fue uno de ellos. Hoy, ya obtenido el tránsito federal, ocupa un lugar estratégico a mitad de camino entre las zonas ganaderas y los grandes centros urbanos del Alto Valle, como el conglomerado Neuquén que ya tiene 1 millón de habitantes. De aquellos 15 bravos de hace 20 años, hoy son 80 operarios y la planta es la única en la región que puede realizar faena simultánea de ovinos, porcinos y bovinos.
Hacia el este de la provincia, en un área sobre la cual los enólogos más expertos del mundo han posado su mirada y comenzado a realizar las primeras inversiones (pueden googlear los vinos “J Alberto” y “Noemia”), se abren paso las inversiones fuertes, como las realizadas en el establecimiento Agropecuaria Don Manuel, ya célebre por alguna aparición en medios nacionales. Han logrado poner bajo riego 380 hectáreas en un campo de Valle Azul, un punto medio entre el Alto Valle y el Valle Medio.
Allí la tasa de preñez es del 93%, los paneles solares abastecen de energía las bombas de riego y se pesa una vez a la semana la cantidad de alimento que ingieren los animales. Se han atrevido incluso a la siembra aérea sobre el maíz, pero tuvieron problemas porque en un momento hubo que cortar el riego para picar el maizal.
Don Manuel, como otros establecimientos similares que existen en valle medio (desde el aire se los distingue por esos soles verdes de alfalfa surgidos del sistema de riego por pívot central), son el telón corrido que permiten vislumbrar el futuro ganadero de Río Negro: Grandes extensiones, tierra a bajo precio, y agua para riego. Clima seco (ideal para un feedlot) y un mercado insatisfecho. La región produce el 50% de lo que produce y Vaca Muerta, con todos sus petroleros bien remunerados, se encuentra en el peor de los casos a 250 kilómetros de los potreros.

Desde hace 5 años ronda por los despachos gubernamentales un estudio presentado por la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el gobierno de Río Negro y el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap) a través de la Unidad de Cambio Rural, el cual determinó que en la Argentina se puede ampliar la superficie de tierras bajo riego en 1.560.000 hectáreas más, de las cuales 915.000 serían viables económicamente. De ese total, 411.000 hectáreas se encuentran en Río Negro, lo que representa un 45%.
No por nada el gobierno provincial está ejecutando dos estaciones transformadoras. No están en un parque industrial, ni junto a una gran ciudad, sino casi en el medio del campo. Una, en el paraje “El Solito”, donde estoico sobrevive -sin luz ni internet-, un bolichero que a fuerza de molinitos de vientos puede ofrecer alguna que otra bebida fresca. A valores del 2018, la inversión proyectada es de 170 millones de pesos, para llevar a lo largo de 145 kilómetros, una línea de 132 KV desde Pomona hasta Conesa, con dos estaciones transformadoras. Ahí, bajo esos cables, están las 400.000 hectáreas que el estudio presentado por la FAO indicó como rentables si se ponen bajo riego.
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]]>La entrada ¡Falta el agua! En el valle del Río Colorado ya se teme por la próxima siembra de cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>María Verónica Caracotche, ingeniera agrónoma y extensionista del INTA Hilario Ascasubi, explicó que “el problema este año con el agua es muy preocupante. El agua es cada vez más escasa, estamos en ciclo hidrológico seco. Se cumple 10 años en los que venimos cada vez con menos agua. El dique Casa de Piedra nos regulaba y los primeros años pasaron más inadvertidos, pero el año pasado nos gastamos casi la última gota del dique y ya se vislumbraba que esta campaña iba a ser complicada”.
Escuchá la entrevista completa con Verónica Caracotche:
La falta de agua que ya se hace demasiado visible este año complica al ciclo productivo habitual de la cebolla en esa región y pone en duda la posibilidad de una siembra correcta del cultivo. A principios de año ya había interrogantes respecto de la posibilidad de plantar en el arranque del otoño
“Se nos planteaba ya la duda con la cebolla temprana que el productor tenía que decidir si sembrar o no en marzo, era todo un riesgo. Sembrar la cebolla temprana era tirarse el lance de poder regarla cuando volviera el agua, que en teoría volvería en agosto. Pero ya se decía entonces que quizás vendría en septiembre y todavía esa decisión está limitada”, explicó la extensionista del INTA.

