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La entrada Desacoplame esta resistencia: El sector privado, incluyendo a los supuestos beneficiados, rechazó el fideicomiso para subsidiar el trigo y el maíz para molinos y avícolas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si Roberto Feletti, el secretario de Comercio Interior, creyó que en algún momento que era buena su idea de hacer un fideicomiso para subsidiar el trigo y el maíz a los molinos y las avícolas con dinero de los exportadores y los productores (que finalmente iban a sufrir el descuento), “desacoplando” así todavía más los precios internos, pues todo el sector privado cerró filas para decirle que no, que no era buena la iniciativa y que mejor busque otra fórmula.
Si Julián Domínguez, el ministro de Agricultura, pensó en algún momento que con esta idea de fideicomiso compensador iba a poder generar más ruido y divisiones al interior del Consejo Agroalimentario Argentino (CAA) y aislar todavía más a los dirigentes de la Mesa de Enlace del resto del sector, pues esto tampoco no sucedió. Al lo menos por ahora, las Mesas Intersectoriales de Maíz y Trigo resolvieron dar muestras de unidad y además patearon la pelota para el lado del gobierno. Si avanza ese fondo compensador, será pura y exclusiva responsabilidad de los funcionarios.
La idea de reimplantar un sistema de compensaciones para aliviar el peso del trigo y el maíz en la estructura de costos de ciertas actividades (se mencionó en los borradores a los molinos harineros, a los productores de carne de pollo y a los fabricantes de fideos secos), recordó los peores días de 2008 a 2011, cuando el gobierno se gastó varios miles de millones de dólares subsidiando actividades sin ningún resultado visible, porque todo acabó en un festival de corrupción y los precios al consumidor igualmente subieron fuerte.
Con ese recuerdo todavía fresco, en un comunicado las entidades que integran formalmente esas dos mesas de trabajo (que fueron convocadas por el propio gobierno a principios de 2021, luego de las primeras intervenciones sobre los mercados de ambos cereales) eligieron rechazar con cortesía la propuesta hecha por Domínguez para crear un mecanismo compensador. Los privados dijeron con corrección que “desean reiterar su vocación de trabajo para evitar medidas intervencionistas o distorsivas en los mercados de producción, consumo y exportación”.
“Analizado el tema en una reunión conjunta, acuerdan expresar su rechazo a mecanismos como el propuesto por el gobierno nacional de forzar la creación de un fideicomiso de trigo y de maíz que ha trascendido por diferentes medios”, completó el escrito firmado por las Mesas, como para que no queden dudas. Allí figuran todos los eslabones de ambas cadenas agrícolas. Una fuente de las entidades rurales dijo que aunque en el comunicado no están identificadas cada una de esas entidades, los molinos y las avícolas (que serían los principales beneficiarios de la medida) también participaron del rechazo colectivo.
A diferencia del dinero de la ex ONCCA, que era del Estado y todavía se adeuda a muchas empresas que están haciendo millonarios juicio al Estado, en este caso Feletti y Domínguez pergeñaron un mecanismo en el cual los productores de ambos cereales iban a terminar pagando una retención adicional encubierta además del 12% que ya tributan. Sucede que estaba cantado que las cerealeras iban a descontarles del precio los montos que deberían poner ellas como aporte al fideicomiso. En total, se calculó que se necesitarían unos 14 mil millones de pesos en 2022 para subsidiar a ambos sectores el precio de cerca de 5 millones de toneladas de trigo y maíz que se consumen en el mercado interno.
Avanzar en una propuesta de este estilo implicaría dinamitar los espacios que reúnen a productores, con los acopios, los molinos y la exportación. En la reunión del martes de los dirigentes de la Mesa de Enlace se llegó a analizar la permanencia de algunas de sus entidades en el CAA y se decidió por ahora no sacar los pies del plato. Hoy -en las denominadas Mesa de Trigo y de Maíz- se amplió ese consenso tratando de que el gobierno desista finalmente de esta idea y también revise los “volúmenes de equilibrio”, otro mecanismo lanzado por las autoridades de Agricultura para cerrar las exportaciones de modo casi automático cuando se superen los saldos exportables definidos.
Para los privados, lo que está muy claro es que el gobierno está buscando remedios en el lugar incorrecto. “Las Mesas reiteran que el gobierno debe trabajar sobre las reales causas de la inflación que exceden al precio del maíz o del trigo, los cuales estuvieron siempre por debajo del ritmo inflacionario durante todo el 2021”, remarcó el comunicado.
Los diferentes eslabones de ambas cadenas agrícolas además “cuestionan la política de precios que está llevando a cabo la Secretaria de Comercio que autoriza ajustes de precios siempre por debajo del aumento de los costos de producción y de la inflación anual”. Lo contó temprano el titular de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, al quejarse de que se los autoriza a vender la harina mayorista a un valor de 40 pesos por kilo cuando el costo de producción llegar a 48 pesos.
Luego de acoplar posiciones para sostenerle esta pulseada al gobierno, los privados pidieron audiencia a ambos funcionarios para acercarles sus propuestas. “Teniendo en cuenta el contexto socio económico de nuestro país, la imprescindible necesidad de contener la inflación, asegurar el abastecimiento para el consumidor nacional, las Mesas desean acercar a las autoridades Nacionales una serie de propuestas que incluyen desde la utilización de mecanismos de cobertura, financiación, y sobre todo propuestas para llegar a los sectores de bajos ingresos o desocupados a través de tarjetas de alimentos”.
Por último, en el comunicado el bloque privado agrega que “no existen problemas de abastecimiento del mercado nacional, en base a las estimaciones realizadas”. En rigor, esta mista tarde el ministerio de Agricultura difundió su estimación mensual, calculando una cosecha récord de trigo de 22,1 millones de toneladas.
“La incidencia del maíz y del trigo en el precio al consumidor de los productos procesados es muy limitada y cualquier mecanismo de compensación no va a generar beneficios para el consumidor nacional”, finalizó el bloque agrícola, convencido de que el camino adecuado no será sacarle a unos para darles a otros.
Ahora -con un frente bastante sólido por delante- tendrá que decidir solo el gobierno si avanza con este proyecto.
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]]>La entrada La verdadera historia detrás del proyecto de fideicomiso para avícolas y molinos que promueve el gobierno: Cristina ordena, Feletti impone y Domínguez acata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Agrandados estaban los tribuneros de Domínguez. Pero la alegría les duró muy poco.
