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La entrada Entre los cerros de Salta, Fernando Escudero continúa cabalgando detrás de sueños de justicia y solidaridad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dice Fernando que le acaba de ocurrir un milagro de solidaridad conmovedor y que muestra que un mundo mejor es posible. Pero primero permítanme presentar a este personaje: Fernando se fue a estudiar ingeniería a Buenos Aires. Para solventar sus estudios trabajó de cartero de a pie, de barman de un boliche donde a veces también atendía el guardarropas y aprovechaba para estudiar. Cuando cumplió los 24, en plena hiperinflación en el gobierno de Alfonsín, le sobrevino una crisis existencial. Fue cuando decidió comenzar a organizar cabalgatas en su provincia natal para los tiempos de vacaciones, pues esto le permitía ganar algo de dinero sin dejar de estudiar en Buenos Aires.

Con su propuesta apuntó a la juventud universitaria que gustaba del folklore, pero que en general no sabía cabalgar. Comenzó a promover su emprendimiento organizando festivales folklóricos, en los que sorteaba una cabalgata. La misma consistía en cabalgar durante cinco días por los cerros salteños. Los jinetes participaban de fogones nocturnos, con guitarreadas, encuentros con la gente de cada lugar.
Fernando o “Nano” pretendía, entre otras cosas, que tomaran conciencia de muchas cosas. Trataba de armonizar los grupos y que, si por ejemplo hablaban de política, buscaran lo que los uniera. Además, les hablaba del agua y les decía: “Cuando estén de vuelta en sus casas y abran una canilla, tomen conciencia de que eso es casi un milagro”.

Pude ver a “Nano” trabajar en la organización de sus festivales y sus cabalgatas, y noté en él muchas virtudes sobresalientes: lúcido, honesto, profesional, responsable, justo, apasionado de lo que hacía y siempre con una sonrisa luminosa.
En pocos años, ya organizaba cabalgatas en las provincias de Tucumán, Córdoba, Mendoza, Neuquén, y hasta en El Calafate, Santa Cruz. También llegó a ofrecer cabalgatas que organizaban otros amigos en San Juan y en Corrientes.

Fernando tiene contabilizados más de 80 noviazgos y 25 casamientos que se gestaron en alguna de sus cabalgatas. Incluso él conoció a su esposa y madre de sus 3 hijos, Soledad Gaztambide, en una de ellas. Por haber trabajado siempre y mucho, Fernando tardó 12 años en recibirse de ingeniero.
Cuando “Nano” cumplió 38 años decidió no hacer más cabalgatas. El por entonces gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, había sido su compañero de colegio, era muy amigo y hasta testigo de su casamiento, y por eso lo convocó a trabajar en Turismo de su provincia. Decidió volver a vivir a Salta con sus dos hijos y con su esposa, embarazada del tercero. Ella siguió coordinando las cabalgatas durante tres años más, hasta que comenzaron a vender a jóvenes, caminatas con guías locales donde la gente tuviera experiencias reales de la ruralidad salteña. Porque en ellas podían aprender a hacer empanadas, artesanías, recibir charlas de un enólogo, de cómo se hace el vino, y mucho más.

En su paso por la gestión pública, Fernando se destacó por impulsar un plan público-privado a 10 años, por el que se consiguió una inversión de muchos millones de dólares. Con ese dinero se mejoraron la ruta a Cachi, el museo y el mercado artesanal, rearmaron caminos preincaicos, como el de la Quebrada del Toro, el que llega a San Antonio de los Cobres, el pueblo arqueológico de Santa Rosa de Tastil y el museo de Llullaillaco.
Luego Fernando fue enviado a promocionar su provincia en el extranjero y consiguió que se realizaran en Salta dos de los eventos itinerantes de turismo más importantes del mundo. Luego, fue convocado para integrar el Consejo Asesor de la Asociación Mundial de Turismo Aventura, y lo hizo durante 8 años. Salta llegó a ser seleccionada como uno de los 10 mejores lugares del mundo. Fue en ese momento que Fernando, al reconocer que había superado sus objetivos, renunció y regresó a trabajar al mundo privado.
Junto a su esposa, Fernando creó la agencia de turismo “Auténtica Salta”, desde donde hoy realiza consultoría a varios municipios. También se dedican a vender viajes de 14 días a turismo mayoritariamente extranjero, de entre 60 y 85 años de edad, por toda Salta, la Quebrada de Humahuaca y las Salinas Grandes. Realizan caminatas de 2 a 5 horas con paseos culturales.

Pero Fernando tiene un carácter solidario y de compromiso social que consiste en ayudar a los que menos tienen. Lo desarrolló paralelamente desde que comenzó con sus cabalgatas, hace unos 25 años, aunque hace 5 años decidió formalizarlo, creando la Fundación Unir, de la cual es su presidente. Su lema es “Unir Recursos con Necesidades”, hacer de nexo. Luchan por erradicar dos tristes frases de nuestro país: el “No se puede” y “Hay que irse de Argentina”. Dicen que para esto sólo nos queda comprometernos, involucrarnos, ocupar espacios.
Su trabajo es sin goce de sueldo y nunca obtuvieron subsidios estatales. Sí reciben donaciones de amigos y muchos donan su tiempo, lo más preciado. Capacitan a gente muy pobre, les consiguen máquinas y los ayudan a producir, los acompañan para que alcancen una vida digna. Seleccionaron a los cinco mejores y les construyeron el 80% de sus viviendas o talleres de herrería, carpintería, tapicería, costurería, etcétera, para que ellos las terminaran con su esfuerzo.
“Es que es gente laburante como nosotros, pero ellos nunca tuvieron las oportunidades que tuvimos nosotros”, dice Fernando, al que esa gente lo llama “Don Nano”.
En Luracatao, al oeste de Seclantás, no había gomería y se la montaron a un muchacho, pero él debe pagar lo recibido, de algún modo, para retroalimentar un fondo rotativo. También montaron una panadería y comenzó a organizar viajes al pueblito de Amblayo y a un paraje llamado Isonza, en la zona de San Carlos, en los valles calchaquíes.