La otra alternativa de los agricultores es sembrar la cebolla en agosto para cosechar en febrero. Se trata de una cebolla tardía. “Pero ahora está en juego la decisión de sembrar la cebolla de días largos porque el mes de siembra es agosto y tampoco está garantizado el inicio del riego”, dijo la técnica. Así de incierto es el panorama para los productores de la región.
-¿Qué alternativas hay?
-Recomendamos volver al plantín, hacer almácigos. Eso le permitiría tener un plantín para trasplantar a fines de septiembre u octubre, cuando tengamos garantizado el inicio del riego- respondió Caracotche.
Mientras tanto los productores y asesores de este producto tan noble “estamos todos expectantes de lo que pasa con eso (el agua). Recién arranca el invierno y contamos cada copito de nievo que cae”, resumió.
Bichos de Campo realizó este verano un programa especial sobre la situación en los valles irrigados del Río Colorado:
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]]>La entrada A Alberto lo hicieron pisar el palito en La Pampa: Confundió la barrera sanitaria patagónica con una aduana interna se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un periodista local, con habilidad, le preguntó a Alberto si finalmente su gobierno iba a permitir el reclamado acceso de carne con hueso de ese origen (el famoso “asado pampeano”) hacia las provincias patagónicas. El presidente pisó el palito y dijo que sí, pero evidentemente confundió la Barrera Sanitaria Patagónica que implementó desde los años 90 el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) con una aduana interna montada por la provincia de Río Negro, en el marco de la pandemia por el coronavirus.
Ni el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, ni ninguno de los funcionarios provinciales presentes en esa conferencia de prensa corrigieron en el momento al primer mandatario, que nunca se dio cuenta del gafe. Tan confundido estaba Alberto que incluso confundió la Barrera Sanitaria del Río Colorado que busca preservar a la Patagonia como región libre de fiebre aftosa sin vacunación con una suerte de aduana interna entre dos provincias: La Pampa y Río Negro.
-¿Hay chances de que su gobierno pueda revisar esta situación?- le preguntó un periodista local al Presidente de la Nación, luego de recordar que La Pampa reclama hace años poder enviar carne con hueso hacia las provincias más sureñas, donde el asado (precisó el cronista), llega a valer 500 pesos por kilo, contra los 300 pesos que se cobran por ese corte vacuno en La Pampa.
-Es un tema que me excede, evidentemente la barrera la ha puesto la provincia. No la ponemos nosotros. Lo que me comprometo es a hablar con la gobernadora…-contestó Alberto en referencia a la rionegrina Arabela Carreras. En realidad, la Barrera Patagónica sí es una decisión de la órbita nacional, y corresponde al Senasa.
Pero luego de la confusión inicial, el Presidente miró hacia sus costados pidiendo ayuda, y el gobernador de la Pampa le confirmó lo que piensan ellos sobre esta decisión de política veterinaria: “Es una barrera comercial”. Esta validación envalentonó a Alberto, que prolongó su respuesta criticando la existencia de aduanas internas y enmarcando estos frenos al ingreso de asado pampeano a la Patagonia dentro de las restricciones que han impuesto diferentes provincias durante la cuarentena por el coronavirus.
Carne “patagónica” en Japón: La noticia no es a dónde llegó sino desde dónde viene
El presidente venía de recorrer junto con el gobernador Zillioto, la sede del frigorífico Carnes Pampeanas, perteneciente a la empresa Cresud, para luego brindar esta conferencia de prensa.
Por supuesto, como cada vez que los pampeanos insisten en poder penetrar con sus costillares bovinos la barrera antiaftósica, los productores de Río Negro, Chubut y Santa Cruz saltaron como leche hervida. Y es que esa barrera sanitaria no solo les permite tener el mercado cautivo de la carne con hueso (lo que efectivamente suele redundar en un precio más elevado para ese corte que en el norte), sino que les permite exportar carne ovina y vacuna a mercados muy exigentes en materia sanitaria. Por ejemplo, el año pasado se concretó la primera exportación de la historia de carne desde la Patagonia a Japón.
“La reciente visita del Presidente de la Nación a un frigorífico pampeano y sus posteriores declaraciones planteando dudas sobre la circulación de carne entre provincias, y ha generado una enorme preocupación en los productores patagónicos, que con gran esfuerzo han mantenido sanitariamente la región patagónica fuera del flagelo de la fiebre aftosa”, afirmó un comunicado de los ruralistas patagónicos, que exageraron la reacción.