Ya se sabe de qué lado juega Feletti dentro de la interna oficialista: Fue la vicepresidenta Cristina Kirchner quien lo colocó como nuevo custodio de los precios en reemplazo de Paula Español y desafiando al ministro a cargo del área, el albertista Matías Kulfas. Frente a un embravecido Domínguez, que prometía el oro y el moro a las entidades agropecuarias con tal de que no se rompiera el frágil marco de diálogo construido, el contador solo debía esperar y guardar silencio por unos días. Pocos días.
Luego se conoció la inflación según el INDEC y allí no solo se destacó una fuerte suba de los precios de la carne vacuna sino también la presión inflacionaria clave sobre otras cadenas productivas importantes: la de los panificados y la carne de pollo. Cristina entonces criticó a los “oligopolios” que según ella especulan con el precio de la carne. Y fue así que llamó a Domínguez y lo amenazó con que volverían a cerrarse las exportaciones de carne y a subir las retenciones si los precios internos continuaban su escalada. Según varias fuentes, fue luego de esa comunicación que el subsecretario de Ganadería, Cacho Romero, llamó a los consignatarios de Liniers para transmitirles -en buenos términos- el mensaje de la vicepresidenta.
Cristina, se sabe, jamás se hará cargo de culpas propias de la política económica (como la brecha cambiaria, por ejemplo) a la hora de explicar por qué se genera la inflación. Más bien, siempre busca la viga en el ojo ajeno. En el caso del pollo y los panificados, de nuevo recostó toda la responsabilidad de los aumentos en los altos precios internacionales del trigo y el maíz, dos de los insumos que intervienen en la cadena pero que lejos están de ser la única variable que entra en juego.
Se sabe, ha sido muy estudiado: el costo del trigo incide en apenas el 10% del precio final de un kilo de pan. Se sabe, en el caso de un pollo entero eviscerado, el consumo de maíz para lograrlo explica solamente el 20% de los costos.
Se sabe, pero a Cristina no le interesa. Y por eso ordenó a Feletti reactivar sus ideas respecto de un fideicomiso o fondo compensador -semejante al del aceite de girasol- que pueda ponerse en marcha para abaratarle el costo del trigo y el maíz a los molinos harineros y a las empresas avícolas, y por que no también a los fabricantes de fideos secos. Allí nace la idea de rearmar un sistema de compensaciones como el que manejó la ex ONCCA entre 2007 y 2011, hasta su eclosión en medio de fuertes sospechas de corrupción. La idea de Feletti es que ese mecanismo ayude a “desacoplar” del valor externo de esos granos los precios locales de la harina triple 0 (que representa 15 a 20% de la producción) y de los pollos enteros, además de los paquetes de fideos de 500 gramos.
Por eso, de golpe y porrazo, el secretario de Comercio recuperó los bríos que parecía haber perdido y se lanzó a la carga. Pero como lo cortés no quita lo valiente, avisó primero al ministro Domínguez cuál sería el próximo objetivo de la política de control de precios. Así -a los apurones- nació el pomposo “Fondo Anticíclico Agropecuario”, una suerte de fideicomiso que actuaría balanceando los ingresos de avícolas, molinos y fideeros por lo que queda de gobierno, entre 2022 y 2023.
Domínguez, obediente y consciente de que detrás de esa decisión estaba Cristina, puso manos a la obra y ordenó a sus técnicos generar el documento publicado el domingo por Bichos de Campo. En ese borrador se dice con claridad que los sectores beneficiados por las compensaciones recibirían unos 14 mil millones de pesos el año entrante para ser compensados por las subas del trigo y el maíz en los mercados internacionales. También se calculó que para evitarle disgustos a Feletti, lo que habría que subsidiar es el valor de 3.130.000 toneladas de trigo y 1.500.000 toneladas de maíz.
Tanto fuentes de la industria avícola como de la industria molinera confirmaron a Bichos de Campo que forman parte de las negociaciones para dar forma a este mecanismo compensador, que Domínguez planificó crear por Resolución conjunta entre su Ministerio y la cartera de Kulfas (de donde depende Feletti. En el borrador de proyecto originado en Agricultura queda claro de dónde saldría el dinero: “Todo exportador de trigo, maíz y carne aviar y sus correspondientes derivados estará obligado a ser parte del aporte al fondo”, define.

Esto implicaría, lisa y llanamente, que las empresas agroexportadoras nucleadas en Ciara-CEC, y que son las que aportan el 40% de las divisas que ingresan a la Argentina, deberán hacer aportes compulsivos al fideicomiso por cada barco de trigo o maíz que salga del país. Y esto implicaría a su vez la posibilidad de que ese dinero -como sucede con las retenciones- sea descontado de inmediato del precio pagado a los productores de ambos cereales. Tormenta en puerto. Se irá al diablo la frágil tregua que supo anudar hasta aquí el ministro Domínguez con las entidades rurales.
De hecho, fuentes de la Mesa de Enlace avisaron que ya preparan una primera asamblea de productores en territorio santafesino para el 8 de enero.
“El fideicomiso sería de FAIM (molinos), CEPA (avícolas) y UIFRA (fideeros). Nosotros no hemos sido notificados ni invitados, y además no vemos la necesidad de hacerlo por la baja incidencia que tienen el trigo y el maíz en esos alimentos. El gobierno debe buscar otros mecanismos. Hace rato que venimos diciendo que lo mejor es una tarjeta alimentaria y subsidiar la demanda sin distorsionar la oferta”, declararon a este medio fuentes de la poderosa industria agroexportadora. En resumidas cuentas, los que pondrían la plata no han sido todavía convocados a las negociaciones.
En cambio, como ya se dijo, molinos y avícolas son parte de la propuesta elaborada en Agricultura para tratar de sofrenar los impulsos desacopladores de Feletti y Cristina. “Lo que el ministro (p0or Domínguez) nos pide es armar un modelo parecido al fideicomiso aceitero para mantener estable el precio de la harina de 1 kilo y el de panadería (las bolsas de 25 kilos). Y que lo debemos armar urgente. De esa manera aseguran no tocar nada en el mediano y corto plazo de nuestras condiciones comerciales”, definió a Bichos de Campo una fuente de los molinos.