Fue en ese pueblito que sucedió un pequeño milagro: el 17 de junio de 2021 “Nano” recibió una llamada telefónica de Texas, EEUU, diciéndole con tonada cordobesa que esa persona y varios amigos querían ayudar a que -a través de UNIR- una niña de Isonza, Delfina, de 4 años de edad, pudiera llegar a ir a la Universidad.
Habían visto su foto en las redes de UNIR porque en ellas habían comunicado sobre la entrega a su madre de una máquina de hilar. El cordobés y ahora texano, le dijo: “Para llegar a la Universidad, Delfina debe tener una linda casa, una muy buena educación, que se alimente bien y que tenga una muy buena atención médica”.
Pues se pusieron a trabajar juntos y un día antes de Navidad entregaron a la familia de Isonza una casa nueva de 120 metros cuadrados. Pero van por más: armaron un “Plan Integral” para Isonza, siguiendo el objetivo principal de la Fundación que es fomentar la cultura del trabajo, la educación en valores y desarrollo humano, económico y social. Ahora comenzarán un proyecto turístico con toda la comunidad, en los que esperan recibir ayuda de todos nosotros.
Dijo mi amigo “Nano” junto su esposa Soledad (ambos con lágrimas en sus ojos): “Muchas veces nos preguntamos si los Milagros existen. Les puedo asegurar que en este caso estamos viviendo uno”.
Los invito a conocerlos en su página web y a escuchar la canción de Silvio Rodríguez, “Sólo el amor”:
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]]>La entrada Dos ganaderos chaqueños denuncian haber sido estafados por más de cuatro millones de pesos con un DTE falsificado: Senasa decomisó la hacienda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luego de comprar dos jaulas de animales por cuatro millones y medio de pesos al contado, los ganaderos recibieron documentación falsa de traslado que fue detectada por agentes de Senasa, quienes activaron un protocolo sanitario y procedieron con el decomiso la hacienda. Los empresarios ganaderos denuncian haberse quedado sin el dinero y sin las cabezas de ganado. Y responsabilizan tanto al vendedor como al organismo oficial.
“Vine al campo del señor Guillermo Scarafia a comprar hacienda por medio de un comisionista que me trajo. Yo soy de General San Martín, Chaco, e iba a comprar en un campo entre Metán y Rosario de la Frontera, en Salta. Compré 130 animales y me entró documentación que resultó estar adulterada”, contó a Bichos de Campo Cristian Samite.
El ganadero había adquirido 130 vacunos entre los que había 48 vacas, 32 terneros al pie, un toro, tres novillos y 42 terneros grandes, que registraron un peso total de 26.000 kilos. La suma abonada fue de 4.537.350 pesos, que Samite decidió pagar en efectivo en el campo de Scarafia, con los peones y camioneros presentes como testigos del negocio.
Este es el video grabado por el productor el día de la venta:
Una vez pesada, toda la hacienda fue cargada y el martes 8 de diciembre, por la tarde, comenzó su viaje rumbo a Chaco. Los problemas llegaron el miércoles 9 por la mañana, cuando los camiones fueron detenidos para ser controlados en un puesto fijo que Senasa y Gendarmería mantienen en el cruce de las rutas 34 y 81 (norte de Salta). Tras constatar el documento de tránsito electrónico (DTE) que los conductores tenían en su poder (aquel que había sido entregada por Scarafia luego de la transacción), el personal constató que era falso.
El papel había sido emitido con vencimiento en 2020, e indicaba que los animales venían de Nueva Esperanza, en Santiago del Estero, y que se dirigían hacia un frigorífico en Palpalá, Jujuy. Pero el dato llamativo es que si bien el productor afirmó que los animales se dirigían a Chaco, el camión estaba, según las autoridades, a más de 350 kilómetros de la ruta correcta. Por otro lado, junto con la información apócrifa, en el documento sí figuraban los datos correctos de la empresa de los Samite.
“Senasa hace un acta de infracción y luego una de decomiso, para que se faene la hacienda de forma urgente por una cuestión de sanidad animal. Los animales podrían estar enfermos porque no se sabe de dónde salieron. Ellos no reconocieron propietarios de la hacienda, aún cuando yo figuraba como comprador. Tenía caravana y marca, podrían haber constatado quién es el dueño real”, dijo el productor.
Acta de constatación:

Y mientras la hacienda fue trasladada por Senasa al frigorífico Bermejo en Salta, para su faena, Samite intentó localizar a Scarafia, pero no obtuvo respuesta. “Yo tengo todos los llamados que hice con él, tengo su ubicación y la de su hijo por los camiones”, explicó.
“Los camiones tienen ubicación satelital para saber su recorrido y tienen la ubicación de ese día cuando se cargó la hacienda. Eso lo puedo probar, pero todo es muy lento, nadie nos da pelota”, afirmó Samite.
Pero lo cierto es que , aún con esa información, será difícil para la justicia determinar el paradero del dinero, ya que ninguna de las partes firmó un remito que dé cuenta de la cifra acusada.
Acta de barrera:

Tras preguntarle la razón de esa falta de documentación en una venta de esta magnitud, Samite respondió a este medio que este tipo de operaciones “se hacen normalmente en el medio del campo, donde no hay señal” por lo que “las facturaciones se hacen después”.
En paralelo, Bichos de Campo consultó a las autoridades del Centro Regional NOA Norte de Senasa, que comprende a las provincias de Salta y de Jujuy, para conocer el protocolo que se debe llevar adelante en situaciones como las ocurridas.
“Quién detiene es el área de barrera y frontera; cuando se detecta en sistema el vencimiento del DTE, automáticamente se inician las constataciones y se comunica al área de sanidad animal, y se determina que, al no conocerse el origen de los animales, sanitariamente representan un riesgo. Se aplican normas de Senasa que refieren a la sanidad animal y también a la salud pública”, explicó Jorge Cabral, veterinario y sirector del Centro Regional NOA Norte.
A partir de ese momento todos los animales son trasladados al frigorífico más cercano, que esté atendido por personal de tránsito federal de Senasa, y se determina la faena de los mismos. “Esa carne se puede rematar al mejor postor. Al remate entran generalmente los que están cerca, incluso a veces entra el mismo frigorífico que faena. Lo recaudado va al tesoro nacional para las finanzas del Estado. La otra cosa que se hace, dependiendo del momento y la situación, es una donación. La decisión se toma una vez faenados los animales”, indicó Cabral.
Cabe aclarar que por más que el ente sanitario declare una “situación sanitaria de riesgo”, eso no implica que la faena se realizará de forma inmediata ya que, según aseguró el director, una vez que la hacienda entra al frigorífico no sale de él y no hay riesgo, por lo tanto, de circulación de alguna enfermedad por fuera de las instalaciones.
“Nosotros buscamos el lugar más cercano, donde tenemos profesionales nuestros para evitar suspicacias. En este caso, el frigorífico al que se mandó la hacienda era uno que estaba trabajando casi a tope con su faena y sus cámaras. A medida que hay espacio, se faenan nuevos animales”, aclaró Cabral.
¿Y cómo sigue el caso? Respecto a la documentación falsificada, desde Senasa indicaron que se iniciará una investigación para saber cómo se creó ese documento y cómo llegó a estar en circulación, además de la razón por la que los datos verdaderos de Samite figuraban en él.
Además, se pondrá en marcha el expediente que cuenta con las fotos de las caravanas de los 130 animales, junto a sus marcas, para determinar de qué provincia provienen, y conocer a su dueño original.
En cuanto a la estafa comercial, Samite aseguró que ya se ha puesto en contacto con abogados y que permanecerá en la localidad de Metán hasta tener nueva información del desarrollo de la causa.
Imagen de portada: El Tribuno
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]]>La entrada No es soja ni es lenteja: Desde Salta, los hermanos de San Román y sus socios lideran la producción y exportación del poroto mung se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A inicios de los 80, la familia San Román se radicó en el sudeste salteño, donde comenzó a producir y comercializar granos. Con el paso de los años los hijos del fundador de la empresa (Fernando) se sumaron al trabajo y ayudaron a organizar un pool de empresas ligadas al desarrollo de esos productos novedosos o “especialidades”, ya que en aquella región los cultivos extensivos son riesgosos o tienen costos de fletes altos.
Hoy cuentan con una empresa llamada Macondo, que se dedica a la producción de granos en campos propios, alquilados y por convenios con productores. Producen por año alrededor de 4.000 toneladas del poroto mung y reciben unas 5.000 toneladas más que se originan por contratos de canje contra insumos de otra firma con la cual están asociados en el grupo y que es proveedora de estos productos, llamada Barracón, y por compras a cosecha.

