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La entrada Los Kirchner y los Benetton: Una inauguración hizo sentir a Alicia un ratito en el país de las maravillas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este contexto, resulta difícil de creer que una de las pocas noticias que pudo dar Alicia llegó de la mano de otra familia que suele ser muy denostada por los militantes kirchnerista. Se trata de los Benetton, los hermanos italianos que son los mayores propietarios de tierras rurales en la Patagonia.
Sucedió que este lunes el Frigorífico Faimali, que forma parte de la Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA), la filial local del grupo Benetton, inauguró dos nuevas plantas en su predio ubicado en Río Gallegos, la capital de Santa Cruz. La inversión global rondó los 800 mil dólares y apunta a ampliar la capacidad de producción del frigoríficos, hacerlo más sustentable y generar nuevos puestos de trabajo en esa austral región.

Todas buenas noticias para Alicia, que por un rato al menos se sintió en el país de las maravillas.
Una de las obras inauguradas por la gobernadora es una planta de secado de sangre, que toma este residuo del proceso del frigorífico y genera con el una harina que se utiliza en diversos sectores.
También se desarrolló una planta de tratamiento de efluentes que permite filtrar el agua proveniente de la planta principal para que ésta llegue de forma apta a la red.
Faimalí, que es una de las ramas del grupo Benetton que mejor funciona en los últimos años, informó que con esta ampliación del sistema de efluentes “se implementa un sistema biológico que removerá gran parte de materia excedente que no es removida por los procesos convencionales y la tecnología del secado por spray para el tratamiento de la sangre”.
“Este reacondicionamiento de la planta significa no solo una fuerte inversión en la provincia, sino además una apuesta a modelos de producción más sustentables”, destacó la empresa, que fue fundada en 1986 y se dedica a la faena y comercialización de carne ovina y sus subproductos. Su especialidad es la producción de carne de cordero patagónico, tanto para el mercado nacional como internacional.
La gobernadora Kirchner, que participó del acto, tuvo que concederle una frase a esta inversión del grupo Benetton. “Es un trabajo muy bien hecho por la empresa y también por nuestra área de Ambiente. Hay suficientes problemas determinados por el no cuidado del ambiente y tenemos que poner toda la seriedad, toda la responsabilidad en esta temática. El Gobierno debe tener un rol preponderante en la construcción de ciudades sostenibles”, añadió.
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]]>Pero de la entrevista que mantuvimos con el nuevo CEO del grupo italiano que desembarcó en la Argentina en 1992, llamado Agustín Dranovsky, surgen otros detalles que seguro sí llamarán la atención de quienes están atentos a la evolución de los negocios agropecuarios. Por caso, que su principal fuente de ingresos en la Argentina no es ya la lana de oveja patagónica que tanto caracterizó en los años 90 y que antes exportaba directamente para sostener el negocio textil de Luciano Benetton. Ahora descolla la carne ovina.
A partir de su reorganización global, y a pesar de ser la productora de lana más importantes del país, la Compañía de Tierras del Sud, ha dejado de exportar directamente esa fibra hacia su casa matriz para comenzar a colocarlo localmente, en las hilanderías y lavaderos ubicados de Trelew, especialmente. En todo caso, luego de un primer proceso industrial, son estas firmas las que la exportan.
“Ya hace 5 o 6 años que el 100% de la lana se vende en el mercado interno”, reveló el nuevo CEO, quien incluyó este giro como parte de los cambios que está viviendo el grupo en los últimos tiempos. “Se independizó la venta de lana como una unidad y se decidió que cada región haga su mejor negocio posible”, explicó.

