Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada De niña, Carito jugaba a “jurar” los toros de Palermo y ahora asesora a muchos campos ganaderos: “Lo que menos queremos los agrónomos es destruir los ecosistemas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Proviene de una familia de gente laburante de clase media que le enseñó la dignidad del trabajo. “Es uno de los valores que agradezco profundamente”, comenta orgullosa en diálogo con Bichos de Campo.
Su especialidad es el análisis integral de los sistemas ganaderos. “Al ser sistemas multifactoriales en los cuales hay gente involucrada, con criterios que no siempre coinciden, los profesionales o asesores somos una especie de mediadores”, remarca.
Carito es todo terreno, literal, y no se achica a las recorridas a campo de a pie, a caballo, en camioneta o en tractor. Todo lo que sea necesario, si el clima lo permite, para visitar establecimientos, clientes, ayudarlos a elegir hacienda para reposición y recría de reproductores. Asesora en forma particular o bien a empresas ganaderas y grupos de productores de Cambio Rural.

-¿En qué consiste el análisis integral de sistemas ganaderos?
-La realidad es que en trabajos de análisis integral se involucra todo, hasta la evaluación del impacto ambiental de cada una de las decisiones que tomamos. Por mi parte trato de incentivar al menor uso de insumos y salvo algunas excepciones, no hacemos pulverizaciones y muchas veces elegimos combatir las malezas con un pastoreo racional, respetando los tiempos entre pastoreo y descanso y así minimizamos gastos y trabajamos con animales y plantas que también son seres vivos. Porque esto implica un sistema biológico multifactorial desde la ecología de cada zona, y por ende siempre debe haber un respeto a la biodiversidad. Por eso siempre digo, cuando implanto una pastura, que las abejas son mis mejores socias y polinizadoras claves, con lo cual la labor del apícola será necesaria para cuando esas pasturas florezcan.
-¿Sos ecologista?
-Te aclaro que no soy una ecologista radical. Simplemente los agrónomos fuimos formados con un respeto hacia la biodiversidad, hacia el ambiente, y precisamente los agroecosistemas son nuestro lugar de trabajo, entonces lo que menos queremos es destruirlos. En la carrera siempre me inculcaron que debíamos dejar el ecosistema mejor de lo que lo encontramos para las generaciones futuras y así creo que trabajamos los profesionales responsables, minimizando el impacto ambiental y tratando de mejorarlo. Y acá quiero aprovechar a dar un agradecimiento enorme a los docentes de la educación publica que dejan absolutamente todo en esa facultad donde estudié, la Fauba. Es gente valiosísima con una pasión y vocación muy grande.

-¿Qué cambios de los que has sugerido en tus asesoramientos te enorgullecen verlos llevados a cabo?
-He logrado que en varios campos que asesoro se utilice energía alternativa. La energía que usamos es solar en muchos casos por sugerencia mía y prefiero que esto sea así cuando se puede llevar adelante, ya que son muy pocos los campos en el país que cuentan con buena cobertura de energía eléctrica.
-¿Qué te llevó a dedicarte a la ganadería con tanta entrega? ¿Tuviste en claro desde siempre esa meta?
-Confieso que desde muy chica amo el campo. Recuerdo que mi familia me llevaba a la exposición ganadera de Palermo y que nos sentábamos a ver las juras desde las tribunas. Jugábamos a jurar y confieso que muchas veces acertaba los elegidos. Me decían ´ah pero qué ojo tenés´, y así fue como descubrí que mi corazón estaba puesto en ese tipo de cosas. Pero no es que enseguida dije, esto es lo que quiero.
Cuando me recibí fui probando distintas áreas de acción; probé suerte en algún pool de siembra o administración, pero ahí descubrí que el trabajo de oficina no era lo mío y que el gusto venía por lo ganadero. Para mi lo mas lindo es estar codo a codo con el productor, viendo nacer un ternero y decir ´este dejalo para torito porque tiene tales o cuales características o es hijo de tal toro, o estamos buscando mejorar tu rodeo con las características de ese ternero´. Eso me encanta.
-¿Entonces hoy sos asesora ganadera independiente?
-Si y también trabajo haciendo auditorías de Buenas Prácticas Ganaderas. Hago asesoramiento grupal y hace 11 años que trabajo con un grupo de Cambio Rural. Esta es otra de las cosas que me apasiona porque es una forma de asesorar en la cual todos, incluso el asesor, aprenden de las experiencias del otro. Allí cada uno de los miembros del grupo abre las puertas de su campo para mostrar sus aciertos y errores, y ofrecen todo su conocimiento y están abiertos a recibir sugerencias de otros. Obviamente es algo que lleva mucho laburo desde lo sociológico y no siempre es fácil, pero yo tengo en claro que los agrónomos y veterinarios tenemos que tener un cierto nivel de amigo / psicólogo del productor.

