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La entrada El stock bovino comenzará a calcularse el 31 de diciembre de cada año y se difundirá en abril se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hasta ahora, el stock bovino era calculado con una fotografía que era tomada los días 31 de marzo. Esto fue así porque Jorge Dillón, ex secretario de Ganadería y ex director de Sanidad Animal del Senasa, tomó esa fecha en 2008 y así se mantuvo con el correr de los años. Esta decisión fue la que permitió observar con mucha claridad la enorme liquidación que generaron las políticas nefastas de intervención de Guillermo Moreno sobre la cadena ganadera, con la pérdida de más de 10 millones de bovinos.
La fecha de esa fotografía no se podía alterar porque entonces el resultado sería totalmente distinta.
A punto de dejar el gobierno, el equipo de Ganadería liderado ahora por Rodrigo Troncoso, tomó en octubre pasado la decisión de crear una Comisión de Trabajo de Seguimiento de las Existencias Pecuarias, que estuvo trabajando estas últimas semanas y emitió ahora un Manual Operativo para establecer el stock de bovinos y otras especies productivas. Esa metodología fue aprobada en una disposición publicada en el Boletín Oficial.
¿Qué se definió? En principio, desde el Ministerio de Agricultura se coincidió en que el SIGSA (que gestiona toda la información sanitaria que requiere el Senasa) “ha resultado una excelente herramienta estadística para calcular el rodeo pecuario” argentino. Es este un espaldarazo a la decisión tomada hace más de una década por Dillon, que permitió contar con información fiable durante todos estos años en los que muchas otras series estadísticas fueron manipuladas de mal modo.
Pero además resulta esta decisión un respaldo a las series sobre el stock ganadro publicadas desde Senasa y Agricultura frente a otra polémica que estalló en los últimos días, tras la presentación de los datos preliminares del Censo Nacional Agropecuario (CNA 2018) del INDEC, que determinó existencias de bovinos y otras especies mucho (pero mucho) menores a las que informaba habitualmente el gobierno. La abismal distancia entre una y otra serie estadística, de casi 20%, fue justificada en que las fotografías eran tomadas en diferentes momentos del año. Pero no convenció a nadie.
Como el Censo se realiza cada diez años (con suerte en este país indisciplinado) y el dato del stock se necesita con mucha mayor frecuencia, Troncoso convocó entonces a esta comisión que decidió lo siguiente:
El manual aprobado describe la complejidad del asunto. Explica que “el SIGSA funciona como el software de gestión administrativa del SENASA, donde el productor debe tramitar su inscripción en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), que informe las novedades sanitarias de su establecimiento y gestione los movimientos de hacienda. Este sistema posibilita llevar un historial detallado de cada productor o establecimiento ganadero, la actualización de sus existencias ganaderas, sus registros de antecedentes sanitarios y genera la documentación oficial que respalda los movimientos de ganado a través del Documento de Tránsito Electrónico (DTe), el cual describe las características de la tropa movilizada, origen y destino de la misma”.
Para hacer una correcta lectura de los datos que de allí surjan, la disposición firmada por Troncoso también define que la Comisión de Seguimiento de las Existencias estará formada por representantes de la Subsecretaría de Ganadería, de la Dirección Nacional de Análisis Económico Agroindustrial, y de la Dirección Nacional de Sanidad Animal del Senasa.
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]]>La entrada Rodrigo Troncoso destacó el récord exportador de carnes, a pesar de algunos ruidos: "Las tensiones son buenas porque generan saltos de calidad" se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diálogo con Bichos de Campo, el funcionario reconoció que existen tensiones entre aquellos frigoríficos que están exportando cortes bovinos en gran cantidad y aprovechan la gran oportunidad de hacer negocios que se abrió en China, y los grupos de frigoríficos y matarifes que atienden el mercado doméstico, y que por el contrario soportan una restricción de sus ventas cercana al 10%.
“Para aquel matarife que ‘andaba por la banquina’ se le complicó el negocio de siempre, porque se encuentra que hoy compite pagando más impuestos que antes y no tienen los beneficios de la integración con la exportación. Pero esta tensión es positiva porque hace elevar la calidad, ya que muchos logran reconvertirse”, evaluó Troncoso.