La muerte en 2018 de dos de los cuatro hermanos Benetton, incluido Carlo, el más apasionado con la Patagonia y quien manejaba los negocios en el país, forzó una aceleración de la profesionalización del grupo Edizione SRL, como se llama el holding en Italia. Esto llegó a la Argentina no solo con el nombramiento de Dranovsky, quien provenía del Grupo Bermejo. También aquí se segmentó el negocio agropecuario en cuatro regionales o cinco rubros. La diferencia radica en que el frigorífico santacruceño Famaili es una unidad de negocios en si misma.
Pocos saben que la mayoría de la facturación del grupo Benetton en el país nace en esa planta ubicada en Río Gallegos, donde los italianos pusieron un pie en 2007 para de a poquito ir haciéndose del total de las acciones. Desde 2016 lo controlan al 100%. El Faimali -que tiene capacidad para faenar 150 mil cabezas por año- se especializa en la producción de carne de cordero patagónico, tanto para el mercado nacional como internacional, que desde diciembre de 2020 quedó exenta de pagar retenciones. Tener esa planta “permite completar un esquema de integración vertical” que convierte a la carne ovina en el mejor negocio actual del grupo. De la faena, hasta 40%b de los ovinos provienen de los campos del propio grupo.
Actualmente la Compañía de Tierras factura en la Argentina unos 30 millones de dólares anuales, y los resultados de Faimali (básicamente por la exportación de carne ovina a muy diversos mercados) son la principal fuente de ingresos. De todos modos, debido a los altos precios de los granos, ese negocio ahora compite cabeza a cabeza con una de las regionales que muy lejos está de la postal de la estepa patagónica plagada de ovejas que uno imagina ni bien se habla de los Benetton en la Argentina. Se trata de la estancia -mucho menos pretenciosa en cantidad de hectáreas, pero de tierras mucho más fértiles- que la firma posee en la localidad de Balcarce. Allí hacen agricultura y ganadería bovina de ciclo completo.

Por eso, mientras aguarda que la justicia finalmente ejecute los desalojos de los campos usurpados que tiene en la zona cordillerana, donde proyecta avanzar con la inversión en un nuevo aserradero, la Compañía de Tierras del Sud dedica sus principales inversiones a estas dos unidades de negocios.
En Balcarce invirtieron muy fuerte los últimos dos años para sembrar 2.000 hectáreas de pasturas, de modo de poder engordar allí mismo a los terneros que antes debían vender a otros establecimientos invernadores. En Río Gallegos llevan gastado 1 millón de dólares para modernizar el frigorífico Faimali, sobre todo en el tratamiento de efluentes y los secaderos de sangre, entre otros sectores.
Así las cosas, la lana orgánica patagónica (todas las estancias están certificadas) que tanto caracterizaba la imagen del grupo Benetton luego de su desembarco en la Argentina quedó relegada a un tercer plano.
En la actualidad, el grupo que emplea a más de 300 personas de manera directa y casi el doble en los períodos de mayor demanda productiva (en especial durante la esquila), tiene entonces cuatro unidades regionales de producción, divididas en siete estancias, además del frigorífico Faimali y el proyecto forestal. En las estancias de la región Cordillerana tiene además dos cabañas, una de bovinos de la raza Hereford y otras de ovinos de la raza Merino.

Estos son los datos por unidad de negocios, que en total suman 920 mil hectáreas:
Estancias Cordillera: es el conjunto de cuatro estancias ubicadas en la zona de la precordillera andina: Leleque, Montoso, Maitén y Pilcañeu (ubicadas en Chubut y Río Negro). En conjunto ocupan unas 356 mil hectáreas donde hay m100 mil cabezas ovinas y unas 9.000 bovinas, además de las cabañas. Allí están además las 10 mil hectáreas implantadas con variedades de pino. La producción de lana allí es de 390 mil kilos anuales.
Estancia Coronel: Está ubicada cera de Puerto San Julián, en Santa Cruz. y tiene una superficie de 334 mil hectáreas donde se albergan unas 50 mil cabezas ovinas. La producción de lana llega allí a 160 mil kilos.
Estancia Cóndor: También está ubicada en Santa Cruz, pero más cerca de Río Gallegos. Hay allí 220 mil hectáreas con 100 mil cabezas, y una cabaña de ovejas Corriedale, que son más carniceras que las merino. La producción de lana es de 330 mil kilos.
Estancia Santa Marta: Es la ubicada entre Balcarce y Lobería, en la provincia de Buenos Aires. Tiene 16 mil hectáreas de las cuales 7.500 son aptas para hacer agricultura (trigo, maíz, soja, girasol, cebada y papa), pero además alberga 11 mil cabezas de las razas Angus y Hereford.
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]]>La entrada Los Antiguos: Quiénes son los productores frutícolas argentinos más australes del país que quieren tener su propia denominación de origen para cerezas se publicó primero en Bichos de Campo.
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El puntapié inicial fue la creación de la Cooperativa Agrofrutícola El Oasis, en 1988. Los vecinos de Los Antiguos ya habían sido testigos de otros proyectos similares que no habían tenido buenos resultados, como una vieja cooperativa que producía y almacenaba fardos de alfalfa. Pero esto se perfilaba como algo completamente distinto porque suponía producir y vender algo muy demandado por el mercado.
“La gente del INTA, de la estación experimental de Santa Cruz, perfiló a los productores. Eran todos pequeños –tenían entre una y tres hectáreas- y estaban dispersos. A raíz de eso los reunió y propuso que se arme una cooperativa”, contó a Bichos de Campo Federico Guerendiain, productor y miembro del consejo de administración de la cooperativa.