-¿Y qué hay de tus recorridas a campo?
-Esa es otra de las cosas que me apasionan de la ganadería. A veces son sencillas porque no llovió o porque el camino está en buen estado, pero hay otras veces en que te toca hacerlas con el agua sobre la panza del caballo. Una que recuerdo es en 2014 con 7 meses de embarazo. Me tocó hacer una recorrida en tractor luego de una inundación muy grande. Si me preguntás si es fácil te digo que son gajes de este oficio, pero la realidad es que no es para cualquiera.
-Leí por ahí que fuiste una pieza clave en la conformación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Buenos Aires
-Hace unos años me llamó un colega y me dijo ´Carito, vamos a reunirnos en Saladillo, hay que juntar colegas porque queremos formar el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Buenos Aires´ y me invitaron a participar, así que me involucré en ese proyecto para jerarquizar nuestra profesión y tener colegio propio. Fue una experiencia dura pero agradezco el esfuerzo de todos los colegas que participaron porque gracias a ellos hoy tenemos colegio en el cual tuve el honor de participar como secretaria de la asamblea constitucional del mismo y luego como vocal hasta que arrancó la pandemia. Y también fundamos el Circulo de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Saladillo, que es otro lugar de encuentro para colegas.

-¿Formaste familia?
-Si. Hace 11 años que estoy instalada en Saladillo y formé mi familia acá. Mi marido trabaja acá y tenemos una hija de 6 años que en este año tan especial entre presencialidad y virtualidad arrancó primer grado. Es un esfuerzo grande y se nos hace difícil pero damos el sacrificio para seguir trabajando y “mapaternando”. Luego, como heroína de la pandemia tengo a mi hermana, que es cirujana y que trabaja desde el primer día con pacientes con Covid. Incluso ella transitó la enfermedad pero por fortuna la sacó adelante.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Mi marido se levanta a las 6 y yo también. Si tengo que ir a un campo lejano me levanto antes. Desayuno con unos mates, y salgo con botellita de agua, barbijo infaltable y algún snack para el camino. Trato de llevar mi propio protocolo en la diaria y no estar en espacios cerrados con colegas, empleados o productores. Tengo visitas a campos de 60 kilómetros pero también a 260 kilómetros. Laburo en campos de Lobos, Monte, Mercedes, Tapalqué, Las Flores o 25 de Mayo. Todos cerca pero no tan cerca pero eso no importa cuando necesitás verde para tener paz mental.
Cuando llego a un campo hacemos una ronda de novedades, evaluamos los puntos críticos a mirar en la recorrida y ahí evaluamos el estado de los animales, de los recursos forrajeros, las labores que se están haciendo, o si hay que arreglar bebederos, tanques o alambrados. Por eso digo que son recorridas integrales. Siempre focalizo en el bienestar animal, que tengan sombra en los potreros porque sufren bastante el estrés térmico y que tengan agua cerca. Luego hacemos un resumen o informe sobre qué esta bien, qué hay que modificar, que insumos hay que comprar o qué nuevas labores hacer. Muchas veces llego a mi casa a la hora de cenar, por eso le agradezco a mi esposo que muchas veces me salva con la cena.
-¿Entran más tareas en un día de tu vida?
-Bueno. Si. Hace poco más de dos años un amigo me convocó para formar el equipo de Ganaderos, una empresa que surgió a raíz de grupos de WhatsApp. Hoy tenemos grupos hasta de Ganaderos latinoamericanos. De esa necesidad que detectamos en los grupos se armó lo que hoy es Ganaderos Comunidad, donde hacemos intercambios virtuales y a pedido de los productores que participan organizamos talleres y capacitaciones, las cuales hoy por la pandemia, las damos de modo virtual. Teníamos giras internacionales organizadas que quedarán en stand by, pero sentimos que es un intercambio valioso el que se da. Hoy ofrecemos administración, auditorías, asesoramiento, consultorías externas y cursos de capacitación. Yo estoy dando algunos cursos para el personal ganadero junto al dueño del campo para mejorar los equipos de trabajo, que es uno de los puntos más flacos dentro de una empresa ganadera.
¿Por qué decís que el personal de trabajo es un punto flaco?
-Es que se hace muy difícil conseguir gente para trabajar en el campo por la deficiencia en comodidades tales como la conectividad. Se hace difícil tener una familia con hijos cuando te exigen clases virtuales por Zoom y ni siquiera hay señal de celular en la zona. En zonas rurales se nota mucho más que la educación es un derecho vulnerado. Privarlos de educación es restarles oportunidades el día de mañana.
Y un anhelo que tengo es que se establezcan escuelas de oficios de forma regional entre 3 o 4 partidos. Oficios como el de alambrador o molinero, que pasaban antes de padres a hijos, hoy siguen teniendo salida laboral pero el problema es que muchos hijos no quieren continuarlo. Otra de las cosas que me parecen sumamente necesarias es que se den mas capacitaciones en energías alternativas, algo esencial para las áreas rurales. Más del 70% de los campos del país no tienen energía eléctrica y la energía solar es una solución y si se la promoviera más podría generar más oportunidades de trabajo y crecimiento.