Aquí la entrevista completa con Rodrigo Troncoso:
La salida del gobierno de Cambiemos encuentra un escenario tenso por posibles subas en el precio de los cortes destinados al mercado local. Al respecto, Troncoso opinó que “si hay suba de precios no está relacionada a la exportación. De hecho si miras los gráficos de exportación versus precio constante de la carne, no estamos ni por arriba del valor promedio de los últimos cinco o seis años”, explicó.
“Hoy la situación del consumo argentino está condicionado por la coyuntura y la situación de pobreza. Al final del día el precio lo pone el consumidor. Es el que valida las subas del precio”, argumentó el funcionario, quien agregó que “el mercado ganadero es de lo más perfecto que hay, porque está totalmente validad por la oferta y demanda diaria”.
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]]>La entrada Esta vez en la Exposición Rural, siguen promoviendo el consumo de carne ovina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Programa viene desarrollándose “junto a todos los actores de la cadena”, según destacaron las autoridades. Al respecto, el subsecretario de Ganadería, Rodrigo Troncoso, señaló que en la Mesa de las Carnes se pusieron de acuerdo en trabajar detrás de una marca -el cordero argentino- que ayude y apuntale a todos los participantes de la cadena. Las acciones de promoción son desarrolladas con recursos de la Ley Ovina.
“La clave es el trabajo conjunto público-privado, con la colaboración de la industria, de los frigoríficos, de las provincias, los productores, para que la carne ovina que, es quizás la más rezagada en comparación con la otras, pueda tener el espacio que se merece”, dijo Troncoso.
El funcionario comentó que estuvieron presentes con este programa en la Feria Caminos y Sabores y avisó que a futuro contarán con la ayuda de grandes chefs para mostrar las variadas formas de cocinar y disfrutar la carne de cordero.

La directora de Ovinos, Caprinos y Camélidos, Viviana Hamelin, indicó que el programa durará cuatro años con el objetivo de promocionar y dar a conocer las propiedades de la carne ovina para incorporarlo en el consumo de los argentinos.
El ruralista rionegrino Daniel Lavallen, integrante de la Mesa Ovina Nacional, enfatizó: “El trabajo de la campaña es muy positivo. Estamos muy contentos con lo que se está avanzando. La Ley Ovina es muy beneficiosa y en gran parte, gracias a ella el productor se puede mantener en el campo”.
En esta promoción se ofreció a los presentes una exquisita cazuela de cordero y deliciosas empanadas de carne de cordero cortada a cuchillo. Estaban más que ricas y juistifican comer más de 1 kilo de esta carne por año.
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]]>La entrada Rodrigo Troncoso: “La mesa equina trabaja en la sanidad e identificación de los caballos y en simplificar las exportaciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En cuanto a los empleos que generan los equinos, no hay estudios certeros, pero algunos que se han realizado últimamente hablan de entre 70 a 100 mil personas. Para tener una dimensión, en la cría de un caballo deportivo de alta competencia participan hasta siete personas en todo el proceso, desde la crianza y puesta a punto, hasta la manutención.
“Muchas personas viven de esta actividad de mucho oficio, que no se puede reemplazar con máquinas. Herradores, sogueros, variadores, etcétare”, contó Rodrigo Troncoso, el subsecretario de Ganadería de La Nación.
En diálogo con Bichos de Campo, el funcionario analizó por dónde pasa la agenda oficial de prioridades de esta actividad agropecuaria. “Hoy los ejes más importantes que se trabajan en la mesa equina son tres: sanidad, identificación y simplificación para exportar”, señaló.
Aquí la entrevista completa con el Subsecretario de Ganadería:
La sanidad es un aspecto fundamental para todos los caballos y en eso se trabaja con Senasa. En cuanto a la identificación de propiedad están trabajando con la implementación de un chip obligatorio. Y el tercer eje de trabajo, se ocupa de simplificar todo el proceso de exportación, certificados sanitarios, cuarentenas, etcétera. También se pretende lograr que para países limítrofes exista un régimen especial más simplificado que obedezca a una visita temporal (por ejemplo, para una competencia) y no necesariamente a una importación o exportación.
Ver: Deberán llevar un chip todos los caballos que vayan al matadero
Actualmente se exportan cerca de 2600 caballos al año, básicamente de polo y sangre pura de carrera (SPC). Desde Agroindustria pretenden elevar tal número con más facilidades porque es el de exportación resulta un buen negocio. “Es una pata más”, dijo Troncoso.