Los dirigentes agropecuarios sureños recordaron que “desde hace tiempo y sin razones técnicas que la acompañen, se intenta la introducción de carne con hueso (en cualquiera de sus formas) desde el norte del país hacia el sur, comprometiendo así la seguridad sanitaria y el riesgo del cierre inmediato de los mercados que solo reconocen a la Patagonia como libre de fiebre aftosa y sin vacunación”.
“Es probable que al Presidente le faltara información precisa y de allí fundara sus dudas. Sin embargo, lo que nos preocupa es el silencio de los organismos técnicos (Senasa) y el propio Ministerio de Agricultura, que debieron a nuestro entender brindar las explicaciones que sustentan esta situación, y que permite que más de un tercio del territorio argentino no tenga fiebre aftosa”, añadió el pronunciamiento de loa patagónicos.
Reiteró este sector que: “No se trata de la existencia de aduanas interiores ni fronteras, se trata de estados sanitarios diferentes, que deben ser celosamente sostenidos hasta tanto el resto del país alcance la condición de libre de aftosa sin vacunación”.
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]]>La entrada Martín Cantamutto no se imagina a Juan A. Pradere sin riego: “Sería una catástrofe, no sólo productiva sino también social” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El productor comentó que hace varias actividades diferentes en esos lotes que arrenda. “Como hay cultivos que dejan de ser rentables, tratamos de diversificar lo más que podemos. Sería poner los huevos en distintas canastas. Horticultura, por ejemplo, dejé de hacer, pero no por la escasez de agua sino porque veo muy inestable al mercado hortícola”, agregó.
Martín riega sus lotes con agua que llega por uno de los cuatro canales que cruzan la mayor zona bajo riego de la provincia de Buenos Aires, el Canal Unificador II, que abarca la zona de Juan A. Pradere en el partido bonaerense de Patagones. Como además es representante de los productores en el consorcio hidráulico, conoce de cerca que la oferta de agua viene reduciéndose con los años.
“Cada vez necesitamos más concesión de agua para regar la misma superficie porque baja la dotación. A uno le dan determinado caudal con una concesión. Si querés seguir sembrando lo mismo, debés aumentar tu concesión de riego”, apuntó Cantamutto.
Pero este 2020 la crisis hídrica tiene tonos mucho más graves. “Nos toca un año en que nos mermó la producción por sequía, y que nos lleva a regar la mitad de hectáreas de lo que regábamos el año pasado. Y además, tenemos que salir a invertir, y no sólo a gastar para mantener la estructura”, contó.
Mirá el reportaje completo realizado a Martín Cantamutto:
Hasta el momento, la región contaba con una suerte de “cajita de ahorro”, una reserva de agua. Pero la misma fue consumiéndose poco a poco. “Nosotros tenemos un dique, el Embalse Casa de Piedra, y año a año CORFO hace un pedido de agua a través del COIRCO- Comité Interjurisdiccional del río Colorado-, con quien se reúne. El problema es que se acabó esa caja de ahorro. Este año con la reservas y con una nevada muy chica, regamos mal, Pero el año que viene, dependeremos 100% del agua de nieve. Ya que no tenemos más caja de ahorro que nos permita regar la temporada que viene”, avisó el productor.
“Por eso necesitamos que la Provincia nos de una mano como para poder invertir. Hace 10 años que vivo en este pueblo, y no me lo imagino sin riego. Sería una catástrofe, no sólo productiva, sino también social. La cantidad de chacareros que sólo saben sembrar cebolla, y que hoy se deberían ir, es grande. También hay muchos semilleros que traen mucha mano de obra al pueblo. O sea que es inmensa la gente que depende del riego”, describió.
El productor reconoció que “este año llevamos los cultivos a la mitad de los riegos en comparación a misma fecha de otros años”, y agregó que “sin riego no podemos hacer mucho acá. Yo tengo 5 empleados fijos mas otros 4 temporarios que se abocan a lo que es riego, y montones de contratistas y gente alrededor de esta actividad que sin riego, no funcionaría”.
Cantamutto ejemplificó la necesidad del riego en cultivos que lo requieren tanto como la cebolla, y declaró que “el impacto social del riego en esta zona es inmenso. El movimiento que arranca acá cuando inicia el cultivo de la cebolla es de tres veces más, y eso se ve gracias al riego”.