Carito fue una fuente muy consultada por Adela Nores y Matilde Fierro cuando en 2018 escribieron su libro “Mujer Rural, Nuevas Voces”. Allí Carito dejaba en claro la necesidad de juntarse los pares para resolver problemas y en momentos en que había ausencia de un Colegio propio, comentó que eso les perjudicaba a ambos sexos, y mucho más cuando en las búsquedas laborales del sector pedían responsable de campo sexo masculino. “Siempre digo lo mismo y no me canso: la cabeza nos da a ambos sexos por igual y sobre todo teniendo el mismo título universitario. Un caso clarísimo son los grupos CREA, sobre 210 grupos aproximadamente sólo 15 tienen asesoras mujeres”, decía de Faveri en aquel libro.
La entrada De niña, Carito jugaba a “jurar” los toros de Palermo y ahora asesora a muchos campos ganaderos: “Lo que menos queremos los agrónomos es destruir los ecosistemas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En General Alvear, Antonio Riccillo logró cerrar el círculo ganadero con biodigestores que generan electricidad a partir de los desechos animales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esta segunda localidad, el grupo ganadero puso en marcha desde diciembre pasado -y luego de invertir cerca de 5 millones de dólares- un enorme biodigestor con capacidad de generar 1 Megavatio/hora, que es la electricidad que consume la pequeña ciudad cabecera del partido cuando no enciende los equipos de aire acondicionado. La novedad es que esa energía se produce a partir de los purines del criadero de cerdos y la cama de pollo de las granjas avícolas (aunque por ahora, en etapa experimental, también se usa silo de sorgo).

De esta manera, Riccillo le encontró la vuelta a su negocio ganadero a través de los biodigestores, dando un paso importante hacia una economía circular y más sustentable, porque permite crear energía y biofertilizante a partir de los desechos orgánicos y los efluentes pecuarios.
“Yo no soy ambientalista pero me encanta cuidar el ambiente. Los que producimos de modo intensivo tenemos una responsabilidad y vemos que con inversión mediante esto se subsana muy bien”, explicó Antonio a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Antonio Riccillo:
La nueva empresa se llama Bioeléctrica General Alvear y está ubicada al lado de las granjas porcinas (de hecho el purín llega por cañerías) y muy cerca de las avícolas. Comenzó a operar en diciembre de 2020, tras recibir la autorización para generar energía y subirla a la red. El motor que toma el biogás que surge del biodigestor y lo convierte en electricidad pertenece a la empresa Aggreko. Cuando Bichos de Campo visitó el lugar, lo pusieron a andar a más de 1 Mega de potencia, que será su velocidad crucero cuando termine la etapa de pruebas.