La entrada Rodrigo Troncoso: “La mesa equina trabaja en la sanidad e identificación de los caballos y en simplificar las exportaciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Segundo Acuña: Un maestro de tipificadores cuestiona el nuevo sistema lanzado por Agroindustria se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ver Rodrigo Troncoso ya tiene su tipificación de la hacienda y ahora falta la del INTA
Segundo envió a Bichos de Campo un texto con sus consideraciones sobre la tipificación y la modificación del sistema nacional impulsado por el subsecretario de Ganadería, Rodrigo Troncoso. Lamenta, desde el vamos, que no se haya consultado sobre la nueva normativa a quien realiza esa tarea en los frigoríficos. Y advierte: “Me temo que no han medido las consecuencias de esto que han hecho a puertas cerradas, sin aceptar otras voces”.
Aquí el texto completo de Segundo Acuña:

Antecedentes: La tipificación comenzó a utilizarse en 1916 en Estados Unidos, y se fue difundiendo entre los países ganaderos lentamente, convirtiéndose en un hito en sus historias, al cambiar cantidad por calidad. En la Argentina se utilizaba el método inglés, impuesto por los grandes frigoríficos que se dedicaban especialmente a la exportación, que por la época se centraba en Inglaterra (mercado de Smithfield, en Londres).
Creada la Junta Nacional de Carnes en defensa de los intereses sectoriales, comienza a tipificar carnes vacunas en 1941, con un sistema que se fue modificando y actualizando permanentemente, con tipificadores que eran empleados del organismo. Luego se sumaría la tipificación porcina, quedando en carpeta la ovina, la caprina y últimamente la bubalina.
Las condiciones básicas de la tipificación eran que fuese y se mantuviese ‘homogénea, imparcial, económica y confiable’, al ser norma única y conocida, hecha y supervisada por agentes de un organismo oficial, brindada sin cargo a plantas medias o grandes, denominadas plantas A, cubriendo así el 75% aproximadamente de la faena nacional. También se perseguía que todo lo realizado fuera auditado y controlado desde varias áreas, no sólo públicas.
Como agentes de retención, los frigoríficos tenían que depositar una serie de impuestos y contribuciones, cuyo cálculo salía de lo faenado, con lo cual la tarea de tipificación además servía para controlar al sector.
Esto es sumamente importante y ciertamente definitorio, ya que en algunos países donde la carne saldrá días después de su faena, debidamente cortada y rotulada, se pueden hacer controles, determinaciones y análisis en la planta. Pero en nuestro país, en el que la carne sale en cuanto se refrigera y el grueso en media res, importa delimitar su estado y cualidad, ya que de allí se tributa. Además de que no siempre la carne es de quien la presenta a faena, ya que éste aún no la pagó, con lo cual encima hay que preservar los intereses del productor que la generó.

Previo a la disolución de la JNC, en 1991, se entrena personal de los frigoríficos para que, bajo supervisión oficial, realicen la tarea. Por varios años se desatiende la tarea, llegándose a hablar de niveles de evasión de los 800 millones de dólares anuales. Las “condiciones básicas” del sistema se diluyen en muchas plantas…
Muchos años después se creó la ONCCA (luego SUCCA y hoy la Direción Nacional de Control Comercial Agropecuario), para volver a controlar la situación. Aunque bastante limitada en número, su dotación de personal contaba con formación técnica. Al tiempo Europa pide que haya más de un tipificador por planta, por lo cual dictaremos una larga serie de cursos para formarlos y cumplir con ese requerimiento.
Lo concreto es que ante la falta de un adecuado control, en muchas empresas los tipificadores deben hacer lo que les indican sus patrones o quedar afuera. De hecho Europa debe conocer todo esto, ya que para la Cuota 381 pide tipificadores “nacionales”, que terminan siendo los técnicos de la Dirección de Matriculación y Fiscalización (la continuadora de la ex ONCCA), con lo cual hay menos control aún.
Actualidad: Con la idea de “modernizar el comercio” y “aportar elementos definitorios de calidad” ahora se busca cambiar la tipificación, ya que la consideran obsoleta y “subjetiva”. Algo parecido se había buscado hacia 2005, pero la Federación Gremial de la Carne rechazó esa iniciativa, por lo cual no se implementó.