Acerca de cómo ajusta su realidad productiva a la menor disponibilidad de agua, Cantamutto explicó que “hasta ahora, lo que hacíamos era agrandar los cánones de riego, alquilando más campos y tratando de concentrar la superficie de siembra. Pero este año ya se nos complica pagar el canon de riego, con lo cual la solución pasaría por el revestimiento de los canales. El 98% de la estructura son canales de tierra, y si se los revistiera, incluso con la misma dotación que están largando ahora, tendríamos el doble de agua”.
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]]>La entrada Juan Carlos Varas tuvo que abandonar 1,5 hectáreas de cebolla por falta de agua para riego: “Ahí, la tengo, llena de yuyos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Falta agua y la situación se volvió crítica este año sobre todo. Por eso debimos hacer una reserva de agua, gracias a organismos como el Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y el Corfo (Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Rio Colorado) que nos dieron una mano”, mostró Varas a Bichos de Campo. La reserva de agua, a la que debe llenar con una pequeña bomba durante sus turnos de riego, le sirve para escalonar el riego en un invernadero que ahora estaba repleto de tomates creciendo.
Pero el fluido vital no le alcanzó para regar una superficie de una hectárea y media que había dedicado a la cebolla el año pasado. La tuvo que abandonar. “Ahí, la tengo, llena de yuyos”, se lamentó el productor de 63 años.
Este año, Corfo Río Colorado, que administra una región bajo riego de 140 mil hectáreas (de las cuales ya se habría dejado de regar cerca de la mitad), redujo 30% el suministro de agua para los regantes, y acortará dos meses (a marzo en vez de mayo) el cierre de la temporada de riego. Por eso muchos productores están corriendo la misma suerte que Varas.
Mirá el reportaje completo realizado a Juan Carlos Varas:
Este pequeño horticultor adjudicó el problema de falta de agua al cambio climático, que redujo considerablemente el cauce en el Río Colorado, por una falta de nevadas adecuadas en la Cordillera en los últimos diez años. Pero cree que hay una solución, que mucho se repite en la región desde hace años: utilizar el agua del Río Negro, que es más caudaloso, para trasvasarla al Río Colorado. Los estudios están hechos y la canalización necesaria no implicaría más de 30 kilómetros.
“Para mi es político el problema. Desde 1968 que venimos con esta discusión, y además, casi el 70% u 80% de esa agua del Río Negro va al mar y no se utiliza. La situación ahí es más política que otra cosa, por la cual aducen que no se puede hacer el trasvase. Pero solucionando esto, podríamos regar hasta 200 mil hectáreas y el agua podría llegar incluso hasta Bahía Blanca. Hoy sólo podemos regar 140 mil en la zona”, ejemplificó.

Varas, que integra la comisión directiva de la Asociación de Productores Hortícolas del Sur Bonaerense (Aprhosub), explicó que “no podemos llenar ese reservorio de agua que tenemos acá (en referencia a un enorme piletón con piso de polietileno construido en su finca), porque las horas de concesión que tenemos para regar no nos alcanzan”.
“Nos dan 24 horas pero es un chorro muy chiquito, por eso debemos dejar de llenar los invernaderos para poder llenar ese depósito. Es una situación que no nos da posibilidad de proyectar para la temporada que viene”, alertó. Por cierto, todos los pronósticos alertan que la situación será peor en la temporada 2020/21, si este invierno no nieva copiosamente.
Varas, que produce en la región desde 1981, explicó que lo poco que riega ahora lo hace gracias al reservorio de agua del que dispone, el cual le permite regar mediante un sistema de goteo.
Asegura que esta crisis hídrica es la peor que le toca afrontar desde que tiene memoria. “Esta es la peor crisis que recuerdo. Sin ir muy lejos, había temporadas en que a los productores de más abajo, del oeste, siempre que les sobraba agua la mandaban para este lado, pero este año el agua no le sobra a nadie”.
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]]>Según informó un comunicado de la cartera agropecuaria provincial, el Jefe de Gabinete del Ministerio, Jonatan Sánchez, y el director de Innovación Productiva, Edgardo Grunfeld, recorrieron junto a funcionarios locales las instalaciones de CORFO y se comprometieron a “trabajar en conjunto en las futuras líneas de acción para optimizar los recursos hídricos a favor de de la producción”.