Siendo el primer ingeniero agrónomo que llegó a Los Antiguos 28 años atrás, Federico fue testigo del desarrollo de este proyecto y de todos los obstáculos que enfrentó.
“Santa Cruz era una provincia lanera. No había formación sobre fruta y producir acá es muy difícil. En su momento no había teléfono, los mensajes eran por radio aficionados. Hoy hay serios problemas de electricidad, se produce con motores a gasoil en la usina. Hay un sólo proveedor de internet y no tiene banda ancha”, dijo.
La cooperativa se levantó sobre un predio viejo con un galpón que todavía guardaba algunos de los fardos del anterior emprendimiento. Lo primero que se armó allí fue una estación de empaque sencilla, en 1993.
Hasta ese entonces, los miembros compraban en conjunto cajas de una cartonera de Buenos Aires y realizaban sus propios empaques en sus chacras. Los compradores venían en su mayoría de la ciudad de Comodoro Rivadavia y recorrían cada predio en busca del precio más barato. Quién tenía una camioneta optaba por viajar hasta la ciudad y venderlas allí.
Además de vender en la ciudad, el otra alternativa comercial era la Fiesta Nacional de la Cereza, que se celebra todos los años en enero. El aluvión de turistas era tal que los 4000 habitantes de Los Antiguos recibían hasta 20.000 personas con “hambre” de cerezas.
El salto vino cuando los miembros decidieron colocar algo de su producción en el Mercado Central de Buenos Aires. “Llegamos sin conocer. Nos daban cheques rebotados, no cobrábamos. Hasta hacer la experiencia no fueron buenos años, nos jodían siempre”, aseguró ofuscado el ingeniero. Pero como todo en la vida, se trata de una de cal y una de arena.
Gracias a su presencia en el mercado concentrador porteño, durante una ronda de negocios técnicos del INTA los contactaron con un importador de España. Y en 1995 se concretó el primer envío a ese país –cliente que continúa hasta el día de hoy- y un año después también los recibió Bélgica e Inglaterra.

¿Hay una fórmula mágica detrás de esas cerezas? Se podría decir que sí. “Por la latitud en la que estamos hay mucha amplitud térmica. En enero hay 1°C por la mañana y 20°C por la tarde. Eso hace que el fruto convierta más ácidos en azucares. Con el INTA queremos hacer una denominación de origen”, reveló Guerendiain. A eso hay que sumarle que son las últimas del año y llegan cuando los mercados están desabastecidos, por lo que los productores obtienen muy buenos precios.
Y con los años fueron sumando otros destinos: Emiratos Árabes –hoy es el principal cliente en volumen-, Arabia Saudita, Baréin, Qatar, Rusia y últimamente también Singapur. Hace dos años se envío un cargamento a China, pero por el elevado costo del envío, los números no cerraron y no se concretó otra operación a ese mercado “colonizado” por los productores chilenos.

Hoy el 60% de la producción se exporta vía aérea desde Ezeiza y el 40% restante se comercializa en el Mercado Central de Buenos Aires con clientes ya consolidados.
“Muchos productores quedaron en el camino porque el cooperativismo no es para todos, lamentablemente. Hoy hay 24 socios de los cuales 12 tienen producción propia y el resto está en vistas de eso”, resaltó el productor.
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