Podemos sintetizarlo (al nuevo plan) como un sistema de clasificación comercial de animales en pié. Nunca como tipificación de carnes. Lo más que curioso es que no surge de la SUCCA, por análisis de su gestión, atento a que ella es la que ejerce el poder de policía animal en este tema, sino de otra subsecretaría, que le aporta un mero esquema comercial feedlotero…
Así se incluyen, como respuestas a una serie de “demandas sectoriales insatisfechas”, una serie de cuestiones que tienen que ver con la comercialización y la calidad, dejando de lado que el sector consumero no necesita dicha información, ni resultaría sanitariamente aconsejable abrir medias reses para verles su área de ojo de bife o medirles el pH, lo que por otra parte no le interesa al matarife que las lleva a faenar ni al carnicero que las recibirá. La exportación tiene sus controles, por lo cual (este nuevo sistema) tampoco le resulta imprescindible.
Curiosamente se toma como base el sistema chileno, desconociendo su sentido y aplicaciones, porque allí se evidenciaron dos limitantes, ya que lo querían hacer rápidamente y no tenían gente con formación adecuada. La solución fue -aprovechando la figura del “certificador”- poner un veterinario recién recibido, cosa que los consejos profesionales venían pidiendo para conseguirle trabajo en la industria cárnica. Ese veterinario estaría acompañado por un par de colaboradores, para ver dentición y contusiones, bajo control del profesional.
Dejando de lado que se sacó el tema de contusiones, por su baja incidencia, importa señalar la dentición como herramienta para determinar la edad de cada bovino presenta una obviedad: que los dientes se van con las cabezas, con lo cual se impide todo control posterior.
Por ello, en general, se prefiere usar la osificación, que se ve fácilmente en las vértebras, tal como saben hacer nuestros tipificadores y obviamente conoce la gente del sector, tanto los usuarios cuanto los de las plantas.
La tipificación es como la cédula verde de los automotores. Determina su procedencia, estado, nivel de calidad y destino más apropiado, y sigue sirviendo para el control sectorial. Se hace desde el palco, sobre carne caliente y en movimiento. Las determinaciones que pretenden incluir son cuestiones de calidad, que se hacen en pequeña proporción (exportación, Patagonia o algunos supermercados), en cámaras o en despostada, con la carne fría y quieta, varios días después.
Aportes: Si se buscara realmente “mejorar” o al menos “actualizar” la tipificación, lo primero que surge es que como herramienta de control no funciona debidamente, poniendo a nuestros afiliados en la difícil situación de tener que hacerle caso a patrones y usuarios si quieren conservar su puesto, aunque los inspectores los sancionen, incluso con pérdida de su matrícula personal, por no cumplir con las normas.
Por eso decimos aquello de que, más que tipificar, se está “ensuciando la carne con tinta”.
Descontando que los tipificadores vuelvan al Estado, y viendo lo que sucede con los empleados de las fábricas al no cumplir el Estado aquello de que trabajan “bajo supervisión oficial”, solo queda la posibilidad de que pasen a depender de empresas certificadoras, las cuales se preocuparán de que la tarea se haga bien para no perder su negocio. El Estado las podrá controlar como corresponde.
Muchas empresas han desarrollado programas de calidad, o se los ha impuesto algún comprador. Lo seguirán haciendo en el futuro cada más, por vía de las normas ISO, hasta llegar al tiempo en que lo que no haya sido hecho bajo control no se pueda comercializar.
Lo que sí hace falta es “tipificar” cortes, para lo cual se deben extender los sistemas de calidad como el de Angus. Y por supuesto, quizás lo más trascendente, se tiene que pagar la carne por tipificación, optimizando la segmentación comercial, lo que aportará una mayor amplitud de precios en góndola, y lo que a su vez promoverá su consumo.
Concretando: Diluyendo controles, los pillos y los vivos se hacen el agosto. Con controles, se evita la injusticia y triunfan los eficientes, para bien de todos.
La entrada Segundo Acuña: Un maestro de tipificadores cuestiona el nuevo sistema lanzado por Agroindustria se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El INTA banca el nuevo sistema de tipificación: “El mundo califica a la carne por su calidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El coordinador nacional de ganadería del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Aníbal Pordomingo, también participó activamente del plan para poner a andar estas modificaciones. Nos avisó que el nuevo sistema de tipificación comenzará a ponerse en marcha, en etapas, a partir del 1° de enero de 2019.