Se trata de un eufemismo para decir que no les gusta el sistema, pero que de todos modos deben extremar la creatividad porque de lo contrario el gobierno podría decidirse por una suba de las retenciones. De nuevo la coacción, de nuevo Cristina.
Siempre más comedido y educado, el histórico referente de los productores de carne de pollo, Roberto Domenech, contestó ante la consulta que “hemos sido convocados para participar en el grupo y aceptamos analizar la propuesta del fideicomiso, que sería en la misma línea del existente para el aceite. Falta una propuesta de Feletti como contrapartida. Todo está por verse”.

Domínguez, con su estrategia dialoguista nuevamente contra las cuerdas, concurrió a ver esta mañana al jefe de gabinete, Juan Manzur, y logró que el tucumano se comprometiera con este frágil modelo de fideicomiso que todavía está siendo redactado. En un comunicado, el gobierno mintió descaradamente al afirmar que esta propuesta surgió de “los acuerdos alcanzados con las mesas del trigo y el maíz a fin de alcanzar un equilibrio en los precios de los productos de consumo popular como son el pan y el pollo”, pues en esas reuniones -sucedidas hace más de un mes- ni siquiera llegó a conversarse sobre este asunto.
Pero más grave es la falsedad propalada por Domínguez al presentar este mecanismo todavía en construcción como un proyecto gestado desde los propios sectores que compran y venden trigo y maíz en el mercado interno. “El sector privado acordó, a través de esta medida, la cantidad de toneladas que hay que garantizar para abastecer al mercado interno durante el 2022 y 2023”, indicó el ministro. E insistió que “esta herramienta, administrada y auditada por el sector privado, resulta una medida anticíclica para garantizar la estabilidad del precio para el consumo de los argentinos”.
Cristina ordena, Feletti impone y Domínguez acata. También miente sin descaro, tratando de acomodar las cosas para que parezcan inofensivas cuando lo que sucede aquí en realidad es simple y sencillo: las cadenas del trigo y el maíz están siendo amenazadas con un aumento de las retenciones, actualmente del 12%, si no se prestan al juego.
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]]>La entrada Frankestein sigue vivo: El gobierno prepara un engendro para tratar de compensar a molinos y avícolas por la suba de los precios del trigo y maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa tiene el pomposo nombre de “Fondo Anticíclico Agropecuario” y no se puede evitar que recuerde al sistema de compensaciones que manejó la ex ONCCA entre 2007 y 2011, y que terminó en un festival de corrupción luego de distribuir más de 3.000 millones de dólares entre molinos, avícolas, aceiteras, lácteas y feedlots, muchos de ellos incluso truchos.
En un borrador elaborado en el área de la Subsecretaría de Agricultura, que maneja Delfo Buchaillot (un hombre vinculado al poderoso aceitero cordobés Roberto Urquía), la cartera a cargo de Julián Domínguez propone subsidiar -con dinero del resto de la cadena- los costos de producción de la bolsa de 25 kilos de la harina de trigo triple cero, y su correlato en paquetes de un kilo; los fideos secos en paquetes de 500 gramos; y el pollo entero refrigerado o congelado con o sin vísceras. Raro que no incluya la polenta, ni otras carnes como las de bovinos engordados en un feedlot o los porcinos.
Este es el anteproyecto:
Fondo Anticiclico-total faim 13.12 (3)
Este subsidio directo a los fabricantes de dichos alimentos se sumaría al subsidio implícito del que ya disfrutan quienes son compradores mayoristas de trigo o maíz en la Argentina. Es que para empezar, molinos harineros o empresas avícolas pueden comprar esos insumos a valores 12% menores que en el mercado internacional debido al efecto de las retenciones, que son un primer mecanismo para desacoplar los precios internos de los externos.
Pero luego, desde el regreso del kirchnerismo al poder también se han establecido diferentes intervenciones en los mercados de trigo y maíz, que consisten en cerrar antojadizamente las exportaciones para que haya mayor oferta disponible en el mercado doméstico. Esta situación usualmente provoca un desacople todavía mayor de los precios que cobran los productores de ambos cereales y que pagan las industrias que los utilizan dentro del país.
En algún momento del gobierno de Cristina Kirchner, por la combinación de retenciones y estos descuentos internacionales, los chacareros argentinos llegaron a cobrar (sin considerar la becha cambiaria) menos de la mitad de lo que se pagaba en el mundo por el trigo o el maíz. En aquellos años, por este motivo, se redujo la producción de ambos granos, en especial de trigo, llegando al punto de casi tener que importarlo.
Estos descuentos que “abaratan” sus insumos no parecen ser suficiente para avícolas y molinos. Por eso Domínguez y su equipo preparan este nuevo mamarracho, tratando de emular un fideicomiso que utiliza la industria aceitera para subsidiar el precio interno del aceite comestible. Pero ambas situaciones no se compadecen, porque los fondos del fideicomiso aceitero se reparten entre un puñado de empresas, mientras que la cámara que integra a los frirgoríficos avícolas (CEPA) tiene 35 socios, la de elaboradores de pastas secas también cuenta con 35 integrantes y la Federación de Industrias Molineras (FAIM) suma 65 empresas, a los que habría que agregar algunas decenas más de la asociación que nuclea a los molinos de menor escala (Apymimra).
El documento de Agricultura, sin embargo, planea destinar la friolera de 14.645 millones de pesos (según un cálculo hecho en base a los precios del trigo y maíz de noviembre pasado) para subsidiar a los molinos harineros, los fabricantes de fideos y las empresas avícolas. El mayor aporte (12.400 millones) sería por el trigo, en tanto que el subsidio al maíz representaría 2.245 millones. Es que se calcula que se necesitarán 3,13 millones de toneladas de trigo (sobre una cosecha de 20 millones) para subsidiar los paquetes de harina. Y 1,5 millones de toneladas de maíz (sobre una cosecha de 50 millones) para dar alimento barato a los pollos.

Ahora bien: ¿Quién pondrá esa plata? Está claro que no será el Estado.
El proyecto oficial calcula que se podrían recaudar los recursos necesarios de los propios exportadores de trigo y maíz, ya que sus ventas en lo que va del año (entre enero y octubre) superaron los 10 mil millones de dólares. Queda claro que el grueso corresponde a un puñado de empresas multinacionales (Cargill, Dreyfus, Viterra, Cofco, Bunge, ADM) y algunas nacionales (Molinos Agro, AGD, ACA). Y queda claro también que, cualquiera sea el tamaño del aporte que deban hacer al fideicomiso, se descontarán los montos de los precios pagados al productor, como sucede con las retenciones.