La Cuenca del Río Colorado, sobre todo a la altura del denominado Valle Bonaerense, “está atravesando una situación muy crítica en cuanto a disponibilidad de agua para riego”, según alerto la propia CORFO a la comunidad en diciembre pasado. “Esta temporada de riego será la menor disponibilidad del recurso hídrico, fundamental para la producción en nuestra zona, enmarcada en un ciclo inédito de bajos caudales del río Colorado que comenzó en el año 2010”, explicó la administradora estatal de ese recurso.
En esa zona productiva, donde se obtiene la mayor parte de la producción de cebolla de la Argentina y otros recursos hortícolas, entre 2010 al 2019 se ha medido una merma en el caudal del río del orden del 40%, pero todo parece agravarse en 2020, ya que “se contará aproximadamente con un 60% menos que la media histórica de la cuenca”.
Según advirtió la CORFO, “se ha podido mantener la productividad de la región hasta la campaña pasada gracias al manejo coordinado del río y del sistema de riego, la regulación en Casa de Piedra, las inversiones en la red por parte de los consorcios de riego y de los productores”. Pero también se advirtió que “este año se agotarán las reservas del embalse y el caudal es muy bajo para poder mantener las dotaciones de riego de los últimos años”.
“Esto traerá consecuencias graves no solo para los productores del valle sino para toda la región, ya que significará una disminución importante de la producción con la repercusión lógica en una disminución de la actividad económica de la zona”, explicó el Consorcio creado en 1960 -por Ley Provincial 6245- para administrar el servicio de riego del Río Colorado en los partidos de Villarino y Patagones.
El panorama es alarmante. Ya casi no quedan reservas de agua en el embalse Casa de Piedra. Por eso, para la presente temporada se tratará de poder mantener una dotación de riego de 0.33/0.35 litros por segundo y por hectárea en compuerta de canal secundario (siempre dependiendo de los caudales del río) “para que cada productor pueda priorizar el riego de sus cultivos, sabiendo que se deberá resignar de regar algunos sectores o cultivos”, según se estableció en la propia CORFO. Además se consensuó en terminar la temporada de riego en marzo de 2020 para poder mantener estas dotaciones de riego.

En este contexto, el Jefe de Gabinete de Desarrollo Agrario afirmó en su visita a la zona que se va “a avanzar en el trabajo articulado para ser más eficientes en el manejo del agua que permita poder paliar la necesidad del recurso natural y lograr impulsar la producción, y el trabajo en el sector agropecuario”.
Las autoridades municipales explicaron que en la actualidad la falta de deshielo que viene desde Mendoza y que provee de agua a las zonas de Villarino y Patagones, hace que empiecen a disminuir las reservas del Dique Paso de Piedra lo que anticipa para 2021 un escenario complicado para el riego.
“El riego viene complicando en los últimos años por el poco deshielo y si a esto se le suma el recorte presupuestario que empezó en la gestión anterior no hace más que agravar la situación de los productores dado que encarecerá el uso del agua”, sostuvo la directora de Agroindustria del Municipio de Villarino, Leticia Raiser.
Los funcionarios de la cartera agraria se reunieron también con representantes de los regantes agrupados en Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado, quienes también transmitieron su preocupación por el recorte de los aportes provinciales que empezó en 2018.
En la actualidad la CORFO tiene jurisdicción cobre 503.419 hectáreas las cuales 137.565 hectáreas, son derivadas por un sistema de tomas ubicadas a ambos márgenes del río que abastecen a cinco canales principales. El sistema de riego se utiliza para la actividad hortícola en especial la producción de cebollas, pero también en cultivos de fina: trigo, cebada y avena y en otros como maíz y girasol.
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]]>Lo del “primer feedlot socialista” es una broma, una forma irónica de denominar esta experiencia de convivencia y trabajo conjunto, y un recurso periodístico de baja estofa para que usted esté leyendo ahora esta nota. Hecha la aclaración , en realidad este establecimiento de engorde que funciona en la localidad de Río Colorado, en Río Negro, es “el primer feedlot comunitario” de la Argentina. Que tampoco es poca cosa.
Cuenta el agrónomo Santiago Villalba, delegado del Ministerio de la Producción rionegrino en aquella zona, que la idea nació durante los largos años de sequía sufridos por la región patagónica durante la década pasada. En Pichi Mahuida, que no es la maestra de la tele sino un departamento provincial recostado sobre el Río Colorado, en el límite con La Pampa, el fenómeno fue tan dramático que la cantidad de vientres bovinos se redujo de 100 mil a solo 30 mil en muy poco tiempo.