“En el nuevo sistema tiene más peso la edad medida por osificación o dentición. La categoría la pone el sexo y la edad, no el peso de la media res”, explicó el profesional del INTA.
Pordomingo consideró que con el nuevo sistema de clasificación ganadera se podrá evitar el castigo en el precio que sufren los animales de mayor kilaje, que a pesar de tener una excelente terminación actualmente no son bien valorizados por el mercado.
Por ejemplo, actualmente a una vaquillona que excede el límite de peso en la vieja tipificación, se la categoriza como “vaca” y en consecuencia pierde valor. “Es animal de excelente calidad, al que en la visión actual se le dice ‘vaca’ y se lo descalifica, pero no hay argumentos técnicos para esa segregación. Probablemente sea un animal que creció más rápido, mejor desarrollado y que quizás tenga una carne de mejor calidad”, explicó el técnico del INTA.

“El mundo califica a la carne por la calidad y no por la categoría que le da origen”, enfatizó Pordomingo.
En la nueva tipificación, entonces, habrá una primera categoría para los bovinos que tengan hasta 2 dientes, que además los diferenciará por su sexo. En ese caso serán nombrados como novillitos o vaquillonas.
Luego habrá otra categoría para los bovinos que tengan hasta 4 dientes, que serán novillos o vaca joven (a su vez sub-categorizados por peso como ‘livianos’ y ‘pesados’). Y finalmente habrá una tercera categoría para los ejemplares que tengan 6 dientes y que los establecerá como ‘toros’ o ‘vacas’.
Pordomingo explicó, por otra parte, que seguirá vigente la observación de exterior de las medias reses, aunque con algunas modificaciones en la nomenclatura, “porque en las plantas frigoríficas les gusta ver el dato que de presunción de rendimiento carnicero de la media res”.
Otro componente de la primera fase de aplicación de este plan es “la visión de engrasamiento externo, con esa presunción de que uno intuye el grado de infiltración”. Además, aparece el componente ‘contusiones’, que da cuenta de si la media proviene de un animal que tuvo problemas de maltrato. “No es lo mismo que (la carne) venga de un animal que fue golpeado que de otro que no lo fue”, explicó el coordinador ganadero.
Ver Adiós al “ternero”: Desde enero dejará de existir esa categoría de hacienda
Más adelante, según Pordomingo, deberá ponerse en marcha la segunda fase del nuevo sistema para clasificar comercialmente la carne vacuna, que se está terminando de definir y que esperan tener listo para mediados del año que viene.
“La fase 1 es una transición, pero lo que importa es llegar rápidamente a la fase 2, donde uno corta la carne y mira el área de bife, espesor de grasa. Entonces se puede observar el infiltrado, el OH de la carne”, indicó el profesional. Según esta visión, con esa información el productor puede saber qué está produciendo realmente, si está recriando animales de modo eficiente, o si en la terminación los bovinos desarrollan bien su musculatura. “Y el exportador va a poder saber si ese tipo de animal da con el calibre de cortes que piden los clientes extranjeros”, añadió Pordomingo.
Según el profesional, el nuevo sistema “genera elementos básico para la internacionalización del sistema” y enfatizó: “Si queremos un sistema comunicable con los de Australia o Estados Unidos, debemos tener mediciones similares”.
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]]>La entrada Adiós al “ternero”: Desde enero dejará de existir esa categoría de hacienda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los argentinos deben estar preparados para decirle adiós desde el 1° de enero de 2019 a uno de sus platos predilectos: la carne de ternero o ternera, dos categorías que representan por lo menos una cuarta parte del total de la oferta ganadera. Pero a no alarmarse, porque la carne tierna de bovinos muy jóvenes no desaparecerá del mercado sino que solamente se verá obligada a cambiar de nombre. Debido al nuevo sistema de clasificación ganadera que impulsa el gobierno, lo que desaparecerá será la palabra “ternero/a”.
Actualmente, y desde hace más de cuatro décadas, por una vieja resolución de 1973, los vacunos que ingresan al mercado se clasifican por su peso: así hay terneros y terneras (según sean machos o hembras), vaquillonas y novillitos, vacas y novillos, toros, y toritos (o macho entero joven, que es el macho sin castrar). Las categorías van moviéndose por el peso de cada uno de los animales.