Por eso se corre el serio riesgo de que este fideicomiso ideado por Domínguez y el secretario de Comercio, Roberto Feletti, termine siendo una retención encubierta, como ya sucedió en los tiempos en que el propio Domínguez (que ya fue ministro entre 2009 y 2011) manejaba el comercio exterior agropecuario junto con Ricardo Echegaray y Guillermo Moreno. Y es precisamente lo que sucede con el fideicomiso aceitero vigente, que representa un derecho de exportación indirecta para la soja.
Para crear este engendro, la estrategia oficial se plantea crearlo por Resolución conjunta de Agricultura y el ministro de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas (del cual depende Feletti, al menos en los papeles), para que a partir de allí “todo exportador de trigo, maíz y carne aviar y sus correspondientes derivados estarán obligados a ser parte del aporte al fondo”.
“Las compensaciones se pagarán una vez comprobado el abastecimiento en valor y volumen al mercado interno”, dice la propuesta oficial, que asegura que “habrá mecanismos de revisión para evitar distorsiones”.
Seguramente se traten de los mismos mecanismos de control que rigieron cuando la ex ONCCA distribuía millonarios subsidios en el mismo sentido de los que se propusieron ahora. La historia de ese organismo terminó en febrero de 2011, cuando Cristina Kirchner hizo firmar a todos sus ministros un decreto de disolución del organismo, cuando era ya imposible esconder los numerosos casos de corrupción cometidos en el reparto de esos fondos.
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]]>La entrada Para Feletti “el índice de inflación está perturbado por el precio de la carne” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo indicó hoy el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, en referencia al índice de precios al consumidor que difundirá esta tarde el Indec, el cual seguramente vendrá “recargado” por la potenciación de la aceleración inflacionaria.
“La carne postelecciones, en la segunda quincena de noviembre, se acelera mucho. En el relevamiento que nosotros tenemos, que es diario y hacen los supermercados como declaración jurada, se había acelerado un 12% en esa quincena, con lo cual se produjo la alarma”, indicó hoy Feletti en declaraciones radiales.
En ese sentido, el funcionario indicó que, luego de la suba de la carne vacuna, producto del ajuste del valor de la hacienda, el ministro de Agricultura Julián Domínguez “tomó el toro por las astas y planteó primero una salida de corto plazo, que es asegurar diciembre y eso son cinco cortes (a precios accesibles), los cuales dos son parrilleros, asado a 549 $/kg y vacío a 599 $/kg”.
Feletti espera que, gracias al acuerdo de palabra establecido con frigoríficos exportadores y cadenas de supermercados, la inflación cárnica medida por los agentes del Indec en el presente mes de diciembre se desacelerará.
Como las ofertas se ofrecerán los días 22, 23, 24, 29, 30 y 31 del presente mes, entonces, por supuesto, será necesario pedir a los agentes del Indec que vayan a medir los precios durante esos días para que todo “cierre” a la perfección.
“El matambre que en las fiestas es un corte que se demanda mucho, porque integra platos fríos muchas veces, y estará a 599 $/kg. Y después los cortes más populares, como la tapa de asado y falda, a 499 y 399 $/kg. Es decir: estamos un 30% por debajo del promedio de mercado”, manifestó Feletti.
El titular de Comercio Interior, de todas maneras, recordó que en en 2022 arranca una nueva negociación con los integrantes de la cadena cárnica para establecer un nuevo esquema de regulación. “La discusión de la carne es mucho más extensa y va a arrancar el año que viene”, afirmó.
Por último, Feletti volvió a repetir la consigna que lo caracteriza desde que asumió el cargo. “Si hay una aceleración de los precios internacionales, es necesaria una política firme de desacople de precios internos con internacionales, porque si no es muy difícil sostener cualquier política de precios”.
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]]>La entrada Durante seis días previos a las fiestas supermercados y frigoríficos exportadores deberán ofrecer cinco cortes a precios accesibles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo acordó esta noche el secretario de Comercio Interior de la Nación, Roberto Feletti, quien mantuvo reuniones en forma virtual con representantes del Consorcio ABC, la Asociación de Supermercados Unidos, la Cámara Argentina de Supermercados y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios. Vale recordar con las principales cadenas de supermercados argentinas tienen frigoríficos propios.El acuerdo contempla ofrecer los días 22, 23, 24, 29, 30 y 31 del presente mes asado a 549 $/kg, matambre a 599 $/kg, vacío a 599 $/kg, tapa de asado a 499 $/kg y falda a 399 $/kg.
“Vamos a poner mucho énfasis en este acuerdo para garantizar que la gente pueda acceder a fin de año a estos cortes con las góndolas abastecidas y con los precios cumplidos”, aseguró Feletti.
“Queremos que las argentinas y los argentinos puedan tener un consumo sin problemas. Los cortes elegidos para este acuerdo son los más requeridos en esta época y queremos que todos y todas tengan acceso sin inconvenientes”, añadió.
Por otra parte, el funcionario se reunió hoy, de manera presencial como remota, con representantes de empresas elaboradoras de alimentos básicos para comenzar a delinear la próxima etapa del programa “Precios Cuidados”, que iniciará el 8 de enero de 2022.
Según se informó oficialmente, a partir de 2022 el programa, que implica que las empresas deben poner a disposición ciertos productos con precios rebajados –los cuales deben ser subsidiados con recursos propios–, se regirá por una pauta con revisiones trimestrales tanto de precios como de los productos que conformen la canasta.
“Además, quedará abierta la posibilidad de contemplar casos excepcionales que puedan surgir dentro del periodo de tres meses, cuando la situación puntual lo amerite”, indicó un comunicado de Comercio Interior.