Los hermanos San Román (el de la izquierda es Santiago y el de la derecha es Maximiliano) también tienen acopios preparados para el tratamiento de estos granos, que requieren de un manejo diferente al de soja o maíz. La estructura -con diversos socios- se completa con Agroseis, una firma destinada a la comercialización de legumbres, cereales y semillas en el mercado interno. Finalmente, la exportación de todos esos granos se hace desde la firma Surfood, que es la mayor exportadora del poroto mung del país, con 9.000 toneladas al año.
Santiago de San Román, co-fundador de este particular grupo, destacó: “Entendemos que en el norte tenemos que buscar alternativas a los commoditties, porque los fletes al puerto tienen una incidencia importante y se hace por momentos imposible producir. Aún sin dejar de producir maíz y soja, fuimos avanzando en otros productos de muy buena adaptación a la zona y logramos muy buenos número económicos”.
Escuchá la entrevista a Santiago de San Román:
El área destinada al poroto mung en el norte es de unas 40 mil hectáreas y su cosecha cercana a las 40 mil toneladas. El consumo en Argentina es muy bajo, pero en el sudeste asiático el mung es una importante fuente de proteína vegetal, según comentó el empresario.

De San Román explicó que “el cultivo no compite con soja, donde los rindes son de 3 mil kilos, pero cuando la zona tiene un promedio debajo de eso -de 2300/2400 kilos- es una muy buena oportunidad. El este salteño tiene esa condición. Son suelos semiáridos en lo cual el mungo encaja muy bien en un esquema de rentabilidad. “Es un cultivo muy defensivo, el riesgo de cosecha cero es bajo, con pocos milímetros de lluvias se desarrolla y los kilos aparecen”, comentó.
Además Santiago se refirió a los ingresos y la rentabilidad del cultivo. Dijo que el precio puesto en los puertos asiáticos es de 850/900 dólares por tonelada, “pero hay que descontar los gastos de fobbing”.
En este marco, contó que localmente “hicimos contratos con productores de 500/550 dólares por tonelada, lo que es un muy buen valor. Por otra parte, el mung tiene costos de producción muy bajos, por lo que la rentabilidad es muy buena”.
Entonces Bichos de Campo le preguntó al empresario agrícola: ¿Por qué si es tan rentable porque no se lo produce más?

De San Román indicó: “Mi impresión es que como hay de 70 a 120 días desde que sale del puerto y llega a destino, eso hace que el financiamiento a la producción sea lento. El productor que hace soja u otros commoditties cobra a los 7 días. Acá eso no lo podemos hacer, necesitamos más financiamiento”.
También apuntó que “se da otro fenómeno, que es una desventaja: desde que la mercadería sale podés tener en el medio países que pueden ir teniendo cosechas y el cliente recibir ofertas de parte de ellos mientras el producto está en viaje. Entonces los compradores se ven tentados a defaultear contratos, lo que nos ha sucedido especialmente con India, país del que no tenemos los mejores recuerdos”.
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]]>La entrada Salta tenía las cabras pero no un lugar para faenarlas: Familias campesinas montaron el primer matadero para pequeños rumiantes y camélidos en Seclantás se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero eso es historia antigua, ya que un grupo de familias campesinas –unidas en la Cooperativa Agropecuaria y Forestal Bresec y acompañadas por el INTA, la ONG Red Valles de Altura, la organización Comunidades Unidas de Molino (CUM) y la Dirección de Ganadería de Salta- instalaron en el municipio de Seclantás el primer y único matadero para pequeños rumiantes y camélidos de la provincia, lo que permitirá potenciar el mercado local de este tipo de carne.
“Es un logro muy importante. Esta zona tiene más o menos un 33% de cabezas de caprinos y ovinos y es muy loco que no haya habido un matadero. Hasta ahora el abastecimiento de carne de cabra y oveja venía de Santiago del Estero a Salta. En el sistema productivo local, la gente no podía comercializar esta carne porque no había instalaciones adecuadas para tal fin”, dijo a Bichos de Campo Paula Olaizola, veterinaria y jefa de la agencia de extensión del INTA Seclantás.

El trabajo con productores y campesinos en esa zona del Valle Calchaquí inició en 2002 junto a la ONG Red Valles de Altura y a la organización CUM, que nuclea a 16 comunidades locales. Durante estos casi 20 años de trabajo, se realizaron innumerables proyectos que van desde la realización de obras de agua para consumos, canales de riego y la creación de una marca colectiva para artesanías, hasta el armado de botiquines para la sanidad animal y campañas contra la fiebre aftosa.
En 2007 se inició un proceso para dinamizar la ganadería local, que incluyó la realización de muestras y ferias ganaderas y el mejoramiento sanitario y de corrales, pero que nunca generó un real impacto ya que todavía no había instalaciones habilitadas que permitieran la faena y comercialización.
Eso llevó a los investigadores a identificar una problemática en torno al bajo consumo de carne a nivel local, derivada principalmente por los altos precios de la misma. Fue entonces que se optó por inaugurar una primera plata de faena, de características muy básicas y con solo dos trabajadores, que permitió ofrecer precios más competitivos para las familias de la zona.

Esa fue la semilla de un proyecto mucho más amplio que comenzó a gestarse entre 2008 y 2009, y que culminó con el actual matadero, que cuenta con una habilitación provincial para abastecer de carne caprina y ovina a todo Salta.
“Fue todo a pulmón, no recibimos un financiamiento total. Ejecutamos muchos proyectos de Ley Ovina, CEPYME, del INTA a través del Pro Huerta y del Ministerio de Desarrollo Social, de la Dirección de Ganadería, del INTI y de líneas de financiamiento para el agro de cooperación internacional”, señaló Olaizola.
Gracias a estos aportes, el matadero -que fue construido desde cero en un terreno aportado por los mismos productores- cuenta con cámara de frío, envasadora al vacío, un laboratorio habilitado para hacer pruebas zoonóticas, un camión para transportar hacienda y otro con refrigeración.
Su capacidad máxima de faena es de 50 cabezas diarias, y gracias a la cámara de frío, en los momentos de estacionalidad de la producción, se podrá faena y acopiar para la venta.
Si bien actualmente trabajan solo dos personas, el objetivo es que en planta trabajen seis operarios. A eso se le sumarán dos puestos por cada camión y otros tantos en cada puesto de comercialización local, que serán atendidos por los mismos socios de la Cooperativa Bresec.
En relación a quienes se encargarán exclusivamente de la faena, se realizaron pasantías, intercambios y capacitaciones en convenio con la Dirección de Ganadería de Salta y el Municipio de Seclantás.