El grupo presentó un proyecto dentro del programa RenovAr 2.0, mediante el cual acordaron la generación ese Megavatio de potencia. “Para que tengan una idea, la zona urbana de General Alvear consume 1,4 megavatios y nosotros acá generamos 1 Megavatio. Por ende, si apagáramos los aires acondicionados podríamos darle electricidad a las diez mil personas del lugar”, dimensionó el titular del grupo Riccillo. Y todo a partir de los desechos de los animales criados en la misma zona.
Además de la generación de electricidad, los biodigestores les permiten entrar en otro negocio importante, el cual todavía está en etapa de definiciones pero promete incluso mucho más que el biogás: el del biofertilizante o “biol”. Es una suerte de abono que se obtiene del paso de los desechos animales por el biodigestor que conserva mucho de los fertilizantes orgánicos.
Riccillo, que ya piensa en pelletear ese compuesto, considera que el principal negocio del biodigestor estará en el biol. “Es muy buscado en el mundo. Hay lugares en Europa y zonas de viñedos sofisticadas que exigen el uso de estos biofertilizantes para que los productos puedan ser certificados. Argentina está en el inicio de esto: varios ya empezamos a generar este residuo y se va a crear un mercado para abastecer a cultivos orgánicos con este bioinsumo”, argumentó.
Este tipo de transformaciones no necesariamente se limita a los efluentes pecuarios sino que el biodigestor también pueden alimentarse con residuos del olivo, de los frutales del valle de Río Negro y hasta con derivados de la madera. “Todo tiene un desecho orgánico que puede ser utilizado para hacer biogás”, afirmó el empresario.
Riccillo ahora está haciendo intensas gestiones con la provincia de Buenos Aires y el gobierno nacional para conseguir el financiamiento necesario para un segundo proyecto de mayor envergadura y potencia. La nueva planta generaría el doble de la electricidad de la que ya montaron y se ubicaría a 30 kilómetros de distancia. Se alimentaria con los efluentes (la bosta y la orina) generados por el feedlot Transcom, que tiene capacidad para engordar 60 mil cabezas anuales, ya sean propias o como hotelería para terceros.
Se trata de proyectos muy costosos que requieren de claridad económica y jurídica. “Tienen una inversión muy importante, requieren de financiamiento y tienen una amortización a mediano y largo plazo. Se requiere de asistencia fundamental del Estado y por eso hay muy pocas plantas”, manifestó Riccillo. Por ahora son sólo 11 los biodigestores grandes que funcionan en el país generando bioenergía.
“Nos costó mucho desarrollar esta planta y lo hicimos en plena pandemia, lo que es doblemente meritorio. Tuvimos la habilitación comercial en septiembre y la inauguramos formalmente el 29 de diciembre de 2020”, se enorgulleció Riccillo.

“La Argentina tiene la posibilidad de generar muchos proyectos que tienen que ver con el trabajo, pero lamentablemente ese no es un tema que esté en discusión en la política diaria debido a que en la Argentina se habla poco de trabajo; se habla más bien de planes, cuando la manera de desarrollar el país es mediante la cultura de trabajo”, se lamentó el empresario que no oculta en ningún momento su pertenencia al peronismo.
-¿Es posible generar trabajo en ciudades pequeñas como General Alvear?
-Hay puestos que no podemos cubrir fácilmente porque no hay personas buscando trabajo en el interior. La gente tiene un plan y no quiere soltarlo porque si toma un trabajo en blanco lo pierde; por eso hay que trabajar tanto con los oficios y con los recursos humanos- respondió.
Ni empresario agropecuario ni empresario de la energía; Antonio Riccillo prefirió definirse como “un trabajador del agro tratando de lograr una economía circular con agregado de valor, con fuentes de trabajo y viendo gente con posibilidades”.
La entrada En General Alvear, Antonio Riccillo logró cerrar el círculo ganadero con biodigestores que generan electricidad a partir de los desechos animales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Historias con ingenio: La fábrica de chacinados que comenzó a producir sus propios cerdos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Arrancamos con la elaboración de fiambres secos, para lo cual comprábamos el cerdo desarmado por cortes al frigorífico. Pero el problema de ese esquema es que nos tocaban partidas de capones que iban de 90 a 110 kilos, o bien partidas que iban de 50 a 70 kilos, por lo cual no podíamos ver la calidad de la carne con que llegaba el recorte que adquiríamos, ni la cantidad de grasa incorporada, y luego eso se notaba en la elaboración, porque el salamín no sale con la misma calidad cuando la carne tiene mucha grasa”, explicó a Bichos de Campo Patricio Ibañez, quien trabaja en Angelani.
Ver la entrevista con Patricio Ibañez:
Por eso fue que decidieron retroceder un eslabón y encarar la producción primaria. “Hoy contamos con nuestro propio criadero de cerdos, con 500 madres, y en el que obtenemos cerca de 150 capones por semana, pudiendo controlar mejor el peso que obtenemos. Manejamos nosotros la alimentación, y la planta de elaboración está a sólo 16 kilómetros del criadero. Con esto tenemos el cerdo que queremos tener, lo que nos ayuda a manejar mejor los costos y a mejorar en 70% la calidad del embutido seco y cosido”, remarcó Ibañez.
A su vez, dijo que “podemos regular el precio al consumidor. Cuando teníamos que comprar el cerdo y hacerlo faenar en otro lado, se nos encarecía el valor por los fletes y demás gastos. Pero hoy lo faenamos nosotros, lo que permite agilizar la elaboración también”.
La entrada Historias con ingenio: La fábrica de chacinados que comenzó a producir sus propios cerdos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>