De las reuniones participaron, de forma presencial y virtual, representantes de A.V.A. Sociedad Anónima, Aceitera General Deheza SA, Adecoagro, Agro Aceitunera S.A., Agropecuaria Las Garzas S.A., Aguas Danone De Argentina S.A., ALICORP Argentina S.C.A., Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima, ARCOR S A I C, BABASAL S.R.L., Bimbo De Argentina S.A., Bodega Norton S.A., Bodega Valentin Bianchi S.A., Bodegas Chandon S A, Bonafide SAIC, Bunge Argentina S A, Cabrales SA, Cafes La Virginia S A, Castell S.A., CCU Argentina S.A., Cepas Argentinas S A, Cerveceria y Malteria Quilmes SAICA Y G, CLOROX Argentina S A, Coca Cola FEMSA de Buenos Aires S A, Colgate Palmolive Argentina S.A., Compañía Argentina de Alimentos Saludables S.R.L., Compañia Introductora de Buenos Aires S.A., Cooperativa Agricola Liebig L.T.D.A., Dos Hermanos S.A., Energy Group S.R.L., Establecimiento Las Marias Sacifa, Fadial, Fecovita Federacion De Cooperativas Vitivinícolas Argentinas, Fidegroup, Fratelli Branca Destilerias Sociedad Anonima, Frigorífico Paladini S.A., Froneri Argentina S.A., García Hermanos Agroindustrial Srl, Gdc Argentina S.A., Glaxosmithkline Argentina Sociedad Anonima, Granix S.A., Grupo Dulcor, Grupo Peñaflor Sa, Grupo Queruclor, Hreñuk Sa, Ibc, Inalpa S.A., Industrias Iberia S.A.I.C, Johnson y Johnson De Argentina S A Com E Ind, Kimberly-Clark Argentina Sociedad Anonima, Kopelco S.A., La Cachuera Sa., La Cumbre San Luis S.A., La Dolce, La Española S.A.C.I.A., La Papelera Del Plata SA, Laboratorios Andromaco Sociedad Anonima Industrial Comercial Inmobiliaria, Laboratorios Pretty, Lacteos Aurora S.R.L, Ledesma Sociedad Anonima Agricola Industrial, Lenterdit SA., Los Cinco Hispanos Sociedad Anonima, Manfrey Coop. de Tamberos De Comerc. e Industrializacion Ltda., Mapa Virulana, Marolio, Mastellone Hnos S A, Milkaut Sa, Molfino Hnos Sociedad Anonima, Molino Cañuelas Sociedad Anonima Comercial Industrial Financiera Inmobiliaria y Agropecuaria y Molinos Río De La Plata SA, Mondelez Argentina Sociedad Anonima, Morixe Hermanos S.A.C.I., Nestlé Argentina S A, Nutreco Alimentos S.A., Papelera San Andrés De Giles, Pepsico De Argentina Sociedad De Responsabilidad Limitada, Poo Alimentos S.A., Porta Hnos SA, Prifamon S.A.I.C., Procter & Gamble Argentina Srl, Prodea-Productos De Agua S.A., Prodicos S.A.U., Proteínas Argentinas S.A., Quickfood Alim.Rapidos S.A., Reckitt Benckiser Health Argentina S.A., S C Johnson & Son De Argentina Sociedad Anónima Industrial Comercial, Sancor Cooperativas Unidas Limitada, Seaboard Energías Renovables y Alimentos S.R.L., Sociedad Anonima La Sibila, Sucesores De Alfredo Williner S A, Swift Argentina S A, Tía Maruca Argentina S.A., Unilever de Argentina S A, Veronica S A C I A F E I, Viuda De Menoyo e Hijos S.A.
La entrada Durante seis días previos a las fiestas supermercados y frigoríficos exportadores deberán ofrecer cinco cortes a precios accesibles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Feletti consiguió 20 mil toneladas de carne barata para pasar las fiestas: ¿Pondrá un precio diferencial a los siete cortes prohibidos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿De qué venía hablando? De los siete cortes que se destinarán por completo al mercado interno porque su exportación seguirá lisa y llanamente prohibida en 2022. El problema no era ese sino que Domínguez venía diciendo que esos cortes -que equivalen a más o menos el 22%/24% del peso de una media res- se iban a ofrecer a un “precio diferencial” en el mercado interno.

“La política de fijación de precios la resuelve el Secretario de Comercio Interior. Yo nunca opino de temas que no son de mi competencia”, enfatizó Domínguez, tras anticipar que Feletti recibirá este viernes a los frigoríficos exportadores del Consorcio ABC, a los que el gobierno finalmente comprometió a volcar 20.000 toneladas de carne a menor precio durante las fiestas del fin de año, para evitar faltantes y calmar posibles conflictos sociales.
Lo que discutirá Feletti con esos frigoríficos será el precio al que venderán esas 20 mil toneladas adicionales de los 7 cortes prohibidos de consumo popular, que son el asado, la tapa de asado, el vacío, el matambre, la falda, la paleta, y la nalga o la cuadrada (se está debatiendo cuál quedará prohibido).
Los frigoríficos del Consorcio ABC vienen entregando unas 6.000 toneladas de cortes a precios baratos (por ejemplo, el asado cotiza a insólitos 450 pesos) a través del programa oficial de “precios cuidados” en una red de 2.600 puntos de venta, en especial los supermercados. Se especula que las 14 mil toneladas adicionales que deberán soportar este mes también se ofrecerá a un valor mucho más bajo que el del mercado. Será lo que definan con Feletti.
Los siete cortes prohibidos para la exportación representan 24% del total de una media res
Pero una cosas es ese programa de carne barata y otra muy distinta que toda la producción de esos siete cortes -incluyendo la de frigoríficos orientados al consumo o que participan marginalmente de las exportaciones- deba tener “precios preferenciales”, como insinuó varias veces Domínguez en la conferencia de prensa. ¿Será posible que el secretario de Comercio Interior quiera imponer un precio más bajo para todos los asados que obligatoriamente deben quedar dentro del país?
Parece difícil pensar en algo así. Con una faena de poco más de 1 millón de cabezas por mes, la producción de carne vacuna se arrima a las 250 mil toneladas por mes. De ese volumen de carne, los siete cortes prohibidos representan cerca del 55 mil toneladas. Los frigoríficos exportadores, a su vez, concentran de 25 a 30% de la faena. Es decir que ellos dispondrían de unas 15 mil toneladas mensuales de dichos cortes reservados al mercado interno.
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]]>La entrada Desacople brutal: El FAS teórico real de la leche argentina supera los 39 pesos por litro, pero los productores cobran 6 pesos menos que eso se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el mercado internacional –fundamentalmente gracias a la demanda china– los precios de la leche en polvo entera están muy firmes, razón por la cual se están realizando negocios con valores FOB de 3900 dólares por tonelada (y en algunos casos puntuales con precios de hasta 4000 dólares/tonelada).