“Para nosotros el matadero tiene un doble propósito. No sólo está la comercialización de ganado, que es sumamente importante para las familias de la zona y que generará puestos de trabajo, sino también la salud pública. Acá las faenas en las casas y aquellas clandestinas hacen perdurar la Equinococosis, una enfermedad parasitaria zoonótica muy compleja”, indició Olaizola.
La Equinococosis, conocida también como Quiste Idiático, es una enfermedad parasitaria causada por tenias que afectan al hígado, los pulmones y el cerebro, y que contagia por el contacto con heces de animales infectados. En Salta la enfermedad es endémica.
“El matadero busca resolver esta cuestión de la salud pública, al igual que con otras enfermedades como la Triquinosis. Por eso dentro del matadero tenemos un laboratorio habilitado para identificarla. Logramos un convenio con la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata y conseguimos dos becas Conicet para la identificación de las parasitosis zoonóticas de los animales, y estamos trabajando con un entrenamiento laboral del Ministerio de Trabajo para la identificación temprana de parasitosis”, afirmó la veterinaria.
En este mismo sentido, se trabajó con el INTI en un proyecto de investigación de tratamiento de efluentes a nivel territorial, que fue aplicado a las instalaciones del matadero. El mismo comprende un sistema de cámaras que filtrarán los deshechos de la playa de faena, dando lugar a un “líquido limpio que saldrá hacia un corredor de riego cuyo destino es la arboleda que rodea el matadero”, según explicó Olaizola.

De cara al futuro, uno de los próximos objetivos es difundir la marca “cabrito sanclateño” y “cordero sanclateño” como forma de darle valor agregado a la carne obtenida. Además se podrá a punto una sala de producción para la obtención de subproductos como hamburguesas o derivados del cuero, que llevarán la marca de los productos CUM.
Fotos: INTA – Paula Olaizola
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]]>La entrada La Peña del Colorado: Josué Escudero, el agrónomo cantor que sueña grabar un disco con sus hijos mientras promueve las aplicaciones selectivas en Las Lajitas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba, y toda mi familia materna tenía íntima relación con la música. Yo recuerdo que a mis 6 años quería rasgar su guitarra, y a los 9 ya cantaba y tocaba. Mi papá siempre tuvo mucho oído y fue quien me enseñó a interpretar, a leer las letras para poder entender lo que iba a decir con mi canto, y a poder transmitir mejor, lo que el autor quiso decir”, explica Josué. Cuando cumplió 16 años conformó el cuarteto Los Jilgueros, con amigos de toda la vida.

Decidió ir a Tucumán, a estudiar agronomía, en la UNT y, mientras tanto tuvo que trabajar. A partir de allí comenzó una vida con una marcada vocación de artista folklórico, en el canto y en la música, pero además, comprometida en lo social con el prójimo más desvalido, creando una fundación de asistencia a los niños desnutridos. También se abrazó a su profesión de ingeniero agrónomo, que hasta hoy le apasiona tanto como el folklore.

En sus años de universitario en Tucumán, aprovechó su amor por la música folklórica y se vinculó para cantar con Los Hermanos Paz, con Chaleco Padilla, con “Alico” Díaz, y hasta con el reconocido cantor lírico Ramón “Monchi” Poliche. Durante unos años integró el grupo Los de Jujuy, siempre aclarando con picardía que era el único salteño. Luego integró el cuarteto vocal e instrumental “Querencia”. Editaron el disco “Esto es Querencia”, y se presentó en un teatro junto al guitarrista Gerardo Macchi Falú y al poeta Jorge Díaz Bavio. Más tarde grabó dos discos como solista: “Ya que han pedido que cante” y “Sangre gaucha”. Y uno más, a dúo, con Pucho González: “Coplas de ausencia”.
En cuanto a su vida profesional, se recibió de ingeniero agrónomo en 1993 y su primer trabajo fue para una empresa en Las Lajitas, Salta, como vendedor de insumos agropecuarios y compraba cereales. En 1998 pasó a otra empresa, Agricultores de Anta, haciendo el mismo trabajo, pero luego lo pasaron al departamento de producción agrícola. Fue en ese momento que decidió ser asesor técnico de empresas de modo independiente, tarea que realizó hasta el año 2012. Simultáneamente, también asesoró a una sociedad de Salta y Jujuy, que producía soja y maíz en Paraguay.

Pero cuando dejó de viajar, junto a su amigo y colega Fernando Battistella, armó su propia empresa, Escudero-Battistella y Asociados SRL, con la que ambos brindan servicios de asesoramiento técnico, de pulverización terrestre, total y selectiva, y administran y participan en sociedades de siembra. Los dispositivos de pulverización son los de Weedit, que leen la presencia de clorofila, y los de Weedseeker, que leen el índice verde. Esta tecnología permite un ahorro del 85% en el gasto de insumos y minimiza el impacto ambiental.
Cuenta Josué que en Las Lajitas ya hay algunas empresas que están haciendo Siembra Variable a gran escala. Y también varias están incursionando ya en la Fertilización Variable.

Dijimos que Josué, además, siempre tuvo un perfil solidario y de compromiso social: fue socio fundador de la Fundación Nutrir Salta, desde la que luego participó en la fundación del primer Centro CONIN en esa provincia. Luego fue presidente de “Fundación Nutrir Anta”, que tuvo un Centro CONIN en Las Lajitas y que funcionó durante 10 años, llegando a tener en asistencia permanente, a casi 100 niños.
Es bueno destacar que Josué fue muy amigo del periodista Carlos Bonduri, quien tuvo un memorable programa de TV llamado “Salta a la olla”. Los hermanos de este periodista crearon en Buenos Aires una marca de empanadas y locro, “La Casa de Salta”, siendo auténticos embajadores salteños en la gran ciudad. Desarrollaron una cadena de franquicias que vendían empanadas de masa casera, amasada con pimentón, y carne cortada a cuchillo, y un locro bien pulsudo, pero con un cuidado nivel de grasa y con ingredientes de buena calidad, que se ganaron el paladar de las clases media y alta. Hasta el Hotel Sheraton del barrio de Retiro ofrecía sus exquisitos productos criollos.
Josué vivió cuatro hitos en su historia artística: en 2003 César Isella lo invitó a cantar con él, en el escenario del festival de Cosquín y no se pudo negar. En 2007 cantó en público junto a Don Abel Mónico Saravia. Tampoco pudo, en el año 2008, rechazar la invitación del Chaqueño Palavecino, a cerrar con su espectáculo, el festival de Jesús María, donde cantó ante 40.000 personas. En 2017 cantó “Plaza 9 de Julio”, en el espectáculo “Notables”, en Salta, junto a Juan Carlos Saravia, quien además habló de su padre, porque fueron amigos.