En aquel momento, 2008 y alrededores, intentaron de todo para evitar el desmadre de la ganadería en los frágiles campos de secano, que apenas tenían pasto. Impulsaron el destete precoz, repartieron maíz, entregaron créditos muy baratos con tasa subsidiada. Pero nada alcanzaba para retener stock en la región. “Las vacas se vendían a solo 200 pesos”, recuerda Villalba. Por ese entonces, el ingreso por esa vaca equivalía a cargar el tanque de la chata con gasoil.
Entonces apareció la idea del “encierre comunitario” entre los productores de la Sociedad Rural de Río Colorado. Uno de ellos donó 20 hectáreas de campo o “monte crudo”, como lo denominó Santiago. Hubo que “pelarlo” y comenzar a levantar la infraestructura necesaria. Que un corral por aquí; que un comedero por allá. “Se fue armando a cuentagotas”, describe el agrónomo.
El engorde socialista se puso totalmente en marcha en 2013, con un aporte de 1,5 millones de pesos del gobierno Nacional, que sirvió para comprar el primer alimento, y otros de 750 mil pesos del gobierno provincial, que alcanzó para adquirir un mixer y un tractor.
Curiosamente en la zona se lo conoce como “El Chancho”, porque está ubicado al lado de una suerte de monumento de dudoso gusto que muestra el perfil de un jabalí de los que suelen cazarse en la zona.
“La idea es que el engorde sea una herramienta para atenuar los inconvenientes climáticos y darle sustentabilidad a toda la región”, define Villalba. En principio, los productores enviaban allí a sus terneros destetados para que las vacas pudieran tener más chance de sobrevivir sobre los campos secos.
Pero a partir de 2013, cuando se extendió hacia esa zona al área libre de aftosa sin vacunación, el feedlot cobró un sentido mucho más amplio, porque ya no tenía sentido económico mandar los terneros hacia el norte del Río Colorado y comenzó a ser rentable terminar los animales localmente para proveer de carne con hueso a la Región Patagonica. “Ante se vendía el 95% de los terneros. Se iban unos 150 mil terneros hacia el norte”, rememora Villalba.
El establecimiento comunitario es administrado por la propia Sociedad Rural de Río Colorado y tiene actualmente una capacidad de engorde para 2.000 animales, aunque también conserva las chances de duplicar esa capacidad, pues ocupa solo 10 de las 20 hectáreas de las que dispone.
El sistema tiene una particularidad, pues la propia Rural decidió financiar todos los costos de alimentos y sanidad para el engorde de los animales y recién le cobra al productor por el servicio de hotelería cuando éste retira los gordos y concreta la operación comercial.
En total, 160 ganaderos ya han enviado animales al feedlot comunitario: aunque parecen grandes latifundistas porque manejan superficies cercanas a 2.500 hectáreas, en realidad son pequeños productores que pueden mantener con esa superficie apenas unas 200 vacas de cría y no mucho más, si no quieren degragar esos campos tan frágiles.
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]]>“Produzco cebollas y zapallos, y debido a que tengo una chacra que cuenta con certificación orgánica demandada por la Unión Europea, podría exportar. Es sólo que hoy los costos no dan. Por ende estoy volcando cebolla al mercado interno y sólo exporto zapallo”, relató Ilgner.
Escuchá el reportaje completo:
El productor comentó que “la exportación paga 4,5 a 5 dólares la bolsa de 25 kilos de cebollas puesta en el puerto, la cual debe cumplir con requisitos, como por ejemplo, ir en una bolsa que vale el doble que una para el mercado interno. Son tantos los costos adicionales por ponerla en el puerto que no vale la pena hacerlo”.
Este año, en la temporada que terminó en agosto, por 20 kilos de cebolla a Ilgner le pagaron unos $10, lo que equivale a unos 50 centavos por kilo. “Llevamos dos años de producción a pérdida, por debajo de los costos”, se lamentó el cebollero.
Como consecuencia, en 2016 la siembra cayó un 20%, e Ilgner calculó que este año la pérdida de área fue mayor, de un 25%. Lo corrobora una encuesta nacional que hace la Universidad del Sur de Bahía Blanca junto a Corfo.
“La gente se está volcando más a la producción ganadera. Hablando de producto bruto, hoy estamos en un 54% de agricultura y ganadería contra el 46% de producción de cebolla, cuando antes era al revés. Hemos llegado a sembrar 20.000 hectáreas y hoy estamos en apenas unas 8.000”, se lamentó el productor.
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