Pero en la Argentina las exportaciones a la leche en polvo entera –el principal producto lácteo argentino de exportación– están “castigadas” por un derecho de exportación del 9,0% y un reintegro a las exportaciones minúsculo de apenas el 0,75%.
En ese marco, el FAS teórico de la leche de una industria “polvera”, con un FOB de 3900 dólares/tonelada, se encuentra en 35,0 pesos por litro, según el cálculo realizado por la plataforma diseñada por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Sin embargo, ese mismo cálculo sin el derecho de exportación –impuesto que no se cobra en Uruguay, Brasil ni Chile, por ejemplo– el FAS teórico de la leche sería de 39,4 pesos por litro, cuando el precio promedio nacional pagado a los tamberos en octubre pasado, según el último dato oficial disponible, fue de 33,2 pesos/litro.
En mayo pasado las principales entidades lácteas argentinas firmaron un acuerdo con la entonces secretaria de Comercio Interior, Paula Español, para ampliar la oferta interna de productos a precios subsidiados (“Precios Cuidados”) a cambio de la promesa no de intervenir la exportación y de ir acompañando los precios máximos al ritmo de la inflación. Ese acuerdo brindó algo de oxígeno a la industria láctea, que se reflejó en un progresivo aumento del valor de la leche liquidada a los tamberos.
En el marco de ese acuerdo se había establecido que en octubre los lácteos comprendidos en el programa de precios máximos recibirían un ajuste para compensar parte de la inflación de costos. Pero llegó Feletti y decidió que los valores debían mantenerse en el “freezer”, al tiempo que comenzó a monitorear con mayor celo las ventas externas de lácteos.
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]]>Pero el último informe sectorial publicado por el Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (Iapuco) y el INTA muestra que en octubre pasado que ese proceso se esfumó y la cadena láctea volvió a perder dinero.
¿Qué pasó en octubre? Nada menos que la desarticulación, por parte del nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, de un acuerdo firmado por su antecesora Paula Español.
Emergencia lechera: El congelamiento unilateral del precios comprende más de 170 productos lácteos
En mayo pasado las tres entidades lácteas habían firmado un acuerdo con Español para ampliar la oferta interna de productos a precios subsidiados a cambio de la promesa no de intervenir la exportación y de ir acompañando los precios máximos al ritmo de la inflación. Ese acuerdo brindó algo de oxígeno a la industria láctea, que se reflejó en un progresivo aumento del valor de la leche liquidada a los tamberos.
En el marco de ese acuerdo se había establecido que en octubre los lácteos comprendidos en el programa de precios máximos recibirían un ajuste para compensar parte de la inflación de costos. Pero llegó Feletti y decidió que los valores debían mantenerse en el “freezer”.
Ese baldazo de agua fría, junto con el crecimiento del impacto de las “retenciones cambiarias” que afecta la capacidad de pago de las empresas exportadoras, volvió a complicar los números de las empresas lácteas que operan en el circuito formal.
Como las variables en juego dependen de factores macroeconómicos que dependen de decisiones políticas, en el sector no se hacen muchas ilusiones sobre la perspectiva presente para los próximos meses.
Los que se llevan la peor parte son los tambos más pequeños localizados mayormente en las cuencas lecheras de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, al tiempo que, por el momento, los tambos de mayor escala siguen registrando costos menores a los precios de venta de referencia. En otra palabras: nuevamente un proceso “potenciador” del proceso de concentración.
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]]>La entrada Educando a Roberto Feletti II: ¿Por qué subir las retenciones a la carne no “desacopla” nada y hasta metería más presión sobre los precios internos de ese alimento? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por cierto, como telón de fondo hay una verdad evidente: los precios de la carne argentina ya están bastante desacoplados de los del resto del mundo. El alimento es aquí mucho más barato que en muchos otros países, casi todos. Y eso no sucede porque haya retenciones del 9%. Se debe sobre todo a que existe una oferta de carne vacuna (casi 65 kilos anuales por habitante) que, a pesar de haber caído bastante sigue estando entre las más generosas del mundo. Acá todavía hay muchas vacas y por eso la carne vacuna es más barata que otras opciones alimenticias. En Mongolia es barata la carne de cabra, porque es la más difundida.
Feletti, de todos modos, insiste en decir que quiere “desacoplar” todavía más los precios de la carne vacuna que pagamos los argentinos. Bien, buenísimo. Será malo para los productores pero buenísimo para los consumidores mientras dure. Ya sucedió entre 2006 y 2009, con la gran intervención de Néstor Kirchner y Guillermo Moreno: los productores liquidaban su hacienda, sobraba carne y por eso salía muy barata, hasta que descubrimos que nos habíamos comido el 20% del stock, cerca de 10 millones de cabezas.
Feletti insiste en que no quiere “desacoplar” imitando los malos modos de Moreno, su antecesor en el cargo, sino incrementando las retenciones a la exportación de carne, que es una medida civilizada. Según publica el diario El Cronista, el secretario analiza con seriedad un “plan desacople” para elevar del 9% actual (que ya es la retención más elevada que paga un producto agroindustrial) primero al 12% y de ser necesario hasta el 15%, que es el tope que impone la Ley de Emergencia Económica.
Es aquí que sería recomendable que el médico le recetara a Feletti abandonar la lectura de los clásicos del “vivir con lo nuestro”, que siguen endiosando a los derechos de exportación (DEx) como principal herramienta de la política económica para “desacoplar” los precios internos de un producto de los internacionales. La carne vacuna no es como la soja, o como el trigo, o como el maíz. Su proceso de formación de precios es muy diferente. Sus fundamentos son otros.
La historia reciente muestra que de poco sirve subir los DEx para frenar la escalada de precios de la carne. Cuando en 2005 el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, elevó las retenciones a la carne vacuna del 5% al 15% -como Feletti querría hacer ahora- no pasó nada de nada, y por el contrario la carne siguió aumentando hasta forzar a Néstor a bloquear las exportaciones un año después. Lo mismo le pasó a Cristina y a Axel Kicillof, que tiempo después subieron las retenciones de 5 a 9%. No pasó naranja.