En base a ello, proliferaron en los últimos tiempos las carnicerías que solamente ofrecen carne de “ternero/a” como si fuera una virtud enviar al matadero a bovinos apenas púberes y de bajo peso, que podrían ser mucho mejor aprovechados productiva y económicamente si se los dejara engordar un poco más, ganando kilos de carne. Lejos de esas consideraciones, los consumidores han mal aprendido que la carne de ternero es la más tierna de todas, y la ganadería argentina ha ingresado en una extensa fase que algunos dirigentes calificaron de “ternericidio”, por la gran participación de los animales de peso más bajo en la faena.
En la Argentina, así las cosas, el peso promedio de la res obtenida en los frigorificos se ubicó los últimos veinte años entre 220 y 230 kilos, lo que equivale a una media res de 110/115 kilos. Es un valor muy inferior al que se registra en otros países ganaderos y tiene que ver con la alta prevalencia de las categorías ganaderas más livianas en el mercado doméstico.
Bien, según el plan del Ministerio de Agroindustria ahora habrá que erradicar progresivamente el vocablo “ternero/a” del diccionario nativo, al menos cuando se hable en términos comerciales. No sucederá por el efecto virtuoso de un crecimiento del peso promedio de faena sino porque se modificará el sistema de clasificación y tipificación de ganados y carnes vigente desde 1973, en los remotos tiempos de la Junta Nacional de Carnes.
Bichos de Campo consultó sobre este plan al subsecretario de Ganadería, Rodrigo Troncoso, quien indicó que el proyecto está muy avanzado y que planea comenzar a instrumentarse a partir del 1° de enero de 2019.
El funcionario detalló: “Venimos cumpliendo con las pautas de tiempo que nos habíamos planteado, ya que el desarrollo técnico comenzó en 2016 y el año pasado nos dedicamos a hacer todas las muestras necesarias en frigoríficos, donde se relevaron más de 4.000 animales faenados. Ahora eso se va a analizar y se va a hacer un estudio estadístico en el INTA. Pero en paralelo a eso ya se presentó al sector un borrador de resolución con los primeros cambios”.
Escuchá lo que nos contaba el subsecretario de Ganadería:
Según el funcionario, el cambio que se promueve desde el Gobierno en el modo de denominar comercialmente a los bovinos y las medias reses resultantes de la faena contempla etapas bien definidas:
Por un lado, el nuevo sistema de clasificación de bovinos arrancaría en enero de 2019, y las categorías se establecerán ahora por la edad de los animales y ya no por su peso. La edad, a su vez, se definirá por la dentición: las categorías novillito y vaquillona podrán tener hasta 4 dientes, y con mas de esas 4 piezas los bovinos pasarán a ser considerados vaca o novillo. A la vez se mantendrán las categorías toro y MEJ.
“Estamos hablando de calidad, y el peso no está relacionado directamente con la calidad, mientras que sí lo está la edad. Comercialmente se va a empezar a hablar de esas categorías nada más: novillito o vaquillona, novillo o vaca. toro o MEJ, serán las seis categorías existentes por dentición. Luego se van a definir algunas subcategorías por peso dentro de ellas, pero por un tema de referencia de precios”, añadió Troncoso.
Y aquí la noticia más significativa: las categorías “ternero” o “ternera” ya no existirán más dentro del sistema de clasificación ganadera. “Ese sería el primer gran cambio que nos encontramos en lo que es animales vivos”, indicó el funcionario.
Una segunda etapa del plan oficial tiene ya que ver con la tipificación de las medias reses. Señaló Troncoso que “hoy se. clasifica o se tipifica por conformación o cobertura de grasas y a eso vamos a agregar lo que son ‘contusiones’, que tiene que ver con la calidad” de la carne.
Finalmente, la tercera etapa prevista estará relacionada directamente con la calidad de la carne. Se está esperando una propuesta del INTA, pero se cree que las parámetros a utilizar serán el color de grasa, el color del músculo, el área de ojo de bife y el marmoleado, entre otros aspectos del alimento.
Como sea, la idea oficial es que los argentinos nos vayamos sacando de a poco la palabra “ternero” de la cabeza. Y del estómago también, si eso fuera posible.
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]]>La entrada Rodrigo Troncoso defiende la política ganadera y anticipa nuevos planes sanitarios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mirá la entrevista completa con Rodrigo Troncoso:
-¿Por qué defendés tanto el protocolo sanitario firmado entre la Argentina y China, que muchos consideran de muy difícil cumplimiento, en especial porque dejaría afuera de la posibilidad de exportar a aquellos campos donde se detectasen casos de tuberculosis?