También en 2007 Josué hizo realidad un sueño: el de grabar un disco junto a sus hijos. Pero la menor de los seis, era muy pequeña para cantar. De modo que sueña con grabar otro, esta vez con sus 6 hijos cantando junto a él. Y tiene dos sueños más, que pronto hará realidad: grabar un segundo disco con Pucho González, y además, anda con muchas ganas de grabar este año otro disco como solista.
El 17 de agosto pasado Josué cumplió 30 años de casado con Adela Merello Cornejo. Su hijo Josué, el mayor, es “millennial” y ya es ingeniero agrónomo. Se dedica a la agricultura de precisión para una importante empresa que tiene la representación de una famosa marca de maquinaria agrícola en Salta y Jujuy. Le asombra que su hijo tiene en su teléfono, en tiempo real, muchísima información del trabajo que van realizando cada una de las máquinas.

Dice Josué que tiene la esperanza de que algún día podrá concretar un viaje a alguna playa, con su familia completa, incluyendo a sus yernos y nueras. Esta vez decidió celebrar su aniversario de casado con un viaje de paseo a Ushuaia con su esposa, hace pocos días.
Josué nos despidió dedicándonos “Tal vez”, una canción interpretada por él mismo en guitarra y voz, cuyo autor y compositor es Martín Alemán Mónico.
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]]>La entrada “Hubo una mala interpretación, nosotros no queremos sacar a las entidades del campo”, dijo la diputada Alcira Figueroa sobre el proyecto que busca modificar la conducción del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El 13 de agosto pasado las diputadas Figueroa y Caparrós propusieron modificar por ley la integración del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para agregar a funcionarios públicos y correr -según se entiende en una primera lectura- a los representantes del sector privado y del sector académico.
La difusión del proyecto de ley mereció una reprobación generalizada de sectores del agro, que incluyó comunicados de las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace (CRA, SRA, FAA, Coninagro), de los Colegios Veterinarios y de Agrónomos, de organizaciones técnicas como CREA y hasta de las asociaciones de cadena de cultivos (Acsoja, Argentrigo, Asagir y Maizar).
Es que la iniciativa fue leída como una nueva avanzada del Kirchenirismo sobre el sector, luego de otras dos noticias que se produjeron recientemente y que dejaron un clima más que tenso. Se trata de dos proyectos anteriores, uno del diputado Carlos Selva y otro del senador Dalmacio Mera, que propusieron quitarle terrenos al INTA Cerrillos de Salta, y al INTA Sumalao en Catamarca, respectivamente.
De forma exclusiva, la diputada Alcira Figueroa, autora del proyecto de la discordia, habló con este medio sobre su propuesta.
-¿Cómo surgió esta idea?- le preguntamos.
-Tengo una trayectoria dentro del área de la Agricultura Familiar del INTA de más de 20 años. He coordinado dentro de la provincia al equipo de ProHuerta, creado en la década de 1990. Una de las dificultades que veíamos es que si bien el INTA trabajó históricamente con ese sector, que es mayoritario en algunas provincias más que en otras, no está representado en el Consejo Directivo Nacional. Por lo tanto, si bien se ejecutan planes y proyectos, no hay una priorización presupuestaria dentro del Instituto.
A continuación Figueroa agregó: “No éramos reconocidos porque siempre estuvo el debate de si teníamos que estar en Acción Social, porque el sector atendía al desarrollo social. Entre 2012 y 2014 se empezó a trabajar en una ley de Agricultura Familiar que tenía que ver con esa inclusión, no sólo en el INTA sino como política de Estado, que sea reconocida como actividad prioritaria de la gente del campo”.
-¿Qué buscan con este proyecto?
-Lo que queremos con Mabel Caparrós es impulsar una mayor apertura a la participación del sector de la agricultura familiar dentro del Consejo Directivo del INTA. Incluyéndonos en la directiva vamos a tener mayor capacidad de decidir sobre la actividad, en lo que tiene que ver con el acceso a la tierra, a las semillas, a la tecnología, así como lo tienen los grandes productores. Queremos que nuestro sector también tenga acceso. ¿Y cómo se obtiene? Teniendo capacidad de decidir sobre las políticas públicas.
-¿Por qué el proyecto propone directamente cambiar el Consejo, excluyendo del Consejo Directivo actual a representantes del área académica y de las entidades rurales, en vez de agregar un miembro de este sector que ustedes buscan representar? Lo que ahora quedó plasmado es el interés por agregar funcionarios públicos y eso no asegura que vaya a quedar representada la Agricultura Familiar.
-No era ese el espíritu. Creo que hubo una mala interpretación. Nosotros en ningún momento hemos planteado sacar a las cuatro entidades del campo. Todo lo contrario, lo que queremos es ampliar y sumar a la agricultura familiar. Por supuesto que las Universidades son claves. Las cuatro entidades del campo van a permanecer, son parte importantísima de la vida agropecuaria del país. La opinión, la idea, los proyectos que tiene el sector por supuesto que tienen que estar contempladas en el proyecto. Lo que pedimos es agregar incluso a Medio Ambiente que no está en el Consejo Directivo. No hemos hablado de excluir a ningún sector, al contrario.
-Sin embargo el articulado menciona hacer una modificación sobre la conformación del Consejo Directivo para incorporar a alguien de Senasa, del INAI, de Ambiente, como usted afirma, y también deja aclarado que solo habrá lugar para quienes representan a las entidades agropecuarias y a las academias en un consejo asesor.
-Esas se mantienen por supuesto. Nosotros hacemos alusión a lo que se agregaría. Ahí seguramente haremos la corrección cuando se debata en la Comisión y se pondrá con nombre y apellido a las entidades del campo.