¿Por qué? Comparemos con la soja, que tiene un valor internacional de, más o menos, 450 dólares por tonelada. Ese precio surge de los movimientos de la oferta y demanda en Chicago, y es el que cobran los agricultores de todo el mundo menos los de Argentina. ¿Por qué? Porque aquí rige una retención del 33% (también es el tope establecido por el Congreso). En este caso sí actúa “desacoplando” el precio local, pues los exportadores exportan soja de 450 dólares, pero pagan tributos por un terció de eso (150 dólares) y entonces restan forzosamente ese impuesto del precio pagado al productor, que finalmente embolsará 300 dólares convertibles a pesos de curso legal.
Los mismo pasa con el trigo, con el maíz y con los otros granos que tienen un precio de referencia en dólares. Ese es el precio que la Argentina acepta sin chistar porque debe mantenerse dentro del comercio mundial de esos productos. Si no exportara quizás la historia fuera distinta. Pero como exporta el 95% de su soja, y el 70% de su trigo y su maíz, debe aceptar el valor impuesto por el mercado externo y no chistar con el precio que le ofrecen.
El descuento alcanza también la soja, el trigo y el maíz que se consumen dentro del país. Por la supremacía exportadora en esos rubros, los tres granos toman el valor internacional y las retenciones se descuentan al 100% de la cosecha. Incluso si un productor de maíz lo vende a un vecino para alimentar a sus gallinas, ese cereal reflejará el descuento por retenciones. Por eso, en ese caso la teoría del “desacople” es bastante pertinente.
Pero pasa algo muy distinto con la carne, que tiene un precio en pesos, surgido de adentro de las propias entrañas de la argentinidad al palo.
Esto se explica por una sencilla razón: en este caso (como en el de los lácteos), el 75% de la producción se consume internamente, la compran los propios argentinos, y se exportan solo los saldos. De la carne vacuna producida por la Argentina, unas 3,2 millones de toneladas al año, se venden al extranjero solo 800.000 toneladas. Es decir que quien manda en el mercado es el consumidor local, que cobra y paga en pesos. Por eso razón de entrada la carne aquí es mucho más barata que en Francia, a pesar de que el taimado de De Mendiguren diga una cosa muy distinta. La capacidad de pago es muy diferente aquí y allá, y por lo tanto los precios de la carne reciben las señales bajistas de una demanda que pone límites por su menor capacidad de pago.
Por supuesto que los saldos exportables de carne (las 800 mil toneladas) se cobran en dólares, y a los precios que impone el mercado internacional. Así, cuando un frigorífico exportador vende Cuota Hilton a 10.000 dólares por tonelada, la retención del 9% le descuenta de un saque 900 dólares al exportador. Si fuera soja, esa empresa descontaría ese valor de inmediato de lo que paga al productor ganadero. Pero es carne. Se trata de algo mucho más complejo.
Para empezar, porque la carne no viene de un poroto. Hay tiempos, plazos, costumbres, modalidades comerciales, decenas de mercados. Hay distintos tipos de ganado: novillitos livianos o novillos gordos, o incluso vacas viejas de descarte. Productores grandes que pueden esperar su hacienda y si es necesario la cambian de campo. Y productores muy chicos a los que no le queda otra que vender si los aprieta la seca. Por lo tanto no hay un único jugador sino cientos.

Para continuar, porque la carne no es un poroto: no es un producto homogéneo que por lo tanto tiene un único precio. Por el contrario, de un bovino se saca el sebo para hacer jabones, el cuero para los zapatos, las menudencias para la parrilla, los cortes sin hueso para la milanesa, el costillar para el asado, los lomos para Europa, los penes de toro para China, los osobucos para el puchero y hasta ciertas sustancias extrañas para la industria farmacéutica. Con la carne se hace morcilla y con lo que queda se hace harina animal, para que coman los salmones del sur de Chile.
El precio de la carne, entonces, surge de “la integración” de un montón de precios y mercados diferentes. Con negocios realizados por múltiples y multifacéticos actores, en mercado formales y no tanto. No hay un Chicago que te diga ‘la carne vale tanto’ y sobre ese valor te permita efectuar al ganado un descuento del 15% en concepto de retenciones.
Además, como ya dijimos, la Argentina exporta solo 1 de cada 4 kilos de carne vacuna que produce. No 3 de 4, como en los cereales. ¿En qué cabeza entonces cabe pensar que los 3 kilos que se quedan en el mercado local van a aceptar que les apliques un descuento por retenciones que permita “desacoplarse” del valor internacional?
La retención del 9% que rige actualmente para la carne vacuna se aplica solamente al 25% de la producción local de carne, cuyo precio no es todo igual como el de la soja (porque el hueso con carne que va a China cotiza a 2.500 dólares la toneladas y el bife angosto que va a Europa lo hace a 15 mil dólares). El otro 75% de la producción se mata de risa de las retenciones, porque se tributo no les hace ni cosquillas.
Y se mata de risa sobre todo porque de los más de 400 frigoríficos y mataderos que tiene la Argentina, además de cerca de un millar de matarifes abastecedores (que no tienen planta, pero sí faenan bovinos alquilando instalaciones), solamente hay un grupo de 50/60 que son realmente exportadores. A ellos sí les impactan las retenciones del 9% que ahora Feletti quiere llevar a 15%. Porque es plata que dejan en el Fisco pero que difícilmente puedan recuperar de los productores -como hace una cerealeras con la soja-, descontándolo directamente del precio que le paga al ganadero.
¿Y por qué no puede descontar esas retenciones cuando compra la hacienda? Pues por la sencilla razón de que el verdadero mercado de la carne argentina es… la Argentina, y absorbe el 75% de la oferta total. ¡Imaginen que los brasileños de Marfrig, por ejemplo, intentan descontarles el 9% que ellos tributaron por una carga de osobuco a sus proveedores de hacienda! Estos seguramente le darían vuelta la cara y se irían a venderle sus bovinos a cualquiera de los otros quichicientos actores que hay en el mercado.
Entonces, entendido el proceso hasta aquí, las retenciones a la carne vacuna que quiere aumentar el secretario de Comercio no son un tributo que se reparta -como sucede con los granos- entre miles de productores, o al menos no directamente. Más bien, actúan como un lastre para un grupo de plantas frigoríficas exportadoras que, en el mejor de los casos, representan solo 30% de la faena de bovinos (es decir de las compras) y la producción de carne.