-La realidad es que lo que ve Senasa en cuanto a números de tuberculosis no es tan grande. (Los chinos) No nos están pidiendo nada que uno no quiera. Nadie quiere comer carne con tuberculosis. Lo que tenemos que tener es rodeos sanos. Lo que más me puede molestar es que me lo vengan a decir de afuera y no demos nosotros un paso adelante en cuanto a limpiar los campos de distintas enfermedades. Algunas son productivas, otra son zoonóticas, como la que mencionamos, y otras son de mercado, como la aftosa. No hay mucha discusión cuando estamos hablando de zoonosis y si queremos ser el supermercado del mundo y posicionar nuestras carnes. Si algún campo puede quedar afuera porque tiene casos de tuberculosis, bienvenido sea, porque será un premio a los que hacen bien las cosas y tienen rodeos más sanos que otros.
De todos modos, el funcionario afirmó que la política ganadera incluye, en conjunto con el Senasa, una revisión de los planes sanitarios vigentes, para mejorar la situación respecto de dichas enfermedades. “Estamos terminando una resolución sobre Brucelosis, ya que el programa sanitario es de 2000 y funcionó bien, pero ya pasaron 16 años. No esta relacionado con China, pero en Tuberculosis es el mismo concepto. Hay que modificar los programas porque ya cumplieron sus objetivos”, aseguró Troncoso, que anticipó cambios también en la lucha contra la Garrapata.
-¿No le preocupa al Gobierno que las exportaciones, que crecieron 60% en volumen el primer cuatrimestre, puedan provocar tensiones en el mercado interno?
-Podríamos tener una participación del 40% de exportaciones y 60% del mercado interno y no sería un problema si produjéramos el doble de carne. Nos sorprendió el 60% (de crecimiento de los embarques) en el primer cuatrimestre y es importante analizar si es sostenible, porque si lo anualizamos estaríamos en 450 mil toneladas a fin de año. Pero Argentina en 2005 llegó a exportar 750 mil toneladas. Y este es otro contexto, porque las otras carnes están bien posicionadas, con lo cual es más difícil traspolar cuál es el porcentaje con el cual podemos convivir en el corto plazo.
-Las exportaciones crecen, pero los productores se quejan de que el novillo lo cobran muy barato…
-Es cierto. En dólares el precio del novillo está bajo. Sabemos que en ganadería vacuna el precio de la hacienda ajusta cada tres o cuatro años fuerte. El último ajuste de precio real data de antes del cambio de gobierno.
-¿Y éste debería ser el año de un ajuste grande?
-Estoy medio perdido. Yo hubiese pensado que ya debiera haber recuperado. En algún momento va a pasar. El mercado mismo va a traccionar.
-Se está exportando mucha carne de vaca a China. Rusia también crece en participación. ¿No es preocupante que la mitad de las exportaciones sean hembras?
-Totalmente de acuerdo, aunque más allá de las hembras, es preocupante depender de un solo mercado. El análisis que hacemos hasta ahora es que estábamos afuera (de los mercados) y estamos ahora en una transición. En esta primera etapa no me preocupa tanto lo de las hembras, porque Argentina había recuperado stocks y son hembras improductivas. Pero habría que ver cuánto tiempo es sostenible ese esquema y como salimos de a transición. La salida es tener más alternativas de negocios. En algún momento la vaca a va a tener otro precio, porque es una vaca productiva, y el productor la va a retener, con lo cual la industria misma va a tener que rotar.
-¿Está descartado el incentivo a la producción de animales más pessdos?
Si el incentivo es plata, quedó totalmente descartado. Eso ya lo discutimos durante un año y pico y nunca le vimos la vuelta. Nosotros creemos que el mejor incentivo es hacer cumplir las reglas de juego. El ordenamiento del que tanto se habla es parte de esto, porque un ternero liviano es poco eficiente para toda la cadena, pero esa ineficiencia sobrevive porque el sistema está funcionando en base a informalidades, porque la renta está en otro lugar y no en la eficiencia. El incentivo está en la evasión y no en el esquema de costos. En la medida que se controle más y vayamos creando el ambiente, sea con nuevos mercados y con una industria más ordenada, el productor va a ir pasando al pesado. Creemos que es un camino natural que se debe ir dando.