-¿La propuesta entonces es agrandar el Consejo, no modificarlo?
-Exacto.
-Y frente a este mal entendido que usted señala, ¿qué opina ahora de todos los comunicados que estas entidades emitieron?
-Que nada más lejos que eso. Nosotros concebimos al INTA como el Instituto que vela por los intereses de todo el mundo del agro, y en el mundo del agro están los grandes, los medianos y los pequeños, ese fue siempre el espíritu del INTA. De ninguna manera vamos a excluir. Pedimos la incorporación de representantes de la Agricultura Familiar y de Ambiente, porque es una actualización de lo que nosotros estamos viviendo en cuanto al cuidado de los ecosistemas y el control de la contaminación. Pensamos que es una voz relevante que debería estar opinando sobre el desarrollo sustentable de los territorios, haciendo propuestas y correcciones. Por ahora tenemos escasas respuestas o respuestas parciales, con poca articulación, para gestionar esas problemáticas nuevas.
-¿Entonces usted afirma que este proyecto debería tener una reescritura?
-Exacto. Creo que se va a corregir cuando lo tratemos en Agricultura o Medio Ambiente. Específicamente irá a la Comisión de Agricultura y allí se harán las modificaciones, los agregados que correspondan. Ningún proyecto es perfecto.
-Otro punto llamativo de la iniciativa es que en los fundamentos ustedes afirman que hay dos millones de personas que integran a la agricultura familiar. Sin embargo, según datos del último Censo Agropecuario de 2018 sólo se reconocen 250.000 establecimientos agropecuarios. ¿De dónde obtienen la cifra de dos millones?
-Nosotros entendemos como agricultura familiar a todo lo que se desarrolla en las zonas urbanas, periurbanas y rurales. El dato del Censo tiene que ver con las explotaciones agropecuarias. Nosotros incluimos el universo que produce, que no está asentado pero que sale de los programas de extensión.
-Entonces ustedes tienen en cuenta a quien cultiva en el ejido urbano o al borde de él.
-Sí.
-Además del ruido que generó este proyecto, ¿qué opina del que provino también del Frente de Todos, el del diputado Carlos Selva, de querer quitarle alrededor de 500 hectáreas a la Estación Cerrillos del INTA en Salta, siendo usted de esa provincia y del mismo espacio político?
-Yo hablé con el diputado después de que presentó ese proyecto, porque no soy parte de esa comisión y no participé de esos debates. Se trató de hablar, de consensuar y después se corrigió. Si bien hay tierras disponibles en el INTA de Cerrillos, en el que yo justamente trabajaba, esas tierras se destinan a parcelas de investigación, de experimentación y también de extensión. Nosotros teníamos por ejemplo 2 hectáreas allí para la producción agroecológica y, por convenio con la universidad, un trabajo con alrededor de 70 alumnos, de tercero y cuarto año de forma semanal, en formación de agroecología.
Respecto a la necesidad de incorporar tierras Figueroa afirmó: “Es cierto también que hay una demanda impresionante de viviendas. En Salta Capital y en donde yo vivo son los lugares que tienen mayor hacinamiento por falta de disponibilidad de tierra para hacer viviendas o loteos. Hay una realidad acuciante y creo que lo hizo con la intensión de solucionar un problema de hábitat que tiene la familia salteña. Hay tierra cercana que se podría expropiar, que son de actividades inmobiliarias cerca del ejido urbano o del ejército, que están sin uso y sobre las que se podría hablar con sus dueños”.
-¿Usted coincide entonces en que esas tierras hay que obtenerlas de alguna forma, pero no quitándoselas al INTA?
-Claro, no deben ser las del INTA.
-Algo similar ocurrió con el INTA Sumalao en Catamarca, por un proyecto presentado por el senador Dalmacio Mera. ¿Qué opinión le merece esa iniciativa?
-Sí. Yo creo que no va a prosperar porque imagínense que sería achicar una entidad tan elemental para la vida económica y agropecuaria del país. No corresponde.
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]]>La entrada Salta quiere ser líder en producción de frutas tropicales: “El país no le da al sector la importancia que tendría que tener”, aseguran los productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este marco, autoridades del Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable de Salta se reunieron con representantes de la Asociación de Frutas y Hortalizas para analizar de qué manera se puede fortalecer la producción local.

“Está demostrado que nuestra fruta alcanza los valores de calidad y compite tranquilamente con la fruta importada. Pero nosotros acá arrancamos con algo y nos caemos, independientemente del producto. Así como se cuida al sector de los granos y las carnes, el sector frutihortícola nunca estuvo dentro de las políticas oficiales”, comentó a Bichos de Campo José Luis Checa, ingeniero agrónomo y presidente de la Asociación de Frutas y Hortalizas.
En sintonía con Checa, Milagros Patrón, secretaria de Desarrollo Agropecuario de la provincia norteña, explicó a este medio que, por ejemplo, solo el 10% de la banana que se consume en Argentina es producida localmente.
“La cantidad de producción no llega a satisfacer el consumo. Todo lo que es frutas tropicales es un importante dador de mano de obra y el norte de nuestra provincia requiere de inversiones, que son fundamentales para generar trabajo y para generar valor agregado”, indicó Patrón.
Si bien en estos días comenzará a realizarse un relevamiento de las hectáreas productivas para verificar cómo se produce y qué variedades de frutas tropicales existen, en la reunión ya se barajaron algunas iniciativas destinadas sobre todo a la producción de banana.

“Una fue el ofrecimiento de créditos que posibiliten la incorporación de tecnología como el cable carril o el riego por goteo”, señaló Patrón a Bichos de Campo. Consideró que las mejoras en la cosecha y el empaque se las bananas son clave para mejorar su calidad.
“Cuando uno ve esa banana que tiene alguna mancha o que esta marrón es porque en general se ha golpeado cuando se la cosechó o se la puso en el cajón. Cuando se la empaca en cartón está más protegida y tiene ante el consumidor una atracción distinta”, aseguró la funcionaria.
Para la Asociación de Frutas y Hortalizas la reunión tuvo el objetivo de mostrar las aptitudes de la provincia, que cuenta con diversos climas y tipos de suelo, haciendo especial hincapié en que se puede aumentar la producción si las políticas acompañan.
“El país no le da al sector frutihortícola la importancia que tendría que tener. Nosotros tendríamos que tener el triple de hectáreas de bananas. El tabaco y el azúcar para Salta son número uno. Si hay problemas ahí hacen lobby los senadores y diputados y defienden el sector. Con las frutas y hortalizas no ocurre eso. Falta un apoyo político”, remarcó Checa.
Desde la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Salta sostuvieron que este acercamiento entre el sector público y el privado es muy importante y afirmaron que seguirá el trabajo en conjunto durante las próximas semanas.
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]]>La entrada AgroEmpresas: Ledesma busca triplicar las exportaciones de limones a los Estados Unidos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En su tercer año de exportación a este codiciado destino, la empresa prevé alcanzar en este 2021 los 2.000 pallet comercializados y para eso implementó sistema de burbujas en su planta de empaque ubicada en el complejo agroindustrial de Libertador General San Martín.
En resumidas cuentas, la compañía separó por áreas herméticas las zonas destinadas a recepción de fruta proveniente del campo, de la del proceso de embalaje y almacenamiento, y separó otra para el despacho de productos. De esta manera se asegura que ningún tipo de insecto ni enfermedad pueda alcanzar a los procesos productivos.
Desde 2017, Ledesma invirtió 140.000 dólares en la incorporación de mejoras en los campos, la metodología de cosecha y las estructuras del empaque en su unidad productiva ubicada en la provincia de Salta, esto le permitió duplicar sus envíos durante la campaña pasada y por eso ahora avanza con un plan similar en Jujuy.