Históricamente ese grupo de frigoríficos -el que exporta y por eso tributa retenciones- está enrolado en el Consorcio ABC, una de las entidades a las que Feletti recibió días atrás en su despacho, y a las que todos los secretarios de Comercio suelen manguear carne barata para abastecer a los supermercados de “cortes populares”. De hecho, Paula Español venía reclamando de este sector unas 6.000 toneladas de cortes que no se exportan como parte del programa de precios cuidados. Feletti, menos comedido, reclamó ahora unas 20.000 toneladas de carne barata en los supermercados para pasar las fiestas de diciembre.
El contrasentido es que una eventual suba de las retenciones, entonces, implicaría una carga más elevada para este grupo de frigoríficos. Y por lo tanto les costaría cada vez más ceder esos tonelajes mensuales a precios populares que les reclaman Feletti y compañía. Pero mientras tanto, el 70% de los operadores que abastece el mercado interno no se vería afectado por el impacto de la suba impositiva. El “desacople” tan mentado volvería a ser absolutamente inofensivo y hasta lesivo para la estrategia oficial de al menos ofrecer un poco de carne algo más barata en los supermercados.
Repetimos para que se entienda: Al 70% de los operadores del negocio de la carne les importa un rabanito las retenciones, porque no las sufren, porque no exportan. Los más afectados serían un grupo de grandes frigoríficos exportadores al que ese tributo solo les encarece los costos, y de los que siempre se reclama que abastezcan de cortes más baratos (los que no exportan) a los supermercados. Mientras tanto, del “desacople” ni noticias en las carnicerías.
Es imposible, debería entenderse a esta altura, extrapolar lo que sucede con las retenciones a la soja con lo que pasa en el caótico mercado de la carne vacuna. Feletti, o cualquiera, podría subir las retenciones al complejo bovino al 80% que el grueso del mercado casi no lo sentiría. Por el contrario, la situación dejaría casi fuera de competencia y sin oxígeno a las empresas con capacidad exportadora, a las cuales los funcionarios no solo terminan reclamando carne barata para los supermercados. También, muchas veces, y en el oficialismo sobran los ejemplos, son las que ponen la carne para los asados.
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]]>La entrada ¿Cuál es el plan de Julián Domínguez para la carne? Mantener las exportaciones administradas en 2022 mientras se intenta recuperar la producción se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esto es lo que dice el “documento de trabajo” que el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, redactó pensando en dar esta batalla. El ministro tratará de convencer a los dirigentes de la Mesa de Enlace -con los que se reuniría la semana próxima- de cerrar filas en torno a este programa, para evitar males mayores. Dentro de este razonamiento, mantener el cepo a la exportación de carne vacuna más o menos como está ahora es el “mal menor” frente a la amenaza de Feletti de subir las retenciones o imponer cupos más drásticos.

El documento al que accedió Bichos de Campo plantea “cuatro ejes” para continuar regulando las exportaciones de carne en 2022. Estos ejes son:
Como se ve, la estrategia anticipada por Domínguez consiste en mantener el sistema de cupos de exportación tal y como se fue construyendo a lo largo de estos últimos seis meses de intervenciones. Desde mayo, cuando el gobierno de Alberto Fernández comenzó a meter mano en el sector para frenar los precios de la carne vacuna (que hasta ahí acumulaban una suba interanual del 80%), se combinó un sistema de cuotas general (que reduce los envíos al 50% de lo enviado en 2020) con cupos adicionales para poder enviar al extranjero cortes kosher a Israel y la carne de vaca conserva que tiene como principal destino a China. Desde el vamos quedaron afuera de este sistema de comercio administrado los cupos arancelarios con la Unión Europea (Cuota Hilton y 481) y Estados Unidos (20 mil toneladas anuales).
El gobierno ya está pidiendo recetas para extender el cepo a la carne también durante 2022
Este esquema implicó en los hechos recortar cerca del 20% las exportaciones de carne respecto de los niveles récord que se habían logrado en 2020 y los que se proyectaban para 2021. En otras palabras, la Argentina podría llegar a exportar este año más de 1 millón de toneladas de carne (sobre una producción total de 3,2 millones), pero finalmente exportará unas 800.000 toneladas. Los altos precios de la carne en el mercado internaciones, de todos modos, compensarán a la mayoría de los frigoríficos.
El documento de trabajo con el que Domínguez espera convencer a las entidades rurales de cerrar filas frente a la ofensiva de Feletti & Cia, que viene amagando con subir las retenciones del 9% actual al 15% de tope fijado por el Congreso, entre otras fórmulas para el tan mentado “desacople”, parte de aceptar que hay una crisis de oferta de carne que debe mejorar en los próximos años para recomponer los niveles de consumo interno de carne vacuna, que han caído por debajo de los 50 kilos anuales por habitante.
“La realidad de la ganadería argentina ha alcanzado un alto grado de tensión en virtud de la pérdida de 1.500.000 de cabezas de ganado vacuno en los últimos tres años (2018-2020). En el mismo período el stock de hembras marcó un valor crítico de liquidación (índice de faena de hembras 48,7% en 2019)”, admite el documento oficial.
En función de ello es que Domínguez, que este mediodía se reunirá con el jefe de Gabinete Juan Manzur en busca de apoyo político para jugar esta pulseada, reclama para Agricultura el comando de la política para el sector, incluyendo la definición de los cupos de exportación que hasta ahora han sido compartidos con el ministro Matías Kulfas, en Desarrollo Productivo.
“Resulta prioritario que el MAGyP, según las facultades otorgadas por el decreto N°335/2020, defina e instrumente medidas que otorguen previsibilidad a toda la cadena de ganados y carnes para logar un aumento de la producción y de la productividad, garantizando el consumo interno y las exportaciones”, dicen sin rodeos la propuesta de Domínguez.
El ministro, hábil para tejer acuerdos políticos que permitan fracturar la resistencia monolítica de la Mesa de Enlace, planea llevar a cabo esta administración del comercio “en un marco de consenso y con objetivos comunes las entidades gremiales del campo”.
También integrará a diversos sectores de la cadena de la carne al Consejo que plantea crear. En el listado figuran representante de cada una de las entidades agropecuarias, del Consejo Federal Agropecuario (provincias); al coordinador de la Mesa de Carnes, Chiesa Dardo; al Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA); al Consorcio ABC (frigoríficos exportadores); a la Cámara de Matarifes y Abastecedores; a otras cámaras del consumo interno como Cadif, Fifra y Unica; a los feedloteros y hasta a los sindicatos del sector. También se sumarían representante de las Facultades de Veterinaria y Agronomía.
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