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]]>La entrada Mientras se distribuye la nueva Cuota Hilton, tratan de llegar al 95% de la vieja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A la par, este lunes se conoció en el Boletín Oficial una resolución convocando a las empresas frigoríficas y grupos de productores a postularse para formar parte de una nueva distribución del tonelaje de cortes vacunos de altos valor que pueden ingresar a la Unión Europea pagando menos aranceles que los vigentes.
Vamos por partes. Respecto del ciclo 2017/18, que está concluyendo a fin de junio, Troncoso dijo que por estas horas se están realizando los últimos embarques, con lo que el grado de cumplimiento de la Hilton en esta ocasión llegaría al 95%. Esto es, al 30 de junio se habrán colocado en Europa entre 27.500 y 28.000 toneladas del cupo arancelario, que a los valores actuales implica una inyección de divisas para el sector frigorífico exportador de más de 300 millones de dólares.
Por más China y cochinchina que aparezca ahora en el negocio de la carne vacuna, la Hilton sigue sigue siendo una quinta parte del total de las exportaciones en valor. En los últimos años, sin embargo, no se pudo cumplir con la totalidad de los embarques, un poco por la escasez de novillos adecuados, otro poco por el atraso cambiario, y muchas veces (la mayoría) por los desmanejos de las sucesivas gestiones de quienes debían distribuir la Cuota entre los frigoríficos y grupos de exportadores, primero la ex Oncca, luego la Ucesci y desde el cambio de gobierno el propio Ministerio de Agroindustria.
En este contexto, Troncoso se mostró muy satisfecho con el nivel de cumplimiento alcanzado en el ciclo comercial que está finalizando. Dijo que ha sido el más alto de los últimos diez años.
Ver: ¿Se frustra el sueño de cumplir con la Cuota Hilton por primera vez en diez años?
Por cierto, también resulta mucho más saludable que 15 días antes del vencimiento de un año comercial y el inicio de otro, Agroindustria convoque a las plantas de faena y los grupos de productores a postularse para acceder a la nueva distribución de las 29.000 toneladas del cupo que debería ejecutar la Argentina en 2018/19.
La Resolución 166/2018 está firmada por el ministro Luis Miguel Etchevehere y establece “el régimen jurídico para la asignación y distribución del cupo tarifario denominado Cuota Hilton de aplicación para el ciclo comercial comprendido entre el 1 de julio de 2018 y el 30 de junio de 2019”.
En una primera lectura, esta normativa no establece cambios en el mecanismo de distribución. Más bien ratifica lo actuado el año anterior, luego de que el Ministerio recuperara la facultad de repartir la Hilton:
La Resolución establece la misma cláusula para intentar cumplir con la Hilton que ya se aplicó el ciclo anterior, pues estableció que los adjudicatarios que “al 1 de febrero de 2019 no hubieren exportado al menos el 60% del cupo asignado, perderán la diferencia de tonelaje no exportado hasta alcanzar dicho porcentaje, el cual integrará un Fondo de Libre Disponibilidad”. Esto se va a definir recién a partir del 15 de febrero del año próximo.
A la espera de la nueva resolución de distribución, Agroindustria podrá autorizar “solicitudes de adelantos de exportación” por hasta el 20% del total de los envíos certificados que haya hecho cada empresa.
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]]>“Hacer un novillo requiere otros costos, que van desde lo que significa la matriz productiva de los campos que por lo general están armados para un consumo liviano, a excepción de muy pocas zonas que preparan el animal pesado. El desafío es mirar el tema desde distintas aristas”, explicó el funcionario.
Consultado por la apertura a la carne argentina del mercado de los Estados Unidos, Troncoso dijo: “Estamos negociando continuamente pese a que no podemos hablar de una fecha puntual. Tenemos reuniones constantes con la Embajada y creemos que está todo cumplimentado desde nuestra parte”.
Troncoso también se refirió a las propuestas que recibió del sector porcino durante Rural de Palermo. “Identificamos problemáticas. Sabemos que el consumo es muy conocido en Argentina por dos o tres cortes puntuales, lo que vuelve frágil al sistema. Si pasa algo con esos cortes, se cae muy fácil el negocio de esa carne a nivel interno. Por eso estamos buscando apertura de mercados y una campaña a nivel interno con fondos públicos y privados para difundir el resto de los cortes entre los consumidores”, explicó el funcionario.
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