Durante la campaña 2020, Ledesma se consolidó como la empresa líder argentina en la exportación de cítricos. Exportó 27.943 toneladas de frutas, de las cuales el 85% (23.845 toneladas) fueron naranjas -la variedad Valencia como el producto estrella-, y el 15% restante (4.537 toneladas) fueron limones.
Su producción de frutas, jugos y aceites esenciales genera casi 2.500 empleos en las provincias de Jujuy y Salta. La empresa posee 2.700 hectáreas de plantaciones, un vivero propio, dos plantas de empaque de fruta fresca, y una planta de elaboración de jugos concentrados y aceites esenciales.
En su planta de jugos y aceites, procesó 67.888 toneladas de cítricos para producir casi 4.537 toneladas de jugo; y produjo unas 357 toneladas de aceites esenciales.
Como parte de la apuesta que realiza Ledesma -cuyo origen y columna vertebral sigue siendo su ingenio azucarero- a su negocio de Frutas y Jugos, la empresa había invertido en el ejercicio 2019 1,1 millones de dólares en una calibradora para la selección de fruta fresca y, en 2020 aprobó una inversión de 600.000 dólares para seguir renovando el área de preselección de fruta.
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]]>La entrada Los cañeros criticaron a sus diputados por no prorrogar la ley de Biocombustibles: “Empobrecen aún más al Noroeste ya empobrecido” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En un comunicado, la entidad cañera expresó su malestar por la falta de tratamiento de la prórroga de la ley 26.093 del Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles en la Cámara de Diputados, donde la semana pasada fracasó una sesión por la ausencia del bloque oficialista. “El proyecto para extender la vigencia de la norma, que ya fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Senadores de la Nación hace cinco meses, vence el próximo 12 de mayo”, recordó la entidad.
“La situación atenta contra el futuro desarrollo de la producción y profundizaría la pobreza en la región”, advirtió la entidad.
Los cañeros de Salta y Jujuy, que abastecen a ingenios que producen el bioetanol (como Ledesma en Jujuy y Tabacal en Salta), criticaron “la actitud de algunos legisladores nacionales de las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán por no haber acompañado esta iniciativa muy importante para miles de productores y familias trabajadoras que dependen de esta actividad”.
¿Por qué el gobierno argentino quiere desarmar el programa de promoción de biocombustibles?
“Estas son señales que desalientan las inversiones, retroceden y empobrecen aún más al Noroeste ya empobrecido. En cualquier parte del mundo, generar un puesto de trabajo cuesta mucha inversión y esfuerzo, nosotros nos damos el lujo de perderlos. Repetimos un esquema de inversión/desinversión constante en pos de intereses espurios”, refiere el comunicado.
De cara al inicio de una nueva zafra cañera en la región, dijeron que “los productores viven horas de incertidumbre porque no saben con certeza cuál será el destino de la producción” y “porque las plantas productoras de biocombustibles corren riesgo de desaparecer si no se prorroga la ley, y como consecuencia se perdería los 200.000 puestos de trabajo que genera el sector”.
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]]>La entrada Alejandro Deane: Un agrónomo lleva 40 años junto a los wichi del Chaco salteño trabajando por su dignidad y para que produzcan sus alimentos se publicó primero en Bichos de Campo.
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Alec se crió acompañando a su padre que, como ingeniero agrónomo, atendía dos campos de la familia en Chacabuco y Ameghino, provincia de Buenos Aires. Éste lo mandó a estudiar de modo pupilo a un prestigioso colegio inglés en la ciudad de Quilmes, cuya formación era muy pragmática. Allí prevalecía el espíritu de la supervivencia a fuerza de coraje y voluntad, que en inglés expresan como “the pecking order”, o “el orden del picoteo”, refiriendo a que los pollos más fuertes y corajudos llegan a picotear y comer antes que los más flojos.
Cuando llegó a vivir en el rudo Chaco salteño de clima semiárido supo que para sobrevivir debía ser fuerte de espíritu y no flojear, pero él llegó a allí movido por un sentido religioso, cristiano, de tender su mano a los que dejamos últimos para “picotear”. Luego estudió agronomía en la UCA de Buenos Aires y cuando se recibió, percibió que no soñaba con pasarse la vida atendiendo estancias pampeanas. Se consideraba ateo y su novia lo llevó a una iglesia presbiteriana, en Olivos, donde se hizo creyente. Y su pastor le comentó que la iglesia anglicana tenía misiones en el noroeste argentino.
A mitad del siglo diecinueve un grupo de cristianos de la iglesia anglicana, que atravesaba el estrecho de Magallanes, notó que la iglesia católica no atendía a los aborígenes de aquella región austral, sobre todo en la “Tierra del Fuego”. Y éstos comenzaron a evangelizarlos y a tratar de civilizarlos. En 1911 extendieron sus misiones a la región del Paraguay y las provincias argentinas de Jujuy y de Salta. En esta última se instalaron en la actual Misión Chaqueña. A fines de la década de 1970 adquirieron 5.000 hectáreas para desarrollar un proyecto agrario con los aborígenes previendo la expansión agrícola que amenazaba con el desmonte y con dejarlos sin tierra propia. Llevaron a dos comunidades que trasladaron 100 kilómetros al Oeste, desde una región más árida, a ésta donde llovía más. En aquellos años, los aborígenes eran perseguidos y hasta los cazaban con armas como a animales, de modo que se refugiaron con ellos con agrado.
Con 24 años de edad, Alec se fue a vivir a Carboncito, a 5 kilómetros de Misión Chaqueña y 40 de Embarcación, en el año 1979, contratado por una ONG, que era el brazo social de la iglesia anglicana. Lo hizo junto a la que luego fue su primera esposa y con quien tuvo 4 hijos, que ya lo han hecho abuelo. Luego conocería a una jujeña, Ivón, su actual esposa, con quien tuvo 2 hijos más.

Cuando Alec llegó a Salta se dio cuenta de que todo su saber teórico no le alcanzaba para asesorar a los wichi en sus huertas y descubrió que en su propio país había gente que hablaba aún en su lengua originaria y que apenas subsistía. Pero en 1982 ocurrió la guerra de Malvinas. Casi todos los anglicanos se tuvieron que ir y tuvo que hacerse cargo del proyecto de aquellos, que tenía una inspiración propia de la época del “desarrollismo”: una gran financiación, máquinas, pero con un sistema como “paracaidista” -desde arriba hacia abajo- sin hacer nacer los proyectos desde la propia cultura de los nativos, que de ese modo suelen rechazar a quienes no hablan su lengua, por una sucesión de malas interpretaciones mutuas.
Para entender esto del tiempo de maduración que se necesita para cada cambio cultural basta con notar que quienes vivimos en las grandes ciudades, aún seguimos diciendo “tirar de la cadena del baño”, cuando hace medio siglo que fueron descartadas. Imaginemos lo que puede tardar en el campo.
En 1985, Deane se quedó sin trabajo y se dio cuenta de que con las artesanías podría lograr tener ingresos genuinos y estables junto a los wichi, reforzando las habilidades que él también poseía, gracias a su madre. Llegó a conformar una unidad de producción con más de 100 artesanos. Los varones con madera dura (palo santo, guayacán, quebracho) y hueso. Las mujeres, con fibra de cháguar. Comenzaron a enviar artesanías a la iglesia de Olivos y fueron creciendo hasta exportar a Inglaterra y a Canadá. Alec lleva 40 años en Salta y durante 30 años pudo mantener a su familia gracias a este proyecto en el que nadie creía que resultaría. Ahora está delegándolo en otros, sin desvincularse por completo.

Pero vino la pandemia del Covid y todo se detuvo agudizando la crisis alimentaria de los aborígenes, que según la ONG “Pata Pila”, el 35% de los niños wichi sufre desnutrición. Recuerda Alec que en Santa Victoria Este llegaron a morir 12 niños por desnutrición y allí llegó la ayuda de la Cruz Roja. Pero este ingeniero sostiene que no se ataca a la raíz del problema: la falta de una educación eficiente, que los prepare para la vida, los capacite para calcular, medir, pesar, saber las tablas de multiplicar, sacar porcentajes y la raíz cuadrada. Una educación técnica para trabajar en su propia tierra.
Las niñas con 12 años adolescen de bajo peso y llegan a ser madres sin conocer su propio cuerpo, su sexualidad ni acerca de las enfermedades mortales que las acechan. Aquí Alec me pidió que no se lo malinterpretara, acusándolo luego de menospreciar a esas niñas que sufren la falta de una educación y asistencia formal por parte del Estado. En un medio radial dijo que los wichi no se ducharon jamás, haciendo referencia a que no conocen el sistema moderno de agua corriente, baño y ducha, y luego los mediocres lo “crucificaron” acusándolo de decir que los wichi no eran higiénicos.
La solución de fondo –dice- está en que el Estado cree programas que perduren en el tiempo. “Lo único constante aquí es la inconstancia”, ironiza Alec. Cuenta que los wichi envían a sus hijos a la escuela, y esos niños dejan de acompañar a sus padres al monte donde aprenden a juntar miel o a pescar en el río. Pero la escuela y el Estado no logra capacitarlos hoy para tener un oficio o profesión con un ingreso estable que pueda superar sus rústicos oficios.

Alec admira la “sabiduría popular” de los aborígenes a quienes suele acompañar al monte o al río para aprender de ellos. Relata que “para pescar, el padre sale al monte con su hijo en busca de la mejor carnada: la avispa “lechiguana”. La hallan siguiendo -en total silencio- el canto de un pajarito que se alimenta de lo que cae del nido de esa avispa”.
Los wichi eran un pueblo seminómade, cazador y recolector, cuyo alimento básico era la algarroba. Hoy pescan con red tijera, red pollera y últimamente con red grande, que “barre” todo. Y también con arpón, al que le dicen “fisca”. Ya sus abuelos sembraban lo que se llama “las tres hermanas”: maíz, cucurbitáceas y poroto del monte, al que llaman “wom si”.
Pero en el año 2008 Alec decidió retomar un proyecto agrario que ya venía prefigurando desde el año 1985, para lo cual era imprescindible encarar un programa previo de acceso al agua. Resulta que la región de Misión Chaqueña se asienta sobre el acuífero subterráneo más grande del Noroeste: unos 200 kilómetros por 60 de ancho, donde en varias partes se encuentra agua fácilmente con una pala “vizcachera” y zonda. Pero para los casos donde se necesitaba atravesar la piedra había que adquirir una máquina. Consiguieron una perforadora, llegando a hacer pozos desde 45 metros de profundidad hasta uno reciente, de 83 metros, lográndolo además, gracias al esfuerzo de un buen equipo humano, formado con mucha capacitación. Por ejemplo, Nino Gómez es un joven wichi que ya maneja la perforadora y está aprendiendo de perfiles del terreno profundo y conductividad de las napas. Ahora están haciendo perforaciones en Pluma de pato, donde no hay luz. Llevan hechos 50 pozos y quieren llegar a 100.
“Un día me enteré de que una nena wichi había muerto por falta de proteínas y me pegó mal. Entendí que debía abocarme en ayudarlos a volver a producir sus propios alimentos”, cuenta el ingeniero Deane, cuando de pronto recibió una donación de 2.000 libras y le regalaron una bolsa de un nuevo maíz híbrido resistente a 5 tipos de gusanos, con lo cual se dejan de utilizar insecticidas cerca de sus hogares.
Comenzó a enseñar a los wichi a sembrar de a 4 semillas por metro, pero ellos no le creían y echaban 12 o 15, porque las semillas de antes no tenían las propiedades de éstas, modernas. Y como los suelos no abundan en materia orgánica, sino que son muy pobres, cada planta necesita de mucha tierra. E incorporó el riego por goteo, que también conoció bien, gracias a su madre, que era paisajista. Ahora les enseña a abonar la tierra, porque si no, en la cuarta cosecha les caería la producción.

Cultivan maíz, cucurbitáceas y porotos, en verano, y en invierno, tomate y pimiento. Desarrolló una red de capacitadores wichi que hablan su propia lengua y se mueven con una moto y un celular. Consigue las herramientas, semillas, almácigos, mangueras y abonos para cada familia. Siwok tiene un convenio con el INTA y recibe ayuda de Desarrollo Social y de fundaciones privadas, pero hace falta mucho más.
Alec, con tantos años de trabajo social, reconoció que los wichi no se adaptaban al cooperativismo y decidió trabajar con cada familia. Cuenta que las comunidades wichi tienen varios caciques, pero nadie debe sobresalir. Si alguien pretende estar más alto que los demás, la misma comunidad lo baja rápidamente. Y como Alec lleva 40 años dando su vida por ellos, siendo uno más entre todos, se ha ganado su respeto y lo defienden con uñas y dientes porque ven que nunca tuvo dobles intenciones. Hay que ver la felicidad en sus rostros cuando el maíz crece tan alto y da semejantes frutos.
Continúa explicando este ingeniero: “Usar semilla de maíz híbrido es criticado por los agroecologistas, que son gente bien intencionada, que sueña con un mundo más saludable. Pero hay que estar en el pellejo de los aborígenes que tienen que dar vuelta toneladas de tierra con una pala, en su pequeña huerta de 50 metros por 50, y luego mantenerla, carpiendo con la azada. Es mucho menos agresivo para el suelo sembrar sin removerlo. Claro que si se pudieran obtener varias máquinas, se podría solucionar de otro modo. El habitante originario necesita soluciones urgentes y no tiene tiempo para debatir ideologías, que al fin y al cabo lo dejan sin poder acceder a los beneficios de la ciencia y de la técnica modernas. Necesita tener agua ya, producir sus alimentos para alimentarse mejor y tener un ingreso independiente, sentirse digno al ver la recompensa de su trabajo en los frutos de su tierra, y vender sus excedentes que le dan ingresos genuinos. Los planes sociales son necesarios en la emergencia alimentaria, pero no alcanzan para que los aborígenes puedan proyectar, planificar, progresar y ver hoy un futuro mejor para sus hijos, educándolos para ser libres. Porque los humanos necesitamos mucho más que comer, lo cual no se puede alcanzar con los planes sociales”.

Alec sigue pidiendo ayuda, no sólo porque no puede con tanto, sino que demuestra a diario que “la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer”. Por eso está creando una “Escuela para la vida” en una casa vieja. Y además creó un “Programa de padrinos de huerta wichi”. Siwok ya ha logrado formar 7 capacitadores originarios, que se comunican con los demás en su lengua nativa, y generar 50 cultivos con unas 100 familias beneficiadas. Está pidiendo donaciones de motos “cross”, porque de cinco que tienen, sólo andan tres. Y como si fuera poco, tiene un proyecto artístico de pintores wichi, por el que ellos pintarán sus propias vidas. Todo está en su página web www.siwok.org
El ingeniero Deane ha querido dedicarnos la “Zambita pa´ Don Rosendo”, de Julio César Díaz Bazán, por Jorge Cafrune y Marito, considerada un himno por los ciudadanos de Aminga, en La Rioja:
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